Hablando de quien NOS AMA: “DIOS EN CUCLILLAS”

Por: Paky Lillo. Vita et Pax, Alicante

Relatar una experiencia donde un hecho cotidiano de tu vida se convierte en un Encuentro, sentir cómo tu vida normal se transforma en Sagrada es hablar de un Encuentro con Aquel que sabemos que nos Ama.

Comenzaré como generalmente se comienza un relato: parecía un día de los normales en los que acudes al trabajo, incluso me costaba arrancar de casa, pero se hizo el camino.

El sonido del cerrar de las puertas tras de mí sigue chirriando en mi interior, es un ruido metálico, frio, seco,… que consigue  transportarme a ese otro mundo que existe una vez que las traspasas; voy a entrar en un lugar donde se vive la pérdida de un valor añorado “la libertad” y donde se echa de menos “el calor”, “la cercanía”, “el apoyo”,…

Cuando llegué a las dependencias donde suelo atender a los usuarios preparé, no sin cierta rutina, la lista de personas a entrevistar. Al momento tocaron a la puerta y entraron dos sujetos, ambos extranjeros, uno de ellos con más dificultad para expresarse en español, el otro venía con la intención de traducir cuando surgiera la dificultad.

En un momento de la conversación me volví hacia el que iba a ejercer de traductor y lo observé allí parado, en cuclillas, con sus manos agarradas a la esquina de mi mesa y su barbilla encima de ellas, mirándome callado. Le lancé mi pregunta ¿tú no ibas a traducir sus dudas? Y mirándome fijamente me preguntó ¿Vd. puede hacer algo por mí, por él? El momento me incomodó, no supe el motivo en esos momentos, y le respondí: no es esa la cuestión, no es así el funcionamiento; dime cuál es tu problema o necesidad y yo te asesoraré.

A renglón seguido y, mientras me miraba, se levantó sin mediar palabra e hizo ademán de marcharse; lo vi de espaldas moviéndose con lentitud (parecía ir a cámara lenta), sus ademanes dibujaban a una persona cansada, abatida,… no pude resistirme y le pregunté su nombre, al revisar mi lista pude comprobar que estaba incluido y le dije que se sentara que tenía que preguntarle algunas cosas.

Sin dejar de mirarme se sentó y comencé mis preguntas, pero no tardaron en pararme sus ojos, su mirada sin brillo, su expresión inerte, sin vida. Me quedé mirando esa desesperanza que me transparentaba su mirada y le pedí al Amigo de la Vida que enseñara a mi corazón dónde y cómo buscarle allí, en esa vida que tenía delante.

Como un impulso me quité las gafas, abandoné la escritura y mirándole fijamente le dije ¿Qué te ocurre? Me dijo,… no sé, estoy tan solo, he abandonado a mi familia porque les hago mucho daño y comenzó a relatar lentamente su historia. Llegó un momento en el que las lágrimas caían al mismo tiempo que hablaba, eran unas lágrimas silenciosas, esas lágrimas que hablan de dolor hondo, profundo y acudieron a mi mente las palabras del P. Cornelio: “Mi Buen Jesús, hoy quiero hacer algo por Ti”. ¿Qué podría hacer?

Nos quedamos mirándonos durante un espacio de tiempo en silencio: ¿Cómo hacer para contactar con esa vida? Cómo hacer, cómo escuchar. Sólo pedirte a Ti, Amigo, que te mostraras, que me enseñaras a desaparecer para que Tú pudieras aparecer y así encontrarnos en ese espacio de hermandad, de igualdad, de cercanía,…

Y sorprendentemente vi asomarse una mueca de su sonrisa, y en sus ojos “unas chispitas de luz”,… ahí estaba ese Dios que llevaba en su interior, ese Dios cargado de esperanza.

Sí, hoy Dios, ahí, en cuclillas, ante el despiste de mi vivir, me preguntó ¿Puedes hacer algo por mí?

                                                                                                                             

Tejiendo Vida y Paz a través de la cultura

Por: M. Carmen Fernández Ponga. Vita et Pax. Guatemala.

 

INAUGURACION DEL COMPLEJO SOCIO-CULTURAL DE CHINAUTLA

El día 26 de noviembre en Chinautla (aldea indígena de Pokomanes, a 14 kilómetrosde la capital de Guatemala) se inauguró el complejo Socio-Cultural en el que van a realizarse varias actividades para toda la Comunidad de la aldea, desde niños/as  a personas mayores.

Fue un acto sencillo pero emotivo y entrañable.  Nuestra directora general Victoria Cañas que viajó desde España nos acompañó en este acontecimiento.

Se inició con una oración a cargo del Padre de la Parroquia, a continuación Maricarmen Fernández, miembro de VITA ET PAX, promotora de este proyecto,  intervino explicando y dando a conocer el cómo y por qué conoció y se enganchó de lleno en esta aldea de Chinautla.

Representantes de varias comunidades y grupos fueron expresando su alegría y agradecimiento de poder disponer de varias salas. Al final se bendijo el salón grande y otras dependencias que ya están funcionando: el comedor escolar y la biblioteca.  Y para finalizar se invitó a un delicioso chocolate con ricas y sabrosas champurradas.

Os invitamos a todos y todas que tengan gusto de conocer este lugar a visitarlo.

INAUGURACION DE LA  ESCUELA INFANTIL PARA NIÑOS/AS DE 4 A 6 AÑOS

También se puso en marcha en el Centro Formativo VIDA Y PAZ del nuevo poblado: La Ponderosa (Chinautla) la escuela infantil para niños y niñas de 4 a6 años, puesto que la Primaria no comienzan hasta los siete años. Una escuelita deliciosa en la que están todos y todas cordialmente invitados/as, no sólo a conocerla, sino también a colaborar de voluntarios/as.

Santa María, Madre de Dios

Por: María Jesús Laveda – Vita et Pax , Guatemala

Año Nuevo 2012

Comenzamos un nuevo año civil, porque el que vamos recorriendo desde la fe, ya lleva su pequeña andadura. Todas las personas encuentran en este día un momento para el abrazo y los buenos deseos para este año que comienza. También Dios Padre–Madre, que nos regala su bendición y nos asegura su presencia durante todo nuestro caminar por el 2012. Así escuchamos “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Una tradición en Israel y una tradición en tantos pueblos -yo lo veo en Guatemala- en donde los padres, especialmente las madres, bendicen a las hijas e hijos cuando van a emprender un viaje o una misión importante.

Dios nos bendice al comenzar el año. Tenemos por delante una misión, una nueva oportunidad por estrenar para llenar nuestro tiempo de Buenas Noticias, para cada un@ de nosotr@s y para cada persona con la que entrelazamos la vida y el trabajo.

Compartamos esa bendición a lo largo de todo el año que comienza.

Otro regalo de Dios Padre es la paz. Regalo, don, tarea. En nuestro mundo, en nuestras sociedades, la paz es una tarea imprescindible que no podemos dejar en manos de otras personas cuyos intereses no incluyen a tantos pueblos: hombres, mujeres, niñ@s, a los que el Dios de la Paz mira con cariño, pero que son olvidados por los que tienen en sus manos las decisiones que favorezcan esa paz que la tierra grita desde lo más profundo de su ser.

Cada una de nosotras hemos recibido, de una manera especial, la Paz como un don y una tarea. Forma parte de nuestra identidad. Una paz que va más allá de la ausencia de guerra y que afecta a todo ser humano. Sin paz no hay justicia, ni libertad, ni respeto mutuo, ni armonía entre las personas, ni en el cosmos, ni dignidad humana.

Compartamos y construyamos esa paz, a lo largo de todo el año que comienza.

Jesús nace y lo hace bajo la ley, nace de una mujer, como cada ser humano. Acoge nuestra realidad común y es entre nosotr@s donde va a llevar adelante su proyecto del Reino. De esa manera consagra toda realidad humana, haciendo posible la utopía de la nueva humanidad. Por eso podemos decir que “otro mundo es posible, desde Jesús de Nazaret”.

Difícil pero posible. Invitación a ser personas arriesgadas que apuestan por la vida. Y que saben guardar en su corazón, como María, la madre de Jesús, la mujer oyente de la Palabra, ese misterio y tesoro escondido que le da la fuerza necesaria y la certeza de que está respondiendo al plan de Dios-Sabiduría que quiere contar con los seres humanos para construir el Reino. Incomprensible, pero cierto, Dios cuenta con nosotr@s y nos regala todo un año, como una nueva oportunidad para transformar nuestro mundo en una casa común, fraterna, pacífica, solidaria, llena de vida y bendecida por Dios.

Compartamos esa tarea, construyamos ese mundo diferente, estrenemos año nuevo, nueva esperanza.

De la mano de Jesús, el nombre elegido para él y que define su misión: Dios salva. Habrá que trabajar para que cada ser humano pueda “reconocer” su nombre grabado en el libro de la Vida. Es nuestra misión. Nos va en ello nuestra vida y la de cada una de las personas que formamos parte de la familia humana.

Hay tarea por delante: Feliz Año Nuevo, pleno de Vida, abierto a la Paz.

El 15-M: ¿Sueño pasajero o primavera?

Por: Guillermo Múgica – Pamplona


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“Y en la tierra Paz a las gentes de buena voluntad”

Por: D. Cornelio Urtasun

“Ya todo se ha cumplido”.

“Se han cumplido los días para que María dé a luz a su Hijo Primogénito”.

“Ha enviado el Señor la Redención a su pueblo”.

“El Salvador del mundo ha aparecido como el sol y ha bajado al Seno de la Virgen como el rocío sobre la pradera, Aleluya”.

“¡¡JESUCRISTO HA NACIDO. VENID Y VAMOS TODOS A ADORARLE!!”

¡Jesucristo ha nacido! ¡¡Alegrémonos!!

“Acaba de nacer hoy Jesucristo; hoy mismo se ha manifestado el Salvador; en este día cantan los Ángeles en la tierra, en medio del regocijo de los Arcángeles, y los justos de la tierra gritamos a voz en cuello con el corazón transido de gozo:

 Gloria a Dios en las alturas. Aleluya”.

¡Cómo no nos vamos a alegrar, cómo no vamos a cantar, si vemos renacido entre nosotros, dentro de nosotros, al Unigénito del Padre, al lleno de Gracia y de Verdad, a Aquel por cuyos ojos suspira toda la tierra!

En este día santo de verdad, necesariamente tenemos que repetir la consigna de San León, en la cuarta lección de los Maitines de esta noche: “Ha nacido hoy, hijos míos, nuestro Salvador: ¡Alegrémonos!”.

Buscábamos y hemos encontrado. Llamábamos a la puerta y nos la han abierto. “¡Oh misterio soberano y admirable sacramento: los animales vieron al Señor nacido y reclinado en un establo”, hace veinte siglos. Y hoy nuestros ojos lo contemplan renacido y habitando en nuestras almas. Misterio de los misterios aquel nacer de Cristo entre bestias: prodigio sin nombre este nacer y vivir de Cristo en nuestras almas. ¡Cómo no vamos a cantar y bendecir al Señor?

El que tiene una belleza sin igual entre los hijos de los hombres; el que tiene una sonrisa fascinadora, el nacido de Santa María Virgen, la azucena florecida sobre el retoño de la vara de Jesé, es ya posesión nuestra, VIDA nuestra; vive, habita YA DENTRO DE NOSOTROS. ¡Oh misterio de misterios y prodigio de amor!

Extasiados contemplamos el cuadro de nuestra Navidad. Los cielos que chorrean miel por todas partes: los ángeles que cantan el “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz para las gentes de buena voluntad”, la Virgen María que viene a asistirnos en este nuevo nacer de Cristo en nuestras almas, a fin de que cuidemos bien al que Ella nos ha dado. ¡Oh misterio de Amor!

Ha nacido Jesucristo. Me ha traído su Paz, Su Vida.

Yo ¿Qué le doy? ¿Qué le guardaba para estos momentos?

Estas horas dela Navidadson el idilio más sublime que los hijos de los hombres pueden forjar. Alrededor de los “Belenes”, grandes y pequeños festejan el nacimiento del Dios Niño. En muchísimos ambientes se habrán ido recogiendo durante todos estos días del Adviento las “pajicas” de sacrificios sin cuento. Más de uno, más de dos, dicen… ¿Qué no daría, si tuviera, al Dios que acaba de nacer? Resuena en nuestros oídos la ingenua copla gallega:

Todus le regalan algo

Eu que Le regalairé…

Un pucherud de manteca

E un terriñu de miel.

El ha nacido, ha venido a vivir en mí. Me ha traído  ¡¡SU PAZ!! SE ME HA DADO SIN RESERVAS. “Eu… ¿Qué le regalairé?!

Hijo mío: ¿quieres que te lo diga?:

Espera tu BUENA VOLUNTAD.

Si me preguntas que te explique qué es eso de la BUENA VOLUNTAD, te diré que ni yo mismo te la sabría definir en términos demasiado precisos. Pero a falta de una definición completa e impecable, sí te podré dar unos cuantos puntos de referencia exactos. Te pondré delante el espejo de un “Hombre de Buena Voluntad”, así podrás ofrecer al Señor ese presente, que El te pide y me pide y que está al alcance de todas las fortunas, hasta de la mía y de la tuya.

Cuando tú y yo nos encontramos con un determinado y bastante poco frecuente tipo de hombres, comentamos que tiene un corazón de oro, que tienen más buena voluntad… Son los hombres desinteresados, sacrificados, amigos de hacer favores. Cuando se nos echa a la cara uno de ellos ¡Qué pronto lo reconocemos y qué gusto nos da tratar con él! Quizá no hace nada del otro mundo, ni nos da algo que cueste mucho; pero lo hace todo tan de buena gana, con cara tan de Pascua, que solamente por el gusto de verle hacer las cosas da ganas de pedírselas. Esos hombres, en el terreno humano, son los de “buena voluntad, los de corazón de oro.

Y para el Señor ¿Quiénes son los “hombres de buena voluntad”?

Son hombres de buena voluntad, los puros, los limpios de corazón, las gentes sencillas que no saben más que de caminar en sinceridad y rectitud de intención; los que no tienen otra preocupación que la de hacer en todo y por todo la santa voluntad de Dios, aquí en la tierra como la hacen las almas bienaventuradas en el cielo; los que en todo no ven otra cosa que el cumplimiento entero del querer del Padre que está en los cielos; los que procuran pasar sus días en un confiado amén y un sereno aleluya; los que todo lo ven de un santo color de rosa, porque nunca atisban, ni anhelan, la mala intención que pudo haber en lo que les hicieron o prepararon y porque tienen muy presente que nada pasa que el Señor no lo haya dispuesto expresamente, o permitido, para su bien; los que tienen el “sí” pendiente de sus labios, lo mismo cuando les piden preparar un cáliz que coger al hombro un saco de carbón.

Hacen las delicias del Señor por su “Buena Voluntad”, los que viven siempre contentos con su suerte, procurando sacar el mayor partido posible al momento y circunstancia presentes que la ven dispuesta por el Señor para su santificación y nada más que para ella; los que nunca piensan en sí y no sueñan más que en darse, en darse por completo; los que se olvidan de sí tan por completo que les cuesta trabajo el “encontrarse”; los que tienen el hombro siempre dispuesto para todo, sobre todo cuando la gente fácilmente busca la manera de hurtarlo.

En una palabra, son gentes de “buena voluntad”, todas aquellas que no viven más que para el Señor y todo lo que con El se roza, ni tienen otra preocupación que la de ser la alabanza de su gloria.

¿Ha sido detallada la descripción? Si me urges diciendo que te gustaría ver todo eso plasmado en un tipo que te sea conocido, te diría que te fijes en la que ha sido la puerta por donde ha entrado el Señor a tu alma en esta su nueva Navidad: ¡¡La Virgen María!! Fíjate bien en ella y observarás que la “Buena Voluntad” le chorreaba por todas partes. Así la bendijo el Señor. Por eso, siglo, tras siglo, enronquece la Humanidad llamándole a boca llena ¡¡Bienaventurada!!

¡Ha nacido Jesucristo! Tú estás loco de alegría. Es muy justo.

¿No te gustaría que Jesucristo se sintiera también plenamente feliz en tu alma, de manera que se sintiera dichoso de VIVIR permanente y perennemente en ti?

Tienes una manera muy sencilla de conseguirlo: ¡Dale tu “Buena Voluntad”!

Ha venido para inundarte de Su Paz. ¿Sabes sobre qué la quiere asentar?

¡¡Sobre tu “Buena Voluntad”!!

Si tú, como yo, te encuentras un poco escaso de esa “Buena Voluntad” corre; no te descuides, busca a Aquella que tan llena de Ella vivió y que no ha querido dejar de asistir a este nuevo Nacimiento de su Hijo en tu alma. Dile que te ayude a ser hombre de buena voluntad, para que el que ha nacido en TI, VIVA Y CREZCA vigorosamente hasta absorberte por completo.

¡Oh Jesús que has nacido!

¡Oh Jesús que vives en mí! ¡Que mi “Buena Voluntad” te entusiasme y tu  P A Z  me inunde!

Valencianas en Rwanda

Por: Mª Carmen Calabuig

En el Centro Médico Social de Biryogo de Kigali (Rwanda) trabaja Vita et Pax in Christo Jesu desde 1973.

Biryogo es uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad de Kigali, de mayoría musulmana y con un número importante de mujeres que tiene como único medio de vida la prostitución.

Por esta razón, y para ser presencia de Iglesia en el barrio, lo eligió la Diócesis de Kigali.

El carisma de Vita et Pax es ser Vida, dar vida y procurar el diálogo, la reconcilia­ción, la Paz y aquí trabajamos para mejorar la condición de la población, ayudándoles en su desarrollo integral, de un modo especial a la mujer y la joven rwandesa.

Tres valencianas de Vita et Pax trabajamos en él: Mª Cinta Castells, de Alboraya, Josefina Lázaro de Casinos y yo, Mª Carmen Calabuig, de Valencia.

Ellas llevan muchos años en Rwanda, yo, como “jornalera de la viña”, de la pa­rábola del evangelio, he llegado al atardecer, hace sólo 4 años y medio.

Soy médico internista, he trabajado 10 años en un pequeño pueblo de la provincia de Ciudad Real, 16 en el Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy y desde 2007 en Kigali.

Colabora con nosotras, desde hace algunos años, Aurora Prats, de Castalla (Alican­te) psicóloga y miembro del Ints. Secular Obreras de la Cruz.

El Centro Médico Social atiende a 33.585 personas.

En la actualidad consta de:

Dispensario: con consultas de Medicina general, donde se atiende una media de 6.000 enfermos/mes.

Servicio Nutricional: que cubre las tareas de educación en nutrición y rehabilitación nutricional de niños y adultos y seguimiento del crecimiento, así como la vacunación de niños de 0-5 años, en colaboración con el dispensario.

Escuela Maternal: atiende a 200 niños de 5 y 6 años, distribuidos en dos turnos, mañana y tarde.

Servicio Social SIDA: Tiene como principal misión la prevención de VIH/SIDA y el apoyo a las personas afectadas. En nuestra Área de Salud el número de nuevos ca­sos es superior al 8% en el último año.

Servicio de Antirretrovirales: se inició en 2003. Desde entonces ha registrado más de 3.500 pacientes, de los cuales unos 1.800 reciben tratamiento con antirretrovirales.

Mª Cinta dirige el taller de corte y confección, donde mujeres y jóvenes aprenden este oficio, cultura general y francés, que puede capacitarles para el fututo.

Josefina y yo asumimos la administración y dirección y gestión, respectivamente. El Centro trabaja en colaboración con el Ministerio de Sanidad.

Para realizar estas tareas contamos con 72 trabajadores: enfermeras, asistentes so­ciales, nutricionistas, maestras y los trabajadores necesarios para el mantenimiento.

La realidad de hoy es fruto del esfuerzo y trabajo de todos los miembros de Vita et Pax que han pasado a lo largo de los años.

Kigali está mejorando su imagen con la construcción de grandes edificios, avenidas y centros comerciales, que favorecen el turismo y dan impresión de “progreso”, que sólo beneficia a unos pocos.

Se están haciendo grandes inversiones en tecnología: electrificación de algunas zo­nas del país, en informática, acceso a Internet…

A bastante menor escala, esfuerzos en sanidad en la lu­cha contra las enfermedades, principalmente infecciosas, y siempre apoyadas por or­ganismos extranjeros.

Un intento de acercar la salud a todos ha sido la crea­ción de una Mutua de Salud. Están obligados a pagar 3000 Frw. por persona y año (algo más de 3€), cantidad excesiva para quien no le alcanza ni para comer.

El desarrollo en los barrios y en el mundo rural sigue una velocidad muy diferente, se podría decir que por aquí no ha pasado el tiempo.

La situación en que vive la población es difícil, dura: miedo, falta de libertad, gran número de parados, niños con malnutrición y difícil acceso a la educación, por falta de recursos económicos en las familias.

En este contexto, nuestra labor es la de paliar, en la medida de lo posible, algunas de estas carencias, ofrecer un servicio de calidad, sin distinción, a todas las personas que acuden a nuestro Centro.

Contamos con ayudas del gobierno rwandés, de comunidades autónomas de España, que nos financian algunos proyectos, amigos de España, de Italia y Suiza, que a pesar de la crisis, siguen siendo solidarios con quien carece de lo imprescindible para vivir.

Sabemos que no resolvemos problemas, pero estamos y nos sienten cerca de ellos, y nosotras recibimos de ellos su cariño y agradecimiento.

El futuro se abre ante nosotras con la llegada de 5 nuevas rwandesas que se unen a las otras 6 que ya pertenecen a nuestra familia. Quieren seguir al Señor en una entrega plena y servir a su pueblo. Es el tiempo de ver si Vita et Pax es su camino.

En la guerra de 1994 mataron a 8 miembros de Vita et Pax. Por la fe sabemos que son semilla de reconciliación para su pueblo y fundamento sobre el que Vita et Pax se asienta en Rwanda.

Este verano he estado 2 meses de vacaciones en España y después vuelvo a Rwanda, descansada o cansada de otro modo, llena del gozo por los encuentros con la familia y amigos y con ilusión por re-emprender la tarea.

Como siempre que llego a España, una de mis primeras visitas es a la Virgende los Desamparados a la que le pido que extienda su manto hasta Rwanda, en el que tanta gente vive en desamparo. Siempre se lo recuerdo antes de irme: “Empareu-nos nit i dia… puis que sou Verge Maria, Mare del Desemparats”.

 

No sé qué responderte

Por: María Auxiliadora Fernández –  Grupo Mujeres y Teología de Ciudad Real

Natividad del Señor 2011

 

¡Vienes! ¡De nuevo llegas! “Estás a la puerta y llamas”
Llamas a la pequeña puerta de mi vida y me susurras:
¿Puedo pasar? ¿Me haces un hueco?
Y yo callo. No sé qué responderte. No lo sé.
Porque presiento que sigues siendo un Dios excéntrico.
Ese que se escapa de todo el “orden establecido”.
Ese  que rompe los moldes de la normalidad,
y se hace Niño en las entrañas de una Mujer del pueblo;
y nace en un pesebre –símbolo de todo lo excluido-;
y anuncia su Buena Noticia a unos rudos pastores;
y se deja adorar por unos extraños extranjeros.

Y no sé qué responderte 

¿Por qué no eres el Dios de “lo normal”?
¿Por qué te empeñas en ser el Dios de “lo imposible”?
¿Por qué te pones siempre del lado de “lo inútil”?
¿Por qué prefieres “aquello que no cuenta”?
¿No podrías ser de otra manera?

Y no sé qué responderte

Pero Tú te empeñas en seguir llamando así, a tu manera.
Insistes e insistes en cada Navidad, en cada día.
¿No crees que eres un Dios bastante terco?
¿O seré yo la que no acierte a comprenderte,
o la que se resiste a abrirte la puerta de mi vida,
para que por ella entren todas las víctimas de nuestro mundo roto?
No sé por qué sospecho que puede ser así.

Y sigo sin saber qué responderte

Más, en el intento humilde de aproximarme a “tus caprichos”,
quiero darte un SÍ, parecido al de María.
¡Pasa!, okupa mi vida, trastócala, y que entren tras de ti tu gente preferida.
Ensancharé mi corazón para que nadie quede fuera,
hasta que rebose de rostros rotos;
hasta tener mi corazón lleno de nombres y vacío de cosas.
Que pasen también tanta gente a la que quiero
y sé que están conmigo dibujando estrellas en la noche.

Ya sé qué responderte
Y con toda esta gente, tu gente,
celebraré de nuevo que “la vara del opresor, y el yugo de su carga”
no tienen la última palabra.

XXI Convivencia de Guatemala

Iniciamos nuestra XXI Convivencia, el sábado 3 de diciembre de 2011, después de almuerzo. La tarde la dedicamos a la organización, distribución de tareas y la oración como preparación a esta Convivencia y apertura a los distintos temas que íbamos a desarrollar.

Hemos trabajado dos grupos de temas, los institucionales y los que tienen que ver con la realidad del país.

       Entre los temas institucionales, tratamos nuestra pertenencia al Instituto Vida y Paz, que fue un momento de reflexión, profundización y fortalecimiento de nuestra fraternidad. También revisamos el proyecto vocacional y las acciones realizadas durante este año, en la dimensión vocacional. Dentro de este proyecto, evaluamos el tríptico y el folleto de Compartir Carisma y Misión, buscando una adaptación lingüística para Guatemala. Nos hemos dado también un espacio, para clarificar y entrar en contacto con el Objetivo institucional que trabajaremos en enero del 2012, que es cuando comenzamos el curso en Guatemala. Aprovechamos, para revisar y evaluar el proyecto de Centro que este año 2011 nos habíamos propuesto. Ha sido un momento para compartir experiencias vividas desde la realidad de cada una. Así mismo, realizamos el proyecto de Centro para el año 2012, con el que esperamos caminar el año que se avecina.

      Entre los temas tratados desde la realidad guatemalteca, ha sido interesante el trabajo realizado con el P. Víctor Ruano que nos habló de la realidad sociopolítica después de las Elecciones generales en Guatemala, y cómo se ve el país a corto plazo. Los augurios no son demasiado buenos. También nos habló de la realidad eclesial de América Latina y la de Guatemala. Muy novedoso ha resultado el compartir la cosmovisión garífuna desde la propia cultura garífuna, ya que nos acompañó una licenciada garífuna y nos dio una visión amplia y enriquecedora de esta cultura, que nos permite ampliar nuestra mirada a las otras culturas que conviven, además de la maya, y que existen en esta multiculturalidad guatemalteca. Este trabajo nos ayudará a  profundizar nuestro carisma de ser vida y paz e inculturarlo para que tenga realmente, un rostro guatemalteco.

 En medio de este arduo trabajo, celebramos el 7 por la noche, los 50 años de consagración de María Morell, fue una celebración por todo lo alto con rica cena, eucaristía y compartir un pastel a continuación. Por supuesto que no faltaron las sorpresas y los regalos.

Terminamos esta Convivencia el domingo 11 de diciembre, después de realizar la evaluación de la misma y planificar el 2012. Ahora, nos vamos cada una a su realidad para seguir siendo vida y paz, donde nos encontramos.

Vuelve a la vida

¡Vuelve a la vida!

 

Autora: Simone Pacot. Edit. Narcea. Madrid 2011

Aunque todas las personas estamos llamadas a una vida bella, buena y abundante, muchas veces encontramos en nuestro camino el mal que impide a la vida nacer y desplegarse, lo que lleva a la destrucción y a la muerte. Existen unas “leyes de vida” que están grabadas en el corazón de todo ser humano. El objeto de este libro es mostrar cinco leyes que se refieren al restablecimiento de las heridas para conseguir evangelizar la profundidad de nuestro corazón.

Estas cinco leyes, según Simone son:

  1. Elegir la vida, es decir, renunciar a la connivencia con la muerte.
  2. Aceptar la condición humana y reconocer la filiación con un Dios que nos ama.
  3. Dejar emerger nuestra identidad y descubrir nuestra tarea en el mundo.
  4. Buscar la unidad interior.
  5. Acoger los dones de la vida y descubrir nuestra forma de fecundidad.

 

Simone PACOT es abogada honoraria del Tribunal de Apelación de París; anima sesiones de sanación interior con el equipo de la Asociación francesa Bethasda.

 

Las Bienaventuranzas de Mateo 5, 3-9: Un programa de paz.

Por: Xavier Pikaza

El evangelio de Mateo ha reinterpretado las tres primeras bienaventuranzas de Lucas (Lc 6, 20-21), desde la perspectiva de su propia iglesia (hacia el 80 d. C.), presentándolas como un programa de pacificación cristiana. Ciertamente, son palabras de anuncio gozoso de Reino pero, al mismo tiempo, ellas ofrecen el más hondo programa de pacificación social del cristianismo.

La Iglesia posterior ha pactado con muchos poderes políticos y sociales, defendiendo incluso la “guerra justa”. Para el Jesús de Mateo no hay guerras justas, ni pactos militares capaces de crear la paz. Su propuesta de paz es más honda, más actual que todas las propuestas posteriores de los documentos de la Iglesia.

Presentación.

Suponemos conocidas las tres primeras bienaventuranzas de Lc 6, 20-21 (bienaventurados los pobres, los hambrientos, los que lloran…). Mateo parte probablemente de ellas, pero aumenta su número hasta siete, presentándolas así como un programa de vida y de pacificación cristiana. Prescindimos aquí de la 8ª (la 4ª de Lucas), que trata de la persecución, para analizar las siete anteriores, como propuesta básica de paz de la Iglesia. En esa línea las presentamos, de un modo unitario, como siete peldaños de una gran Escala de Paz, como la Via Pacis del Evangelio.

El mismo orden de las bienaventuranzas va marcando su avance y sentido, desde la primera (los pobres) hasta la última (los pacificadores). No es posible ser pacificador, crear la paz, a no ser recorriendo ese camino de pobreza, mansedumbre, capacidad de sufrimiento etc. Así lo iremos viendo, mientras vamos trazando un recorrido de paz para la Iglesia, para el conjunto de la humanidad.

Las siete bienaventuranzas: Mt 5, 3-9

(1) Bienaventurados los pobres de Espíritu. Sólo se puede hablar de paz donde se empieza poniendo en el centro a los pobres. Mt 5, 3 ha dicho pobres de espíritu donde Lc 6, 20 decía simplemente pobres. Con eso, Mateo no ha negado la bienaventuranza de la pobreza material, pues él sigue hablando en su evangelio de pobres, vencidos y pequeños (cf. Mt 18, 1-14), pero ha querido referirse en especial a los cristianos. En ese sentido, habla de los pobres de espíritu, esto es, de aquellos que no se limitan simplemente a sufrir una suerte que les viene marcada de fuera (porque han sido derrotados por otros, vencidos por la vida), sino que habla de aquellos que, pudiendo vivir de otra manera, asumen voluntariamente un camino de pobreza, por solidaridad y, sobre todo, por servicio a los demás, como Jesús, que, pudiendo haberse puesto al lado de los vencedores, se unió a los pobres, iniciando con ellos un camino de salvación (cf. 2 Cor 8, 9; Flp 2, 6-11). Así aparece como el siervo que no grita, no se ensalza, no esclaviza (cf. Mt 12, 15–21), iniciando un camino de solidaridad humana desde la pobreza. Quien quiera vivir como rico no puede hacer la paz. Donde se busca dinero se logran otras cosas, no se puede hablar de paz.

(2) Bienaventurados los que sufren. Sólo aquellos que sufren y saben sufrir pueden ser constructores de paz. Lucas hablaba de aquellos que lloran (hoi klaiontes), destacando quizá el llanto físico, aceptado o no (en la línea de la pobreza material). Mateo, en cambio, dice hoi penthountes, término que parece referirse más en concreto a los que “saben” sufrir, es decir, a los que aceptan el dolor, más aún, a quienes lo comparten con otros y así lo convierten en fuente de vida fecunda. Ciertamente, podemos decir con el texto de Lucas, que son bienaventurados todos los que lloran, por la razón que fuere, sin distinguir la forma en que asumen o no su sufrimiento. Mateo en cambio parece haber puesto de relieve el valor de maduración e incluso de “revolución radical” del sufrimiento. Sólo aquellos que, quizá con miedo, saben aceptar el sufrimiento pueden ayudar a los demás, abriendo con ellos y para ellos un camino de vida. Quien no sabe sufrir terminará siendo un dictador. Quien hace sufrir a los demás (por hambre o terror, por guerra o dictadura) no podrá ser hombre de paz. Sólo aquellos que se ponen en el lugar de los que sufren y sufren con ellos pueden iniciar el camino de paz del evangelio.

(3) Bienaventurados los mansos…
(Mt 5, 5). Ésta es una bienaventuranza nueva, que Mateo o su iglesia han creado, siguiendo el testimonio de Jesús, que ha sido pobre y pequeño (sin poder económico o social), pero que ha sabido elevar y enriquecer a los pequeños, convirtiendo su pobreza en fuente de gracia y de vida para muchos. Mansos son los que actúan sin imponerse, los que ayudan a los demás desde su pobreza. Así ha dicho Jesús: «Acercaos a mí todos los que estáis rendidos y abrumamos, que yo os daré respiro. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde…» (Mt 11, 28-29). Siendo pobre (manso, no violento), Jesús puede ayudar a los pobres.

Pues bien, esa bienaventuranza (tomada del Salmo 37, 11, expresa una experiencia radical, de tipo político: “los mansos heredarán la tierra”, no al modo actual (por posesión violenta), sino al modo de Dios: “por herencia de gracia”. Esta palabra (los mansos heredarán la tierra) proclama una utopía de pacificación “política”, que invierte todos los principios y táctica de guerra. Sólo los mansos, los que renuncian a toda imposición militar para “conquistar la tierra” podrán poseerla de verdad, pues tierra no se conquista por guerra, sino que se “hereda”: la recibimos de aquellos que nos han precedido y queremos ofrecerla como regalo a quienes nos sigan. La tierra que se conquista y somete por la fuerza se vuelve un infierno de guerras; cuanto más la dominemos más la destruiremos. Sólo los mansos podrán heredar y disfrutar la tierra en paz; los otros, los violentos, la destruyen y se destruyen entre sí.

(4) Hambrientos de justicia. En vez de hambrientos sin más (como Lc 6, 21), Mt 5, 6 dice hambrientos y sedientos de justicia. Ciertamente, son bienaventurados los carentes de comida, como supone Mt 25, 31-46 (pues el mismo Jesús habita y sufre en ellos), pero Mateo sabe también, como indica ese pasaje, que hay hambrientos mesiánicos, que entregan la vida por los otros, dando de comer a los necesitados, buscando así la justicia de Dios que es la liberación de los oprimidos (Antiguo Testamento) y la justificación y perdón de los pecadores (San Pablo).

Esta bienaventuranza habla de los hambrientos creativos, de aquellos que habiendo descubierto la presencia de Dios en los necesitados se empeñan en ponerse al servicio de ellos. Éstos son los verdaderos “justos”, los portadores de justicia (cf. Mt 25, 37). Es evidente que entre ellos se sitúa Jesús, Mesías de la justicia del reino (cf. Mt 6, 33). En este contexto se entiende su palabra: “no sólo de pan vive el hombre” (cf. Mt 4, 4)… No hay sólo “hambre de pan”, sino también de “justicia”. Sólo a través de esta justicia, que es la liberación de los pobres, se puede hacer la paz.

(5) Bienaventurados los misericordiosos (Mt 5, 7). Ellos aparecen vinculados al Dios de Israel a quienla Escritura presenta como «clemente y misericordioso, lento a la ira…» (Ex 34, 6-7). La fe en el Dios misericordioso y clemente ha definido y marcado la historia de Israel, viniendo a culminar, según el evangelio, en Jesús de Nazaret, a quien Mateo ha definido, de un modo muy intenso, como el Mesías misericordioso, Hijo de David que tiene piedad de los perdidos y excluidos de la tierra (cf. Mt 9, 27; 25, 22; 20, 30-31).

Desde ese fondo se entiende su novedad mesiánica, conforme a las palabras centrales de Oseas: “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9, 13; 12,17; cf. Os 6, 6). Eso significa que la “religión” (sacrificio) de Jesús es la misericordia. Éste es el sacrificio que Jesús pide a los suyos: que sean misericordiosos, que sean capaces de compartir la vida con los otros, creando así la paz. Desde ese fondo, la religión de Jesús se hace política y la política se hace “misericordia”, dirigida por la ternura de corazón, por el amor gratuito, y no por la dureza de la ley implacable o la venganza. Ésta es la dicha más honda de Jesús, su felicidad mesiánica: compartir desde el corazón la suerte de los pobres, ayudar a los necesitados. Ésta es la nota fundante del evangelio, el principio de la política cristiana: la misericordia que hace felices a los hombres y que crea la paz. Aplicando las palabras de Mt 7, 1, se podría decir: “sembrad misericordia y la misericordia llenará vuestra vida…”.

(6) Bienaventurados los limpios de corazón (Mt 5, 8). Un judaísmo bastante extendido en tiempos de Jesús tenía miedo de aquello que mancha al hombre y puede separarle de la santidad de Dios. A su juicio, la limpieza básica se logra través de la ley: es pureza de manos que se lavan de acuerdo con el rito, de observancias que se cumplen realizando lo mandado, en vestidos y comidas, etc. Es religión de normas exteriores (de prestigios nacionales o sociales, de insignias, de banderas…).

Pues bien, en contra de esa pureza de ley, puesta al servicio de los fuertes (piadosos y cumplidores), Jesús ha destacado la pureza del corazón, abierta en forma solidaria a todos los hombres, especialmente a los expulsados del sistema. El mensaje de Jesús, tal como lo viven los cristianos de la Iglesia de Mateo, exige que superemos un sistema de purezas que se centran en las manchas de la piel o en la forma de cumplir el sábado (cf. Mc 1, 40-45; 2, 23-3, 6), tabúes de sangre y sexo (cf. Mc 5), de pureza externa y comidas (cf. Mc 7). Jesús quiso ofrecer a sus amigos y seguidores un programa distinto: la pureza del corazón misericordioso que se abre a los necesitados, por encima de toda ley o patria particular (de tipo político o religioso). Así podemos decir que la patria de Jesús (su nación política, su iglesia) es la misericordia universal, desde los más pobres.

Sólo así, desde el corazón, se puede iniciar un camino de paz, pues los limpios de corazón no sólo “verán a Dios” (en el futuro), sino que pueden ver ya a los demás (incluso a los enemigos) con los ojos de Dios. El limpio de corazón no hará nunca la guerra, pues no verá jamás a los enemigos como enemigos, sino como personas.

(7) Bienaventurados los hacedores de paz (Mt 5, 9). Otros tipos de judaísmo podían tener sus propios bienaventurados: los guerreros de Dios que conquistan el reino (celotas), los buenos sacerdotes con su ritual de sacrificios, los cumplidores de la ley… (en línea farisea). Pues bien, para Jesús, judío mesiánico, la bienaventuranza verdadera culmina allí donde los hombres son capaces de “hacer” (poiein) la paz del Reino, regalando generosamente la vida a los demás. De los pobres de la primera a los pacificadores de la séptima bienaventuranza discurre así un camino recto: la Via Pacis, el camino triunfal de la paz, que se opone no sólo a otras formas de judaísmo, sino al ideal de victoria del imperio romano. Aquí culmina el mensaje de Jesús, aquí se condensa su proyecto mesiánico, centrado en el surgimiento de unos hombres y mujeres que sean hacedores de paz (eirenopoioi).

Conclusión.

Estos hacedores de paz sólo pueden aparecer claramente al final del despliegue de las bienaventuranzas que empieza con los pobres y continúa con los sufridos y los mansos etc. Estos pacificadores de Jesús siguen siendo, según eso, los pobres y excluidos que renuncian con un gesto de paz a la violencia del ambiente. En contra de la política oficial de Roma y de los reyes herodianos, la paz no es obra de los emperadores y monarcas que instauran su dominio por la fuerza, como Augusto, que edificó en el centro de Roma su Ara Pacis (Altar dela Paz), para expresar su soberanía (y soberbia) mundial. A los ojos del Cristo de Mateo, los portadores de la paz de Augusto, simbolizado en su Altar central de Romo, serían unos engañados e impositores.

La verdadera paz viene de abajo, desde el perdón de los más pobres, a través de aquellos que van suscitando comunidades de personas que se aman y se abren en misericordia activa hacia todo el mundo. En ese sentido, la tradición cristiana dirá que el pacificador por excelencia ha sido Cristo (él es nuestra paz: Ef 2, 14-15), pues ha querido reunir con su gesto de entrega no violenta todos los hombres. Ésta es la paz que no se logra con poder y dinero (desde arriba), sino a partir de los pobres y de aquellos que sufren, abriendo un camino de concordia gratuita y amorosa por donde pueden caminar todos los hombres.

Éste es el proyecto y propuesta de las bienaventuranzas, que ha empezado en los pobres para culminar aquí, en una paz que aparece, como ya hemos indicado, en forma de espada mesiánica, en la línea de Mc 13, 12-13: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra. No he venido para traer paz, sino espada. Porque yo he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra” (Mt 10, 34-35). La paz de Jesús rompe las vinculaciones impositivas (de tipo familiar o social) de los privilegiados del sistema para abrirse a todos los hombres y mujeres, desde los más pobres, reuniéndolos en la gran familia de los hijos de Dios.

La Iglesia de Mateo ha proclamado así la paz familiar y social de Jesús. Siglos de espiritualismo sacral e idealista nos han impedido abrir los ojos y entender el evangelio como programa de gozo salvador y libertad dichosa, como movimiento de paz que se expresa y expande en un plano social y político. El evangelio es un programa de pacificación, desde los más pobres, un programa intenso de no-violencia activa, fuerte, que vincula a todos los hombres. Hemos identificado a veces evangelio con ley, santidad con sacralidad, fidelidad a Dios con represión del sexo o los placeres. Pues bien, en contra de eso, las bienaventuranzas son un programa de dicha política y social, capaz de vincular en un gesto de paz a todos los hombres

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