Los “niños Jesús” que nacen en asentamientos

 

Navidad 2015. Mi visión de esta Navidad” de Francesc Mateu

(Publicado en Ecclesalia.net)

Estos días ha estallado con más fuerza el conflicto en el país. Diez millones de personas han tenido que huir de sus casas y cuatro millones han cruzado la frontera hacia los países vecinos.

Se han instalado al otro lado de la frontera, en pequeñas agrupaciones de personas que vienen del mismo pueblo o zona. La frontera a este lado es un valle fértil, agrícola, poco poblado, con cultivos dispersos, que no estaba preparado para acoger gente. No hay campos de refugiados sino asentamientos ilegales diseminados,  porque no son reconocidos como refugiados debido a problemas oficiales que no entienden.


José y María habían decidido no marchar como todo el mundo porque María estaba embarazada y le faltaban pocos días para que la criatura naciera. Pero la proximidad de los combates les ha hecho cambiar de opinión y unas semanas más tarde han partido, a pesar del riesgo.

Debido al estado de aría, el trayecto se hace largo y pesado. Después de caminar unos días, de noche y a escondidas, han cruzado la frontera por las montañas (hace días que la frontera está cerrada)

Al amanecer han llegado al valle y han buscado a los suyos entre los diversos asentamientos. Nadie les ha sabido indicar dónde estaban. Han intentado llamarles con el poco saldo que quedaba en el móvil, pero sin éxito. No ha tenido respuesta ni a las llamadas ni a los WhatsApps.

Después de buscar todo el día dónde alojarse y a su gente, cuando ha oscurecido sin haberlos encontrado han decidido refugiarse en un cobertizo de maquinaria agrícola. María ya tenía dolores de parto y al comenzar la noche ha dado a luz a su hijo. Están cerca del tractor que ha faenado los campos todo el día y todavía tiene el motor caliente. Esto les conforta un poco. Afuera hace mucho frío. Al nacer han envuelto a su hijo con un jersey y lo han puesto en el asiento del tractor, que es el lugar más caliente y protegido.

Ya de noche, cuando Ángel, su vecino del pueblo -también refugiado- ha conseguido cargar su móvil y disponer de wifi, ha encontrado todas las llamadas perdidas y todos los WhatsApps de José y María. El último enviado era una geolocalización de donde estaban. Cuando Ángel lo ha visto, ha ido corriendo a avisar a todo el mundo y han decidido ir a buscarlos.

El cobertizo se ha ido llenando de gente de todos los lugares adonde ha llegado el mensaje. Ahora sí que el WhatsApp hierve con las fotos del niño que están enviando los primeros que han llegado.

Ha sido una fiesta. Unos llevaban mantas, otros comida, leña para calentarse y poco más porque los refugiados no tienen casi nada. Uno de ellos los apuntará mañana por la mañana en las listas del ACNUR a pesar de que ya no inscriben más refugiados. Otro les ha prometido que buscará un espacio con un alquiler asequible para que puedan plantar su tienda de refugiados. Todo el mundo ha ido ofreciendo lo que podía.

Al mismo tiempo la comunidad internacional ha acordado un plan de pacificación de su país. Este niño les ha devuelto la alegría y la esperanza. El desinterés internacional de su problema les tenía profundamente desanimados. Y por eso María y José han decidido que se llamará Jesús, que quiere decir “el salvador”.

Unos días después han pasado tres ONG internacionales. La primera les ha ofrecido un gran plástico y maderas para poder hacer su casa. La segunda un depósito de agua y una letrina. Y la tercera unos vales para alimentación durante dos meses.

Mientras, algunos compatriotas siguen llegando a Europa. Están centrando la atención de los medios europeos que ya hablan de crisis de refugiados a pesar de ser solo una pequeñísima parte de los refugiados del país. Y a pesar de ello siguen maltratados, humillados, muriendo ahogados en el Mediterráneo, en manos de mafias inhumanas o considerados terroristas por algunos políticos irresponsables.

La potente Europa -con todos sus recursos- se ve incapaz de resolver la pequeña parte visible del iceberg aunque  la inmensa mayoría de los refugiados hay que buscarlos lejos de las fronteras europeas. Los países vecinos siempre son los que llevan la peor parte

Y José y María -y los “niños Jesús” que nacen en estos asentamientos- sólo sueñan en poder volver, algún día, a su país.

Les da mucha fuerza, coraje y esperanza ver que en todo el mundo hay personas que, sin conocerlos de nada, han decidido acogerles, reivindicar sus derechos y exigir a los gobiernos que trabajen por la paz y la justicia (no por la guerra) en su país de origen.

Inmigrantes y refugiados: más allá de medidas de emergencia

Sevilla Acoge

INMIGRANTES Y REFUGIADOS: MÁS ALLÁ DE MEDIDAS DE EMERGENCIA
Comunicado de la Fundación Sevilla Acoge

ECLESALIA, 02/10/15.- La historia y la memoria nos muestran que las guerras, tragedias y catástrofes producen siempre una masiva y dramática huida de hombres y mujeres, niños y ancianos. A lo largo del tiempo los hemos llamado migrantes, asilados, desplazados, refugiados… La actual situación de su llegada a través de Europa exige ante todo la solidaridad de los gobiernos, de las instituciones públicas y de la ciudadanía consciente y comprometida, para disminuir en lo posible el sufrimiento de esas miles de personas y de las que seguirán llegando si no se abordan políticamente las causas de estos éxodos humanos. Pues la situación no es coyuntural, sino estructural y su solución no reside sólo en adoptar medidas rápidas de emergencia, sino en afrontar un cambio a fondo respecto a la inmigración, al derecho de asilo y el respeto efectivo de los Derechos Humanos aquí y en todas partes.

Recordemos que no estamos ante algo nuevo, por desgracia, sino ante una situación permanente en muchas áreas del mundo. Son muchos millones los inmigrantes, desplazados y refugiados que buscan o encontraron ya un lugar mejor para vivir, y de los cuales sólo una mínima porción llega a Europa, aunque eso despierta alarma social y fuertes medidas de control. En nuestra Fundación SEVILLA ACOGE cumplimos ya 30 años de presencia entre ellos y sabemos que nadie emigra o huye de su país por capricho, sino que se trata de víctimas de desplazamientos forzosos para salir de un estado de necesidad. Necesidad causada por la enorme desigualdad que aumenta sin cesar entre nuestro mundo enriquecido y sus países de origen.

De ahí que una verdadera política de inmigración y de asilo debería actuar sobre las causas de esa desigualdad, es decir, sobre las causas de las guerras, la miseria, la enfermedad, el desempleo, los débiles medios educativos, los criterios patriarcales y los fanatismos, el déficit de libertades y derechos, etc. Por eso, la primera proclama de nuestros responsables políticos y de los ciudadanos conscientes debiera ser la defensa del derecho a no emigrar nunca por la fuerza de la necesidad, y defender en el mundo unas condiciones de vida que nivelen el foso de las desigualdades existente entre el centro y la periferia; así nadie saldría de su país forzado, sino libremente si lo desea. Es cinismo político e hipocresía social si sólo se acogen a quienes huyen del fuego, pero no se adoptan los medios necesarios para apagar los incendios provocados en tantas partes del mundo. De modo que, si no vamos a las causas, de poco sirve lamentar y paliar en algo las consecuencias.

No estamos ante una crisis humanitaria pasajera, sino ante el resultado del fracaso de unas políticas centradas sólo en el control de los flujos migratorios mediante inversiones millonarias para financiar sus dispositivos (Frontex, Eurosur), vigilar fronteras (Melilla, Ceuta, Italia, Grecia, Mediterráneo), la restricción de derechos a inmigrantes (devoluciones en caliente, negación de tarjeta sanitaria, etc.), la eliminación del 80% del presupuesto estatal para cooperación al desarrollo, etc…

No estamos ante una crisis de refugiados que cesará cuando termine la guerra en Siria, sino ante los resultados de una política geoestratégica de la OTAN, de los intereses de EE.UU en la zona, de los fundamentalismos político-religiosos de los países árabes y otros, del conflicto interminable en Israel-Palestina, de la invasión neocolonial de gran parte de África por poderes económicos multinacionales, de terrorismos diversos, etc. La magnitud de los conflictos provoca que la emigración no sea algo pasajero, por lo que la gente seguirá saliendo o huyendo de allí donde es muy difícil vivir. No habrá suficientes muros ni alambradas con cuchillas que los detengan. “Seguirán viniendo y seguirán muriendo, pero no hay nadie capaz de contener los sueños”. Por ello, cumplamos unos y otros -gobiernos y ciudadanos conscientes- con nuestras obligaciones humanitarias, pero sin olvidar el deber de conocer y denunciar las causas y a sus responsables y exigir sin cesar un orden mundial justo.

En muchos lugares crece el clamor ciudadano de personas y organizaciones de todo tipo y se multiplican innumerables iniciativas de ayuda ante la llegada imparable de refugiados a Europa. Ante este empuje cívico, los Gobiernos, a remolque y de mala gana, quieren asumir algunas medidas de acogida. Ojalá que toda esa reacción positiva sirva para cambiar las políticas de asilo -y también las de inmigración- en la Unión Europea y concretamente en nuestro país. Es un sarcasmo hipócrita mostrarse generosos con unos y duros con otros. Sería una cruel paradoja tratar a los refugiados como sujetos de derechos, pero negárselos al mismo tiempo a las personas inmigrantes, tanto a las que llevan años viviendo aquí como a todas las que calladamente siguen llegando. Por eso, queremos ver cuánto tiempo durará esta toma de conciencia del drama humano de la emigración y cuál será el impacto real sobre las decisiones de nuestros gobernantes, no sólo a corto sino a largo plazo.

La Fundación Sevilla Acoge, tras tres décadas haciendo acogida de personas migrantes, continúa en ese compromiso. Y ante la actual situación de emergencia humanitaria, está unida  con las diversas iniciativas ciudadanas que se están implantando en nuestra ciudad. Queremos una ciudad comprometida con los Derechos Humanos no sólo ahora sino siempre y en cualquier circunstancia humanitaria (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Por un trabajo decente, por un domingo libre de trabajo

1 de mayo de 2015

Por: D. Antonio Ángel Algora Hernando. Obispo de Ciudad Real. Obispo responsable de Pastoral Obrera de la CEE

En la celebración del 1º de mayo, San José Obrero, fiesta cristiana del trabajo, se nos ofrece un año más la ocasión de recordar lo que celebramos y de seguir empeñando nuestras fuerzas, las que Dios nos da, en la construcción del Reino de Dios. Es el permanente compromiso de la Iglesia que quiere seguir, en fidelidad, los pasos de su Señor; es el compromiso que se nos ha invitado a vivir renovadamente con ocasión del reciente XX aniversario de “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”

Tristemente, tenemos que seguir reconociendo la existencia de injusticias que afectan directamente a los hombres y mujeres del mundo del trabajo y a sus familias, deshumanizando la vida, precarizando el trabajo y la existencia, dificultando la vida familiar y los proyectos personales: el desempleo, la precariedad, la desregulación de las condiciones de trabajo, las inhumanas condiciones de trabajo en algunos sectores productivos, la falta de reconocimiento efectivo de derechos laborales que son expresión de los derechos humanos, y de la sagrada dignidad de la persona; se sigue anteponiendo el beneficio a la dignidad del trabajo humano.

En palabras del Papa Francisco: “Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Eso implica, por una lado, buscar nuevos modos para compaginar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectiva laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar a los hijos… Ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana”.

Esta tarea, que es de toda la sociedad, es también una tarea propiamente eclesial, porque lo que está en juego en un trabajo digno es la dignidad de la persona y la suerte de los pobres, por eso invitamos a toda la comunidad eclesial a implicarse en esta tarea como “nuestra causa”. Es la invitación de san Juan Pablo II:

“Para realizar la justicia social… son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiera la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores… La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser realmente la “Iglesia de los pobres”. Y los pobres… aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo -es decir por la plaga del desempleo-, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia”.

Es necesario poner en el centro de la vida social, política y económica a la persona, poner el trabajo por delante del capital. Es imprescindible el trabajo digno para hacer posible una vida digna hoy para personas y familias. Es necesario promover políticas de fomento del empleo digno y estable por encima de cualquier otra cosa.

Por eso adquiere especial significación en esta situación la campaña que diversas organizaciones católicas en nuestro país han puesto en marcha, acogiendo la Declaración por un trabajo decente que representantes de organizaciones de inspiración católica y de congregaciones religiosas, junto con las autoridades de la Santa Sede y los líderes de la Organización Internacional del Trabajo, hicieron pública en abril de 2014 con el objetivo de colocar explícitamente el “trabajo decente para todas las personas” entre los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda post-2015 .

Igualmente es importante promover condiciones de justicia que posibiliten un domingo libre de trabajo, y activar la campaña que en la COMECE (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea) se viene impulsando desde el año 2011

Queremos hacer nuestro ese objetivo de promover y crear un entorno propicio al trabajo decente. Es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. Un trabajo decente que, como nos recordaba Benedicto XVI retomando la iniciativa de San Juan Pablo II, “significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.”

En efecto, no podemos dejar sin respuesta el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada. En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.

Nuestro compromiso cristiano es siempre Acción de Gracias. La mejor manera que tenemos de celebrar esta fiesta es mediante la Acción de Gracias que reconoce con gratitud los bienes recibidos del Señor y nos impulsa a compartirlos con nuestros hermanos para que todos puedan vivir. La mejor manera de celebrarlo es encontrarnos en el camino de la Vida, tras los pasos del Señor Resucitado, acompañando la vida de los pobres y trabajando por recuperar su dignidad. A esa tarea os invitamos. En esa tarea nos encontramos.

8 de marzo y algo más

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Mujeres y Teología Ciudad Real.

Cooperativa de mujeres. Brasil

Cooperativa de mujeres. Brasil

Para poder sobrevivir, la especie humana, además del trabajo productivo, ha necesitado el trabajo reproductivo. Hay que remplazar los productores o incluso incrementar su número, de otra manera el grupo se extingue. Estas dos actividades humanas primarias, necesarias para la supervivencia, se han atribuido al varón y a la mujer respectivamente. Es lo que se llama la división sexual del trabajo. El varón trabaja produciendo, la mujer reproduciendo. Por experiencia sabemos que, aunque ambos han recibido el nombre de trabajo, no se les ha considerado equiparables.

Sin embargo, a lo largo de la historia, las mujeres también han realizado trabajos productivos que han contribuido al sostenimiento del grupo o de la familia pero por mucho tiempo, este trabajo no se ha considerado “verdadero”, sino un añadido, algo sin importancia, al trabajo del varón.

Cuando las mujeres han entrado en el espacio público, sus trabajos han sido por lo general una prolongación de lo que se consideraba en ellas

Haciendo pan. Rwanda

Haciendo pan. Rwanda

habituales: asistencia a ancianos y enfermos, enseñanza a los niños; o prolongación de sus trabajos caseros, como el tejer, cocinar, limpiar…; o complementos al trabajo del varón, como secretarias. Aun cuando desempeñe las mismas tareas que el varón, como estamos viendo en la actualidad, se sigue considerando su trabajo menos auténtico de ahí que se le pague menos.

Así pues, a las mujeres se las ha identificado con el trabajo reproductivo, el cual se cumple fundamentalmente en el espacio privado. Mientras que se ha concebido el espacio público como lugar del desarrollo humano y social por excelencia. Este el el lugar de la política, de la cultura, del ocio… Desde esta concepción, a quien se excluye de ese lugar se le priva del medio para adquirir su humanidad, expresarla y cultivarla. Por eso, las mujeres que no ocupaban ese espacio, han aparecido a los ojos de muchos como poco “cultivadas” en su humanidad.

Asímismo, la división sexual del trabajo se ha hecho en beneficio de los varones y su vida pública, de modo que ellos cuentan con lo que se llama tiempo discreto, es decir, un tiempo fijo y determinado para sus actividades, que no deben ser interrumpidas. El trabajo reproductivo, en cambio, desempeñado por las mujeres, no cuenta con ese tiempo acotado sino que permanentemente deben estar a disposición de las necesidades de los otros: de los hijos, del marido… las cuales se manifiestan en cualquier momento.

Vendedora de flores. Guatemala

Vendedora de flores. Guatemala

Aún queda algo más, el trabajo productivo, el verdadero, el del espacio público, el que humaniza… es remunerado, se paga. El trabajo reproductivo, el que no es trabajo verdadero, el del espacio privado, el que embota y embrutece… no merece ser pagado. No se remunera, por lo que crea en las mujeres una dependencia crónica del marido.

Estas situaciones parecen cosas del pasado, de otras épocas, de otros siglos… pero si miramos bien, podremos reconocer cuánto queda aún de todo esto, también en nuestras propias casas. Lo maligno es muy difícil de erradicar, no nos engañemos. Y en tiempos de crisis rebrotan con más fuerza. Por eso, esta fecha es para el recuerdo y para algo más…

¡ES 8 DE MARZO!

Por: Mª Auxiliadora Fernández. Mujeres y Teología. Ciudad Real

Memoria de una fecha cargada de Esperanza,
cargada de dolor y de sonrisas:
Mujeres que lucharon hasta dejarse quemar vivas.
Mujeres que iniciaron una lucha infinita,
y que hoy celebramos su memoria.
Nosotras, las Mujeres de este siglo quebrado,
tenemos en las manos la Utopía,
en la boca un canto de Esperanza,
la mirada abierta a un horizonte nuevo,
los pies dispuestos para avanzar sin tregua
por los caminos embarrados de la historia,
y las entrañas cargadas de semillas para engendrar la
VIDA.

¡No podrán detenernos!
Nos empuja la pasión por un mundo sufriente.
Nos impulsa la compasión efectiva,
esa que sabe poner cada mañana
una gota transparente de alegría,
en tantos rostros que el Sistema machaca.
Nos alienta el Espíritu de un Obrero
que nació en un pesebre apartado,
y murió asesinado por defender la VIDA.

¡Compañeras!: Que aquí estamos.
Tal vez seamos pocas, pero SOMOS.
Y no nos pararán nuestra sonrisa.
Nuestro ESTAR será siempre callado,
pero lleno, muy lleno de lucha subversiva.

¡MIL GRACIAS, COMPAÑERAS!

Portando la vida

Portando la vida

Una experiencia “encantada” en la cárcel

 

Por: Teresa Pascual Rubio. Religiosa Compañía de María. Zaragoza.

En estos últimos siete años (2007-2014), siento que la vivencia y experiencia de vivir cerca y acompañar a personas que están en la cárcel y a sus familias, ha sido el GRAN REGALO de mi jubilación.

De manera inesperada y sorpresiva, comencé a participar como voluntaria en el Proyecto que Cáritas Diocesana de Zaragoza tiene para la cárcel: “Acompañamiento individualizado”. Al iniciarlo, creí que siendo un campo totalmente desconocido e invisibilizado para mí, carecía de recursos y habilidades específicas.

Poco a poco he ido aprendiendo y también experimentando que el acompañar a personas es un proceso educativo y que ahí llevaba un bagaje de muchos años y un carisma Compañía de María que no había más que ponerlo al servicio de unas personas que son y las hacemos excluidas entre las excluidas.

Con ellas he compartido vivencias y dimensiones hondamente humanas, que me han “tocado” y afectado a mi sensibilidad y a mi vida. Nunca regreso de la cárcel, igual que voy.

Estas personas presas:

Me han enseñado a valorar más la dignidad de cada persona, esté donde esté y haya hecho lo que haya hecho.

Me han hecho sentir la alegría que se experimenta al ser acogidos, llamados por su nombre, al ser escuchados narrando esos tramos oscuros y difíciles de su vida y que con tanta sencillez nos regalan, al ser abrazados y queridos. “En todos estos años que llevo en la cárcel, los vuestros son los únicos abrazos que he recibido”(Carta de Miguel, de 40 años, con varias entradas y salidas de la cárcel)

Me han aportado dimensiones nuevas del espacio y del tiempo; un espacio en el que viven encerrados y sin libertad y un tiempo…que allí tiene otra óptica, con condenas a veces tan largas, que para sobrellevarlas necesitan enormes dosis de paciencia, de motivación, de buscar en ellos mismos y en lo que pueden recursos que les apoyen en esa dura rutina. “Desearía tener ilusiones, proyectos, metas…queridos amigos. Ojalá seáis capaces de comprender y entender la sinceridad, frustración e inquietud de estas letras. Os estoy pidiendo que me enseñéis y ayudéis a saber vivir cuando abandone este infierno” (Carta de Ángel, de 54 años; treinta y tantos años preso).

Estoy cansado, aburrido, saturado de recuentos, de bajadas al patio, de saber qué voy a comer y qué cenar con sólo pensar en qué día estamos, todo lo más, puedo ver cómo cada semana por las noches cambia la forma de la luna y salen las estrellas y saber que los míos están bien”(Carta de Pablo, 42 años y muchos años de condena por delante)

Me han hecho entrar más dentro de mí y de la condición humana, para conocerme más y para sentir que todos y todas necesitamos asumir nuestra cota de responsabilidad y del mal causado a otras personas y sentir la necesidad de reconciliación y de perdón. Este es un proceso muy lento que tiene que tener en cuenta a las víctimas y a los victimarios. “No me encuentro bien, estoy muy cansado de librar la batalla diaria contra mí mismo. Veo lo que fui en mi pasado, lo que soy en mi presente, pero no veo lo que seré en mi futuro. Tengo miedo, no quiero ser la misma persona. Esa persona era mala, le gustaba hacer sufrir, fanfarrón, mentiroso, egocéntrico, ¿quién quiere ser una persona así?. Estoy derrotado, ¿qué puedo hacer?” (Carta de Roberto, de 27 años, desde los 9 en centros de menores y desde los 18 en prisión)

Me han hecho partícipe de momentos dolorosos de sus vidas. Uno de los más fuertes ha sido dar la triste noticia de la muerte de su madre a Carlos. Ese reducto chiquito de la prisión donde estábamos con él, se cargó de toda la densidad humana de acompañar, estar, llorar, abrazar, callar…Salimos de allí en silencio y llevándolo en el corazón. “Sé que os ha sido duro darme esta amarga noticia, pero quiero agradeceros esos abrazos, esa comprensión, mejor así enterarme por gente que me quiere, porque de otra manera no sé cómo hubiera reaccionado”(Carta de Carlos ,de 41 años y con 20 de condena; lleva cuatro en la cárcel y en ese tiempo han muerto su padre y su madre)

También me han hecho partícipe de momentos alegres, de disfrutar con ellos en representaciones de teatro, en días de puertas abiertas, con pequeños logros personales, con permisos bien vividos y también con risas distendidas ante sus anécdotas y ocurrencias. “Aquí sigo, tratando de mejorar, intentando pensar que va a ser para bien; quiero ganarme mi derecho a vivir en soledad, que por fin los míos se sientan orgullosos de mí”(Carta de Juan de 27 años, guineano. Vino a España por reagrupación familiar y ha sido expulsado a su país)

Han sido significativos los momentos de acompañarlos a juicios en los que sólo podemos ofrecerles nuestra presencia silenciosa y nuestra mirada de apoyo y refuerzo.

Las despedidas de personas inmigrantes expulsados a su país han estado cargadas de impotencia y de preguntas.

He podido comprobar la importancia del permanecer al lado de…, la necesidad de que las familias puedan estar cerca, de la significación tan profunda que es la madre para cada preso; ellas son las que permanecen cerca, le van a ver, le llevan ropa, se movilizan por donde pueden, le ponen dinero en el peculio aunque se lo quiten de lo más necesario para ellas.

En la primera Eucaristía de navidad que celebré en la prisión con ellos, sentí que ese Jesús, de Belén, para que fuese entendido y realmente lo sintiesen suyo y con ellos, tenía que ser uno de tantos, uno que se pone a la fila como ellos, que tantas filas hacen al cabo del día (para comer, para que les reciba el médico, para entrevistarse con la trabajadora social…), una persona sometida, frágil, pobre y a la vez cercano, liberador y que les abre a la esperanza.

En cada una de estas experiencias podría añadir, a modo de letanía, un GRACIAS de corazón. Las recojo todas ellas y expreso mi AGRADECIMIENTO más profundo a cada una de las personas presas con las que he compartido estos años de mi vida y también al Equipo de Cárcel de Cáritas.

Ha sido un disfrute para mí trabajar con él. Juntas y juntos hemos ido formando un verdadero grupo humano, hemos acompañado y nos hemos acompañado, hemos sentido impotencia, cansancios, interrogantes, alegrías, búsquedas, compartires, necesidad de denunciar injusticias, de sensibilizar a una sociedad que tiene gran parte de responsabilidad, de sentir que la cárcel no rehabilita y lo difícil que les resulta reinsertarse después en la sociedad; hemos celebrado y nos hemos ido de excursión. El cariño y la apuesta por cada persona presa nos ha hecho quererlos y querernos.

Es verdad que el corazón está lleno de nombres. “Si alguna vez vuestro trabajo os maltrata y llega a agotaros, saber que somos muchos que gracias a vuestros esfuerzos y buen hacer, hemos encontrado coraje y ánimos para seguir y mejorar cada día, hoy tengo salud, actividades, un lugar donde vivir, alimentarme y hasta una paga… (Carta de Bartolomé, ya con 65 años y en libertad).

Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el Reino…Porque tuve hambre y me distéis de comer, tuve sed y me distéis de beber…estaba en la cárcel y vinisteis a verme” Mt 25, 34-36

 

Diez cambios necesarios para una reforma fiscal justa

 

Por: Oxfam Intermón -www.desigualdad.org.

  1. La política fiscal debe combatir la desigualdad al margen de intereses partidistas, contribuyendo a una sociedad más justa y equitativa.

  2. Hay que recaudar lo suficiente para financiar un modelo social que garantice servicios públicos de calidad e igualdad de oportunidades.

  3. Se debe aplicar “tolerancia cero” al fraude fiscal, incluyendo medidas que pongan freno a la impunidad de los evasores.

  4. Los privilegios y la opacidad de los paraísos fiscales deben desaparecer.

  5. Recaudar más no puede suponer aumentar el esfuerzo fiscal de las clases medias y los más pobres. Quien más tiene ha de contribuir más.

  6. Todos, empresas e individuos, deben tributar en función de su capacidad y de su actividad económica real, sin privilegios, ni excepciones.

  7. Las grandes fortunas y las rentas del capital tienen que contribuir en mayor medida, para reducir la presión sobre los salarios y el consumo.

  8. El sistema tributario tiene que ser progresivo y equitativo en su conjunto sin medidas que favorezcan los intereses de unos pocos.

  9. Los beneficios fiscales deben ser excepcionales y sólo deben aplicarse si permiten crear valor real y duradero (como la creación de nuevos empleos de calidad).

  10. Una buena política tributaria requiere un debate público abierto, transparente y con participación ciudadana.

 

El almacén y la luna. Envejecer con la V.R.

Descargar (ST_2014_06-05.pdf, PDF, Desconocido)

Por la Europa social, la justicia y la dignidad de las personas

Descargar (HOAC-POR-LA-EUROPA-SOCIAL.pdf, PDF, Desconocido)

Manifiesto Elecciones Europeas 2014

CARITAS, CONFER, HOAC, JUSTICIA Y PAZ y AEFJ (África-Europa Fe-Justicia). ANIMAN A LA MASIVA PARTICIPACIÓN EN LAS ELECCIONES EUROPEAS

El próximo 25 de mayo los españoles estamos convocados a elegir 54 de los 751 diputados que compondrán el nuevo Parlamento Europeo y que representarán a unos 490 millones de ciudadanos europeos (28 países miembros). En estas elecciones, el nuevo Parlamento estrena mayores competencias: elige al Presidente de la Comisión, tiene que aprobar al conjunto de los miembros que propone el Consejo Europeo para formar la Comisión y puede destituir a la Comisión mediante una moción de censura.

El gran reto al que se enfrentan los ciudadanos europeos es, por un lado, la desinformación acerca de las instituciones, funcionamiento y repercusiones de lo que se realiza, día tras día, en la Unión Europea, unido al casi total desinterés por lo que en la UE se debate.

Desde nuestra común identidad cristiana y a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, animamos a todos los votantes a tomar conciencia de la importancia de este momento, donde con nuestro voto podemos construir una Europa más justa y solidaria con las personas y los países más débiles y vulnerables.

La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) anima, con motivo de la convocatoria de las elecciones al Parlamento europeo, a configurar Europa como una comunidad de solidaridad y responsabilidad, basada en un modelo de economía social de mercado en el que no solo prime la economía y donde tengan la debida importancia la moral, la política y la voluntad decidida de preservar los derechos fundamentales de todas las personas.

Nuestras organizaciones consideran necesario apostar decididamente por una Europa comprometida con una justicia económica y social universal, dispuesta a:

  1. Establecer un marco de protección de los derechos económicos y sociales, e impulsar políticas de lucha contra el desempleo -especialmente el juvenil y el de larga duración- orientado a la creación de puestos de trabajo dignos para todos.

  2. Promover la reducción de la pobreza y la exclusión social a través de instrumentos como el salario mínimo interprofesional y una renta básica familiar.

  3. Reforzar la cooperación a favor del desarrollo económico, los derechos humanos y la democracia tanto en los países más pobres como en los de nuestro entorno.

  4. Adoptar políticas que mejoren la regulación de los mercados financieros, a fin de frenar la especulación y la evasión fiscal, favorecer su transparencia y su adecuación a la economía real y productiva, promoviendo la desaparición de los paraísos fiscales y el secreto bancario, y aplicando impuestos a las operaciones financieras internacionales.

  5. Impulsar normativas y políticas que aseguren mayor respeto del medio ambiente, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.

  6. Promover una reforma del sistema económico-financiero global, a fin de ponerlo verdaderamente al servicio del bien común universal, favoreciendo la creación de una autoridad política democrática universal que lo haga posible

Así mismo, consideramos que Europa no puede renunciar a un mayor compromiso con los derechos humanos, base del respeto de la dignidad de la persona. Entre otros retos, es urgente garantizar los derechos humanos de los migrantes y reforzar la lucha contra la trata de personas, evitando la mortalidad en el mar y las fronteras, estableciendo vías efectivas y realistas para la inmigración laboral efectivas y realistas para la inmigración laboral y el asilo en Europa, impulsando la integración social y luchando contra el racismo y la xenofobia.

Es necesario, además, que todos los países europeos trabajen por una paz universal promoviendo el desarme y el control del comercio de armas.

Los problemas y retos a los que se enfrenta Europa son muchos y muy complejos.

La construcción de Europa como un gran espacio de integración política y económica, de justicia social, de promoción del desarrollo humano integral y de la paz, con vocación dereferencia mundial, es una meta irrenunciable a la que todos debemos contribuir ejerciendo nuestro derecho a votar.

Por ello, como creyentes y como hombres y mujeres de buena voluntad, no podemospermanecer indiferentes ante estas elecciones, tras la excusa de lo complicado de las instituciones, del desencanto generalizado o del sentimiento negativo de que “nada vale la pena”.

Invitamos a toda la ciudadanía a participar, a través de las urnas, en la construcción de otra Europa más acogedora y más justa, y a asumir un compromiso activo en la defensa de los derechos de los últimos y no atendidos por parte de las estructuras legislativas y ejecutivas de la UE.

El canto de María

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real.

Nos encontramos en el mes de mayo, en el corazón de la primavera y del tiempo pascual. La Iglesia nos invita cada año a recordar a María en este mes de manera especial. Nosotras lo vamos a hacer desde su canto más intrépido, alegre y comprometido: El magníficat (Lc 1,46-55). María, en su visita a Isabel, estalla en canto y expresa todo lo que había guardado para sí porque nadie podía comprender su significado. El Magníficat es el punto culminante de una relación buena que ha permitido que saliera a la luz lo que María tenía en el corazón.

La relectura del Magníficat presenta a María como mujer exigente, la que anuncia un cambio en las relaciones opresivas y las estructuras de poder mundanas (1,51-53). El hecho de que la encarnación del Verbo se realizara en el cuerpo y en la vida de una mujer es ya algo paradójico y revolucionario. El cambio que anuncia María tiene como consecuencia la elevación de los débiles, los desheredados y el derribo de los poderosos. Dios no espera al final de los tiempos para obrar concretamente. Desde ahora y en boca de una mujer, empieza a decir no a las injusticias que obstaculizan la llegada del Reino.

El Magníficat se manifiesta como modelo para quienes no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social, sino que proclaman con ELLA que Dios ensalza a los humildes y, si es el caso, derriba a los poderosos de sus tronos…. María proclama que el orden económico y social debe cambiar a partir de los excluidos y excluidas que descubren en Dios al gran sujeto de cambio.

Ella encuentra la causa de la situación que vive el pueblo en el pecado, es decir, en la libertad corrompida y opresora de algunos hombres, a los que define como soberbios, ricos y poderosos. Ante esta realidad, la tentación de los humillados y hambrientos es la desesperanza fatalista de que todo será siempre igual. Pero María, desde su experiencia y la experiencia de su pueblo, cree que el pensamiento de Dios es diferente.

Siempre se ha dicho que María es el modelo para decir sí a Dios y es verdad, pero María también nos sirve de modelo para decir no. No a todo cuanto aplasta al humilde, no al conformismo, no a la mediocridad. María nos invita a tomar postura en la vida con toda claridad. El mismo Espíritu que facultó su voz profética es el que nos faculta a las mujeres de todas las épocas.

Con María queremos hacer presente a las más de 200 niñas secuestradas por la milicia islámica Boko Haram en Nigeria desde el 14 de abril. Con ellas toda la humanidad está siendo secuestrada y violada. El Magníficat nos da alas para denunciar esta injusticia y exigir la liberación. No podemos permanecer en silencio y pasividad.

El Magníficat cambia las categorías de poder y llama a la organización y a la lucha, por eso nos invita a desvelar la maldad con apariencia de bien, a resistir activamente, a construir una nueva sociedad, es decir, a soñar que otro mundo y otra Iglesia son posible si nos ponemos manos a la obra, no importa la edad que tengamos.

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