Encuentro con María

Por: Angelita Martínez. Grupo Vida y Paz de Alicante.

Espacio de oración

Espacio de oración

Fue una tarde de encuentro, de encuentro con una gran mujer: María, la madre de Jesús, y en ella lo hayamos todo: mujer, esposa, madre, creyente,… digna compañera en nuestro camino.

Todo empieza en el hogar, en la vida cotidiana y con una mujer.

No fue una mujer sumisa, sino una mujer que vivió el encuentro con el Dios que ella amaba y en su diálogo-encuentro le dijo SÍ a Dios. Le dijo Sí a una propuesta perturbadora, le dijo Sí a un RETO en el cual Dios, a través de su vida, la llevaría a crear una nueva situación, y dar comienzo a algo nuevo, una nueva humanidad.

A través de su vida fuimos desgranando momentos vividos como encuentros en cada una de nuestras vidas; compartimos actitudes y entregas a la luz de María y así fuimos enriqueciéndonos las unas a las otras con nuestras humildes aportaciones.

Tras nuestro compartir, las que nos pudimos quedar un poquito más, entre conversaciones nos tomamos “un café acompañado” y nos fuimos marchando poco a poco.

Parte del grupo

Parte del grupo

Por un trabajo decente, por un domingo libre de trabajo

1 de mayo de 2015

Por: D. Antonio Ángel Algora Hernando. Obispo de Ciudad Real. Obispo responsable de Pastoral Obrera de la CEE

En la celebración del 1º de mayo, San José Obrero, fiesta cristiana del trabajo, se nos ofrece un año más la ocasión de recordar lo que celebramos y de seguir empeñando nuestras fuerzas, las que Dios nos da, en la construcción del Reino de Dios. Es el permanente compromiso de la Iglesia que quiere seguir, en fidelidad, los pasos de su Señor; es el compromiso que se nos ha invitado a vivir renovadamente con ocasión del reciente XX aniversario de “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”

Tristemente, tenemos que seguir reconociendo la existencia de injusticias que afectan directamente a los hombres y mujeres del mundo del trabajo y a sus familias, deshumanizando la vida, precarizando el trabajo y la existencia, dificultando la vida familiar y los proyectos personales: el desempleo, la precariedad, la desregulación de las condiciones de trabajo, las inhumanas condiciones de trabajo en algunos sectores productivos, la falta de reconocimiento efectivo de derechos laborales que son expresión de los derechos humanos, y de la sagrada dignidad de la persona; se sigue anteponiendo el beneficio a la dignidad del trabajo humano.

En palabras del Papa Francisco: “Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Eso implica, por una lado, buscar nuevos modos para compaginar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectiva laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar a los hijos… Ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana”.

Esta tarea, que es de toda la sociedad, es también una tarea propiamente eclesial, porque lo que está en juego en un trabajo digno es la dignidad de la persona y la suerte de los pobres, por eso invitamos a toda la comunidad eclesial a implicarse en esta tarea como “nuestra causa”. Es la invitación de san Juan Pablo II:

“Para realizar la justicia social… son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiera la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores… La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser realmente la “Iglesia de los pobres”. Y los pobres… aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo -es decir por la plaga del desempleo-, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia”.

Es necesario poner en el centro de la vida social, política y económica a la persona, poner el trabajo por delante del capital. Es imprescindible el trabajo digno para hacer posible una vida digna hoy para personas y familias. Es necesario promover políticas de fomento del empleo digno y estable por encima de cualquier otra cosa.

Por eso adquiere especial significación en esta situación la campaña que diversas organizaciones católicas en nuestro país han puesto en marcha, acogiendo la Declaración por un trabajo decente que representantes de organizaciones de inspiración católica y de congregaciones religiosas, junto con las autoridades de la Santa Sede y los líderes de la Organización Internacional del Trabajo, hicieron pública en abril de 2014 con el objetivo de colocar explícitamente el “trabajo decente para todas las personas” entre los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda post-2015 .

Igualmente es importante promover condiciones de justicia que posibiliten un domingo libre de trabajo, y activar la campaña que en la COMECE (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea) se viene impulsando desde el año 2011

Queremos hacer nuestro ese objetivo de promover y crear un entorno propicio al trabajo decente. Es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. Un trabajo decente que, como nos recordaba Benedicto XVI retomando la iniciativa de San Juan Pablo II, “significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.”

En efecto, no podemos dejar sin respuesta el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada. En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.

Nuestro compromiso cristiano es siempre Acción de Gracias. La mejor manera que tenemos de celebrar esta fiesta es mediante la Acción de Gracias que reconoce con gratitud los bienes recibidos del Señor y nos impulsa a compartirlos con nuestros hermanos para que todos puedan vivir. La mejor manera de celebrarlo es encontrarnos en el camino de la Vida, tras los pasos del Señor Resucitado, acompañando la vida de los pobres y trabajando por recuperar su dignidad. A esa tarea os invitamos. En esa tarea nos encontramos.

Sororidad mayo 2015

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Permanecer o no permanecer

 5º Domingo de Pascua. Ciclo B

Por: M.Carmen Martín . Vita et Pax. Ciudad Real

La imagen del evangelio de hoy es sencilla y muy expresiva, sobre todo, para las gentes de la Mancha, tierra de buen vino. Jesús es la “vid verdadera”, llena de vida; los discípulos son “sarmientos” que viven de la savia que les llega de Jesús; el Padre es el “viñador” que cuida personalmente la viña para que dé fruto abundante. Y aparece el deseo profundo de Jesús expresado en un ruego: “permaneced en mí…”. Él conoce la cobardía y mediocridad de sus discípulos. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él, no podrán subsistir.

Jesús es la “vid”, los que creemos en él somos los “sarmientos”. La imagen pone de relieve dónde está el problema. Hay sarmientos por los que no circula la savia de Jesús y están secos. Discípulos que no dan fruto porque no corre por sus venas el Espíritu del Resucitado, porque han cortado el flujo vital, desconectados de su persona, languidecen. Nuestra vida será estéril si no permanecemos en Jesús. Separados de Él no podremos nada.

Toda nuestra vitalidad nace de Él. Si la savia de Jesús resucitado corre por nuestra vida, nos aportará alegría, creatividad, coraje para vivir como vivió Él… Nuestra tarea es permanecer en la vid, no vivir desconectados de Jesús, no quedarnos sin savia, no secarnos… El Papa Francisco presenta como un problema serio en la Iglesia la mediocridad espiritual, es decir, la existencia de sarmientos mustios. Por eso, está impulsando con fuerza una fe “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa”.

Pero todo será insuficiente si no permanecemos unidos a la vid; el tedio y la rutina se instalarán en nuestra “casa”. Solo permaneciendo podremos poner más verdad y autenticidad porque: “No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra… no es lo mismo tratar de construir con su Evangelio que hacerlo solo con la propia vida”.

Jesús nos apasiona haciéndonos experimentar el fuego de su Palabra y de sus gestos en las entrañas, en la mente, en el corazón y sintiendo el impulso de encarnar su pasión por la humanidad. Con Él damos frutos y frutos abundantes porque nos despierta deseos de sanar, reconstruir, edificar mundos nuevos, generar comunión y encuentro, hacer justicia o interceder continuamente por la reconciliación, utilizar el lenguaje de decir verdades… El atrae y orienta nuestra respuesta en la dirección del Reino. Permaneciendo vamos consintiendo al amor desde la mujer que somos. Extraña mezcla de pasividad y libertad.

Permanecer en Él nos impulsa a estar atentas al clamor del pueblo y nos mantiene en estado de atención, de vigía permanente de lo que ocurre, de lo que se necesita, de los males de las personas que conocemos o que no conocemos… Permanecer en El nos convierte también en vigías de los nuevos valores emergentes: el despertar de los “indignados” ante tanta desigualdad e injusticia, la defensa de los recursos naturales, la difusión de la verdadera información a través de las redes sociales, el empeño por combatir el tráfico de personas, el maltrato, la desigualdad de géneros… Es decir, nos ayuda a vivir la realidad con honradez, aunque nos complique la vida.

“Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas”

Domingo 4º de Pascua, Ciclo B

Por: Rosamary González. Vita et Pax. Tafalla (Navarra)

Lo he contado en  varias ocasiones  y, cada vez que evoco la imagen  del “buen Pastor”, no  puedo menos que recordar con cariño especial a un misionero italiano (padre blanco) al que conocí en un campo de desplazados. Fue en Kiziguro ( Ruanda), en una Eucaristía en la que se celebraba la fiesta del buen Pastor. Veo su rostro, su serenidad en medio de una guerra étnica, su cercanía real con un grupo enorme de gente acampada que iba de norte a sur recorriendo todo Ruanda  para que no les mataran. El grupo de misioneros, hombres y mujeres, llevaban más de un año, “viajando” con todas las gentes que se les unía por los caminos, montando y desmontando sus tiendas, acompañándoles en sus dificultades, buscando lo necesario para poder sobrevivir. En definitiva, dándoles esperanza en medio de la desesperación.

¿Por qué lo recuerdo siempre? Porque cambió en lo más profundo de mi ser esa imagen, quizás un poco idílica, que tenía del buen Pastor. Cuando los niños cantaban y bailaban dando gracias al sacerdote y al equipo que les acompañaba, me resonaba el evangelio de ese día de manera diferente. Entendía mucho mejor lo que Jesús decía a los fariseos:”Yo soy  el buen Pastor. El buen Pastor da la vida por las ovejas”.

Las personas que tratan de vivir el amor hasta las últimas consecuencias, y son muchas, han tenido que sentir antes lo que nos dice hoy el apóstol S. Juan en la segunda lectura: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues, ¡lo somos!” Jesús hacía referencia continuamente al Padre, se sentía enviado y amado por Él, y quería revelar a los suyos y hacerles partícipes de ese amor del Padre; les enseñaba a relacionarse con Él, a llamarle Padre y, como consecuencia, a sentirnos hijos e hijas de un mismo Pastor.

Siguiendo con el texto evangélico, hay algo que llama poderosamente la atención y es las veces que Jesús emplea en un párrafo el verbo conocer para definirse como buen Pastor: “conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre”. A veces empleamos este verbo con bastante frivolidad, creemos conocer a las personas cuando ni siquiera hemos entrado en relación profunda con ellas; cuando no les hemos dedicado el tiempo ni la atención suficiente. La relación Padre-Hijo nos enseña que es necesario un tiempo de encuentro, de escucha, de diálogo sincero para fundirse en el amor y llegar a la comprensión. Sentirse conocida por Jesús es sentirse amada hasta las últimas consecuencias:”Yo doy mi vida por mis ovejas”, y no solo por las que están cerca, sino por todas. Seguirá esperando con paciencia hasta salvar a todas y sobre todo a las más alejadas. Y dará la vida desde la libertad porque nadie se la quita.

Vivir el mensaje de Jesús no es fácil; solo desde el AMOR podemos nosotras también hacer el recorrido de la vida al estilo de Jesús: caminar sin miedo, sabiendo  que quien nos acompaña y nos da la fuerza, es nuestro Pastor y, con su gran pedagogía, nos muestra cómo ir acompañando, conociendo y amando, de manera especial a quien más lo necesita en la vida sencilla de cada día.

Jornadas de Formación de Formadores

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real.

Participantes

Participantes

Ponente

Ponente

Del 17 al 19 de abril hemos celebrado en Madrid las XXIX Jornadas de “Formación de Formadores” de CEDIS. El tema ha sido “Discernimiento institucional y comunitario” impartido por D. Manuel Ángel García Bonasa S.J. Este tema se inscribe dentro del bienio dedicado al discernimiento y los objetivos marcados por la Comisión para estos años son:

  • Formarnos para aportar a las personas que servimos la capacidad de vivir desde el discernimiento

  • El discernimiento tiene como objetivo buscar la voluntad de Dios concreta en mi vida en una circunstancia determinada.

  • Para los miembros de los Institutos Seculares es vital vivir desde el discernimiento.

Materiales

Materiales

El discernimiento es tan importante para los miembros de Institutos Seculares que se plasmó en el gran número de participantes que acudimos a las Jornadas, un total de 60, de 17 Institutos diferentes. Y el gran reto para las formadoras es dar medios suficientes para que pueda haber sujeto de discernimiento. Si no hay sujeto no hay comunidad de discernimiento.

El domingo concretamos por grupos todo lo escuchado el sábado para que nos pueda ayudar realmente en la tarea de la formación. También se nos informó del Congreso de Formadores de Consagrados y Consagradas, organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, que ha tenido lugar en Roma con motivo del año dedicado a la Vida Consagrada y en el que participaron más de 1.400 personas.

En el Congreso el Papa Francisco dio las gracias a los formadores y formadoras por “vuestro servicio humilde y discreto, por el tiempo que destináis a la escucha -el “apostolado del oído”, escuchar-; por el tiempo que dedicáis al acompañamiento y a la atención a cada uno de vuestros jóvenes…”. A la vez el Papa animó a “no desanimarse cuando los resultados no se corresponden con las expectativas… Los fracasos desde el punto de vista del formador, pueden favorecer el camino de formación permanente del formador…”.

Con alegría salimos del encuentro, quedando citadas para Junio en Salamanca, para el II Encuentro Europeo de Institutos Seculares.

Plenario

Plenario

¡Tiempo de víctimas! ¡Tiempo de personas!

Domingo 3º de Pascua. Ciclo B

Por: José Luis Terol. Profesor de Filosofía. Zaragoza

Más allá de los datos y elementos objetivos que configuran nuestras vidas resultan muy significativos los relatos y las narraciones que nos la cuentan. Los relatos configuran y formatean nuestro imaginario, nuestros sueños y esperanzas, nuestras emociones, nuestros miedos y esclavitudes. Los seres humanos podemos prescindir casi de todo, pero, en tanto que humanos, no podemos prescindir de los relatos y de las narraciones que dan sentido y totalizan.

¿Por qué es tan feroz el conflicto entre relatos? ¿Por qué es tan importante el control y el predominio sobre los relatos y narraciones que se cuentan? ¿Por qué los poderosos invierten grandes sumas en configurar y jerarquizar lo que se relata y se narra? ¿Por qué buena parte de las grandes batallas y conflictos se libran hoy en los Medios de Comunicación?

Estamos viviendo en estos días un ejemplo elocuente del poder y la magia de los relatos. Se nos repite como un mantra de primavera que la crisis económica es cosa del pasado, que España es la admiración de muchos países por las “reformas” que ha emprendido, que las cifras de macroeconomía apuntan a un futuro prometedor. Quien vende y es responsable de este relato esconde y pasa a la penumbra a las víctimas: a las personas desahuciadas, a las personas que se suicidan, a las personas que tienen que escoger entre calentarse o comer, a las personas que han perdido su derecho de asistencia sanitaria…

Los cristianos sabemos bien del poder sanador de los relatos. Justamente y de manera paradógica, los relatos de la Buena Noticia que intentamos compartir en estos días de Pascua, son relatos totalmente encarnados y descarnados de una Víctima que para nuestra Comunidad de seguidores evoca y sacramentaliza a cada una de las víctimas de nuestra historia pasada, presente y futura. No debemos perder la conciencia de la “locura” que supone  atrevernos a compartir como Buena Noticia y oferta de salvación la vida fracasada de Jesús El Cristo.

En nuestra comunidad eclesial cada fracción del pan, cada sacramento y evocación de la memoria viva de Jesús, a quien proclamamos vivo y resucitado, pone en el corazón de nuestra fe y de nuestras celebraciones a todas y a cada una de las personas que están siendo víctimas en el presente.

Hemos podido malentender desde viejos esquemas religiosos víctimarios que Díos necesita una víctima propiciatoria, dolor y sufrimiento compensatorios, en una especie de intercambio macabro y deshumanizado que restableciese un perdido equilibrio cósmico. Por el contrario, la dinámica de la Pascua pone de relieve, junto a nuestro miedo y a nuestra ignorancia, el poder impotente de Dios que ilumina la brutal realidad del dolor y la injusticia de este mundo que genera tantas víctimas inocentes desde el Amor incondicional, silencioso, provocador del Cristo Muerto, Derrotado y Resucitado.

Por eso, el poder sanador y provocador del relato de la Pascua es una auténtica “bomba de relojería” del que nadie se puede apropiar y controlar, tampoco la Iglesia. Ante la paradoja salvífica de la Pascua sólo cabe que nos situemos como seguidores en continuo proceso de conversión, purificación y arrepentimiento. Cercanos y compañeros de camino de las víctimas de este tiempo, así como identificando  y tratando de desactivar todo intento de manipulación y relato que silencie y oculte a las personas victimizadas.

 

Grupo Vida y Paz Alboraya

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia

Tuvimos nuestro encuentro previo a la Semana Santa en Alboraya pues nos reunimos el día 25 de marzo, último miércoles de mes. El Grupo se va consolidando en la fe y en el descubrimiento de la bondad de los encuentros para compartirla.

Estamos en los últimos de este curso y nuestra mirada está puesta en María, la Madre. En ese día la Oración comenzó con la invocación al Espíritu como aliento de Dios. Día de la Encarnación, la Palabra se centró en el anuncio del ángel a María narrado por el evangelista Lucas.

Después el tema a compartir y reflexionar “María, nuestra compañera de camino” y en él subrayamos especialmente los dos puntos: Vocación y Misión. Nuestra condición de mujeres nos acerca especialmente a la figura de María como mujer y madre, como creyente, siempre fiel a la voluntad de Dios sobre ella, sobre su Hijo, sobre los acontecimientos…

El compartir fue confiado, el ambiente cálido. Otra ocasión de agradecimiento y alabanza.

La sorpresa estuvo “descansando” hasta el final y entonces se anunció el I Encuentro de Grupos VP que celebraremos en Valencia, si Dios quiere, en el mes de mayo. Fue entregado el folleto y la aceptación y alegría fueron unánimes; esperamos una buena respuesta.

Seguimos teniendo muy presentes a las tres componentes del Grupo que por por motivos de enfermedad no pueden asistir. Oramos por ellas y sus familias.

Fuimos emplazadas para la celebración de la Pascua y terminamos con la merienda acostumbrada.

Desde Alboraya ¡¡Feliz Pascua para todos!!

Grupo

Grupo

Retiro de Primavera

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Daimiel

Daimiel

Pasionista

Pasionistas

El 11 y 12 de abril tuvo lugar nuestro habitual “Retiro de Primavera” en Daimiel. Esta vez el grupo fue más numeroso, 20 personas. Y lo más característico de este Retiro sigue siendo su diversidad. Participamos miembros de cuatro Institutos Seculares diferentes; amigas y amigos laicos y laicas de distintos lugares; hombres y mujeres; personas solteras, casadas, viudas y consagradas; jóvenes y menos jóvenes… Todas y todos convocados por el mismo Señor, Jesús Resucitado, viviendo la diferencia como riqueza y no como amenaza.

Participantes

Participantes

Iniciamos escuchando la Palabra de Dios: “Estad siempre alegres en el Señor: os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna…” (Flp 4,4-7). Pero, cómo estar alegres con la que está cayendo. Cómo estar alegres con la situación de dolor que vive nuestro mundo, con la crisis que estamos padeciendo, con el número de personas paradas que hay en nuestro país, con las vayas que separan y matan, con el hambre reflejado en la mirada de los niños…

Oración

Oración

personal

personal

Un crucificado resucitado es la causa de nuestra alegría. El encuentro con Jesús es la clave porque todo el que se encuentra con Jesús queda transformado. Su vida cambia. El encuentro con Jesucristo es el encuentro con quien “da vida y vida en abundancia”. Que nadie se quede sin experimentar la alegría de este encuentro. Alegría producida porque Jesús nos muestra el rostro misericordioso y acogedor de Dios.

Y meditamos largamente el relato de los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35). El episodio que comenzó en el camino con dos hombres tristes, termina con una comunidad que goza a pleno pulmón. Es el encuentro con Jesús resucitado quien ha hecho posible la diferencia. Ha expulsado el desánimo y la amargura, transformándolos en alegría y fecundidad. De ahí que todo el grupo del Retiro concluyó con la misma oración que estos dos discípulos: ¡Quédate con nosotras! ¡Quédate con nosotros!

Diálogos

Diálogos

Iniciamos el domingo con el himno: Cristo, alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre, ¡bendita la mañana que anuncia tu esplendor al universo! Compartimos la sonrisa de Pascua que cada una y cada uno quería aportar a su vida cotidiana para que fuera más cristiana, más de Dios. Y concluimos agradeciéndonos el ser capaces de compartir la experiencia de Dios. ¡Cómo enriquece este compartir desde lo hondo! Ojalá y fuésemos capaces de hacerlo más a menudo.

¡Hasta el año que viene!

Rehacer la vida

Rehacer la vida. Divorcio, acogida y comunión

 

Xavier Alegrees192
José L. González Faus
Jesús Martínez Gordo
Andrés Torres Queiruga

Cuadernos Cristianisme i Justícia

Número 192

Con ocasión del Sínodo sobre la familia, cinco cardenales, entre ellos G. Müller, actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, han publicado un libro titulado Permanecer en la verdad de Cristo, en el que se manifiestan contrarios a la admisión a los sacramentos de divorciados vueltos a casar.

En este cuaderno, cuatro teólogos de Cristianisme i Justícia, cada uno desde su especialidad y desde su punto de vista, abren un abanico para poder reflexionar, opinar, y formarse un criterio.

Cristianisme i Justícia (Fundación Lluís Espinal) es un Centro de Estudios promovido por la Compañía de Jesús de Cataluña. Agrupa un equipo de profesores universitarios y especialistas en teología y en diversas ciencias sociales y humanas interesados por el cada vez más indispensable diálogo fe-cultura-justicia.

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