Despegamos

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

En julio tendrá lugar nuestra IX Asamblea General y estamos emocionadas y a la expectativa con todos los preparativos para este acontecimiento del Espíritu; el lema que nos orienta es “Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo”. Las asambleístas que van a representar a todo el Instituto ya han sido elegidas y del 22 al 24 de marzo tuvimos reunión de asambleístas en Madrid, no pudieron asistir todas pero sí que las tuvimos presentes en todo momento.

Nuestra Directora General nos dio la bienvenida y a la luz del profeta Isaías (2,3) nos decía: “Se nos ha invitado a venir, a subir al monte, para constatar una vez más nuestro caminar a lo largo de estos seis años, experimentar la fidelidad del Señor junto al que caminamos, para que nos siga enseñando sus caminos, lo bueno que quiere para nosotras hoy desde nuestra realidad y que sigamos andando por sus sendas, siendo signos de la Vida y de la Paz”.

A continuación rezamos comunitariamente y tomamos conciencia de nuestro ser asambleístas por ‘vocación’. Las compañeras nos han elegido y, a través de ellas, Dios nos envía a participar en la IX Asamblea General de Vita et Pax. Él nos llama para una misión muy concreta y puntual y todas hemos respondido afirmativamente. Diferentes relatos vocacionales iluminaron nuestro proceso y nos fortalecimos porque, a pesar de la preocupación y la responsabilidad, sentimos cerca la presencia de Dios que nos sostiene.

El sábado estuvimos acompañadas por Víctor Pidal, presbítero, que nos ayudó en la metodología a utilizar y su mística. Fue un día rico y profundo que nos  introdujo, especialmente, en la espesura de la realidad y en la mirada de Dios sobre ella. Nos invitó a partir de la vida para volver a ella con las entrañas misericordiosas de Dios.

El domingo concretamos lo del día anterior, evaluamos, celebramos gozosas la Eucaristía y con el corazón y el ánimo bien dispuesto y con energía regresamos a nuestros lugares de origen. Nos acompañan las palabras del P. Cornelio, nuestro fundador, dirigidas a la IV Asamblea y ahora a nosotras: “… hemos calentado motores, escogido la pista, control, instrumentos, despegamos… El Espíritu Santo, el primer piloto del vuelo. Buscamos lo que es bueno, lo que es recto, lo que es mejor para Vita et Pax, y sabemos que todo eso y más nos da el Espíritu Santo, dador de la Verdad completa. La Verdad del Espíritu Santo: da Vida, da Paz…”.

La familia aumenta

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

La familia aumenta. La semana pasada tuve la suerte de participar en el encuentro del nuevo grupo de Vida y Paz que se ha formado en Alicante. Se reúnen los segundos martes de cada mes y, por el momento, el grupo lo componen cinco mujeres más otras dos que acompañan de Vita et Pax. Había muy buen ambiente, confianza y naturalidad. Parecía que se conocían de toda la vida, compartieron su historia personal y su experiencia de Dios, desde lo hondo.

Desde el Instituto Vita et Pax, una vez más, volvimos a presentar nuestra oferta, ofrecimos lo mejor que somos y tenemos: nuestro Carisma y Misión para que lo vivan desde su propia condición laical. Este fue un sueño que surgió casi al mismo tiempo de fraguarse Vita et Pax como Institución, la inquietud de que este regalo, que teníamos y disfrutábamos, no era sólo para nosotras. Y,  en la actualidad, son ya casi doce años los que han transcurrido desde que los primeros grupos Vida y Paz se iniciaron.

Cualquier Carisma es, en realidad, un camino concreto para vivir el Evangelio. Este camino será el elemento unificador, el puente que nos permitirá el encuentro con todas las personas que se sientan llamadas a vivir esta misma aventura.

El espíritu que nos anima en este proyecto es el que nos dejó el Concilio. El Concilio Vaticano II nos ofreció la eclesiología de comunión donde todos los miembros de la Iglesia se reúnen y sobre la que se establecen sus relaciones y su estrategia para servir a la misión común. Es decir, no buscamos establecer relaciones de dependencia sino de comunión.

Es una suerte el que tengamos ya mucho camino andando en común porque nos movemos en el ámbito de la secularidad. Somos un Instituto Secular, es decir, somos laicas que queremos compartir Carisma y Misión con otras laicas y laicos; de ahí, que la Teología del laicado sea la base de la cual partimos.

No tenemos prisa, las cosas de Dios van despacio. Somos conscientes de que los tiempos que corren nos llevan a ponernos ante el misterio del grano de mostaza del Evangelio y obrar desde su maestría (Lc 13,18-19). No pensamos en grandes grupos ni grandes proyectos. El grano de mostaza enseña a crecer con lentitud, a esperar y a depender de la bondad del terreno, de que no haya zarzas ni piedras en exceso…

Avanzamos sin prisa, sí, pero con esperanza. Estamos convencidas de que el Espíritu nos convoca e impulsa, barruntando que algo nuevo está naciendo… y ya lo notamos… (Is 43,18). Ese algo nuevo que nace hoy, es este segundo grupo de Vida y Paz en Alicante. ¡Bienvenidas a vuestra casa!

Institutos Seculares, una joya en Valencia

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Estamos de fiesta

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad. Vita et Pax.

Vita et Pax está de fiesta, una Buena Noticia se nos ha dado, nos encontramos a las puertas de nuestra IX Asamblea General. Con fecha 3 de noviembre 2018, Victoria Cañas, Directora General, convocaba a todo el Instituto a la misma. Y nos decía: es Buena Noticia porque,

Una Asamblea es siempre una celebración pascual, de paso del Señor por nuestro Instituto, de recreación en el Espíritu, de esperanza y compromiso.

La Asamblea General es una de tantas oportunidades que el Señor pone en nuestras manos para reflexionar sobre  el camino que estamos recorriendo y mejorarlo según el proyecto del Padre, revisar a la Luz de la fe nuestra historia con ojos y actitud de misericordia como nos enseña Jesús.

Es tiempo para invocar al Espíritu y dejarnos iluminar y conducir por Él, para recrear el Carisma que Dios nos regaló, para el cual nos congregó y consagró.

Tiempo propicio para abrirse al soplo del Espíritu y buscar con Él, qué es lo bueno que Dios quiere para nosotras desde nuestra realidad. Todas podemos y tenemos que seguir siendo señal de la Vida y de la Paz en nuestros ambientes.

El lema que nos guiará es ya un signo inequívoco del Espíritu: Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo. Con ello expresamos tres ‘quereres’ que nos movilizan y dinamizan nuestro Ser y Misión:

  • Queremos fortalecer nuestro ser propio de sentido de familia y de fraternidad
  • Queremos revisar y reflexionar sobre nuestras estructuras para mejor adaptarlas a la realidad y vida fraterna
  • Queremos revitalizar nuestra vida de fraternidad, entrega y servicio en nuestro mundo para llegar a la mesa común, a un lugar para todos.

La Asamblea tendrá lugar en San Lorenzo del Escorial del 19 de julio al 3 de agosto de 2019. Y con palabras de D. Cornelio, nuestro fundador, pedimos al Espíritu: Que sea una Asamblea valiente, realista, sincera, esperanza y anclada en el Carisma…

Convivencia XXVII – Guatemala 2018

Crónica Convivencia

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala

 

Un año más, al llegar el mes de diciembre, nos hemos reunido todas las que conformamos el Centro de Vida y Paz en Guatemala, para tener nuestra Convivencia anual.

Iniciamos nuestro encuentro el día 8, fiesta de la Inmaculada y celebración entrañable para toda la familia del Instituto. Es un primer día de encuentro, acogida de unas y otras, organización y presentación del programa que, durante nueve días, nos va a tener entretenidas, aprendiendo, escuchando, dialogando, compartiendo, celebrando… todo ello con el objetivo de mantener viva la reflexión de lo que acontece en el país, los problemas y preocupaciones más acuciantes de las gentes con las que compartimos la vida, los proyectos y misión institucionales. Este año, de manera especial, temas y reflexiones preparatorias a nuestra próxima Asamblea General. Y entre unas tareas y otras, celebramos la significación de este día para todas nosotras agradeciendo la vocación recibida y la inserción en esta familia cuyo carisma nos llena el alma y da sentido a la misión y a nuestra presencia en Guatemala.

Hemos tenido tres días dedicados a temas muy actuales y que nos mantienen atentas a la realidad que hoy se vive aquí y que es necesario conocer, para poder ofrecer un mejor servicio a los grupos y  comunidades con los que compartimos vida y trabajo. Acompañadas de profesionales expertos hemos analizado la realidad sociopolítica de Guatemala, en un contexto más amplio, dentro de la globalidad mundial; la situación de las mujeres como grupo vulnerable de esta sociedad que las invisibiliza, violenta y agrede en su propia dignidad de personas; las agresiones que nuestro planeta, la casa común está sufriendo y que hacen de ella un espacio dañado, vulnerable, al que hay que escuchar en su grito doloroso y en el que se nos invita a sabernos parte del mismo, colaboradoras y no dueñas y depredadoras de sus bienes.

 

Hemos dedicado varios días a reflexionar, repensar y tomar conciencia de la importancia que significa nuestra próxima Asamblea, nuestra responsabilidad en la misma. Mediante propuestas de trabajos y temas de reflexión hemos ido adentrándonos en su significado. Se nos ha invitado a visualizar y reconocer este tiempo como una nueva oportunidad de crecimiento, de cambio y acogida de nuevas posibilidades de ser y estar como seguidoras de Jesús comprometidas con el Reino de Justicia, Vida y Paz,  en donde reconocer el paso de Dios por nuestras vidas y nuestro Instituto.

También hemos dedicado tiempo a la evaluación del Proyecto que, como Centro, nos comprometimos en  trabajar durante este año 2018 y, desde  todo lo visto y reflexionado sobre los temas propuestos y los trabajos a realizar sobre la Asamblea, planificar el Proyecto 2019, así como programar y calendarizar los encuentros que durante este nuevo año vamos a realizar.

Ha habido momentos oracionales entrañables, donde hemos ido desgranando, en voz baja, nuestras preocupaciones, tareas y esperanzas, pidiendo que la Ruah, las haga fecundas y nos dé la energía que necesitamos para seguir empujando la vida y construyendo la paz, en este rincón de C.A. llamado Guatemala. Sabemos que son tiempos difíciles, pero no estamos dispuestas a que nos rompan la esperanza…

Y de regreso a casa, a nuestros lugares de trabajo y servicio, sabedoras de que no estamos solas, apoyadas unas en otras, y fortalecidas por el sueño común de ser Vida y Paz, profetas y testigos del Reino iniciado por Jesús de Nazaret.

Homenaje a los centenarios de la ciudad de Valencia

 Por:Vita et Pax, Centro de Pintor López, Valencia

Maruja Ruiz, nuestra compañera cumplirá 100 años el 23 de diciembre.

Pero ya lo hemos conmemorado en dos ocasiones. La primera, el 13 de octubre, día en que llegaron a Valencia más de 40 familiares procedentes de Galicia, Madrid, San Fernando y otros lugares para participar con gozo en la celebración anticipada del cumpleaños, que se inició con una Eucaristía animada con guitarra y cantos de las dos familias: la de sangre y la de Vita et Pax.

Luego en San Antonio de Benageber (Valencia) tuvo lugar una comida muy rica, con fotos , risas y agradable compañía. La obsequiaron con gran colage lleno de fotografias familiares y de su recorrido vital.

El 6 de noviembre, el Alcalde de Valencia había citado a todas las personas que cumplían 100 años en el 2018 al Ayuntamiento, donde fueron saludados y agasajados. Recibieron como recuerdo una placa de metacrilato con el escudo de la ciudad y el nombre y apellidos, además una pieza de cerámica valenciana.

Pequeño resumen del reportaje que salio en Las Provincias Valencia:

Los centenarios de Valencia tienen mucho que decir, la mayoría de ellos han vivido más de media vida en la Capital del Turia, cuando «todo era huerta y la vida era muy distinta». Sobrevivir a una guerra y pasar una «dura época» durante la posguerra, poseen la licencia de hablar sin tapujos, porque sus ojos han visto lo que ya forma parte de la historia y del pasado. Procedentes de Andalucía, de Castilla La Mancha, de Albacete, o de cualquier rincón de la Comunitat, sienten orgullo de esta ciudad que les ha acogido y que hoy, tras llegar a la centena, les recuerda.

María Dolores Ruiz de Azcarate

Nació en Andalucía y aún conserva su acento originario. Dedicó toda su vida a la docencia, fue maestra en muchos lugares del país. «El primer destino que tuve fue Cuenca, pero he viajado por muchos pueblos», dice sonriendo al recordar. Aquí en Valencia dirigió una residencia de chicas, donde asegura: «me lo pasé muy bien, esa fue una de las mejores épocas que recuerdo». «agradezco que se acuerden de nosotros, aunque seamos ya tan viejos», dice riendo.

 

 

Ecos de nuestra convivencia…

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

El día 4 de agosto iniciamos nuestra LXVI Convivencia General en El Escorial (Madrid). Los saludos y abrazos se oían por toda la casa. Al día siguiente, con más calma, Victoria, nuestra Directora General nos daba la bienvenida. Nos decía: Nuestra larga tradición nos convoca para celebrar la 66 Convivencia General. Bienvenidas a todas las presentes y un recuerdo a las ausentes por misión o enfermedad, que sin duda estáis entre nosotras. Después de hacer un recorrido por los acontecimientos institucionales y mundiales de este año, nos invitaba a ser, en medio de nuestra realidad concreta, profetas de esperanza. Y nos daba algunas pistas para ello: siendo mujeres con una profunda experiencia de Dios, teniendo oído y corazón atento, optando por una vida más sencilla, dejándonos que nos duela el mundo, siendo signo de fraternidad.

Por la tarde rezamos juntas con un mismo sentir y pensar: “encontrarme contigo, Jesús” que nos caldeó el corazón. El día seis llegó sin darnos cuenta y después de diferentes informaciones institucionales, el Equipo de Difusión del Carisma (EDC) nos informó de todas las actividades que traen entre manos, que no son pocas. También nos dieron una buena noticia, un nuevo grupo Vida y Paz se ha formado en Alicante. Por la tarde nos invitaron a la oración vocacional con el sugerente título “Desde lo ‘más’ pequeño”.

Los días 7 y 8 tuvimos un cursillo sobre: “Discernir los signos de los tiempos”. Lo impartió José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete, Natxo. En principio abordó los signos de los tiempos en clave evangélica y después aterrizó en algunos signos concretos. El que más desarrolló fue la desigualdad estructural. Ha sido un cursillo rico, intenso y nos motivó a mirar la realidad siempre, siempre, desde el más frágil.

El día dedicado a la economía, Mª Jesús comenzó con una profunda reflexión que nos caldeó, situándonos en la realidad de carencias y pobrezas que nos rodean, en las dificultades que tantos hombres y mujeres tienen para vivir, basándose en estadísticas que miden la precariedad en España. A continuación, hizo una minuciosa presentación de “nuestras cuentas”. Por la tarde tuvimos la proyección de una película belga-francesa “Dos días y una noche”. Cine social sobre moral y dignidad personal frente a los intereses patronales.

Después de evaluar los objetivos de estos seis años desde la última Asamblea y la reunión de Directoras, pasamos tres días preparando nuestra IX Asamblea General. Lo hicimos por grupos “generacionales”. Fue un trabajo serio, responsable y mirando al futuro inmediato. Terminamos cansadas, menos mal que, a continuación, llegó el gran día de fiesta de la Asunción. Pudimos descansar, compartir a gusto, celebrar la Eucaristía con profundidad, comimos de forma suculenta y, a la noche, nos reímos con ganas de nosotras mismas en las comedias.

Aún tuvimos tiempo de escuchar a algunas compañeras que compartieron su vida con nosotras: qué hacen en estos momentos, cuál es su misión, dónde están, cómo se encuentran… Siempre nos gusta y ayuda este espacio del compartir. Es bonito saber y saborear a las otras.

Evaluamos, recogimos… y muchas más cosas que se quedan en el tintero. Esto ha sido sólo unos pequeños ecos de todo lo vivido estos días. A todas las que no habéis podido venir os hemos tenido muy presentes.

 

El Espíritu y nosotras

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación de Vita et Pax.

Hemos vivido momentos muy entrañables e importantes este último tiempo en Vita et Pax. Los días 11, 12 y 13 de mayo, en Moncada (Valencia), se reunieron M. Julia Bisbal, Josefina Lázaro, M. Teresa Urroz, Amparo Formentí y Paky Lillo para hacer un alto en el camino de este año tan especial; especial porque unas celebran sus bodas de oro de consagración, otra sus bodas de plata y otra hace su consagración. Faltaron dos compañeras que no pudieron asistir pero que estuvieron muy presentes. Son siete mujeres que, en diferentes momentos de su vida, han dicho sí a la llamada del Señor dando lo mejor de cada una.Reflexionaron y compartieron sobre un documento titulado “Mujeres oyentes de la Palabra”, como su nombre indica, la Palabra y cada una de ellas son las protagonistas principales de sus propias historias. Y les han acompañados otras mujeres también “Oyentes de la Palabra”: María de Nazareth en su vocación y misión, Isabel, Marta, la mujer el perfume y la mujer viuda. Han sido muchos años oyendo cada día la Palabra de Dios, vigilantes a su voz, de tal manera, que se han convertido, casi sin darse cuenta, ellas mismas, en mujeres oyentes de la Palabra. Y pueden decir como la mujer del Cantar: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama! … por él se estremecieron mis entrañas” (Ct 5,2-4).

Fueron días de agradecer a Dios su amor incondicional, la llamada, la presencia constante, el envío… y agradecer a Vita et Pax ser buen cauce, buena mediación para la respuesta. Fueron días de compartir desde la hondura, de rezar, de conocerse más en profundidad, de sorprenderse por la manera tan delicada como Dios se acerca a cada persona, a cada historia, a cada biografía…

 

Y el gran día de Pentecostés llegó y mientras M. Julia en Valencia, volvía a decirle sí a Dios después de cincuenta años repitiéndoselo de palabra y de hecho, en Pamplona, Paky hacía su consagración, le decía sí a Dios definitivamente. En la monición de entrada a la Eucaristía, Victoria se expresaba así: “Pentecostés, fiesta de la transformación y de la novedad, comienzo de una nueva vida según Dios. Hoy el Espíritu nos convoca, nos congrega y nos une. Se hace presente en medio de nosotras para enseñarnos cada vez más a creer en Jesús y aprender su estilo de vida, para impulsarnos al compromiso y seguir poniéndonos al servicio de la humanidad, para responder a las circunstancias que nos tocan vivir.

También hoy, Paky, seducida por el Espíritu de Jesús, sintiéndose llamada a prolongar la acción de Dios en la historia, quiere presentar su consagración definitiva al Señor en el seno del Instituto Vita et Pax, que ella ha elegido como camino para dar respuesta a su llamada”.

En un momento de la monición Victoria se dirigió directamente a Paky con estas palabras: “Paky, ya habías andado mucho por los caminos de la vida cuando conociste Vita et Pax. Sabías de esfuerzos y dificultades para salir adelante y llegar a cumplir tus objetivos; en tu última etapa has compartido tu vida entre personas carentes de libertad en la cárcel, junto a ellas has vivido realidades difíciles y penosas que sin duda han afectado tu vida. No los olvides.

Jesús viene a tu encuentro y te bendice con la Vida y la Paz. Que en esta sociedad, a veces, tan herida y fragmentada seas signo de vida, de inclusión, tolerancia y fraternidad”.

No nos queda otra cosa que, junto con el salmista, cantar: El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres; y al Espíritu pedirle de corazón: ¡Ven Espíritu y entra hasta el fondo de nuestro corazón, enséñanos, acompáñanos y guíanos en nuestra misión!

III Jornadas Teológicas de Amerindia

Breve Crónica sobre las III Jornadas Teológicas de Amerindia. Región Centroamérica. México y el Caribe.

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala

Durante los días 26 al 29 de abril de 2018 se han celebrado en la ciudad de Guatemala las III Jornadas teológicas de Amerindia, organismo que integra a teólogos/as, agentes de pastoral personas consagradas y laicos/as comprometidos en la construcción del Reino, proyecto querido por Dios y al que Jesús dedicó su vida. El lema de dicho encuentro ha sido “Memoria de Medellín, memoria de Juan Gerardi.

Durante toda la celebración hemos percibido, en el recorrido de experiencias, reflexiones, temas y celebraciones compartidas la presencia de los grupos más vulnerables de nuestro mundo, sus angustias y sufrimientos, provocados por la injusticia de ser considerados “personas de descarte”, sus esperanzas. Entre ellas, las mujeres, los más empobrecidos de nuestra historia. Y como testigos de ello, nuestros mártires, que supieron dar la vida por un mundo más justo y fraterno, al estilo de Jesús y su Reino.

En un clima sororal, fraterno, gozoso y comprometido, hemos escuchado la palabra de amigos y amigas, unos desde la teología, otras y otros desde su experiencia pastoral, desde el encuentro cercano con personas comprometidas en su vida y trabajo, todas ellas ofreciendo lo mejor al servicio de  los demás, especialmente los más empobrecidos.

Y así ha resonado entre nosotros/as  el testimonio de compañeros/as de camino de Mons. Juan Gerardi, que dio la vida por defender la verdad de una historia de dolor que sigue resonando en la vida de los guatemaltecos. Un pastor, mártir de la verdad, del que soñamos muchos sea pronto reconocido por nuestra  Iglesia como santo.

 

Algunos de sus nombres: Ricardo Falla, Ernestina López Bac, Cirilo Santamaría, Juan Hernández Pico, Santiago Otero.

Pastores que, desde los distintos países de Centroamérica y el Caribe nos han compartido sus esperanzas en un mundo en el que todavía es muy fuerte la violencia, la injusticia y la insolidaridad. Y en todo ellos ha resonado un canto de esperanza en que otro mundo es posible. Con nuevas propuestas, más acordes con nuestro mundo de hoy.

Algunos de sus nombres: Víctor Codina, José María Vigil, Prudencio Rodríguez, Larry Madrigal, Pedro Ortiz

Testimonios de mujeres que se nos han metido en el corazón al compartir sus vivencias  de violencia, maltrato, invisibilización de su ser mujeres a las que han pisoteado su dignidad, donde la justicia, lenta y torpe les ha robado su voz, su palabra y sus sueños. Mujeres que están presentes en la lucha por los derechos de todos los pueblos. Mujeres en resistencia a las que no han podido quebrar su esperanza.

Algunos de sus nombres: Geraldina Céspedes, teóloga, Guadalupe Vásquez, cuyos padres murieron mártires de su fe; Pascuala Gómez, pastoralista, ambas de Chiapas, Ana María Bidegain, historiadora; las mujeres de Sepur Zarco, violadas y humilladas por el ejército guatemalteco, Martha Zechmeister, teóloga de la Universidad Centroamericana de El Salvador.

Oraciones compartidas con sabor caribeño y centroamericano. Música, palabra dicha con el corazón, súplica y acción de gracias, abrazados/as por una misma fe y una misma esperanza.

Finalizamos el encuentro con la celebración de la Eucaristía, mezclando alegría y compromiso… y vuelta a casa. A compartir, a seguir levantando la voz por los que no la tienen, sabiéndonos acompañados por nuestro hermano mayor, Jesús y sintiendo que recorremos una misma andadura con todos/as nuestros hermanos/as  a los que nos sigue importando la vida y tenemos la certeza de  que otro mundo, en Jesús, es posible.

Y no nos van a romper la esperanza.

Manifiesto ante el primero de Mayo

MANIFIESTO ANTE EL PRIMERO DE MAYO
SUMANDO FUERZAS POR UN TRABAJO DECENTE

Las entidades promotoras de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) -Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)- unimos nuestras voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de San José obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad.

Como Iglesia, que quiere ser buena noticia en nuestro mundo, nos hacemos presentes y nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas. El sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social.

Nuestro actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los elevados índices de desempleo (más de 3,7 millones de parados según la última EPA) y de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las redes de protección social (especialmente en lo que se refiere a las coberturas por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical, y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

Detrás de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas.

Ante esta realidad de desigualdad y exclusión que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras, las entidades que participamos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente recordamos que «la política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social» (Conferencia Episcopal Española, Iglesia, servidora de los pobres, 32).

Como señalan los obispos españoles, «la política más eficaz para lograr la integración y la cohesión social es, ciertamente, la creación de empleo. Pero, para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable». Y añaden que fue el propio Benedicto XVI quien «lanzó un llamamiento para “una coalición mundial a favor del trabajo decente” y que la apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social».

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:
 Situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo.

 Proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida.

 Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres.

 Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

 Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida.

 Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.

 Alcanzar libertad en la empresa para que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que afectan a nuestras vidas.

 Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual.

 Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

Como Iglesia en medio del mundo, nuestros movimientos y entidades participan en esta realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos.

Como gesto profético, en este 1º de Mayo invitamos a las distintas comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del trabajo.
Invitamos, igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen las organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de toda persona y de todas las personas.
Madrid, 26 de abril de 2018.

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