30 de enero. Día Escolar de la No Violencia y la Paz

día de la paz

Desde 1964, para conmemorar la muerte de Gandhi, se celebra el 30 de enero el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993.

En esta fecha se recuerda la necesidad de la educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz.

El lema de este día es:

‘Amor universal, no-violencia y paz. El amor universal es mejor que el egoísmo, la no-violencia es mejor que la violencia y la paz es mejor que la guerra’.

 

Transparentar a Jesucristo

Presentación del Señor. Ciclo A

Por: M. Carmen Calabuig. Vita et Pax. Rwanda

La Presentación del Señor en el templo es una invitación a salir al encuentro del Señor, que quiso someterse al cumplimiento de la ley de Moisés, dejándonos entrever así, su aceptación de la voluntad del Padre: “Aquí estoy para hacer tu voluntad.”

En este acto sencillo, común a todos los niños judíos, alguien fue capaz de descubrir a quien era igual a todos, pero diferente: “Mis ojos han visto a tu Salvador…”

Durante el tiempo de Navidad, hemos celebrado que Dios viene al encuentro de la humanidad y se ha manifestado de diferentes maneras: a los pastores, a los Magos… Eran formas extraordinarias, hoy se nos manifiesta a cada uno de nosotros en los acontecimientos de la vida diaria, por medio de signos pobres. ¿Somos capaces de reconocerle? ¿Les damos la importancia de ser manifestación de Dios en nuestra vida?

S. Lucas parece subrayar las condiciones necesarias para reconocer a Jesús en lo cotidiano:

  • Esperar el consuelo del Señor
  • Estar habitado por el Espíritu
  • Actitud orante

Estas actitudes que vemos en Simeón y Ana les hicieron capaces de esperar, incluso hasta la vejez, al Mesías prometido.

Reconocer a Jesús, hoy, implica vivir en actitud vigilante, estar atentos a las situaciones de  las personas que viven en el sufrimiento, la desesperanza, en situaciones límite y que aguardan el consuelo del Señor y reconocer, al  mismo tiempo, tantos actos de solidaridad que se dan en nuestro entorno.

A quien sufre, el consuelo del Señor solo le puede llegar a través de nosotros. Que el Espíritu nos haga ver el mundo con los ojos de Jesús, con un corazón misericordioso. En la noche de Navidad escuchábamos  al profeta Isaías, que nos decía: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”.  Simeón proclama a Jesús:  “Luz para alumbrar a las naciones”.

El Señor es la LUZ. Dejemos que esta luz nos penetre y nos transforme. Nosotros, en la medida en que nos identificamos con El, en la medida en que El nos habita, nos vamos transformado… para que su  vida se manifieste a través de nosotros (2 Cor, 3, 7). Conscientes de que vivimos de la Vida de Jesús, de que llevamos ese tesoro en vasijas de barro,  estamos llamados a transparentar esa Vida, la Luz.

“Hazme transparente como el cristal para que tu luz brille a través de mí” (D. Cornelio Urtasun). Que, en la situación concreta que cada uno vivimos, ofrezcamos un estilo de vida alternativo a esta sociedad consumista e injusta y seamos testigos de la luz mediante una vida sencilla, más evangélica.

En muchas comunidades parroquiales se celebrará esta fiesta con la bendición de las candelas. Con nuestras velas encendidas, vayamos al encuentro de Cristo y presentemos al Padre  las personas  que sufren, enfermos, parados, encarcelados, quienes carecen de lo imprescindible para vivir… en los cuales podemos reconocer a Cristo. Vayamos al encuentro de Cristo, a dejarnos encontrar por Cristo, es el Espíritu el que prepara nuestro corazón para ese encuentro, como lo hizo con Simeón y Ana.

Lo reconoceremos en la fracción del pan, sacramento de su entrega. Cada vez que participamos de su Eucaristía nos invita a ser una ofrenda permanente, pan bueno, partido, repartido y comido para dar vida al mundo.

Vayamos gozosos a anunciar lo que hemos visto y oído en nuestro encuentro con el Señor.

 

IV Encuentro grupo Vida y Paz de Barcelona

Celebrando la vidaPor: Flor Pedrero. Vita et Pax. Barcelona.

Fecha: 13 de enero 2014. El tema de hoy: María compañera de camino en Vida y Paz

Comenzamos como siempre solemos hacer tomando conciencia de que cuando nos reunimos lo hacemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu y, en esta ocasión nos acompaña María de manera especial. Ella, la Reina y Madre de Vita et Pax, es siempre nuestra mejor compañera e intercesora.

Y recordamos lo que nuestro fundador decía de María “Es la última de las características descriptivas de la espiritualidad de Vita et Pax. Es el broche de oro con que se cierra la descripción del Carisma original del Instituto, que si se presenta como una ‘familia reunida por virtud y a imagen de la Santa Trinidad’, también aparece como una familia cuyo Padre es Dios, cuya Madre es la Virgen María. Con su presencia y participación en la realización de las grandes etapas de la Historia de la Salvación, María, Madre de Jesús, es modelo de aquellos que en la Iglesia, engendran a Cristo en los hombres. La mediación de María ante Jesús ahora es como en la hora de Caná” (P. Cornelio).

En los Estatutos que tenemos como Instituto se destaca que para los miembros de Vida y Paz, María es nuestra compañera de camino:“Los miembros de ‘Vita et Pax in Christo Jesu’… inspirarán su consagración secular en el ejemplo de Santa María, la cual dio al mundo al Salvador ‘mientras llevaba una vida común a todos, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, unida íntimamente con su Hijo…’ Al igual que Ella, cooperarán a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la caridad ardiente”  (Est. Art 15).

Siempre coincidimos, que estos encuentros, nos ayudan a profundizar en nuestra fe y compromiso, partiendo de nuestro bautismo, al tiempo que se va afianzando nuestra fraternidad y, sentido de pertenencia a la familia de Vida y Paz. La oración final fue el Magníficat que pausadamente recitamos y compartimos en voz alta.

En la cena celebramos la vida y la alegría del encuentro, que nos anima a seguir alegres el camino emprendido. Nos reunimos los primeros lunes de cada mes. Os invitamos: ¡VENID Y LO VEREIS!

 

 

Jesucristo, luz del mundo

Domingo 3º del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Por: Dina Martínez. Vita et Pax. Madrid

“El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierras y sombras de muerte, una luz les brilló…”. Así comienza la lectura del libro de Isaías y la del evangelio de Mateo, previstas para este domingo 3º del tiempo ordinario. Por tanto, este debe ser un mensaje importante que hoy nos quiere transmitir la Iglesia.

Vamos a ver qué nos puede decir hoy, a principios del siglo XXI, este anuncio. A simple vista, parece un mensaje que nos descoloca al menos a los que vivimos en el hemisferio norte. Es verdad que estamos viviendo una crisis importante desde hace varios años y la energía también sufre las consecuencias pero, a pesar de eso, nuestras calles, nuestras plazas, nuestras carreteras y la mayoría de nuestras casas siguen estando bien iluminadas hasta el punto que casi no notamos que llega la noche. Seguramente la Palabra de Dios, nos habla de otra luz que es muy importante en nuestra vida porque el texto de Isaías sigue diciendo: “Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián”.

Ya vemos más claro de qué luz se trata. Una luz que nos permite descubrir a nuestro opresor y el yugo que ha cargado a nuestras espaldas, y la esclavitud a la que nos ha sometido. Esto sí parece que lo estamos sufriendo en nuestros días y para liberarnos de ello, Jesús nos invita a descubrir a Dios que nos ha creado libres y nos quiere felices, viviendo la fraternidad, repartiéndonos el fruto de nuestro esfuerzo, de nuestros éxitos de nuestro saber hacer.

Esta luz no es la que ilumina nuestras plazas, nuestros edificios, nuestras… Esta luz, si la deseamos, la tenemos que buscar en lo profundo de nosotros mismos, porque es allí donde se encuentra.

Escuchamos las llamadas que nos hace la Palabra de este domingo, para que vayan encendiendo esa luz que nos habita y que nos quiere liberar de la oscuridad y de la esclavitud.

En la carta a los Corintios (1, 10-13. 17), Pablo nos invita a la unidad, una unidad responsable y personal, porque los cristianos de Corinto no descubrieron a Jesús en la predicación de los apóstoles. Unos decían ser de Pablo, otros de Apolo, otros de Pedro, otros de Cristo… Es curioso, cada uno eligió su lamparita, se aferró a ella y se olvidó de la luz. Por eso Pablo los interpeló diciéndoles: ¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pedro en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo? Todas son llamadas a la interioridad, a reconocer a Cristo que es la luz de nuestra vida.

Y muchos de nosotros, dos mil años después, seguimos anclados en la misma superficialidad que impedía a los cristianos de Corinto ver la luz. Si analizamos, nuestras opiniones e incluso nuestras opciones en temas de la vida diaria: económicos, sociales e incluso éticos, nos encontramos con actitudes muy parecidas. Por ejemplo, sorprende escuchar la opinión de muchos ciudadanos, en temas tan importantes como pueden ser: la nueva ley del aborto, la reforma laboral, la nueva ley de inmigración…, estar a favor o en contra según el partido político al que pertenecen.

En el Evangelio de Mateo (4, 12-23) Jesús nos invita sin tapujos a la conversión. “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Sí, Jesús nos sigue buscando y pasa por encima de nuestras superficialidades porque nos ama y nos quiere ofrecer un futuro mejor. Si hasta ahora solo hemos descubierto la lámpara, que ya es algo, él quiere que descubramos la luz que es la que nos permitirá identificar el yugo que nos oprime y celebrar nuestra liberación.

Jesús va predicando y se encuentra con dos hermanos que lo escuchan y les dice: “Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres”. Andrés y Pedro movidos por esa atención de Jesús, lo siguieron directamente como hemos hecho muchos de nosotros en varias ocasiones. Más adelante ve a otros dos hermanos, Santiago y Juan y Jesús los llamó también. El texto nos dice: “inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron también”.

A medida que voy desgranando este pasaje del Evangelio, voy tomando conciencia de la cercanía de Jesús y de lo mucho que nos quiere. No se conforma con anunciarnos el mensaje de su Padre, sino que nos llama, nos coge de la mano y nos dice: vamos a recorrer juntos el camino difundiendo y disfrutando el mensaje del Reino, curando, consolando, escuchando, valorando…

Cada uno de nosotros sabe dónde está en este momento de su vida personal, familiar, comunitaria, eclesial: esperando un trabajo; asimilando un despido; en vísperas de casarse; haciendo las maletas para marchar a misiones; acompañando a un hijo drogadicto; esperando la jubilación; acompañando a sus mayores; disfrutando de la humanidad del nuevo Papa; preocupado por el futuro de la humanidad … Seguro que Jesús pasa a nuestro lado y nos llama para acompañarnos y enseñarnos a vivir la nueva etapa y en algún momento diremos:

“Acreciste la alegría, aumentaste el gozo…”

La fuente de la paz

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La fuente de la paz. Compromiso y espiritualidad.

Christian Díaz Yepes.

Edit. Ciudad Nueva.

En este libro, premiado en Venezuela, el autor profundiza en la naturaleza de la paz como realidad teologal, buscando su fuente original en la vida de Dios Trinidad y en la Revelación. A continuación recorre el tema de la paz en la enseñanza y en la vida de la Iglesia, sobre todo después del Concilio Vaticano II. Una vez asentados los fundamentos trinitarios, bíblicos y eclesiales, la última parte trata los aspectos concretos que en nuestra historia humana nos ayudan a ser constructores de paz.

Al final, en apéndice, homilía del papa Francisco en la vigilia por la paz en Siria (7-9-2013).

Seguimos en marcha

EDC

EDC

Por: Equipo Difusión del Carisma

 Los días 11 y 12 de enero nos reunimos en Alustante (Madrid) el Equipo de Difusión del Carisma. Un equipo renovado: Ascensión, Carmen, Cecilia y M. Carmen. Desde el inicio recordamos con agradecimiento y añoranza a J. Jesús y Tere.

Como viene siendo habitual en nuestros encuentros, fue día y medio de intenso trabajo realizado con ilusión y provecho. Compartimos la vida de los grupos Vida y Paz que están en marcha en España: Ciudad Real, Barcelona, Alboraia y Alicante. Destacamos cómo poco a poco van perfilando su propia identidad y sentido de pertenencia; van profundizando en el proceso de fe desde el propio carisma de Vita et Pax; van compartiendo con más confianza y profundidad lo cotidiano de sus vidas.

Eucaristía Ciudad Real

Eucaristía Ciudad Real

Son grupos abiertos, capaces de asumir con naturalidad las personas nuevas que se incorporan. No hay dificultad para ello, al contrario, la acogida es un signo que les caracteriza.

Ascensión y Carmen nos comparten los pasos que van dando para la formación de un nuevo grupo en Pamplona. Las animamos a ello.

Otro punto de nuestra reunión fue poner en común los temas que vamos elaborando con el fin de continuar la segunda parte del material de formación. Al mismo tiempo se nos ocurrían nuevos temas: caridad, hospitalidad, justicia, paz, vida, sacerdocio bautismal, identificación con Jesucristo, donación… ¡Tarea no nos falta!

También pudimos visualizar el powerPoint provisional que estamos realizando para presentar al Instituto.

A pesar del trabajo no nos faltó tiempo para la oración, para compartir cómo estamos, para agradecer a nuestras compañeras de Alustante la acogida y el cariño. Esto es un trabajo en cadena y así lo vivimos. Por eso, seguimos en marcha.

Portadoras de la Vida y de la Paz

Domingo 2º del Tiempo Ordinario Ciclo A 

Por: Maite Menor. Vita et Pax. Guatemala

Hoy la liturgia nos invita a escuchar la voz de la Divina Sabiduría que a cada un@, nos llama para una tarea, para una misión. La primera lectura nos invita a sentirnos llamad@s, ya desde el seno materno, D**s se ha fijado en nosotr@s, en cada un@, nos ha formado y tejido con sumo cuidado. Nos llama para que seamos luz en la oscuridad de nuestro mundo, para que iluminemos tantas realidades y experiencias de personas que se encuentran en un túnel sin ver ni encontrar la salida. Es un buen momento para preguntarnos si en nuestra vida, iluminamos o deslumbramos, si anunciamos el Reino o nos anunciamos a nosotr@s mism@s. ¿Nos podrá decir D**s esas palabras del profeta Isaías: “Tú eres mi siervo de quien estoy orgulloso”?

Igualmente, en la segunda lectura, Pablo nos dice que somos llamad@s para transmitir la gracia y la paz de parte de D**s. ¡Cuánto necesita nuestro mundo la paz!, esa paz que brota de dentro, sin necesidad de mucho marketing ni propaganda. Paz que se irradia cuando actuamos desde la honestidad, sencillez, autenticidad, coherencia de vida… Paz que nace de la búsqueda del Reino y su justicia ¿Será que nuestro mundo está como está porque no buscamos el Reinado de D**s sino que buscamos una vida fácil y sin complicaciones no importándonos lo que ocurre a nuestro alrededor?

Juan en su evangelio nos habla de que ha contemplado el Espíritu de D**s. Para contemplar hay que querer ver, hay que tener el deseo y la actitud de contemplación. “La capacidad de ver el mundo no está en el mundo sino en una”, dice Humberto Maturana. ¿Hacemos por tener esa actitud de contemplación? ¿Somos capaces de percibir las presencias escondidas de D**s en medio de las duras realidades que vemos diariamente?

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¡Ojalá! nosotr@s también podamos contemplar la presencia de la Ruah en nuestra vida y en la vida de nuestro mundo, en todo lo que tiene vida, incluida nuestra madre naturaleza y todo lo que contiene. Solo percibiendo la presencia del Espíritu de D**s y dejándonos penetrar por Él, podremos dar testimonio de la acción de D**s en la cotidianidad de nuestras vidas.

Que la liturgia y vivencia de lo que celebramos nos ayude a ser portadoras de la vida y la paz, y que sea nuestra propia vida la que manifieste la acción de D**s. Que seamos personas cada día más humanas y humanizadoras.

 

XX Jornadas Internacionales de Investigación Interdisciplinar. Violencia de Género: Escenarios y desafíos

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La mujer creyente

Por: Lola Gaudisa. Vita et Pax. Valencia

Pertenezco al Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu. Los Institutos Seculares vivimos nuestra consagración secular siguiendo los consejos evangélicos. Estamos en el mundo como lugar propio de nuestra responsabilidad cristiana, comprometidas con los valores seculares.

Nuestro apostolado es de penetración y dispersión, trabajando en diversos campos, oficios o profesiones seculares. En mi caso en el campo de la sanidad.

He trabajado como enfermera: en un dispensario para gentes sin recursos de un barrio de Pamplona; en el Colegio Mayor S. Pablo CEU en Madrid; en la Escuela de Enfermeras de la Facultad de Medicina de Valencia, en calidad de Directora de la misma; en el Hospital General Universitario, dependiente de la Diputación de Valencia en la Dirección de Enfermería; los últimos años como enfermera, trabajé en la UDCA del mismo Hospital General.

Lola Gaudisa

Lola Gaudisa

Desde el año 1976, he vivido con mis padres, delicados de salud. Simultaneaba el trabajo profesional con el cuidado de mis padres y la colaboración en la Parroquia.

Después de la muerte de mi madre, acaecida en Chiva (Valencia) en el año 2005, quedé totalmente dedicada al Instituto. En la actualidad, junto con otras compañeras, cuidamos de nuestras mayores y enfermas.

Vivo la profesión de enfermera desde mi condición de consagrada, tratando de hacer visible y creíble nuestro carisma: “VIVIR de la VIDA de Jesucristo, irradiarla y convertirme en artífice de PAZ”.

 ……………

Lola murió inesperadamente el jueves, 19 de diciembre 2013, en Valencia. La monición de entrada de la Eucaristía que se celebró por ella en la parroquia San Esteban (Valencia) el 27 de diciembre 2013 la define muy bien:

“El Señor nos convoca a celebrar la vida de Lolín Gaudisa. Una vez más somos acogidos por la mujer que no dudó en comunicar y anunciar lo que había visto y oído, lo que tocaron sus manos, pues supo ver y dejarse interpelar por la Palabra encarnada en la debilidad, y en ella se entregó cuidando a los demás a lo largo de su vida, tanto en el ejercicio de su profesión, como en los fecundos años de jubilación.

Somos acogidas por la mujer creyente en la Palabra de la vida que se hace visible en lo cotidiano, en la profesión, en lo vulnerable, en el encuentro.

Nos acoge la mujer que nos dio testimonio de entrega generosa, que no ahorró vida, que disfrutaba y celebraba cada momento, que sabía reaccionar ante la adversidad, que trataba de ver y leer la vida desde Dios. Quien acompañó a morir a pacientes, familia y compañeras, la que sostenía la vida de las demás hasta el último hálito y las acompañaba a morir muriendo, hoy nos acompaña a vivir viviendo en plenitud.

Sintiéndonos acogidas por el Señor Jesús, de quien Lola aprendió a acompañar y consolar, vamos a celebrar esta Eucaristía en plena Navidad.

Damos gracias por Lola, la hermana, la tía, la compañera, la amiga que vio y creyó”.

D. Cornelio, un gran padre para todos

Por: D. Francisco Escrivá. Sacerdote. Valencia.

D. Francisco Escrivá era hermano de Don Joaquín, gran amigo del P. Cornelio y también del Instituto. Un día, meses antes de que muriera, le pedimos que escribiera un testimonio de su amistad con D.Cornelio. Aceptó por los buenos recuerdos que tenía de él. Pero dada su invidencia, puso una condición: yo voy relatando todo lo que he visto y admirado de él y una de vosotras lo va escribiendo. Así lo hicimos.

Comenzó diciendo:

Yo me ordené sacerdote en el año 1953; no hice completos los cursos del Convictorio, donde D. Cornelio estaba de Director, pero tuve bastantes contactos esporádicos con él y destacaría que me ayudó a ser fiel a Jesucristo y a mi sacerdocio.

Estas entrevistas, así como los Ejercicios Espirituales que dirigió a los sacerdotes en Alacuás, me dieron la oportunidad de conocer más profundamente a D. Cornelio y también al Instituto.

Destacaría que fue un gran enamorado de Jesucristo y que sentía una gran preocupación por los sacerdotes y su misión sacerdotal. A los seminaristas los trataba con gran respeto y cariño; estaba siempre atento a echarles una mano y se preocupaba también de educarles en los valores humanos: para todos era un padre más que el director… Sentía una gran preocupación por los sacerdotes y su misión.

La Vida y la Paz que tan adentro llevaba la comunicaba y la transmitía a todos, y siempre con una gran capacidad de escucha y diálogo, sin distinción de personas. En sus charlas, en las conversaciones, su cordialidad y alegría le llevaban a hablar con convencimiento de la importancia de la vida cristiana.

Su sentido de la responsabilidad le hacía tomar parte en los problemas de los demás, tratando de ayudar y orientar.

Su acogida, podemos decir, estaba marcada por sus grandes abrazos. A todos quería.

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