En la fiesta de Pentecostés….¿Dónde está el Espírítu?

Pentecostés. Ciclo A

Por: José Luis TerolProfesor de Ciclos Formativos (Intervención Comunitaria) Zaragoza

Cuando las puertas están cerradas y el miedo gobierna nuestras vidas, el Espíritu no tiene cabida y tampoco es posible la Paz.

¡Qué oportuna es la Palabra, cuando en un presente gobernando por gurús y “maestros” del MIEDO, nos interpela y sale a nuestro encuentro!

¿A quienes tenemos hoy miedo y les estamos cerrando las puertas?

 La lista puede ser larga y cada una de nosotras puede añadirle sus “vetos” personales: a los refugiados, a los inmigrantes, a los musulmanes, a los que no piensan como nosotras, a los diferentes….¿A LOS POBRES? (Vease, el  último ensayo de Adela Cortina “Aporofobia. El rechazo del pobre”).

En el Libro de los Hechos se visibiliza la presencia del Espíritu Santo “como un viento fuerte”. ¿Cuáles serían hoy las señales o representaciones del Espíritu?

La Palabra nos aporta algunas claves para el discernimiento.

“Y comenzaron a hablar en otras lenguas”, para ENCONTRARSE, para romper todos los muros, barreras y diferencias que impiden el encuentro. ¿Cómo es posible, invocar el nombre de Jesús, al Espíritu, para separar, para defenderse, para humillar?

“Todos nosotros, judíos y no judíos, esclavos o libres, estamos llamados a formar un solo cuerpo”, porque “Dios da a cada uno para provecho de todos”. La presencia y los dones del Espíritu parecen inseparables de la defensa de la COMUNIDAD y de la DIVERSIDAD. ¿Acaso sólo la comunidad eclesial o la comunidad de Occidente, o más bien, la única comunidad y familia humanas?

“Y todos los hemos oído contar en nuestra lengua las maravillas de Dios”, pero ¿cuáles son hoy, por dónde se otean, las maravillas de Dios en este presente oscurecido por el miedo y la muerte? ¿Dónde están –y afortunadamente abundan en las comunidades cristianas y en la sociedad- esas presencias que hacen posible encontrarse, que defienden la comunidad, la diversidad y la igualdad incondicional de todos y cada uno de los seres humanos?

Personalmente –y no obviando ninguna de mis innumerables contradicciones- atisbo  aroma del Espíritu en la presencia  silenciosa e incondicional de tantos cristianos, ateos y agnósticos, acompañando a los más vulnerables. Y no la atisbo en la “defensa corporativa” de la enseñanza de la religión, protegiendo un estatus y unos privilegios que escandalizan.

También la atisbo, en las Marchas de la Dignidad -¡tan satanizadas por “los medios de la Iglesia”-que el pasado fin de semana reivindicaban en Madrid Pan, Techo y Trabajo para todos. Y no la atisbo en la pelea de tantos obispados por la propiedad privada de unos inmuebles, a través de las polémicas inmatriculaciones que son posibles por la “generosidad” de un Gobierno que protegía a la Iglesia y a la Religión.

También la atisbo en procesos tan humildes y precarios como el del colectivo de Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados que vienen organizándose en muchas ciudades para generar un espacio de apoyo y para reivindicar sus derechos ante tantas condiciones cercanas a la esclavitud. Y no la atisbo en la impunidad de algunos obispados protegidos ante la revelación continua de diferentes escándalos de carácter sexual y económico.

Aprovechemos la fiesta de Pentecostés  para cultivar nuestro instinto espiritual y dejarnos seducir por las presencias del Espíritu que abundan en nuestro presente y en nuestras vidas y que nunca se dejan controlar ni manejar por nadie.

 

                                                                             

 

Bendecidos y enviados

Ascensión del Señor. Ciclo A

Por: José Moreno Losada. Revista Homilética, S.T.

¿Plantados o enraizados?

El tiempo pascual nos devuelve a nuestros orígenes y raíces de la fe apostólica, enraizada en el Espíritu del Resucitado, que bendice y envía desde una promesa que lo es de plenitud. La Iglesia y los cristianos, a lo largo de la historia, tenemos la tentación de olvidarnos de la raíz primera que nos lanza al futuro, del Espíritu del Resucitado, y plantarnos en el tiempo y en las medidas que no son del Espíritu, buscando la seguridad y la permanencia frente al deseo de la plenitud que nos ha sido prometida. Cuando eso ocurre, pintamos el paraíso de origen de fijismo, para justificar nuestra comodidad y nuestro deseo de seguridad calculada, frente a la invitación al riesgo y a la plenitud. Nos agarramos a un alfa conservador, principio petrificante, frente a una omega de realización y esperanza verdaderas. La fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, con la fuerza de la Palabra de Dios, viene a recordarnos que Dios «no nos ha dejado plantados, sino bendecidos y enviados», enraizados en la fuerza y vida del Espíritu Santo en el que hemos sido bautizados. La Ascensión nos hace ver que somos la Iglesia del Espíritu; y  la defensa y la conservación de la institución no deben apagar ni encerrar al don del Espíritu.

En misión, sin seguridades ni calendarios

La comunidad cristiana primitiva, tocada por la experiencia del Resucitado, tiene que hacer el traspaso de la concepción de una Jerusalén cerrada e hipotecada con el pasado, a la Jerusalén abierta al futuro y a la plenitud de lo universal, a un nuevo pueblo que solo tiene como bandera la libertad gloriosa del Crucificado que ha resucitado. Se trata de una novedad que está cargada de riesgo y compromiso. Una vez más, la libertad verdadera, la que Dios  promete, se gana en la confianza y en la vivencia del paso del desierto dificultoso que nos lleva a la verdad de lo único auténtico: el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Sólo la fuerza del Espíritu puede entrar en la revolución de la misión y el anuncio del Evangelio que salva y rompe todas la fronteras para que la bendición y la salud

lleguen a todos los hombres en todos los lugares. La ascensión del Crucificado, que «sube entre aclamaciones y al son de trompetas», es la manifestación clara de que ya nada está atado y encerrado; los límites de los cerrojos de las puertas de frontera han saltado y ahora estará siempre con nosotros. El invierno de la historia ha pasado, ahora es primavera y se prepara la cosecha, es el tiempo de la Iglesia; y ésta no puede, ni debe, mantenerse encerrada en campamentos de inviernos. La Ascensión nos recuerda que nuestros motivos sólo lo son para salir y dar la vida, no para excluir ni descartar, sino para abrir y enredarnos, para universalizar en el horizonte de una fraternidad que ya ha sido estrenada y prometida como plenitud para todos los hombres y toda la creación.

Testigos de la Ascensión de Jesucristo

«Comprender cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados, cuál la riqueza de la gloria que dan en herencia a los santos, la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros», los que creemos, es el motivo de esta liturgia pascual de la Ascensión. En nosotros se realiza la fuerza del que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y lo ha sentado a su derecha. Y lo comprobamos en el testimonio que damos de la Buena Noticia de la salvación: una noticia celestial que nos supera y llevamos en vasijas de barro –en medio de nuestras debilidades y pecados–, pero que se hace clara y notoria en el quehacer de una Iglesia compasiva y sanante, que tiene fuerza para perdonar, levantar, animar y esperanzar. Oficio de salvación que pasa por las realidades más cotidianas y sencillas de la historia, alumbrando un futuro que lo será de gloria y definitividad. La Ascensión sigue ocurriendo, dándonos sus frutos, cuando los bautizados, tocados por el Espíritu, hacen cielo en la tierra, cuando viven de la esperanza y de la promesa del Resucitado que nos envía su fuerza para pasar:

  • Del deseo del éxito mundano al riesgo del amor entregado.
  • Del fijismo conservador y cómodo, de lo que tenemos asegurado, al compromiso de lo que está por construir para todos, sin exclusión ni descarte alguno.
  • De la mirada pesimista y condenatoria de la realidad al testimonio de una esperanza que ya está dándose en las pequeñas esperas de los que se aman y comprometen sin condiciones ni seguridades, cada día.
  • De la vivencia de lo material y del bienestar como único horizonte, a la dimensión de lo trascendente, de lo profundo del bien-ser y la alteridad, por la vía del amor, que genera y fecunda la realidad de lo humano.
  • De la Iglesia conservadora y defensiva, que mira al pasado, a la Iglesia de la esperanza y del futuro que arriesga y sale con ardor y testimonio, porque se fía de que Dios cumple sus promesas, que el Resucitado –con su Espíritu– nos acompaña y protege todos los días, hasta el final de la historia.

Eucaristía y Ascensión

La Eucaristía es celebración de esta novedad de la resurrección en la Ascensión. Se nos ha dado el poder de Cristo glorioso, su cuerpo y sangre, para salir de nosotros mismos y, tocados por su Espíritu, adentrarnos en el corazón del mundo. Hemos sido bautizados en el amor trinitario,  en la fraternidad de un Padre que ha resucitado al Hijo con su Espíritu amoroso y nos ha adentrado a nosotros en esa corriente divina. Hemos ascendido al mayor de los sueños, en las promesas cumplidas de nuestro Dios: «Él se ha hecho hombre para que nosotros seamos divinos en Él». Vayamos, pues, sin miedo por todo el mundo.

 

Despertarnos para ser Vida y Paz en Guatemala

Por: Guicela Pérez. Grupo Vida y Paz de Quetzaltenango, Guatemala

Un saludo fraterno para todas las personas que formamos parte del Instituto y  de los Grupos Vida y Paz alrededor del mundo.

Nuestro caminar en el año 2017 inicia el 4 de enero, nuevo año, nuevos proyectos de vida, ilusiones, esperanza… todos estos sentimientos se unen al encontrarnos nuevamente para continuar con nuestras reuniones de  formación.

El grupo para este año está integrado por 12 mujeres, todas unidas por lazos de amistad y cariño, nos identificamos con el carisma de Vida y Paz ya que deseamos ver cambios en nuestras vidas, comunidad y país que tanto los necesita. Estos primeros cinco meses del año nuestra querida Guatemala ha estado cargada de cosas malas: injusticias, muertes de niñas inocentes, violencia, corrupción, y un sinfín de problemas sociales que nos aquejan, y el grupo nos ayuda a despertar y ser conscientes que, como mujeres laicas, debemos formarnos y cambiar actitudes de conformismo, indiferencia y sedentarismo. El grupo nos ayuda a comprometernos con la realidad que nos rodea en nuestro hogar, trabajo y en donde nos desenvolvemos para ir sembrando el amor a la vida y una paz verdadera  que nos lleve a estar felices con nosotras mismas y con los demás, en donde nos tocó vivir, es decir en nuestra realidad.

Nos alegra pensar que no estamos solas, ya que en otras partes hay grupos que al igual que nosotras se reúnen y nos conectamos espiritualmente en un mismo sentir.

Nuestra formación ha estado a cargo de Presen Pérez y Chus Laveda, personas que nos apoyan, acompañan y son muy pacientes con nosotras porque, a veces, es difícil con la carga del hogar y el trabajo.

Nuestra formación inicia este año con La ESPIRITUALIDAD, vista desde varios aspectos:

La Espiritualidad en la Biblia: “El Espíritu de Dios no es solo el que da vida, sino el que hace vivir en libertad.”

La Espiritualidad es energía, dinamismo, libertad, amor, fidelidad, donación de vida (Rm 8,10).

La Espiritualidad Cristiana:  es una forma de vivir en medio del caos, haciéndonos uno con el hermano, contando con la Gracia de Dios y fortaleciéndonos siempre  con la oración, viviendo profundamente nuestros Sacramentos.

Espiritualidad del Instituto Vita et Pax: Vivir de la vida de Jesucristo. (Jn 6,57). Vivir del amor de Jesucristo (Jn. 17, 26).  Ser Prolongación de la vida de Jesucristo. No solo imitar, sino, prolongar, revivir.

Espiritualidad de la vida: Vivir según el espíritu es  apostar por la vida, generar vida, amar la vida, defender la vida.

Espiritualidad de la Paz: Lleva consigo el  compromiso por erradicar las causas que generan la violencia.

“Jesucristo: El camino, la Verdad y la Vida. Punto de convergencia y de apoyo. Vida de nuestra vida. Paz para nuestra guerra” (P. Cornelio).

Todo esto, son apenas unos subtítulos y unas líneas pero en cada reunión nos lleva dos horas o más hablar  y meditar una sola línea. La dinámica en nuestro grupo es que dirige Chus o Presen pero todas comentamos, exponemos nuestro pensar y meditamos, para luego ponernos en acción e iniciar cambios con nuestro prójimo. Aunque sea un granito de arena estamos convencidas que el Señor puede usarnos para promover su Reino.

Pedimos sus oraciones para nuestro grupo y nuestro país ya que estamos convencidas que solo el amor entre hermanos puede mover y hacer cambios en los corazones que se encuentran segados por la ambición, la ira y el poder.

Nosotras los encomendamos al Señor en todo momento.

Un fuerte abrazo de hermandad  a la distancia y que Dios el Padre Misericordioso les acompañe siempre.

 

Solidaridad en el Valle de Aranguren Navarra

Por: Sagrario Olza.Vita et Pax. Pamplona

Desde hace varios años, el “Grupo Solidario” nos invita a dirigir nuestra mirada hacia Rwanda, a los Centros Nutricionales de Kigali y Nyarurema, -para apoyar un refuerzo alimentario a niños desnutridos- y a niños con discapacidades físicas de este último lugar, facilitando cirugías correctoras y prótesis que les permiten vivir con autonomía y normalidad su día a día en la familia, en la escuela, en su relación con los demás. El Instituto Secular “Vita et Pax” es el responsable de estas dos actividades. 

Este año también nos han invitado a mirar más cerca a la Asociación ASPACE de Navarra, que trabaja desde hace más de 20 años con personas afectadas con discapacidades producidas por una Parálisis Cerebral y con sus familias. Los componentes del “Grupo Solidario” saben que esta actitud ha de traducirse en actividad y ponen en juego su creatividad y sus esfuerzos.  Este año, el domingo 7 de mayo, se celebró la XI Carrera Solidaria, con la participación de pequeños y mayores; cada año aumenta el número de corredores. La Carrera se complementa con un Mercadillo, venta de “bocatas” y bebidas, juegos para los más pequeños, Trofeos, Premios y Regalos, convirtiendo a Mutilva –Meta de llegada- en “Un Pueblo en Fiesta”. Y, como cada año, también el sol se hizo Solidario y nos regaló una mañana espléndida.

 El domingo, 14, tuvo lugar el VII “Concurso Solidario de Puzzles”, en las Categorías Senior e Infantil. En la gran sala Parroquial de Mutilva Baja se crea un ambiente de silencio y concentración. Hay parejas muy expertas y rápidas en “casar” las piezas. Los ganadores reciben Trofeos y Premios en especie y, al final, todos los participantes se llevan el Puzzle trabajado y son premiados con un aperitivo, bien ganado con su esfuerzo.

Al final fue la “Rifa Solidara”.  Las vendedoras de Boletos (pues la mayoría son mujeres) han derrochado interés, insistencia y paciencia: ¡se vendieron todos los números preparados, TODOS!

Finalmente, el domingo, 21 nos reunió la “Paella Solidaria”, preparada por especialistas de la cocina valenciana (uno de ellos, del pueblo de Benaguacil), acompañada de ensalada, bebidas y postres. Terminamos con Bingo y Rondalla, premios … ¡y muy buen ambiente!

Los Premios y Regalos, la Txistorra, las Bebidas, etc. son donaciones de Empresas y Comercios de la Zona. Muchos particulares regalan los artículos para el Mercadillo (algunos de creación manual propia y especial para el caso). Así se puede decir, con verdad y satisfacción, que todo lo recaudado, íntegramente, lo reciben los beneficiarios de los Proyectos, en Rwanda y en Navarra.  Y gracias también al esfuerzo y entusiasmo del “Grupo Solidario” y de tantos colaboradores.

“Vita et Pax” agradece al Valle de Aranguren, en nombre de las compañeras que trabajan en Rwanda y en nombre de las personas beneficiadas, por estas acciones solidarias que alargan sus manos para estrecharlas con las de este pequeño país africano, haciendo, de esta manera, que el mundo sea un poco más humano y fraterno. 

 

 

Para ver más:    www.carrerasolidariaruanda.org.           

               

 

El Espíritu de la Verdad

6º Domingo de Pascua. Ciclo A

Por: MaCarmen Martín Gavillero. Vita et Pax. Madrid 

Nuestro mundo tiene sed, está sediento de verdad, de honestidad, de sencillez, de claridad… porque acampan a sus anchas el fraude, la mentira, el robo, la corrupción, la impunidad, políticas de ajuste contra la ciudadanía, recortes de derechos, pérdida de libertades… Y, en este contexto, escuchamos en el Evangelio de hoy: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la Verdad”.

¿Qué pasa entonces con la promesa de Jesús, sigue vigente o ha caducado? ¿Dónde está el Espíritu de la Verdad? La promesa sigue válida y actual, lo que ocurre es que el Espíritu de Dios no tiene un modo propio de actuar en la historia. El Espíritu actúa a través de la acción humana, es decir, de nuestras acciones. Estamos habitados por el Espíritu de la Verdad, los cristianos somos conscientes de su presencia y de su impulso, también de nuestra propia docilidad y resistencias.

En este sexto domingo de Pascua podemos dejar actuar al Espíritu de la Verdad en algunos ámbitos de nuestra vida:

  • En el manejo del dinero. Desde el momento en que sobrepase lo necesario para vivir, nos podemos preguntar: cómo puedo administrar mi dinero y mis bienes de forma que me beneficie no sólo a mí, ni sólo a mi familia, sino que además beneficie al bien común de la sociedad, al apoyo de personas y grupos en situaciones difíciles…
  • En la participación en la vida política. Ampliar nuestra capacidad para interesarnos por otras personas, por sus necesidades, sus inquietudes… es decir, que ni una misma, ni la familia o amigos, sean el centro de nuestro interés. Conocer bien qué partido, qué grupo, qué gobierno, qué personas… se inclinan más por el bien común, especialmente, por el bien de los más desfavorecidos y apoyarlos.
  • En la realidad con capacidad de asombro. Soñar con la posibilidad de nuevas realidades. Esto no es idealismo ingenuo. Como decía Freire: “El mundo no es. El mundo está siendo” y en este siendo, actuar, comprometerse en su mejora. Al sufrimiento evitable hay que ponerle cara, nombre, fecha y lugar.
  • En la actividad profesional. No trabajamos sólo ni principalmente por una legítima motivación lucrativa o para ser valorada o tener éxito, sino inspiradas por un bien hacer, un aprovechar el tiempo de trabajo al máximo, poner nuestros mejores recursos en lo que llevamos entre manos, una actitud solidaria…
  • En las relaciones personales. Reconocer y respetar la diferencia y diversidad de las personas con las que nos relacionamos. Diferencia de edad, de sexo, de personalidad, de clase social, procedencia cultural… Prestar atención para no caer en prejuicios descalificadores, ni emitir juicios de valor, ni críticas banales…

Allí donde encontramos comportamientos humanos con el “aire de Jesús” podemos afirmar que el Espíritu de la Verdad habita aquellas mujeres y hombres. Allí donde una acción humana promueve vida antes que muerte y quiebra el sueño paralizante de la apatía, podemos percibir las sensaciones del Espíritu de la Verdad. Allí donde se oyen los anhelos de grupos de ciudadanos que, a pesar de su debilidad, se empoderan como sociedad civil y reclaman democracia real e integral, está presente el Espíritu de la Verdad. Allí donde se abren corazones, casas, ciudades, países… para acoger a la humanidad desplazada, el Espíritu de la Verdad habita. Allí donde se derriba un muro y se construye un puente, el Espíritu de la Verdad dibuja los planos. Allí…

“Jóvenes, juéguense la vida por grandes ideales” Papa Francisco

EXPO – VOCACIONAL Quetzaltenango, Mayo 2017

Como cada año, al llegar el cuarto domingo de Pascua, celebramos el encuentro vocacional en Xela. Un encuentro que reúne a jóvenes con inquietud de servicio, con preguntas sobre qué hacer con su vida, con curiosidad por conocer nuevas propuesta de vida en las que ser felices.

Nos encontramos en una misma tarea las personas que hemos hecho opción por la vida consagrada y que formamos parte de las diferentes congregaciones religiosas y los institutos seculares que vivimos y trabajamos en Xela.

Arrancamos el encuentro con música, juegos y dinámicas que tanto  gustan a los jóvenes y que ayudaron a integrarnos y a sentirnos parte de la misma fiesta. Jóvenes, adultos, hombres y mujeres unidos por la alegría de sabernos en una jornada importante.

Tuvimos oración y reflexión acerca de la vocación, donde se nos recordó a qué somos llamadas/os desde nuestro bautismo y a estar atentas/os a esa segunda llamada que Dios nos hace al servicio de los demás y que, si respondemos con generosidad, nos va a llevar a regalarnos y en ello a descubrir la felicidad del evangelio en el seguimiento de Jesús.

Hubo descanso, más música, paseos y conversaciones en donde los jóvenes se iban acercando y compartiendo con los adultos que allá estábamos acompañando.

Llegó el momento de compartir, cada institución,  un poco de su historia, carisma, aquellos elementos más relevantes que pudieran dar a las/os jóvenes alguna referencia sobre cada familia consagrada.

Posteriormente los participantes fueron pasando por los diferentes stands, donde cada una de las instituciones presentaba el  carisma, la  espiritualidad, la historia de su institución. Y lo más interesante, se producía el acercamiento, la calidez, el encuentro en donde, además de la información  verbal, escrita, a través de folletos, señalizadores, etc. podríamos compartir nuestra propia experiencia de vida consagrada. Miradas de curiosidad, expectativas, expresiones de sorpresa ante lo novedoso o desconocido y sonrisas que animaban a tomar en serio cada una de las propuestas vocacionales.

Finalizó la Jornada con la Eucaristía, presidida por Mons. Mario Alberto Molina, nuestro Pastor de la Diócesis de Los altos-Totonicapán.

En fin, un día alegre, gozoso, puesto  al servicio de las/os jóvenes en su caminar de búsqueda de sentido y razón de ser para sus vidas. Y de paso… para confirmar las nuestras.

Un nuevo año, una nueva experiencia, una nueva oportunidad para poner en las manos y los corazones de las/os jóvenes propuestas de seguimiento de Jesús, en la tarea de la construcción del Reino. Con ello estamos diciendo que seguimos creyendo que otro mundo es posible.

 

¿Realmente queremos seguir a Jesús y hacer lo que hizo él?

5º Domingo de Pascua, Ciclo A

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala

 La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos dice que los discípulos de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea porque no atendían a sus viudas. ¡Cuántas voces y quejas hay en el mundo porque no atendemos a las necesidades de tantos hermanos y hermanas nuestras! Me atrevo a decir que hay gritos de angustia por el mundo que estamos construyendo, unos directamente, otros indirectamente y otros porque somos cómplices y nos callamos o no alzamos la voz como debiéramos. En muchas ocasiones he dicho que nuestro mundo avanza pero lentamente, muy lentamente, pero cuando miro la realidad de nuestro mundo, honestamente empiezo a dudarlo. Cierto que hay muchos grupos y organizaciones que están involucradas en empujar y construir una mejor humanidad para todos y todas, pero hay muchos también, empeñados en deshacer lo que con tanto esfuerzo se ha ido construyendo en aras de una sociedad más justa, solidaria y equitativa. Europa ha sido pionera en el reconocimiento y respeto a los derechos humanos, en cambio el miedo, el temor y la desconfianza hacia determinados países, está cerrando puertas y construyendo muros en lugar de puentes. En vez de construir bienestar para todos, se está excluyendo a miles de personas por su origen, nacionalidad o religión, podemos decir como los discípulos de lengua griega en la lectura de los Hechos, que no estamos atendiendo como se debe a las viudas, a los refugiados que huyen de la guerra, a los que intentan escapar del hambre y la miseria en sus países de origen.

La seguridad social en España ha sido durante años una de las mejores del mundo, llegando a estar en el séptimo lugar, pero ¿cómo está ahora? ¿Cómo se está atendiendo a los que no encuentran trabajo, a los parados de larga duración, a los dependientes, a los pensionistas, a los que no tienen casa o no pueden pagar la hipoteca? ¿Cómo estamos atendiendo a los migrantes que están en los CIES? El papa Francisco ha denunciado que los campos de refugiados parecen más campos de concentración, ¿no tendrán razón al quejarse de que no les estamos atendiendo como corresponde? En contraposición, los bancos están ganando miles de millones más que en el ejercicio anterior, parece que es a estos grandes a quienes se les está atendiendo muy bien gracias al gobierno de turno. ¿Es ésta la manera de construir un mundo más acorde con el plan de Dios? No, estamos construyendo un mundo insolidario, injusto y corrupto, y somos cómplices cuando con nuestro voto, votamos a políticos que siguen robando y enriqueciendo a los que más tienen. El 1% de la población mundial posee tanto dinero líquido o invertido como el 99% restante de la población mundial. La brecha entre ricos y pobres va aumentando cada vez más. 

Jesús en el evangelio nos dice que él es el camino, la verdad y la vida. Camino para hacer lo que hizo él, conmoverse por el sufrimiento de la gente y liberarlos de lo que les oprimía. Verdad porque fue una persona auténtica, coherente, fiel a lo que descubrió que Dios quería: un mundo más humano donde todos vivieran con dignidad. Vida porque sembró esperanzas y deseos de transformar las situaciones de opresión. Jesús apela a sus obras para que le crean sus discípulos y nos dice que también nosotras y nosotros, podemos hacer las obras que él hizo. ¿Realmente queremos seguir a Jesús y hacer lo que hizo él?

Hoy las lecturas nos invitan a mirar la realidad de nuestro mundo para atender las necesidades de tantos hermanos nuestros que viven en situaciones precarias e indignas. No digamos que no se puede, que no hay recursos para todos, porque sí los hay, solo se requiere una mejor distribución de los bienes y recursos para que todos y todas podamos vivir en condiciones dignas. Pero no nos engañemos con acciones de voluntariados, por importantes y necesarias que sean. El cambio tiene que ser social, político y económico, que toque las estructuras injustas y corruptas. Entonces sí podremos decir que creemos en el Dios de Jesús y que somos seguidoras de él.

 

                                                                                              

                                                                                          

 

 

 

Para que tengan Vida abundante…

4º Domingo de Pascua, Ciclo A

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala 

El evangelio de Juan nos presenta a Jesús, como el pastor bueno, preocupado por los suyos hasta las últimas consecuencias. Toda su vida la pasó haciendo el bien y proponiendo a sus amigas/os y seguidoras/as que hicieran lo mismo, porque es la forma que él descubre de dar vida y vida en abundancia. A pesar de los riesgos, las dificultades, incluso la posibilidad de perder la vida en el empeño. No hay otro camino. Lo tiene tan claro que él mismo se define como “la puerta” por donde hay que entrar para proteger la vida de los que se aman, incluso de los que cuesta amar y perdonar, de todas las personas que  necesitan de su cuidado y su energía para descubrir la verdadera vida.

Pero Jesús es señalado como buen pastor por la propia comunidad de seguidores. Han descubierto en él todas aquellas actitudes y cualidades que saben necesarias para la tarea de generar vida abundante y verdadera. Toda su vida le han visto hacer eso, salir en busca de la oveja perdida, perdonar a la descarriada y vuelta a la casa, llevar a buenos pastos, siempre delante de ellas. Y le siguen, le reconocen, escuchan su voz, confían en él.

El Papa Francisco nos sugería, al hablar de los pastores y a los pastores, algunas de las cualidades que hoy se necesitan, dadas las características y circunstancias de nuestra Iglesia y nuestra realidad actual. Pastores con “olor a oveja”, decía… y esta afirmación quedó resonando en muchos corazones. Porque hoy no siempre los pastores responden al estilo propio del seguidor de Jesús.

¿Será que también hoy deberíamos elegir a nuestros pastores, al constatar su coherencia de vida, su respuesta a las necesidades de nuestra sociedad y nuestro mundo tan dañado, tan violento, tan necesitado de buenas noticias generadoras de Vida y de Paz, su fidelidad y misericordia con todas las personas, sean cuales sean sus situaciones y vivencias?

Constatamos hoy que en tantas ocasiones el rol asumido por los que deberían servir, se convierte en espacio para ejercer poder y discriminación; que en lugar de iluminar sendas, parecen guías ciegos que guían a otros ciegos; para formular leyes que no siempre promueven la vida y colocar sobre las espaldas de las personas cargas pesadas que desilusionan, encierran en guetos, invisivilizan y no permiten respirar al aire del Espíritu que sana, alegra, solidariza, acoge, envía a esa mismas periferias para cantar las Buenas Noticias de Jesús que quiere que todas las personas sean felices, que eso es también sentirse salvadas por ÉL.

Hoy celebramos la fiesta de Jesús, Pastor Bueno, pero también es nuestra fiesta porque todas/os, de alguna manera, pastoreamos a los demás. Si damos testimonio en nuestras vidas como seguidoras/es de Jesús; si en nuestras tareas evangelizadoras acogemos la necesidad de quienes sufren, son marginados, están enfermos, los reconocemos sororalmente como iguales; si en nuestro trabajo procuramos dar lo mejor de cada una/o para que otros puedan vivir mejor; si entre nosotras/os nadie pasa necesidad… aunque no tengamos el título, seremos pastoras/es buenas/os, como Jesús.

Necesitamos servidores del Evangelio que comuniquen palabras de Vida; que nos ayuden a reconocer que vale la pena seguir a Jesús, que su invitación es a servir y compartir con los demás lo que somos y tenemos; que juntas/os podemos hacer un mundo diferente, más a su estilo donde sea una realidad la justicia, el amor, la verdad y la felicidad, porque de su mano y su cayado recibimos vida y vida en abundancia.

Y esta propuesta es para todos: para los que hoy ejercen el ministerio “oficial”  y los que caminamos a su lado, porque unos y otros somos seguidores del único Pastor Bueno, Jesús de Nazaret que pasó la vida haciendo el bien.

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