Una historia de amor

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación de Vita et Pax.

Logo año de la Vida ConsagradaTú, sígueme” es la palabra que determina nuestra vida consagrada. Un “tú, sígueme” pronunciado por Jesús y escuchado de forma misteriosa a veces; clara, muy clara, otras; secundada con sorpresa, a veces; y siempre con gratitud por parte de quien hace este seguimiento. Es una llamada de amor para el amor; una historia que comienza con una palabra de intimidad, de encuentro, y que se traduce en gesto, gestos de amor. ¿No comienza toda historia de amor entre dos personas con una palabra?: “Te quiero”.

Así es la historia de Dios con la humanidad. Dios puso en marcha la creación con una palabra: “Hágase”; y se hizo la vida. Del mismo modo la historia de María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti…”. Y dijo María: “Hágase”. Y así la historia de los discípulos y discípulas que al escuchar a Jesús “sígueme”, dijeron con su vida: “Hágase”.

La vida consagrada no es un estatus, ni leyes que hay que obedecer, ni un seguro de vida, ni una serie de verdades que hay que aceptar y creer… La vida consagrada es una llamada personal a una historia, una historia de amor que comienza con esa palabra escuchada a veces en medio de otros ruidos y palabras, y que siempre se traducirá en vida: “Tú, sígueme”.

Una historia en la que la iniciativa es de Él, porque lo que quiere es expandir su amor, ofrecerse como Palabra viva, como camino, verdad y vida. Y, por consiguiente, una historia en la que solo nos queda escuchar la invitación, acogerla y agradecerla. Y la forma de agradecer es seguirlo, ir con Él, amar lo que Él ama, rechazar lo que Él rechaza, aceptar la dirección que Él toma en la vida, servir a los que Él sirve, mirar todo, (la vida, la muerte, la persona, la relación la salud, la enfermedad, el trabajo…, todo, todo), en la forma en que Él mira.

La vida consagrada es una llamada desde el amor y para el amor.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo:vidapaz@vitaetpax.org

 

El bien silencioso

2º Domingo de Cuaresma. Ciclo B

Por: Teresa Miñana. Vita et Pax. Valencia.

Para un cristiano el espíritu de conversión y de oración son las actitudes propias del tiempo de Cuaresma. También en Cuaresma debemos preguntarnos qué acciones debemos realizar para responder a las preguntas que nos sugiere la oscuridad que se desprende del hecho de vivir en medio de este mundo lleno de noticias tan inhumanas como las guerras, el hambre, los engaños, el cinismo, la avaricia…

Que oportuna la liturgia de este domingo que nos aporta tanta fe y tanta luz en medio de tanta indiferencia y tanta oscuridad. Abrahám en el monte Moira, Pedro, Santiago y Juan en el Tabor, son modelos, prototipos para nosotros.

Parece ser que para estar cerca de Dios, para vivir más intimamente con él, tenemos que subir a un monte, es decir desprendernos un poquito de nosotros mismos, de lo cotidiano, tan oscuro, para acogerle a El en lo más profundo de nuestro ser. Y es en ese hondón, donde, se producen los cambios que promueven la fe y el amor. Porque allí nos encontramos con El, fuente de luz y verdad.

Abrahám escuchando a Dios y por la fe, es capaz de entregar a su propio hijo, igual que Dios Padre nos entrega a Jesús.

En el Tabor, dice Pedro: Maestro, qué bien se está aquí! … Este deseo se desvanece rápidamente cuando la voz del Padre se deja oír: ESCUCHADLE.

Esta es la segunda vez que el Padre confirma, avala, acredita que Jesús es su Hijo muy amado y además a todos sus otros hijos, por adopción, nos da un mandamiento: que le ESCUCHEMOS.

Anteriormente en el Jordán ya había señalado a Jesús como su único Hijo…

En nuestra vida cotidiana, si miramos a nuestro alrededor con los ojos de la fe, encontramos padres y madres que entregan su propia vida, hasta el extremo para dar vida a sus hijos. Si nos fijamos encontramos mucha bondad silenciosa que ni la avaricia, ni la corrupción, ni el egoísmo reinante es capaz de hacerla sucumbir. Y cuando nos encontramos en estos círculos, entonces vivimos nuevos tabores que nos permiten acrecentar la fe y nos dan valor para anunciar el evangelio, porque en estos círculos escuchamos al Hijo querido del Padre que nos alienta, y nos anima a hacer el bien desinteresadamente. Y creo que estas transfiguraciones cercanas son las que tienen resonar como contrapartida a tanta oscuridad.

Y tenemos que comprometernos a hacer el bien y además a anunciar que el bien existe y que hay personas que creen en el evangelio y están dispuestas a hacer el bien y a proclamar el bien que se desprende del amor.

Como cristianos que hemos conocido el amor, el gozo, y la esperanza, nosotros que sabemos que Dios está con nosotros y que por la fe vamos creciendo en el conocimiento de Jesús, debemos proclamar más que nunca la alegría del evangelio.

Indudablemente que tenemos que denunciar las injusticias, la corrupción y todos los engaños que nos envuelven… Indudablemente que tenemos que seguir creciendo en gratuidad. Pero también tenemos la exigencia dar a conocer todo el bien silencioso que mantiene la vida y la esperanza de tantos hermanos nuestros.

Vivamos esta Cuaresma puestos los ojos en la Resurrección, fuente de esperanza, de alegría y de agradecimiento a Jesús que ha entregado su vida por todos y ha sido resucitado para darnos vida.

Grupo Vida y Paz, La Blanca, San Marcos (Guatemala)

Altar de oración

Altar de oración

Oración del grupo

Oración del grupo

Por: Celsa Vásquez. Vita et Pax. Guatemala. 

El domingo 15 de febrero, arrancamos el año, tuvimos nuestro primer encuentro y lo esperábamos con mucha ilusión.

Espiritualidad”: es el tema que nos va a acompañar durante este año, en el cual iremos trabajando de manera personal y como grupo, para ir haciendo camino en nuestras vida desde los principios / actitudes que configuran la vida espiritual de la persona y que hacen ser al grupo espiritual.

En hebreo, la palabra espíritu ruah expresa, en principio, viento. En relación a la persona expresa respiración, aliento, hálito…Para Israel, el Espíritu era la fuerza de Dios que daba vida y transformaba al individuo, así vemos cómo en el Génesis, la ruah aleteaba sobre la superficie de las aguas dando vida (Gn 1,2).

Esta es la experiencia que queremos vivir personalmente y como grupo, entrar en un proceso de relación con Dios para vivir la experiencia espiritual en nuestra vida cotidiana, a través, de la oración y acción; contemplación y acción.

Salmo desde la entrega total

Gracias, Señor, porque me ayudas a romper mis cadenas.

árbol

árbol

Me conoces por dentro y por fuera
y sabes muy bien todo lo que me ata
y me impide seguirte por entero, sin condiciones.

Tú quieres habitar en mi corazón.
Has llamado, has entrado
y me has dicho: «Conmigo lo puedes todo».
Algo dentro de mí empieza a cambiar
y mi alma, que sin ti estaba muerta,
comienza a revivir al sentir tu presencia.

¡Qué bueno eres conmigo, Señor!
¡Con qué cariño me mimas! ¡Con qué amor me miras!
A pesar de alejarme tantas veces de ti
tú no dejas de estar a mi lado.

A pesar de despreciarte en múltiples ocasiones,
tú no te alejas ni un solo momento de mí.
A pesar de todo, Señor, a pesar de todo,
siempre estás conmigo.

Contigo estoy vencida, Señor.
Por más que luche, tú acabas conquistándome.
Contigo nunca me perderé.
Por más que ame lo que tú no amas,
cuando te siento en mi alma
termino amando lo que tú amas.

Tu mano poderosa me va cambiando por dentro.
Soy todo tuya.
Tu brazo poderoso me aleja de las vanidades que me rodean.

Aquí estoy, sola para ti,
porque me haces libre de verdad;
porque rompes todas las cadenas que me atan;
porque me has traspasado el corazón
y te he amado,
porque te he gustado
y ardo en deseos de tu amor.

Aquí estoy, sola para ti, mi Dios.
Aquí estoy, sola para ti, porque eres mi Señor.
Aquí estoy, sola para ti. Eres mi Salvador.
Aquí estoy, toda tuya, sola para ti.

Encuentro grupo Vida y Paz de Ciudad Real

Salón

Salón

Altar

Altar

Acogida

Acogida

Llevamos ya cuatro años de vida como grupo Vida y Paz, acompañándonos en la fe y en nuestro seguimiento a Jesús, pero siempre nos gusta cuidar la acogida: el salón con las sillas colocadas esperando las participantes, el altar con la Biblia y las velas, invitándonos a la oración, algo de incienso para que la casa huela bien… y así van llegando, poco a poco, e iniciamos nuestra reunión. Nos alegró mucho la sorpresa que tuvimos de una persona nueva que quería participar.

La oración fue un poco más extensa de lo habitual, hemos iniciado la Cuaresma y queríamos rezar juntas, con sosiego, al inicio de este tiempo. Nos ayudó el Salmo 50, el salmo penitencial más característico. Y compartimos nuestras debilidades, nuestros límites… nuestro pecado. Y los pusimos en las manos de Dios para que nos perdone y, para que convierta nuestro corazón de piedra en un corazón de carne.

Y pasamos al tema de formación de hoy, “María”. Nos introdujo las palabras del Padre Cornelio, fundador de Vita et Pax, María es la última de las características descriptivas de la espiritualidad de Vita et Pax. Es el broche de oro con que se cierra la descripción del Carisma original del Instituto… Con su presencia y participación en la realización de las grandes etapas de la Historia de la Salvación, María, es modelo de aquellos que en la Iglesia, engendran a Cristo en los hombres”.

Profundizamos en la vocación de María (Lc 1,26-38). Tomamos conciencia de lo que le tuvo que suponer a María aceptar su misión. Se turba pero se sobrepone. Ella asume las riendas de su vida. En el riesgo de lo desconocido, planifica, pregunta, piensa… el resto, Dios, a través de la vida misma, lo irá diciendo…

El escenario de su vocación no es el templo con su culto, sino su propia morada, un espacio femenino, en la aldea. Al igual que a ella Dios sigue llamando, nos sigue llamando, en medio de la familia, del trabajo o de la vida social, en el pueblo, en el barrio o la ciudad… Por eso, respondimos a esta cuestión: ¿Vivo mi vida como vocación, es decir, como llamada de Dios?

Se abrió un rico compartir en torno a esta cuestión. Cada una en su propia llamada tratamos de ser fieles y coherentes a la respuesta dada.

Sí a la vida

Sí a la vidaSí a la vida. La sagrada cotidianeidad

Joan Chittister

Sal Terrae

Vida. Proyectos. Esperanza. Dignidad. Muerte… Y vida de nuevo. Joan Chittister reflexiona sobre todo esto y mucho más. Estas breves ráfagas de sabiduría están imbuidas de una profunda conciencia del amor que Dios nos muestra a través de nuestras alegrías, nuestros fallos, nuestros malentendidos… y las preguntas que nos hacemos a diario. “La vida”, dice Joan, “consiste en dar lo mejor de ti en el momento en que te encuentres, de modo que, al final, te sientas más sabio de lo que eres ahora”.

“La vida”, nos dice también, “no tiene que ser perfecta. Tiene que ser perfectamente capaz de desafiarnos a ser todo lo que estamos llamados a ser”.

Joan Chittister, monja benedictina, es una reconocida autora y oradora de prestigio internacional. Entre sus obras se cuentan títulos como. Escuchar con el corazón: momentos sagrados de la vida diaria. Todo tiene su tiempo o Aspectos del corazón…

Cuaresma: duelo entre la Luz y las tinieblas

Por: D. Cornelio Urtasun

Hace dos meses nos preparábamos para la venida del Verbo del Padre, para su renovado nacer entre los hombres, dentro de nosotros: “El Verbo se hizo carne para habitar entre nosotros, para vivir en nosotros”.

Como decía San Pablo: “Volvió a hacérsenos presente la benignidad y humanidad de Nuestro Señor Jesucristo”. Sí, “una Luz esplendorosa había bajado a la tierra, en la persona del Verbo del Padre”. Hay pocas cosas que se anhelan tanto como la Luz, pero como dicen San Juan:

“Las tinieblas no la quisieron recibir”

“Los hombre prefirieron las tinieblas a la Luz”

“Vino a los suyos y éstos no le quisieron recibir”

El drama de Jesús se revive en la Liturgia. Comienza el duelo entre la Luz y las tinieblas.

ESTA ES LA CUARESMA:

Jesucristo que padece, muere y resucita en nosotros, para la redención del mundo. Redención que continúa por la Pasión que se completa en nosotros. El martirio cruento de Jesucristo que se perpetúa en nuestros cuerpos y almas. Pedazo de Sí mismo para el perdón de los pecados.

El nervio de la Cuaresma y su cumbre: nuestra vinculación vital a Jesucristo Sacerdote y Víctima, que ofrece y se ofrece; con el cual ofrecemos y nos ofrecemos, con un valor sacramental en la expiación y santificación. Pero con un objetivo trascendente y glorioso.

Nos ofrecemos con Jesucristo al supremo sacrificio de la muerte, para morir con Él y en Él y con Él; y en Él resucitar a una vida luminosa. Luminosamente restaurada en Él, porque la LUZ había vencido y vence a las tinieblas.

Ésta es la señal

1º Domingo de Cuaresma, Ciclo B

Por: Marita Oliver. Vita et Pax – Pamplona

Estamos ante la consigna repetida en cada anuncio de la presencia de Dios empujando la vida: “ésta es la señal”. Las últimas veces que la escuchamos fue en Navidad. La primera promesa va acompañada del memorial del arco iris, y hoy va acompañada del memorial fundacional del Bautismo y lo que de él se deriva, recordándonos el Bautismo como compromiso (1Pe.3,21).

Ésta es la señal, hay un anuncio que se repite, hay un hilo conductor de la vida. Marcos inicia el evangelio con el Jordán, el desierto, Galilea. Todos tenemos un ‘hilo conductor’ de nuestra vida, la cuestión es si descubrimos en él la presencia e impulso del Espíritu. ¿Qué sentimos que empuja nuestra vida?.

En nuestro proceso vital el Espíritu no cesa en su empeño de devolvernos a la vida (1Pe. 3, 18), aunque a veces lo haga empujándonos al desierto (Mc. 1,12). Volvemos a la vida desde lo vulnerable y frágil…, pero en esa vuelta nos refuerza para vivir de lo esencial.

La prueba siempre nos sorprende. En ella descubrimos nuestra fragilidad con nuestras capacidades más escondidas y el para qué más íntimo de nuestra existencia; y es ahí donde se nos invita a estar atentas a los latidos de la vida, por tenues que sean, para ‘sintonizar la señal’ y orientar nuestras decisiones.

En el Evangelio de este primer domingo de Cuaresma, Jesús subraya esa invitación a estar atentos: “Está cerca el Reino, convertíos”. Está cerca, despertemos sensibilidades que nos hagan conscientes de esa cercanía, de lo que pasa a nuestro alrededor y en nosotras mismas, para reconocer la vida abriéndose paso. Y encontraremos en ese ser llevadas al desierto las sendas de la misericordia y la lealtad (Sal. 24, 10).

Somos nosotras y no el Señor quien tiene que acordarse de su misericordia. Posiblemente sea esa la señal y la brújula en el desierto, la misericordia -recibida y ofrecida- que nos capacita para hacer de las pruebas y dificultades lugar de aprendizaje para el cambio.

El inicio de esta Cuaresma puede ser el tiempo propicio para disponernos a que nos instruya en sus sendas, a sensibilizarnos ante las señales de vida y la proximidad cotidiana del Reino. Y poner nuestra confianza en que quien nos impulsa al desierto es el Espíritu de Dios.

No queremos acostumbrarnos

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Jornada Mundial del Enfermo

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