Autoridad admirada, elogiada y seductora

4º Domingo T.O. Ciclo B

Por: Faustino Vilabrille.  Sacerdote diocesano .Gijón

En la antigüedad la gente no sabía cómo interpretar las enfermedades y las desgracias de la vida. Para ello echaron mano de la figura de los demonios, que eran como la causa de las fuerzas del mal, que tanto hacia sufrir a la gente. Incluso en la literatura bíblica se acude con cierta frecuencia a interpretar el mal como un castigo de Dios por haber hecho algo que podía ofenderle. Pero Dios jamás castiga. Somos nosotros los que nos castigamos unos a otros con el mal que hacemos.

Los demonios no existen como seres personales como venidos de otro mundo para causar daño a los hombres y ensañarse con algunas personas a las que hacen sufrir mucho, sobre todo cuando se trata de enfermedades mentales, las más desconocidas e incomprensibles para aquellas gentes.

Hoy sabemos muy bien que los males de este mundo son propios de la condición humana, pero la inmensa mayoría de ellos causados por nosotros mismos, y por tanto prevenibles y evitables. Nosotros somos a veces los demonios para nosotros mismos y para los demás. Demonios de hoy son las guerras, las espantosas injusticias y desigualdades, el odio, la violencia, la opresión de unos a otros, el narcotráfico, la trata de personas, la emigración, los desplazamientos, las deportaciones, el abuso de los niños, la violencia doméstica y tantos otros males de los cuales somos culpables nosotros mismos.

La gente se admiraba de la autoridad de Jesús para luchar contra todo mal, para remediar el sufrimiento de quienes estaban atormentados por enfermedades físicas o psíquicas, una autoridad que no era como la de los letrados envuelta  solo en palabras. La suya era una autoridad eficiente, sanadora, liberadora. Aliviaba el dolor y la angustia de la gente. Para ayudar a las personas, atenderlas, acompañarlas, comprenderlas, no hacen falta poderes sobrenaturales. Hace falta quererlas, amarlas de verdad, facilitarles ayuda, darles ánimo, consolarlas, infundirles esperanza. Esto es lo que hacía Jesús con el pueblo.

Para apoyar y curar a los hombres y mujeres que actualmente pasan por tantas dificultades de todo tipo,  tenemos que acompañarles, abrirles los ojos para que sean conscientes de su dignidad, de sus derechos, de descubrir que un mundo más justo, más fraternal, más solidario, más feliz y gratificantes es posible para todos, que en este mundo hay de sobra para todos, que no hace falta ningún milagro, sino la colaboración de todos con todos. Que el milagro que tenemos que hacer es sentirnos hermanos, sentirnos unidos, sentirnos todos miembros de la gran familia humana y luchar cada día por caminar juntos en esta dirección. Este es el gran milagro que nos pide hoy Jesucristo, esta es la construcción del Reino de Dios para este mundo y para ser plenamente felices en el otro.

Calendario litúrgico 2015

Ciclo B, año impar

LECTURAS DEL DÍA, año litúrgico completo:

Pulsando los días de este calendario, accederás a las lecturas litúrgicas del día.

NOVIEMBRE 2014 DICIEMBRE 2014
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ENERO  2015   FEBRERO  2015   MARZO  2015
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ABRIL  2015   MAYO  2015   JUNIO  2015
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JULIO  2015   AGOSTO  2015   SEPTIEMBRE  2015
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OCTUBRE  2015   NOVIEMBRE  2015                
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1ª parte de tiempo ordinario: 11 de enero hasta 18 de febrero de 2015, semana 6ª

Reinicio del tiempo ordinario: 24 de mayo de 2015, semana 8ª

  •  Domingo 1º de Adviento                         30 noviembre 2014
  • Sagrada Familia                                           28 diciembre 2014
  • Epifanía                                                               6 enero 2015
  • Bautismo del Señor                                       11 enero 2015
  • Miércoles de ceniza                                      18 febrero 2015
  • Domingo de Ramos                                     29 marzo 2015
  • Domingo de Pascua                                     05 abril 2015
  • Ascensión del Señor                                      17 mayo 2015
  • Pentecostés                                                       24 mayo 2015
  • Jesucristo Sumo y eterno Sacerdote      28 mayo 2015
  • Santísima Trinidad                                         31 mayo 2015
  • Festividad del Cuerpo de Cristo               07 junio 2015
  • Corazón de Jesús                                            12 junio 2015
  • Jesucristo Rey del universo                       22 noviembre 2015

 

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Encuentro del grupo Vida y Paz de Barcelona

Por: Carmen García. Vita et Pax. Pamplona

Como cada mes, el grupo de Vida y Paz nos encontramos para reflexionar, compartir Carisma y Misión y orar juntas. Pasadas las celebraciones de Navidad, los encuentros con la familia, los amigos, los vecinos y con el gozo de habernos deseado un Feliz Año 2015, las/os componentes del grupo de Barcelona reanudamos nuestros encuentros. Esta vez lo tuvimos el segundo lunes del mes de enero por motivo de las Fiestas Navideñas.

Como de costumbre, iniciamos el encuentro en ambiente de oración. Resonaban en nuestros oídos y, sobre todo, se sentía en el corazón, la Celebración Litúrgica del Bautismo del Señor. La lectura de Marcos, 1, 7-11, nos sirvió como base de nuestra reflexión en torno al Bautismo de Jesús y de nuestro propio Bautismo.  No fuimos al Jordán para ser Bautizadas por Juan…, a nosotras nos acogió la Iglesia y nos Bautizó en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así nuestro Bautismo está injertado en el Bautismo de Jesús y participamos en su propia VIDA divina. Podemos sentir en nuestro interior las mismas palabras que escuchó Jesús: “Tú eres mi Hijo, el Amado, en ti me complazco”. Escuchar estas palabras en nuestro interior y sentirlas como dirigidas a cada una/o, aportan a nuestra existencia de bautizados serenidad y certeza en lo que creemos. Al igual que Jesús tenemos una Misión: Comunicar a los demás la VIDA recibida. En nuestro caso, no sólo la VIDA, también la PAZ.

Y con el corazón “caldeado” después de compartir nuestras propias experiencias nos centramos en el tema propio del encuentro: “LA PALABRA DE DIOS EN VITA ET PAX”. Anteriormente habíamos reflexionado sobre: “LA PALABRA DE DIOS EN GENERAL”.

Desde los inicios del Instituto, la lectura diaria de la Sagrada Escritura fue muy valorada, orada y estudiada. Así lo ponen de manifiesto algunos comentarios y escritos del Fundador de Vita et Pax. Para el Padre Cornelio Urtasun, la Palabra de Dios fue siempre un pilar donde se asentaba con firmeza la Espiritualidad del propio Instituto. En todo momento animaba a que Jesucristo había de ser estudiado y contemplado en toda la Historia de la Salvación referida por las  Sagradas Escrituras.

Así vemos que en los Estatutos de Vita et Pax aparece expresado con claridad: Jesucristo, Verbo del Padre, ha de ser estudiado y contemplado en toda la Historia de la Salvación, referida por las Sagradas Escrituras. Por eso las tomarán diariamente en sus manos para que en su lectura, acompañada de la oración, se entable el diálogo con Dios y aprendan la sobreeminente ciencia de Cristo. En la Palabra buscarán la iluminación que oriente su vida y actividad: “lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. (Sal. 118, 105). Est. Vita et Pax No. 13.

“Escucharán con docilidad la Palabra del Señor que proclama partícipes de su felicidad a los pobres, a los mansos, a los que lloran, a los que tienen hambre y sed de la justicia, a los misericordiosos, a los limpios de corazón, a los pacíficos, a los que padecen persecución por la justicia. (Cfr. Mt. 5, 1-12). Est. Vita et Pax No. 8.

Así queda plasmada en los Estatutos la importancia y valoración que Vita et Pax da a la Palabra de Dios en la vida sus miembros. Esa lámpara que ilumina nuestros pasos y es luz en nuestros senderos, tiene que estar encendida, y puesta en la “cumbre” de nuestras vidas, de nuestras actividades para que ilumine las realidades en las que nos toca vivir en la sociedad. Una sociedad que necesita de palabras verdaderas, no engañosas, de experiencias de fe y de actitudes evangélicas que hagan posible un cambio de estructuras en la sociedad, para que coloque a la persona en el centro de toda actividad.

El Padre Cornelio describía así el Evangelio“El Evangelio es el documental sonoro del Maestro”. Allí aparecen su vida, sus palabras, sus enseñanzas, su sublime biografía. Si cada uno es lo que lee… ¡qué dicha si nuestra vida fuera evangelio viviente! El Evangelio es fuente de verdad. Las Bienaventuranzas son una gran muestra de ello. Nuestra propia experiencia en el seguimiento del Señor lo confirma. El Evangelio fuente de amor. Amor de Dios al hombre: Tanto amó Dios al Mundo que le dio a su Unigénito, Jn. 3, 16. Amor de los hombres entre sí, expresión de ello es el Mandamiento Nuevo del Amor. El Evangelio une a todos los hombres y mujeres en el amor”.

“Sus mismos discípulos decían con claridad: “A quién vamos a acudir. Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6, 68). Jesús no tuvo otra arma, otra infraestructura, otros medios, otras herramientas que su palabra, despojada y humilde, pero vibrante y llena de verdad. Una palabra en contacto vivo con  la de su Padre a través de la Sagrada Escritura, en la oración, en el silencio… que le llevó, en plena coherencia, a hacer la voluntad de Dios en todo momento, hasta la muerte”. 

“La Palabra de Dios, leída con profundidad, con “rumiante sosiego”, puede ayudarnos a ello. Una Palabra leída de manera superficial contribuye a la “mentira”, mientras que, leída con paz, sosiego, hondura, deseo contraste, termina por apuntar al fondo de la persona y, a partir de ahí, es desde donde brotan las palabras de sinceridad vital.

Traigo a la memoria el recuerdo de Carl Rahner que decía: “El cristiano del siglo XXI o será un místico o no será nada”.  Compartir Carisma y Misión con otras personas nos ayuda a todas/os a reflexionar juntos sobre nuestra misión de persona que vivimos ya en ese siglo XXI y que deseamos iluminar las realidades de este tiempo con la LUZ de la Palabra de Dios y anunciar a Jesucristo como la Verdadera Palabra.

Ir detrás de Jesús

3º Domingo. T.O. Ciclo B

Por: José Antonio Pagola

Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios». Según Marcos, no enseña propiamente una doctrina para que sus discípulos la aprendan y difundan correctamente. Jesús anuncia un acontecimiento que está ya ocurriendo. Él lo está ya viviendo y quiere compartir su experiencia con todos.Marcos resume así su mensaje: «Se ha cumplido el plazo»: ya no hay que mirar hacia atrás. «Está cerca el reino de Dios»: pues quiere construir un mundo más humano. «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.

Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser cristiano no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros. Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?

Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.

Este podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: Ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.

Agenda para el primer trimestre 2015

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad. Vita et Pax.

  • Del 19 al 29 de enero 2015 se reunirá en Pamplona el Consejo de Gobierno de Vita et Pax para tratar sobre la marcha del Instituto, según consta en nuestros Estatutos: El Consejo de Gobierno se reúne, de ley ordinaria, una vez cada dos meses y siempre que sea convocado por la Directora General… (Art. 120).

Compartir Carisma y Misión

Compartir Carisma y Misión

  • Del 30 de enero al 1 de febrero se reunirá en Madrid el Equipo de Difusión del Carisma. Compartirán la vida de los grupos Vida y Paz y señalarán nuevos objetivos de futuro.

Florecer en invierno

Florecer en invierno

Anagrama VP

Anagrama VP

  • Del 6 al 8 de marzo se celebrará en Madrid la primera reunión de Directoras de Vita et Pax de este año. Nuestro Instituto se articula a base de Centros como puntos de convergencia, convivencia o reunión. Cada Centro tiene su Directora local (Art. 129).

Convivencia Vita et Pax en Rwanda

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

Las participantes

Las participantes

Del 26 al 31 de diciembre 2014 en el Centro del Espíritu Santo de Mbare, diócesis de Kabgayi (Rwanda), celebramos nuestra segunda convivencia del año. Estábamos 12, casi al completo, sólo faltaron las que se tuvieron que quedar en sus lugares para dar continuidad al trabajo. Hubo de todo un poco: cantos, bailes, veladas, chocolates… buen ambiente y alegría. También trabajamos y mucho.

VIVEN

VIVEN

Mbare

Mbare

Juegos

Juegos

Empezamos haciendo memoria de nuestras convivencias en Rwanda, ya dilatadas en el tiempo, e hicimos presentes a las que nos arrebataron y que ya VIVEN.

Aprovechando el año dedicado a la Vida Consagrada reflexionamos sobre nuestro ser y quehacer. Recibimos como dichas a cada una las palabras del Papa Francisco: “Quería deciros una palabra, y la palabra era alegría. Siempre, donde están los consagrados, siempre hay alegría”. Desde esta alegría profundizamos en cuatro aspectos:

  • Nuestro encuentro con Jesucristo, punto de partida que desencadenó todo. Y el Papa nos hace esta invitación: “Invito a cada cristiano … a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso”.

  • Una vida fraterna más acogedora y cercana. “Una fraternidad sin alegría es una fraternidad que se apaga… Una fraternidad cuyo signo distintivo es una ternura eucarística porque la ternura nos hace bien…” (P. Francisco).

  • Impulsar a la propia Iglesia a un desplazamiento hacia la vida, hacia el mundo.Estáis en el corazón del mundo con el corazón de Dios… Sois como antenas listas para acoger las semillas de novedad suscitadas por el Espíritu Santo y podéis ayudar a la comunidad eclesial a hacer suya esta mirada de bien y encontrar nuevos y valientes caminos para llegar a todos.” (P. Francisco).

  • La VC enviada a los pobres.“Estamos llamados a salir para dirigirnos hacia las periferias geográficas, urbanas y existenciales -las del misterio del pecado, del dolor, de las injusticias, de la miseria-, hacia los lugares escondidos del alma donde la persona experimenta la alegría y el sufrimiento de la vida” (P. Francisco).

Y unimos este último punto con el objetivo de curso que estamos trabajando: Vivir más profundamente la pobreza evangélica, superando los miedos, la tendencia a la instalación y la búsqueda de seguridades, contemplando a Jesús en los empobrecidos.

La pobreza no es un ideal, ni es parte del sueño de Dios que había pensado otro estilo de dignidad y de vida. Muchos seres humanos viven agobiados: qué voy a comer mañana, dónde voy a dormir… por qué es tan grande el sufrimiento… Vivimos en un mundo cada vez más excluyente. Profesar un voto de pobreza nos solidariza con los marginados, nos pone del lado de los que no tienen y nos impulsa al testimonio y al compromiso de construir un mundo y una sociedad a la medida del proyecto de Dios. Vivir pobre significa, reflejar en la propia vida la gratuidad de Dios, a ejemplo de Cristo que, “siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza…” (2 Cor 8,9).

Trabajo por grupos

Trabajo por grupos

La celebración de la Eucaristía, la oración comunitaria, la oración personal, la belleza del lugar… caldeaban e iluminaban la reflexión, por eso, muchos deberes nos llevamos para hacer en casa. Pero también nos llevamos esperanza, energía, deseos de más y mejor, ilusión… por continuar el camino con más coherencia, más desde Dios y desde este pueblo rwandés crucificado.

Es hora de despertar…

2ºDomingo del T.O. Ciclo B

Por: Sagrario Olza.  Vita et Pax.  Pamplona

Pasado el Tiempo de Navidad y después de celebrar el Bautismo de Jesús el domingo pasado iniciamos hoy los Domingos del Tiempo Ordinario. La primera lectura, del Libro de Samuel, y el Evangelio de Juan nos hablan de personas que vivieron en actitud de escucha y disponibles para la respuesta.

El joven Samuel, aún estando acostado, en cuanto escuchó su nombre se levantó y corrió para decir: “¡Aquí estoy!”.  Ante la insistencia de la llamada respondió: “¡Habla, Señor, que tu siervo te escucha!”.  Juan el Bautista, después de bautizar a Jesús como a uno más entre todos los que le seguían, llega el momento en que dice a dos de sus discípulos: “Este es el Cordero de Dios”.  Y los dos discípulos, Juan y Andrés, inmediatamente siguieron a Jesús. Ellos estaban atentos, buscaban, esperaban…

La mayoría de nosotras/os, “cristianos de toda la vida”, conocemos a Jesús desde nuestra infancia. En un momento concreto de nuestra vida quizá escuchamos una llamada, una invitación más particular a seguirle, pero hoy podemos pararnos un momento y preguntarnos cómo es nuestro seguimiento: ¿caminamos por inercia, de manera rutinaria, somos un número sin apenas identificación, en un grupo de “afiliados” pero poco participativos?  Tal vez somos seguidoras/es un poco más activos y participamos en las fiestas religiosas, rezamos, nos interesan las noticias que nos hablan de la Iglesia…

Jesús pregunta a los primeros seguidores, a Juan y Andrés, ¿”Qué buscáis”?.  Jesús vio  su actitud de búsqueda, su deseo de conocerle, su interés por escucharle y hasta de saber dónde vivía… “Venid y veréis”. Y se quedaron con él… y le siguieron.

Su seguimiento no fue de los que “hacían número” entre tantos, curiosos o interesados por sus propias  cosas;  lo suyo era algo más profundo y vital: escuchaban a Jesús y, poco a poco, iban asumiendo  el mensaje y las actitudes del que luego llamarían Maestro. Se hicieron “de los suyos” y le siguieron hasta el final. No fue un camino fácil ni glorioso: también buscaban ser los primeros, ansiaban  el poder, tenían miedo, querían apartar a los que hacían el bien pero no eran del grupo… El Maestro tuvo paciencia, confió en ellos a pesar de todo, les llamó “Amigos” y les manifestó sus sentimientos más íntimos… Los preparó para hacerlos misioneros y les encargó que llevaran la Buena Noticia hasta los últimos confines de la tierra.

¿Nos identificamos con estos seguidores y con tantos que a lo largo del tiempo, y hoy mismo, siguen tan de cerca a Jesús?  No importa si no podemos responder con un sí leal y convencido.  “Es hora de despertar”, todavía estamos a tiempo de escuchar la llamada, la invitación a seguir a Jesús desde el corazón, a ser sus discípulas/os y sus amigas/os. A preguntarle: ¿Qué harías hoy, si vivieras en este momento de la historia, en esta sociedad que hemos creado? ¿Qué harías para responder a los problemas de la gente que tenemos al lado y a las necesidades de los que, aunque viven lejos, sabemos que viven muy mal?  Tú no estás hoy pero yo puedo decirte: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.  Yo siento que tú me llamas, que confías en mí, que me necesitas porque el mundo y mis hermanos me necesitan.

Sí, es hora de despertar; nos duele el corazón por tanto sufrimiento que nos rodea y porque no estamos conformes con el mundo que hemos creado. Es tiempo de poner en acción nuestras capacidades –no importa que no sean grandes- para aliviar algún sufrimiento, ayudar al que menos tiene, denunciar situaciones injustas, defender la vida y dignidad de toda persona, aportar nuestro grano de arena en el trabajo por la paz… Hoy nos propone la Iglesia tener en cuenta la situación de los emigrantes, desplazados, refugiados…

Nos dice el Evangelio que, después de ser bautizado, el Espíritu condujo a Jesús al desierto. Fue un tiempo de prueba y de reflexión. Tuvo que discernir para iniciar su misión. Durante los tres años que duró su vida pública constantemente hablaba con el Padre para saber cómo orientar su tarea. Su actitud era: “Para esto he venido, para hacer tu voluntad”. Y el Espíritu le guiaba y acompañaba.  También nosotras/os, que estamos dispuestas/os para hacer su voluntad, necesitamos que el mismo Espíritu nos guíe y acompañe. Podemos pedirlo con una oración escrita por un sacerdote amigo:

“Ven, Espíritu Santo, te necesitamos.
Seguidores de Jesús, débiles y vacilantes, necesitamos tu impulso…
Calienta nuestra vida cristiana, tibia, enfriada. Tú eres fuego, enciéndenos.
Ilusiónanos con Jesús, con su Evangelio, con la entrega por el Reino.
Sácanos de la rutina. Mira que la fe puede también dormirse,
y hasta agostarse y morir…
Arrasa de nosotros la pereza. Inquiétanos.
No nos dejes ser cristianos mediocres ni seguidores a medias”.
(Pedro Jurío. Pamplona)

 

Jesús inicia su misión

Bautismo del Señor. Ciclo B

Por: Equipo de Eucaristía

Los pecadores buscan a Juan

Las épocas de crisis suelen ir acompañadas de movimientos sociales. En la época de Jesús, además, tenían tintes religiosos. La crisis social, económica y política era consecuencia –pensaban ellos– de la desobediencia a la alianza con Dios y a las alianzas con las fuerzas mundanas. Juan aparece como un vigía que otea el horizonte y llama con urgencia: «cambiad de vida», «el tiempo se acaba». Juan es testigo de que las personas necesitan saberse perdonadas por Dios; muchos quieren que la cosa cambie. La situación de entonces se puede actualizar: ¿quién no necesita saberse reconciliado, amado, animado, recuperado?

Jesús se pone a la fila

La sorpresa de Juan es que su bautismo era para pecadores, ¡y Jesús se pone a la fila! El pecado se comprende como «desobediencia», y Jesús no es un pecador, porque Él es el totalmente obediente a Dios. Sin embargo, Jesús quiere ponerse como uno más, esperando su turno, en solidaridad con todos los pecadores, indicando de este modo cómo comprende su misión: Él viene a buscar y a anunciar el Reino desde el lugar de los que lo necesitan, no desde los palacios o el Templo.

La misión que inicia Jesús

Jesús se hace bautizar para iniciar su misión; no es el fin de algo, sino el comienzo. Toda su vida entregada culminará en la muerte en cruz y en la resurrección. El bautismo cristiano no es el de Juan, sino el bautismo en la muerte y resurrección redentora y resucitadora de Jesús. La voz del cielo así lo confirma: «este es mi Hijo, muy amado». La confesión de fe en Jesús supone contemplar de forma receptiva cómo da comienzo el anuncio y la presencia del Reino. La solidaridad con los necesitados no es un adorno en la vida de Jesús, sino un signo visible de su misión.

Ser alumbrad@s y alumbrar

 Epifanía del Señor.6 Enero 2015

 Por: Guillermo Múgica.Sacerdote. Pamplona

La de la luz es una de las imágenes bíblicas más reiteradas y fecundas. Ha atravesado también las celebraciones de la Navidad. Y la festividad de Epifanía, ya con ese “llega tu luz” de Isaías, nos la pone ante los ojos con más fuerza si cabe. Porque de luz nos hablan a la postre las tres lecturas del día, aunque en formas, lenguajes y con simbologías distintas. Luz que ilumina, provoca, orienta y da sentido. Luz anhelada, buscada, discernida y recibida. Luz que manifiesta y revela. Luz, también y finalmente, compartida, testimoniada, proclamada. Luz que, en tiempos tan convulsos y de cambio como los actuales, nos invita quizás, ante todo, a una actitud y mirada positivas.

     Dios Padre-Madre no nos abandona sol@s y a oscuras por los caminos de la vida. Siempre, aun en medio de la noche, de modos diversos, a todos los pueblos y culturas, y a todas y cada una de las personas les ha sembrado el cielo de estrellas, de ‘buenas’ estrellas. Nos referimos con ello a las “semillas del Verbo”, de las que ya en la antigüedad nos hablaron los Padres y sobre las que, más recientemente, nos llamó la atención el Vaticano II. Unas semillas que nos evocan la universalidad y el carácter incluyente de la obra salvífica y liberadora de Dios en Cristo Jesús. En la pasada Navidad, el anciano Simeón ya nos hablaba de una luz destinada a “alumbrar a las naciones” (Lc. 2,32) y el evangelista Juan, en referencia al Verbo de Dios venido a este mundo como “luz verdadera”, nos indicaba que la misma “ilumina a todo ser humano” (Jn. 1,9). Jesús, su luz, su fuerza vivificadora no son, pues, propiedad privada de los cristianos y cristianas. Y sobre este punto, no lo olvidemos, la festividad de Epifanía nos hace una fuerte llamada de atención. Los Magos de Oriente, que, además, no llegan con las manos vacías, la representan.

     A los cristianos y cristianas, en tiempos de cambio como los presentes, esta festividad nos trae a la mente y al corazón una cuestión tan importante como la de “los signos de los tiempos”, con todo lo que ellos implican: nuestro no saber concreto de la voluntad del Señor para nosotros y nosotras en el aquí y ahora; el soplo del Espíritu que, como brújula, nos marca dirección; su manifestación a través de mediaciones humanas, con todo lo ambiguo, inevitablemente, de las mismas; el discernimiento en fe como la actitud espiritual y moral cristiana básica; el lugar y papel de la Comunidad, etcétera. No es neutro ni casual que en las últimas décadas, a pesar de constituir ellas tiempos socialmente duros y eclesialmente de invierno, un contenido evangélicamente tan importante como el de los signos de los tiempos – y tan significativo en el último Concilio – desapareciera prácticamente en una parte notable del vocabulario espiritual, pastoral, teológico y eclesial.

     Necesitamos ser alumbrados, pero también es nuestro deber alumbrar. “Sois luz del mundo” (Mt. 5,14), nos dice Jesús. Pero, tanto como gratuita participación, este ‘ser’ del que aquí se nos habla, representa también un deber ser. No nos vendría mal, por eso, aplicarnos a nosotro@s mism@s lo que Juan evangelista señala del Bautista: “No era él la luz”, sino que vino “a dar testimonio de la luz” (Jn. 1, 7-8). ¡Seamos, pues, testigos de la Luz; seamos testigos de Jesús y del Evangelio con nuestra vida. Y como la anciana profetisa Ana – que en eso del testimonio, como en muchas otras cosas,  las personas mayores nunca sobran – “hablemos del niño a cuantos esperan la liberación” (cfr. Lc. 2,38)! No en vano epifanía es una fiesta misionera. Y la misión suele tener que ver, muy especialmente, con el testimonio de fe en situaciones de desierto, periferia y frontera.

 

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