… No te cierres en ti mismo, cambia el corazón

Domingo V T.O. Ciclo A

Por: José Ignacio Blanco. Zaragoza (Eq. Eucaristía)

 ¿Sal y luz?

Llama la atención escuchar a Jesús que nos define a sus discípulos como «sal de la tierra» y «luz del mundo». Hemos perdido relevancia social, a veces tenemos la sensación de que detrás de nosotros no hay relevo en la Iglesia. Y hoy escuchamos: «Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo».

Desde la fe en Jesús es una ventaja la situación secularizada que nos está tocando vivir. De esa forma somos colocados donde Jesús quiere que estemos situados sus discípulos: en el corazón de mundo, en medio de las gentes. Según el papa Francisco «en las periferias existenciales de los seres humanos».

Identidad y misión son lo mismo 

Con frecuencia hemos sido educados en ideales grandiosos. Y así confundimos nuestro ser discípulos y la misión que nos corresponde con comprometernos en tareas de atención a los necesitados, a los enfermos, a la catequesis parroquial, a una organización humanista, a un movimiento eclesial… Pero, cuando descubrimos que nuestra misión prioritaria está en la vida ordinaria y anónima (familia, trabajo y relaciones), entonces la necesidad de hacer algo especial enmascara nuestra vanidad y quizá algo peor: nuestra fe superficial y nuestro amor rácano.  Damos sabor si nuestra calidad de vida lo tiene. Somos luz, si nuestra existencia es luminosa.

En continuidad con las Bienaventuranzas del domingo pasado

Jesús nos dice, al final del evangelio de hoy, que nuestra luminosidad tiene como finalidad que nuestras buenas obras den gloria a Dios Padre.  ¿Qué obras dan gloria a Dios Padre? Sin duda: las obras que brotan de vivir según las Bienaventuranzas que la Iglesia nos ofrecía el domingo pasado. Si alguien nos ve felices cuando las cosas no nos van bien, que somos libres sin necesidad de afirmarnos a nosotros mismos, que tenemos paz de fondo cuando los problemas se nos amontonan, que nos olvidamos fácilmente de nosotros mismos en favor de los demás… Entonces es posible que alguien se entere de que nuestras obras remiten a Dios, aunque es posible que muchos no se enteren. Pero eso no nos importa, porque no vivimos para que nos importe.

El secreto está en la mirada: Jesús se fía y nos confía su propia misión 

El secreto está en la mirada con que miramos esa vida ordinaria. Renovada esa mirada cada mañana, nos permite mirar a Dios en ese breve momento de oración. Nos permite mirar a los nuestros, familiares, conocidos, compañeros con los que nos vamos a encontrar en el trabajo. ¿Quién nos impide darles rostro y dignidad de personas? ¿Cómo te mira a ti, cómo los mira a todos ellos el Padre del cielo? Renovar nuestra mirada es una dosis de esperanza cada día. Justo la que necesitamos, ni más ni menos.

 

Bienaventurados los pobres, los olvidados de la tierra

Domingo IV T.O. Ciclo A

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid

Seguimos con el Tiempo Ordinario, tiempo importante, pues nuestra vida transcurre en la realidad de cada día la que nos toca vivir a cada uno/a. La Iglesia nos propone este año el  Evangelio de Mateo, que nos ayuda a seguir profundizando en  el Mensaje de Jesús a través de su vida pública.

Poco sabemos de los años que Jesús vivió en  Nazaret, pero sí, podemos vislumbrar  cómo a través de una vida ordinaria fue forjando la llamada de Dios para anunciar la llegada del Reino.

Hoy la liturgia nos ofrece la puesta en marcha de esa Misión, y nos lo presenta de una manera solemne, sube a la Montaña, se sienta y comienza a proclamar LAS BIENAVENTURANZAS. Sabemos que con ello los  seguidores de Jesús tendríamos suficiente, es un programa completo para vivir y construir su Reino. Llegan a lo más profundo de nuestro ser de creyentes.

Sofonías en la 1ª lectura también nos invita a vivir en la humildad y la sencillez, practicando la justicia y la moderación, es como una preparación a lo que Jesús va a ofrecernos en el Sermón de la Montaña.

Qué significa hoy ser pobres. Pobres son los que carecen de todo y ponen su confianza en Dios. Contemplando la realidad podemos afirmar que pobres son aquellos que viven al margen de la realidad, los desposeídos de la tierra, los hambrientos, los emigrantes y exilados, los que no tienen trabajo, ni techo, excluidos de nuestra sociedad.

Jesús sigue diciéndonos quiénes son dichosos, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón los que trabajan por la paz, los perseguidos…….

Cómo  podemos traducir al lenguaje de hoy las Bienaventuranzas. Cómo interpretar y vivir la mansedumbre, la compasión, la búsqueda de la justicia, de la igualdad. Cómo ser misericordiosos. El Papa Francisco en su deseo profundo de hacer una Iglesia misericordiosa, nos hizo la propuesta de celebrar el año de la Misericordia que acabamos de clausurar y en ella no ha ahorrado ocasión de invitarnos a vivir la misericordia, a ser misericordiosos como centro de nuestra vida cristiana. ¿Hemos comprendido el mensaje del Papa? ¿Nos hemos hecho planteamientos concretos en nuestro ser de cristianos? ¿Hemos aprovechado ese momento de gracia?

Ser constructores de PAZ, esa paz de la que tanto hablamos y tan pocos resultados constatamos. Cada día parece que estamos más lejos de lograrlo, vivimos en una guerra permanente según frase del propio Papa Francisco. No puede haber Paz si no hay justicia, y estamos también muy lejos de esta realidad.

“Estad alegres y contentos… -termina Jesús en el monte- porque vuestros nombres están escritos en el Cielo”.

Qué hermoso el Sermón de la Montaña… ¿qué sería del mundo, si cada creyente intentara  vivirlo? Necesitamos ser conscientes de que Dios no ha elegido a los sabios del mundo, sino a la gente sencilla, “en Cristo Jesús hemos sido hechos sabiduría, justicia y salvación”. De esta manera podemos creer que sí, podemos entrar o continuar en el camino que nos propone Jesús. Podemos ir dando pasos colaborando con ello a la llegada del Reino, Reino de justicia, amor y paz.

Terminamos haciendo nuestra la oración del Salmo 145: “El Señor hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos.  El Señor libera a los cautivos”.

Grupo Vida y Paz de Barcelona

Sagrada FamiliaPor: Flor Pedrero. Vita et Pax. Barcelona.

Nuestro encuentro fue el 16 de enero. Comenzamos con la plegaria al Espíritu Santo. Nos detenemos subrayando lo que cada uno quiere compartir. A continuación retomamos el tema Ad Gentes: Actividad misionera de la Iglesia. Fue muy rico e interesante, compartimos algunos puntos:

  1. Haciendo un poco de historia

Constatamos que a pesar de haber celebrado los 50 años del Concilio Vaticano II, ha sido poco leído y difundido, dejando pasar la ocasión para haber motivado a los cristianos a leerlo y, saborear todo lo bueno que supuso este acontecimiento para la Iglesia. “Abramos las ventanas a la Iglesia y, al mundo”. Iglesia en salida nos dirá hoy el P Francisco.

  1. Volver a la riqueza espiritual y humana del Vaticano II

Es iniciar un camino que nos adentra en su gran riqueza espiritual, eclesial, social, de relaciones con el mundo, con otras religiones cristianas y no cristianas. Uno de los Decretos salidos de la reflexión de los Padres sinodales, está el llamado “Actividad Misionera de la Iglesia” conocido como Ad Gentes. El núcleo central de la acción pastoral es la evangelización.  Nos animamos a leer el Documento y, a ir escudriñando en el Concilio Vaticano II.

  1. Objetivo del Decreto Ad Gentes

Como su mismo nombre indica, tiene como objetivo: la evangelización en los pueblos donde no ha sido anunciado el Evangelio. Vemos hoy en nuestro ambiente cómo los niños y las familias vienen a solicitar los sacramentos, por lo general sin haber oido hablar del Evangelio. Por otra parte constatamos que la mayoria de las personas  que cumplen con el precepto dominical se implican poco en las celebraciones y, no se integran activamente en la Comunidad. Todo buen evangelizador, crea interrogantes en sus oyentes con su propia vida. Los que aceptan el mensaje y, lo viven, se convierten en discípulos y, amigos de Jesús.

  1. El Vaticano II

El Vaticano II presenta a la Iglesia como: “sacramento universal de salvación”. “La Iglesia no está verdaderamente formada, no vive plenamente, no es señal perfecta de Cristo entre los hombres, en tanto no exista y trabaje con la jerarquia un laicado propiamente dicho”. “Los fieles seglares pertenecen plenamente al mismo tiempo al Pueblo de Dios y a la sociedad civil”. “La obligación principal de los seglares, hombres y mujeres, es el testimonio de Cristo, que deben dar con la vida y con la palabra.

  1. Papa Francisco

 La evangelización obedece al mandato de Jesús: “Id y haced de todos los pueblos mis discípulos …”. “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de salida que Dios quiere provocar en los creyentes. Todos somos llamados a esta nueva “salida” misionera. Cada cristiano/a y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar esta llamada. Sí, todos, todas podemos encontrar esas ¡periferias existenciales” en el entorno en que vivimos.“ lo que hicisteis con un hermano mío de esos más humildes, lo hicisteis conmigo” (Mt. 25,40).

La participación y aportaciones de todos los participantes en la reunión fueron muy buenas, siempre nos ayudan a fortalecer nuestra fe y a afianzar la fraternidad. Faltaron fisicamente María S y Elena que, por supuesto, estuvieron bien presentes entre nosotros, al igual que Loren que desde el País Vasco nos acompaña en cada encuentro y llama por telefono para hacerse presente; nos ha pedido que le enviemos los temas y, así lo haremos, así queda efectivamente y afectivamente unida a la familia.

Ya está en Barcelona Lola (mamá de Paqui) que participa con mucha ilusión y, feliz de compartir con nosotros. Concluimos haciendo el intercambio de regalos del amigo invisible, participaron también Emili y Patrick y continuamos compartiendo cena y fraternidad.

 

Jesús, la misericordia conflictiva del Reino

Jesús, la misericordia conflictiva del Reino

portada_jesusmisericordiareinoJosé Laguna

PPC

Este libro presenta una dimensión casi olvidada de la misericordia ejercida por Jesús: el conflicto. La sociedad suele recompensar a las personas e instituciones que se dedican a ayudar a los demás. Los Premios Princesa de Asturias tienen sus categorías de “Cooperación internacional” y de “Concordia”, o los Premios Nobel la suya de “la Paz”. A quien ejerce la misericordia se le premia, no se le crucifica; a no ser, claro está, que el ejercicio concreto de la compasión revista dimensiones conflictivas de tal envergadura que movilice los mecanismos punitivos de los órdenes políticos, económicos y religiosos imperantes. Ese es el dinamismo transgresor que encontramos tras la mayoría de las acciones misericordiosas de Jesús y de las cuales, este libro se hace eco.

José Laguna estudió teología en la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y en el Centre Sèvres (París). Es DEA en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. También es miembro de Cristianismo y Justicia.

Tierra de Zabulón y de Neftalí. Galilea de los gentiles

III Domingo TO. Ciclo A

Por: Josefina Oller. Vita et Pax. Guatemala.

Cada vez que toca un nuevo Ciclo litúrgico, una va haciendo nuevos descubrimientos y constata que la Palabra de Dios es de una riqueza inagotable. Al leer el evangelio que corresponde a este tercer domingo del T.O.: Mt. 4, 12-23, siempre fijaba la atención más bien en la elección de los primeros discípulos porque era y es un  texto vocacional, pero esta vez la atención se me ha ido más al principio del ministerio de Jesús.

¿Dónde empezó Jesús a predicar su mensaje? Responde el evangelista: “se fue a Galilea, pero no a  Nazareth, se fue a vivir a Cafarnaum, junto al lago en el territorio de Zabulón y de Neftalí”.

Él, que vino para anunciar la “BUENA NOTICIA A LOS POBRES”, coherentemente empieza por instalarse en un territorio fronterizo, en tierras que difícilmente sabían lo que es vivir en paz por el continuo trasiego de soldados y de mercaderes que abusaban de sus gentes, las oprimían y las abandonaban. Eran grupos sociales  lesionados en su libertad y en sus derechos fundamentales, marginados y pobres, alejados también de la religión oficial: Jerusalén quedaba lejos.

Pero Isaías, en su profética visión, intuyó que a este pueblo “que caminaba en tinieblas” le brillaría una gran luz: “para los que vivían en las sombras una luz les resplandeció”.  Y es que Dios –cuya predilección son los pobres- no podía dejar a este pueblo abandonado a su suerte, es el Dios que, a lo largo de la historia, libera, devuelve la libertad, restituye la dignidad robada y  da vida.

Jesús, el HIJO AMADO, cuyas manifestaciones epifánicas, hemos estado contemplando estos pasados domingos, se fue cabalmente a iniciar su misión “en la Galilea de los gentiles”, la región más pobre  de Palestina, abandonada y mal vista.  Por otra parte, cercana al mundo pagano, a la otra orilla  del lago. Jesús sabe que él es la LUZ, sabe que su mensaje tiene que iluminar más allá de las fronteras de Israel, sabe que ha venido para que “todas las personas tengan VIDA y la tengan en abundancia”.

Y tiene plena conciencia de que ha venido para anunciar el REINO. Sus primeras palabras son imperativas: “convertíos porque está cerca el Reino de los cielos”. El Reino es el criterio absoluto, síntesis de la Buena Nueva que irá desgranando paso a paso el evangelista Mateo. La conversión, actitud necesaria y continua para orientar la vida de los seguidores de Jesús, según el proyecto de este Reino querido por Dios.

Y  Jesús sigue concretando, camina por la orilla del lago y busca colaboradores. Los busca y los llama en su vida normal de trabajo, en sus actividades cotidianas, gente sencilla y humilde, pescadores.

Seguramente sensibles al seguimiento de algún maestro. Porque a la llamada de Jesús, la respuesta fue inmediata, “dejaron las redes y a su padre y le siguieron”. De todas maneras ¡qué fuerza de atracción tendría este Maestro cuando la reacción  fue tan radical. Difícilmente llegarían a captar los cuatro primeros discípulos: Simón y Andrés, Santiago y Juan qué consecuencias les iba a traer esta llamada. Más adelante supieron que suponía ruptura, grandes dosis de riesgo, dejar seguridades y embarcarse en algo nuevo que no sabían dónde les iba a llevar.  De hecho en el seguimiento, les iban surgiendo dudas y preguntas: “para nosotros que lo hemos dejado todo…. qué recompensa…”

Para todos/as cuantos estamos ilusionados por seguir a Jesús, asimilando sus actitudes, esta perícopa evangélica nos ofrece abundantes pistas de reflexión, empezando por ver por dónde empezamos nuestra tarea evangelizadora, si somos una “iglesia en salida” como desea el papa Francisco, si somos Buena Noticia para los pobres, si dejamos nuestras seguridades, si, finalmente, nos sentimos tan hijos, tan hijas de nuestro Buen Padre  que su proyecto: el  REINO Y SUS EXIGENCIAS, es nuestro único y absoluto objetivo.

Que el Espíritu acompañe nuestro caminar por la autopista del evangelio según San Mateo.

Resituar nuestra vida cada día

Domingo II del T.O. Ciclo A

Por: Rosamary González. Vita et Pax. Tafalla. (Navarra)

Hace una semana celebrábamos la fiesta del Bautismo de Jesús  dentro de las fiestas navideñas y hoy nos encontramos con el relato evangélico del bautismo de Jesús narrado por Juan. ¿Podemos añadir algo más de lo que se decía en el comentario del domingo pasado? No gran cosa, pero sí que lo primero que llama la atención es que un mismo hecho, contado  desde una profunda experiencia de fe, es vivido y narrado  de manera diferente por cada persona que participa en él.

Para Mateo, el evangelista del domingo pasado, es fundamental el diálogo entre Jesús y Juan. Pone el acento en enaltecer la figura de Jesús, en la humildad y sencillez de Juan; la autoridad de Jesús da paso a lo que para Él es lo importante: “Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así lo que Dios quiere”.

En el relato evangélico de hoy narrado por  Juan sobran los diálogos en el encuentro; Jesús viene hacia él, lo ve y exclama: “Éste  es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. No tiene dudas: “no lo conocía, pero lo ha visto” y ha creído. La presencia del Espíritu sobre Jesús es el signo dado por el que le envió y le anunció que él bautizaría con Espíritu Santo.

La riqueza de símbolos en uno y en otro nos ayuda a intuir qué pudo pasar a orillas del río Jordán: La figura de Jesús al encuentro de Juan para ser bautizado antes de echar a andar para cumplir su misión, el agua que le purifica: “pasando por uno de tantos”; el Espíritu en forma de paloma que se posa sobre Jesús, TODO lo que allí aconteció estuvo invadido por el Espíritu del Señor.

Muchos acudían a ser bautizados, pero para Juan fue una experiencia única. Se sintió enviado a bautizar antes de que llegara Jesús, pero necesitó un encuentro con Él para sentir esa presencia de su Espíritu y dar testimonio de que Jesús era el Hijo de Dios.

El profeta Isaías, en la primera lectura, se nos presenta como alguien que tiene conciencia de la acción de Dios en su persona desde el vientre de su madre y se siente llamado a una misión universal: “Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”.

Pablo también manifiesta con rotundidad sentirse llamado: “Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús….” Y termina deseándonos la gracia y la paz de parte de Dios.

La MISIÓN  para la  que estamos llamados y llamadas es la que tiene que resituar nuestra vida de cada día, como lo fue para Juan, para Isaías, para Pablo. Ésta tiene su raíz en la Misión de Jesús: amor incondicional, perdón, liberación, total cercanía con los excluidos y enfermos  y poniéndonos siempre como referencia  y en contacto con su Padre que es quien le daba y nos da la fuerza de su Espíritu para vivir con fidelidad  y dar respuesta a su llamada.

Algo nuevo está brotando, ¿no lo veis?

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

El tiempo pasa deprisa, a veces, demasiado. Pero no podemos dejar que se estanquen en el olvido acontecimientos importantes que nos ayudan a SER.  El día 8 de diciembre pasado, fiesta de la Inmaculada Concepción de María, Vita et Pax celebraba sus cincuenta años de presencia en Rwanda. Hacía cincuenta años que llegaron las tres primeras pioneras de Vita et Pax a Rwanda, una de ellas continúa aún allí como testigo de primera línea.

eucaristiaFue una celebración sencilla, cálida y entrañable, festiva y tierna, de mirada al pasado con un horizonte amplio de futuro. Victoria Cañas, Directora General, enviaba un mensaje de cercanía y agradecimiento. En él decía: ¿Qué les impulsó a dejar su tierra y partir a tierras lejanas? No sé si ninguna de las tres había pensado en ir a África alguna vez pero el Instituto y, sobre todo, el  Padre Cornelio, tuvo un gran sentido de universalidad desde los inicios y allí llegaron como enviadas a ser signo de vida y paz.

Posteriormente fueron pasando otras muchas, creo que más de una veintena, metidas en el  campo social, de enseñanza, sanitario y promoción,p-cornelio sobre todo, de jóvenes y mujeres. Hemos podido compartir con ilusión una etapa de nuestra vida con vosotras y vuestro pueblo, en medio de aventuras, alegrías, gozos, inquietudes, malos ratos y sufrimientos, porque de todo ha habido. Siempre he creído que África y sus gentes tienen espíritu de atracción, y solamente si una se siente seducida puede permanecer.

Hoy, caminamos conjuntamente con vosotras, rwandesas, que atraídas por Jesús decidisteis seguir el mismo camino que nosotras para darle respuesta. También a vosotras se os ha transmitido el mismo Carisma, y hoy forma parte de vosotras, y en la medida que lo hagamos nuestro, nos irá configurando conforme al ser y hacer de Jesús, teniendo sus mismos sentimientos, actuando como Él actuaba, teniendo en cuenta sus preferencias. En definitiva, estando en el mundo con los ojos y el corazón de Dios, con una intensa relación con Dios y disponibles siempre para los otros.

Que éste, sea un día  de Acción de Gracias por todo lo compartido y vivido junto a vosotras y vuestro pueblo. Que sigamos echando raíces juntas, respetándonos en nuestra diferencia, en nuestros ritmos y modos de hacer, pero siendo siempre presencia del Ser más profundo de Dios: misericordia y fuente de Vida.

Feliz día a cada una de vosotras y no olvidéis que algo nuevo está brotando, ¿lo veis?

¡Y claro que lo veíamos!

Todo el día se convirtió en acción de gracias por lo vivido en estos años; por la valentía de aquellas sencillas mujeres que, movidas por el Espíritu, llegaron a esa tierra “donde mana leche y miel”; gracias por todas las que les siguieron en una cadena ininterrumpida hasta hoy. Gracias por las compañeras rwandesas que, con gran generosidad, se han ido incorporando a esta aventura y gracias por las que van a venir. Gracias al padre Cornelio, artífice de toda la construcción y buen mediador y transmisor del Carisma. Y gracias al pueblo rwandés que quiso acogernos y hacernos suyas.

Ciertamente algo nuevo está brotando y lo vemos.

vp

Agenda VP

Agenda primer trimestre año 2017

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

  • Del 10 al 17 de enero 2017: Reuniones del Equipo de Consejo en Pamplona

 

  • Del 27 al 20 de enero 2017: Reunión del Equipo de Difusión del Carisma en Valencia

 

  • El 23 de febrero 2017: Acto académico en Salamanca

  • Del 10 al 12 de marzo 2017: Reunión de Directoras de Vita et Pax en Madrid

  • Del 15 al 22 de marzo 2017: Reuniones del Equipo de Consejo en Pamplona

 

  • 24 de marzo 2017: Oración ante el Mediterráneo: “Nuestra indiferencia les ahoga”

  • Del 27 de marzo al 3 de abril 2017: Ejercicios Espirituales en Casa de Ejercicios “La Purísima”. Alacuás (Valencia). Acompaña: Juan José Martínez García sj

 

  • Del 31 de marzo al 2 de abril 2017: Encuentro de Formación de Formadoras. Organiza: Cedis. Madrid

El Bautismo es un certificado

Bautismo del Señor. 8 Enero 2017. Ciclo A

Por: José Alegre. Zaragoza

Un marco evocador

 Es la fiesta del Bautismo de Jesús. El evangelio de hoy nos sitúa en un marco lleno de evocaciones para todos los amigos de la Biblia. A todos el río Jordán nos recuerda el paso del desierto a la tierra fértil, a la nueva patria, a lo que será su hogar, pero sobre todo recuerda el paso a la libertad y a la seguridad. Desde Egipto, situación de esclavitud, han pasado el mar Rojo y pasan a la libertad del esfuerzo, el cansancio, la obligación, la ley. Al pasar el río entrarán en una nueva vida, porque entran en su tierra, aunque no siempre fueron conscientes del regalo que se les hacía y lo desaprovecharon en muchas ocasiones.

 Otro bautismo distinto

Ahora, en ese mismo marco, comienza Jesús una vida nueva para él y para nosotros. Se ha ido al Jordán en donde Juan está bautizando, pero ni él ni sus bautizados entienden el bautismo si no es como penitencia de los pecados. Jesús, en cambio, va a darle al bautismo otra dimensión mucho más profunda. Como fue para los antiguos hebreos, hoy Jesús le da un carácter de cambio total para la vida humana. Los humanos ya no somos solo producto de una evolución biológica, tampoco somos solo creación de Dios, ni siquiera somos unos elegidos entre otros. Ahora somos, como Jesús, hijos de Dios. Él nos hace posible ese certificado que atestigua esa verdad. Somos hijos. Tenemos los mismos derechos que Jesús porque Él nos ha conseguido ese nivel y Dios, el Padre, ha aceptado la decisión. Por ese motivo el antiguo marco de la entrada en la tierra se ha convertido ahora en el marco de entrada en la familia de quienes se saben hijos. Juan Bautista no se ha enterado, el pobre, al que el más pequeño del Reino de los Cielos le aventaja.

 Certificado de hijos.

Lo importante ahora es creérselo. No dudar de semejante privilegio, no seguir en el miedo del extraño al que le parece que le van a ir a buscar para echarlo. Como les ocurre a los inmigrantes ilegales, siempre clandestinos para evitar ser descubiertos. Como les ocurre a los refugiados que llegan con el miedo en el cuerpo por temor a no ser aceptados. Como les ocurre a los niños adoptados en orfanatos que, acostumbrados al miedo por los tratos recibidos, no se creen que la dicha de estar en una casa como suya pueda ser verdad. Los bautizados somos quienes sabemos y creemos y vivimos como hijos de Dios en esta casa suya y en esta comunidad de quienes hemos sido bautizados y agradecemos la suerte de sabernos hijos realmente. Ya no tenemos miedo a Dios. Él nos quiere como hijos. Pero quiere que nos llevemos bien y comuniquemos a los demás esta buena noticia.

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