Pisar Tierra Sagrada

XVI Jornadas ATE

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La conjunción copulativa

31 Domingo TO. Ciclo B

Por: Maricarmen Martín. Vita et Pax. Madrid

Amarás al Señor tu Dios y amarás a tu prójimo. Esta es la gran cuestión. La clave se encuentra en la conjunción copulativa ‘y’. Ni a Dios sin el prójimo ni al prójimo sin Dios. Hemos entendido demasiadas veces este amor de manera sensiblera, incluso ñoña, que nos apartaba de la realidad y nos introducía en una especie de nube sin acceso a internet. Por eso, las lecturas de hoy nos sumergen de lleno en la historia general y en las historias concretas de nuestros hermanos y hermanas. Nos invitan a no sentirnos nunca lo suficientemente buenas, lo suficientemente amadoras y comprometidas con Dios y con la humanidad.

No es posible amar a las gentes ni a Dios sin indignarnos con lo que está pasando en nuestro mundo, sin despertarnos del sueño letárgico, al que sucumbimos con tanta facilidad que nos lleva a vivir tan ricamente postradas en el ‘sofá’, y sin que ese amor se convierta en una fuerza moral poderosa para el cambio de rumbo en el mundo.

Hacen caso omiso de esta ‘y’ copulativa quienes solo se lamentan de lo que hoy está pasando pero son incapaces de ponerse manos a la obra para la acción constructiva. Sus quejas son ineficaces tanto para el prójimo como para Dios y ellas mismas cómplices del sistema cuyos efectos destructores critican. Hacen caso omiso de esta ‘y’ las que se dejan llevar por la inercia de los acontecimientos, de la indiferencia y de la banalización del mal. El desencanto es un buen material de combustión que ayuda a fortalecer la buena salud de este sistema dominante.

La ‘y’ copulativa brilla en todo su amor allí donde encontramos comportamientos humanos con el ‘aire de Jesús’. Allí donde una acción humana promueve vida antes que muerte para todas las personas y quiebra el sueño paralizante de la apatía que todo lo envuelve. Allí donde se oyen los anhelos de grupos de ciudadanos y ciudadanas que, a pesar de su debilidad, se empoderan como sociedad civil y reclaman democracia real e integral, aunque no conozcan muy bien ni el cómo ni el cuándo. Allí donde nadie mira para otro lado y se denuncia con rapidez la violencia de género y se grita con terquedad por las plazas públicas ‘las queremos vivas’. Allí donde escuchamos con cariño, acogemos con ternura y alimentamos con respeto…

Advertimos que permanecer cerca de esta ‘y’ copulativa resulta peligroso, hay riesgo de fuego, de incendio. Y sólo a la vista de este peligro resplandece la visión del Reino de Dios que en Jesús se ha hecho cercano. Aunque pueda sorprender, ‘Peligro’ es una categoría fundamental para la percepción de esta conjunción copulativa porque donde brilla en su esplendor aparece el riesgo de inseguridad, de desarraigo, de crítica, de no aceptación, de exclusión e incluso de muerte, como le sucedió a aquel que la llevó a plenitud: Jesús.

Quien se alía con esta ‘y’ copulativa se hace potente eco de la voz de Dios. Dios que ha visto el dolor de los suyos y no lo aguanta. Le encolerizan los rescates bancarios y las bajadas de las pensiones, los contratos precarios de los de abajo y los contratos blindados de los altos ejecutivos, las concertinas de Melilla para extranjeros pobres y las facilidades para los extranjeros ricos, los desahucios, el paro, las mujeres violadas, los pueblos olvidados, los niños sin poder jugar…

Seguramente nuestro mundo necesita de un milagro para desembarazarse de este modelo económico y social avasallador que padecemos. Pero mientras tanto, irrumpe con fuerza silenciosa las personas que empeñan su vida en esta ‘y’ copulativa y nos convocan a globalizar la fraternidad y a buscar la construcción de otro modelo económico y político alternativo aunque sea de manera parcial y fragmentaria. Estos actos, como los milagros de Jesús de Nazaret, son subversivos y provocan recelos desde el punto de vista de los que ostentan el poder.

Pero es en esta ‘y’ copulativa, pequeña y sencilla, diminuta y simple, peligrosa por cierto, por donde el Reino de Dios de la fraternidad, de la justicia, de la libertad y de la paz se va abriendo camino en la historia.

Amigas y amigos de Jesucristo para el mundo

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

Los grupos Vida y Paz de España han iniciado su andadura en este nuevo curso, entre el mes de septiembre y octubre los seis grupos se han puesto en marcha. Este año el tema del retiro ha sido Amigos y amigas de Jesucristo para el mundo.

Un teólogo llamado Rahner, dijo: “El cristiano del futuro o será un místico, es decir, una persona que ha experimentado algo, o no será cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyará ya en una convicción unánime, evidente y pública, ni en un ambiente religioso generalizado, previo a la experiencia y a la decisión personales”. Pues bien, el futuro del que hablaba Rahner ya está aquí.

Ser místico no es tener visiones o escuchar cosas raras. La mística es un camino de amor con Jesús. Hay una mística del día a día que se vive en lo cotidiano. Dios se hace presente en la rutina de las horas y los días. A esa experiencia personal y sencilla de la fe estamos llamadas todas y todos.

En la actualidad se habla de “una mística de ojos abiertos”, es decir, la fe cristiana es una fe buscadora de justicia. Por eso, los cristianos están llamados a ser místicos, pero no exclusivamente en el sentido de una experiencia individual espiritual, sino en el de una experiencia de solidaridad espiritual. Una mística buscadora de rostros que, con Jesús, va al encuentro de los que sufren. Esta es la mística que experimentó D. Cornelio, él vivió una experiencia profunda de amistad con Jesucristo que le cambió la vida y le llevó a los caminos del mundo. Este itinerario lo cuenta en su libro “Mi Amigo Jesucristo”, en él nos basamos para elaborar el retiro de este año.

Para quienes le conocimos o hemos leído sus escritos, no nos cabe la menor duda de que, para D. Cornelio, Jesucristo fue el fundamento de su vida. Toda ella estuvo centrada en Él, de tal manera, que, podemos decir, era un enamorado de Jesucristo: Yo al Señor lo quería querer con toda mi alma. ¡Vaya que sí! La de veces que se lo había dicho. Lo quería querer y hacía todo lo posible por demostrárselo… (Pág 19).  Estableció con Él, desde el inicio de su experiencia espiritual, una profunda relación de amistad: Y comenzó en mí una verdadera revolución: pensé en ser amigo de Jesucristo (Pág 2).

La relación de amistad de D. Cornelio con Jesucristo le llevará hasta el deseo de vivir de su Vida: Al querer sintetizar para mis recordatorios el ansia de mi vida, saltó en seguida ¡LA VIDA!: ‘concédeme, Señor, vivir de tu Vida’  (pág 33). D. Cornelio encontrará la fuente para vivir de la Vida de Jesucristo, de manera especial, en la Eucaristía: Y yo, que tan bien me sé lo que es vivir sin vivir, me agarro como una lapa a lo que me trajo la Vida, a lo que siento como fuente, como torrente de ella ¡la Eucaristía! (pág 123).

De este Carisma nació el Instituto Secular “Vita et Pax in Christo Jesu” y también nacieron los grupos “Vida y Paz”. Todas las personas que hemos venido detrás de D. Cornelio somos herederas de esta rica tradición. También somos herederas y herederos de la invitación del mismo D. Cornelio a tener nuestra propia experiencia de Jesucristo, nuestro propio itinerario espiritual. No una experiencia cualquiera sino una experiencia honda, dinámica, transformadora, desbordante…

Desde Abraham hasta nosotros, de la mano de algunos amigos de Dios como Sta Teresa, San Ignacio, como San Juan de la Cruz o D. Cornelio, aprendemos que también podemos llegar a ser amigas y amigos de Jesucristo.

La amistad con Jesucristo descentra, desinstala, da prioridad a la necesidad de los otros sobre la propia, es creativa, sitúa como primeros a los últimos, se le hace intolerable la injusticia. En este sentido decimos que este amor es político, porque se traduce en pasión y compromiso por el bien y la dignidad de todos, empezando por las personas más desfavorecidas. ¡Esta es nuestra herencia: ser amigas y amigos de Jesucristo para el mundo!

 

Ceguera – Iluminación – Seguimiento

XXX  Domingo T.O. Ciclo B

Por: Josefina Oller. Vita et Pax. Guatemala

Nos vamos acercando ya al final del Año Litúrgico. Con el evangelista Marcos hemos contemplado  a Jesús en sus incansables jornadas de trabajo y últimamente  lo estamos acompañando por el camino de Galilea a Jerusalén donde es consciente que le van a matar –por tres veces se lo anuncia a los discípulos que también por tres veces rechazan que eso pueda llegar a ser-. En el episodio de este domingo, Jesús ha pasado ya la ciudad de Jericó y le falta una jornada para llegar a la ciudad Santa.

En este tramo va a realizar su último signo -según el evangelista Marcos-: va a dar luz a un ciego. Bartimeo es un mendigo que está a la orilla del camino pidiendo limosna. Es pobre en todos los sentidos: es ciego, no tiene recursos, es un marginado, un impuro, digno de lástima pero ni siquiera eso porque la multitud lo quiere hacer callar.  Sin embargo algo tiene: el agudo sentido del oído, se da cuenta de que algo ocurre a su alrededor y sí  puede preguntar y enterarse de que es Jesús de Nazareth el que estaba pasando.  En seguida comienza a gritar: “JESÚS!!! HIJO DE DAVID, TE COMPASIÓN DE MÍ”… asombroso, el secreto mejor guardado de Marcos, lo publica a voces un ciego.

Los acompañantes de Jesús lo quieren acallar pero él grita más fuerte. Jesús lo manda llamar –es su costumbre atender las necesidades que se le presentan aleccionando siempre a  quienes lo impiden-. Pero en este caso el llamado tiene un significado más profundo. Le dicen al ciego que Jesús lo llama y él da un salto, se desprende del manto –no tendría nada más-  y  se acerca a él.  Jesús le pregunta: ¿”qué quieres  que haga por ti?” El hombre le contesta sin duda: ”Maestro, que pueda ver” Y Jesús le dice: “Vete, TU FE TE HA SALVADO”.  “recobró la vista y comenzó a seguirle”.

 Curioso: la consecuencia de VER no fue pararse a contemplar y admirar lo que no conocía: la naturaleza  en toda su belleza, sus árboles, las flores, los montes, las personas, los animales, ¡tantas cosas! No, la consecuencia fue comenzar a seguirle, sin saber qué le esperaba- Algunos de los discípulos, mientras iban de camino, a la misma pregunta de Jesús, le habían pedido poder sentarse a la derecha y a la izquierda cuando llegase a su Reino, habían discutido quién era el mayor. El que fue curado, tuvo claridad suficiente para seguirle sin condiciones y completamente desprendido de todo. Un contraste también con el hombre rico que fue incapaz de desprenderse de sus riquezas y seguirle porque las riquezas no dan capacidad de riesgo, buscan seguridades, buscan negociar. El pobre se hizo evangélicamente rico, el rico en cambio, se empobreció .

En pocos y sencillos versículos, tenemos una bella síntesis evangélica  y  de realismo humano. El ciego era bien consciente de su necesidad. En nuestro mundo hay muchas cegueras, mucha gente inconsciente de que lo que les falta es luz para ver sus necesidades más profundas, viven obnubilados por tantos bienes materiales que no satisfacen pero son incapaces de reconocerlo y pedir luz a quien es la LUZ DEL MUNDO  El que, gracias a su fe ha obtenido la salvación y la integración a la sociedad, se convierte en el modelo del seguimiento a Jesús: va tras él sin “volver la vista atrás”, sin pedirle que le deje despedirse de su familia ni de enterrar a sus muertos, nada. Va con Él hacia Jerusalén sin miedo, fiado totalmente de El y dispuesto al seguimiento radical sin hacer alardes.

Ojalá que este relato nos invite a reflexionar a todo/as cuantos hemos optado por seguir  radicalmente a Jesús, asumiendo su mensaje y sus actitudes liberadoras, sin distracciones, sin ansias de poder, sin excusas estériles y atentos/as a las necesidades urgentes de nuestro alrededor  (estamos viviendo aquí en Centroamérica un drama migratorio de gigantescas proporciones). Es para reflexionar seriamente.

    El relato es también un llamado vocacional completo, no le falta ningún ingrediente y sin necesidad de largos discernimientos: al pobre ciego que recibió la luz  le bastó la fe, y la acción de gracias puesta en acción.

                  QUE TU LUZ SEÑOR, NOS HAGA VER LA LUZ

Servicio hasta dar la vida

Domingo 29º del T.O. Ciclo B

Por: Rosa Mary González. Vita et Pax. Tafalla. Navarra

En este domingo las lecturas nos hablan de la importancia de una vida dedicada al servicio con sus consecuencias: “Mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos”. “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor”. Sin embargo, la tendencia natural de las personas cuando nos dejamos llevar por las comodidades es la contraria: ser servidos, estar cerca de los que ostentan el poder para poder subir de categoría, disfrutar de los bienes de la tierra aunque tantas personas  no tengan acceso a ellos y evitar todo lo que produce dolor buscando el placer al precio que sea.

El relato del evangelista Marcos de este domingo se sitúa en el final del recorrido de Jesús con sus discípulos antes de su entrada a Jerusalén. Ha sido un camino de enseñanzas: de preguntas y respuestas, de encuentros con las gentes, de curaciones, de manifestaciones. Se podría pensar que ya estaban preparados para emprender su misión; sin embargo, la condición humana, esta vez en búsqueda de poder, aparece en Santiago y Juan haciéndole una petición a Jesús: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.” Para el evangelista Mateo esa misma petición la hace la madre de los Zebedeos. La madre quería lo mejor para sus hijos y sus hijos querían lo mejor para ellos. Y el resto de sus discípulos, ¿no pretendían  lo mismo aunque no lo expresaran?

A la pregunta de Jesús de si eran  capaces de beber su mismo  cáliz y bautizarse con su mismo bautismo, ellos responden afirmativamente, aunque todavía no sabían el verdadero significado de “beber su mismo cáliz”,  pero Jesús les hace ver que a él no le toca conceder lo que piden.

A partir de esa petición, Jesús les reúne para decirles con claridad cuál tiene que ser la actitud de los que dicen y decimos querer seguir su camino: SERVICIO, hasta dar la vida.

Nos resulta muy fácil detectar y hablar sobre las ansias de poder de los políticos, de los que tienen autoridad en cualquier estamento de la sociedad, de los que buscan subir de categoría aunque sea pisando a los de al lado, de las trampas que realizan para no pagar los impuestos, de la corrupción que existe. Y hacemos muy bien teniendo una actitud crítica en la vida y denunciando cualquier injusticia a la vez que colaboramos para ir construyendo una sociedad más justa. Es nuestro deber de ciudadanía estar alerta y colaborar con todos los grupos comprometidos en exigir una sociedad más justa  y más humana.

Pero aquí Jesús está hablando y enseñando a sus discípulos, a los que van con Él durante todo el camino, a los que van a continuar su misión. Queremos pertenecer a ese  grupo dentro de la Iglesia  y es aquí donde tenemos que trabajar también para ser SERVIDORAS/ES. Un servicio que implica acogida, hospitalidad, empatía, respeto, donación, entrega al estilo de Jesús. Así actuaba Él  y así  nos corresponde actuar. No queremos una Iglesia que desde el poder y una mal entendida autoridad, se aproveche de su situación para todo tipo de abusos: sexuales, dominio, autoritarismo.  El Papa Francisco está siendo muy valiente al enfrentarse y, aunque le duela, denunciar todas estas conductas. Todos y todas tenemos una parcela de poder por pequeña que sea, de ahí la importancia de ser humildes y revisarnos para ver cómo la utilizamos. ¿Por qué se abusa?, ¿por qué en lugar de construir dividimos?, ¿por qué no vivimos la fraternidad? Muchas más preguntas podríamos hacernos y la respuesta del evangelio de hoy es clara y sencilla: actuamos así cuando no vivimos con fidelidad el mensaje del Maestro: “Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Cuando nos alejamos del servicio y buscamos el dominio, perdemos lo más genuino del mensaje de Jesús: Vivir el amor hasta las últimas consecuencias.

Si queremos colaborar en la construcción de una Iglesia más humanizada, más sencilla, más comprensiva, más evangélica, más coherente con las enseñanzas y vida de Jesús, tenemos un largo camino por recorrer; sabiendo que no depende solo de nuestra voluntad, aunque también, sino de dejarnos conducir por Él como su vida entera fue reflejo de la voluntad de su Padre.

 

Una búsqueda continua

Por: M. Jesús Antón. Vita et Pax. Madrid

Mirar con perspectiva la vida desde los 70 años es un buen ejercicio. No es difícil recordar “cómo apareciste en mi vida” pero sí lo es, expresarlo por escrito.  De familia religiosa, mujer entre dos varones y muy querida, fui educada en escuelas nacionales y con la suerte de tener maestras que dejaron huella. No tuve traumas en mi vida respecto a la vida religiosa, no sé si muy consciente, fui despertando y creciendo en la fe.

Me marcaron las campañas que celebrábamos cada año en la escuela: la  Santa Infancia y el  Domund. En mi juventud pertenecí a A.C. Anduve conociendo y más tarde buscando entre la vida contemplativa y las misiones. Y, de repente, a través del testimonio de una misionera seglar que estaba de vacaciones, el Señor me tocó, y comencé a tomarme más en serio mi seguimiento a Jesús con un compromiso temporal  en OCAHSA-Cristianos con el Sur. Y partí para Guatemala.

Allí, fue creciendo en mí una fe más personal, y también me nació la conciencia social descubriendo un mundo de pobreza, sufrimiento y desigualdades; también una Iglesia más viva y comprometida con esta realidad social (eran los tiempos del post-concilio, y la recién terminada 1ª Conferencia Episcopal en L. A. de Medellín, el comienzo de la Teología de la Liberación).

Sigo dando gracias a Dios que me llamó a conocerle más de cerca en una realidad tan diferente a la que yo conocía, repito muchas veces que allí aprendí a rezar el Padrenuestro y  que el seguimiento a Jesús, que pasó por la vida haciendo el bien,  ni es fácil, ni se hace de una vez para siempre, y que si estás alerta, cada día te sale al encuentro de manera diferente.

Pero yo seguía inquieta, seguía buscando algo más, parecía que Dios quería complicarme la vida y sentía que su llamada no era solo para un tiempo, y como la vida del creyente es una búsqueda continua, seguí buscando. Jesús también anduvo en su vida buscando, buscaba a los más pobres y marginados de su tiempo, a los enfermos,…y  ser fiel a su Padre.

 Todavía en Guatemala conocí otro modo de vivir el seguimiento a Jesús desde la consagración secular. Al terminar mi misión en Guatemala, entré a formar parte del Instituto Secular Vita et Pax, en él continúo inquieta y andariega, sigo teniendo mis dudas y mantengo esa búsqueda continua en nuestra Iglesia y en este mundo tan necesitado de fraternidad, para no acomodarme y me peleo conmigo misma, exigiéndome e intentando vivir la radicalidad evangélica.

Han crecido mis relaciones conociendo otras gentes, otras culturas, aprendiendo de todas y sigo dando gracias a Dios por seguir en su búsqueda, intentando cada día,  ser  VIDA y PAZ  en este mundo.

Y en estos tiempos recios que nos toca vivir, donde es necesario estar con los ojos y el corazón atento, al ver y acercarnos al sufrimiento de tantos hombres, mujeres y niños marginados de esta sociedad opulenta, sedientos de acogida, me gusta  mucho el pensamiento de Etty Hillesum “Tendremos que ayudar a Dios…”,  y desde la solidaridad y la fraternidad, dar razón de nuestra esperanza.

Agenda Cuarto Trimestre 2018

Agenda Vita et Pax

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax

  • 1 de Octubre: Fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús. Patrona de Vita et Pax

 

  • Retiros inicio de curso Grupos Vida y Paz.: 26 septiembre grupos de Alboraya y Pintor López; 1 de Octubre grupo de Barcelona; 4 Octubre grupo de Alicante y 18 de Octubre grupo de Ciudad Real

 

  • 6 de Octubre: Asamblea de Cedis en Madrid

 

  • 16 de Octubre: Inicio de Ejercicios Espirituales en Pintor López (16-23-30 Octubre y 6-13 Noviembre)

 

  • Del 22 al 29 Octubre: Ejercicios Espirituales en Huarte- Pamplona

 

  • Del 9 al 16 de Diciembre: Convivencia Vita et Pax Ruanda

 

  • Del 8 al 16 de Diciembre: Convivencia Vita et Pax Guatemala

FOESSA y la mirada de Jesús

Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Por: José Luis TerolProfesor de Servicios Socioculturales a la Comunidad (Zaragoza)

Hace unas semanas la Fundación FOESSA (promovida por Cáritas española) nos adelantaba una foto del gran fracaso colectivo en el que nos encontramos en España: 8’6 millones de ciudadanos y ciudadanas españoles viven en exclusión social y, de ellos,  4 millones en exclusión social severa.

Esta constatación “cuasipornográfica” hurga en la impotencia que sentimos muchos ciudadanas cuando constatamos que, en demasiadas ocasiones, nuestras instituciones, nuestros recursos, nuestra estructura social están al servicio de unos privilegiados y de unas élites intocables que se ocupan concienzudamente de que nada cambie, y de que podamos seguir digiriendo y normalizando desahucios, suicidios y todo tipo de precariedades y sufrimiento, mientras ellos siguen protegiendo sus beneficios y generando “doctrina” y miedo, a la vez que manteniendo la impunidad de su engaño masivo.

¿Cómo nos puede iluminar la Palabra que es siempre “espada de doble filo” y escruta los deseos y las intenciones de nuestro corazón (Hebreos 4, 12-13)?

¿Cómo buscar en el presente “el espíritu de sabiduría y prudencia” que hace que cualquier cosa o riqueza a su lado se convierta en un poco de arena o de barro (Sabiduría 7, 1-11)?

¿Qué hubiera dicho Jesús, sentado en la mesa de la rueda de prensa junto a los portavoces de la Fundación FOESSA?

Probablemente habría intentado buscar un encuentro con ese reducido grupo de grandes capitalistas millonarios, defraudadores y evasores fiscales, que están chupando la sangre de la gente, minando la fraternidad, y al que algunos partidos están empeñados en blindar y proteger.

En ese encuentro, en un clima cálido y fraterno, les habría mirado a los ojos con gran ternura, y les habría planteado con enorme confianza y respeto algunas preguntas (Marcos 10, 17-30):

¿A qué dedicáis vuestra vida; en qué estáis invirtiendo vuestras energías y vuestro corazón?

¿Por qué no le dais la vuelta al orden de vuestras seguridades?

¿Por qué no os dejáis mirar por Dios, vuestro Padre y vuestra Madre, ante quien todos hemos de rendir cuentas?

¿Por qué no invertís en humanidad y fraternidad?

¿Por qué no buscáis la compañía y la sabiduría de las personas sin hogar y de las familias refugiadas?

¿Por qué no escucháis el clamor de los desempleados, de los trabajadores pobres, de las empleadas del hogar, de las víctimas de la trata y de todas las violencias?

¿Por qué no construís desde abajo, con la gente, unas relaciones nuevas?

Nosotras, cada una de nosotras, habríamos asistido discretamente a este encuentro, probablemente tras las cortinas, para no perdérnoslo, y con el convencimiento de que no iba con nosotras y de que, por fin, alguien iba a cantarles las cuarenta a los de siempre.

De manera inesperada, una vez más, nos habríamos sentido salpicadas y removidas por estas preguntas que considerábamos no dirigidas a nosotras. Y, probablemente, cada una habríamos sentido el peso y el lastre de nuestras seguridades y riquezas, y de manera discreta, habríamos dado un paso atrás –no abatidas como el joven rico-pero sí un poco más convencidas de que sólo Dios es bueno y de que necesitamos cada día el auxilio de su Espíritu y a la comunidad para seguir cambiando el orden de nuestras seguridades y apuestas vitales.

¡Sigamos, entonces, acompañándonos en este duro camino de cuestionar nuestro “desorden” vital para reconstruirlo desde abajo con las hermanas y todos los desposeídos y excluidas de nuestra sociedad!

 

 

Sororidad 52

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De los que son como niños es el Reino de Dios

Domingo XXVII del T.O. Ciclo B

Por: Cecilia Pérez Nadal. Vita et Pax. Valencia

Sin darnos apenas cuenta nos hemos colado en el otoño y caminando hacia el final del año nos encontramos rebuscando en los cajones del espíritu, porque el tiempo de hacer balance está cada vez más cerca.

En este domingo la Iglesia nos muestra, con el libro del Génesis, a Dios como origen y señor de la creación haciendo surgir como máxima obra al ser humano, hombre y mujer, mujer y hombre, para “que no esté solo” para “que no esté sola”. Igualdad y complementariedad y una misión de señorío amoroso sobre el resto de los seres  a quienes deben “poner nombre” con lo que ello significa de dignidad y reconocimiento.

Nos planteamos una primera responsabilidad que es la de amar, sostener, cuidar y agradecer los bienes recibidos como don. “Loado seas mi Señor”

Y, como hemos dicho que estamos llegando a otro final, cabe preguntarse cómo ha sido realizada esa misión personal y grupal de cuidado de nuestros semejantes: seres humanos y criaturas todas de Dios. Mi mirada ante el mundo y los seres humanos ¿es corresponsable y compasiva o estoy sumida en un individualismo personal o de casta que me hace insensible, más o menos, ante la situación desconsolada de otros y tantos… a lo mejor, o a lo peor, de los que viven muy cerca?

Traído en el evangelio este tema de la unión, del compartir, de la ayuda, de la responsabilidad, al terreno del amor conyugal surge una exigencia para fortalecerlo y elevarlo a ese rango de señorío sobre uno mismo y sobre todos los afectos, deseos, inclinaciones: la fidelidad, que es entrega y generosidad, servicio y honestidad en el  bien común. Para el hombre y para la mujer, en igualdad de dignidad.

Grandeza de la unión matrimonial elevada al rango de Sacramento por su valor como signo del amor de Cristo a su Iglesia, elevando a categorías no solamente humanas esa unión base de la sociedad familiar a veces tan denostada y por ello portadora de mucha infelicidad.

Analizamos una fidelidad que nos atañe a todos en todas las circunstancias: fidelidad a la palabra dada, al compromiso adquirido, a la verdad proclamada, al sentimiento manifiesto. Y en esta nuestra sociedad donde el “usar y tirar” está a la orden del día, donde el propio beneficio, la propia diversión, el placer inmediato, la acumulación de poder, se apoderan de cada situación, relación, objetivo… nosotros hablamos de verdad, de fidelidad, de entrega, de generoso compromiso, desde la palabra de Jesús. Y tenemos que nadar contra corriente porque así es el amor que nos proclama el Señor y porque sabemos que él es fiel y nos invita a serlo desde su total comprensión y misericordia, porque ésa es la voluntad del Padre

Unidad de destino de Cristo y de su Iglesia, proclamada en la segunda lectura de la carta a los Hebreos. ¡Qué gran dignidad el que nos llame hermanos!

Después nos invita a ser como niños para tener los criterios y actitudes del Reino, sostenidos por la confianza, necesitados de ayuda y bendición, acogiéndolos, como Él, precisamente por su debilidad e indefensión.

De los que son como niños” excluye la prepotencia, la superioridad, el dominio de los otros.

Al final, Jesús, nos propone abrirnos a su Palabra y su Vida para poder acoger como Él a los pequeños, para vivir como quiere su Padre.

¡¡Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida!!

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