El mejor villancico

Domingo 2º de Navidad. Ciclo B

Por: M.Carmen Martín Gavillero. Vita et Pax. Ciudad Real

Un día sucedió el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad: “El verbo se hizo carne” (Jn 1,14). La Palabra de Dios se hizo carne en el seno de una mujer, llamada María. Y este misterio ha conmocionado al ser humano y nos ha llenado de esperanza y de sentido. Desde entonces ya nada es igual. La Palabra entra dentro de la humanidad no sólo mediante ideas, sino principalmente a través de lo que impacta a los ojos, lo que palpamos y saboreamos, los aromas y el tono de la voz, los abrazos que nos achuchan o la ternura que nos pacifica.

 Cuando leemos el Evangelio de hoy, fácilmente podemos caer en la trampa de imaginarnos a un Dios prestidigitador que, siendo Dios, se transforma en hombre, pero no; no es esa la lectura que hace Juan. Dice que “se hizo hombre”, es decir, no afirma que dejó de ser Dios, lo que dice con toda su fuerza es que “se hizo hombre” y, para resaltar aún más esta condición del Verbo, añade: “y habitó entre nosotros”.

La Palabra encarnada trae, además, una misión que nos reconforta: habitar entre nosotros, poner su tienda junto a la nuestra en este campamento inmenso que es el mundo. Estamos ante un Dios-hombre real, hecho carne viva, carne tocada y acariciada, carne sufriente, carne de fiesta, carne tentada… ¡carne! No es un Dios que parece hombre, sino que lo es en toda su materialidad. Dios se hace compañero de camino, de fatigas, de miedos, de ilusiones, de consuelo… Como canta el poeta Leopoldo Panero: “Así te necesito, de carne y hueso…”.

La Palabra de Dios se nos dijo en una existencia humana, Jesús. Una Palabra bien concreta, limitada su existencia a un lugar preciso de la desprestigiada Galilea, y sus palabras tenían el acento de la cultura popular. Ante la pequeñez de la Palabra se cierran las puertas de las posadas, pero se abren las del corazón de unos pastores. Se abren los ojos de unos Magos venidos de lejos, pero se cierra la magnanimidad de un rey convertido en un tirano sanguinario. Luces y sombras acompañan la Presencia de Dios entre nosotros. Luces y sombras dibujan el paisaje de nuestra vida.

La Luz bajó hasta las tinieblas y ahora vive dentro de nuestra carne. Cuando Jesús ponía su mano de amigo sobre el hombro de un leproso excluido de la ciudad, o sobre la frente de una mujer postrada por la  fiebre, el encuentro con la cercanía corporal de Dios los curaba. Y cuando una mujer le besaba los pies o le ungía la cabeza, Dios lo agradecía. El cuerpo de Jesús era la expresión de la libertad y del amor de Dios por los caminos.

Contemplar a Dios pasa por contemplar a Jesús. Dios se ha hecho accesible a nuestros sentidos. No es necesario cerrar los ojos para encontrarlo, sino abrirlos de la mejor manera posible para ver a Dios en la carne de Jesús. Esto nos permitirá descubrirlo después en toda carne que pase a nuestro lado. Y éste es también nuestro desafío, que nuestra propia carne sea una palabra activa de Dios que se acerca a todo ser humano. Como en Jesús, Dios necesita nuestra carne para acercarse a su pueblo allí donde se encuentre, en los paraísos donde festeja y en los infiernos donde se consume.

“Bienvenido a la república independiente de tu casa”, propone una publicidad mundialmente conocida. Es un buen eslogan, y si pega con fuerza, es porque se hace eco de un tipo de mirada muy frecuente: la mirada egocéntrica. Tú eres la medida de todas las cosas. El misterio de la Encarnación nos habla de todo lo contrario. Nos invita a salir de nosotras mismas. Ponernos en el lugar del prójimo. Abrirnos a una realidad más amplia, más inclusiva… y contemplar lo pequeño.

Es en lo pequeño, en lo frágil, en lo vulnerable donde Dios humano se nos presenta. Es en los márgenes convertidos en centro. Es en una desnudez que tiene más dignidad que todos los ropajes de las pasarelas de la historia. Y con esta mirada podemos llegar a descubrir en nuestra carne ese canto profundo, ese villancico vital, que brota cuando entendemos alguna vez, y aunque sea por un instante, qué es lo que de verdad importa.

 

 

 

 

 

 

 

Un Adviento diferente

Por: MaJesús Antón. Vita et Pax. Zaragoza

Me chirriaban las lecturas de Isaías mientras veía un mundo tan desigual: “preparará el Señor para todos los pueblos un festín de manjares suculentos…”    “..No alzará la espada pueblo contra pueblo…”   “.. defenderá con justicia al desamparado…”

Y en medio:  pueblos con hambruna, guerras,  millones de refugiados y desplazados por el mundo. Rostros de niños golpeados por la pobreza y la enfermedad desde antes de nacer (duele mucho ver a un niño con ojos tristes). Rostros de mujeres solas, con  carga familiar, sin salario, con una -casa- de barro.DSCN3062

DSCF3302

Se me agolpaban las preguntas, unas con respuestas, otras muchas, sin ellas. Es bueno tener dudas y que surjan preguntas; te ayudan a buscar, te inquietan, te estremecen…. Algo tiene que cambiar en nuestro corazón en medio de la abundancia y el consumismo, de luces y regalos en estos días.

¿Hay razones para la esperanza? –me preguntaba en pleno Adviento- ¿qué  pueden esperar los que no tienen nada?, ¿qué espero yo que tengo mucho?

Hoy mueren o mal-viven miles de inocentes víctimas del egoísmo  porque sigue habiendo Herodes que niegan todo derecho a una vida digna.

Y sigue Isaías: “Consolad, consolad a mi pueblo, allanad el camino…”.  Y esto es lo que hacen muchas mujeres y hombres que han entendido las palabras de Jesús que puso su tienda entre nosotros: Tengo hambre y me das de comer, estoy enfermo y me atiendes en un centro de salud,  vivo en una choza o a la intemperie y me ayudas a construir una casa digna. Estoy en la cárcel…,  sin  trabajo, desnudo o con harapos… y me miras con cariño, me enseñas un oficio o a cultivar, a coser…, me tratas con dignidad.

Y una luz les brilló. Habitaban en una tierra de sombras y una luz ha brillado ante sus ojos…

Hay muchas luces a nuestro alrededor que intentan vivir día a día la Navidad: Dios con nosotros, fiesta de la luz, de la fraternidad universal. Son las luces que alumbran, que acogen, que dignifican. Esto es consolar a mi pueblo, allanar el camino, por eso, sí que hay esperanza en un mundo mejor para toda la humanidad. Ese mundo fraterno, hemos de hacerlo entre todas y todos.

Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.” Salmo 71.

“El telar de la Palabra”

“El telar de la Palabra.  Ecos bíblicos en la autobiografía teresiana” de Pilar Huerta Román. Carmelita Descalza. Toro (Zamora)

 

El Señor nos bendice

Santa María, Madre de Dios. Ciclo b

Por: Carmen Calabuig. Vita et Pax .Kigali (Rwanda)

Comenzamos un nuevo año y nos deseamos unos a otros: ¡Feliz año nuevo!

La primera lectura es la felicitación del Señor para todos y cada uno de nosotros, en el comienzo de un año nuevo que se nos regala: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti… El Señor se fije en ti y te conceda la PAZ.

El Señor nos da SU BENDICION, su protección, vivimos bajo su mirada de amor y su deseo de PAZ… para todas las personas, familias y naciones.

A mi modo de ver, esta bendición es la mayor felicidad que podemos experimentar en nuestras vidas.

Son los mejores deseos del Señor para el mundo, sumido en tantas guerras y conflictos, fruto del deseo de poder y de las injusticias, al comenzar el  nuevo año.

Y también a las familias, aunque algunas sufran el fracaso en su matrimonio o vivan en situaciones de gran dificultad a causa del paro, la pobreza y enfermedades. Experimentar el consuelo para sus problemas, bajo esa mirada de Dios que promete la paz para los corazones, aunque los problemas puedan persistir.

¿Podemos cada uno de nosotros desear mayor felicidad al comienzo de este año y para cada día, que sentir que Dios nos  ben-dice,  que nos dice al corazón  palabras de ánimo para que sigamos creando un mundo nuevo, más justo y fraterno?

Vivir esta bendición depende de nosotros.

Es su oferta: nos BEN-DICE, depende de nosotros escuchar su Palabra y hacerla vida en cada situación concreta.

“María guardaba todas las cosas meditándolas en su corazón”.

María, como madre, guarda en su corazón los gozos, los sufrimientos y las esperanzas de todos nosotros.

¿Qué guarda nuestro corazón? ¿Cómo miramos el mundo que nos rodea, ese mundo que Dios ama, al que entregó su Hijo para que todos vivan en libertad?  “Porque ya no somos esclavos sino hijos”.

¿Miramos, con los ojos de Jesús,  el sufrimiento de tantas personas que viven empobrecidas porque otras consumimos lo que es de todos? ¿Cómo nos interpelan estas situaciones?  ¿Cuál es nuestro grano de arena en la construcción de un mundo de hijos y hermanos? Todos tenemos, al menos, una pizca de poder, ¿lo traducimos en servicio?

María madre de Dios, madre de la Iglesia, madre de todos.

María dio al mundo al Salvador.

Nosotros, sus hijos, estamos llamados a dar también nuestra vida, don recibido, para que otros tengan VIDA y VIDA EN ABUNDANCIA.

“De la abundancia del corazón habla la boca”… que de nuestro corazón agradecido, a tanto como hemos recibido y recibimos cada día, broten gestos de compasión, de misericordia y de ternura que hagan creíble el amor que Dios tiene por cada uno de sus hijos.

Que nuestra Iglesia sea esa casa, con la puerta siempre abierta que, como las madres, siempre acoja a sus hijos, con un amor de predilección a aquellos que están más alejados. Que sea siempre antes madre que maestra.

Que este año, que hoy comienza, el Señor siga bendiciendo a este mundo, que tanto sufre, con el don de su PAZ y que nosotros seamos constructores de PAZ, trabajando por el Reino y su justicia.

Convivencia Guatemala 2014

Por: Centro Vita et Pax. Guatemala

Del 29 de Noviembre, inicio de las Vísperas del Adviento y con ello también dimos inicio nuestra 23 Convivencia; unos días para el compartir, formación, celebración y evaluación de lo que se ha programado para el año y de nuevo programar el curso 2015.

P1030418

Iniciando el 30 de noviembre y finalizando el 7 de diciembre; nos acompaña nuestra Directora General, Victoria Cañas quien nos motiva y anima a ser mujeres que en el día a día de nuestras misiones, sigamos trabajando por el sueño de Dios  que es el Proyecto de Jesús, para que el Reino llegue a todos y todas.

Durante la semana y desde la programación ha sido una oportunidad para el trabajo institucional con la presencia de todas las que integramos el Centro que han sido los dos fines de semana.  El domingo 30 Victoria nos acompaña en el Objetivo de curso, desde la reflexión  “Vende lo que tienes…” (Mc. 10, 17-22)  con la llamada: Ven y sígueme…y le seguimos…

Desde la reflexión de la propia llamada, la vocación personal… ¿Qué he ido dejando por seguir a Jesús?, como Instituto en Guatemala ¿qué hemos ido dejando también?, durante el día nos acompaña Marcos, teniendo un espacio para compartir la reflexión personal.

No olvidándonos de la realidad de la sociedad en la que vivimos como mujeres consagradas y que es en ella donde hacemos y realizamos nuestra misión, se trabaja y reflexiona sobre la “Realidad de la sociedad Light” nos acompaña Maite desde:

  1. Modernidad líquida y fragilidad humana (Zygmunt Bauman)
  2. La persona Light
  3. Individualismo: el Yo como medida de todas las cosas.

Lectura, reflexión personal y compartir, es tomar conciencia que no podemos pasar desapercibidas de  esta realidad que estamos viviendo son las  nuevas generación con quienes trabajamos y compartimos.

Realidad de las mujeres en Guatemala, para este cursillo, nos acompaña Jeraldine, una mujer joven,  que nos lleva a ver la realidad de las mujeres indígenas y no indígenas en el mundo laboral formal e informal ¿Cómo se ha comportado la brecha entre hombres y mujeres en el mismo?, en la familia, el porcentaje de participación en la jefatura del hogar del hombre por sexo y según tipo de familia.

En el campo educativo, se pudo identificar la brecha existente entre hombres y mujeres en la tasa de escolaridad en los diferentes niveles educativos.

Un día para reflexionar: La repercusión en la Iglesia guatemalteca del documento “La Alegría del Evangelio” del Papa Francisco, teniendo la presencia de Pedro Jaramillo, quien con tristeza nos dice que no ha habido ninguna implicación, se ha trabajado la Exhortación en muy pocas diócesis y parroquias, quedando implicadas también nosotras en esta realidad como Iglesia.

Un espacio para reflexionar el documento y la invitación que nos hace el Papa Francisco y es la “Alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús y es Jesús que hace y renace la alegría.

Trabajando el tema de “Autoestima” que lo contemplamos en el Proyecto de Centro de este curso y para ello nos acompaña Ma. Jose López, religiosa Mercedaria de Berriz; partiendo de la Autoestima personal para llegar a la autoestima grupal, ¡interesante…!

El trabajo:Entretejer –co-cosntruír-co-crear la autoestima persona-grupal, teniendo en cuenta cuatro componentes que son:P1030403

  1. La estructura.
  2. Las líneas inspiradoras
  3. El liderazgo
  4. Recursos humanos.

Esto  permite ver con otros ojos  la intuición como grupo de un sistema vivo, al cual se pertenece.

Dentro de la primera semana de Adviento también celebramos la fiesta de la Inmaculada, en el cual celebramos los 25 años de donación al servicio del Reino de la vida de Catarina y 50 años de Ma. Carmen Fernández; la Vigilia con ellas renovamos nuestro compromiso con el Señor Jesús diciendo nuevamente “Mi Jesús: Yo quiero hacer algo por ti. Y después la fiesta, el compartir.

P1030423

La Sagrada Familia: Jesús, María y José.

La Sagrada Familia, ciclo B

Por: Dioni y Conchi.Padres de 3 hijas. Ciudad Real.

Es necesario que en todos los pueblos y en todos los tiempos haya personas justas y sencillas, que no sean muy conocidas, sin apenas importancia, pero que sepan esperar, que tengan deseos de consuelo para todos los hombres y mujeres, sobre todo, para los más pobres: los que se van a dormir sin haber comido lo suficiente, los que no encuentran trabajo para sentirse realizados o sus ingresos no son adecuados para vivir con dignidad, los que han sido excluidos de la sociedad, los que se han quedado sin hogar, los  atrapados en el alcohol o la droga, las víctimas de la violencia en los hogares, los que migran buscando una vida mejor, dejando su familia y su entorno, los que sufren la guerra y la violencia, los que son perseguidos por defender causas justas o por ser testigos de su fe, los que lloran por causa de la enfermedad, el dolor y la muerte…

Hay hombres y mujeres llenos de espíritu de entrega, sacrificio y amor, testigos de la verdad, defensores de la justicia y con anhelos de paz, como Simeón y Ana. Son personas a las que tenemos que buscar y encontrar porque no nos van a hablar de sí mismos ni de sus esfuerzos ni de sus logros.Acaso nos hablarán de sus esperanzas, porque en el centro de sus vidas está el Señor, con el que siempre sueñan, al que siempre esperan, con el que oran, con el que viven y de Él dirán que es quien los guía.

“Vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz“(Jn 3,19). He aquí la contradicción de los hombres que ya anunciara el viejo Simeón. Ha venido a nosotros el Hijo de Dios para ser vida, para ser luz, para guiar nuestros pasos, pero los hombres desde nuestra libertad parece que estamos más cerca de la oscuridad, más obrando mal que bien.Parece que nuestros corazones están llenos de egoísmo, pensando en enriquecernosnosotros mismos, en mantener nuestro estatus social y poco dispuestos a compartir con los demás. Nos encuentra sin misericordia para con los excluidos y encarcelados, poco acogedores con los inmigrantes, pasivos con las políticas de armamento y situaciones de guerra, poco respetuosos con el medio ambiente, poco compresivos y hasta violentos con quienes conviven a nuestro lado.

Todas esta acciones son las que crucificaron y siguen hiriendo a Jesús cada día, las que traspasaron el alma de María al ver a su hijo sufriendo en la cruz, como siguen traspasando a hombres y mujeres que sienten como sus hijos mueren de hambre, absorbidos por el mar, desaparecidos, violentados y maltratados. Víctimas del terror y la guerra.

Pero a pesar de la incoherencia inmersa en nuestro interior, Dios nos conoce a cada uno de nosotros. Somos amados por Él, nos muestra su misericordia, al mismo tiempo que nos invita a una conversión para que en nuestra vida prevalezcan relaciones de diálogo y sinceridad.Nos invita a no querer ser o estar por encima del otro, a ocuparnos no solo de las cosas (la casa, el sustento…), sino también de las personas. Nos llama a favorecer relaciones donde todos nos sintamos queridos y valorados, donde podamos expresarnos libremente, donde nos sintamos responsables los unos de los otros, nos gastemos por los demás. Nos llama a favorecer relaciones en las que pensemos que nuestras acciones, por pequeñas que sean, tienen una repercusión, en las que seamos nosotros mismos.Relaciones donde brote la alegría del corazón, donde las tristezas y alegrías de los otros sean también las nuestras,en las que seamos capaces de pedir perdón y comenzar cada día de nuevo. Relaciones donde haya sonrisas, en las que el dolor se comparta, las diferencias se hablen, se dialoguen, se acepten. Se agradezca todo lo recibido. Se cuide de los más débiles: los mayores, los enfermos, los niños…. Donde se transmita la alegríade la fe. Relaciones en las que vivamos y propiciemos el encuentro personal con Jesús de Nazaret.

Todas estas actitudes son todavía más importantes en la familia, en la convivencia diaria, porque si no somos capaces de amar a uno de estos, a los que están cercanos a nosotros, difícilmente vamos a poder serlo de manera esporádica con quienes nos unen menos vínculos, y, si así fuera, nos engañaríamos a nosotros mismos.

En cualquier encuentro personal, y en el matrimonio en particular, lo que cuenta es el amor, la aceptación del otro tal como es, el deseo de bien para el otro, la entrega y ofrecimiento al otro. En la familia el amor desinteresado será testimonio y prolongación en la vida de los hijos. ”Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13), podríamos decir por sus hijos, pero no en sentido egoísta y posesivo, sino para que el amor perdure y continúe dando frutos que hagan posible el Reino de Dios.

Así, pequeño, así

Navidad 2014

Por: Auxi. Mujeres y Teología. Ciudad Real

Así, pequeño, así.

Así quiero que nazcas nuevamente en mi vida.
Te quiero, pequeñito -no me gusta lo grande-.
Te quiero así de débil -tengo miedo a lo fuerte-.
Te quiero así de niño -los sabiondos me aturden-.

Así, pequeño, así.

Así quiero que nazcas nuevamente en el mundo.
Acampa entre la gente que no tiene posada,
aunque sí tienen vallas y leyes que condenan;
“expulsiones calientes”, contra todo derecho;
leyes de extranjería, contra la dignidad.

Así, pequeño, así.

Párate, pequeñito, ante cualquier acera.
Ahí están los sin-techo, “al raso” –como tus pastores-.
Por ahí camina sin rumbo, la droga que destruye….
Que les llegue tu LUZ, no la luz del consumo.
Son gente pequeñita, son tu gente.

 Así, pequeño, así.

Acércate a los márgenes de cualquier pueblo o ciudad,
y envuelve en tus pañales a familias enteras,
que sienten en su carne el frío de una crisis que no tiene final,
aunque sí que lo tenga para grandes fortunas.

 Así, pequeño, así.

Asómate en silencio donde fraguan las leyes
de la gran economía “que mata” sin piedad.
Así lo dice el Papa, tu fiel embajador.
Así nos lo enseñaste, naciendo en un Portal.

 Así, pequeño, así.

Quédate, quietecito, en corazones pequeños,
de mucha gentecilla que siguen empeñadas
en querer lo pequeño, lo frágil, lo débil…
Que siguen empeñadas en hacer Navidad.
¡Les queda la Esperanza, nacida de Mujer!

 Así, pequeño, así.

Y si te queda tiempo, acampa por el SUR,
donde la palabra enmudece…..

 

Mª José y Verena

Por: Secretariado de Espiritualidad Vita et Pax. Ruanda.

En el corazón del Adviento celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción y en ella, M. José Ntakirutimana y Verena Mukabalisa ofrecieron sus vidas a Dios en respuesta a su llamada. Estas dos mujeres ruandesas quieren ser en medio de su pueblo la Vida y la Paz de Jesús, por eso, eligieron como medio de su entrega el Instituto Secular Vita et Pax in Christu Jesu.

El punto de partida que desencadenó todo fue el encuentro sorprendente y transformador con Jesús, el Cristo, el “Ungido por el Espíritu” de Dios (Lc 4,18). Y sintieron su voz que les decía: ‘¡Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo!’, porque en la vocación siempre es Dios quien toma la iniciativa.

DSCF2826

Han sido llamadas a una vocación fascinante y revolucionaria, la secularidad consagrada, así nos lo recordaba el Papa Francisco: “vuestra vocación es fascinante, porque es una vocación justo ahí, donde se juega la salvación no sólo de las personas, sino también de las instituciones. Y de tantas instituciones laicas necesarias en el mundo. ¡Por eso, yo creo que sí, que con la Provida Mater Ecclesia la Iglesia hizo un gesto realmente revolucionario!” (Francisco, II.SS. italianos).

Vita et Pax las acoge con alegría y esperanza. Para nosotras, de manera particular Jesucristo es la Vida y la Paz. Vivir de su Vida e irradiarla, así como convertirnos en artesanas de la Paz es el objetivo principal de nuestras vidas. Y, ciertamente, nuestro mundo está sediento de Vida y de Paz, por eso, allí estamos nosotras, en la cotidianidad de la vida, junto a los hombres y mujeres con los que convivimos.

El mundo no es simplemente una condición sociológica sino una realidad teologal porque es ahí donde el Espíritu nos impulsa a consagrarnos a Jesús. Consagrarnos en la vida corriente, donde hombres y mujeres viven, luchan, trabajan, sufren y gozan. Y Vita et Pax recibe una llamada especial a la universalidad, por lo cual, no habrá cultura, pueblo, raza o nación donde nos sintamos extrañas.

El mundo es el “taller” donde vivimos y trabajamos. El P. Cornelio, nuestro fundador, nos animaba siempre: “Que así como Jesucristo anduvo de aquí para allá, peregrino de tantos caminos, mezclado entre todos, sencillo, hombre entre los hombres, servidor de todos, también nosotros iríamos allí donde la providencia nos llevara, siendo eco de su voz y resplandor de su luz, sin otro bagaje que nuestro corazón enamorado”.

 DSCN3889

 DSCN3890

 

 

El grupo Vida y Paz en Adviento

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

 En pleno Adviento nos reunimos el grupo Vida y Paz de Alicante en clave de oración y como núcleo el acercamiento a la liturgia para recordar que Jesús viene, que cuenta con nuestro deseo e inquietud del reencuentro ¡¡¡ ya cercano!!!, que vivimos su presencia, que nos alegramos con nuestra salvación, que sabemos que nos ha dejado muchas cosas por concluir y nos regala cada día un capazo de esperanza para que la espera sepa a Él.

Nuestra reunión giró alrededor del significado de la Liturgia como participación en la oración de Cristo dirigida al Padre en el Espíritu Santo.

Estuvimos sondeando lo que es el Año litúrgico y cómo se desarrolla a través del tiempo y qué nos descubre en cada momento del año desde la Iglesia. Resultó interesante saber el por qué de algunos momentos que vivimos en la participación de las celebraciones, algún descubrimiento hicimos.

Después de enterarnos bien de los tiempos litúrgicos nos paramos en el Adviento, tiempo de espera, de esperanza y compartimos y revivimos los momentos en los que se encontraba cada una/o de nosotras/os. Para llegar a la conclusión de que realmente lo que buscamos es que nuestro Amigo se sitúe en el centro de nuestra vida, ¡¡ cuánta fe necesitamos !! y ¡¡ cuánta fe le pedimos a Dios!! Para llegar a ser cada día un poco más Jesús, ese gran Amigo que nos acompaña. Para que descubramos igual que hizo José en su sueño que a pesar de ser buenos e intentar ayudar al prójimo aceptemos ese querer de Dios para nosotros que no nos cueste aceptar que los designios de Dios son más profundos e interesantes que los nuestros, que su misericordia nos hacer ser más buenos cada día y cuidar de su Reino, hacerlo más ancho y más cercano a los demás, a seguir dando a conocer a Jesús, al Buen Jesús.

Terminamos con la palabra en el texto de Mateo sobre José, el bueno de José que no iba a hacer pública su decisión para no perjudicar a María a la que amaba y sin embargo cuando escucho el mensaje de Dios se olvido de la ley, del orgullo, del prestigio y caminó al lado de la que creía le había sido infiel, con una confianza plena en la palabra de Dios.

Nos preparamos para la Navidad con unos pastelitos de cabello de ángel que sabían a gloria. Os deseamos FELICIDADES NAVIDADES Y QUE EL AÑO PRÓXIMO os traiga y nos traiga muchas ganas de ser BUENAS Y BUENOS.

Adviento15

¡Cuánto necesitamos de la venida de Jesús!

 Domingo 4ºde Adviento. Ciclo B

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala

Ya estamos en la recta final del Adviento y en la antesala del nacimiento de Jesús, presencia de Dios en medio de la humanidad. Una Buena noticia para todos, pero de una manera especial para los marginados, excluidos, explotados y todos los considerados no productivos y “sobrantes” por la sociedad de consumo.

¡Cuánto necesitamos de la venida de Jesús! La necesitamos urgentemente para que nos vuelva a cuestionar nuestros criterios, nuestras estructuras, nuestros esquemas y nuestras esclavitudes. Necesitamos que nos recuerde nuestra responsabilidad por el mundo que estamos construyendo lleno de desigualdad, injusticia, violencia, ambición, insolidaridad, poder y corrupción. Necesitamos con urgencia que nos recuerde el sueño de Dios sobre la humanidad: la construcción de un mundo nuevo donde habite la justicia, la paz y la vida digna para todas las personas sin exclusión ninguna.

Imagen1

Y esto es posible porque María de Nazaret acoge la invitación de Dios. Se siente llamada a ser co-creadora de una nueva humanidad. “María se convierte en la madre de Jesús mediante un consentimiento libre y deliberado y ahí estará su verdadera grandeza”[1]. María mujer que se abre al diálogo, a la reflexión y opta libremente con una actitud activa. ¿Estamos ante las invitaciones que hoy nos hace Dios, en esa actitud de receptividad? ¿Qué nos está pidiendo Dios a cada uno y a cada una? ¿Somos capaces de abrirnos a los impulsos del Espíritu para escuchar cómo ser creadoras de un mundo nuevo? ¿Cómo ser portadores de esperanza ante un mundo que necesita palabras y acciones nuevas para generar estructuras más humanas?

Dios cuenta con cada uno y cada una pero respetando nuestra libertad personal. En esta Navidad, cuando parece que los corazones se vuelven más sensibles y todos buscamos el calor de hogar ¿somos capaces de decir como María, un SÍ al proyecto y a la invitación de Dios? ¿Un SÍ al cese de la ambición y al querer tener más y más? ¿Nos abriremos a la solidaridad global pensando en todos los que necesitan de estructuras y políticas más solidarias aunque no estén de acuerdo los “grandes” como el FMI o la UE?

Necesitamos conversión y renovar nuestra esperanza pero no para que otros hagan lo que cada uno y cada una tenemos que hacer de forma que nuestro mundo se parezca más al deseo de Dios. No nos vale realizar ritos religiosos vacíos de contenido y sentido que solo tranquilizan nuestra conciencia, si no nos comprometemos con acciones que hagan de este mundo un lugar habitable para los miles de millones que habitamos en él. ¿Haremos, entre todos los que creemos en Jesús, una Navidad llena de significado? ¿O nos conformaremos con celebrar, un año más, la Navidad cantando villancicos pero sin ningún cambio en lo más profundo de nosotros?

[1] Cuando las mujeres se sienten creyentes y feministas. Dolores AleIxandre

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí. ACEPTAR
Aviso de cookies