Este es nuestro día

Por: D. Cornelio Urtasun

¡He resucitado! Este es el mensaje del Maestro que aparece, vencedor de la muerte, triunfador de la Vida. ¡He resucitado! ¡He resucitado!

Como quien despierta de un profundo sueño y se encuentra bañado por la luz de un sol radiante, nos encontramos nosotros inundados por el fulgor de ese sol de justicia, Cristo Jesús, que acaba de resucitar. No acertamos a comprender lo que pasa a nuestro alrededor.

Semanas y semanas, rodeados de las obscuridades más densas, copados por todas partes de gemidos de muerte y dolores. Ante nuestros ojos desorbitados, la figura doliente del Salvador cargado con su cruz y en invitación constante a una participación generosa en su dolor y en su muerte.

Parece que se hunde el mundo… cuando he aquí que la noche obscura se hace aurora radiante. Los ojos que nada podían ver se encuentran con los rayos de un sol destellante y los oídos que recogieron mezclados, el testamento del Señor y los insultos que contra Él se dirigían, oyen el suavísimo mensaje:

¡Resurrexi! ¡Resurrexi! Es el Maestro, el Caudillo de la Vida, poco ha muerto, que reina ya, vuelto a la vida, y que se acuerda de venir a alegrar y consolar a los que fuimos sus compañeros de fatigas y de muerte.

¿Qué quiere decir esto?

Que se acabó la Cuaresma y ha venido la Pascua.

Que calló la tormenta y cesó el vendaval, y ha renacido la calma.

Que se ha dado al traste con la muerte y viene el reino de la Vida.

Que se acabaron las tinieblas y viene el reino de la Luz.

Que se acabó la guerra sin cuartel y viene el reino de la Paz.

¡Oh sí: viene el reino de la Paz y de la Vida, de la Luz y del Amor. El reino del que es nuestra Paz y nuestra Vida, nuestra Luz y nuestro Amor! Sí, sí: ha llegado nuestro triunfo: ha sonado nuestra hora.

Este es nuestro día ¡Alegrémonos y regocijémonos en Él!

Este, sí, este es nuestro día.

Ha terminado la guerra: viene el imperio de la Paz, del que es nuestra Paz.

Esta es la eterna canción de los que se han fiado por completo de Jesucristo. Que correrán irremisiblemente su suerte en la lucha, en la victoria, en la guerra y en la paz, en el dolor y en la alegría, en la muerte y en la Vida. Durísimo el combate, glorioso, clamoroso el triunfo, irresistible, incontenible.

Este es nuestro día. Este es nuestro día.

Ha llegado nuestra Pascua: nuestra suspirada Pascua

¡Qué ansias de VIDA, de torrenteras de VIDA… en este triunfo esplendoroso del que es nuestra VIDA…!

¡Oh Cristo, nuestra Pascua, Caudillo de la Vida, poco ha muerto, hoy resucitado: danos Vida, más Vida, torrenteras de VIDA, que es Paz, que es Luz, que es Amor!

 

 

 

“ El Señor ha resucitado, ¡Aleluya!”

Pascua de Resurrección 2016

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid

“Este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo” Con estas palabras, el salmo que cantamos hoy, el 117  nos invita a la alegría, porque el Señor ha resucitado, ha vencido a la muerte.

Durante 40 días la Iglesia nos ha ido preparando para este gran acontecimiento, la resurrección de Jesús y consecuentemente nuestra propia resurrección,  Las lecturas, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo nos ha presentado el camino a seguir para convertirnos “Convertíos y  creed en el evangelio” se nos decía al comienzo de la Cuaresma, el miércoles de ceniza, para seguir cada día con los pasajes más destacados del Evangelio, culminando con el llamado Triduo Pascual, la celebración de la muerte y Resurrección del Señor.

Es un gran día para los cristianos, es la fiesta central del año litúrgico y en ella se nos invita a vivirla en plenitud, sabiendo que Cristo ha vencido a la muerte y que nosotros también resucitaremos con él. “Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe”, nos dice San Pablo, Por  tanto  es un día en el que debemos renovar nuestra fe, nuestro compromiso  bautismal, “habéis sido sepultados con Cristo  buscad las cosas de allá arriba,” nos dice el mismo Pablo en la segunda lectura de hoy. ¿Qué significa, “buscar las cosas de arriba?” significa que con los pies bien puestos en la tierra, nuestra mirada debe estar en el Señor, lo que no debe impedirnos vivir el hoy con todas sus consecuencias, Un hoy lleno de muerte, lleno de violencias, de guerras en el que nosotros tenemos que ser creadores de vida, aportando esperanza en una vida mejor, tarea no fácil, pero debemos poner empeño en que así sea.

Las lecturas tanto de los Hechos de los Apóstoles como del Evangelio, nos narran los hechos tal y como ellos, testigos de la Resurrección los vivieron. Juan en el evangelio nos cuenta al detalle lo que pasó esa mañana, siendo la testigo principal, María de Magdala. En este relato debemos remarcar varios hechos, primero fue una mujer quien descubre” el sepulcro vacío”, segundo corre a contar a los discípulos lo que cree que ha pasado allí, tercero, ellos van al sepulcro “vieron y creyeron”.

Este debe ser nuestro camino. Descubrir que Cristo ha resucitado, anunciarlo para que otros  también lo descubran y crean. Celebramos el compromiso de Dios con la vida, y celebramos también que podemos mirar de cara a la vida, lo que no nos exime de nuestra responsabilidad en todo lo que estamos viviendo.

Que Jesús resucitado nos fortalezca en la  fe, viviendo con esperanza y comprometidos en la Caridad, en el Amor, como testigos testigos de este amor Amor de la Misericordia

Termino con la secuencia de este día de Pascua

Ofrezcan los cristianos, ofrendas de alabanza

A gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva

A Dios y a los culpables, unió en nueva alabanza.

Lucharon vida y muerte, en singular batalla,

Y muerto el que es la vida, triunfante se levanta.

¿Qué has visto en el camino, María en la mañana?

A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.

Los ángeles testigos, sudarios y mortaja

A mi Señor resucitado, mi amor y mi esperanza.

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda,

Allí veréis los suyos, la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia,

Que estas resucitado, la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana,

Y da a tus fieles parte en tu victoria santa. Amen

 

 

 

 

Pregón Pascual 2016

¡Cristo ha resucitado!

Por: Auxiliadora Fernández. Mujeres y Teología. Ciudad Real

Cuando todo parecía perdido; cuando el Justo había terminado machacado en una cruz,  Dios saca fuerza de lo débil, y de la muerte, hace brotar la Vida. Esta es la Gran Noticia de esta Noche Santa. Esta es la razón profunda de nuestra Fe y el fundamento de nuestra Esperanza: ¡Cristo vive resucitado!

Nos inunda una inmensa alegría al tener la certeza de que la muerte ha sido derrotada; que el Inocente que ayer fue crucificado, esta Noche  derrocha vida plena por los cuatro costados.

En aquellas Mujeres que acompañaron a Jesús hasta el sepulcro, había una llama de esperanza en su mirada, que les hacía creer que todo lo ocurrido con Jesús no podía quedar para siempre sepultado: Dios ha dado la razón a Jesucristo y nos lo  regala Resucitado y Vivo para siempre.

Alegrémonos con la Iglesia entera, porque esta Noche se ha abierto una puerta inmensa a la Esperanza. A partir de hoy, lo imposible empieza a ser posible. ¡Ha llegado por fin la verdadera Vida!  

Que exulten de gozo todas las personas que hacen de su vida un don para los demás; aquellas que entregan todos sus minutos en el servicio callado, sanando heridas, compartiendo cruces, dignificando tantas vidas rotas, que la injusticia humana crea y recrea por doquier.

Que canten de alegría todas las personas de buena voluntad que anhelan la paz y la justicia; que quieren de verdad un mundo nuevo, reconciliado en los brazos de Cristo Resucitado; sin odios ni violencias, sin fronteras cerradas; personas que apuestan, de verdad, por hacer posible que nuestro mundo llegue a ser la gran familia humana.

Y que se alejen los espíritus malignos, esos que amargan la vida a las personas; quienes matan; quienes imponen leyes y tratados injustos; quienes ponen los intereses económicos por encima del bien de las personas….,  porque han sido definitivamente derrotados.

A quienes creemos en Cristo Resucitado, nadie podrá robarnos nuestros sueños: Seguiremos rechazando el imperialismo del dinero y de las armas; nos opondremos a la economía de mercado y del consumo, que envía a la exclusión y al hambre a la gran mayoría de la humanidad. Diremos no a cualquier discriminación por motivos de raza, género, cultura o religión.

Y seguiremos apostando por ser Iglesia que respire y regale misericordia; espacio de acogida, de perdón y de ternura. Y siempre servidora de quienes hoy se encuentran arrinconados en los márgenes de la historia.

Toda la Luz que nos inunda en esta Noche Santa, queda simbolizada en este Cirio –Luz de Cristo Resucitado-. Con él, ofrecemos nuestras vidas, para ser ya desde ahora, testigos de la Pascua.

¡Cristo Resucitado!: Acepta nuestra ofrenda. A Ti toda nuestra alabanza y gratitud, porque sigues viviendo y reinando y lo harás por los siglos de los siglos. Amén.

Encuentro grupo Vida y Paz de Pintor López (Valencia)

Por: Pili Riera. Vita et Pax. Valencia

Ayer, domingo 20 de marzo, nos reunimos el grupo Vida y Paz en Pintor López –Valencia-. Se tuvo que adelantar por ser Pascua de Resurrección el último domingo de mes.DSCF4388

Recién terminada la fiesta de San José, el bullicio de las “fallas” no nos impidió centrarnos en la Semana  Santa, en el Domingo de Ramos tan rico litúrgicamente y que hemos podido comentar y compartir en un fluido diálogo.

Antes, como hacemos siempre, iniciamos la reunión  con una oración al Espíritu: “Ven Espíritu, hálito de vida, cuando tú estás no hay divisiones, no hay violencia, no hay injusticia, no hay, no hay… tantas cosas… sino generosidad, solidaridad, paz, etc. etc”. Cosas que hemos ido comentando haciendo un paralelismo con la situación actual: refugiados, inmigrantes… con lo que nos sentimos interpeladas.

El tema central del encuentro de hoy ha sido: ESPIRITUALIDAD. El Espíritu en la Biblia. Espiritualidad que da sentido al ser humano. La parte correspondiente a Espiritualidad Cristiana  no se pudo terminar y retomaremos en la próxima reunión.

Lo más importante es que pudimos dialogar y compartir experiencias que nos ayudan como grupo. Grupo que poco a poco se va consolidando.

Y para terminar no podía faltar una suculenta merienda de “buñuelos” y chocolate, lo propio de estas fechas.

Nos despedimos deseándonos una Feliz Pascua de Resurrección.

Vía Crucis

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 La mujer adúltera (Jn 8,1-11)

Hay quienes creen que no existe discriminación real contra las mujeres pero para muchas de ellas, ser mujer es una condena a muerte. Según Amnistía Internacional: “La discriminación es una enfermedad mortal. Diariamente mueren más mujeres y niñas a consecuencia de diversas formas de violencia y discriminación basadas en el sexo, que por ningún otro tipo de abuso contra los derechos humanos”. Cada año, conforme a Unicef, más de un millón de niñas mueren sólo por el hecho de haber nacido mujer. Todos los años, debido a la discriminación, millones de mujeres son mutiladas, golpeadas hasta morir, quemadas vivas, despojadas de sus derechos legales y compradas y vendidas en un comercio de esclavas no reconocido con fines domésticos o sexuales…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

La hija del funcionario (Mt 9,18-19)

Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecidas. Estas desapariciones son la cruz silenciosa de muchas mujeres. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia del abandono por razón de su sexo. La mayoría de estas víctimas son socialmente invisibles, muchas son mujeres empobrecidas, ocultas en su propio silencio y en el silencio cómplice del entorno social que las rodea.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

La mujer encorvada (Lc 13,10-17)

La violación como arma de guerra echa por tierra a las mujeres. Aunque comunidades y pueblos enteros sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica, social y su sexo. A menudo, las partes en un conflicto violan a las mujeres y, en ocasiones, utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de guerra. También sufren  asesinatos, esclavitud sexual, embarazo forzado, esterilización forzada…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Profecía de Simeón a María (Lc 2,34-35)

500.000 mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo y son 500 las que cada día pierden la vida por abortos mal realizados… En algunas partes de la India se mata a la mujer cuando queda viuda. Todavía existen países en el mundo en los que, en caso de embarazo por violación y/o adulterio, se mata a la mujer. En otras ocasiones, sus vidas se ven truncadas por matrimonios concertados. Su desarrollo social y su salud se ven afectadas y sin acceso a los cuidados, medicamentos y servicios necesarios, causando al día 800 muertes debido a complicaciones en el embarazo o en el parto.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Mujeres que acompañaban a Jesús (Lc 8,1-3)

Las mujeres se convierten en cireneos, muchas veces, sin elección. Representan el 80% de los cuidadores informales de personas dependientes, y el 90% de los que abandonan el trabajo fuera del hogar para prestar cuidados a otros familiares. Pero, a pesar, de la gran cantidad de trabajo que realizan en beneficio de la sociedad, éste no es reconocido, ni valorado, ni retribuido, confinándolas a seguir dependiendo del dinero de otros. Con horarios de veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año, su salud física y psicológica se ven afectadas, pero no hay reglamentos legales que las amparen ni respaldo social que las dignifique.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 26,6-13: La mujer del perfume

Muchas Verónicas pueblan la tierra. Hay 110 millones de mujeres y niñas con los órganos genitales mutilados y cada año se siguen mutilando 2 millones más. En algunas culturas se practica la ablación del clítoris y/o el cosido de los labios vaginales que el novio abrirá con un cuchillo el día de la boda, afirmando así la “toma de posesión” sobre ella. La mutilación genital femenina daña la salud y el bienestar de las niñas y mujeres de muchas formas, interfiriendo en el funcionamiento natural de sus cuerpos, y provocándoles fuertes dolores con consecuencias negativas para su salud física y mental. Esta práctica aumenta, además, el riesgo de mortalidad de los bebés nacidos de mujeres que la han sufrido.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

La viuda que lo da todo (Mc 12,41-44)

La feminización de la pobreza es una realidad que expulsa del bienestar de la sociedad y tumba a las mujeres una y otra vez. El 67% de los pobres en el mundo son mujeres. Ellas representan el 80% de la población desnutrida, el 70% de adultos analfabetos y el 67 % de los niños no escolarizados. Se estima que siete de cada diez personas que mueren de hambre en el mundo son mujeres y niñas. En bastantes países la preferencia por el hijo varón se traduce en el infanticidio de niñas y el aborto selectivo.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Piadosas mujeres (Lc 23,28)

Las mujeres han sufrido un sistemático robo de su memoria histórica. Sin memoria ni historia es como si no hubiesen existido. No hay consuelo para ellas. El robo de historias de antepasadas y contemporáneas las vuelve invisibles. Pero existieron: mujeres en la historia del pueblo de Israel, mujeres que acompañaron a Jesús, mujeres en el centro del acontecimiento de su cruz y su resurrección, mujeres en la Iglesia apostólica, mujeres quemadas en la hoguera, mujeres inconformistas, esposas y madres, monjas y laicas, mujeres pobres, trabajadoras, amas de casa, mujeres que trabajan por la paz, mujeres científicas, mujeres “comunes”, fieles y valientes…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

La viuda de Naín (Lc 7,11-15)

Por lo menos la mitad de las personas desarraigadas, refugiadas sin hogar, son mujeres adultas y niñas. Sin contar con la protección de sus hogares, sus gobiernos y en muchos casos de las estructuras familiares tradicionales, las mujeres se encuentran con frecuencia en situaciones de vulnerabilidad. Se enfrentan a los rigores de largas jornadas de camino hacia el exilio, el acoso o la indiferencia oficial y con frecuencia al abuso sexual, incluso una vez que han alcanzado un lugar aparentemente seguro. Las mujeres no sólo deben lidiar con estas amenazas personales sino que deben encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La suegra de Pedro (Mt 8,14-15)

El techo de cristal despoja de sus derechos a muchas mujeres. Es un concepto relativo a los obstáculos que enfrentan las mujeres que ejercen o aspiran a ejercer altos cargos (en igualdad de condiciones y salario) en corporaciones así como en todo tipo de organizaciones. Como ejemplos de este “techo de cristal” aparecen los datos de la OIT: las mujeres sólo desempeñan del 1 al 3% de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo. Sólo 8 países tienen como jefa de estado una mujer. Las mujeres sólo constituyen el 13% de los parlamentarios del mundo. Sólo 21 países cuentan con una mujer desempeñando la vicepresidencia. Aunque las mujeres representan casi el 40% de los miembros de las organizaciones sindicales, sólo son mujeres el 1% de los dirigentes de los sindicatos…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Dorcás (Hch 9,39-41)

Sin ampliar la mirada a otros lugares, las ‘cruces’ del empleo femenino en nuestro país son la precariedad, la temporalidad y la desigualdad. El 72% de la contratación a tiempo parcial es femenina. Las mujeres cobran, de media, un 16% menos que los hombres, en igualdad de condiciones. El empleo creado en los últimos trimestres tiene un claro componente de precariedad que afecta especialmente a las mujeres: empleadas de hogar, trabajadoras de empresas de servicios, en la economía sumergida, en todo tipo de empleos precarios, con doble o triple jornada de trabajo… Por lo general, las mujeres se incorporan al mercado laboral sin abandonar el cuidado y la gestión del hogar, asumiendo un doble papel que tiene importantes costes para ella y su calidad de vida. El paro ha crecido proporcionalmente en mayor medida entre las mujeres que entre los hombres durante la crisis ya que se duplicó.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La samaritana (Jn 4,1-42)

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Las mujeres que estuvieron en el Calvario (Lc 23,49)

Muchas mujeres permanecen crucificadas porque se les prohíbe el acceso a la educación. A una de cada cinco niñas se les niega la educación debido a barreras culturales, pobreza, guerra o un largo etcétera de obstáculos con los que una niña, por ser niña, se encuentra nada más nacer. La falta de oportunidades ha negado la igualdad a millones de niñas y mujeres, causando que de los 796 millones de personas que en el mundo no saben leer ni escribir, 2/3 de ellas sean mujeres. En muchos lugares, les prohíben ir a las escuelas: mientras que sus hermanos asisten, ellas se ven obligadas a andar durante horas para llevar agua a su familia o hacer otros muchos trabajos domésticos o en el campo. Esto hace que las mujeres no puedan desarrollarse y sigan dependiendo tanto económica como emocionalmente de sus maridos cuando crecen.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

La cananea (Mt 15,21-28)

Millones de mujeres, cada día, son colocadas en un “sepulcro” porque tienen un limitado acceso a los servicios sanitarios o a la salud ginecológica, y lo tienen de forma distinta según la región en la que habiten. En muchos lugares las mujeres tienen restricción en sus movimientos fuera del hogar, en otros no pueden utilizar los recursos familiares, en otros se ven marginadas por los trabajadores sanitarios… estos y otros factores dificultan la admisión a los servicios sanitarios de las mujeres. Su salud está en peligro debido a la falta de acogida en los programas de exploración, detección y tratamiento. Por otra parte, hay lugares en los que no se invierte para la formación  de especialistas en la detección del cáncer ginecológico, que ayudaría a salvar las vidas de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Mujeres testigos de la Resurrección (Mc 16,1-7)

Y, a pesar o, tal vez, por todas las sentencias a muerte, por todas las cruces, por todos los empujones, por todos los sepulcros… de ellas, de las mujeres, precisamente, recibimos la buena noticia: ¡Jesús está vivo! Ellas son las que tienen que contar y anunciar que el Resucitado nos precede en el camino; que ni el sufrimiento ni el ser víctima tienen la última palabra; que allí donde es amenazada la vida, allí mismo, ha sido sembrada la semilla de la Resurrección; que toda persona que va hacia Él lo encuentra y que Él va siempre delante a Galilea: ¡¡PALABRA DE MUJERES!!

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Agenda para el Segundo Trimestre del año 2016

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación. Vita et Pax.

  • Del 28 de marzo al 2 de abril, Convivencia de Vita et Pax en Ruanda.

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  • Del 4 al 11 de abril, Ejercicios Espirituales en la Casa de Ejercicios “La Purísima”. Alacuás (Valencia). Acompaña: Álvaro Alemay sj.DSCF2406

 

  • Del 8 al 10 de abril, se celebrarán las XXX Jornadas de Formación de Formadoras en Madrid. Organizadas por Cedis.

Descargar (2016-Formacion-formadores.pdf, PDF, Desconocido)

  • Del 14 al 15 de mayo, “Retiro de Primavera” en Daimiel (Ciudad Real). Tema: “Este es el tiempo de la misericordia”.

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  • 26 de junio, II Encuentro Nacional de los grupos Vida y Paz en Valencia.

Descargar (Triptico2016.pdf, PDF, Desconocido)

  • 25 y 26 de junio, en Madrid, día de Formación y Asamblea de Cedis.

Cedis

Gracias Leo

EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LEONOR CASIANO

Por: M. Carmen Latre. Vita et Pax. Alicante

LeonorNos encontramos reunidos esta tarde en la Parroquia de los Dolores de Madrid para celebrar la Eucaristía que siempre es Acción de gracias, pero hoy de manera especial  queremos dar gracias al Señor por la vida de Leonor Casiano. Que acaba de fallecer en Pamplona.

Nacida en el corazón de Madrid en una familia muy religiosa, sintió muy pronto la llamada del Señor a seguirle de una forma radical y generosa al servicio del Reino, y lo concretó en el Instituto Secular Vita et Pax con sede en Pamplona.

La familia Casiano y nosotras, miembros de Vita et Pax,  sentimos la pérdida de Leo, pero tenemos la confianza de que ella descansa en Dios, y allí junto a los suyos y junto a los miembros de Vita et Pax goza ya de la presencia del Señor. GRACIAS LEO.

Mucho podríamos decir de ella, pero no resulta fácil sintetizar: Mujer sencilla, amable, acogedora siempre, culta, fiel en el seguimiento a Jesucristo, y tomando las palabras de un amigo nuestro “mujer de mucha vida, alegría, esperanza y además muy versada en diferentes y varios temas de toda índole con la que se conversaba ricamente” y añadimos nosotras, con un gran espíritu de artista y soñador.

Todo esto lo hemos compartido con ella. La familia, con el apoyo y la palabra siempre reconfortante en los momentos difíciles y de alegría. Nosotras, llevando a cabo juntas la tarea y Misión de la difusión de la cultura a través de las librerías Manantial, Sorgente en Roma y Tokyo, donde desplegó todo su ser con una gran actividad a favor de la cultura y el apoyo a las emigrantes y españolas que buscaban en ella el apoyo y consejo en los momentos de dificultad.

Hoy la familia Casiano, la mamá Pepi, su hermana Marisa y demás familia, así como nosotras, miembros de Vita et Pax, os agradecemos vuestra presencia y damos gracias al Señor por Leo que desde el cielo sigue presente en nuestras vidas.  ¡GRACIAS DE NUEVO LEO!

Uno de tantos

Comentario al Domingo de Ramos. Ciclo C

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante.

Maestro

Jesús es reconocido en varias ocasiones durante su predicación como “El Maestro” incluso por los fariseos, pero un maestro cuya fortaleza no entienden. No es manipulador utilizando su saber, no es liberador utilizando su potestad, no se apoya en armamentos para luchar, su autoridad no tiene nada que ver con la soberbia, sin embargo tiene fuerza, tiene poder, tiene autoridad… y todo lo manifiesta en el servicio. Él mismo se lo dice a sus seguidores “Vamos a ver, ¿Quién es el más grande, el que está a la mesa o el que sirve? El que está a la mesa ¿verdad? Pues yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lc 22,27) ese es su Señorío. Jesús lo pasa todo por el filtro del Amor.

No consintieron ser hijos

Jesús pone a esa sociedad, la que le tocó vivir, patas arriba. Desmanteló la ley, chilló la verdad a los poderosos, delató a los verdaderos bandidos, destruyó el templo por su mal uso… Y es que en el fondo pensó que se encontraba entre sus hermanos; hermanos por ser todos hijos de Dios, porque Él sí reconocía y vivía la paternidad de Dios.

Sabía que la guerra no terminaba con los conflictos, sabía que la paz siempre tiene que ir acompañada de la esperanza cuando es una verdadera paz, por eso, fue pacífico en su empeño, aunque luchador.

Y no hizo nada que no pudiera hacer un hombre cualquiera, por eso nos dice Pablo que fue “como uno de tantos”, porque siempre hizo lo que cualquier persona podría llegar a hacer, siempre y cuando su confianza en Dios-Padre fuera PLENA. “Su hacer” tenía que estar al alcance de un simple campesino, pastor… de cualquiera de nosotros.

Gastar la vida

Jesús nos mostró lo que Dios quería. Sabía que la vida comienza y termina en esta tierra y se gasta. El ofreció gastarla en el proyecto de Dios, en llevar el mensaje del Reino de Dios. Y fue una entrega sufriendo, con miedo, con sensación de abandono. Pero también Dios le mostró que Él no nos abandona nunca y que la fortaleza de su amor se siente en todos nuestros momentos por muy duros y extremos que sean.

Cuando acaba el día o la jornada de trabajo y notas el cansancio del día, y sientes que has dejado toda tu energía en ese caminar de hoy, te hace consciente y piensas que merece la pena gastar la vida y empeñarte en acompañar a tus hermanos, en luchar por la dignidad de cada persona con la que te encuentras, en reconocer el valor del que tienes a tu lado, en favorecer al otro, en facilitarle el caminar al compañero… el entregar tu vida al que lo necesita y abandonar tu vida en Dios, al estilo de Jesús, como uno de tantos.

Revolución ignorada

5º Domingo de Cuaresma, ciclo C

Por: Jose Antonio Pagola. Presbítero.

Le presentan a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Todos conocen su destino: será lapidada hasta la muerte según lo establecido por la ley. Nadie habla del adúltero. Como sucede siempre en una sociedad machista, se condena a la mujer y se disculpa al varón. El desafío a Jesús es frontal: «La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú ¿qué dices?».

Jesús no soporta aquella hipocresía social alimentada por la prepotencia de los varones. Aquella sentencia a muerte no viene de Dios. Con sencillez y audacia admirables, introduce al mismo tiempo verdad, justicia y compasión en el juicio a la adúltera: «el que esté sin pecado, que arroje la primera piedra».

Los acusadores se retiran avergonzados. Ellos saben que son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquella sociedad. Entonces Jesús se dirige a la mujer que acaba de escapar de la ejecución y, con ternura y respeto grande, le dice: «Tampoco yo te condeno». Luego, la anima a que su perdón se convierta en punto de partida de una vida nueva: «Anda, y en adelante no peques más».

Así es Jesús. Por fin ha existido sobre la tierra alguien que no se ha dejado condicionar por ninguna ley ni poder opresivo. Alguien libre y magnánimo que nunca odió ni condenó, nunca devolvió mal por mal. En su defensa y su perdón a esta adúltera hay más verdad y justicia que en nuestras reivindicaciones y condenas resentidas.

Los cristianos no hemos sido capaces todavía de extraer todas las consecuencias que encierra la actuación liberadora de Jesús frente a la opresión de la mujer. Desde una Iglesia dirigida e inspirada mayoritariamente por varones, no acertamos a tomar conciencia de todas las injusticias que sigue padeciendo la mujer en todos los ámbitos de la vida. Algún teólogo hablaba hace unos años de «la revolución ignorada» por el cristianismo.

Lo cierto es que, veinte siglos después, en los países de raíces supuestamente cristianas, seguimos viviendo en una sociedad donde con frecuencia la mujer no puede moverse libremente sin temer al varón. La violación, el maltrato y la humillación no son algo imaginario. Al contrario, constituyen una de las violencias más arraigadas y que más sufrimiento genera.

¿No ha de tener el sufrimiento de la mujer un eco más vivo y concreto en nuestras celebraciones, y un lugar más importante en nuestra labor de concienciación social? Pero, sobre todo, ¿no hemos de estar más cerca de toda mujer oprimida para denunciar abusos, proporcionar defensa inteligente y protección eficaz?

Este es el tiempo de la Misericordia

Celebración penitencial

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

Nos encontramos de lleno en el Año Santo de la Misericordia y, como no podía ser de otro modo, nos vamos a centrar en las entrañas del Padre de la Misericordia (Lc 15,11-32) para esta celebración de la Penitencia. ¡Qué sabida tenemos esta historia! Tal vez, por ello, no nos damos cuenta de la honda revolución que se encuentra dentro. Nos cuenta que había un hijo al que le quemaba el suelo paterno; la felicidad, según él, solo podía encontrarse fuera del hogar. Cuando partió no sabía si debía avanzar al norte o sur, este u oeste. Su brújula solo indicaba una dirección: lejos. Malgastó el dinero en simulacros de amor, incapaz de encontrar el verdadero. Acabó entre puercos, y tuvo que ser su estómago inquieto el que le recordase la inquietud del corazón: “en casa de mi padre… sí me levantaré, volveré…”.

Hay, sin embargo, en la parábola, otro corazón, el del Padre, que permanece en el hogar. Llama la atención que la palabra que más se repite a lo largo del texto es padre. No es hijo, ni hermano, ni pecado… es padre. Aparece 12 veces. El Padre dejó marchar al hijo, no se lo impidió. Le entregó lo que le correspondía de su herencia. Nos imaginamos su dolor. Y, a la vez, intuimos que, cuando firmaba los documentos que hacían a su hijo dueño del patrimonio, conservaba en secreto una esperanza. El hijo podía abandonar la casa pero no la nostalgia del Padre grabada en el fondo de su corazón, que le invitaba sin cesar a volver.

No pensemos que el Padre permaneció sin más a la vera del camino, esperando cada mañana la vuelta de su hijo. No se redujo a eso su actividad. Encontró la forma de meterse Él también en la maleta de su vástago, de colarse en el hatillo que se colgó al hombro, como una especie de GPS para que el hijo pudiese volver. Para ello grabó su propia imagen en el fondo de los deseos del hijo. Así sabía que, a través de toda su búsqueda y derroche, podía seguir atrayéndole de vuelta a casa.

Y al final de su ruta, hastiado de su vida, hambriento y sin dinero, descubre la gravedad de la ofensa al ver al Padre que le tiende los brazos. El amor, en vez de disimular la falta, de hacerla más pequeña, de justificarla, la pone de relieve. Pecar no es solo ir contra una norma, saltarse uno de los semáforos de Dios…  Quien peca hiere a un amigo, abandona a un hijo, reniega de un hogar, traiciona a un esposo, olvida a una madre, siega una vida, rompe una palabra, roba el salario del trabajador…

Al confesar el desastre en el que ha convertido su vida, el hijo pródigo proclama, también, una nueva dignidad. No culpa a nadie más, se niega a ser una víctima. Y la confesión nos prepara para la fiesta. Advirtamos que el Padre jamás le dice a su hijo: “Te perdono”. La fiesta es el perdón. Recibido por el Padre, el hijo pródigo pudo también perdonarse a sí mismo, reconciliarse con su historia extraviada. Jesús nos dice que cada vez que alguien es perdonado hay fiesta. Perdonar es una oportunidad para empezar de nuevo; una nueva posibilidad de vida nos es dada.

Había otro hijo en la parábola. Este no se marchó por los caminos; se quedó en su casa paterna. Pero hay muchas formas de estar presente. Y una puede ser la de hacer de todo en la familia – aportar el fruto del propio trabajo, tener allí comida y techo, vivir entre las mismas paredes… – y, sin embargo, no estar en el hogar.

Es este el drama del hijo mayor. Él no intercambió el amor del Padre por otros amores, como hizo el pequeño. No negó el amor con amores errados, sino con la indiferencia ante el amor. Eligió permanecer en casa, bajo apariencia de total normalidad, pero quedándose ausente, mero espectador de los afanes paternos, mercenario a su servicio. Su cuerpo estaba allí pero su corazón vagaba por otros lares.

Este es el tiempo de la Misericordia:

  • Repasa todo lo que queda en ti de hijo pequeño: ese deseo de alejarte de lo que significa vivir en fraternidad, lo que hay de vivir a tu aire, a tu gusto, sin compromisos ni tareas… gastando tus dones solo para ti…
  • Desde la experiencia de ese amor misericordioso del Padre desata los nudos que ahogan tu misericordia: las rencillas del corazón; las traiciones a las promesas dadas; el olvido de las manos tendidas en busca de ayuda; la media verdad que ensucia nuestros labios; la crítica que cosifica al otro; las huidas de casa en busca de novedades sin sustancia…
  • Nos acosa, a veces, la tentación de observar nuestras culpas desde la soledad.¡Dejemos de mirar nuestro pecado con los propios ojos! Miremos nuestro pecado desde Dios, con los ojos del Padre Misericordioso. Cuando Dios perdona nuestros pecados no está cambiando la opinión que tiene de nosotros, está cambiando la opinión que nosotros tenemos de Él. No cambia Dios, cambiamos nosotros.
  • Quizá, también, encuentres en ti algo del hijo mayor que pasa factura por los servicios, que tiene envidia de la fiesta que el Padre presta al hijo que se ha escapado… Y siente también que ese Dios-amor sale a tu encuentro en lo que hay en ti de hijo mayor para abrazarlo y para que descubras que “todo lo mío es tuyo”…
  • Contempla al Padre bueno largamente, sus entrañas misericordiosas que vuelven a engendrar vida… el perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza. Descubre lo que en ti ya hay de Padre-Madre bueno y da gracias por ello.

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