Talitha kumi, levántate

13º Domingo T.O. Ciclo B

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid

Seguimos con el tiempo ordinario en el que se nos van presentando los diferentes  pasos de Jesús en su vida pública de los que sabemos que “pasó haciendo el bien curando las dolencias”. El Evangelista Marcos nos sigue llevando de la mano en ese camino que Jesús siguió. Tenemos delante un tema que siempre ha planteado interrogantes y que sigue siendo de gran actualidad. Es el tema de la VIDA-MUERTE.

Es verdad que los adelantos técnico-sanitarios y biológicos que las ciencias modernas nos han traído, hacen que la vida se prolongue, que la esperanza de vida sea cada vez más alta y esto con una buena calidad de vida que se da en los países desarrollados, pero constatamos al mismo tiempo que en los que están en vías de desarrollo no se puede hablar de la misma manera, la vida es más frágil y todos los componentes no se dan con la misma fuerza.

Pero la muerte tiene su lugar importante en el desarrollo humano en el mundo. Todo lo creado, naturaleza, el ser humano son finitos. La naturaleza muere y vuelve a la vida, pero los humanos, no importa a qué edad, mueren también. Las enfermedades, los accidentes, las violencias y guerras acaban con el ser humano, a pesar de todos los adelantos que la ciencia nos va trayendo, el hombre-mujer muere en todas las edades.

Las lecturas de este domingo nos ofrecen una reflexión importante de cómo Jesús afronta esta realidad de la muerte. En este caso una joven de 12 años ha muerto, pero Él la devuelve a la vida: “Talitha kumi, levántate, y la niña se levantó y se la dio a sus padres”. “Dios no es un dios de muertos, sino de vivos”. Al jefe de la Sinagoga Jesús le exigió Fe y eso es lo que hoy se nos exige  también a nosotros en los momentos en que nos dirijimos al Señor pidiéndole auxilio. La fe es un elemento que no podemos obviar en nuestra relación con el Dios de la vida.

En la primera lectura el libro de la Sabiduría nos plantea el cómo es Dios de cara a este tema. “Dios no hizo la muerte ni la destrucción, todo lo hizo para que subsistiera”. Hemos sido los humanos los que hemos introducido el mal en el mundo, por lo que la responsabilidad es nuestra. Corregir los desvíos que lleva consigo el mal, las injusticias, los odios, las envidias, el ansia de poder, es un deber de toda persona humana, y un compromiso que no debemos eludir los cristianos sino comprometernos a fondo para que en el mundo haya mas igualdad,  justicia, Paz. Temas tan desviados de su verdadero sentido.

Dios ama la vida, por eso Jesús sana, devuelve a la vida y quiere que todos trabajemos y colaboremos para que haya vida y la haya en abundancia. ¿Qué significa esto en la realidad actual? Nos lleva a un compromiso por todo lo que aporta vida: la solidaridad, el compartir, el sanar las heridas, el cuidado de la naturaleza, todo ello significa VIDA.

Las injusticias, las violencias, el hambre, eso conduce a la muerte. Por tanto, qué invitación se nos ofrece en este domingo. Qué nos dice la Palabra de Dios.

En la segunda lectura contemplamos otro tema que va unido al anterior, LA GENEROSIDAD, al estilo de Jesús, “quien siendo rico se hizo pobre, para que nosotros con su pobreza nos hagamos ricos”.  Insiste sobre la igualdad, pues se trata de nivelar, no siendo necesario que nos hagamos pobres, sino iguales. ¿Cómo estamos en este tema, tanto a nivel general, como individual? ¿Cómo gestionamos los bienes que poseemos, tanto personales como colectivos? Aquí se nos plantea cuál es nuestra actitud frente a estos dilemas, por una parte vemos que las altas políticas no hacen gran cosa de cara a la nivelación, sea a nivel de países como queda dicho o en el terreno de lo individual.

El Mensaje que las Sagradas Escrituras presentan, incide siempre en lo mismo, el cristiano está llamado a trabajar, a colaborar en la creación de un mundo más humano y fraterno, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, el Evangelio y las Cartas Apostólicas. Jesús fue hombre de palabras y de obras, hablaba y presentaba su mensaje con claridad, pero sobre todo actuaba. Para Jesús el tema de la vida fue crucial, saliendo al paso de todo aquello que producía muerte a ser creador de Vida.

Hoy metidos en el siglo XXI estamos llamados con la misma fuerza a ser creadores de vida, en el hoy de cada día, podemos hacerlo desde las pequeñas cosas de la vida diaria, acompañando, compartiendo, dando una sonrisa y en tantas  oportunidades que se nos presentan, sin olvidar los grandes problemas que acechan a la humanidad, como son el hambre, las injusticias, la violencia, las guerras, lo que debemos denunciar.

Que el Dios de la vida nos ayude, y que María que supo estar cerca del hijo, que supo darle la vida, nos acompañen.

Celebrando el fin de curso

Grupos Vida y Paz Alicante

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

Nos llegó el verano y con ello la despedida del curso de los dos grupos de Vida y Paz de Alicante. Matilde nos regaló una paloma de cerámica, traída de Palestina, pensado que su lugar era nuestra capilla así que en ella la pusimos. Ella nos dijo que la intención era para que velara por las familias de cada una de los dos grupos.

Luego se nos ocurrió que lo íbamos a hacer de forma oficial, así que le pedimos a Luis (el sacerdote que nos celebraba) que la bendijera.

Y después de la bendición continuamos la Eucaristía, fue en el momento de la acción de gracias donde cada una dio gracias al Señor por sus padres, hermanos y por todos aquellos que de alguna forma u ocasión habían compartido la vida. Cada una tendió la petición a los pies de la Virgen y se encomendó en voz alta al Espíritu. La paloma quedó como lámpara del sagrario.

Tras el compartir de la Eucaristía pasamos a compartir otra mesa que también nos unió en opiniones, noticias y actividades que teníamos programadas para este verano que nos llega con mucho calor.

Después de disfrutar de tanta compañía, pensamos que a lo mejor era mucho tiempo de aquí al próximo curso sin vernos, así que nos planteamos la posibilidad de encontrarnos el mes que viene en algún momento lúdico que se nos ocurra.

YA OS CONTAREMOS

Os deseamos con mucho cariño un verano feliz y compartido.

Criaturas de Dios

12º Domingo TO, ciclo B

Por: Teresa Miñana. Vita et Pax. Valencia

Este domingo tenemos dos fiestas: por un lado el propio domingo 12 del tiempo ordinario y también la coincidencia de la festividad de la Natividad de San Juan Bautista, pero sabemos que tenemos que priorizar la liturgia del domingo. Paso a comentar las lecturas del propio domingo.

La primera lectura presenta a un Job temeroso, porque está atrapado en su sufrimiento y este miedo le impide contemplar la belleza de la creación y la bondad del Creador. Job no puede salir de su angustia y termina culpando a Dios, del mismo modo que hicieron sus amigos Elifaz, Bildad y Zofar.

El libro de Job propone una pregunta ¿Cómo salir del sufrimiento? El sufrimiento nos hace perder la identidad de quienes somos realmente:

CRIATURAS DE DIOS

Delante de Dios podemos apreciar cual es nuestro sitio en la creación.

No hay ninguna revelación que explique el sufrimiento del inocente, pero sí tenemos motivos para fiarnos del Abba.

Jesús nos enseña a luchar contra el mal que aqueja a los hijos de Dios, la humanidad. Esta es parte de nuestra misión, cuando anunciamos el Reino.

El evangelio de Mateo también describe a los discípulos viviendo una situación desesperada producida por el miedo y no comprenden la actitud de Jesús que sigue dormido a pesar del peligro. El proceder de los discípulos, como Job, es echarle la culpa a Jesús. ¿No te importa que nos hundamos?

Momento difícil. En la barca están los discípulos-pescadores que están acostumbrados a las tempestades. Ellos llenos de ansiedad, despiertan a Jesús.

Jesús se dirige al mar: ¡Silencio cállate!

Igual que en el libro de Job: ¿Quién cerró el mar con una puerta? ¡Aquí se romperá tu arrogancia!

Jesús les reprocha su falta de confianza porque El ha manifestado en muchas ocasiones que salva de la estrechez del alma y de las tempestades físicas y anímicas.

La reacción de Jesús aún es más sorprendente: en lugar de calmarlos, animarlos, los interpela: “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”. Podemos entender que se trata de una crisis de fe personal y comunitaria. La fe se tambalea por lo que pasa en el exterior y por la fragilidad personal. ¿Por qué nos da miedo escuchar las llamadas de Jesús?

La cobardía nos bloquea la acogida del evangelio. Este pecado nos impide acoger la Palabra con coherencia y firmeza.

Jesús nos pide saber vivir en la confianza. Nosotros debemos pedir la fuerza interior para aguantar los golpes de la vida, los vacíos, la falta de sentido, el miedo a seguirle con decisión.

Adherirnos  a la persona de Jesús nos libera de las parálisis y los miedos y ansiedades, pero atención: el hecho de estar andando fielmente en los caminos del Señor no nos librará de atravesar por las tormentas y tempestades de la vida.

El Señor siempre estará caminando con nosotros y podemos estar seguras de que Él nunca nos colocará en una situación superior a nuestras fuerzas.

Vivimos en un mundo que es hostil a la vida humana por causa del pecado, y sólo la fe en el Señor hace posible la supervivencia.

Nuestro planeta es escenario constantemente de huracanes, tempestades, sequía que, de vez en cuando, amenazan y destruyen la vida. Pero el evangelio de Jesucristo es el anuncio de la liberación de todo aquello que amenaza  la existencia humana.

Es tiempo de fe,  y urge la necesidad de trabajar por la justicia y estar cercanas de aquellos que están atrapados por el sufrimiento.

Pidamos al Padre el don de la esperanza para poder darla a quienes tenemos cerca o lejos y así puedan recuperar su identidad de criaturas de Dios.

 

Semillas del Reino

11º Domingo T. O. Ciclo B

Por: M. Carmen Calabuig. Vita et Pax. Ruanda

El Espíritu del Señor llena la tierra, su amor se derrama en los corazones de todas las personas, era el día de Pentecostés. Al leer las lecturas de este domingo, sobre todo el Evangelio, he pensado: ¿es que esa semilla, sembrada en nuestras vidas, no es el Espíritu que nos habita y que nos impulsa, como en un nuevo Pentecostés a anunciar por todo el mundo la Buena Nueva?

Hoy Jesús nos explica esto con dos parábolas: La semilla y el grano de mostaza.

Nos dice: El  Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra… y a un grano de mostaza sembrado en la tierra.

¿Esta semilla, que echa el sembrador en nuestra tierra, no es el AMOR, la energía que mueve el Reino de Dios?

Yo creo que toda persona la lleva impresa en su ser, aunque a veces no seamos conscientes de ello, “duerme de noche y se levanta de mañana y  la semilla germina y va creciendo”… La acción de Dios está siempre presente en la vida de toda persona.

Cuando Jesús inicia su vida pública nos dice que “el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la buena noticia” (Mc. 1, 15).

Y anuncia su programa:

“El Espíritu del Señor está sobre mí… Me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos… para proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19). Este es el sueño del Señor, que toda la humanidad pueda sentirse y vivir con la dignidad de hijos de Dios.

Los cristianos, conscientes que nuestra misión es hacer presente en el mundo de hoy este programa de Jesús, tenemos que trabajar por la justicia y la dignidad de las personas, para construir un mundo más humano.

Y Jesús nos habla de un Reino que no se basa en el poder ni el dominio, que tiene su puesto a los pies de las personas, en el servicio humilde, sobre todo de los más desfavorecidos. “Todos sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza a los humildes”.

Esto que ha sido sembrado en nosotros, en toda la humanidad, tenemos la certeza que dará fruto y que será como ese gran arbusto, capaz de acoger las diferentes situaciones de tantas personas que sufren la exclusión en nuestro mundo de hoy.

Yo creo que es más propio decir que ya está dando fruto.

 Solo tenemos que mirar el mundo de hoy, que aun en medio de guerras, terrorismo, injusticias sociales, exclusión… la presencia de Dios es una realidad en la vida de tantas personas, creyentes o no, manifestada por su entrega al servicio de los demás, en gestos de cercanía a las personas que sufren y  en la lucha por un mundo más justo.

Las malas noticias no pueden impedirnos ver el amor de Dios, que se derrama en este mundo, por medio de estos testigos. “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos” (Saint Exupèry).

Quiero recordar en este comentario, casi diría hacer un homenaje, al gendarme francés, que en el atentado de Carcassone, se cambió por un rehén y dio su vida por él.

Francia, una sociedad laicista, nos habló del valor del gendarme en el cumplimiento del deber. Esto es cierto, pero no vio o no quiso ver “lo esencial”, que “no hay amor más grande que dar la vida”, esto solo se hace movidos por el AMOR, con la fuerza que el Espíritu da a todos.

En Ruanda, desde mediados de marzo a finales de mayo, el país ha sufrido lluvias torrenciales que han producido más de 200 muertos y miles de casas sepultadas en el barro o destruidas. Es admirable ver los gestos de solidaridad entre los mismos afectados, de compartir casa y lo poco que tienen, con quien todavía tiene menos.

Estas parábolas de Jesús nos invitan a la esperanza. Somos la tierra donde ha sido sembrada la semilla de su Palabra y de su Eucaristía. Sabemos que Dios actúa, incluso mientras dormimos, para que nuestra vida sea testimonio del amor de Dios, que nos habita.

Cuidemos nuestra tierra, pongamos en el centro de nuestra vida a Cristo, que tiene rostro de marginado, emigrante, sin techo, enfermo…

Quitemos las malas hierbas del egoísmo e individualismo, que nos impiden ver el sufrimiento y precariedad del otro y nos dejan indiferentes.

Fomentemos la actitud de servicio en nuestra familia, en el trabajo, en nuestras relaciones.

Dejémonos comer, seamos Eucaristía, para que los demás tengan vida.

Llevemos a todas las personas la felicidad del Evangelio.

Un día Dios se plantó en mi vida

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

Hoy, después de unos años de la toma de decisión, mirando mi historia pienso que Dios sigue un proceso, su libertad llega hasta tal grado que no acorta los tiempos, que no limita los espacios al contrario deja que la decisión vaya llegando al ritmo que cada persona lleva.

Es todo un proceso. ¿Cuándo comenzó esa llamada? Solo tengo posibles momentos, posibles comienzos pero cuando pienso en ellos o los verbalizo también pienso que, a lo mejor, hay otros que en estos momentos no localizo. Eso me dicta la experiencia hasta el día de hoy.

Sí que es cierto que un día Dios dijo “ahora”, localizo ese momento en el cual sería capaz de verlo, de escucharlo y puso en marcha todo su encanto para deslumbrar, al estilo de San Pablo en su caída del caballo, en su ceguera, y lo consiguió, descolocó toda mi vida en dos segundos, los dos segundos en los que Dios SE PLANTÓ EN MI VIDA, se hizo presente, habitó mi interior. Y yo también me quedé ciega, ya no sabía cómo mirar y dónde “estar”.

Pero Él comprende la situación y me va poniendo caminos por delante, corría el año 2007. Un día empujada por la necesidad de informarme me encontré y conocí al Instituto Secular Vita et Pax y le encontré sentido a todo y me cautivó, sentí que por ahí me llamaba ese Dios de la Vida, ese Dios a quien acababa de descubrir y supe de ese camino diseñado que conducía a la felicidad, siempre de la mano de su amistad, la amistad con Jesucristo. El día 27 de mayo de 2012 hice mi primera oblación a renovar durante seis años hasta el compromiso definitivo.

Hoy 20 de mayo, Pentecostés he dicho un SI a ese Jesús que ha caminado conmigo y ha vivido los momentos más alegres, más inquietantes y conflictivos conmigo. Jesucristo a lo largo de estos años ha sido mi Maestro, el descubridor de mi vida, mi compañero, la mano que me guiaba, Mi Amigo con el que quiero vivir y caminar entre todos, ser una más entre los suyos. Jesús nunca me ha pedido abandonar mi vida, cambiarla,… solo quiere formar parte de ella. En mi vida Jesucristo ha puesto su sello de vida abundante y con ello todo tiene una luz especial, un matiz diferente, una traducción o interpretación novedosa, porque Jesús siempre es novedad. Gracias por estar siempre allí donde menos lo espero, gracias por tu ternura, gracias Jesús, mi Buen Amigo.

 

La familia humana

Por: Mª Carmen Nieto León. Grupo Mujeres y Teología de Ciudad Real.

En la primera lectura se nos describe cómo Adán y Eva comen del fruto prohibido y cómo Adán acusa a Eva de ser la responsable de ese hecho. Él, que no tiene voluntad, se la come porque ella se la da. Así de fácil. Él pudo decir pero no dijo: “¡sí dame un bocado, que tiene buena pinta y tiene que estar muy rica!”. Simplemente la comió porque Eva se lo dijo…. Bueno pues aquí radica una de las principales culpas con la que hemos tenido que cargar las mujeres durante siglos dentro de la Iglesia. En definitiva a mí lo que me gustaría es que con este texto reflexionáramos sobre la capacidad de libertad que Dios nos ha mostrado siempre, desde la creación. Hombre y mujer nos creó y nos dejó libres para tomar nuestras propias decisiones, aunque a veces, esas decisiones no sean las acertadas.

En la segunda lectura San Pablo nos habla de cómo Dios nos resucitará y habla de cómo lo esencial es invisible a los ojos, que diría Antoine De Saint-Exupéry en el Principito. Nos habla de que nos dará una casa eterna en el cielo, porque lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno y eso es lo que tiene valor, un valor incalculable, eso es lo que tiene sentido en la vida, en nuestro interior, por eso hay que cultivarlo y cuidarlo para que germine, crezca y dé vida en abundancia. En el interior está lo sagrado, lo profundo, lo auténtico.

Ya en el evangelio, una vez más, tenemos muestra de que Jesús es un incomprendido. Justo creen que hace lo contrario de lo que está haciendo, pero él explica muy bien el sentido de todos sus actos. No se puede ir contra uno mismo. Dios ama a la familia humana y esa es la familia que hemos de defender todos, independientemente de la situación de la misma.

La familia humana hoy está sufriendo, sufren los refugiados, obligados a salir de sus casas y a sufrir la incomprensión de los países a los que llegan. Sufren las mujeres víctimas de la trata, que se ven sometidas y esclavizadas a través de sus cuerpos profanados. Sufren las personas que tienen que salir de sus casas por no tener dinero para pagar las hipotecas. Sufren las personas que llevan largos años en las colas del paro y echando cientos de currículos a los que nunca encuentran respuesta. Sufren los trabajadores que se pasan el día trabajando y con su salario apenas tienen para sobrevivir. Sufren los pensionistas que con sus ingresos no llegan a fin de mes. Sufren las personas sin hogar que deambulan de una ciudad a otra en busca de una motivación o una oportunidad para cambiar su vida. Sufren los jóvenes que ven su futuro tan incierto. Sufren….

Hay mucho sufrimiento en la familia humana, sí, pero tenemos una promesa de salvación, tenemos un anuncio del Reino de Dios, si todas las personas viéramos en el otro al hermano, a la hermana qué distinto sería el mundo, cuánto sufrimiento nos ahorraríamos… ese es el reto; convertirnos en la familia humana que quiere Dios. Hagámoslo posible, porque es posible.

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