Vidas con fondo

Por: Secretariado de Espiritualidad de Vita et Pax.

Son vidas sencillas, cotidianas, sin mucho brillo, pasan casi desapercibidas; tampoco son personajes excepcionales, sino seres comunes, corrientes, unos de tantos… No aparecen en revistas del corazón ni en Telediarios, pero si nos detenemos a contemplarlas percibimos que dentro de ellas existe una dimensión de infinito que todo lo llena de sentido y de plenitud. Son M. Carmen, Pili y Mary que están celebrando sus Bodas de Oro de vida consagrada.

Hace más de cincuenta años intuyeron, cada una a su manera, que Dios se les hacía presente y las llamaba a una forma de vida alternativa que se centraba en el seguimiento de Jesús y su Reino. No era cosa fácil. Si se quiere ser fiel a esta llamada, la vida, la nuestra, tiene que estar afinada cada día como una guitarra de alta calidad para que el don del Espíritu, encarnado en el “abajo” y el “adentro” de la historia, la haga sonar con armonía.

Y, dijeron sí, consintieron explorar y empeñar sus vidas en decir sí a esa llamada. No eran muy conscientes de lo que hacían, del lío en que se metían, pero se arriesgaron, dejaron lo que traían entre manos y se embarcaron en la aventura apasionante que supone ser discípula de Jesús de Nazareth.

No han hecho el camino solas, eligieron caminar con otras mujeres que habían sentido la misma llamada y también respondieron sí. Como medio para su consagración eligieron el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu. Este grupo de mujeres aspiran a vivir vigorosamente de la Vida de Jesucristo. Vivir de la Vida de Jesús e irradiarla, y convertirse en artífices de su Paz es el objetivo primordial de Vita et Pax. Objetivo que M. Carmen, Pili y Mary hicieron propio.

En medio del mundo pusieron su hogar, por eso, han estado por medio mundo incansables en su misión: Japón, Ruanda, Italia, España… No ha habido cultura, pueblo, raza o nación en la que se hayan sentido extrañas. Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades. Más de una vez alguna hizo la maleta para regresar por donde había llegado. Pero se quedó. Y la aventura continúa hasta hoy, tal vez, con otro ritmo, con otra velocidad, pero con la misma ilusión y pasión.

Estamos ante tres testigos de la fe. Con ellas hemos tenido la suerte de convivir un fin de semana en Huarte (Navarra) compartiendo, rezando, dando gracias… narrando su experiencia de vida donde se va entrelazando el encuentro con Dios y el encuentro con la humanidad. Mary, Pili y M. Carmen, sólo son tres nombres, pero pueden evocarnos a las innumerables personas que realizan experiencias parecidas en el anonimato de sus vidas sin grandes titulares. Ellas manifiestan ese fondo último de toda realidad donde late el compromiso fiel de Dios con nosotras y de nosotras con Dios.

A veces tenemos la gran suerte de encontrarnos con personas que nos transmiten este misterio. En ellas descubrimos la acción del amor infinito del Dios humilde, velado y revelado en la creación, la historia y en la biografía concreta de cada persona. Este es el caso. ¡¡Gracias!!

Por el bautismo nos incorporamos a Cristo

13º Domingo, T.O. Ciclo A

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia

La hospitalidad hacia el profeta provoca la generosidad de Dios. Cuántas veces nos hemos encontrado este mismo caso a lo largo de la historia de este Pueblo que fue el primer elegido por el Amor y para amar.

Al leer el primer texto de la liturgia de este domingo decimotercero, (1Re.) he recordado unas palabras que me fueron dichas muchas veces por una persona muy querida: “Dios no se deja ganar en generosidad”. Y debo decir que muchas veces lo he sentido como experiencia propia. Es lo de la siembra y la cosecha, es lo de recibir el ciento por uno, es lo de ser capaz de bajar de tu situación tan privilegiada y ponerte al nivel del que necesita que le mires, le toques, le hables…

Es el evangelio de la vida, no la teoría de las palabras sino la profundidad y belleza de los hechos.

Y nos ha quedado para siempre este canto de persona agradecida “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”.

Las misericordias de su corazón por mí misma, por todos, por el mundo tan enfermo, por el mundo necesitado y triste desde la pobreza o la opulencia. ¡Qué más da! Pero… ¿y verlo, y sentirlo? Eso es puro DON.

Afortunado poeta, que nos dejó su experiencia conjugando armoniosamente las dos palabras clave: “misericordia y eternidad”.

Cada día, cada domingo, al tomar en las manos la Palabra, hay una lección donde la vida misma es cruzada, cual urdimbre, por esa sabiduría que nos hace, poco a poco, verlo todo con ojos y mirada distinta. Es un nuevo tejido el que aparecerá ante nosotros.

Y aquí tenemos el ejemplo clarísimo de S. Pablo en su carta a los romanos cuando asegura que “los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte…y si hemos muerto con Cristo creemos que también viviremos con él”.

Esperanza y promesa de vida nueva, vida de resucitados, vida de Dios, vida de Cristo.

¿Cómo se explica todo esto? Cuestión de amor, de respuesta incuestionable, de clarísima escala de valores donde sabemos que Cristo es cabeza y corazón; centralidad en el ser del cristiano, del discípulo, que vive por Él, para Él, y por tanto para los demás.

Con cruz, eso sí,  y adelante; sin buscarla pero sin rehuirla, perdiendo la vida propia la que mira para uno mismo engordando de vanidad, de riqueza, de poder, de gloria…,  para ofrecerla generosamente. Y acogiendo,  para formar comunión de vida, para que Cristo se comparta.

Domingo de misericordia y de eternidad, de canto agradecido. El tiempo Ordinario da para mucho y este domingo trece nos hace sentirnos felices porque el bautismo nos incorpora a la vida nueva, por el Espíritu.

 

Despedida de curso

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante.

Queridas compañeras os mandamos estas letras para compartir con todos los grupos de Vida y Paz nuestra despedida de curso.

Nuestro grupo Vida y Paz de Alicante, pensamos reunirnos en una Eucarística el día 15 de este mes porque más tarde no era posible, Alicante comienza sus fiestas de hogueras de “A le llum de les fogueres”.

Como coincidió con la fiesta del Corpus tuvimos que adelantarlo, así que el día 8 de este mes tuvimos nuestro encuentro para desearnos un feliz verano y despedirnos hasta la vuelta de cada uno.

Nos celebró D. Luis, sacerdote de nuestra parroquia de Benalua y celebramos el día de Jesucristo sumo sacerdote.

Fueron unos momentos entrañables; comenzamos por situarnos lo que fue su momento, el momento de Jesús ante la mesa, desgranamos cada paso que nos acercaba al encuentro con Jesús y revivimos momentos de cada uno y cada una en el saludo de entrada, en el acto de pedir perdón, en la liturgia de la palabra, hicimos un recorrido por todos los mensajes que Jesús nos ha ido dejando, recordamos cada situación en la que vivió Jesús y cómo resolvía los conflictos, … reflexionamos sobre cómo reaccionaba y por qué se molestaba ante algunas situaciones… en síntesis podemos decir que LO RECORDAMOS como si estuviera junto a nosotros, como si se hubiese marchado de esta tierra unos momentos antes.

Continuamos la celebración saboreando esa comunión entre nosotros y nos sentimos seguidores de Jesucristo.Para terminar pasamos de una mesa a la otra y seguimos compartiendo nuestro verano, nuestras salidas de vacaciones,… nuestra vida y nos deseamos un feliz verano y un pronto encuentro de nuevo.

           También a todos vosotros os deseamos un feliz verano.

 

No tengáis miedo

12º Domingo, T.O. Ciclo A

Por: Rosa Mary González. Vita et Pax. Tafalla (Pamplona)

 Terminado el ciclo Pascual, con las tres fiestas posteriores: Pentecostés, La Santísima Trinidad y el Corpus Christi, retomamos el Tiempo Ordinario en su duodécimo domingo. Es como si cerrásemos el paréntesis que se abrió el primer domingo de Cuaresma.

Y es en el tiempo ordinario, en lo cotidiano, donde tenemos que ir dando hondura a nuestra vida; aprender a mirarla como un don que se nos hace cada mañana; acoger ese regalo, sabiendo que en la monotonía de cada día es donde aprendemos a dar calidad a nuestra propia vida. A veces es tanto el dolor que nos rodea, el cansancio, la impotencia de hacer algo más por tanta gente que sufre en cualquier lugar del mundo, que nos puede invadir la desesperanza y reaccionar como el profeta Jeremías, viendo enemigos por todos los lados y “refugiarnos” en el Señor dejando de hacer lo que podemos para aliviar un poco tanto dolor.

El evangelio de hoy nos anuncia que nuestra vida, como la de los discípulos, no va a ser fácil y nos repite hasta tres veces que no tengamos miedo: “No tengáis miedo a los hombres”; “no tengáis miedo a los que matan el cuerpo”; “nada va a pasar sin que lo disponga vuestro Padre… Por eso, no tengáis miedo.”

Surge la pregunta: ¿A qué debemos tener tanto miedo? Y para entenderlo un poco mejor hay que ir al final del capítulo noveno de Mateo y escuchar la frase de Jesús: “Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos como ovejas sin pastor”. Y no se queda en la compasión, que ya es un paso importante, sino que busca a un grupo de personas para cambiar la situación. Llamó a sus doce discípulos a cada uno por su nombre “y les dio su poder para expulsar espíritus inmundos, y para curar toda clase de enfermedades y dolencias”.

Sentirse elegido, elegida por el Maestro, ayer como hoy, nos puede  dar una cierta satisfacción. Pero la misión para la que Jesús elige no es tan sencilla cuando les y nos repite: “no tengáis miedo”. Miedo no solo a los demás sino a nosotras mismas porque nos descoloca, nos descentra para llevar la mirada a quienes están  mucho peor que nosotras: las gentes que están cansadas de tanto caminar para encontrar algo de comer, trabajo, dignidad, seguridad. Miedo también a tanto dolor y muerte sin sentido, poniendo a un dios como bandera para justificar el mal.

Y  te surge el interrogante, ¿cómo entender a Jesús en el evangelio de hoy cuando dice: “Valéis más vosotros que muchos gorriones”?. Solo te sale pedir al Señor que aumente nuestra FE para llegar a intuir el verdadero sentido de sus palabras; ESPERANZA al ver a mucha gente que trabaja sin descanso para construir el Reino de paz, justicia, vida, verdad. Y AMOR, mucho amor, para ser fieles a la misión que tenemos quitándonos el miedo que nos oprime y corta nuestras alas para poder volar. Y así, fiándonos de Aquel que se entregó hasta dar la vida por todos,  nos ayude a actuar como hijos e hijas de Dios.

“Tomad y comed… tomad y bebed… haced esto…”

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona

En este domingo siguiente al de la Santísima Trinidad celebramos la “Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor”. Este día está inseparablemente unido al Jueves Santo, en el que conmemoramos la entrega de Jesús, invitando a los suyos a recordar y revivir siempre ese momento definitivo suyo en  fidelidad a su Misión: dar su vida por amor. “Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos” (Juan, 15,13).

Jesús no recomienda solamente rememorar aquella Cena de despedida sino que  da una pauta de vida a los que le acompañaban en aquellos momentos y a los seguidores de todos los tiempos: “Haced esto”.

“Haced esto”  supone asumir su actitud de entrega por amor.  “Tomad y comed” su Cuerpo, “Tomad y bebed” su Sangre es alimentarnos de Él, para transformarnos en Él: asumir sus actitudes y revivir su entrega. Alimentarnos de Él para transformarnos en Él no es cosa de un día, es un proceso que nos debe llevar a pensar como Él, sentir como Él y vivir como Él.

Jesús vivió totalmente entregado a cumplir la voluntad del Padre. “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas… Aquí estoy para hacer tu voluntad” (Salmo 39). Y la voluntad del Padre siempre  le manifestó que su vida fuera una entrega a sus hermanos.  Y éste fue su legado: “Haced esto en conmemoración mía”.

En la vida ordinaria  los alimentos que comemos los asimilamos y se transforman en nuestra propia vida, en nuestro ser. Aquí ocurre lo contrario. En la Eucaristía Jesús es nuestro Alimento pero Él también nos asimila, nos transforma, nos va haciendo como  Él.  (Si nos dejamos, si somos conscientes de lo que supone participar en la Eucaristía…).

Uno de los Himnos de la Liturgia de las Horas de esta Solemnidad refleja bien lo fundamental de esta celebración y su relación con el Jueves Santo:

Oveja perdida, ven, /sobre mis hombros, que hoy /
no sólo tu Pastor soy / sino tu pasto también.

        Por descubrirte mejor / cuando balabas perdida /

        dejé en un árbol la vida / donde me subió el amor; /

        si prenda quieres mayor / mis obras hoy te la den.

                 Pasto, al fin, hoy tuyo hecho, / ¿cuál dará mayor asombro, /

               o el traerte yo en el hombro / o el traerme tú en el pecho? /

                  Prendas son de amor estrecho / que aún los más ciegos las ven.

Señor Jesús: Tú, que me alimentas, transforma poco a poco mi vida en la Tuya.  Que mi participación en la Eucaristía no sea una rutina. Ya sé que yo he de ser consciente de ello. ¡Ayúdame!

 

La Trinidad: su identidad y su misión

Solemnidad de la Santísima Trinidad

Por: Josefina Oller. Vita et Pax. Guatemala

Es un gusto que, después de haber celebrado el ciclo pascual tan centrado en Jesucristo, su Pasión, su Muerte, su Resurrección y sus Apariciones fortaleciendo la fe de los discípulos,  celebremos hoy a la TRINIDAD adorándola, bendiciéndola y agradeciendo toda su obra en  conjunto. Solemnidad puesta cabalmente al comienzo de la segunda y más larga parte del tiempo ordinario para que ilumine la vida cotidiana de los seguidores de Jesús.

La Trinidad es, por excelencia,  el mejor punto de referencia de la vida cristiana, individual y comunitariamente considerada. Ella es diálogo, comunicación y comunión. Nuestro Dios es cercanía, generosidad, amor puro sin ninguna adherencia de egoísmo: ESTA ES SU IDENTIDAD, SU “ADN”.

Las lecturas de  hoy, de manera particular la del Éxodo y la evangélica, son una clara muestra de ello. El pueblo en el desierto sufría la amenaza de fracasar en su camino de liberación. Se les hacía difícil  caminar sin “ver”, sin “sentir” al Dios que los había sacado de la esclavitud: –el camino de la fe antes y ahora es duro-. Cayeron en la idolatría –también ahora nos hacemos ídolos-.  Pero  YAHWE es fiel y da de nuevo la oportunidad: ordena a Moisés subir a la montaña y a su vez, EL desciende. Y se da el encuentro. Moisés se atreve a pronunciar su nombre y el Señor se revela: “YAHWE, DIOS COMPASIVO Y BONDADOSO, PACIENTE, RICO EN AMOR Y FIDELIDAD” son sus características esenciales. Dios no rompió la alianza con su pueblo, siguió caminando con él. Dios comprometido con un pequeño pueblo que en su travesía tendría momentos de grandes seguridades: “Qué Dios es tan grande como nuestro Dios”  y momentos de grandes infidelidades.

Pero el Dios trinitario, dispuesto siempre a buscar soluciones abrió el diálogo entre sí, entre los tres  –deliciosamente lo intuye y lo cuenta S. Juan de la Cruz en el romance de la Encarnación-: El Padre, preocupado por toda la humanidad ve necesario eliminar distancias y le propone al Hijo que se iguale a la que considera su esposa. El Hijo responde: “mi voluntad es la tuya y mi gloria, cumplirla”. Así de sencillo, así de fácil.  Por eso podemos saborear hoy en el texto evangélico, las palabras de Jesús a Nicodemo: “tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único…”. 

Dios ama a cada hombre y a cada mujer, a todos ofrece gratuita y anticipadamente la  VIDA EN PLENITUD. Depende de cada persona la aceptación o el rechazo. Dios no puede hacer más: el Padre en el Hijo nos lo ha dicho y nos lo ha dado TODO.  El Hijo, con sus palabras, actitudes y gestos liberadores nos ha transmitido, con total fidelidad, el retrato exacto del Padre: “el Padre y yo somos una misma cosa”, nos ha detallado su proyecto y el camino a seguir y el Espíritu de los dos es el que trabaja incesantemente en los corazones de las personas consolando, dándoles a gustar lo que es bueno; trabaja en el corazón de las comunidades eclesiales  animándolas, sugiriendo iniciativas, impulsándolas a “salir”  y trabaja  en el  corazón de la historia conduciéndola hacia la plenitud y para que progresivamente  sea realidad el sueño de los TRES: LA FRATERNIDAD UNIVERSAL. QUE LA HUMANIDAD REBOSE DE LA VERDADERA VIDA.

La fiesta de la Santísima  Trinidad, es  la fiesta de la comunidad cristiana y ha de iluminar toda su vida y su caminar. Ha de ser su brújula. Las recomendaciones paulinas revelan el rostro que debe transparentar, caracterizado por la alegría, la animación mutua, la búsqueda y cumplimiento de lo que quiere el Señor, la unidad  -obsesión de Jesús en su última cena con los discípulos, hecha oración al Padre- el vivir en paz. Todo ello conduce a la capacidad de superar los conflictos, al diálogo, a la solidaridad, a tener un único objetivo: EVANGELIZAR, dar testimonio del Dios rico en misericordia.

La Trinidad impregna toda la vida cristiana. Toda la liturgia de la Iglesia, cualquier actividad empieza y termina en su nombre. Ojalá seamos cada día más conscientes de que  decir:  EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, es un compromiso de amor, de fidelidad, de coherencia, de comportarnos como hijos/as, hermanos/as, colaboradores eficaces en el proyecto del REINO:  

       Que toda nuestra vida sea un canto de bendición y alabanza a los TRES que han

                               querido hacer de nuestros corazones su morada.

            

Sororidad mayo 2017

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