Calendario Litúrgico 2013

Ciclo C, año impar

LECTURAS DEL DÍA, año litúrgico completo:

Pulsando los días de este calendario, accederás a las lecturas litúrgicas del día.

DICIEMBRE 2012
 
                                 

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SEPTIEMBRE 2013
 
 
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OCTUBRE 2013
 
NOVIEMBRE 2013
   DICIEMBRE 2013  
 
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  •           Bautismo del Señor, 13 enero
  •           Miércoles de ceniza, 13 febrero
  •           Pascua, 31 marzo
  •           Ascensión, 12 mayo
  •           Pentecostés, 19 mayo
  •           Corpus Christi, 02 junio
  •           Domingo I de Adviento, 1 diciembre

 

Contar en el mundo

 Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres.

 

Autora: Carmen Magallón Portolés
Editorial: Horas y horas

El libro, que acaba de publicar la veterana editorial feminista Horas y horas, es un texto pensado y redactado para el debate surgido al revisar, en torno a dos ejes principales, algunos acontecimientos históricos protagonizados por mujeres a partir de la experiencia vivida o apropiada por la autora.

Por un lado, quiere poner de relieve lo que ha aportado al avance de las mujeres y a la mejora del mundo un feminismo que bien podemos llamar internacionalista, articulado en torno a voluntad de incidir en las decisiones sobre la gestión de los conflictos, la paz y la guerra.

Por otro, visibiliza y da relevancia para la construcción de la paz a las prácticas cotidianas de subsistencia y sostenibilidad que llevan a cabo tantas mujeres anónimas. Estas dos líneas de vida y de acción, tan separadas en su posición e intenciones con respecto al poder, se necesitan y se refuerzan cuando, a partir de ellas, tratamos de influir y dar un giro civilizatorio a la inercia de los acontecimientos internacionales.

Está escrito desde el singular y el plural, desde el yo y el nosotras, que son las dos voces que crecen en la autora y desde las que encuentra palabras para subrayar la voluntad femenina, consciente, de contar en el mundo.

1º Domingo de Adviento

El vigía

Silvio Rodríguez)

Agua me pide el retoño
que tuvo empezar amargo.
Va a hacer falta un buen otoño
tras un verano tan largo.
El verde se esta secando
y el viento sur se demora,
pero yo sigo esperando
que lleguen cantando
la lluvia y mi hora.

Yo soy de un oficio viejo,
como el arroyo y el viento,
como el ave y el espejo,
como el amor y el invento.
Yo sólo soy el vigía
amigo del jardinero,
con la pupila en el día
que llegara el aguacero.
Yo sólo soy un vigía
amigo del jardinero.

 

Que no nos distraigan las luces

Por: MaJesús Antón. Vita et Pax. Teruel

Domingo 1º de Adviento, Ciclo C

Hace días que nuestras calles están llenas de luces que anuncian la Navidad, ya está todo preparado para las grandes fiestas: luces, regalos, comidas…

Pero no, antes de la Navidad viene el Adviento, tiempo de preparación para un gran acontecimiento.

El Adviento invita al silencio, a compartir, a acoger. Es un tiempo de espera, de vigilia,  de austeridad y profundidad. Esperamos lo más importante de las fiestas: Dios hecho hombre débil, frágil que quiere compartir con nosotras su humanidad.

La sociedad de consumo -que todo lo adelanta-, trata de distraernos, de disfrazar el sentido de la fiesta. Esta sociedad nos pone ojos para mirar lo de arriba, lo que cuenta, lo que produce, lo superfluo. Y además nos acelera para que no tengamos tiempo para pensar.

¡Qué bofetada para los pobres, para los que realmente viven esta crisis tan brutal! ¡Ofenden la dignidad de las personas más vulnerables!

Adviento nos invita a mirar al revés de la historia, a buscarla bajo el signo de la debilidad en un entorno prepotente.  Sensibles a la realidad del momento, dejémonos tocar por Jesús y hagamos posible vivir de otro modo la Navidad.

Adviento, un tiempo brevísimo (así me parece a mí) pero intenso, de nuevo resuenan en él las voces de los profetas que son los grandes protagonistas de estas cuatro semanas, invitados a preparar el camino al Señor. Con su palabra nos sacuden y espabilan, nos ponen alerta, nos trasmiten un mensaje de alegría y esperanza, nos ayudan a descubrir en ella el paso de un Dios que se ha hecho debilidad humana y quiere hacerse presente compartiendo nuestra vida. Jeremías sabe mirar lejos y anunciar la salvación aún cuando aparentemente solo hay desesperanza, nos hace ver que la justicia y el derecho será una realidad porque a pesar de las amenazas y destrucción, Dios cumplirá sus promesas.

Tengamos cuidado no se nos embote la mente. Jesús advierte a sus discípulos que permanezcan en pie, siempre vigilantes “estad en vela, orad en todo tiempo para que tengáis fuerza

Habrá signos… alzad la  cabeza se acerca nuestra liberación nos dice el evangelio de hoy. Signos tenemos, nos hace falta verlos, tener la mirada puesta en Jesús, en el mundo, en nuestras hermanas y hermanos más débiles. Acompañemos nuestra mirada con signos de amor, gastando nuestra vida al encuentro de los más desfavorecidos. No vaya a ser que nos digan a las creyentes de hoy: “vino a los suyos, y los suyos no le recibieron”, porque estaban ciegas y distraídas con otras cosas.

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto que te esperamos!

Adviento

Por: D. Cornelio Urtasun

Nace un nuevo Año Litúrgico y un nuevo Adviento comienza ya.

      En la frontera  misma de cada Año Litúrgico, la Iglesia nos brinda la celebración del ADVIENTO o Advenimiento, de la Venida del Señor. Una venida que es, a partes iguales, real, mistérica, vivificante, transfiguradora.

      Es una venida real. El que vino, hace XXI siglos, vuelve a venir ahora. El que viene ahora, volverá a venir al final de los tiempos, en la consumación de las cosas. ¿Cómo es posible que el que VINO, VIENE y VENDRÁ más tarde, a la hora de la consumación de las cosas? San Agustín nos responderá con una de sus frases geniales: “miro sed vero modo”: de manera tan verdadera como maravillosa.

      Venida también mistérica. Lo que hace XXI siglos se realizó en Belem, Nazaret, Jerusalén, el Tabor, Tiberiades, etc., de manera que la gente pudiera ver, palpar, hablar, hoy se realiza en el MISTERIO:  es decir, nuestros ojos no ven el acontecimiento salvífico que celebramos (Encarnación, Nacimiento, Epifanía, Transfiguración) mientras nuestras vidas se empapan del Misterio, del alma del Misterio que celebramos y que nos empapa de la Vida de Jesucristo.

      Finalmente es una venida transfiguradora. No cabe aspiración, meta, ni objetivo más grande que ése de dejarnos empapar del Señor; vivir en el Señor   como El vive en nosotros. Pero sí hay algo más. Y ese algo es SER el Señor. Llegar a una vida de identificación tan grande entre Jesucristo y el cristiano, que ya son un  único Amado, un sólo Jesús, bajo la apariencia de nuestra frágil personalidad.

                  * LA TRAMA DEL ADVIENTO

Tratando de hacer síntesis de los planteamientos de la Iglesia, podríamos centrarlos en estas ideas:

–   Viene, nuevamente, Jesucristo a nosotros;
–   Si viene, ¿cómo no prepararnos para su venida?
–   Además de prepararnos, ¿podríamos salir a su encuentro?
–   ¿Qué se trae Jesucristo, entre manos, con su nueva venida?

De todos los tiempos del Año Litúrgico, probablemente, ninguno es tan conmovedoramente expresivo como la liturgia del Adviento. Es  manifestar  la Iglesia su fe, a través de  su liturgia tanto sacrifical como laudativa.

Es  una consideración complementaria del Misterio que nos llevaría a  muchas reflexiones, en las que no es posible entrar de momento, pero que llevan a preguntarnos, con tanta razón: ¿cómo es posible esperar a quien ya tenemos, cómo tener al que esperamos? San Ambrosio, en un comentario sublime, trata de iluminar este tema haciéndose una serie de preguntas que las culmina  en una súplica  enternecedora:

            “Me creaste para verte y todavía nada he hecho de aquello para lo que fui creado.
             ¿Cuándo por fin, nos mirarás y escucharás?
             ¿Cuándo llenarás de luz nuestros ojos y nos mostrarás tu rostro?
             ¿Cuándo volverás a nosotros?
              Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca:
              porque no puedo ir en  tu busca a menos que Tú me enseñes.
             Y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas.
             Deseando te buscaré. Buscando te encontraré, amando te hallaré. Y hallándote te amaré”.

 * COMO PREPARARNOS A LA NUEVA VENIDA DEL SEÑOR

       Con cuánta razón nos debemos esmerar en prepararnos para recibir al mismo Jesucristo, en ello la Iglesia no se queda corta. En los textos en que plantea la venida del Señor, brinda cuáles son, cuáles deben ser los preparativos que debemos hacer: enderezar nuestras intenciones torcidas, desmochar nuestras tiesuras y orgullo, llenar los baches de nuestras deficiencias, suavizar  las asperezas… ¡Tantas cosas, Dios mío! Pero por encima de todas una: la  e s p e r a n z a. Esa convicción profunda, esa seguridad total de que viene, de que viene a salvarnos nuestro Dios.

      Para suscitarla, la Iglesia nos pone delante la esperanza de todos aquellos grandes amigos de Dios, los cuales, a través de la Historia de la Salvación, esperaron, a veces, contra toda esperanza, la Salvación de Dios. Y como encarnación de todos ellos, nos presenta al Profeta Isaías, con sus enseñanzas, oráculos, ejemplos.  Es la encarnación viviente de los creadores de la esperanza. De esa esperanza, la gran virtud del Adviento.

      Tratar de prepararnos, es tarea a la que debemos entregarnos con auténtica devoción e irá brotando en nosotros, bajo la acción del Espíritu Santo,  la bienaventurada esperanza de la venida salvífica.  Digamos una y mil veces:

                  “¡Cielos: lloved vuestro rocío,
                   que se abra la tierra
                   y germina al Salvador!”

* AL ENCUENTRO CON EL SEÑOR QUE VIENE

* PARA QUÉ VIENE NUEVAMENTE JESUCRISTO

     ¿Qué tienes, mi Dios, que mi amistad procuras…?

    Nosotros necesitamos preguntarnos lo mismo: ¿qué interés tienes Señor Jesús, que cada año vienes a visitarnos en tu Paz?

    La venida de Jesucristo es, entre otras cosas, transfiguradora, cristificadora. Pero esa transformación en El, es una obra global  tan fabulosa, que  necesita de tantas labores pacientemente parciales. Algo así como un Moisés de Miguel Ángel, hecho de tantos golpes de martillo, de cincel, de buril… Por un proceso similar, creo yo, que Jesucristo trata de transformarnos en Él, busca el resultado final, no un Moisés, sino un JESUCRISTO que piensa como Él, que habla como Él, que sufre como Él, que trae a los hombres la Paz, como Él, que pasa haciendo el bien a los hombres como Él…

    Viniendo a visitarnos en su Paz, quiere moldearnos, poco a poco con el “martillo” de la oración, de la contemplación… Y con el “buril” de una vida de fe, de esperanza y caridad, coordenado en su acción transformadora y la fuerza del Espíritu Santo, quiere que quede  reflejada, en nuestras vidas, toda la gracia y hermosura de los hijos predilectos del Padre.

 * DE ESPIRITU SANTO, EX MARIA VIRGINE

   Si llegada la plenitud  de los tiempo, el Adviento se hizo Navidad, fue gracias al Espíritu Santo y a la Virgen María. Los dos son irreemplazables en todo Advenimiento suyo. Hoy, como ayer, como siempre, Jesucristo viene por ministerio de María y por obra del Espíritu Santo.

Preparémonos con alegría al Misterio de su Nacimiento, velando en oración y cantando su alabanza.

Un reinado misterioso e incomprensible

Por: Mercedes Marín. Vita et Pax. Brasil

Domingo 34 del T. O. Jesucristo, Rey del universo

Contemplar esta celebración y dejar que Cristo se manifieste no es nada fácil porque practicamos resistencias a la hora de entender el significado del Reinado de Jesús. La Escritura nos dice que será rey aquel que nacerá de la estirpe de Jacob y recibirá las personas en herencia y en posesión los límites de la tierra.

A los ojos de nuestro mundo celebramos un reinado misterioso e incomprensible. Quién es esa persona que tiene tanto poder para dirigir la vida y gobernar el universo?. Respuesta que no se encuentra en la autosuficiencia de nuestro mundo, en el enclaustramiento de nuestra Iglesia,  ni en la ausencia de diálogo de la Ciencia, la Fe y la Cultura.

Los desfavorecidos del planeta claman para que se avance y  se encuentre solución a los males de la tierra y cada vez se escucha más fuerte el grito por la libertad y la soberanía humana. Por otro lado, muchas son las personas comprometidas con el diseño de nuestro mundo y a pesar de tanta entrega no nos sentimos felices y las crisis ofuscan el futuro.

Escudriñamos las doctrinas, buscando el “rey solución” a  los ahogos de la vida cotidiana y observamos el “refugio” de muchas comunidades que “esperan” que el Mesías venga a devolvernos la libertad y restablecer la armonía y la esperanza.

Jesús responde al gobernador romano, a nosotras y al mundo de hoy:

  • “Mi Reino no es de este mundo”. El “anciano de muchos días”, Aquel que tiene la sabiduría, me ha encomendado una misión diferente fruto de la humildad, el servicio y la entrega de la propia vida.
  • Cuando las multitudes me acompañaban por los caminos, eran instruidas por la Palabra y sus ojos brillaban de admiración, siempre les transmití que mi “Reinado” se asentaba en la necesidad de tener hambre y sed de justicia, de negarse a sí mismos y tomar su cruz. Continuamente les recordaba que la misión para la cual me envió el “Anciano de muchos días”, es dar la vida para que todos los hombres y mujeres tengan vida.
  • Escuchad mi voz, en el ruido del mundo,  millones de personas esperan que compartáis el amor, la justicia y la paz. François Xavier Nguyen Van Thuan, esperando la liberación de la prisión, decidió: “Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente, colmándolo de amor”
  • Venid, vivir la Verdad, Mi Padre os llama a ser participes del poder, la gloria y realeza. ¿Cómo?, de Mi mano y de los profetas de nuestro tiempo: Dom Helder Camara: “la vida es para aprender a amar” y Madre Teresa de Calcuta: “lo importante no es el número de acciones que hacemos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción”.
  • No sé si habéis descubierto que os propongo un reinado nuevo construido por comunidades de Fe, aquí y ahora, con manos entrelazadas, pies en camino, pensamientos constructivos y voces al servicio de los de sin voz.

Esta es la fuerza y el poder de Jesús. Celebremos la fiesta de Cristo Rey amando y glorificando. Soltemos nuestras voces en los cantos y abracemos de corazón a nuestros hermanos porque  “Él es El Señor y Rey”, “El principio y el fin de la historia”.

Carta desde el barrio de Bilyogo, Kigali – Rwanda

Descargar (CARTA_DESDE_EL_BARRIO_DE_BILYOGO_-_KIGALI_-_RWANDA.pdf, PDF, Desconocido)

Sororidad nº 28 – noviembre 2012

Descargar (SORORIDAD-281.pdf, PDF, Desconocido)

Paz en el Antiguo Testamento

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Shalôm: Paz

El ámbito semántico del sustantivo shalôm abarca principalmente dos concepciones: “paz, amabilidad” y por otra “bienestar, prosperidad, fortuna”. Como significado básico de la palabra se indica casi siempre la idea de “totalidad”. Una palabra con la que aparece unida a menudo es con tsedaqah (justicia). No habrá paz sin justicia. Lo que quiere Dios es la justicia, y ésta expresa una realidad análoga a shalôm, a saber, el estado normal tal como es querido por Dios Is 32,17;48,18; 60,17; Ez 13,10; Sal 85,11.

La paz es vida, salvación (2Sam 19,18 ss). Es el estado donde se vive sin angustia, sin obstáculo, sin opresión, feliz. También es la prosperidad temporal o la salud, que consiste en ser salvado de los peligros que amenazan los bienes o el cuerpo. La paz significa también amistad, acuerdo, alianza, una relación de buena vecindad.

El concepto hebreo de paz se fue cargando con el tiempo de un fuerte significado teológico expresando un bien definitivo, un valor absoluto. En Israel llegó a designar la meta de todas las aspiraciones. Para la cultura actual, la paz es más bien un medio, una condición. Gracias a ella, se puede trabajar, progresar, conocer y poseer el mundo. Para el pueblo de Israel es un fin en sí misma.

La paz hebraica es capaz de expresar las esperanzas del pueblo. Israel tiene sus esperanzas. Es un pueblo dirigido hacia el futuro. Israel espera. No cree que todo le ha sido ya dado, que todo le es conocido. Israel espera la paz. Ahora bien, el shalôm es siempre un don, esperado, pero incierto. La paz hebraica es naturalmente de naturaleza religiosa. Es un concepto que parece haber nacido para expresar el contenido del mesianismo bíblico. Se puede decir que es en Israel donde nació la idea de una paz definitiva, estable, perpetua, no como simple utopía, sino como posibilidad. El ideal de una paz definitiva forma parte de la constitución misma de Israel (Jer 29,11).

Es sobre todo en el libro del Deuteronomio (Dt 7,6-14;28,2-10) donde encontramos que la definición más exacta de paz es bendición. Una paz no del alma ni individual, sino la paz del pueblo. Una paz real, concreta. Pero que a la vez no es producto de una solución de conflictos. Israel no espera la paz por acuerdos políticos con los vecinos o por una pacificación de los imperios contrincantes. Israel espera la paz como don de Dios. Una paz  para él, para sí, una paz en la historia.

Una paz en la historia, pero no una paz de la historia. La historia de los pueblos es la historia de las guerras. El pueblo bíblico no espera la paz como consecuencia de una buena política, ni de una evolución espontánea de factores históricos, sino de Dios que es el Señor de la historia y de todos los pueblos (Is 2,2-5). La paz es de Dios, mientras que la guerra no viene de Dios. La paz es el don mesiánico por excelencia. El Enmanuel será el “príncipe de la  paz” (Is 9,5).

La paz es, pues, una realidad prometida pero no debemos ver en ella un sueño lejano e inconsistente; al contrario, por la fe las realidades que se esperan son ya actuales. Si los pueblos deben un día vivir en paz entre ellos, no hay razón para que no tiendan a ella ya desde el momento de la promesa, porque no hay promesa que no sea al mismo tiempo una obligación, una tarea. Así lo entendieron admirablemente los profetas (Is 2,2-4; 11,6-8; Za 8,20; Miq 4,1-4; Os 2,20). El shalôm aparece como el valor central del humanismo profético.

En los Evangelios nos encontramos que la séptima bienaventuranza llama hijos de Dios a los pacificadores (Mt 5,9). Jesús no aporta ni promete a sus discípulos la paz según el mundo. Es más, declara que no ha venido a traer la paz sobre la tierra, sino la división (Mat 10,34; Lc 12,51). Jesús no deja dudas en cuanto a su rol mesiánico. La paz que El da es la suya, es decir, aquella de la que El es autor y mediador (Jn 14,27; 16,33). Esta paz no es el resultado de negociaciones o transacciones humanas, sino que se recibe en la fe por el Espíritu Santo (Jn 20,19.22).

En tanto que gracia ofrecida, don de Dios, la paz es Cristo mismo (Ef 2,14-17). Pero esta paz de Dios que se recibe por la fe en Jesucristo es una paz que debemos de vivir y construir. De ahí que la predicación del evangelio de la paz conlleva también la exhortación a vivir en paz (Rm 12,18), a estar en paz (Rm 14,19), a buscar la paz con todos (2Cor 13,11), a proclamar que los frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz (St 3,14-18).

Grupo Vida y Paz de Alicante

Otro encuentro, el de Vida y Paz de Alicante; otro grupo de seguidores de Jesús que ya fijan sus  ojos en él pero que necesitan y quieren conocerle más.

Grupo heterogéneo, con la riqueza de lo diferente, diversos lugares que identifican diferentes formas de hablar y de expresarse, del norte, centro, este y sur confluyendo en esta tierra dicen que “la millor terreta del mon”.

Vita et Pax y un grupo de amigas de Alicante, tarde del 8 de noviembre, tarde nubosa de cielo encapotado, a media luz ya y a toda luz, la de la Palabra, la de un Señor que nos ofrece su amor personal tierno y compasivo. Queremos reconocerlo así.

“Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero”

El grupo es entrañable, la mayoría de personas se conoce entre sí, ellas se entrenan en su entrega a los demás en diversos ámbitos parroquiales, sociales; hay alegría y vida, deseo de profundizar y de compartir en los encuentros que se dan y darán  cita en nuestra casa de Dr. Just. Los segundos jueves de cada mes, así se ha concretado.

Estamos seguras de que El Señor nos va a ir mostrando el camino y creemos que  está siendo grande con nosotras… y estamos alegres.

El Año de la fe enmarca  y hace arrancar nuestra oración y comunicación. La pedimos porque la consideramos don y regalo del Señor.

¡Qué bueno abandonarse en brazos del Padre como Jesús hacía!

Tarde de encuentro, es la tercera vez que el grupo se reúne; ojalá el curso recién comenzado nos brinde todas las posibilidades de cada mes para hacer una experiencia juntos, la de ir encontrándonos por los caminos de lo cotidiano con el Jesús del evangelio que nos da su Vida y nos regala su Paz. Tratamos de compartir el don que nos hace “fuertes” frente a nuestros miedos y debilidades

Que bueno valorar la vida, defenderla, dignificarla; ser ayuda, sosiego, defensa allá donde quiera que es maltratada, no valorada, despreciada. Compromiso con la vida es nuestro compromiso

Jesucristo nos invita a hacer esta experiencia de encuentro en su nombre, fiados de su Palabra, para ayudarnos a crecer, para dar más sentido a nuestra vida y a nuestro trabajo por el Reino.

Nos decimos “hasta pronto” con un cafetito y una torta rica, rica.

Seguir a Jesucristo es hermoso cuando sabemos que vamos con él, que va con nosotros, que nos quiere y nos ofrece su amistad.

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