Creyente contemplación – Gozoso anuncio

Por: Josefina Oller. Vita et Pax. Guatemala

Festividad de Santa María, Madre de Dios

Estamos celebrando con gozo y alegría las fiestas navideñas, fiestas hechas para la contemplación, el asombro, la  gratitud… días en los que el corazón se expansiona extasiado ante el gran misterio del Dios que se manifiesta en la máxima sencillez, humildad y pobreza.

Hoy nos invita la liturgia a fijar los ojos en María madre, la mujer que está viviendo momentos de una  intensa experiencia maternal, la cual aviva su actitud serenamente, contemplativa.  Ella envía a  la profundidad de su ser, los acontecimientos que están ocurriendo, guardándolo todo, reflexionando y meditando: “¿qué será de este Niño?” –se pregunta-.  Y va recibiendo luces.

Al poco rato de haber dado a luz a su hijo querido, se le presenta un alegre grupo de pastores ansiosos por ver lo que había pasado. Y ¿qué ve María en ellos?  Pues ve a gente  sencilla, pobre, los marginados de la sociedad, despreciados, los que no cuentan. Y llegan porque han recibido una BUENA NOTICIA, anunciada por “un ángel”  a quien se le junta un coro alegre y alborotado  de otros ángeles  que cantan GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ  ¡Cuánta bulla debía haber en el  cielo aquella noche!, tanta como silencio en la tierra en la que casi nadie se estaba enterando de lo que pasaba ni de que vivía el momento más álgido y sublime de la historia!.

Sólo ellos, los pastores, ante lo que se les manifiesta, reaccionan y sin  pensarlo se van deprisa a ver “la señal”. Corren y “encuentran al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre” y junto a él sus padres.  Se sienten, ellos también  envueltos por la presencia del Dios que, fiel a sus promesas y fiel a su modo de actuar, se revela “a los humildes y sencillos” Ellos, junto con María, viven una experiencia única . Por eso, se postran, adoran, alaban, bendicen y glorifican. Y espontáneamente comunican “lo  que han visto, oído, palpado”.  Se convierten, sin pretenderlo, en testigos, en evangelizadores.

¿No son estos los pasos de la evangelización?   ¿Corremos presurosos y presurosas al encuentro del Señor siguiendo los indicadores que nos van mostrando  “los ángeles”?  Y cuando lo encontramos, revelado en lo cotidiano, en lo normal de la vida, ¿adoramos, agradecemos gozosamente?  Y desde ahí, ¿transmitimos la más grande noticia:  Dios está entre nosotros, se ha hecho uno de nosotros? ¿Qué Dios ama tanto a los hombres y  mujeres que les ha entregado su propio Hijo? ¡Qué maravillosa misión!  Y desde ahí  ¡cómo arderá el corazón!  Y con qué facilidad surgirán los nuevos métodos.

Y María sigue meditando en su corazón. Dice un autor espiritual que el verdadero sentido del mundo y de la historia sólo a los místicos se revela, sólo a quienes viven en Él y desde Él, a  quienes  ven con sus ojos y escuchan con sus oídos.  Si esto es así, María es el  paradigma, la gran mística que supo interiorizar poco a poco lo que  estaba ocurriendo,  fue interpretando a lo largo de su vida lo que  Dios iba diciendo a través de los acontecimientos tan simples, tan aparentemente  insignificantes como un  frágil recién nacido. Ella, la MADRE,  fue descubriendo el alcance de su misión a lo largo de todo el tiempo que pasó con su hijo a quien enseñó todo lo humano y de quien aprendió a sentirse hija. Y a llamar a Dios: ABBA

¿Y qué siente hoy  María, Madre de la Iglesia, madre de todos los hombres y mujeres en el aquí y ahora de nuestra  historia?  Seguramente que su corazón siente preocupación al ver  cómo los discípulos/as de Jesús no  acabamos de entender el proyecto de Dios sobre la  humanidad, no acabamos de aceptar las  vías de la fraternidad y de la solidaridad, los caminos del amor y del servicio, no terminamos de aniquilar nuestros egoísmos para acabar con las escandalosas diferencias entre ricos y pobres,  que siguen marginando a tantas personas y a tantos pueblos.

Pero también puede contemplar a tantas personas, hombres y mujeres de buena voluntad, que se afanan para que este mundo mejore, que infatigablemente  trabajan por dignificar la VIDA y por alcanzar la justicia y la PAZ. Son innumerables las iniciativas que persiguen estos objetivos humanitarios. BENDITOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ: es el mensaje de esta Jornada mundial.

Que Santa María nos impulse a todos/as a ser dóciles creyentes, contemplativos/as de las maravillas de Dios y activos/as en el anuncio liberador.

Los santos inocentes

Por:Antonio Blázquez Madrid. Publicado en  Eclesalia – 27 diciembre-

UNA CUNA DE CARTÓN

En el vestíbulo apagado de la sucursal bancaria, el niño recién nacido tiritaba bajo los periódicos que tapaban su cuerpo desnudo. Tumbada a su lado, sobre el suelo sucio, una mujer joven y escuálida se sujetaba el vientre aún dolorido. Se quitó el raído jersey que cubría su torso, para arropar al niño que se acurrucaba en la caja que le servía de cuna. Al otro lado de la puerta, el cajero automático iba entregando sus billetes: ahora a uno, después a otro, y a otra, y a otro, que se abrazaban y seguían su parranda por la calle.

Entre los periódicos arrugados se podía leer en grandes letras, adornadas con guirnaldas, la fiesta que se celebraba: FELIZ NAVIDAD 2011.

La madre, escondida en el rincón oscuro del vestíbulo, y cubierta por la sombra del cajero, miraba con ternura a su pequeño. El niño lloraba, encogido dentro de la caja de cartón.

“No llores mi niño, no llores, que estoy aquí junto a ti. Hoy es Navidad, y el Niño Dios nació como tú en un pequeño portal de paja. No llores mi niño, no llores, que mamá te cuidará siempre”.

El frío mantenía morados los labios del bebe, que intentaban arrancar un poco de comida de los secos pechos de la madre. Ella los apretaba con fuerza, en un vano intento de hacer que unas gotas de leche aparecieran en sus maltrechos pezones.

“Espera, mi vida, espera, que pronto alguien dejará algún yogurt, o tal vez un poco de leche fresca, sobre el cubo de la basura. Espera, mi vida, que enseguida se calmará tu hambre”.

El cajero seguía repartiendo billetes entre voces alegres que esperaban inquietas. La tarde avanzaba gris, y un viento de nieve silbaba una canción triste de navidad al otro lado del cristal. El aire helado entraba por las rendijas de la puerta, y la piel del niño se cubría de frío. La madre amontonaba periódicos viejos sobre la cuna de cartón, que los pies del niño removían en una inocente lucha por encontrar calor. Las manos del niño tiritaban.

“No te preocupes mi niño, sólo es frío, que pasará deprisa. Cuando acabe la noche y el nuevo día aparezca, llegará el sol para espantar al frío. No te preocupes mi niño, sólo es frío, y se irá cuando llegue el día”.

La tarde seguía avanzando y buscando la noche, y las sombras comenzaban a luchar contra las luces de colores que salpicaban el pequeño cielo artificial que colgaba entre las fachadas de las casas. En la calle se oían villancicos que salían de gargantas saturadas de champán y turrón. El cajero seguía dando billetes. En el interior, la madre cogía a su hijo entre los brazos para intentar darle un poco de calor. Los ojos inocentes y suplicantes del niño mostraban su hambre no saciada de recién nacido.

“No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche, y la oscuridad te hará dormir; y cuando estés dormido iremos a buscar comida puerta a puerta, que hoy es Navidad y habrá gente buena que cubrirá su conciencia con un poco de leche caliente, que hará que tu hambre deje de ser hambre para quedar convertida solamente en miseria. No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche e iremos a buscar comida”.

El sonido monótono y metálico del cajero seguía repitiéndose una y otra vez. El frío llenaba el interior de la caja de cartón que contenía el pequeño cuerpo del niño. Los cristales empañados dejaban ver las luces de colores difuminadas por la neblina y las siluetas felices que cruzaban por la acera. La noche seguía avanzando. El cajero seguía repartiendo dinero. Las gentes se despedían deseándose felicidad eterna. Un aire gélido inundaba cada rincón del vestíbulo, y la madre intentaba proteger con sus brazos el cuerpo helado de su hijo. El niño ya no lloraba, sólo unas lágrimas cristalinas que cruzaban su cara mostraban su agónica existencia.

“Mi niño, mi amor, no te rindas ahora; mira la luna que ya está en lo alto. Espera, que pronto mi cuerpo tendrá leche para alimentar tu cuerpo. Mi vida, no te rindas, que no tardando mucho llegará el sol luminoso y caliente. Ven, acurrúcate entre mis pechos, deja que mi calor espante tu frío. Resiste, mi amor, mi niño, no te rindas ahora”.

Fuera, bajo el cielo frío del invierno, los villancicos atravesaban los cristales de las ventanas de las casas, y se fundían con las luces de colores que adornaban la calle. Las risas llegaban hasta la puerta de la sucursal bancaria. Dentro, entre la oscuridad, el niño ya no tiritaba, ni lloraba, ni movía sus pequeñas manos moradas, ni pataleaba entre los periódicos viejos; estaba muy quieto dentro de la caja de cartón, y la madre dejaba escapar una lágrima al tiempo que cerraba, con sus temblorosos dedos, los apagados ojos del niño.

“Mi niño, ahora el cielo te esperará caliente, y las nubes formarán entre ellas una cuna blanda que recogerá tu tierno cuerpo, y las estrellas lucirán toda la noche para celebrar contigo la Navidad, y cuando salga el sol, tú estarás lejos de este frío mundo que te vio nacer y que nunca quiso conocerte. Mi niño, mi amor, mi vida, ahora tendrás un cielo caliente, sólo para ti”.

El cajero volvía a dejar caer más billetes, que alguien recogía mientras cantaba a la navidad. Al otro lado, el pequeño cuerpo del niño permanecía, inerte y frío, dentro de su cuna de cartón.

Reseña Convivencia Guatemala, diciembre 2012

 

Estamos reunidas para compartir, reflexionar  y ver nuestro caminar como Centro. Aprovechamos para reflexionar a partir de la mirada del gran acontecimiento del 13 Back´tum, un cambio de era desde el Calendario y Cosmovisión de los pueblos Mayas.

Este año ha sido una Convivencia muy movida con personas que nos acompañaron para ir reflexionando nuestro Ser Vida y Paz en Guatemala, desde la diversidad y pluralidad cultural.

Iniciamos con una mirada a la realidad de Guatemala, a las Reformas Constitucionales que el gobierno propone, y que no beneficia a las mayorías del pueblo.

 Mesa Juvenil. Se invitó a cuatro jóvenes: dos Quichés, una mujer y un hombre; dos mestizos también un hombre una mujer, los cuatro estudiantes universitarios. Desde  la mirada de los y las jóvenes,  nos compartieron,  cómo vive y concibe la vida y la paz el mundo juvenil; el aporte de ellas y ellos fue muy motivador  para nosotras, desde el coincidir con nuestro Carisma y nuestra misión, con una experiencia de vida intensa en lo profundo de su ser partiendo de  las realidades, sociopolíticas y económicas  en  que vive el pueblo. 

 El compartir de la cultura Xinka. Una mirada hacia la espiritualidad y cosmovisión del Pueblo Xinka, un pueblo que se considera en vía de extinción, pero que las mujeres lo están redescubriendo partiendo de sus raíces y el compromiso político y con ojos del feminismo comunitario.

La trama de la vida y la paz, el pueblo Xinka, la entreteje desde la armonía, el equilibrio con  el cosmos, la persona, la semilla y la sabiduría de los ancestros. “Por mí, por nosotras y por las otras”, es lema de estas mujeres que han dignificado su ser mujer desde los valores culturales aún transgrediendo la cultura patriarcal. Celebrar la vida, la organización, la rebeldía, nuestros sueños, en la recuperación y defensa de nuestro territorio: Cuerpo – Tierra, desde la mirada el feminismo comunitario.

Mujeres y Teología: El redescubrimiento del despertar de la Teología feminista  y, desde América Latina, redescubriendo la Teología de la Liberación. Con el siguiente enfoque: La circularidad Hermenéutica que nos lleva a la interpretación de la Palabra y de  las realidades de la vida:    Palabra de Dios – Existencia Humana que es beber las aguas de nuestra vida y las aguas de la Palabra. Desvelando a la teología y a la mujer. Los grandes temas: Cuerpo, Poder, Violencia, Invisibilización,  realidades que viven las mujeres. Lenguaje sobre Dios, Vida cotidiana, Discipulado de iguales, Inclusividad, Diversidad, Salud y derechos reproductivos, los sueños de las mujeres…

Articulaciones importantes
v  capitalismo y patriarcado
v  crisis medioambiental, patriarcado y militarismo
v  feminismo e interculturalidad

Algunas mudanzas o desplazamientos

  • De estructuras patriarcales a relaciones sororales
  • De la mujer a la pluralidad y complejidad de las mujeres
  • De la exclusión a la inclusión
  • De la mentalidad dualista y jerárquica a la mentalidad holística y a la democracia radical
  • Del antropocentrismo al biocentrismo (Chung Hyun Kung)
  • De la religión a la espiritualidad
  • De una imagen dañina de Dios a una imagen sana y sanadora  de los seres humanos y del cosmos
  • De la apología de la tortuga a la mística del atrevimiento

Todos estos temas los fuimos entrelazando con otros más Institucionales, con una dinámica de trabajo, extensa y profunda:

Análisis institucional: Nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

  • El trabajo con Ma. Carmen sobre la fraternidad.
  • La Pastoral Vocacional
  • El rostro guatemalteco de nuestro Carisma.

 

 

Una familia nada idílica

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Sagrada Familia, Ciclo C

El domingo siguiente a la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Hay muchas imágenes cursis de esta Sagrada Familia que, en otro tiempo, llegaron a ser modelos para la convivencia de nuestras familias cristianas. Tales imágenes nos resultan un tanto insulsas, ñoñas. Todo en ellas parece ser idílico y armonioso. Pero la Biblia nos ofrece otra imagen de la familia de Jesús. Ciertamente, hay que leer la Biblia más a menudo.

Comienza esta imagen de la familia bíblica con la propia genealogía de Jesús donde aparecen unas “antepasadas nada convencionales”. Las cuatro mujeres nombradas no son las veneradas matriarcas israelitas del Génesis. El texto nombra a Tamar, Rajab, Rut y la mujer de Urías. Todas estas mujeres se encontraron en algún momento fuera de la estructura de la familia “normal”, son gente insignificante, escandalosa, fuera de la ley, indefensa, objeto de tabúes… Y, sin embargo, Jesús es tan hijo de Tamar, Rajab, Rut y Betsabé tanto como lo es de Abrahán y de David (Mt 1,1-17).

Seguimos con su concepción. Recordemos que, según la costumbre del matrimonio judío, María y José estaban unidos en matrimonio legalmente ratificado. Antes de llegar a vivir juntos sucedió que María concibió un hijo. José sabía que él no podía ser el padre. Su embarazo parecería ser resultado de un comportamiento adúltero. Siendo un hombre justo, recto y observante de la Ley, se encontraba ante un dilema. Según la Ley, si se descubría que una joven desposada, antes de ir con su esposo, había perdido la virginidad, tenía que ser lapidada hasta morir. Es por lo que José tomó la decisión que sabemos… (Mt 1,18-25).

Después llega el nacimiento de Jesús. Una serie de elementos señalan en el relato de Lucas la dificultad de este parto, empezando por lo desarraigado de su escenario. José deja la casa junto con María en estado avanzado de embarazo. El viaje se emprende por un decreto del emperador romano César Augusto para que todo el mundo se censara en la ciudad de sus antepasados. Lejos de su casa, estos padres expectantes, sin habitación para ellos en la posada, se refugian en una cueva o establo donde había animales. Y entonces “le llegó a ella el tiempo del alumbramiento…” (Lc 2,1-20).

Al poco tiempo viven una experiencia de terror y desplazamiento. Con una ira violenta Herodes intenta matar a su rival recién nacido. Advertido en sueños, José tomó consigo “al niño y su madre” y huyó a Egipto de noche. En Belén, los soldados mataron a todos los niños varones de menos de dos años de edad. Tras la muerte de Herodes, José guiado por otro sueño volvió con “el niño y su madre” a la tierra de Israel pero advertido de un nuevo peligro, José encaminó su familia al norte, a Galilea, donde pusieron su morada en la ciudad de Nazareth (Mt 2,13-23).

Y en el evangelio de hoy (Lc 2,41-52), Lucas nos presenta a Jesús en el Templo de Jerusalén con doce años. Después de la fiesta de Pascua, Jesús se queda atrás discutiendo con los expertos en la Escritura, haciendo caso omiso de los temores de sus padres. No es el buen chico que hace exactamente lo que sus padres quieren de él. Cuando, tras buscarlo angustiados durante tres días, sus padres lo encuentran finalmente en el Templo, le hacen la pregunta con cierto reproche y en su respuesta Jesús no parece tener demasiada compasión.

Sin embargo, sí hay un relato fantástico donde aparecen trazos de su vida en común (Lc 2,22-40), es la escena anterior al texto de hoy. En ella Lucas nos describe cómo los padres llevaron al niño a Jerusalén; cómo ellos ofrecieron sacrificios; Simeón se encontró a “los padres”  haciendo con Jesús lo que era costumbre según la ley; “el padre y la madre del niño” se quedan pasmados ante sus revelaciones; “su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. Simeón los bendijo…” (v. 34). Qué cuadro tan llamativo: la joven pareja arropada por la bendición de este sabio noble anciano, recibiendo su oración y siendo recordados ante Dios los dos juntos. No es María sola la que aquí es bendecida, no José aparte. Los dos están unidos, preparados para el cuidado de su hijo.

Ya vemos que esta familia de idílica nada. Sin embargo, Jesús creció no en el vacío, sino en el círculo de su familia galilea. Es más que probable que, al menos, alguna parte de su idea del amor de Dios para salvar provenga de estos padres judíos que, durante los años decisivos de su desarrollo, le enseñaron a conocer al Dios compasivo y liberador, de las Escrituras hebreas.

Encuentro Equipo de Difusión del Carisma

El 19 y 20 de diciembre, 4ª semana de Adviento, hemos tenido nuestra última reunión del año el Equipo de Difusión del Carisma. A tono de este tiempo litúrgico, llevamos este trabajo adelante con mucha esperanza.

Como todo el Instituto, también nosotras estamos preparando nuestra información para la próxima Asamblea General de Vita et Pax  sobre los trabajos que hemos realizado en estos 6 años sobre la tarea que se nos encomendó en la anterior Asamblea.

 Hemos compartido también la marcha de nuestros grupos de Vida y Paz que van creciendo con dos nuevos en este año: Alboraia y Alicante. Constatamos cómo podemos enriquecernos con su presencia, entusiasmo y aportaciones. Compartir nuestra espiritualidad, profundizar en nuestro ser laical y promover la Vida y La Paz de Jesús en todos los ambientes de la vida cotidiana, creemos que es una tarea fascinante que ha de movernos a querer más este proyecto que nació de una inquietud que ya el P.Cornelio desde hace muchos años estaba soñando y que ha costado gestarse mucho tiempo.

Estas reuniones las llevamos a cabo en Madrid, en nuestra casa de Alustante donde siempre somos muy bien acogidas y acompañadas, ¡estamos en casa!

Compartiendo alegría…

Por: Victoria Cañas. Vita et Pax. Pamplona.

  Con el corazón todavía cargado de emociones y sentimientos contrapuestos vuelvo de Rwanda. Por un lado, el colorido, la fiesta, la danza… por otro, los múltiples cambios que se van efectuando en el país y la creciente zanja de dos clases sociales cada vez más desproporcionada.

Y, en medio de aquel pueblo tan sufrido, que continúa haciendo esfuerzos por sobrevivir, nuestra familia, ya más numerosa rwandesa que española, intenta acompañarles en su lucha diaria, a través de sus proyectos sanitarios, de promoción y desarrollo humano, en los diferentes lugares del país, tanto en la zona rural como urbana.

Ofrendas

En esta ocasión, en medio del Adviento, Vita et Pax, se ponía de fiesta. Dos jóvenes rwandesas, Judith Batamuliza y Dative Mukabutera, presentaban su Oblación al Señor el 8 de Diciembre, festividad de la Inmaculada. Ellas también quieren hacer “Algo por Él…”, también quieren ser y hacer realidad la Vida y la Paz insertas en su pueblo.

Fue un día entrañable, festivo, que compartimos con las familias y amigos. La celebración litúrgica, animada con cantos, danzas y tambores, culminaba con el “sí quiero…” de nuestras compañeras, al que sin duda nos unimos todo el Instituto.

Judith y Dative

               Presentando su Oblación al Señor

Después, continuamos el ágape en la sala de la parroquia, donde no faltaron de nuevo las danzas de diferentes regiones, los cantos, los discursos y el refrigerio. Al final de la tarde todas volvíamos a casa un poco cansadas pero agradecidas de la jornada compartida.

Vita et Pax en Rwanda

Palabra encarnada (Natividad del Señor)

PALABRA ENCARNADA
Música: Ain Karem (A todos los pueblos)

Palabra encarnada del Padre
en llanto de un recién nacido,
pequeño entre los más pequeños,
Dios hecho niño.

Te canto, mi bien,
te adoro, mi Dios,
fuerte fragilidad,
soberana pobreza,
desnudo en la cuna y la cruz,
amor que no tiene fronteras. 

Pesebre de nuestra esperanza,
luz que rompe las tinieblas,
fuente de nuestra alegría,
Dios hecho niño.

Hoy nos ha nacido un Salvador

Por: María Auxiliadora Fernández. Grupo Mujeres y Teología. Ciudad Real

Natividad del Señor  2012

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”
(Is. 9,2)
“Ha aparecido la gracia de Dios”
(Ti. 2,11)
“No temáis, os traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido un Salvador”
(Lc. 2, 10-11)

Los Profetas, casi siempre suelen tener razón. Lo que anunciaron se cumplió entonces y se sigue haciendo realidad en nuestros días. Nuestro mundo camina en tinieblas, la mayoría de ellas impuestas por quienes encienden cada día sus luces cegadoras, provocando multitud de oscuridades, fruto de un modelo económico empeñado en poner en primer lugar el máximo beneficio de unos pocos, a costa de machacar a la mayoría.

En este tiempo tan recio y tan espeso, un pueblo –nuestro pueblo-  camina entre tinieblas, y  todo apunta a que quienes tienen en sus manos el “Imperio”, no quieren abrir ventanas a la LUZ. ¡Y así nos va!

Así les va sobre todo, a quienes están padeciendo las consecuencias de tanta oscuridad como nos envuelve: Cuántas vidas rotas; cuántos rostros doloridos; cuánto llanto inútil; cuánta muerte, cuánta sin-razón….. La lista de rostros destrozados se alarga sin medida, pareciera que no va a tener fin.

Pero la Palabra emerge de nuevo en medio de la noche, y nos recuerda que existe una “LUZ GRANDE”, esa que no deslumbra, sino que alumbra encendiendo el corazón, iluminando la mente, calentando el alma… de quienes hemos optado por acoger la LUZ que se regala en un “Establo”.

Y aparece también la “Gracia de Dios que trae la salvación”, rica de bondad, repleta de ternura y rebosante de esperanza; ya no está escondida, se nos regala y nos habita y ha mostrado su rostro en una personilla débil y frágil. Así es nuestro Dios: Un “trastocador” de planes; bien lo dijo la Mujer que lo acogió en sus entrañas: “Derriba los poderosos de sus tronos y ensalza a los humildes”.

Un Dios que además, nos quita cualquier miedo: “No temáis, os traigo una Buena Noticia”. Se acabaron los miedos. Es posible otro mundo, porque en Belén se hace posible lo imposible. Y esto no es un cuentecillo. Es la razón profunda de nuestra fe. Nada está perdido, mal que les pese a “los mercados” y a sus vasallos “mercaderes”. Es nuestra hora, la de quienes creemos en el Dios nada-poderoso.

Vayamos a toda prisa al Pesebre; no hay tiempo que perder; nos empuja el dolor del mundo, hecho nuestro en los márgenes de la historia -siempre en los márgenes-; nos impulsa la esperanza de saber que un Niño está de nuestra parte; nos lanza al compromiso una Luz en medio de la noche. Poco importan los costes de la entrega, los sudores de la lucha, los escasos resultados visibles….. ¡Importa la VIDA!

¡Es NAVIDAD, con esto basta!

María se puso en camino y fue aprisa a la montaña

Por: Rosa Mary González. Vita et Pax. Tafalla (Navarra)

Domingo 4º de Adviento, Ciclo C

Durante toda la semana, los evangelios nos han ido relatando la gestación de dos personas que van a ser fundamentales en la Historia de la Salvación: Juan el Bautista y el personaje central, Jesús de Nazaret; pero hoy las protagonistas principales son María e Isabel, sus madres.

Las dos mujeres están habitadas por el Espíritu, han acogido su presencia con un corazón abierto y dispuesto; y las dos son conscientes de que algo extraordinario están viviendo. Su amistad no les viene solamente por su parentesco, sino porque tiene como base la misma comprensión de la vida y, lo más importante, están siendo consecuentes con su “sí”.

El camino recorrido que el Señor les iba marcando era muy difícil, tenían sus resistencias, sus incomprensiones: Isabel, mujer estéril y de edad avanzada, junto con su esposo Zacarías, “eran justos ante Dios y caminaban sin faltas según los mandamientos y leyes del Señor”. Sufren porque no pueden tener hijos, pero al cumplirse la promesa que el ángel del Señor le hizo a su esposo Zacarías, Isabel concibió y vivía en la montaña en un pueblo de Judá como nos dice el evangelio de hoy.

María recibió el anuncio de su concepción por medio del ángel; al igual que Zacarías, tampoco María entiende nada, y seguro que las respuestas y aclaraciones del ángel a sus preguntas no le aclararían demasiado. Pero sí que sintió esa presencia del espíritu, la acogió y dijo: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

Ahora llega el tiempo de la respuesta, la llamada de Dios no es para quedarse embelesados/as y sentirte especial, sino para salir corriendo allí donde te necesiten, sin medir el día ni la hora, sin pararte a pensar en  los kilómetros que te separan del lugar donde eres necesaria “se puso en camino y fue aprisa a la montaña”. Olvida su situación, sus problemas, apremiada por las necesidades de su prima Isabel.

Esta actitud de María nos invita a salir de nuestra comodidad, a estar atentas a las necesidades que nos rodean y a actuar con urgencia ante las situaciones que no pueden esperar más. Si dejamos de ser el centro de nosotras mismas, tendremos una mirada mucho más lúcida para detectar las necesidades de las/los demás y el encuentro se dará. No de una manera superficial, sino en profundidad  y, como Isabel, descubriremos a quien tenemos delante, y el misterio que encierra.

A partir del saludo de María a Isabel, toda la acción la desarrolla Isabel. Su hijo Juan da saltos en su vientre, se llena del Espíritu Santo y eso provoca las alabanzas a María y el reconocimiento de que el hijo que lleva en su vientre es el Señor. Por eso termina con una alabanza: “Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

Las cosas más sublimes se realizan en la cotidianidad de la vida, solo hace falta abrir bien los ojos y el corazón para descubrir la grandeza de tanta gente sencilla que nos rodea y que vive entregada a los demás sin esperar ningún reconocimiento. Ahí están las semillas del Reino que se dan en la búsqueda sin descanso de un mundo más justo, más pacificado, menos agresivo.

Este encuentro es una llamada a la esperanza, a aceptar la Palabra, a creer que, cuando nos disponemos como María y desde la fe respondemos: “Hágase en mí según tu Palabra”, empezamos a comprender mejor el mensaje de Jesús y su proyecto del Reino de Dios. María e Isabel nos invitan a la alegría y a la esperanza por su próxima maternidad.

Bienvenido a tu casa

Bienvenido a tu casa

Letra y música: Rafa Almarcha
« siempre así » Misa de la alegría

No importa quién seas
ni de dónde seas,
da igual cómo seas
si quieres entrar.

La puerta está abierta,
la vida te espera
hay sitio en la mesa
si quieres pasar.

Te escucharé amigo,
sabes que te admiro
y soy todo oídos
si quieres hablar…

Pero para entendernos
tú me tienes que dar
lo mejor de ti mismo..
ya no te pido más…

Bienvenido a tu casa
vas a estar como dios.
que comience la fiesta
que hemos hecho en tu honor.

Bienvenido a tu casa
aquí se habla en amor,
el idioma del alma,
el que mueve montañas,
el idioma…,
¡el idioma de Dios!

Bienvenido a tu casa
aquí se habla en amor
el señor de la casa
te abre su corazón.

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