El capital contra el trabajo

Libro

Autor: José Luis Segovia Bernabé

Edit. HOAC

Para los trabajadores y trabajadoras cristianos Jesucristo es el más pleno proyecto de realización humana. Ser compañeros de Jesús nos exige ponernos del lado de todas las víctimas y excluidos del mundo obrero y del trabajo y, al mismo tiempo, junto a ellos, levantar proféticamente nuestra voz ante toda pretensión de idolatrar el sistema económico y cuanto impide la dignificación del ser humano. Sabemos bien que, “lo nuestro” no consiste en otra cosa que dar Buenas Noticias de parte de Dios a quienes las reciben malas de parte de la vida por la injusticia y el sufrimiento y en “no conformarnos a la mentalidad de este mundo” (Rom 12,2).

Estamos ante un reto que nos compromete a toda la Iglesia. Ante esta hora “se puede pecar y se ha pecado por egoísmo, por afán de ganancia exagerada y de poder”, pero no se debe olvidar que “se puede faltar también -ante las urgentes necesidades de muchedumbres hundidas en el subdesarrollo- por temor, indecisión, y en el fondo, por cobardía. Todos estamos llamados a afrontar este tremendo desafío” (SRS 47). La mejor forma de afrontarlo es con “los brazos levantados hacia Dios” (CV 79) y con la disponibilidad de buscar el bien común abrazando gozosa y solidariamente a todos los hermanos y hermanas que han de ganarse el pan con el sudor de su frente.

José Luis Segovia Bernabé es cura en Vallecas (Madrid) desde hace justo 25 años. Tras cursar estudios de Derecho y Dirección de empresas, ha sido abogado en ejercicio siempre vinculado al mundo de la exclusión social y los derechos humanos. En la actualidad es profesor del Instituto Superior de Pastoral, de la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid. Es miembro de la Asociación Apoyo y colabora en el  Departamento de Pastoral Penitenciaria, y en el Departamento de Pastoral Obrera, de la Conferencia Episcopal Española.

 

Algo más que asistencialismo

Por: Esther López López. Enfermera. Madre de dos hijos. Voluntaria de Cooperación Internacional. Gijón.

Durante la crisis que estamos viviendo, hemos retrocedido unos 20 ó 30 años en el estado de bienestar y podemos ver indicadores sociales donde:

. Hay inmigrantes sin derecho a sanidad pública
. Desahucios diarios
. Gran número de familias con todos sus miembros en paro…, etc.

Situaciones muy graves que hacen que aumente el número de personas que necesitan ayuda, y las ONGs se ven desbordadas para atender a lo más inmediato, es decir, a las necesidades actuales de la población a la que se dirigen, además de tener falta de financiación y un equipo más reducido. Las necesidades aumentan y los ingresos descienden. Hay derechos sociales que pasan a ser solidaridad voluntaria, como por ejemplo, la recogida de tapones para sillas de ruedas u operaciones, etc.

Durante la crisis, se ha dilapidado el avance de los últimos 30 años en materia de empoderamiento de las personas beneficiarias de la intervención social de nuestras entidades, superando la beneficencia pura y dura y trabajando en el desarrollo de programas y proyectos de desarrollo integral de la persona. Entendemos por empoderamiento aumentar la fortaleza espiritual, política, social o económica de los individuos y las comunidades para impulsar cambios positivos de las situaciones en que viven, haciendo que desarrolle confianza en sus propias capacidades. Es bueno mejorar la percepción que las personas tienen sobre su propia vida,

En los años 70 y 80 nacieron la mayoría de Ongs en nuestro país. Defienden el estado de bienestar conseguido por nuestra sociedad pero viven una nueva situación, empeorada porque están desbordados y con prisas por hacer cambios que normalmente duran años. Además no tendrán solo el rol de asistencia social por lo que cada entidad deberá elegir bien su papel, si no se verán obligadas a cambiar o desaparecer, que es lo que está ocurriendo con muchas entidades, para evitarlo es importante que cada uno haga lo que sabe hacer bien, prestar asistencia, hacer presión política (para lo que es indispensable tener la estructura de financiación adecuada). El asistencialismo produce a la larga involución social y aunque en el corto plazo satisfaga las necesidades primarias, va en contra de la autonomía, fomentando la dependencia.

Muchas organizaciones sociales, cuando no tienen clara su misión ni sus valores, caen cada vez más en la limosna.

Aunque con dar alimentos no solucionamos la pobreza, la labor asistencial del banco de alimentos es imprescindible. Tenemos un sector alimentario que genera abundantes excedentes y un sistema de distribución (Supermercados, Hipermercados…) presente en todo el territorio, pero cuando hablamos de los excluidos, que cada día van en aumento, creamos una red “especial” para ellos.

Las personas, en general, somos empáticas y nos ponemos en el lugar de los demás, por ello nos movilizan las situaciones límite. La sociedad está acostumbrada al asistencialismo, sino, recordemos el éxito de la recaudación de fondos ante catástrofes humanitarias. En los primeros días y semanas la población se vuelca y es muy solidaria, mientras que si proponemos a los mismos donantes un año después un proyecto de desarrollo a medio-largo plazo, en la misma zona, con unos resultados exponencialmente mejores, no creo que se consiga ni el 10% de los fondos.

Las entidades sociales han de ayudar a concienciar a la sociedad de que hay alternativas más eficaces para acabar con la pobreza que el mero asistencialismo. Las entidades que trabajan en proyectos individualizados para la mejora de la persona o la comunidad han de saber transmitir porque su metodología puede ser más eficaz que el asistencialismo para acabar con la pobreza.

El gran aumento de las emergencias sociales lo ha favorecido, convirtiéndolo en un fin en si mismo y asegurando que siga teniendo éxito en el futuro.

Motivos por los que vence el asistencialismo:

1) Es inmediato: Doy alimentos ahora a quienes lo necesitan y sin proyectos. Lo mas frecuente es que, como hay una crisis a la que vencer, se reparta ropa y comida abandonando los proyectos de desarrollo comunitario. Para vencer hay que innovar, diseñar y ejecutar y el asistencialismono hace nada de esto, por eso no ayudará a vencer esta crisis, solo la acompañará.

2) El asistencialismo utiliza inteligentemente lo lúdico, haciendo cenas, conciertos, mercadillos solidarios… para recaudar fondos, fidelizando a personajes populares, etc. en resumen,todo por los pobres pero sin los pobres, se celebra con los incluidos y nunca con los excluidos. Si no, pensemos como se llenan los restaurantes o conciertos a favor de personas que nunca entran en ellos, haciendo del hambre un espectáculo.

3º) Simpatía y aceptación por parte del público: Las acciones de los voluntarios no requieren de técnicos ni de graduados: basta con voluntarios que recojan, apilen y distribuyan.

Las entidades asistencialistas obtienen premios y reconocimientos que habitualmente le son vedados a organizaciones que trabajan por la integración social: la visibilidad de sus acciones, su voluntarismo… cala en la opinión pública. Son organizaciones queridas. Pero el reto no ha de ser: tratar que nos quieran, sino ser eficaces.

4º) Lo cuantitativo: siempre se pone atendimos a X personas en el año, pero… ¿Cuáles son los resultados? Siempre se ponen cifras, pero casi nunca resultados.

En resumen: innovar, diseñar o ejecutar, uso de lo lúdico sin contradicciones, visualización de la eficacia y medición de resultados… para empezar.

Toda gran meta, como acabar con un problema social, contempla pequeñas acciones que consigan logros a largo plazo, los cuales ayudan y mucho. Para no participar en la degeneración social, hemos de usar el verbo “cambiar”, no solo el verbo “dar”, preguntémonos si deseamos ser parte de la solución o del problema.

Todos/as podemos reflexionar sobre: ¿Luchamos contra las consecuencias o contra las causas? ¿Inclusión o asistencialismo? ¿Apadrinar o empoderar? ¿Pena o justicia? ….

Hay una gran diferencia entre asistencialismo e invertir en fortalecimiento de capacidades e infraestructura para que un pobre salga realmente de la pobreza y no dependa del clientelismo estatal a cambio de un voto.

Para ampliar el tema y ver cómo podemos ayudar o qué alternativas puede haber a la beneficencia, podemos leer en el blog de Bandua circular el tema “Hay alternativas a la beneficencia”

http://banduaplace.blogspot.com.es/2013/08/hay-alternativas-la-beneficencia.html

Y para ilustrar el tema en la siguiente dirección podéis ver el vídeo de Acrata “El Llamamiento mundial contra la pobreza” con el incumplimiento de los objetivos del milenio. Líderes mundiales vienen prometiendo erradicar la pobreza extrema y la enfermedad del mundo desde hace años. Pero cada día miles de personas siguen muriendo de hambre, si saben que esas metas se pueden alcanzar ¿por qué siguen sin cumplirlo? ¿Cómo se puede permitir que miles de niños mueran de hambre en un mundo de riqueza?

Unámonos para exigir a los líderes mundiales que cumplan lo prometido y ACTÚEN YA. La presión es importante para intentar lograr que se cumplan los objetivos de Desarrollo del Milenio.

http://www.youtube.com/watch?v=nvTNqoeGOao

1 de mayo de 2014

Ante un nuevo 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, fiesta del Movimiento Obrero Mundial, la HOAC y la JOC, Movimientos de Acción Católica especializada en el mundo obrero, queremos ofrecer nuestra reflexión.

Recordamos en este día a tantos trabajadores y trabajadoras que sufrieron y continúan sufriendo a lo largo de la historia condiciones precarias e inseguras de trabajo, lo que les ha llevado a perder la salud e incluso la vida. Trabajadores explotados por la usura de los empresarios, o de grupos multinacionales o financieros, que especulan y no dudan en poner como centro de la actividad económica el beneficio y el dinero. Así la persona y sus familias, son mercancía que se compra a cambio de un salario cada día menor.

También recordamos a quienes, siendo un ejemplo de resistencia y lucha, han permitido que el colectivo obrero y la sociedad en general, avanzáramos hacia un mundo de justicia, igualdad, paz y desarrollo y nos implicáramos en la construcción de un mundo más fraterno.

Denunciamos que el Mundo obrero está sufriendo las consecuencias de una desigualdad cada vez mayor, entre países y dentro de cada país. El trabajo convertido en un factor más de la producción y al servicio del capital, está dejando de ser un elemento esencial para que las personas y las familias puedan vivir con dignidad. Un escenario nefasto para el desarrollo de la vida de tantas personas ¿Por qué no podemos vivir sin trabajo, y si trabajamos perdemos la vida? puede parecer exagerado… ¡pero no! Actualmente en España nos encontramos con una escalofriante tasa de desempleo del 26% (5.896.300 de personas), del 56% si hablamos de jóvenes. Quienes encuentran trabajo, casi en su totalidad, obtienen empleos precarios e inestables que también nos van quitando la vida, a veces incluso con salarios que no permiten salir de la pobreza.

Hay un ataque planificado y dirigido a redistribuir la riqueza desde la mayoría humilde obrera y trabajadora hacia un grupo dominante minoritario, aplicando la despiadada ideología neoliberal en un mundo con fronteras para las personas, pero no para el dinero.

El reciente Informe Foessa “Precariedad y cohesión social”, presentado por Cáritas y cínicamente cuestionado por el gobierno, constata el empeoramiento de la situación laboral y social que se extiende a amplios sectores de la población.

En España la fractura social entre los más pobres y los más ricos se ha ensanchado un 45%. Cinco millones de personas se encuentran afectadas por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007, en su mayoría familias trabajadoras. Las diferencias son mucho más claras según la edad: los jóvenes menores de 29 años representan el 44% de las personas excluidas, y la exclusión social en la infancia se está convirtiendo en un problema de primer orden.

Es evidente el empobrecimiento acelerado del mundo obrero, que día a día encuentra más dificultades en el acceso a sus necesidades y derechos más básicos (alimentación, salud, vivienda, educación…) Esto contrasta con el creciente enriquecimiento de las élites económicas y financieras.

Ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo respecto a los trabajadores, y más si cabe respecto a jóvenes que quieren y no pueden trabajar, observamos que las condiciones de vida que ofrece nuestra sociedad no son decentes porque humillan a grandes cantidades de personas abocándolas al desempleo o a trabajos precarios permanentes y mal remunerados que no garantizan una vida digna; a la pobreza que impide un mínimo proyecto de vida personal y familiar sostenible y duradero.

¿Tiene sentido seguir hablando de trabajo digno? ¿Cómo mirar desde una perspectiva cristiana la realidad del trabajo? ¿Puede ser hoy Buena Noticia nuestra manera de comprender el trabajo a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)?

Ofrecemos la reflexión de la DSI, que establece el trabajo como la clave de la cuestión social. El Papa Francisco se ha referido repetidamente a la importancia del trabajo para tener una vida digna: “Donde no hay trabajo, falta la dignidad. Y esto (…) es consecuencia de una elección mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia; un sistema económico que tiene en el centro un ídolo, que se llama dinero.”
La persona debe ser y estar en el centro de la actividad económica, de la política, de las relaciones laborales, del trabajo. La forma en que se está organizando el trabajo y la sociedad nos deshumaniza, nos impide el desarrollo personal, familiar, social y nos condena, a vivir para trabajar, dispuestos a aceptar cualquier condición laboral. Se supedita al ser humano y a la familia a esta lógica.

Reconocemos que a pesar de esta situación, amigos, vecinos y familiares, voluntarios anónimos, movimientos y entidades sociales, organizaciones obreras, colectivos de Iglesia como Cáritas o Manos Unidas y otros muchos están ofreciendo experiencias de apoyo mutuo, de resistencia pacífica, de alegría en el compartir lo que no sobra. Experiencias que rechazan el individualismo, que mantienen viva la esperanza en que el tiempo dará la razón a los que ahora son olvidados por las estructuras.

Proponemos la Buena Noticia de Jesús de Nazaret, que sigue teniendo una extraordinaria fuerza profética y revolucionaria, pues la escala de valores que nos propone subvierte de raíz el orden establecido. El Evangelio anuncia que la vida humana no tiene otro sentido que dar vida, gastarse en la tarea de hacer posible que otros tengan vida. Por eso hoy debemos “convertir en actores a los que sólo son espectadores”, como decía Guillermo Rovirosa, promotor de la HOAC, o recordar nuevamente que “un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” como afirmaba Cardjin, fundador de la JOC.

Nos sentimos llamados y llamadas a repensar la economía y la política desde el carácter humanizador que tiene el trabajo, y sabiendo que el empleo fijo y para toda la vida probablemente ya no volverá, mientras perdure este sistema capitalista. Hemos de trabajar por garantizar una renta básica para que todas las personas tengan los mínimos para vivir con dignidad, sin renunciar a la defensa de un trabajo digno. Debemos poner nuestra mirada en los que no pueden esperar, no podemos conformarnos con que nuestro modelo de vida se caracterice por la precariedad vital que la crisis ha generado.

Reivindicamos seguir luchando por la defensa y extensión de los derechos sociales y por la necesaria renovación y fortalecimiento del movimiento sindical. Es hora de seguir construyendo pequeñas alternativas en lo económico y en lo relacional, basadas en el incremento del compartir, a veces incluso lo que no sobra, a contracorriente y en contraposición de la cultura falsa e inhumana del “tener más para vivir mejor”. Pequeñas, pero imprescindibles experiencias para imaginar e ir viviendo desde ya un futuro mejor posible frente al “único” pretendido por los que nos han traído hasta la situación actual. Es imprescindible que los cristianos y cristianas trabajemos activamente, junto a nuestros hermanos de trabajo, en la radical “defensa del pueblo deshumanizado, empobrecido y crucificado” en palabras de Ignacio Ellacuría.

Animamos a seguir construyendo esa nueva sociedad, de relaciones humanas, sociales, laborales, que sean camino de humanización, de fraternidad y vida de comunión.

Anunciamos que las tristezas y las angustias de los trabajadores y trabajadoras, sobre todo de quienes más sufren, son también las tristezas y angustias de quienes seguimos al Cristo obrero, al carpintero de Nazaret, que proclamó el Reino de Dios y su justicia. Continuamos celebrando la lucha obrera y mientras, tenemos el reto de seguir mostrando el amor al mundo obrero y la fuerza solidaria que tiene Jesucristo.

El encuentro que transforma

Domingo 3º de Pascua, Ciclo A

Por: Milagros Azparren Salvador. Vita et Pax. Pamplona

En la primera lectura, ante la sorpresa del pueblo de Jerusalén por el comportamiento de los discípulos el día de Pentecostés y más tarde, Pedro explica: estáis viendo los efectos de la resurrección. La vida nueva, diferente, de esos testigos, es la que muestra la presencia de la fuerza del Espíritu de Jesús.

Qué extraño todo, cómo puede ser, si pensaban que quitándole de en medio a aquel impostor volvería la tranquilidad. Habían pensado “Conviene que un hombre muera por todo el pueblo”. Conviene, a quién le conviene, a los ciegos, sordos, paralíticos, liberados de malos espíritus…? A quién le convenía?

Y Dios toma partido, pone en boca de Pedro”…os hablo de Jesús nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando signos y prodigios…Vosotros lo matasteis en una cruz, pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte.” El resucitado es el crucificado. “…profeta poderoso en obras y palabras.” “…que pasó haciendo el bien porque Dios estaba con él.” Y se siente, el viento se siente, en su manera de vivir. Y admira, y arrastra.

Y ha llegado hasta hoy, ha llegado a nosotros, “Por Cristo vosotros creéis en Dios”. Jesús nos enseña como es el corazón de Dios. Nos introduce en su abrazo cálido, eterno, fiel. Nos muestra un mundo lleno de crucificados para que aliviemos su sufrimiento, nos preguntemos por las causas que lo generan y luchemos por erradicarlas, en lo personal y social.

Así, de camino. En el camino de la vida, mientras hablamos del sueño desvanecido, de las decepciones y lamentos porque, no era lo que esperábamos y decimos, se acabó, nos vamos. Jesús toma la iniciativa y se pone a caminar a nuestro lado. Qué dicha, contar con esta compañía honda e intensa. Es lo mejor que nos ha pasado en la vida, conocer a Jesús. Le vamos conociendo. En Jesús siempre hay más.

Aquellos discípulos le habían perdido, pero no sólo a él, se habían perdido a sí mismos. Una niebla lo invadía todo. “Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén”. Y es que su corazón ardía cuando les hablaba por el camino.

 

 

Retiro de Primavera

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Pasionistas de Daimiel

Pasionistas de Daimiel

El 26 y 27 de abril, en la casa de los Pasionistas de Daimiel (Ciudad Real), en plena llanura manchega, donde se hace realidad el dicho “ancha es Castilla”, reanudamos nuestro habitual Retiro de Primavera. Este año el tema fue “El Dios enamorado”. Participamos doce personas: diferentes institutos seculares, otras casadas, solteras, hombres, mujeres… la diversidad se hizo presente.

Oración personalMeditaciónOseas nos introdujo en su experiencia personal. Casado con Gomer, ésta le fue infiel y lo abandonó. Esta trágica experiencia le sirvió para comprender y expresar las relaciones entre Dios y su pueblo. Y hace la comparación: Dios es el marido, Israel la esposa. Esta ha sido infiel y lo ha abandonado para irse con otro dios: baal. Con Oseas nos preguntamos quiénes o qué son los “baales” de la sociedad actual y cuáles son nuestros “baales”. También nos preguntamos cuáles son nuestras infidelidades más constantes a Dios y a los demás.

Lo que hace de Oseas un caso inolvidable es que ve su matrimonio como una parábola de la relación Dios-Israel. El salto que Oseas da desde su experiencia personal a su experiencia de Dios, le permite una mirada de fe ante esta realidad y descubrirá una salida. Nos encontramos así con un aspecto importante, las experiencias vividas por la persona creyente en cualquier nivel de su personalidad, afectan a la persona en su globalidad, incluida su experiencia de fe. Por ello, es necesario descubrir la acción de Dios en nuestra vida cotidiana y hacer de ella el camino”normal” de nuestro crecimiento integral, también crecimiento en la experiencia de Dios.

Como Oseas, buscamos a Dios en los acontecimientos normales de la vida cotidiana y escuchamos a Dios en las experiencias que vivimos. Porque Dios está con nosotros seamos quienes seamos, seamos lo que seamos y estemos donde estemos. No es nuestra virtud la que apresa a Dios, sino que, sencillamente lo propio de Dios es estar con sus criaturas. En y con todos nosotros y nosotras. Siempre. No tenemos que merecer a Dios, tenemos a Dios. Por eso, a veces, no es Dios lo que nos falta, es la conciencia de Dios en la normalidad de nuestra vida. Oseas nos llevó a preguntarnos por las experiencias personales que más nos han ayudado a conocer más y mejor a Dios.

La gran novedad de Oseas, lo que le sitúa en un plano diferente y lo convierte en precursor del NT es que elimina el castigo e invierte el orden. El perdón antecede a la conversión: pecado-perdón-conversión. Dios perdona antes de que el pueblo se convierta, es más, aunque no se haya convertido. Dios nos perdona antes de que nos hayamos convertido, aunque no nos hayamos convertido.

Este tema es importantísimo en Oseas. Lo vuelve a retomar en el capítulo 11 bajo una nueva imagen: Dios ya no es el amante de su esposa infiel, sino un Padre. Israel es el hijo, un hijo prototipo del hijo rebelde que, según la Ley, debe ser ajusticiado (Dt 21,18-21). Ante la inminencia del castigo divino, Israel pide ayuda a baal, pero sin éxito. Cuando todo presagia el desastre total, Dios lucha consigo mismo y la misericordia (hésed) vence a la cólera (11,8-9).

San Pablo repite esta idea cuando escribe a los romanos: La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores (Rm 5,8). Lo mismo dice Juan en su primera carta 1Jn 4,10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Esto no significa que la conversión sea innecesaria. Pero sí que se produce como respuesta al amor de Dios, no como condición previa al perdón.

Y la iniciativa y gratuidad de Dios nos la transmite el papa Francisco con la original y bella expresión de “primerear”. “Dios está primero, está siempre primero, Dios primerea”. “La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro…” (EG 24).

Con este anhelo salimos del Retiro. El deseo de “primerear” en nuestras relaciones y el deseo de dejarnos seducir por este Dios locamente enamorado y que su amor nos guíe.

Puesta en comúnComún

Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU

La Carta de la Paz dirigida a la ONU es un documento escrito por un grupo de personas con una gran inquietud en el trabajo por la paz. Consta de una introducción, diez puntos, una conclusión y una postdata que señalan unos principios sobre los que se puede cimentar una paz realista.

Se presentó públicamente por primera vez en Barcelona (España), el 22 de abril de 1993. Desde entonces, se ha difundido en más de 80 países de los cinco continentes, recogiendo miles de firmas, testimonios y adhesiones de instituciones y personalidades que trabajan en favor de la paz.

Alrededor de la Carta de la Paz dirigida a la ONU han ido surgiendo una seria de iniciativas tanto para su promoción y difusión, como para trabajar y profundizar en su contenido de manera interdisciplinar, en distintos foros, seminarios, cursos y aulas universitarias.

Después de la 3ª entrega de la Carta de la Paz a las Naciones Unidas en 1998, el Ámbito de Investigación y Difusión María Corral y la Universitas Albertiana crearon  la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU.

Los objetivos de la Fundación son sensibilizar sobre el tema de la paz; contribuir a la difusión y promoción de una cultura de paz y la investigación y reflexión sobre la paz a partir de los contenidos de la Carta de la Paz.

La finalidad de esta Fundación es potenciar la difusión y promoción del documento a nivel internacional; así como la investigación y estudio del tema de la paz a través de los Institutos de la Paz de todo el mundo.

Memoria, olvido, reconciliación

Descargar (cartell-memoria-olvido-reconciliación-2014.pdf, PDF, Desconocido)

Curso online: “Memoria, olvido, reconciliación”

El doctor Francesc Torralba analiza el legado de Adorno, Jankélévitch, Reyes Mate, Semprún, Metz, Todorov y Kierkegaard sobre estos conceptos

 Este año se festejan muchas efemérides históricas: el tricentenario de 1714, el centenario del inicio de la I Guerra Mundial o 75 años del final de la Guerra Civil española. La gestión del pasado, de la memoria y del olvido son elementos clave para la reconciliación y la construcción de la paz.

Por eso la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU abre inscripciones del curso online “Memoria, olvido, reconciliación”; un seminario que tiene como objetivo conocer la filosofía de la memoria articulada del siglo XX y principios del siglo XXI.

 Un seminario de investigación sobre las condiciones del perdón y de la reconciliación como vías de pacificación a partir de grandes autores contemporáneos que han tratado este tema como son: Theodor Adorno, Vladimir Jankélévitch, Manuel Reyes Mate, Jorge Semprún, Johan Baptist Metz, Tzvetan Todorov y Sören Kierkegaard.

 Las clases son impartidas por el profesor Francesc Torralba, doctor en filosofía por la Universidad de Barcelona, quien expone la vida, la obra y el pensamiento de cada autor y el análisis de un texto seleccionado. Se trata de un curso online, no presencial. A los matriculados se les ofrecerá por entregas audio, lecturas y apuntes de cada sesión.

Signos del Resucitado

Segundo Domingo de Pascua

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real.

El Evangelio de este domingo es de una gran riqueza, está plagado de signos del Resucitado. Signos que alientan, dinamizan y consuelan a sus discípulos que se encuentran decaídos y sin salida. Estos signos, no tienen fecha de caducidad y, si sabemos mirar bien, los podremos descubrir, hoy, a nuestro alrededor y, al igual que a los primeros discípulos, también a nosotros nos alentarán.

  1. La Paz. La Paz que transmite el Resucitado cura el miedo de los discípulos transformándolo en alegría. La Paz ha sido y sigue siendo un don, pero también una tarea, un reto, un desafío. La Paz de Cristo pasa por la aceptación de su persona, no genérica o “grupalmente”, sino personalmente. Aceptación de su persona que incluye, a su vez, implicarse en su proyecto y llevarlo a cabo con su mismo Espíritu. La Paz del Resucitado se dirige al corazón sin prometer estabilidades permanentes en lo exterior. En ocasiones, toma incluso forma de “espada” desestabilizadora, como ya anunció el propio Jesús.

  2. La Misión. Los discípulos están asustados, por eso las puertas permanecen cerradas. La Misión, les lleva a romper los cerrojos y los lanza hacia fuera de ellos mismos; hace posible la salida al mundo y la entrada del mundo en el corazón. La clave de la Misión del Resucitado radica en un ‘como’: “como el Padre me envió, os envío yo”. No a otra cosa, no de otra manera. Jesús fue enviado a anunciarnos la Buena Noticia del sueño de Dios: su Reino. Recibir ese sueño en nosotros y nosotras y sentirnos enviados a anunciarlo como Buena Noticia para el mundo, constituye la fuerza interior de una Misión que tira de nosotros hacia fuera, liberándonos de un infecundo ensimismamiento.

  3. La Libertad. No es la facultad de decidir qué me voy a comprar en estas rebajas. Nos referimos a lo que algunos llaman ‘la Libertad de la Última Cena’. La libertad de entregar nuestra vida, de decir a nuestros hermanos y hermanas: ‘esta es mi vida, y la ofrezco por vosotros, podéis disponer de ella’. No es ésta una obediencia entendida como fuga de las propias responsabilidades, sino que expresa la libertad y vulnerabilidad de Dios. La ‘Libertad de la Última Cena’ incluye que la humanidad pueda sentarse a una mesa común donde se reparta el pan para todos y que la manera de que ese ‘sueño de Dios’ se haga realidad pase por la entrega de la propia vida.

  4. El Espíritu Santo. Ya decimos de antemano: imposible la Paz, la Misión y la Libertad sin un cambio de Espíritu. Del nuestro por el de Jesús. A un nuevo ser y un nuevo actuar le corresponde un nuevo Espíritu. El Espíritu que nos transmite el Resucitado es Espíritu del Padre que nos llena de la pasión de Dios por el mundo, de su compasión y padecimiento en el interior del sufrimiento humano. Es, al mismo tiempo, Espíritu del Hijo, que nos transmite aquella pasión de Jesús por el futuro de los excluidos que le llevó al padecimiento de la Cruz, Es, pues, un Espíritu ‘apasionado’.

  5. Perdón de los pecados. El perdón es la otra cara del amor como ideal en el que creemos. El amor que perdona no es ciego, está impregnado de lucidez. El perdón posee una fuerte acción sanante. Experimentar el derroche de amor que procede del perdón nos restituye. Allí donde hay perdón, está Dios (1Jn 1,9). Cuando vivimos en el perdón, la presencia de Dios que da su Vida y su Paz se hace más densa. En el perdón comienza una transfiguración de nuestro ser, es el principio de la resurrección sobre la tierra (Rm 5,10-11). El perdón es pura gratuidad. Ofrecemos el perdón gratuitamente, no para cambiar al otro o la otra. Perdonar es renunciar a saber lo que la otra persona hará con nuestro perdón. Lo que sí sabemos es que no hay paz sin perdón y, al contrario, el perdón es un camino para la paz (Ef 2,14ss).

Tomás no fue capaz de descubrir ninguno de estos signos. Ojalá que nuestros ojos se abran para que, a diferencia de él, seamos capaces de descubrir en la espesura de la realidad los signos de Vida, estos regalos del Resucitado, sin fecha de caducidad.

Nuestra Pascua

Por: D. Cornelio Urtasun

¡He resucitado! Este es el mensaje del Maestro que aparece vencedor de la muerte, triunfador de la Vida. ¡He resucitado! ¡He resucitado!

Como quien despierta de un profundado sueño y se encuentra bañado por la luz de un sol radiante, nos encontramos nosotros inundados por el fulgor de ese sol de justicia, Cristo Jesús, que acaba de resucitar.

Hemos tenido ante nuestros ojos la figura doliente del Salvador cargado con su cruz; ahora lo vemos resucitado y glorioso. ¡Es el Maestro que ya reina vuelto a la Vida!

Se acabó la Cuaresma y ha venido la Pascua. Cesó la tormenta y reina la calma. Se acabaron las tinieblas y viene el Reino de la Luz. Sí, viene el Reino de la Paz y de la Vida, de nuestra luz y nuestro Amor.

¡Se ha acabado la Cuaresma! Nos zambullimos en el océano de nuestra Pascua, que es Cristo nuestra Vida, que hoy se nos aparece Resucitado. Parecía que aquella cuesta nunca iba a terminar; parecía que aquella luz radiante no la volverían a ver nuestros ojos; y he aquí que hoy todos nuestros sueños y añoranzas se ven desbordados por la más consoladora de las realidades.

Hemos llegado a la meta, hemos obtenido nuestro triunfo. Este es nuestro día. Alegrémonos y regocijémonos con Él. Este es el día que dejamos meter al Divino Sembrador el arado en la tierra de nuestra alma, para que dé fruto abundante y sazonado, para VIVIR hasta dejar de sobra. Sí, ha terminado la Cuaresma y viene el Reino de la Paz.

Que agradecimiento tiene que salir de nuestros corazones para agradecer al Padre de las misericordias y las luces, esta Providencia maravillosa que ha usado con nosotros a través de su Hijo Jesucristo, al asociarnos a Él e inundarnos en el torrente desbordado de su Resurrección y su triunfo.

Esta es la eterna realidad de los que se han fiado por completo de Jesucristo y que correrán irremisiblemente su suerte en la lucha y en la victoria, en la guerra y en la paz, en el dolor y en la alegría, en la muerte y en la vida. Muy duro el combate, glorioso, clamoroso el triunfo.

Había leído la descripción de la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya y Herculano en medio de una mar de fuego, de piedras y cenizas. Casi a tantos siglos de distancia del terrible suceso, uno ve avanzar aquel torrente de lava, de más de cuatro metros de altura, que no respeta nada, que reduce todo a pavesas… Así veo el triunfo de Cristo en esta mañana de Pascua. Un torrente incontenible de Vida, de Paz, de Luz, de Amor, que avanza desde el monte Calvario sobre toda la tierra, sobre la Iglesia, sobre cada una de las almas.

Los habitantes de estas ciudades huyeron despavoridos escapando del torrente de fuego desolador. Nosotros…no vamos a escapar de ese torrente que está ya para inundarnos por completo. Nosotros lo vamos a esperar y cuando lo tengamos a nuestro alcance, nos zambulliremos en Él para perdernos en Él y vivir escondidos con Cristo en el seno del Padre, no soñando más que en las cosas de arriba, viviendo en realidad de verdad una vida transformada de auténticos resucitados con Cristo, después de haber eliminado los “resabios” del hombre viejo.

¡Este es nuestro día! Ha llegado nuestra Pascua: el triunfo del que es nuestra VIDA.

¡Oh Cristo, nuestra Pascua, Caudillo de la Vida, poco hace que ha muerto y hoy resucitado: danos VIDA, torrenteras de VIDA, que es PAZ, que es LUZ, que es AMOR!.

Pregón Pascual 2014

           Vigilia Pascual

 

Por: Auxiliadora Fernández Fernández. Grupo Mujeres y Teología de Ciudad Real

¡ALELUYA, CRISTO HA RESUCITADO!
Que la creación entera se estremezca
con un latido más de vida y esperanza.
Que la Comunidad creyente resplandezca
con el vestido nuevo de la Pascua.

Y vosotros, los pobres, los dolientes,
los que habitáis las periferias,
los que esperáis saltar
las vallas que dividen,
los pequeños, los sin rostro….
abríos a la esperanza y a la dicha,
que va a estallar el sol en vuestras vidas.

Que nadie en esta Noche
sufra de pesimismo o de tristeza.
Que se alejen los espíritus malignos,
esos que amargan la vida a las personas,
porque han sido definitivamente derrotados.

La muerte de Jesús no ha sido inútil
-el amor nunca es inútil-
Por eso esta es la Noche victoriosa,
en la que la muerte, hecha cautiva,
en huída sus guardias y soldados,
se puso al servicio de la vida.

Los que siembran las semillas
de la muerte, ya no tienen razón.
La última palabra ya no está
en los mercados, ni en los corruptos,
ni en los que explotan a los pobres,
ni en quienes matan la vida,
ni en quienes se lavan las manos
con su indiferencia ante el dolor del mundo.
¡HA TRIUNFADO LA VIDA!

A partir de esta Noche
todo tiene sentido, todo cobra color.
La Pasión del mundo continúa,
pero ya ninguna cruz será maldita,
y en todos los surcos de la muerte
se siembra la Esperanza.

Un mensaje de alegría llena la tierra:
La Vida ha salido victoriosa,
la justicia triunfará, sin duda,
porque Cristo Resucitado
está en el centro de la historia:
Él es la Pascua, el único capaz
de hacer posible lo imposible.

Por eso todo en esta Noche nos invita
a lucir la Vida del Espíritu:
gratuidad, ternura, compasión, salida
misionera, valentía y arrojo
para anunciar la Buena Nueva,
han de ser las señales.
Y pasión estremecida
por quienes nadie quiere,
la señal que más brille.
Y para siempre, el anuncio
con brío de la Pascua:
La gran Noticia que por boca de mujer fue trasmitida:
¡EL SEPULCRO DE CRISTO ESTÁ VACÍO!

En esta Noche Santa, presentamos
con gozo nuestra ofrenda:
El Cirio de la Pascua que no se apaga.
Junto a él encendamos nuestra luz
y no la ocultemos: Llega el Resucitado.
Que pasen primero todos los cansados;
quienes la tristeza ahoga;
quienes no caben en este mundo rico;
quienes cumplen las órdenes del miedo;
quienes mueren de sed y no se quejan;
quienes queman sus pies
entre los pobres,
y hacen de la entrega gratuita
la esencia de su vida;
¡QUE PASEN QUIENES YA VIVEN AL RITMO DE LA PASCUA!

¡Cristo resucitado, acepta la ofrenda de
este Cirio y resucita con él en
nuestras vidas, para que seamos
fermento de tu Pascua!

 

 

 

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