Agenda Segundo Trimestre 2019

Agenda Vita et Pax

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

  • 1 de abril: Aniversario del paso a la Vida de D. Cornelio Urtasun, fundador de Vita et Pax.

  • 3 de abril: Iniciamos la tercera parte del trabajo de preparación a la IX Asamblea General: ‘Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo’.

 

 

  • Del 2 al 9 de abril: Ejercicios Espirituales en Moncada, acompañadas por José María Fernández Martos sj. Organiza Vita et Pax.

  • Del 2 al 9 de abril: Reuniones del Equipo de Consejo en Pamplona.

 

  • Del 5 al 7 de abril: Formación de Formadoras en Madrid. Organiza: Cedis.

Descargar (2019-CEDIS-Formación-Formadores.pdf, PDF, Desconocido)

  • Del 1 al 2 de junio: Asamblea Cedis en Madrid

Vía Crucis de nuestra Casa Común

Vía Crucis de nuestra Casa Común

Desde la Encíclica Laudato si’

Por: Maricarmen Martín. Vita et Pax. Madrid

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Nuestra casa común convertida en un gran estercolero

Los seres humanos, sobre todo, los de los países ricos, producimos cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa común, la estamos convirtiendo, cada vez más, en un inmenso depósito de porquería, un gran estercolero.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

Nuestra casa común se ahoga con la contaminación

El ambiente en nuestras ciudades es cada vez más nocivo. Los índices de contaminación no paran de aumentar a causa de elevados niveles de humo que proceden de los combustibles que se utilizan para cocinar o para calentarse. A ello se suma la contaminación debida al transporte, al humo de la industria, a los depósitos de sustancias, a los fertilizantes, insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

El clima de nuestra casa en peligro

Existe un consenso científico que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado de un constante crecimiento del nivel del mar y desastres meteorológicos, grandes inundaciones o sequías extremas. La mayor parte del calentamiento se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Otras catástrofes provocadas por el calentamiento

A su vez, el calentamiento tiene efectos nocivos sobre el ciclo del carbono. Crea un círculo que agrava aún más la situación y que afectará los recursos como el agua potable, la energía y la producción agrícola de las zonas más cálidas y provocará la extinción de parte de la biodiversidad del planeta. El derretimiento de los hielos polares amenaza con una liberación de alto riesgo de gas metano, y la descomposición de la materia orgánica congelada podría acentuar todavía más la emanación de anhídrido carbónico.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Los recursos naturales se agotan

Consumimos sin freno, esto lleva al agotamiento de los recursos naturales. Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta sin que le demos tiempo a recomponerse, sin ser muy conscientes de ello, estamos dilapidando los recursos de las generaciones futuras.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Se reduce de forma alarmante la cantidad de agua

La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término. Grandes ciudades sufren períodos de disminución de recursos. La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Muertes en la casa común producidas por la mala calidad del agua

Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los empobrecidos, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. También las aguas subterráneas, en muchos lugares, están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades agrícolas e industriales.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

La depredación llega a los recursos de la tierra

Los recursos de la tierra también están siendo depredados por la forma de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no solo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

La casa común esquilmada

No basta pensar en las distintas especies solo como eventuales recursos explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna actividad humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La casa común despojada de su belleza

Son admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano. Pero mirando el mundo, advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo siguen avanzando sin límite. De este modo, parece que pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable por otra creada por nosotros.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Los moradores de la casa común en peligro

El ser humano es también una criatura de la casa común y es afectado por la degradación ambiental del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas. El deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta. Los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente empobrecida. El impacto de los desajustes actuales se manifiesta también en la muerte prematura de muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Gemidos de la casa común y de sus moradores

Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado tanto nuestra casa común como en los últimos siglos. Pero estamos llamados a escuchar esos gemidos y ser los instrumentos del Padre-Madre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Necesitamos soluciones integrales para la casa común

Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren la conexión profunda de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Apostar por otro estilo de vida en la casa común

Mientras más vacío está el corazón de la persona más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. Sin embargo, no todo está perdido. No hay sistema que anule por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. Por eso, podemos asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. Está a nuestro alcance evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar solo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público, plantar árboles, apagar las luces innecesarias…

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Es imprescindible que el principio del bien común rija la convivencia de nuestra casa

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más empobrecidos. Hoy, desde el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. Y todos necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. En nuestra casa común no hay espacio para la globalización de la indiferencia.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

 

Despegamos

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

En julio tendrá lugar nuestra IX Asamblea General y estamos emocionadas y a la expectativa con todos los preparativos para este acontecimiento del Espíritu; el lema que nos orienta es “Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo”. Las asambleístas que van a representar a todo el Instituto ya han sido elegidas y del 22 al 24 de marzo tuvimos reunión de asambleístas en Madrid, no pudieron asistir todas pero sí que las tuvimos presentes en todo momento.

Nuestra Directora General nos dio la bienvenida y a la luz del profeta Isaías (2,3) nos decía: “Se nos ha invitado a venir, a subir al monte, para constatar una vez más nuestro caminar a lo largo de estos seis años, experimentar la fidelidad del Señor junto al que caminamos, para que nos siga enseñando sus caminos, lo bueno que quiere para nosotras hoy desde nuestra realidad y que sigamos andando por sus sendas, siendo signos de la Vida y de la Paz”.

A continuación rezamos comunitariamente y tomamos conciencia de nuestro ser asambleístas por ‘vocación’. Las compañeras nos han elegido y, a través de ellas, Dios nos envía a participar en la IX Asamblea General de Vita et Pax. Él nos llama para una misión muy concreta y puntual y todas hemos respondido afirmativamente. Diferentes relatos vocacionales iluminaron nuestro proceso y nos fortalecimos porque, a pesar de la preocupación y la responsabilidad, sentimos cerca la presencia de Dios que nos sostiene.

El sábado estuvimos acompañadas por Víctor Pidal, presbítero, que nos ayudó en la metodología a utilizar y su mística. Fue un día rico y profundo que nos  introdujo, especialmente, en la espesura de la realidad y en la mirada de Dios sobre ella. Nos invitó a partir de la vida para volver a ella con las entrañas misericordiosas de Dios.

El domingo concretamos lo del día anterior, evaluamos, celebramos gozosas la Eucaristía y con el corazón y el ánimo bien dispuesto y con energía regresamos a nuestros lugares de origen. Nos acompañan las palabras del P. Cornelio, nuestro fundador, dirigidas a la IV Asamblea y ahora a nosotras: “… hemos calentado motores, escogido la pista, control, instrumentos, despegamos… El Espíritu Santo, el primer piloto del vuelo. Buscamos lo que es bueno, lo que es recto, lo que es mejor para Vita et Pax, y sabemos que todo eso y más nos da el Espíritu Santo, dador de la Verdad completa. La Verdad del Espíritu Santo: da Vida, da Paz…”.

Gustad y ved qué bueno es el Señor

Domingo 4º de Cuaresma. Ciclo C

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia

Lo definiría, en este momento ya avanzado de la Cuaresma, aunque ésta todavía con muchas cosas por decir, como el domingo de la reconciliación por la misericordia.

Las lecturas con tema recurrente, pero página sublime en el relato de Lucas y un precioso texto de Pablo instruyendo y asegurando una reconciliación total; un salmo de alegría y confianza y una primera lectura que introduce en este cuadro y ambiente de fidelidad, de amor, de ternura de Dios en la historia de antes y de ahora. Todo rubricado por la experiencia siempre, no teórica sino práctica, que de estos atributos de Dios tuvieron y tenemos los creyentes de entonces y nosotros, los cristianos del siglo XXI, los que creemos y confiamos en Jesucristo, portavoz, salvador y mediador del Padre en el mundo.

El Dios liberador se dirige a Josué para decirle: Hoy os he despojado del oprobio de Egipto y la vida del Pueblo, que ha debido ir purificándose en la travesía por el desierto de sus desatinos e infidelidades, pasa a reconocer el valor de la libertad obtenida y a celebrar ese Paso del Señor que llega a convertirse en la razón fundamental de su fe.

El salmo 33 es el reconocimiento de tanto don e impulsa e invita a la alabanza, a la alegría, a bendecir al Señor que es bueno, escucha y responde librando de angustias y ansias.

El segundo texto de Corintios nos habla de criatura nueva y anticipa el mensaje pascual, la celebración de la Pascua a la cual nos preparamos, esperanzados e ilusionados, con todos los medios a nuestro alcance.

Cristo reconciliador, Cristo que nos quiere reconciliados con Dios, con el mundo, entre nosotros. Cristo que nos hace continuadores de esa misión suya ofreciéndonos el ser privilegiados con su amor y nos pide actuar como enviados suyos. El mundo, nuestra sociedad, necesitan la bondad de la reconciliación. ¡Qué pobres y qué necesitados de ella!

El mensaje es tan hermoso que caemos de nuestros miedos y temores, de nuestras reticencias e idolatrías, incoherencias y desamores, y nos dejamos abrazar por la mirada y los brazos amorosos de este Dios nuestro, el Dios de Jesús y de Israel.

Rememorando el Evangelio con el texto maravilloso de Lucas, texto resumen de la esencia de nuestra fe en el Padre Misericordioso y de la necesidad de cumplir el mandato doble del Amor, me encanta mirar el cuadro de Rembrandt; invito a ello y a meditar la escena ambientada con ropajes y escenografía del siglo XVII y tan actual como el propio relato de Jesús del siglo primero. Todo ello es impresionante y atemporal porque así es el corazón de ese Padre-Madre como también lo son las actitudes de los dos hermanos: un “balaperdida” y un “cumplidor” de mirada torva y corazón envidioso. A veces, a caballo entre los dos, andamos o mejor dicho, cabalgamos. Se nos pide mirar, amar y abrazar, como lo hace ese padre. Nada más y nada menos; la historia e interpretación es demasiado conocida, la intención de Jesús al relatárnosla es pedagogía pura e invitación amorosa.

Domingo de la reconciliación, del amor generoso y de la calidez de la mirada y el abrazo del Padre que nos quiere, sobre todo, hermanos.

La higuera seca

La higuera seca. Salomé Arricibita

Domingo 3º Cuaresma. Ciclo C

 

Cuando cayó la última hoja de mis ramas
cuando sentí que ya la savia se agotaba
cuando olvidé cómo dar fruto
y me rendí a un triste futuro
llegaste tú y me regaste con tu agua

Cuando ya nadie buscaba mi refugio
y la sequía resecó todos mis frutos
cuando las fuerzas me dejaban
cuando mi vida no era nada
llegaste Tú y me regaste con tu agua

Y TU BONDAD SUPO MIRAR MI CORAZÓN
Y PUDO VER EN SU RAÍZ TODO EL DOLOR
PORQUE SUPISTE COMPRENDER MI SED DE AMOR, MI SED DE AMOR
CUANDO TU SOMBRA, CON MI SOMBRA SE ENCONTRÓ

Y TU CARICIA ILUMINÓ TODO MI SER
Y ABRIÓ MI ALMA LIBERANDO CUANTO FUE
PARA SANARLA, PARA AMARLA, PARA ALIMENTARLA BIEN
PARA DAR FRUTO, ENRAIZADA EN TU QUERER
PARA SANARLA, PARA AMARLA, PARA ALIMENTARLA BIEN
PARA DAR FRUTO, ENRAIZADA EN TU QUERER, 
EN TU QUERER

 

El Señor es compasivo y misericordioso

Domingo 3º de Cuaresma. Ciclo C

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona

Llevamos varias Jornadas haciendo el Camino de Cuaresma, Tiempo de Gracia para nuestro vivir cristiano. Acompañamos a Jesús en las últimas etapas de su vida, subiendo hacia Jerusalén donde sabía que iba a ser entregado y que esa entrega le llevaría a la muerte (Lc. 9, 44-45). Peregrinamos, pues, hacia la Pascua –Paso de la Muerte a la Vida-, el acontecimiento central y definitivo de la  vida y misión de Jesús y de la vida de los que queremos seguirle: “Porque esperó Dios lo libró y de la muerte lo sacó; Alegría y Paz, Hermanos, que el Señor resucitó”  (Canto Pascual de Kiko Argüello).

Los peregrinos deben caminar ligeros de equipaje.  Tiempo de Gracia para librarnos de lo que nos puede hacer más pesado el viaje, de lo que nos dificulta realizar las etapas previstas, de lo que entorpece el ritmo necesario para llegar a alcanzar la meta propuesta.  Las posibles renuncias de ese desprendernos  de lo que  dificulta o entorpece la marcha nos favorecen y ayudan  para llegar mejor a la meta, objetivo principal por el que caminamos.

Jesús fue un Pregonero de Buenas Noticias. El Profeta de Noticias liberadoras. Liberaba de la imagen de un Dios opresor, predominante en aquel tiempo, mantenida por las autoridades religiosas, exigente del cumplimiento de reglas que aprisionaba la vida de la gente sencilla, de los más pobres sobre todo. En la primera lectura de hoy, del Libro del Éxodo, Dios mismo se manifiesta como el Dios que se hace cargo del sufrimiento de su Pueblo en Egipto y envía a Moisés para que lo conduzca a una Tierra que le dará sustento y posibilidad de vivir en libertad.

Jesús recupera la imagen de ese Dios cercano a su Pueblo, compasivo y misericordioso, que sabe esperar, que “no quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva” (Ez. 18, 21-28). Y todos somos pecadores, responsables de nuestros actos y beneficiarios de esa misericordia. No podemos juzgar a los demás como pecadores  ni acusar a  Dios como castigador (Sal.102).

El Evangelio de hoy (Lc. 13, 1-9) nos invita a la conversión, a liberarnos –cada uno/una- del peso que nos impide o dificulta el camino peregrino hacia la Pascua. Nos llama a no ser “higueras estériles”, “perjudicando el terreno” que ocupamos en el mundo. Aprovechemos la paciencia y la misericordia de Dios, que quiere “cavar a nuestro alrededor y abonar” el terreno de nuestras vidas para que demos fruto.  Cuaresma, “Tiempo de Gracia…”

El Espíritu Santo en Vita et Pax

Grupo Vida y Paz de Alicante

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

El jueves nos reunimos de nuevo como todos los meses y esta vez no sólo con una invocación al Espíritu sino que íbamos a pasar todo nuestro encuentro con Él, el tema que traíamos era “el Espíritu Santo en Vita et Pax”.

Como siempre comenzamos por la invocación al Espíritu para que sea Él el que nos acompañe y nos inspire, esta vez la oración nos trajo muchos ecos de nuestra vida y fue una oración compartida y extensa. Luego pasamos al tema del Espíritu que llena nuestra tierra, la tierra de nuestro camino, a través de la lectura pudimos ver la trayectoria de D. Cornelio, y no solo leerla si no vivirla en parte, nos imaginábamos su camino y surgía muchas preguntas a las que con gusto y cariño intentábamos contestar ampliamente.

Ha sido una reunión muy compartida y muy interesante. El cómo D. Cornelio había seguido un camino marcado por ese Espíritu, el seguir “un poco” paso a paso sus dudas, su discernimiento, sus preocupaciones,… fue cómo encontrarse con la interioridad de la persona.

Al mismo tiempo nos preguntábamos cómo hacerlo en nuestra vida, cómo discernir qué es lo más importante de lo importante.

Terminamos la reunión exponiendo cada una un don del Espíritu e intentando comprender el significado de ello en la vida diaria.

Fue una reunión rica, porque el compartir es una riqueza.

Saber mirar las presencias de Dios

Domingo 2º de Cuaresma. Ciclo C

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala

Iniciamos el segundo domingo de cuaresma, tiempo que nos invita a mirar hacia dentro de nosotros y nosotras mismas, pero también hacia fuera para no desanclarnos de la realidad en la que vivimos. Las lecturas nos invitan a ver cómo Dios se manifiesta  tanto  a Abraham en la primera lectura, como a Pedro, Santiago y Juan, en el evangelio. Del mismo modo Dios se nos manifiesta hoy a todos y todas nosotras en nuestra vida y acontecer diario.

La liturgia nos invita a saber mirar las presencias de Dios, en ocasiones, aparentemente escondidas, que solo una actitud atenta, puede descubrir. Nos podemos preguntar ¿Qué actitud suelo mantener en mi vida cotidiana? ¿Miro más allá de las apariencias o estoy contaminada por una sociedad en la que las prisas y carreras nos agobian y apenas se reflexiona y se contempla? ¿Trato de leer lo que sucede a mi alrededor y en el mundo desde los ojos de Dios, o me conformo con lo que escucho en los medios de comunicación, pero sin apenas una reflexión personal?

Moisés y Elías que representan la ley, lo normado, conversan con Jesús, pero se retiran, desaparecen, quedando solo Jesús que es quien nos muestra el verdadero rostro de Dios. La voz que se escucha desde la nube, manifiesta quién es el predilecto de Dios, al que Dios quiere que escuchemos. “¡Escúchenlo!” dice la voz. ¿A quién escuchamos, a Jesús o a las voces que nos dejan en nuestra zona de confort sin cuestionarnos? ¿Es el mensaje de Jesús, en el evangelio, la brújula que orienta nuestro camino o es la ley, lo normado, lo que está escrito, lo que toca, lo que nos da seguridad, lo que hace que actuemos? No confundamos a Jesús con la Ley.

Después de mirar nuestro entorno y las crudas realidades de nuestro mundo, el texto también nos invita reflexionar sobre desde donde vivimos. ¿Desde el centro de nuestro interior o vivimos, más bien, descentrados y descentradas de nosotras mismas? ¿Escuchamos la voz de Dios que resuena en lo profundo de nuestro ser, o como Pedro no terminamos de captar la magia del momento? ¿Vivimos en el presente, en el aquí y en el ahora o seguimos viviendo presas del pasado, añorando los ajos y las cebollas de tiempos anteriores?

Xavier Melloni, experto en espiritualidad, nos invita a la conexión con lo profundo de nosotras, a sentir a Dios en nuestra vida y en lo cotidiano, y para ello sugiere capacidad de silencio, mirar alrededor, escuchar la naturaleza, el ruido de las ciudades que nos abruma y, en medio de eso, descubrir la presencia de Dios que nos sigue manifestando lo que Él quiere y por dónde debemos de ir. Dios se manifiesta y habla de múltiples maneras, solo es cuestión de que tengamos una actitud de escucha, de búsqueda, de saber contemplar en medio del bullicio y de la cotidianidad, en medio del tráfico y de las prisas. Es experimentar la presencia de Dios que nos desborda, nos envuelve y nos impulsa a vivir en profundidad el hoy, el aquí y el ahora, mirando el mundo como lo ve Él.

Que este tiempo de cuaresma nos ayude a profundizar y a desarrollar más, una actitud contemplativa y contempladora del mundo.

 

                                                                                  

 

                                                                                              

 

 

                                                                                    

 

 

El Tabor, punto de partida

Por: D. Cornelio Urtasun

El pasado domingo contemplábamos al Señor en el desierto tentado y molestado por el diablo. Hoy le vemos en el Tabor resplandeciente, hermoso, transfigurado en medio de Moisés y Elías. Él es el Hijo muy amado en quien el Padre tiene sus complacencias. Toda esta semana no ha cesado la Iglesia de exhortarnos con insistencia a la oración, al ayuno, al arrepentimiento de los pecados, a la penitencia. Tanto insiste que parece que deprime y cansa; la santidad, sin embargo, no es un conglomerado de preceptos que abruma y oprime sino vida y vida pujante, que da fuerza y vigor haciendo dulces y llevaderos todos los trabajos y sufrimientos.

Por eso, para que nuestra vida espiritual no quede anquilosada bajo el peso abrumador de la penitencia y del ayuno, sino rejuvenecida y vigorizada, para que nos animemos más y más a recorrer hasta el fin el camino comenzado, la Iglesia, siempre Madre bondadosa, pone ante nuestra consideración la escena de la Transfiguración del Señor. El Señor, hermoso y resplandeciente en el Tabor, es el símbolo y la más segura garantía de nuestra futura transfiguración. Creamos, esperemos, confiemos… La cuaresma es tiempo de generoso esfuerzo, de reforma, tiempo de tentación; todavía nos resta mucho camino que recorrer, pero no importa, creamos firmemente, más todavía que en la Transfiguración, en el Transfigurado, ya que al que cree todo le es posible. ¡Del Tabor a Getsemaní y al Calvario!

El Señor, en medio de la gloria de la Transfiguración, conversa con Moisés y Elías de su Pasión; escoge como testigos de su exaltación a los mismos que más tarde han de ser testigos de su agonía en Getsemaní. Nadie también como Él conocía la debilidad de los suyos y la necesidad que tenían de su Transfiguración para que su fe quedase robustecida.

El Tabor es como un punto de partida del camino que nos lleva a Getsemaní, al Calvario, a la Cruz, a la Pascua. Después de aquel suceso, de aquella ratificación del Padre, Jesús desciende con sus Apóstoles de la cumbre del monte y continúa su vida ordinaria con la misma sencillez y naturalidad de siempre.

La vida ordinaria, las pequeñas cosas de todos los días hechas con mucho amor, he aquí lo que constituye nuestra santificación; no nos podemos contentar como Pedro con quedarnos en la cumbre del Tabor; tenemos que descender y abandonar el punto de partida.

Todos los días en nosotros tiene lugar esta maravillosa Transfiguración, más real si se quiere que la del Tabor; el mismo Señor nos ha dicho: “Como me envió mi Padre que vive y yo vivo por el Padre, así el que me come vivirá por Mí”. En el fervor de la comunión, acordémonos todos los días de la ardua tarea que vamos a comenzar, no nos contentemos solo con los goces de nuestra transfiguración, no nos olvidemos de que nuestro Amado en medio de ella, nos habla de su Pasión que es nuestra, de su sacrificio que es nuestro. La comunión más transformadora no es sino la que va acompañada de mayor sacrificio. ¡Agarrémonos fuertemente al Señor!

Señor nuestro Jesucristo, qué hermoso, qué divino, qué transfigurado te presentas hoy: Tú eres nuestro Amado y por Ti estamos dispuestos a todo. Señor: vive en nosotros, haznos transparentes como el cristal para que todos los que nos vean y oigan, Te vean a Ti y a Ti te oigan.

No estamos solas en el camino del desierto

Domingo 1º de Cuaresma. Ciclo C

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala

Después de la celebración del miércoles de ceniza, donde iniciamos el recorrido cuaresmal de este año, las lecturas de este domingo nos sitúan en cual debe ser la razón fundamental de nuestro ser como seguidoras de Jesús, siguiendo su mismo pensar y sentir: la certeza de que Dios acompaña nuestra andadura y su fidelidad para con nuestra historia y la respuesta personal a ese Dios que busca nuestra felicidad.

La primera lectura nos recuerda la importancia de hacer memoria histórica de nuestro ser pueblo. Moisés motiva a que, en la presencia del Dios de Israel y al presentar las ofrendas ante el altar, la persona haga presente la historia de su pueblo y cómo Dios lo fue guiando hasta su liberación, dándoles una tierra que mana leche y miel.

Pablo recuerda a los romanos cómo deben reconocer la salvación que les llega de parte de Dios y la importancia de acogerla y proclamarla, esta vez, por medio de la ofrenda del Hijo resucitado por su Padre Dios. Creer con el corazón, proclamarlo con la boca, anunciarlo a las gentes y vivirlo en los gestos y acciones de cada día, que son el testimonio de esa liberación, reconocida en Jesús.

El evangelio nos ofrece el testimonio del mismo Jesús, que, ante las ofertas del tentador que le presenta la inmediatez para lograr el poder, el tener, la riqueza, la solución a los problemas del hambre y la dominación del cosmos, al costo que sea, Jesús tiene conciencia de la presencia de Dios en su historia y sabe que el ceder a esas tentaciones no es el camino para la felicidad. Y mantiene su fidelidad al Dios que siempre ha acompañado a su pueblo.

Se nos olvida la historia. Caemos en la tentación de pensar que el poder, el tener, la fuerza es lo que va a resolver nuestros problemas y olvidamos al Dios paciente, misericordioso, acogedor de todas y todos, que acompaña en fidelidad y trasciende la historia.

También hoy, frente a tantos problemas, tanta injusticia, tanto dolor y soledad que viven los pueblos, especialmente los más empobrecidos, sentimos la tentación de resolver desde la inmediatez, la violencia, la solución rápida a tanta necesidad.

Es complicada esta historia y nos resulta difícil “mirarla” y descubrir en ella signos de esa presencia de Dios que libera y acompaña en fidelidad al ser humano, creado a su imagen y semejanza.

La sociedad nos invita a buscar la felicidad en el poder, el tener, el prestigio y ponerlos al servicio de nosotras/os mismas/os. Y no reconocemos la tentación que está en la entraña de esa propuesta.

  Ser diferente, trabajar a contracorriente, poner nuestro corazón en lo que Dios sueña para todas y todos es difícil. Y Hay que mantenernos en la fidelidad a la búsqueda de una vida plena y para todas/os, al estilo de Dios.

Hoy se nos invita, de nuevo, sin olvidar nuestra historia como pueblo de Dios, a seguir intentando convertirnos a su proyecto y entender la vida de otra manera. Y a proclamar, desde la palabra de Jesús y su ejemplo que  “no solo de pan vive el hombre, no tentarás al Señor tu Dios”.

 

 

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