Construir un futuro nuevo

Comunicado de la HOAC y JOC ante el 1º de Mayo

Hermandad Obrera de Acción Católica y Juventud Obrera Cristiana, difusion@hoac.es

El 1º de mayo ha sido históricamente un símbolo de la lucha del movimiento obrero por afirmar la dignidad de la persona en el trabajo. Las reivindicaciones del 1º de mayo se plantean en España, en un escenario con datos tan sangrantes como una cifra que supera los 6 millones de personas desempleadas, y una tasa de paro que entre los jóvenes se sitúa en torno al 55%. Más de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, la edad de jubilación se ha prolongado más allá de los 65 años, se está produciendo una media de 115 desahucios al día, personas jubiladas estafadas por las preferentes…

Este 1º de mayo está muy marcado por la última Reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La mercantilización del trabajo y las políticas que se vienen practicando, están quebrando el Estado de Bienestar, devaluando el Sector Público y recortando en servicios y prestaciones Están profundizando la desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, continúan debilitando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas, y están aumentando la vulnerabilidad que sufren las mujeres y los hombres del trabajo, especialmente sus sectores más débiles.

Estas duras realidades están ocasionando terribles costes humanos: Miles de familias que viven con ansiedad e incertidumbre, afectadas en sus relaciones por situaciones de tensión, angustia, estrés, depresión.

Una juventud que se siente sin futuro, y que está emigrando fuera del país afectada por el desempleo de larga duración y por la incapacidad de lograr independencia económica debido a la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Familias a las que les son arrebatadas sus viviendas porque ya no pueden pagar las hipotecas. Trabajadores de otros lugares que deben volver a sus países de origen por falta de salidas laborales y perspectiva de futuro…

Así lo constatamos desde las situaciones vitales de precariedad de nuestros militantes y las personas con las que entramos en contacto a través de nuestro trabajo y compromisos.

Cada día es más evidente que todo esto que nos está sucediendo es algo mucho más profundo que una crisis económica. Es todo el entramado institucional el que ha perdido toda credibilidad. Todo ha quedado como barrido por un tsunami de inmoralidad, por una profunda quiebra moral y ética, a la que no se ha prestado mucha atención hasta que mayoritariamente nos ha tocado el bolsillo, lo que es significativo para evaluar el problema que tenemos.

Nos enfrentamos a una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas y no humanas que estamos dando a los grandes problemas que tenemos.

La sola recuperación de la economía no será suficiente para hacer efectivo el derecho al trabajo; más bien, lo que se está produciendo es una recuperación económica contra el trabajo, un empobrecimiento de la sociedad, el desarrollo de procesos de bajo costo en las relaciones de producción y consumo. El trabajo como derecho, en los términos y formas en que lo hemos conocido, no volverá, aun en el caso de que se produzca una recuperación económica.

Ya Juan Pablo II nos advertía en “Laborem Exercens” de la necesidad de la defensa de la dignidad del trabajo y su centralidad. Hoy este mensaje tiene una vigencia plena: “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social”. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo».

Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Con los actuales niveles de desempleo, las personas nos vemos presionadas a trabajar bajo condiciones precarias, inseguras y con salarios indecentes. Y de la precariedad a la exclusión hay un margen muy pequeño.

Como movimientos cristianos en el mundo obrero y del trabajo, consideramos que a pesar de la situación caótica en la que nos encontramos, también se desarrolla el Plan de Dios. El Reino de Dios ya está en nosotros y entre nosotros: tenemos que vivir el Reino. O dicho de otro modo: para salir de la crisis en que nos encontramos, el camino consiste en vivir como ciudadanos del Reino de Dios.

Esto conlleva establecer relaciones de Comunión guiadas por la vivencia del Mandamiento Nuevo: un amor al prójimo que se fundamenta en el Amor de Dios (podemos amar porque Él nos amó primero). Vivir la comunión es la expresión del Reino de Dios en nuestras actividades cotidianas: Empresas, familias, Bancos, políticos y políticas, sindicatos, iniciativas de todo tipo…, que busquen comunión y que la construyan.

La comunión nos exige una transformación radical de nuestros modos de sentir, pensar y actuar. Esto es lo que necesitamos personalmente, como movimientos, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.

Y para construir una sociedad humana es ineludible luchar por el derecho al trabajo y un trabajo decente, tal y como lo ha definido Benedicto XVI en Caritas in veritate.

La crisis nos llama no a salir de ella para volver a lo que teníamos, sino a construir un futuro nuevo, un mundo más justo y fraterno, un mundo que nos permita vivir como ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios.

 

“Y vendremos a El…Y haremos morada en él”

Domingo 6º de Pascua, Ciclo C

Por: Milagros Sanz. Vita et Pax. Rwanda

La liturgia de éste domingo quiere destacar la promesa de Jesús: “acompañar de forma permanente el caminar de su comunidad en el tiempo y en la historia, hasta hoy. No estamos solas; Jesús resucitado va siempre con nosotras”.

La primera lectura nos presenta a la Iglesia de Jesús   enfrentándose a los retos que van surgiendo en las primeras comunidades y en los primeros tiempos. Constatamos como animados por el Espíritu, los creyentes aprenden  a discernir lo esencial  de lo accesorio y a actualizar lo central de Evangelio, para que el mensaje liberador de Jesús sea acogido por todos los pueblos y culturas. Varios interrogantes nos lanza esta primera lectura:

-Cuales son las practicas actuales que nos impiden descubrir el núcleo del mensaje de cristiano?
-Tenemos conciencia profunda de la presencia del Espíritu en nuestras comunidades?
-Ante los desafíos que la Iglesia debe afrontar hoy, somos capaces de responder con audacia, imaginación, libertad, desprendimiento de prácticas trasnochadas y sobre todo, escuchando al Espíritu?

La Segunda lectura nos presenta  la meta final  del caminar  de la Iglesia: “la nueva Jerusalén”  en la que viviremos  en comunión con Dios, en plenitud y felicidad. Esta certeza tiene que dar un sentido nuevo a nuestro caminar y tiene que alimentar nuestra esperanza. No obstante esto no se realizara sin nosotras, de ahí que nuestra vida tiene que testimoniar de esa comunidad futura  en la que viviremos en plenitud. Por eso la “nueva Jerusalén tiene que ser construida desde el aquí y el ahora  mediante nuestro compromiso por la justicia, el amor y la paz para que nuestro mundo sea un reflejo del mundo futuro que nos espera.

En el evangelio seguimos en el contexto de la “cena de despedida” en el que Jesús acaba de fundar su comunidad, dándole como estatuto el mandamiento del amor. Antes de marcharse les quiere explicar como mantendrán la relación con El y con su Padre. Los discípulos están inquietos y dudan si podrán  seguir el camino que Jesús les ha enseñado  y marcado  si El no esta a su lado. Como podrán seguir el “camino ” marcado por Jesús? Seguir este camino  es ni más ni menos que gastar la vida a favor de los hermanos en una entrega total y radical, hasta incluso la muerte. Cómo recibirán de El la fuerza para entregar, día a día la propia vida? Jesús les dice claramente que para seguirle es necesario amarle y guardar su Palabra. Viéndoles preocupados y desanimados Jesús le promete el Espíritu Santo  para recordarles  todo lo que El  les ha  enseñado  y para ayudarles  a interpretar adecuadamente  los retos que el mundo les va a poner en su camino. Al final Jesús les promete la paz no como la da el mundo puesto que Jesús les va a acompañar en todo su caminar ya que  les dice, que aunque se va estará con ellos, que su marcha no es definitiva.

Personalmente me encuentro  a veces con las mismas dudas e inquietudes que los discípulos: Cómo dar respuesta a  los acontecimientos cotidianos  y actuales? Como llevar la paz a una sociedad angustiada por tantos problemas de vida o muerte, de conflicto, de problemas de supervivencia? Soy consciente que el Espíritu de Jesús esta en mi? Dudo de su fuerza de consejero?  De Pacificador…?

Amor y Justicia

Domingo 5º de Pascua, Ciclo C

Por: Julio Ruiz, militante de la HOAC de Ciudad Real.

El Evangelio de este 5º domingo de Pascua (Jn 13,31-33a.34-35) nos presenta el fundamento de la fe cristiana hecha vida: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”;   “… por el amor que os tengáis conocerán todos que sois mis discípulos”. En tan poco, tanto.

Cuántas preguntas nos asaltan tras este texto y cuántas pretendidas respuestas. Será por eso, más que seguro, que tanta gente no nos reconoce como discípulos o que nuestro discipulado aporta poco al mundo y a la vida de las personas en este momento de nuestra historia. Y lo que es peor aún; ¿será por eso que tantos hombres y mujeres no conocen a Jesús y no pueden dar razón y testimonio de su esperanza?

Cuánto hablamos y escribimos del amor y, sin embrago, qué poca repercusión parece que tiene en las personas y en los pasos por los que transcurre nuestra historia. La Iglesia desde sus diferentes ámbitos y en cada momento ha reflexionado sobre las implicaciones concretas y prácticas del mandamiento nuevo.

Sin duda, uno de los peligros en los que podemos caer en la vivencia y tratamiento del amor es el de reducirlo a un plano  individualista donde solo cuentan las relaciones interpersonales (que desde luego son importantísimas) y olvidarnos de la dimensión ambiental y estructural. Hoy más que nunca, necesitamos aunar “amor “ y “justicia”. Si el amor nos lleva a hacer nuestra la vida y el sufrimiento del otro, también debemos hacer nuestra la vida y el sufrimiento de los empobrecidos, el dolor y muerte producidos por las “estructuras de pecado” que dominan en tantos espacios de este mundo. Es lo que la Iglesia llama “caridad política”, “que no se trata solo de suplir las deficiencias de la justicia, aunque en ocasiones sea necesario hacerlo. Ni mucho menos se trata de encubrir con una supuesta caridad las injusticias de un orden establecido y asentado en profundas raíces de dominación o explotación. Se trata más bien de un compromiso activo y operante fruto del amor cristiano a los hombres, considerados como hermanos en favor de un mundo más justo y más fraterno, con especial atención a las necesidades de los más pobres.”  (CCE, Los cristianos en la vida pública, 61).

Visto desde esta perspectiva, posiblemente adquiera un significado mucho más pleno y actual la llamada que la segunda lectura, el capítulo 21, 1-5 del Apocalisis, nos hace: “… veremos un cielo nuevo y una tierra nueva… donde no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo viejo se ha desvanecido”.

Sin embargo, este no es un camino fácil ni triunfal ni de continua levitación espiritual. En la primera lectura ( Hech 14, 21-27), Pablo y Bernabé, en su ida y vuelta por las comunidades que fundaban, animaban a los discípulos, los exhortaban a permanecer firmes en la fe y les decían: “Tenemos que pasar muchas tribulaciones para poder entrar en el reino de Dios”. Quizá así, nosotros también como ellos podamos celebrar que a muchos “paganos abrimos las puertas de la fe”.

Pero esta vivencia del mandamiento nuevo no es, en el fondo, solo un mandato, una ley o una norma moral de benéficas consecuencias.  Desde ahí es difícil que el amor contagie y sea realmente liberador. En realidad, el “amor al prójimo” no es sino la respuesta agradecida, la “acción de gracias” que realizamos personal y comunitariamente, tras haber experimentado en nosotros lo que el Salmo 144, 8-13 canta: “que tus obras te den gracias, Señor “, porque “… el Señor es clemente y compasivo, paciente y rico en amor”. Y así, frente a todo imperio y poder, frente a todo capital y cultura dominante, podamos también clamar que: “Tu reinado es eterno, tu gobierno dura por todas las edades.”

V Jornada de Pastoral del Menor en centros cerrados

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¿Quieres tú?

Domingo 4º de Pascua, Ciclo C

Por: Maricarmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real.

Nos faltan líderes. Nuestra sociedad y nuestra Iglesia sufren un alto déficit de personas líderes, sobre todo, líderes al estilo de Jesús. Jesús, el buen pastor, nos presenta otra manera diferente de ejercer el liderazgo. El liderazgo se ha asociado más con el poder y la autoridad que con la capacidad de hacer vivir al grupo y a la persona. Tradicionalmente, se le ha identificado como el ejercicio de la autoridad sobre un grupo, se ha entendido de forma piramidal y jerárquico, que subordina a los seres humanos y la creación. Como podemos constatar mirando a nuestro alrededor, el poder “desde arriba” es utilizado para conseguir los intereses del líder, en lugar de los intereses del grupo.

Jesús nos ofrece un liderazgo alternativo, no para obtener ventajas para sí, no por poder, dinero o prestigio, sino siempre por el bien ajeno, para que nadie perezca y al precio que fuera para sí mismo. No cabe duda, el liderazgo de Jesús es diferente. No funciona como enemigo del bien común. No moviliza ejércitos, no mata. Capacita a la gente con la que se encuentra para vivir y para Vivir. Su objetivo no es forzar a las personas a hacer algo, sino inducir para hacer lo mejor para todos.

El liderazgo de Jesús es concebido como capacitación, como empoderamiento de las otras personas, el poder-con, la capacitación de las otras y otros para la vida. La primera preocupación que debe tener un líder “es hacer existir a la persona”. Es decir, resaltar la humanidad, levantar a las personas para facilitar el encuentro con Dios, saquen lo mejor de sí mismas y se comprometan con el trabajo por la justicia.

El liderazgo de Jesús supone también el romperse, el quebrarse, el darse.  El gran modelo que está en el trasfondo es la experiencia de la Eucaristía. Klasis tou artou, “el partir el pan”,  que los primeros compañeros del Señor compartían en las casas… Esto nos da, por así decirlo, la fuerza del papel del líder. Quien ejerce de líder tiene que brindar alimento y vida, y tiene que hacerlo partiéndose. El líder no te deja morir, te hace vivir… No deja morir el cuerpo, las ilusiones, la dignidad, las opciones.

Y por el camino, paso a paso, el líder se tiene que ir ganando la autoridad. Hay una parte de autoridad que te la otorga el nombramiento pero la parte más importante la tienen que ir dando las personas por el camino. Auctoritas (autoridad) viene de augmentare, aumentar. La persona que tiene autoridad, por tanto, es la que hace crecer… La autoridad propiamente no es para mandar sino para aumentar, para engrandecer, para hacer crecer a las otras.

Lo ideal sería ejercer el liderazgo en caravana, es decir, como los ciclistas, cuando van en caravana, el que va adelante abriendo brecha recibe el mayor impacto del viento, y por eso, es quien más se fatiga en ese momento… pero luego, otro toma la delantera y él empieza a hacer parte de la caravana… quizá se camina un poco más lento de lo que se puede hacer cuando se va sola pero se camina con la fuerza de ser y sentirse grupo.  Situarse no enfrente de las demás personas o del grupo sino al lado.

Necesitamos estilos de liderazgo inspirados en una perspectiva de la realidad que nos lleve a compartirlo, a cultivarlo junto con otros y otras. El poder debe siempre compartirse y multiplicarse, y no debe acumularse en los niveles superiores. El líder debe incluir especialmente a los que viven en los márgenes, a los que piensan que “no son nadie”. La autoridad se logra estableciendo conexiones, trabajando en equipo y evitando  todo tipo de competencia que pueda crear celos, envidias o divisiones.

Un líder, por tanto, es aquella persona, mujer u hombre, que establece una relación constructiva con las personas, capaz de influir, entusiasmar y movilizar a los demás en favor de unos objetivos comunes, y de ahí su importancia para la Iglesia y la sociedad. El liderazgo se gana, es un derecho que le otorga su entorno, y hay que alimentarlo día a día para mantenerlo. Un líder se hace, se forma, pero para ello hay que querer ser líder, ¿quieres tú?

Diálogos con Teresa Forcades

Diálogos con Teresa Forcades

Diálogos con Teresa Forcades

Autora: Eulàlia Tort
Editorial: DAU

Este libro recoge una serie de conversaciones con la monja, médica y teóloga Teresa Forcades realizadas por la periodista Eulàlia Tort en el monasterio de Sant Benet, en Montserrat, a lo largo de un año. El lector se adentrará en los principales hitos de su biografía mediante unas entrevistas realizadas en profundidad y rigurosas y podrá conocer más a fondo quién es y qué piensa sobre una gran diversidad de temas: de la vivencia religiosa a la industria farmacéutica, de la necesaria renovación de la Iglesia al exceso de medicación en nuestras vidas. También encontrará su visión sobre el papel de las mujeres o una crítica del modelo de sociedad que estamos construyendo.

Teresa Forcades nos invita a cambiar nuestro mundo con valentía y libertad en sus dimensiones espiritual y afectiva, pero también en la material, y a hacerlo aquí y ahora.

 

Otro mundo es necesario, otro mundo es posible

Presentación Jornadas «Otro mundo es necesario, otro mundo es posible»

El Foro Social de Segovia en su asamblea ha presentado un año más, las Jornadas «Otro mundo es necesario, otro mundo es posible» que tendrán lugar en la Academia de Historia y Arte de San Quirce (antigua Universidad Popular) de Segovia, los días 11, 12 y 13 de abril, a la 19:30 horas.

Las Jornadas son una iniciativa colectiva del Foro Social de Segovia de ciudadan@s que se encuentran, comparten, participan y proponen alternativas. Así mismo queremos invitar a que la sociedad segoviana a generar una comunicación libre y reflexiva. Las Jornadas “Otro mundo es necesario, Otro mundo es posible” del abril 11,12 y 13 queremos que sean una herramienta para la reflexión ciudadana en la búsqueda de otro mundo posible. La entrada es gratuita hasta completar aforo.

Día 11.
«La dictadura de los mercados y ciudadanía»
Ponente: Lourde Lucía

Introducción;
Nos enfrentamos a una cruel dictadura de los mercados sobre la ciudadanía y los pueblos del Mundo, que está liquidando lo mejor del legado europeo, es decir los logros conseguidos en cuanto a un modelo de bienestar, solidaridad, democracia representativa y paz.
Esta crisis ha sido generada por la avaricia desmedida de los mercados, desrreglamentados por nuestros políticos al dictado de las antidemocráticas instituciones financieras internacionales. Acumular beneficios para conseguir más y más poder ha constituido el único fin de unas corporaciones que han desplazado a los Estados y a la soberanía popular del legítimo poder democrático.

Día 12.
«El kit de la lucha en internet»
Ponente: Margarita Padilla

Introducción;
«Internet se hace, deshace y rehace en tiempo real en un torbellino de bucles y contrabucles. Los mercados, la industria, los gobiernos… se pasan el día pensando y haciendo Internet, al igual que WikiLeaks, Anonymous, Hacktivistas y cualquiera –de mil maneras diversas y con distintas e incluso contradictorias imágenes de igualdad y de libertad- la hacen  la hacen y rehacen luchando desde una nueva esfera público-privada por la socialización de los bienes inmateriales y el acceso a la nueva abundancia.»
Pocas dudas caben ya de que Internet se ha convertido en un terreno de batalla crucial para el futuro del desarrollo de la crítica, la transformación y los propios movimientos sociales. A partir de algunas de las principales propuestas ciberactivistas que se han desarrollado en los últimos años como WikiLeaks, Anonymus o Hacktivistas, este libro apuesta por la libertad en Internet, la lucha contra la censura y la falsa escasez de los bienes inmateriales.

Día 13.
«La epidemia química»
Ponente: Carlos de Prada

Introducción;
Si damos por buena la aseveración de que somos lo que comemos, lo que respiramos y lo que bebemos y aceptamos las modificaciones genéticas que se producen atendiendo a la influencia que sobre ellas ejercen los cambios que el medio ambiente acumula, tendremos que aceptar, finalmente, que nuestra genética está siendo modificada de forma perversa
por determinados factores ambientales que no están tan alejados de nuestra realidad cotidiana. Numerosos son los estudios e investigaciones que demuestran la asociación de determinados factores ambientales con la aparición de determinados cánceres. Por poner algún ejemplo, científicos de la Universidad de Liverpool, Inglaterra, descubrieron que los químicos que se encuentran en determinados productos de uso cotidiano como detergentes, insecticidas, plagicidas e incluso en productos derivados de la leche, juegan un papel más importante como causante de cáncer de lo que anteriormente se creía.

Tú sabes que te quiero

Domingo 3º de Pascua, Ciclo C

Por: Lorenzo Tous 

“Jesús de acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado”.

El evangelista describe, sugiere y deja que nuestra fe complete la escena. Cuando la iniciativa para pescar es de Pedro, el fracaso es total. Cuando estos pescadores se fían del Maestro y le obedecen, el resultado es admirable, 153 peces grandes.

Es el discípulo amado el primero que descubre lo que está pasando, se adelanta y dice: “Es el Señor”. El amor junto con la fe nos descubre a Dios.

Jesús, sin contar con los peces de la barca, ha preparado una comida: “Al saltar a tierra ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan”. El Maestro se adelantó, les tiene preparado el almuerzo sin necesidad de los peces de la barca de Pedro. “Estaba ya amaneciendo cuando Jesús se presentó a la orilla”.

La admiración, hasta cierto vértigo espiritual, detiene en silencio a Pedro y sus compañeros. Acaban de palpar la cercanía de Dios: a toda la noche estuvieron fracasando, ahora, en cambio, tienen 153 peces grandes.

“Jesús se acerca”

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Por una cultura de paz

Por una cultura de paz. Resolución de conflictos y mediación

Autor. José Carlos Rodríguez SotoPor una cultura de  paz
Edit. PPC  y La Fundación Sur
Colección: Sin Fronteras

El tema de la paz siempre es de actualidad y de interés para todas las personas de buena voluntad. Por otra parte, las convulsiones que nuestro mundo ha sufrido durante la última década, muy marcada por los acontecimientos que se iniciaron con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, parecen haber creado una influyente corriente de pensamiento que propone la fuerza como solución a los graves desafíos que sufrimos en muchos lugares afectados por el conflicto. El diálogo y las soluciones pacíficas tienen en muchas ocasiones mala prensa y se van desdibujando de nuestro horizonte de consecución de la paz. Parece como si hubiéramos resucitado el viejo aforismo: «Si quieres la paz, prepara la guerra». Lejos de rendirnos ante una situación así, este contexto debería ser tomado como un desafío que nos impulsa más a trabajar por una cultura de paz y no violencia. Estas páginas constituyen un auténtico manual para la resolución pacífica de conflictos.

Reunión de Asambleístas

Del 5 al 7 de abril 2013, nos reunimos en Madrid las asambleístas que tomaremos parte en la VIII Asamblea General de Vita et Pax, cuyo lema es: Vita et Pax al encuentro de Jesús y su Reino, con la mirada de hoy. No obstante, por la distancia, faltaron todas las compañeras que se encuentran viviendo fuera de España, aunque las tuvimos muy presentes.

signos

Iniciamos la reunión con una oración que nos ayudaba a tomar conciencia de nuestro ser de asambleístas y la responsabilidad que conlleva para llevar a cabo la voluntad de Dios, por eso, la invocación al Espíritu fue lo primero:

Ésta es la hora en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra, y una lengua de fuego
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
Ésta es la fuerza que convoca a Vita et Pax
a su octava Asamblea General
para que camine en medio de los hombres y mujeres,
al encuentro de Jesús y su Reino,
con la mirada de hoy.

Después de las informaciones y aclaraciones pertinentes nos centramos en contemplar nuestra vida a través de las diferentes Asambleas celebradas. El objetivo era hacer memoria de nuestro ser y quehacer a través de ellas.  En cierta manera somos el resultado de todas esas Asambleas, de todos los objetivos trabajados, tantas metas marcadas, tantos medios utilizados… Tener una visión de conjunto nos enriquece y nos daba perspectiva para continuar.

Asambleístas

La Asamblea supone adentrarnos en el misterio de la voluntad de Dios. Estamos convocadas para abrirnos al Espíritu, a su acción y en su dinámica dejarnos llevar por las intuiciones que nos va manifestando como Instituto. El P. Cornelio definía claramente qué es una Asamblea “¿Qué es la Asamblea? El Instituto entero congregado en el Espíritu para examinar ante Dios, la respuesta a su llamamiento, bien sea corporativa, bien individualmente, a la luz del carisma fundacional del Instituto y tomar decisiones necesarias o convenientes, en orden a una respuesta cada vez más fiel a Dios, para llevar a cumplimiento las exigencias del mismo Dios” (I Asamblea).

.Asammbleistas

No partimos de cero, tenemos ya un buen trecho de camino recorrido. Hacemos memoria para responder con más autenticidad y novedad a la llamada de Jesús; para inspirar y orientar nuestra tarea y lograr que la vida humana sea más vida y más humana; para dar respuestas concretas a la esperanza de los hombres y mujeres de hoy; para ser libres desde la experiencia de una libertad cada vez más donada; para luchar por la justicia y sufrir con el sufrimiento de los demás y para apostar por la paz en un mundo en conflicto.

Hay una serie de temas que persisten con los años y lo seguirán haciendo, otros que, según las necesidades, aparecen puntualmente o a partir de un determinado momento, etc. No son sólo nuestras preocupaciones ni puras coincidencias sino que, en su insistencia, está el impulso de la fuerza de Dios, no en vano nuestros estatutos nos indican: “Nuestras vidas están orientadas por el Señor y dirigidas según el carisma que nos otorga al llamarnos, como lo manifiesta el Profeta: ‘Antes de que te formara en las entrañas maternas te conocí; antes de que salieras del seno materno te consagré para Profeta de los pueblos’ (Jer 1,5) [Art. 49]”.

Y Dios espera de nosotras lo que ya sabemos, “La vida de cada uno de los miembros de ‘Vita et Pax in Christo Jesu’, ha de ser en todo momento una respuesta generosa, pronta, absoluta al plan que Dios le ha trazado en su llamada… (Art. 50)”. La VIII Asamblea será, por tanto, un momento privilegiado para quitarnos el polvo del camino y reorientarnos para ir al encuentro de Jesús y su Reino con la mirada de hoy, un Jesús encarnado, pobre y profeta.

Después de dos días intensos de trabajo, concluíamos haciendo nuestros los anhelos del Padre Cornelio en la convocatoria a la III Asamblea: “Que sea una Asamblea valiente, realista, sincera, esperanzada y anclada en el Carisma. Con necesidad de una preparación activa y participada. Apoyadas en Cristo Jesús, Piedra Angular”, así como lo que esperaba de las asambleístas: “Vivir la Asamblea: Con toda intensidad, en sus justas dimensiones, equilibrando valores, viviendo toda la panorámica que presenta el programa concreto preparado. Con conciencia cada vez más aguda de que somos asamblea, de que somos colegio. De que hemos sido elegidas por las demás y para las demás. Vivir en Asamblea: En sintonía perfecta de ondas y tiempos, con todas las incidencias de ella. Con exclusión de todo aquello que pueda distraer nuestra atención: personal, familiar, apostólica…  Sin distraernos de su quehacer fundamental” (I Asamblea).

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