¡Gracias!

Experiencia compartida en Agosto 2019

Por: Odette Mukeshimana. Vita et Pax.

 Buenos días a todas/os. Teniendo presente sin cesar, delante de nuestro Dios y Padre, vuestra obra de fe, vuestro trabajo de amor y la firmeza de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo: agradezco mucho este momento de poder compartiros mi experiencia de estos tres años y cinco meses.

Cuando recibí la noticia de venir a España, tuve alegría pero al mismo tiempo la preocupación de lo que suponía aprender español, veía que era muy difícil para mí. Además, acababa de integrarme en el trabajo, en verdad tuve la tentación de negarme a esa misión por miedo a la lengua. Tuve tiempo para orar y reflexionar y me vino la idea de que si era la voluntad de Dios saldría bien, sino, Dios me daría lo que yo puedo hacer. Así que dije Sí.

Mi misión aquí ha sido estudiar. Además, he podido conocer en profundidad la vida del Instituto, he tenido tiempo de convivir y compartir la vida y la experiencia de fe dentro de Vita et Pax y fuera de ella.

Aunque me costó aprender el castellano y entrar en otra cultura, me alegro de que ahora pueda leer y entender la historia de nuestro Instituto y los escritos de nuestro fundador. No solo eso, sino que puedo contar, desde la experiencia vivida desde el origen, lo que he visto y oído.

Recuerdo en clase, los primeros días, lo difícil que era para mí y lo aburrido. Me  cansaba mucho, dormía, casi regresaba a casa sin ganas de volver al otro día. Pude superarlo gracias a que tenemos hermanas que son un don gratuito y me ayudaron mucho a seguir teniendo esperanza. Con su paciencia, atención, cariño y mucho amor, he podido salir a delante. Por eso os digo que he encontrado una familia, las compañeras de buen corazón.

Hay mucha gente a la que quiero dar las gracias porque se empeñaron en transmitirme sus conocimientos y su experiencia de fe, desde la actitud de escucha y sencillez: mis profesores; Ascensión que nos ayudó al inicio a aprender castellano; Carmen Martín que nos enseñó la historia del Instituto trabajando los documentos de los Institutos Seculares y los escritos de Vita et Pax, sobre todo, la cuarta Asamblea General y en la formación después de la Oblación; M. Jesús Antón nos acompañó en todo el papeleo para el permiso de residencia cada año, seguro médico, etc.

Gracias también a los alumnos con los que he podido compartir y me ayudaron mucho cuando se encargaban de que pudiera tener apuntes y me explicaban lo que yo no llegaba a entender. En realidad escuchaba mucho pero no entendía, así que ellos hacían todo mi trabajo.

Mi estudio ha sido una oportunidad de conocer y descubrir más a Jesús. Ya tengo el título de Perito en Pastoral. Pronto, el día 26 de agosto 2019, regreso a mi país, ha merecido la pena estar aquí. Voy dispuesta a lo que el Instituto y la realidad de mi país me necesiten, en la medida que pueda.

También gracias a la tecnología por la que he podido mejorar  la manera de entender y ver la realidad. Me han gustado los medios de transporte como el metro, el tren tan rápido y puntual, el cine, etc.

ACTIVIDADES REALIZADAS FUERA DEL ESTUDIO

Además de estudiar, he hecho voluntariado en la parroquia Antonio María Claret (en la catequesis y oratorio). Dos meses he colaborado en El Karibu en cuidar a los niños, mientras sus madres aprendían el castellano. Un mes, he participado con la ONG Sercade, ayudando en la  alfabetización a los migrantes, no pude seguir por problemas de salud. También trabajé en Siloé (Ciudad Real), para acoger y acompañar a las personas con problemas de drogas y sin techo.

Todo eso para mí ha sido una riqueza, una experiencia rica y bonita que me abrió la mente y el corazón. En general, el mundo necesita gente comprometida para enseñar, educar, escuchar, acompañar y, a la vez, que se deje enseñar por la realidad y el testimonio. Eso anhelo hacer.

TERMINO DANDO GRACIAS.

Doy gracias al Consejo que termina su mandato, hizo lo posible para que pudiera formarme y adquirir los conocimientos en Teología. Aprovecho este momento para, con mucha alegría, desear buena misión al nuevo Consejo, sé que no es una responsabilidad fácil.

Gracias a las cuatro con las que he compartido la vida cotidiana: Ascensión, Verena, M.J. Antón y M.C Martín. Muchas gracias por la confianza vivida a las de mi Centro de Madrid, hemos compartido mucho, nunca me he sentido sola. Gracias a todas las que estáis presentes y otras que no están aquí, gracias por la acogida y por todo, cada una con vuestro modo de ser me habéis dado vida y alegría.

Tengo un recuerdo especial de amor, por eso juntas damos gracias por la vida y la vivencia tan rica y bonita que me dejó huella, de las compañeras que hoy están disfrutando del Banquete del Cielo: Emy, Carmen Tálens, Patricia y M. Carmen Calabuig. Sus vidas y últimos días, han sido un testimonio vivo, consolador y esperanzador de una vida feliz, aquí y en el cielo. Por ellas sé que, en cualquiera situación, es posible dar la vida y la paz a los demás. Gracias que seamos felices.

Siempre en actitud de servicio

Eucaristía por Mª del Carmen Calabuig Sentandreu. Iglesia del Cementerio Municipal de Valencia.  9 de agosto 2019.

Por: M. Carmen Álvarez Ricart. Vita et Pax. Valencia

Llegó el día de la fe, de la esperanza y del amor total. Confiando en la palabra de Jesucristo, Pan de Vida, Resucitado y Resucitador, encomendamos de manera especial en esta Eucaristía a nuestra querida Carmen, o para muchos, Mary Carmen.

Hija única de Manuel y Carmen, integró armoniosamente su vocación personal de laica consagrada, con el cuidado de sus padres y el acompañamiento de ellos hasta el fin de sus vidas. En su plena juventud, a la hora de elegir el cauce de su entrega total, escogió el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu, fundado por el sacerdote secular D. Cornelio Urtasun, al que conoció siendo estudiante de A.T.S. en la Facultad de Medicina. Entendió claramente que el mundo era el lugar propio de su responsabilidad cristiana, y el lugar teológico de su consagración total. Escuchó al Señor que la llamaba por su nombre y le respondió un SÍ, que quiso inspirarse en el de María, la Madre de Jesús y de la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, para gloria de Dios Padre.

En el campo de la Enfermería primero, y después como Médico de cabecera ejerció en diversos lugares de los que destacamos, Ciudad Real en el pueblo de Cinco Casas, y en las guardias en otros pueblos de la contornada, a los que acudía de día y de noche, al volante de su coche, sin miedo a lo solitario ni a la oscuridad, siempre en actitud de servicio.

Como Médico internista, ejerció la profesión en Alcoy en el Hospital Verge dels Lliris, (Virgen de los Lirios) donde dejó huella en los compañeros que siempre le demostraron su amistad y cariño, y  en los pacientes a cuyo bien se entregó desde la ciencia y desde la humanización.

Muertos sus padres, su disponibilidad la llevó a Ruanda, al Centro Médico Social de Biryogo, Kigali, donde durante 11 años,  ejerció la Medicina y docencia en el mudo sanitario, en cuanto estaba a su alcance, además de gestionar proyectos en respuesta a tanta necesidad que le rodeaba. Desde allí nos llegan testimonios muy cálidos.

Como miembro de nuestro Instituto, identificada con su carisma y espiritualidad, aspiró a Vivir de la Vida de Jesucristo y trasmitirla, a tener su mentalidad y sus sentimientos, a contribuir a construir su Paz. Tuvo experiencia de vida individual, grupal y en su familia, a la vez que ejerció a nivel profesional, sus compromisos personales unas veces, e institucionales otras.Para la próxima fiesta de la Inmaculada, preparaba el 50 aniversario de su Oblación (o entrega plena),  pero una tremenda enfermedad la Esclerosis Lateral Amiotrófica o ELA, se cruzó en su camino y ha sido la mediación que la ha llevado a traspasar el umbral de la eternidad, por anticipado, a gran velocidad. Pedimos que goce ya de la Pascua definitiva.

Plenamente consciente de lo que la enfermedad le traía, experimentó que mientras el físico se deterioraba, se desmoronaba, el interior se robustecía y se reafirmaba y hasta muy entrado el proceso, pudo estar pendiente del bien de los y las demás. Nos ha manifestado claramente que ha sido feliz y que moría en paz. Ya al salir de Ruanda el 15 de octubre de 2018, hizo suyas aquellas palabras atribuidas a Santa Teresa, dirigidas al Señor: “Vuestra soy, para Vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?”.

Sigo diciendo sí al Señor

Experiencia en Madrid, calle Alustante

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid.

Ante la invitación de Mary Carmen a que compartiera mi experiencia de este tiempo en Madrid, me sentía que no tenía gran cosa que decir, pues es una continuación de lo que estaba haciendo en Pamplona, en ese vivir la “misión escondida” que es lo que en este momento me toca.

Como todas sabemos me encuentro en Madrid en la calle Alustante desde el mes de febrero de 2016, compartiendo vida con dos miembros del Consejo, M. Jesús Antón y Mary Carmen Martín, así como con Verena Mukabarisa y Odette Mukeshimana, grupo muy heterogéneo desde varios puntos de vista: edad, misiones, culturas, pero con el mismo objetivo seguir a Jesucristo en Vita et Pax.

Formo parte del Centro Madrid-Ciudad Real-Ceinos del Campo, somos nueve y los encuentros los compartimos entre Campamento, Alustante y Ciudad Real.

Así comencé la andadura, no sin dificultades, con la doble dimensión de reforzar la vida grupal y la misión de acogida que conlleva esta casa y alguna proyección al exterior acompañando a las gentes que viven una dificultad.

En los primeros tiempos en los que las dos compas comenzaban el aprendizaje del castellano, seguimos un programa de clases reforzando lo que en la academia aprendían, compartiendo también algunos temas de formación que Mary Carmen proponía. Así fue todo el primer curso. En el segundo ya veis  que no es necesaria mi aportación a la integración de Odette y Verena, así que sigo con el plan de acogida en la casa, vida de grupo y proyección al exterior.

La  parte hacia el exterior que aún me sentía con fuerzas para realizarla, no tenía ninguna expectativa en esta gran megápolis de Madrid, con muchos interrogantes y cuestionamientos fui viendo por dónde podría dirigir mis pasos y fue en la Parroquia donde vi que podría colaborar. No es fácil pues lo que constatas es que las actividades funcionan, no te espera nadie y yo diría también no eres necesaria, solamente en la medida en que manifiestas tu interés por colaborar y algunas posibilidades, te abren las puertas, además a estas alturas de la vida, y con un desconocimiento total de su funcionamiento, tienes que ir muy poco a poco.

Con todo esto después de unos meses comencé alguna actividad en las que hoy sigo. Colaboro en la Pastoral de la salud, visitando personas incapacitadas, les llevo la Comunión y compartimos vida y fe.

Participo también en la Liturgia, nos reunimos una vez por semana para preparar la celebración de la Eucaristía del domingo. También en el coro de mayores animando algunas celebraciones y en el Consejo Pastoral. Me siento acogida y aporto lo que puedo y por supuesto recibo mucho. Además de esto, participo en los encuentros de CEDIS Madrid y concretamente estoy apuntada al proyecto Lánzate por la justicia en el que participa CEDIS con otros grupos Cáritas, Confer, Manos Unidas, Redes……. en el que todavía no hacemos gran cosa.

A nivel Institucional participo en el Equipo de Difusión del Carisma, EDC, tanto en el grupo de Ciudad Real compartiendo con Pepa y Ascen en la marcha del grupo Vida y Paz,  así como con el equipo coordinador todo lo que esto lleva consigo de encuentros, correspondencia y preparación de temas.

Esta es mi vida y misión en Madrid, es sencilla y no sé hasta cuándo. Intento vivirla con serenidad, aportando lo que soy y tengo, con luces y sombras que nunca faltan, haciendo posible lo que he dicho más arriba, creo que es de Javier Vitoria  vivir “la misión escondida”.

No sé qué más deciros. Madrid cuesta por su tamaño y sus cuestas, pero toda mi vida gira alrededor de donde vivo como si fuera mi pueblo. Comparto con sus gentes y sin grandes aspiraciones intento seguir diciendo el Sí al Señor.

Compartiendo la vida rural

Por: M. Ángeles Sanabria. Vita et Pax. Ceinos (Valladolid)

I. La situación actual

Vivo en un pueblo de cien habitantes. Cada año disminuye su población por muerte o porque se van a una residencia. En la zona hay 81 pueblos, total 21.000 habitantes, de los cuales, 5.000 forman el pueblo más grande. Tenemos 81 parroquias con unos 20 curas al frente. Su pastoral es de puro mantenimiento, o sea, rutinaria: misas, novenas, procesiones, funerales… (Mi párroco que tiene 6 parroquias tuvo 10 funerales en 15 días; 1 bautizo al año o ninguno; de las bodas, si las hay, se encarga el alcalde…).

Gente mayor, mucha resistencia al cambio, mucha soledad, enfermedades, derivaciones a residencias… Los pocos matrimonios jóvenes, por razón de los estudios de los hijos, viven en la ciudad, cuidan la tierra y rebaños de día y por la noche vuelven a Valladolid.

Despoblación creciente y muy preocupante. Intentos de frenarla desde instancias civiles. Desde las instancias religiosas está todo por hacer. Ningún intento.

II. Qué hago yo aquí

Va a hacer cinco años que me jubilé. Los tres primeros años los pasé cuidando a mi padre, totalmente dependiente, con la ayuda de mi hermano, de alguien cercano a la familia y una mujer que contratamos. Mi padre falleció y apareció mi enfermedad, de cuyo tratamiento y consecuencias sigo dependiendo. Entre tanto, la persona que nos ayudaba contrajo una enfermedad rara. La acogimos en casa porque quedó inválida. Hemos tramitado su pensión y el regreso a su país.

Mi quehacer principal es ser ama de casa, sin tiendas en el pueblo, ni carnicería, ni panadería… Tenemos que ir a la compra a Medina de Rioseco a 20 kms o a Valladolid, a 60 kms.

No puedo decir que voy al voluntariado como tal, pero sí que intervengo con muchas personas en su vivir y sufrir cotidiano; unas emigrantes, búlgaras especialmente: mujeres maltratadas, mujeres abandonadas que se ven obligadas a dar su hijo en adopción porque no puede sacarlo adelante… Otras españolas: personas mayores con mucha soledad, depresiones, viudas, problemas familiares, algún problema de sectas…

Visito residencias, de momento a cinco. También estoy encargada de la liturgia en algún pueblo.

En este contexto, el día a día con sus pequeñeces es una historia ante la cual lo más importante es estar, valorando las circunstancias y aprovechándolas para dar testimonio de solidaridad y de fe cristiana. Vivir en el pueblo es una opción que he hecho, las consecuencias, como en todos los sitios, será ir viendo.

III. Qué se podría hacer

La despoblación está en la raíz de casi todos los problemas. Es necesario proporcionar medios a las zonas rurales para que sus gentes no tengan que emigrar, por ejemplo: implantar industrias que den puestos de trabajo, mejorar el transporte público, dar facilidades a las pequeñas explotaciones, posibilitar la integración de los emigrantes y que puedan fijar su residencia en las zonas rurales…

En esta situación la Iglesia parece que no se ha enterado y sigue organizando la pastoral como si los pueblos fuesen como hace cincuenta años: cada uno con su cura y su liturgia. Por eso, es urgente organizar el culto, la catequesis y la pastoral en general, preparando a los seglares para que puedan asumir responsabilidades.

No se está dando pasos desde la Iglesia para luchar contra la despoblación. Su pastoral ignora esta realidad; la escasez de clero ofrece una pastoral rutinaria que solo la gente mayor, cada vez menos, sigue por costumbre. No podemos esperar que el pueblo por sí solo cambie, si antes no se revitaliza la formación y la pastoral desde los seminarios. ¿Quién tiene que promoverlo?

Entre tanto, intentamos poner parches donde nos dejan, como en mi caso. Yo antes hacía celebraciones litúrgicas con un grupo de mujeres, ahora ya no puedo. Los pocos intentos anteriores se han frenado desde arriba.

Una enferma agradecida

Por: Ana Roca. Vita et Pax. Barcelona

BUENOS DÍAS.

Me llamo Ana Roca.

Muchos me conocéis de verme por el barrio y en la parroquia.

Hoy que la Iglesia celebra el día del enfermo, os expongo el testimonio de cómo vivo mi enfermedad.

Hace unos años me diagnosticaron una anemia importante y poco a poco mi médula iba dejando de funcionar y, hace un año aproximadamente, tuvieron que empezar a poner transfusiones de sangre.

Hoy doy gracias a DIOS y también manifiesto mi agradecimiento a todas las personas que, de forma anónima y desinteresada, donan parte de su sangre para que las personas como yo, podamos seguir teniendo vida y desarrollar una actividad cada día.

También mi agradecimiento a todo el personal sanitario que, con su trabajo, alivian nuestra enfermedad.

Muchas gracias.

Carta a Emy

Monición Eucaristía funeral Emy Martínez

Por: Teresa Miñana. Vita et Pax. Valencia.

Queridísima Emy,

Estamos aquí reunidos en el nombre del Señor que nos convoca a celebrar esta Eucaristía, que va a ser sin cantos como tú querías. Y sentimos tu presencia en nuestros corazones.

Y tu presencia nos evoca tu sonrisa y tu deseo permanente de servicio y de austeridad.

Todos hemos  apreciado tu disponibilidad permanente, tu sencillez, tu visión positiva de la vida, así como tu alegría.

Has sido fiel a la llamada del Señor que surgió en Torrente. Has vivido más de 60 años en el seno de Vita et Pax que ha sido el cauce para identificarte con Jesús, tu amigo fiel.

Desde Vita et Pax, has vivido muy vinculada a tu familia tus padres, hermanos y tus sobrinos.

Has ejercido la profesión de librera, pero con una característica muy definida: has sido una librera lectora, muy lectora.  Has ejercido tu profesión  en las librerías Manantial en diferentes lugares: Pamplona, Roma, Valencia, tanto en la  calle de la Paz como en la calle Campoamor.

Cuando vivías en la Malvarrosa también atendías la biblioteca de la parroquia y disfrutabas con los peques que se acercaban a ti pidiéndote libros.

Nos alegra constatar que todo el mundo te ha apreciado, porque tú facilitas la acogida y la convivencia.

En un momento decidiste vivir en la playa y a tu casa nos invitabas para poder contemplar juntas el mar.

Cuando te jubilaste, fue tu deseo atender a las personas más mayores de Vita et Pax y  las has acompañado con mucho cariño, el cariño que te define como persona.

Tú que amas tanto la paz, has querido servir a los más abandonados en el Casal de la Paz, de Valencia.

Eres del grupo de personas que encuentras soluciones a las dificultades que surgen.

Y cómo admiramos tu actitud ante la enfermedad, primero la espalda, acogiendo el servicio de las compañeras que te han atendido en todo. También admiramos cómo has aceptado esta última situación tan difícil. Has puesto todo de tu parte para alcanzar la curación.

Y todo lo has vivido como pasando de puntillas para dar el menor trabajo posible y con gran ánimo hasta el extremo de que todos los días te has maquillado y te has puesto pendientes a pesar de la dificultad tan grande que estabas atravesando.

… Y por tantas cosas Emy damos gracias a Dios por tu vida, que la has entregado con amor y sencillez.

Tú que siempre mirabas al futuro, ahora que estás contemplando directamente la luz del Señor, sé para nosotros una lucecita que ilumine nuestro caminar.

 

Mi vida cotidiana

Por: Mª Julia Bisbal. Vita et Pax. Alberique (Valencia).

Mª Julia

Mª Julia

Ya sabéis que mi pueblo es Alberique, donde vivo, y el de Salomé. Se encuentra a 39 kms de Valencia, en dirección a Albacete y Alicante.

Tiene una población de 11.000 habitantes, en los que se incluye un número considerable de inmigrantes. Hay muchos niños. Es un pueblo agrícola y además tiene algunas fábricas (cristalería, aluminio, madera, saneamiento, etc ), tenía más, pero a causa de la crisis varias han cerrado, lo que ha repercutido en desaparición de puestos de trabajo. La agricultura pasa por un momento difícil; se está haciendo transformación de cultivos, por ejemplo, menos naranjas y más caquis, buscando los que sean más rentables.

La población inmigrante es rumana y árabe, de diferentes procedencias. Los musulmanes están muy unidos entre sí. Tienen un lugar de culto, que es un almacén preparado para ello. En cuanto a lo social y caritativo acuden al Ayuntamiento y a Cáritas y los niños van al Colegio de las Religiosas. Hay paro laboral que afecta tanto a gente del pueblo como a inmigrantes, algunos de los cuales han regresado a sus países.

Hay dos Centros Estatales y un Colegio concertado de las Hijas de la Caridad. Hay un Instituto de Enseñanza Media y guarderías.

Alberique tiene dos parroquias atendidas por un solo párroco; colaboran dos sacerdotes, que son hijos del pueblo. Hay un grupo de laicos más comprometidos en Catequesis, Liturgia, Coro de niños, Pastoral de la Salud, etc. En cuanto a Formación, todos los años hay un cursillo largo de Sagrada Escritura, sobre todo, Nuevo Testamento.

Colaboro en la parroquia en catequesis de Primera Comunión. Son tres años y tenemos cada catequista los mismos niños durante los tres años. Es un día por semana, el martes; comenzamos a las 5 de la tarde con reunión de las catequistas de cada año. A las 6 menos cuarto llegan los niños hasta las 7 h. de la tarde que acabamos. Todas las catequistas de las dos parroquias tenemos una vez al mes reunión con el párroco. El párroco viene cada 15 días a estar con los niños y cada dos meses tenemos reunión con los padres, coordinada por el párroco. Cada domingo a las 11 hay Misa de niños, a la que voy.

Otra colaboración es en Cáritas. Tenemos economato los martes de 10 a 12 (comprende alimentación y droguería). Son 74 familias las que se benefician de él; acuden 37 familias cada 15 días. Estos números van en aumento, por la necesidad que crece. Pueden gastar en el economato, una cantidad de dinero proporcional a número de miembros de la familia (para evitar “desvíos”).

Una cooperativa valenciana de grandes superficies nos da pan y alimentos frescos que están próximos a caducar. Estos, los repartimos todos los días, a las 10 de la mañana, a 10 familias diferentes cada día. Los lunes de 11 a 12 damos ropa y llevamos un control de las personan que vienen a pedirla.

Cada 15 días tenemos reunión de Cáritas por la noche de 10 a 12, a la que acudimos todos los que colaboramos y el párroco. Yo voy a Cáritas, lunes, martes y jueves.

Hay buen contacto y relación entre las Trabajadoras Sociales del Ayuntamiento y Cáritas. Me pidieron si podía colaborar con ellas porque había niños que no acudían todos los días al colegio y era necesario controlar si las subvenciones y ayudas que se les da, tanto desde el Ayuntamiento como desde Cáritas, están siendo bien utilizadas. Mi colaboración consiste en ir los lunes y jueves a las 8’30h. de la mañana, a las casas de estos niños, que son 8, para ver si los han levantado para ir al Colegio. Los viernes voy a hablar con sus profesores. Estos niños son de etnia gitana pero hijos del pueblo.

A título personal voy a visitar en sus domicilios a cuatro señoras mayores; a una de ellas la acompaño cuando tiene que ir al médico; a otra a la Eucaristía, los sábados por la tarde. Además, acompaño a la Eucaristía del domingo a las 8’30h, a otra señora que está en la Residencia de la Milagrosa, en el mismo Alberique.

Mi compromiso voluntario

Por: Charo Martí. Vita et Pax. Valencia.

Charo Martí

Charo Martí

Desde que me jubilé, los dos primeros años, fui a Manantial, tres días a la semana por las mañanas, echaba una manita a Concha (no sé si todas sabéis que falleció en diciembre). Mientras aproveché para hacer el curso de voluntariado en Cáritas, y ante las “ofertas” que nos hicieron para poder colaborar, me ofrecí para Inmigración, sin especificar nada más. Tardaron casi un año en llamarme. Me ofrecieron la colaboración en un piso semi – tutelado donde viven nueve “muchachos” de África subsahariana.

En ese piso colaboramos nueve o diez voluntarios, la mayoría les dan clases de español. Otras enseñan cocina española y otros dos voluntarios se encargan de la intendencia del piso.

Mi voluntariado en ese piso tiene varias facetas, una de las principales es la acogida cuando llegan nuevos.

Los miércoles les acompaño al mercado para realizar la compra de toda la semana, a la vez, que aprenden vocabulario y poco a poco van aprendiendo a perder el miedo y desenvolverse.

Desde que llegan a Valencia, y al tener derecho desde el primer día a ser atendidos vía urgencias o en la O.N.G Médicos Solidarios, si alguno de ellos presenta algún problema de salud (casi todos lo presentan), les acompaño y después, cuando ya se han empadronado, consiguen la tarjeta sanitaria, y tienen derecho a ser atendidos en la sanidad pública, les acompaño al Centro sanitario. También les acompaño si son remitidos a especialidades o al Hospital.

Aunque mi compromiso “fijo” es el miércoles de mañana, cuando surgen todos estos otros problemas de acompañamientos, si no es a urgencias, lo programo para que no coincida con mi otra responsabilidad con los miembros de mi Centro de Vita et Pax.

Estas actividades voluntarias, me han enriquecido y ayudado para comprender mejor los problemas y “dramas” personales con los que vienen muchos inmigrantes y también me han ayudado a descubrir la gran sensibilidad y profesionalidad de muchos sanitarios y Trabajadores Sociales a la hora de atenderles a ellos y a mí misma, informando y orientando los pasos a seguir.

Otra de mis actividades voluntarias es en lo que en el Instituto Vita et Pax, llamamos Ruanda Fraternidad y en menor escala Lar Santa María de la Bahía. Al formar parte como O.N.G. reconocidas en Valencia estamos comprometidas por estatutos a participar en reuniones y especialmente en las Asambleas y cualquier actividad reivindicativa que se convoque en las cuales me hago presente (alguna vez también ha participado Cecilia).

Un Adviento diferente

Por: MaJesús Antón. Vita et Pax. Zaragoza

Me chirriaban las lecturas de Isaías mientras veía un mundo tan desigual: “preparará el Señor para todos los pueblos un festín de manjares suculentos…”    “..No alzará la espada pueblo contra pueblo…”   “.. defenderá con justicia al desamparado…”

Y en medio:  pueblos con hambruna, guerras,  millones de refugiados y desplazados por el mundo. Rostros de niños golpeados por la pobreza y la enfermedad desde antes de nacer (duele mucho ver a un niño con ojos tristes). Rostros de mujeres solas, con  carga familiar, sin salario, con una -casa- de barro.DSCN3062

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Se me agolpaban las preguntas, unas con respuestas, otras muchas, sin ellas. Es bueno tener dudas y que surjan preguntas; te ayudan a buscar, te inquietan, te estremecen…. Algo tiene que cambiar en nuestro corazón en medio de la abundancia y el consumismo, de luces y regalos en estos días.

¿Hay razones para la esperanza? –me preguntaba en pleno Adviento- ¿qué  pueden esperar los que no tienen nada?, ¿qué espero yo que tengo mucho?

Hoy mueren o mal-viven miles de inocentes víctimas del egoísmo  porque sigue habiendo Herodes que niegan todo derecho a una vida digna.

Y sigue Isaías: “Consolad, consolad a mi pueblo, allanad el camino…”.  Y esto es lo que hacen muchas mujeres y hombres que han entendido las palabras de Jesús que puso su tienda entre nosotros: Tengo hambre y me das de comer, estoy enfermo y me atiendes en un centro de salud,  vivo en una choza o a la intemperie y me ayudas a construir una casa digna. Estoy en la cárcel…,  sin  trabajo, desnudo o con harapos… y me miras con cariño, me enseñas un oficio o a cultivar, a coser…, me tratas con dignidad.

Y una luz les brilló. Habitaban en una tierra de sombras y una luz ha brillado ante sus ojos…

Hay muchas luces a nuestro alrededor que intentan vivir día a día la Navidad: Dios con nosotros, fiesta de la luz, de la fraternidad universal. Son las luces que alumbran, que acogen, que dignifican. Esto es consolar a mi pueblo, allanar el camino, por eso, sí que hay esperanza en un mundo mejor para toda la humanidad. Ese mundo fraterno, hemos de hacerlo entre todas y todos.

Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.” Salmo 71.

Dos mundo diferentes y tan iguales

Por: Dina Martínez. Vita et Pax. Madrid

Me alegro de poderos compartir mi experiencia misionera vivida en uno de esos países que acertadamente llamamos “países empobrecidos”. He trabajado en Rwanda 34 años, más de la mitad de mi vida y esto provoca en mí un mestizaje africano-manchego que no me ha cambiado el color de la piel, aunque si ha modificado mi manera de entender la vida y de leer los acontecimientos y el momento histórico que vivimos. Como suelen decir los jóvenes, esto es lo mejor que me ha pasado hasta ahora.

La imagen que tenemos de los africanos, la mayoría de nosotros, es la que nos muestran los medios de comunicación:

  • Niños desnutridos y harapientos

  • Episodios de guerras interétnicas, donde se matan unos a otros sin piedad (Siria, Irak, Palestina, Sudán, RDC y tantas otras…).

  • Colas de gente recibiendo ayuda humanitaria que generalmente enviamos los países ricos para compensar los destrozos que han causado las guerras, las malas cosechas, las epidemias y las catástrofes naturales.

  • Epidemias incontrolables que matan a la gente porque no tienen medios económicos ni personal lo suficientemente formado para hacerles frente (SIDA, Colera y en nuestros días el Ébola).

  • Otra imagen poco atractiva que nos llega de África son las elecciones fraudulentas, los políticos corruptos que se resisten a dejar el poder, los grandes mafiosos y estafadores que viven con un pie en el Sur donde roban y otro en el Norte donde disfrutan sus beneficios.

  • La imagen de un continente alejado hasta hace unos años, pero que se nos acerca en pateras y que últimamente nos invade y nos protegemos con murallas, concertinas, policía y muchas veces con rechazo de la población…

Todo esto existe, pero hay otra parte de la sociedad mucho más numerosa y más atractiva de la que os quiero hablar desde mi experiencia.

El pueblo ruandés, me recuerda mucho a la gente sencilla de nuestros pueblos manchegos donde yo crecí hace ya bastantes años. Son personas amables, alegres, solidarias, luchadoras. Todos estos valores y otros muchos los desarrollan los pobres para conseguir el milagro diario de la supervivencia.

Llegué a Rwanda con 24 años, con un diploma de enfermera recién estrenado, sin experiencia de trabajo y poca de la vida. Mi origen sencillo tampoco me invitaba a pensar que tenía que transformar el mundo y así empecé a vivir y a trabajar con los ruandeses en un centro de salud que gestionaba un equipo del Instituto Secular Vita et Pax al que pertenezco. Pronto descubrí que las jóvenes enfermeras ruandesas sabían mucho más que yo en todos los campos: medicina tropical, arte de curar con pocos medios, idioma, costumbres y de una manera natural fui aprendiendo de ellas.

Otro factor importante que favoreció mi apertura a trabajar estrechamente con los ruandeses fue que varias de mis compañeras de Instituto, por una serie de circunstancias familiares y personales, tuvieron que venirse a España y esto me obligó a delegar responsabilidades entre los miembros del equipo de trabajo con el fin de poder seguir gestionando el centro de salud, que seguía creciendo, para dar respuesta a nuevas necesidades que la población iba expresando.

Todas estas circunstancias, que en su momento las viví como negativas, más tarde he descubierto que me ayudaron a integrarme más en el país y a colaborar más estrechamente con la población local. Los resultados han sido muy positivos para todos:

  • Se ha creado un centro de salud sólido, pues está construido sobre las verdaderas necesidades que ha ido expresando el pueblo.

  • Los ruandeses han jugado y juegan un papel importante en la organización y en la gestión del centro, porque son ellos los que conocen sus necesidades y los que saben cómo satisfacerlas.

  • Los que aportamos los recursos económicos hemos jugado también un papel importante en la gestión del dinero, no porque somos más inteligentes o más honrados que los africanos, sino porque somos más libres al no tener las presiones familiares y sociales que tienen ellos para desviar el dinero hacia otras necesidades urgentes.

  • Esta experiencia de estrecha colaboración, donde cada uno hemos aportado lo que somos y tenemos, nos ha permitido valorarnos mutuamente y salir todos enriquecidos. La dinámica paternalista nos disminuye siempre y nos deja insatisfechos.

Esta larga experiencia entre los africanos me permite analizar su mundo y el nuestro. En los dos mundos hay cosas buenas y malas y todos nos podemos ofrecer lo mejor que somos y tenemos para enriquecernos mutuamente. Sin lugar a dudas en nuestros países del Norte hay más medios materiales y económicos (a pesar de la crisis que tanto nos inquieta). Los habitantes de los países empobrecidos, para poder sobrevivir, han desarrollado más la fuerza interior que tenemos los seres humanos a la que llamamos VALORES:

    • valores humanos

    • valores psicológicos

    • valores espirituales

Si pudiéramos entender la Cooperación Internacional a gran escala en estos términos, seguramente ya no moriría nadie de hambre en nuestro mundo, pero la Cooperación Internacional va por otros caminos porque lo que es una realidad es que en la actualidad mueren de hambre todos los días 40.000 personas.

Sí, los Organismos Internacionales, que despertaron tanta esperanza hace algunas décadas, hoy tienen mucho que cambiar para resolver los problemas urgentes de la humanidad y para recuperar su credibilidad y su autoridad moral.

El jueves pasado, estuve en un acto organizado por INTERMON en el que nos hablaron del hambre en el momento actual. Todos los que tomaron la palabra eran gentes interesantes y competentes, pero entre ellos había un hombre mayor que nos impresionó a todos. Se trata de José Esquinas, ingeniero agrónomo, hijo y nieto de agricultores manchegos y que tiene una larga carrera en los OI, ha trabajado 30 años en la FAO. Nos decía entre otras muchas cosas: “Los europeos estamos pagando la crisis con parados, pero ellos, los habitantes de los países empobrecidos, la están pagando con muertos. Cada día mueren 40.000 personas como consecuencia del hambre y se gastan 4.000 millones de dólares en armamento. El hambre es un lujo que el mundo no se puede permitir y si no se actúa por generosidad que se haga, al menos, por egoísmo inteligente. La lucha contra el hambre es una necesidad hoy más que nunca y, aunque sea solamente porque la seguridad alimentaria va unida a la seguridad mundial y a la paz en el mundo, es imprescindible terminar con esta lacra de la humanidad. En el fondo, no es un problema de carencia de alimentos, sino de reparto. O acabamos entre todos con el hambre en el mundo o seremos la última generación de este planeta.”

Y posiblemente muchos de vosotros estaréis pensando que esto nos supera, que en realidad, ¿qué podemos hacer para que no mueran de hambre 40.000 personas todos los días y para que no se gasten 4.000 millones de dólares en armamento?. Si además ya ponemos nuestro granito de arena para ayudar a la gente que nos rodea, ¿qué más podemos hacer?

Los discípulos de Jesús seguramente pensaron lo mismo cuando dijeron a Jesús, con mucho sentido común, que despidiera a los 5.000 que le estaban escuchando, para que fueran a comer a las aldeas vecinas. Pero Jesús les sorprendió diciéndoles: dadles vosotros de comer.

Yo ahora sé, por experiencia, que el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, del que nos habla el Evangelio y que tanto nos cuesta entender y más todavía creer, es una realidad cotidiana que permite que la vida sea posible para muchos habitantes de los países empobrecidos.

Cuantas veces le he preguntado a Jesús, como lo hicieron los apóstoles, ¿qué haremos este año con tantos enfermos, con la gente que se muere de hambre, con los que sufren las consecuencias de la guerra, con los enfermos del SIDA…, si no sabemos si tendremos medios para hacer frente a tantos problemas? Y la respuesta se expresa en ese deseo que nace en nosotros de seguir ayudando. Los que estamos aquí ofreciendo nuestra pequeña contribución, los que están allí repartiendo lo que les llega con respeto, cariño y profesionalidad y Dios sigue haciendo el milagro.

También me parece importante tener un recuerdo por los misioneros y misioneras para que no solo den, que también sepan recibir y aprender de la gente sencilla con la que viven y que se vengan satisfechos y agradecidos de haber sido elegidos para vivir con los preferidos de Dios.

Y les digo a estos jóvenes que están escuchando con tanta atención, que si un día Dios los llama a compartir la vida con sus predilectos, que no duden en dar ese paso porque, si van con el corazón abierto, seguro que recibirán mucho más de lo que han dado.

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