Equipo de Difusión del Carisma

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Equipo de Difusión del Carisma

Equipo de Difusión del Carisma

El Equipo de Difusión del Carisma nos reunimos en Madrid, en nuestra casa de la calle Alustante, del 22 al 24 de enero 2016. Como siempre teníamos una agenda repleta de tareas por hacer, no obstante, lo primero que hicimos fue rezar, invocar al Espíritu para que nos iluminara en nuestro trabajo y compartir cómo estábamos por dentro y por fuera. Desde agosto no nos habíamos encontrado como Equipo.

Nuevo grupo Vida y Paz

Nuevo grupo Vida y Paz

Enseguida pasamos a intercambiar en torno a la vida de los grupos Vida y Paz: el grupo de Ciudad Real, Barcelona, Alicante, Alboraya, Pintor López (Valencia), la Blanca (Guatemala) y el más reciente Xela (Guatemala). Es un gusto ver cómo la familia se multiplica.

Acordamos que el Segundo Encuentro Nacional de los grupos Vida y Paz se realizará en nuestra casa de Pintor López (Valencia) los días 25 y 26 de junio. Y el tema elegido es “Somos familia”. Reflexionaremos sobre lo que nos identifica como familia, los orígenes del Instituto, el testimonio de compañeras con una opción de vida de consagración y el testimonio de los propios miembros de los grupos. Queremos enriquecernos unos a otros y animarnos a responder a la llamada de Dios con mayor fidelidad y coherencia.

Concretamos también nuestra participación en la Convivencia anual que se celebrará en El Escorial el mes de agosto. La información la realizaremos el día 6 por la tarde y utilizaremos el soporte de los medios audiovisuales. Es una manera de que todas las compañeras puedan visualizar los grupos y los Encuentros Nacionales.

Continuamos soñando con llevar a cabo diferentes acciones con el fin de seguir dando a conocer el Carisma de Vita et Pax y este proyecto de Vida que es la Secularidad Consagrada. Se nos ocurrieron diferentes actividades que iremos dando cuenta según las vayamos organizando.

Concluimos cansadas pero muy contentas. Nos volvimos a hacer conscientes de que éramos un Equipo no sólo para la acción sino, sobre todo, asentado en el SER. Un Equipo que intentamos vivir lo que difundimos, nuestro Carisma: Vivir de la Vida de Jesucristo y ser en el mundo transmisoras de esa Vida y de su Paz.

Para ello, hicimos nuestra la oración del P. Cornelio, nuestro fundador: “Así como yo -dice el Señor- vivo de la vida de mi Padre, fuente de vida, que me envió, así el que me come vivirá de mi vida” (Jn 6,57). Ahí es nada … Así como Jesús vive de su Padre y son una misma cosa, también quien le come vivirá de su Vida. Qué Vida es esa. Ya lo dice bien claro el Señor: “vivirá de mi VIDA…” ¡De la Vida de Jesucristo! ¡Oh Jesús! ¡qué revelación! Vivir de tu Vida…

Señor, ¡que yo viva de tu Vida!”

(P. Cornelio Urtasun)

logos Vita et Pax 03

Somos profetas

 Domingo 4º del TO.  Ciclo C

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona

El Evangelio de hoy enlaza con el del domingo pasado: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Son las palabras de Jesús en la sinagoga de Nazaret, su pueblo. Él había sido enviado para realizar la profecía de Isaías: “… anunciar el Evangelio a los pobres… la libertad a los oprimidos…”(Is.61,1.) El pueblo aprobaba lo que Jesús decía y todos se admiraban de sus palabras pero les costaba aceptar que aquello se cumpliera en él: “¿No es éste el hijo de José?”  Esta reacción de sus paisanos le hizo decir a Jesús: “…ningún profeta es bien mirado en su tierra”.

Jesús es “el Profeta”, en el que se cumple la Escritura, todo aquello que había sido anunciado y prometido por los Profetas del Antiguo Testamento. Es el que anuncia que ha llegado la Buena Noticia, con sus palabras y con su vida. Él es la Buena Noticia, “Jesús mismo es Evangelio de Dios”, señala Pablo VI en la “Evangelii Nuntiandi”(nº 7).

Nosotros, los cristianos, seguidores de Jesús, somos también profetas. Escogidos “antes de salir del seno materno”, nos dice Jeremías en la primera lectura de hoy. “Profetas de los gentiles”, es decir, con la misión de anunciar a todos la Buena Noticia.  Y es lógico: si seguimos a Jesús es porque nos ha convencido su persona, su Mensaje, sus palabras y su vida y todo ello nos parece bueno, muy bueno, no solo para nosotros sino para todos los demás.

El Evangelio, anunciado con palabras y con obras, es bueno especialmente para los pobres, que hoy son la mayoría de la humanidad. Somos profetas que proponemos una manera diferente de vivir, alternativa de la que produce el sufrimiento que hoy padece tanta gente.  Profetas que anuncian y  trabajan por la justicia, por un justo reparto de los bienes de la tierra, que son para todos; profetas para liberar a los oprimidos por el hambre, por el acoso y la persecución que causan los fanatismos religiosos, políticos y los poderes económicos; que dan lugar a tantas muertes, a salidas forzosas y masivas de sus casas y tierras a gentes de tantos países, las que después  tienen que vivir –si se puede llamar vivir–  padeciendo el rechazo de los que producimos esas situaciones.

Somos profetas, seguidores de Jesús, anunciadores y hacedores de fraternidad, porque pertenecemos a una única familia humana, todos hijos de un mismo Padre. Nuestras vidas se mueven desde este principio que nos debe llevar a compartir, no solo los bienes materiales que disfrutamos sino todo lo que somos, en una actitud de servicio y de intercambio, en un dar y recibir.

Y todo hecho desde el amor, por amor, con amor… fraternalmente. San Pablo nos lo recuerda en la segunda lectura: “Ya podría yo tener el don de profecía… podría tener fe como para mover montañas… podría repartir en limosnas todo lo que tengo… si no tengo amor, de nada me sirve”. No se trata de dar de lo que yo tengo –de manera autosuficiente- sino de compartir entre todos lo que somos y tenemos, porque todo lo hemos recibido para un beneficio mutuo. Y esto solo se puede hacer desde el amor, “que no presume ni tiene orgullo, no es grosero ni egoísta, no se alegra de la injusticia sino que goza con la verdad…”.

Dios es Amor, por definición. Y el Papa Francisco nos acaba de decir que “El nombre  de Dios es Misericordia”. Podemos decir pues, de la misma manera aún más completamente: Dios es Amor Misericordioso.  Para hablarnos del Padre, para explicarnos claramente cómo es ese Padre, Jesús nos contó la Parábola del Padre Misericordioso.  Nosotros la llamábamos antes la Parábola del Hijo Pródigo. Creo que los dos términos son válidos –nosotros somos los pródigos, que nos alejamos continuamente de la Casa paterna- aunque prevalece la figura y la actitud del Padre que se adelanta, que siempre espera, que siempre acoge, que se alegra por nuestro regreso.

Nosotras, nosotros, que fuimos elegidos profetas antes de salir del seno materno y seguimos a Jesús para hacerle presente hoy en nuestro mundo, sabemos cuál es nuestra misión y este mundo la necesita. El Papa Francisco nos invita, nos urge, a practicar la Misericordia en nuestras relaciones, que han de ir precedidas de las actitudes y sentimientos de nuestro corazón.

Conscientes de nuestras infidelidades, de nuestros alejamientos, vivamos el año Santo de la Misericordia regresando confiadamente a la Casa del Padre y derramemos esa Misericordia entre tantos miembros sufrientes de nuestra familia, la sola familia humana a la que todos pertenecemos.

Voluntades anticipadas

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad. Vita et Pax.

El día 16 de enero recibimos en Etxetxikia de Pamplona a Rosa María Belda Moreno con la que dialogamos sobre laTema vida, la muerte y la libertad. Participamos en el encuentro 23 personas motivadas por querer vivir nuestra propia muerte de forma digna. Rosa empezó preguntándonos cómo nos enfrentamos a la enfermedad grave y a la muerte. Porque lo cierto es que las decisiones al final de la vida son difíciles y muchas personas carecen de capacidad para tomar decisiones en el momento en el que se enfrentan al proceso de morir. Qué hacer.

Preparativos

Preparativos

Rosa nos aclaró la diferencia entre eutanasia, suicidio asistido y limitación del esfuerzo terapéutico (LET). Y se centró en la limitación del esfuerzo terapéutico que definió como retirar o no iniciar medidas terapéuticas porque el profesional sanitario estima que, en la situación concreta del paciente son inútiles, ya que tan solo consiguen prolongarle la vida biológica, pero sin posibilidad de proporcionarle una recuperación funcional con una calidad de vida mínima.

Cada persona tenemos una idea particular sobre cómo deseamos vivir y morir. Dignificar el morir tiene que ver con no matar la posibilidad de vivir el morir, sino dar paso a la apropiación del morir. Para ello, uno de los medios es elaborar el Testamento Vital, Documento de Voluntades Anticipadas o Instrucciones Previas. Qué es esto: es la manifestación escrita de una persona capaz que, actuando libremente, expresa los deseos de forma anticipada en relación con los cuidados y tratamientos de salud que desea recibir para que sean tenidos en cuenta por el médico o por el equipo sanitario responsable de su asistencia en aquellos momentos en los que se encuentre incapacitado para expresarlos personalmente.

Compartiendo

Compartiendo

Planificar anticipadamente no es sólo escribir este documento, sino que es también un proceso comunicativo con la familia y seres queridos, así como con los profesionales para que, cuando llegue el caso, conozcan cómo deseo vivir mi muerte.

Para la reflexión en grupos nos dejó estas cuestiones:

  • ¿Qué dificultades y dudas me plantea este tema? ¿Me parece algo básico, que toda persona/ciudadano debería pensar? ¿O, por el contrario, no lo veo claro, prefiero no pensar en ello, o que otros decidan por mí?

  • Haciendo un ejercicio de imaginación, ¿cómo me gustaría que fuera mi proceso de morir? ¿Cuáles son los valores que quiero que estén presentes en ese momento, que sean respetados siempre y en todo lugar?

Hoy se cumple esta escritura

Domingo 3º del T.O. Ciclo C

Por: M. Carmen Calabuig. Vita et Pax. Ruanda.

En la Liturgia de este domingo, la Palabra nos ofrece un banquete de viandas enjundiosas y vinos olorosos… pero quizá puede resultarnos algo indigesto: “Te amargará las entrañas, aunque al paladar te sabrá dulce como miel” (Ap.10, 9).

A pocas semanas de la Navidad, justo un mes, en que celebramos que LA PALABRA SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS, hoy el libro de Esdras nos narra un pasaje bellísimo: El pueblo de Israel, de vuelta del cautiverio de Babilonia, reunido en la plaza del Templo de Jerusalén  para escuchar la lectura del libro de la ley de Dios. Un pueblo hundido en la miseria física y espiritualmente.

La Palabra de Dios es bendición, perdón de infidelidades y fuerza para que Israel vuelva a ser el pueblo de la Alianza. “Hoy es un día consagrado a vuestro Dios, no estéis tristes pues el gozo en el Señor es nuestra fortaleza”.

También Jesús, en la sinagoga proclama la Palabra: “Hoy se cumple esta escritura”. Siempre la Palabra de Dios es VIDA, impulso y ánimo para levantar el vuelo por hundidos que nos sintamos. Pero también esta Palabra juzga nuestra vida y nos pone en relación con los demás, tanto en el pasaje de Nehemías, como en el de Isaías:

“Enviad porciones a quien no tiene preparado”. La Palabra de Dios no es para “gozarla” en privado. Nos impulsa a proclamarla, no solo con palabras, sino en una vida entregada a los otros.

El profeta Isaías nos orienta el camino hacia el otro: Anunciad la Buena Noticia a los pobres, a los cautivos la libertad y  un año de gracia del Señor. “Nunca dejará de haber pobres en la tierra; por eso yo te mando: Abre la mano a tu hermano, al pobre, al indigente de tu tierra” (Dt. 15, 11)

Manos Unidas, en su slogan dice: “El hambre no solo se combate con comida”, cierto, el hambre se combate con la justicia. Se acaba de celebrar la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático y una de las conclusiones, porque las que hay que tomar para reducir los contaminantes que enviamos a la atmósfera no tenemos voluntad para aplicarlas, es dar millones de euros a los países de Africa para que mejoren su situación económica y disminuyan la pobreza.

Este dinero no es un donativo es la restitución, en justicia, de las riquezas, que los países que llamamos desarrollados, están obteniendo por el expolio de su suelo, y que irá a parar al bolsillo de dirigentes y políticos, mientras el pueblo seguirá muriendo de hambre. Con dinero queremos, a veces, tapar las injusticias.

Esta Palabra nos interpela a quienes vivimos aquí y vemos la situación de pobreza o miseria en que viven algunas de las personas que nos rodean y comprobamos  que existe un abismo entre nuestro modo de vivir y su situación… aunque nuestra vida esté a su servicio. Siento que resuena en mi corazón “dicen y no hacen”…

Siento que, como el pueblo de Israel, tenemos que escuchar la Palabra de Dios, dejarla que penetre en nuestro corazón y llorar nuestra infidelidad. El Papa Francisco dice que hay que   pedir “el don de lágrimas”. Nosotros, ungidos por el Espíritu, estamos llamados a proclamar el año de gracia de del Señor, un año jubilar.

También el Papa Francisco orienta nuestro camino hacia el otro:

 “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. (M.V. nº15)

La Palabra de Dios es eficaz, como rocío que empapa la tierra, va fecundando nuestras vidas. Hoy, aquí y ahora, la celebración de la Palabra nos va haciendo más coherentes, más abiertos al otro, más justos, si nos dejamos empapar por ella. El Hoy de la liturgia nos dice que no estamos recordando lo que pasó en la plaza del Templo de Jerusalén, ni en la sinagoga de Nazareth. Hoy, aquí en Biryogo, y en el mundo entero, esta Palabra actúa en todas las personas y las va y nos va configurando en Cristo Jesús.

Pablo nos dice: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”. Y podemos decir, como Jesús: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres,…a anunciar el año de gracia del Señor. Hoy se cumple esta Escritura, y en esta tarea queremos dejar nuestra vida, conscientes de nuestras limitaciones, pero “la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre” (M.V.nº3).

 

 

Paz: un bien escaso y siempre deseado

Por: Leonardo Boff. Página en Koinonía.
Lo que más se escucha al comienzo de cada nuevo año son los deseos de paz y felicidad. Si miramos de manera realista la situación actual del mundo, e incluso de los diferentes países, incluido el nuestro, lo que más falta es precisamente la paz. Pero es tan preciosa que siempre se desea. Y tenemos que empeñarnos un montón (casi iba a decir… hay que luchar, lo que sería contradictorio) para conseguir ese mínimo de paz que hace la vida más apetecible: la paz interior, la paz en la familia, la paz en las relaciones laborales, la paz en el juego político y la paz entre los pueblos. ¡Y cómo se necesita! Además de los ataques terroristas, hay en el mundo 40 focos de guerras o conflictos generalmente devastadores.

Son muchas y hasta misteriosas las causas que destruyen la paz e impiden su construcción. Me limito a la primera: la profunda desigualdad social mundial. Thomas Piketty ha escrito un libro entero sobre La economía de las desigualdades (Anagrama, 2015). El simple hecho de que alrededor del 1% de multibillonarios controlen gran parte de los ingresos de los pueblos, y en Brasil, según el experto en el campo Marcio Pochman, cinco mil familias detenten el 46% del PIB nacional muestra el nivel de desigualdad. Piketty reconoce que «la cuestión de la desigualdad de los ingresos del trabajo se ha convertido en el tema central de la desigualdad contemporánea, si no de todos los tiempos». Ingresos altísimos para unos pocos y pobreza infame para las grandes mayorías.

No olvidemos que la desigualdad es una categoría analítico-descriptiva. Es fría, ya que no deja escuchar el grito del sufrimiento que esconde. Ética y políticamente se traduce por injusticia social. Y teológicamente, en pecado social y estructural que afecta al plan del Creador que creó a todos los seres humanos a su imagen y semejanza, con la misma dignidad y los mismos derechos a los bienes de la vida. Esta justicia original (pacto social y creacional) se rompió a lo largo de la historia y nos legó la injusticia atroz que tenemos actualmente, pues afecta a aquellos que no pueden defenderse por sí mismos.

Una de las partes más contundentes de la encíclica del Papa Francisco sobre el Cuidado de la Casa Común está dedicada a “la desigualdad planetaria” (nn.48-52) Vale la pena citar sus palabras:

«Los excluidos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy están presentes en los debates políticos y económicos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar… deberían integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (n.49).

En esto radica la principal causa de la destrucción de las condiciones para la paz entre los seres humanos o con la Madre Tierra: tratamos injustamente a nuestros semejantes; no alimentamos ningún sentido de equidad o de solidaridad con los que menos tienen y pasan todo tipo de necesidades, condenados a morir prematuramente. La encíclica va al punto neurálgico al decir: «Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia» (n.52).

La indiferencia es la ausencia de amor, es expresión de cinismo y de falta de inteligencia cordial y sensible. Retomo siempre esta última en mis reflexiones, porque sin ella no nos animamos a tender la mano al otro para cuidar de la Tierra, que también está sujeta a una gravísima injusticia ecológica: le hacemos la guerra en todos los frentes hasta el punto de que ha entrado en un proceso de caos con el calentamiento global y los efectos extremos que provoca.

En resumen, o vamos a ser personal, social y ecológicamente justos o nunca gozaremos de paz serena.

A mi modo de ver, la mejor definición de paz la dio la Carta de la Tierra al afirmar: «la paz es la plenitud que resulta de las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, con la Tierra y con el Todo del cual formamos parte» (n.16, f). Aquí está claro que la paz no es algo que existe por sí mismo. Es el resultado de relaciones correctas con las diferentes realidades que nos rodean. Sin estas relaciones correctas (esto es la justicia) nunca disfrutaremos de la paz.

Para mí es evidente que en el marco actual de una sociedad productivista, consumista, competitiva y nada cooperativa, indiferente y egoísta, mundialmente globalizada, no puede haber paz. A lo sumo algo de pacificación. Tenemos que crear políticamente otro tipo de sociedad que se base en las relaciones justas entre todos, con la naturaleza, con la Madre Tierra y con el Todo (el misterio del mundo) al que pertenecemos. Entonces florecerá la paz que la tradición ética ha definido como «la obra de la justicia» (opus justiciae, pax).

Grupo Vida y Paz de Xela (Guatemala)

Por: M. Jesús Laveda. Vita et Pax. Guatemala

Comenzamos el año con la ilusión de llevar adelante este proyecto de compartir Carisma y Misión e iniciar nuestra andadura como grupo Vida y Paz en Xela (Guatemala). Un país en el que es tan necesario promover la vida, toda vida y trabajar por construir la paz. Nos reunimos el día 6 de enero, fiesta de los Reyes Magos, aunque aquí solo se celebra litúrgicamente, pero tuvimos roscón de Reyes.

Estábamos ilusionadas y en nuestro encuentro fuimos desgranando las expectativas y los desafíos que nos significa iniciar esta experiencia grupal. Ya somos amigas, ahora queremos profundizar, desde esa amistad, nuestra fe y compromiso con Jesús y el Reino, coloreados por la vivencia del compartir ser Vida y Paz para las demás personas con las que vivimos y trabajamos.

Reflexionando

Reflexionando

Iniciamos con una linda oración  y después trabajamos unas preguntas, reflexionadas a nivel personal, y  que nos fueron situando, al compartirlas, en lo que para cada una significa, dónde se encuentra y cómo se percibe en nuestra propia vida, la Vida y la Paz.

Poco a poco vamos a ir desgranando nuestro interior y aprendiendo a sintonizar con lo que las demás piensan y sienten. Nuestra verdad se va enriqueciendo con la verdad de las demás y juntas vamos a ir recorriendo un mismo camino de crecimiento en la fe.

Terminamos nuestro encuentro compartiendo una pequeña refacción con postre especial: roscón de Reyes que estaba buenísimo y que nos hizo recordar la ilusión de la fiesta de los magos.

Estamos ilusionadas. Dispuestas a asumir el reto y comprometidas con el grupo. Seguiremos en contacto.

Roscón de Reyes

Roscón de Reyes

Encuentro del Grupo Vida y Paz de Barcelona

Por: Carmen García. Vita et Pax

Al comenzar el año solemos decir: “Año nuevo, vida nueva”. Es una forma de expresar que cada nuevo año nos brinda oportunidades de mejorar, de soñar con un futuro diferente, cargado de posibilidades, de hacer realidad los proyectos que tenemos en mente y las ilusiones que nos hacen soñar un mundo mejor.

Las componentes del grupo de Barcelona tuvimos el encuentro el lunes día 11 de este mes. Un año recién estrenado y lleno de nuevas posibilidades. Nos felicitamos y nos deseamos Vida y Paz en abundancia para poder compartir esos DONES con nuestras familias, amigos y con todos los que colaboramos en los diferentes voluntariados.

Iniciamos el encuentro con la Oración del Jubileo de la Misericordia. Una virtud tan necesitada en nuestra sociedad. Nos urge a todas/os a ser misericordiosos siempre y en toda circunstancia, en las cosas grandes y en las pequeñas, en lo cotidiano, en nuestras relaciones con la familia, amigos y con toda persona necesitada de misericordia. Y nos preguntamos ¿quién no la necesita?

Una vez más, la Sagrada Escritura iluminó el tema del encuentro: “Opción por los empobrecidos en Vita et Pax”.  El Profeta Isaías dice: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad” (Is. 61, 1-2).

Fuimos expresando, de forma espontánea, lo que los textos nos iban sugiriendo para poder aplicarlo a las realidades en que cada una/o nos movemos: familia, trabajos, voluntariados, Parroquia y las múltiples necesidades del barrio.

Vimos también cómo Vita et Pax desde sus inicios, hizo opción por los Países en vías de desarrollo. Algunos de ellos con grandes necesidades básicas. Se tuvo claro que las exigencias del Evangelio nos urgían a comprometernos con ellos. No teníamos muchos medios, pero sí, una gran voluntad de compromiso humano y cristiano.

Terminamos el encuentro con el reparto de los regalos que nos habían dejado los Reyes Magos. Quedamos muy contentas/os porque fueron muy generosos. Luego pasamos a compartir los alimentos, las conversaciones siempre animadas y al final, la despedida hasta el próximo mes.

 

 

 

Saborear el vino-Amor

2ºDomingo del T.O. Ciclo C

Por: Dina Martínez. Vita et Pax. Madrid

Parece que cuando termina este tiempo de bullicio y de fiesta (Navidad, Año Nuevo, los Reyes Magos), todo se oscurece. Las luces de colores se apagan, las decoraciones navideñas se retiran, los niños vuelven a madrugar para ir al cole, los papás y las mamás, se incorporan al trabajo, si lo tienen, y los abuelos, en la mayoría de los casos, vuelven a sentarse delante de su fiel compañera la TV.

También en las celebraciones litúrgicas se constata este cambio: las canciones son más austeras, las flores menos abundantes, los belenes desaparecen y ya no vamos a besar al Niño Jesús. A veces nos entran ganas de cogernos unas vacaciones y no acudir al encuentro dominical. Con este ánimo me enfrentaba yo a preparar el II domingo del tiempo ordinario, pero la Palabra de Dios me ha despertado y me ha llenado de alegría y de agradecimiento, al descubrirme participando en el banquete de las bodas de Caná y saboreando el suculento vino que nos sirven. Intento compartir con vosotros la experiencia recorriendo juntos el camino.

La primera lectura (Is 62, 1-5) nos prepara para acoger el mensaje del Evangelio (Jn 2, 1-11). Los dos textos nos hablan de noviazgo, de bodas, de amor, de alegría, de plenitud… Isaías hace un anuncio, habla en futuro: “Como un joven se casa con su novia, así te desposará el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo”.   El Evangelio nos introduce directamente en la boda, el tiempo de la plenitud ya ha llegado: “Así en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él”.

Es hermoso que se emplee la imagen de una boda para hablarnos de las relaciones de Dios con los hombres y las mujeres, porque Dios se manifiesta en todos los acontecimientos que nos invitan a vivir y no quiere que renunciemos a nada de lo que es verdaderamente humano. Él quiere que hagamos experiencia de su presencia en lo que es cotidiano y normal, en eso que llamamos “humano”, como si estuviese opuesto a los “divino”. La idea del sufrimiento y la renuncia como exigencia divina es antievangélica. Eso conduce a explicarnos que el sufrimiento y la renuncia que se cierran en sí, y que pierden el norte, no llevan a Dios sino a nosotros mismos y a nuestra autocomplacencia moral.

Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental de su proyecto del Reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente y en ese movimiento, Jesús explica que lo profundamente humano es el corazón de la divinidad, Él no opone una dimensión y otra, sino que las funde la una en la otra, como hace en el misterio de Belén encarnándose en la humanidad.

Lo que ocurrió en Caná es una descripción de lo que sucede cada día en cualquier rincón del mundo (en Siria, en la patera llena de emigrantes que atraviesa el Mediterráneo, en los campos de refugiados, en el hogar donde todos están en paro, en las cárceles, en los hospitales, en las familias unidas…), cuando conectamos con lo que, más allá de las apariencias, realmente somos. Caná es lo que sucede siempre que despertamos del engaño que nos hace reducirnos a la mente y “tocamos” la Vida que somos: es entonces cuando estamos por fin saboreando el vino nuevo, el mejor.

Pero para llegar a esta experiencia todos debemos actuar: “Haced lo que él os diga”. Unos llenan las tinajas, otros llevan el vino al mayordomo, quien al saborearlo va a felicitar al novio por la idea genial que ha tenido de guardar el mejor vino para el final. Los sirvientes siguen sirviendo el vino nuevo y todos disfrutaron de la fiesta, cada uno según su sensibilidad y su disposición. ¿No es esto lo que nos dice Pablo en la carta a los Corintios? (1 Co 12, 4-11). “Hermanos: hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos”.

A medida que vamos descubriendo a Jesús encarnado hoy en nuestro mundo, los relatos del Evangelio se hacen más cercanos y comprensibles porque se siguen repitiendo en la vida. Ni los ritos ni las penitencias pueden purificar al ser humano, si estos se cierran en sí mismos y pierden la dimensión o la referencia a lo humano. Solo cuando saboree el vino-amor, puesto en las manos de Jesús, quedará todo él limpio y purificado. Cuando descubramos a Dios dentro de nosotros e identificado con todo nuestro ser, seremos capaces de vivir la inmensa alegría que nace de la unidad. Que nadie nos engañe. El mejor vino está sin escanciar, está escondido en el centro de nuestra vida.

Es bueno leer cada día algún relato evangélico escrito en la Biblia, pero sobre todo, descubramos los que se viven a diario en nuestro entorno, con o sin nuestra participación.

Taizé. Encuentro Europeo de Jóvenes en Valencia

Del 28 de diciembre 2015, al 1 de enero 2016. Peregrinación de confianza a través de la tierra, en Valencia.

Por: M.Carmen Alvarez. Vita et Pax. Valencia

Por los medios de comunicación, especialmente por los eclesiales, se tiene noticia de este acontecimiento, pero al celebrarse en esta ocasión, en Valencia, hacemos llegar algunos datos y experiencias, que podáis leer en nuestra página web.

Como sabemos, Taizé es una comunidad monástica, cristiana y ecuménica, fundada en 1940 por el Hermano Roger. El poder de convocatoria del espíritu de Taizé, es muy grande, pero parte de la clave del resultado ha sido la acogida de la Archidiócesis y dentro de ella, de las Parroquias de la capital, y de un área de 30 Km. La implicación ha sido notable; no se trataba de algo aislado o suelto, sino muy preparado, para lo cual algunos Hermanos de la Comunidad de Taizé, con un grupo de voluntarios, acudieron a Valencia con tres meses de antelación, para orar con jóvenes de aquí y con otras personas que quisieran; para contactar, preparar, hacer llamamientos, colocar posters y carteles…. El centro de operaciones que se puso a su disposición fue la Iglesia de San Lorenzo, muy cerca de las Torres de Serrano.

Hay que decir que, semanas antes del encuentro, en las parroquias después de las Eucaristías de domingos, se procuraba motivar y se daba una información adecuada, a la vez que se invitaba a toda la gente de Valencia y sus alrededores que quisiera participar, de cualquier edad y sin necesidad de inscripción; se animaba a la hospitalidad, a abrir nuestras casas para ellos. Además ha habido reuniones de preparación en las que tomaban parte voluntarios con personas y grupos más comprometidos en cada parroquia. Ha sido considerable el compromiso de tantas Instituciones de Iglesia, Congregaciones, miembros de Institutos Seculares. etc. Entre los  mismos participantes, muchos llegaron el día 26, como voluntarios, para colaborar en todo.

Ha habido cinco propuestas de fondo: 1. Confiarnos al Dios que es misericordia. 2. Perdonar una y otra vez. 3. Acerquémonos solos o con algunos otros, a una situación de sufrimiento. 4. Ensanchar la misericordia a sus dimensiones sociales. 5. Misericordia para toda la creación.

Todo habrá dado o dará su fruto, cuya profundidad solo Dios conoce; tenemos signos, como es el clima creado de comunión, fraterno y amistoso, el ambiente de oración, reflexión y sencillez, la respuesta de 15.000 jóvenes de diversos países de Europa, a cuyo número se añaden varios miles más que han acudido de diferentes lugares de España, con lo que se dice se alcanza la cifra de 30.000. Es impresionante esta movilización de jóvenes, para orar, reflexionar, intercambiar…a propósito de los contenidos que ahora veremos. Valencia se ha llenado de ellos con sus mochilas y equipajes. Los jóvenes eran en su mayoría cristianos, sin excluir otras posibilidades. El Encuentro es Europeo, pero ha habido participación de jóvenes de otros Continentes.

Se ha recibido el mensaje del Papa Francisco y de otros Responsables de Confesiones Cristianas, de la ONU y del Consejo de Europa. Se ha contado con la presencia y entrega del Arzobispo de Valencia,  Cardenal Cañizares, de su Obispo Auxiliar Mons. Escudero; del presidente de la Conferencia Episcopal Española y de otros Arzobispos y Obispos de España y de otros países. Se han interesado y han funcionado los medios de comunicación y se ha pedido a los jóvenes que hicieran llegar sus propios testimonios para compartir su experiencia, y prolongar su reflexión y para ser difundidos en las redes.

Desde este Centro del Instituto Secular Vita et Pax, situado en calle Sto. Domingo Savio, nos hemos implicado a título personal, según cada una ha podido o creído oportuno, en las parroquias de ‘San Antonio Abad’,  ‘San Pedro Pascual’ y ‘El Salvador y Santa Mónica’.  Como grupo, hemos respondido con mucho gusto a la llamada para acoger jóvenes en nuestra casa y han venido dos chicas polacas: Agnieszka, estudiante de Pedagogía y Marcela, estudiante de Cosmética. Con ellas nos desenvolvíamos, algunas, en inglés, en la medida de lo posible; se han encontrado muy a gusto con nosotras, y nosotras con ellas. Aunque el proyecto que se proponía a las familias acogedoras, era brindar un pequeño espacio y los jóvenes aportarían su estera y su saco de dormir, hemos podido ofrecerles cama y habitación individual.  Llegaron el  día 28 por la mañana y ya comieron en casa, antes de marchar a sus actividades.

Los jóvenes en todos los casos, desayunaban a las 7’45 de la mañana en la casa de familia o en los centros donde residían, generalmente religiosos,  y marchaban a las parroquias correspondientes, para la celebración a las 8’30, de la Eucaristía, la oración, el testimonio que alguna persona previamente designada daba durante media hora, y a continuación, el encuentro de grupos de intercambio y profundización, con algunas preguntas preparadas para ello.

Respecto a las oraciones, y textos de la Palabra de Dios, se alternaban lenguas diversas. Los cantos al estilo de Taizé, repitiendo frases, lo mismo en latín que en castellano, valenciano, inglés, francés, polaco, italiano, alemán, portugués… El testimonio se daba en la lengua propia de la persona que lo exponía y se brindaba traducción oral o escrita. En la Parroquia de ‘El Salvador y Santa Mónica’, me propusieron dar un testimonio de mi trabajo profesional en Ruanda y con los refugiados ruandeses en el Zaire (hoy, República Democrática del Congo) y así lo hice, sin dejar de expresar que el enfoque de la vida es el mismo, cuando se está lejos o cuando se está cerca; después me pidieron el texto para reflexionar.  Los otros dos días, el testimonio corrió a cargo respectivamente de un sacerdote del Este de Europa, y de una mujer de Valencia, casada y madre de dos hijas.

Hacia mediodía tenían cita en el antiguo cauce del río Turia donde se habían instalado dos carpas gigantes con cabida para varios miles de personas. Se les distribuía la comida y se les daba una bolsa con la cena que tomaban según posibilidades y conveniencias, siguiendo un horario europeo.

Por la tarde había diferentes encuentros, talleres y visitas. Los puntos de referencia además de las carpas, eran la Catedral, Santa Catalina,  bastantes Parroquias e Iglesias, Colegios, Centro Arrupe, Universidad Católica, CEU, Museos, Ayuntamiento y tantos lugares con los que se haría una lista interminable y que está detallada en el folleto programa del Encuentro.

Los talleres, muy diversificados, tuvieron como temas centrales: ‘Fe y espiritualidad’, ‘Solidaridad/Sociedad’, ‘Arte y cultura’. Podríamos dejar constancia de buena parte de los temas que se abordaron: diálogo entre judíos, cristianos y musulmanes de Valencia; a la escucha de los cristianos ortodoxos; acogida de lo diferente;  inocentes y desamparados; el Dios de la misericordia; llamada a dejar huellas de justicia;  trabajar por el bien común de una ciudad;  ecología;  replantear nuestro estilo de vida a la luz de la ‘Laudato si’; alimentación sostenible y consumo responsable; que todos tengan lo suficiente para vivir con dignidad; ¿cómo descubrir la llamada que Dios me hace?;  ¿qué nos dice hoy la experiencia de Teresa de Jesús?; hacia la integración social por la música: tradición valenciana de bandas juveniles; las fallas, fiesta vecinal y más popular de Valencia; visita al Ayuntamiento y encuentro con el alcalde; al Museo de Bellas Artes con la exposición: ‘Tiempos de melancolía’. Hacia una sociedad plural y sin violencias; ¿cómo crecer cuando hay rupturas y abandono?; interculturalidad… otra vez la lista sería interminable.  En todos estos temas intervenían las personas o las Instituciones  correspondientes y en varias ocasiones, los Hermanos de Taizé.

También hubo la opción de silencio y escucha personal, con posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación, en una iglesia concreta. Y no  faltó  la consideración sobre algunas palabras claves en la vida del Hermano Roger de Taizé: confianza, escucha, búsqueda, benevolencia.  Como final: ‘Juntos, buscar caminos de esperanza’.  Próxima etapa de la peregrinación de confianza en Africa.  Jóvenes africanos nos presentan el encuentro de Cotonú (Benin), que tendrá lugar del 31 de agosto al 4 de septiembre de 2016.

Concluida cada jornada, los participantes acudían a las familias de acogida entre las 21 y las 22 horas.  La noche del 31 de diciembre fue especial: bajamos con ellas a la parroquia de San Antonio Abad que es la que corresponde a nuestro domicilio y participamos en una vigilia de oración por la Paz.  A las 24 h. llegado el Nuevo Año, hubo otro encuentro que se prolongó hasta las 2 de la madrugada y que se llamó ‘Fiesta de los pueblos’, donde se agrupaban según su procedencia, para cantar, bailar y tomar algo todos juntos, incluidas las uvas.

El día 1, después de tener tiempo para visitas a la ciudad,  fue la Eucaristía de despedida en las distintas parroquias, la comida en la familia o centro en que se alojaban, y la salida hacia los autobuses que situados en la Alameda y en la Avda. del Cid, eran más de 300.  En estos momentos finales, hicimos  fotos, intercambiamos direcciones y tuvieron la atención de regalarnos un cogedor de paella para colocarla en la mesa y un salvamanteles de cerámica. Por el reverso lleva una dedicatoria en polaco, con su traducción que alguien les haría y que dice: “Dando gracias por la hospitalidad y también por sentirnos como en casa”. Un momento antes de marcharse, supimos que eran católicas, pues hasta entonces no les habíamos preguntado nada al respecto.

Otras compañeras nuestras de Vita et Pax de Valencia, también vivieron esta experiencia. Me adelanto a decir, que en nuestro Centro de la calle Pintor López, se alojaron tres chicas de Lleida, y a partir del segundo día, dos chicos adolescentes también de allí; acudió luego el marido de una de ellas, que actuaba de Coordinadora. Llegaron a través de la parroquia de San Esteban, que es la de la casa.

Otra compañera, Isabel Navarro, que vive con su madre en el cercano pueblo de Meliana y que está muy integrada en la parroquia de los Santos Juanes, también alojó en su casa a tres chicas polacas: el último día se unieron con una amiga que tenía a unas italianas, con lo que se facilitó la comunicación, alrededor de una paella hecha a leña, que las dejó encantadas. En este caso y en el nuestro, respondimos a su interrogante sobre nuestra identidad, explicando sencillamente que éramos laicas consagradas, miembros del Instituto Secular ‘Vita et Pax’.

Taizé. Foto testimonio en Santa Mónica

 

 

 

Taizé

 Valencia del 28 de diciembre 2015 al 1 de Enero 2016

Por: Teresa Miñana.Vita et Pax. Valencia

Un pequeño prólogo para comprender qué es Taizé y qué objetivos persigue: Estudiante de teología e hijo de un pastor protestante, Roger Schutz se sintió movido en agosto de 1940 a «construir una vida de comunidad en la que la reconciliación según el Evangelio, sería vivida en una realidad concreta».

La Comunidad de Taizé se ha ido desarrollando a lo largo de los años. Actualmente, se compone de un centenar de hermanos originarios de una treintena de países y que son cristianos procedentes de diversas confesiones. La Comunidad es un signo visible y palpable de la reconciliación y unidad de los cristianos. La Comunidad no acepta ningún donativo y los hermanos se ganan la vida con su trabajo, y sus herencias personales las dan a los más pobres.

Desde finales de los años cincuenta, Taizé ha sido  lugar de peregrinación y encuentro para jóvenes del mundo entero donde poder celebrar la reconciliación de los cristianos y lugar de encuentro con Dios.

Taizé es famosa por sus encuentros de jóvenes, que son acogidos por la Comunidad durante todo el año en gran número. Los jóvenes que llegan a Taizé buscan sentido a sus vidas en comunión con los demás y tras su estancia a todos se les invita a poner en práctica lo que hayan entendido del evangelio y a convertirse en portadores de paz y reconciliación para quienes les rodean.

Taizé organiza además, desde 1978 y anualmente, un encuentro de cinco días en una gran ciudad europea, del 28 de diciembre al 1 de enero, al que asisten decenas de miles de jóvenes. Con motivo del Encuentro Europeo el Hermano Roger publicaba todos los años una “carta” traducida a más de sesenta idiomas y que sería retomada en los encuentros de Taizé.

Pues bien este año 2015 la ciudad de Valencia ha sido el lugar de encuentro europeo de jóvenes con espíritu de Taizé. Esta peregrinación ha tenido un título Peregrinación de Confianza.

Las parroquias de la ciudad, de los barrios y de los pueblos del cinturón de la diócesis han sido Parroquias acogedoras, que han trabajado preparando a sus feligreses con oración, siempre estilo Taizé, para concienciar a los feligreses de la importancia de este acontecimiento pastoral y para dar confianza para abrir las casas y acoger a los peregrinos.

El propio Hermano Aloïs, actual prior de Taizé nos dice: “La hospitalidad ofrecida abre nuestro horizonte, nos trasforma y nos aporta alegría de vivir. No nos preocupemos demasiado por disponer de pocos medios para acoger. La sencillez y la necesidad de improvisar no impiden, sino que más bien despiertan una comunión. Y la esperanza puede nacer allí donde existe una experiencia de comunión”.

Mi parroquia San Francisco de Borja, en la que colaboro como catequista y como miembro del consejo de pastoral, inmediatamente se involucró en la preparación de la acogida de 50 jóvenes.

Teniendo en cuenta que pertenezco al Instituto Secular Vita et Pax y que nuestros estatutos abogan por la hospitalidad, no podía resistirme a acoger a tres jóvenes en mi casa, sino que al contrario, me sentía responsable y feliz.

Llegó el día de la acogida y recibí a tres croatas. Mi inglés es bastante escaso, pero para las cositas más sencillas como acoger, ofrecer el desayuno, la ducha y la cama, o cualquier otra necesidad, aun me puedo defender.

Acudía con ellas a la oración de la mañana que se hacía en la Parroquia a las 8,30 y una vez terminada  los jóvenes trabajaban  en talleres y se disponían a pasar todo el día cumpliendo su programa, aunque esto no impedía visitar la playa y las diferentes zonas preciosas que tiene Valencia. Por  la noche contaban un poquito qué habían hecho, pero estaban cansadas y tenían ganas de ir a dormir. También hablábamos de nuestros respectivos países y de la falta de trabajo que hay en ambos.

La noche del 31 tuvimos una oración por la paz y después un festival de las naciones. Fue precioso porque la savia joven salió a relucir con canciones de sus países, la alegría estaba a flor de piel, comimos las uvas de forma bastante original y los españoles cantamos la Macarena y también nos atrevimos a hacer una filá mora invitando a participar a todos los que estaban allí.

Estrenamos el año celebrando la Eucaristía y después vinimos a casa a comer  y fue el momento de la despedida… Sí un poquito emotiva.IMG-20160108-WA0000

En general todos los jóvenes llenaron Valencia de su deseo de vivir,de sus deseos de renovación.

Ojala haya sido una posibilidad importante de vivencia del Evangelio y de compromiso fraterno. El Señor se vale de todo y ésta ha sido una buena ocasión.

 Siempre tenemos que dar gracias por las oportunidades que nos ofrece.

 

 

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