El Espíritu y nosotras

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación de Vita et Pax.

Hemos vivido momentos muy entrañables e importantes este último tiempo en Vita et Pax. Los días 11, 12 y 13 de mayo, en Moncada (Valencia), se reunieron M. Julia Bisbal, Josefina Lázaro, M. Teresa Urroz, Amparo Formentí y Paky Lillo para hacer un alto en el camino de este año tan especial; especial porque unas celebran sus bodas de oro de consagración, otra sus bodas de plata y otra hace su consagración. Faltaron dos compañeras que no pudieron asistir pero que estuvieron muy presentes. Son siete mujeres que, en diferentes momentos de su vida, han dicho sí a la llamada del Señor dando lo mejor de cada una.Reflexionaron y compartieron sobre un documento titulado “Mujeres oyentes de la Palabra”, como su nombre indica, la Palabra y cada una de ellas son las protagonistas principales de sus propias historias. Y les han acompañados otras mujeres también “Oyentes de la Palabra”: María de Nazareth en su vocación y misión, Isabel, Marta, la mujer el perfume y la mujer viuda. Han sido muchos años oyendo cada día la Palabra de Dios, vigilantes a su voz, de tal manera, que se han convertido, casi sin darse cuenta, ellas mismas, en mujeres oyentes de la Palabra. Y pueden decir como la mujer del Cantar: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama! … por él se estremecieron mis entrañas” (Ct 5,2-4).

Fueron días de agradecer a Dios su amor incondicional, la llamada, la presencia constante, el envío… y agradecer a Vita et Pax ser buen cauce, buena mediación para la respuesta. Fueron días de compartir desde la hondura, de rezar, de conocerse más en profundidad, de sorprenderse por la manera tan delicada como Dios se acerca a cada persona, a cada historia, a cada biografía…

 

Y el gran día de Pentecostés llegó y mientras M. Julia en Valencia, volvía a decirle sí a Dios después de cincuenta años repitiéndoselo de palabra y de hecho, en Pamplona, Paky hacía su consagración, le decía sí a Dios definitivamente. En la monición de entrada a la Eucaristía, Victoria se expresaba así: “Pentecostés, fiesta de la transformación y de la novedad, comienzo de una nueva vida según Dios. Hoy el Espíritu nos convoca, nos congrega y nos une. Se hace presente en medio de nosotras para enseñarnos cada vez más a creer en Jesús y aprender su estilo de vida, para impulsarnos al compromiso y seguir poniéndonos al servicio de la humanidad, para responder a las circunstancias que nos tocan vivir.

También hoy, Paky, seducida por el Espíritu de Jesús, sintiéndose llamada a prolongar la acción de Dios en la historia, quiere presentar su consagración definitiva al Señor en el seno del Instituto Vita et Pax, que ella ha elegido como camino para dar respuesta a su llamada”.

En un momento de la monición Victoria se dirigió directamente a Paky con estas palabras: “Paky, ya habías andado mucho por los caminos de la vida cuando conociste Vita et Pax. Sabías de esfuerzos y dificultades para salir adelante y llegar a cumplir tus objetivos; en tu última etapa has compartido tu vida entre personas carentes de libertad en la cárcel, junto a ellas has vivido realidades difíciles y penosas que sin duda han afectado tu vida. No los olvides.

Jesús viene a tu encuentro y te bendice con la Vida y la Paz. Que en esta sociedad, a veces, tan herida y fragmentada seas signo de vida, de inclusión, tolerancia y fraternidad”.

No nos queda otra cosa que, junto con el salmista, cantar: El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres; y al Espíritu pedirle de corazón: ¡Ven Espíritu y entra hasta el fondo de nuestro corazón, enséñanos, acompáñanos y guíanos en nuestra misión!

III Jornadas Teológicas de Amerindia

Breve Crónica sobre las III Jornadas Teológicas de Amerindia. Región Centroamérica. México y el Caribe.

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala

Durante los días 26 al 29 de abril de 2018 se han celebrado en la ciudad de Guatemala las III Jornadas teológicas de Amerindia, organismo que integra a teólogos/as, agentes de pastoral personas consagradas y laicos/as comprometidos en la construcción del Reino, proyecto querido por Dios y al que Jesús dedicó su vida. El lema de dicho encuentro ha sido “Memoria de Medellín, memoria de Juan Gerardi.

Durante toda la celebración hemos percibido, en el recorrido de experiencias, reflexiones, temas y celebraciones compartidas la presencia de los grupos más vulnerables de nuestro mundo, sus angustias y sufrimientos, provocados por la injusticia de ser considerados “personas de descarte”, sus esperanzas. Entre ellas, las mujeres, los más empobrecidos de nuestra historia. Y como testigos de ello, nuestros mártires, que supieron dar la vida por un mundo más justo y fraterno, al estilo de Jesús y su Reino.

En un clima sororal, fraterno, gozoso y comprometido, hemos escuchado la palabra de amigos y amigas, unos desde la teología, otras y otros desde su experiencia pastoral, desde el encuentro cercano con personas comprometidas en su vida y trabajo, todas ellas ofreciendo lo mejor al servicio de  los demás, especialmente los más empobrecidos.

Y así ha resonado entre nosotros/as  el testimonio de compañeros/as de camino de Mons. Juan Gerardi, que dio la vida por defender la verdad de una historia de dolor que sigue resonando en la vida de los guatemaltecos. Un pastor, mártir de la verdad, del que soñamos muchos sea pronto reconocido por nuestra  Iglesia como santo.

 

Algunos de sus nombres: Ricardo Falla, Ernestina López Bac, Cirilo Santamaría, Juan Hernández Pico, Santiago Otero.

Pastores que, desde los distintos países de Centroamérica y el Caribe nos han compartido sus esperanzas en un mundo en el que todavía es muy fuerte la violencia, la injusticia y la insolidaridad. Y en todo ellos ha resonado un canto de esperanza en que otro mundo es posible. Con nuevas propuestas, más acordes con nuestro mundo de hoy.

Algunos de sus nombres: Víctor Codina, José María Vigil, Prudencio Rodríguez, Larry Madrigal, Pedro Ortiz

Testimonios de mujeres que se nos han metido en el corazón al compartir sus vivencias  de violencia, maltrato, invisibilización de su ser mujeres a las que han pisoteado su dignidad, donde la justicia, lenta y torpe les ha robado su voz, su palabra y sus sueños. Mujeres que están presentes en la lucha por los derechos de todos los pueblos. Mujeres en resistencia a las que no han podido quebrar su esperanza.

Algunos de sus nombres: Geraldina Céspedes, teóloga, Guadalupe Vásquez, cuyos padres murieron mártires de su fe; Pascuala Gómez, pastoralista, ambas de Chiapas, Ana María Bidegain, historiadora; las mujeres de Sepur Zarco, violadas y humilladas por el ejército guatemalteco, Martha Zechmeister, teóloga de la Universidad Centroamericana de El Salvador.

Oraciones compartidas con sabor caribeño y centroamericano. Música, palabra dicha con el corazón, súplica y acción de gracias, abrazados/as por una misma fe y una misma esperanza.

Finalizamos el encuentro con la celebración de la Eucaristía, mezclando alegría y compromiso… y vuelta a casa. A compartir, a seguir levantando la voz por los que no la tienen, sabiéndonos acompañados por nuestro hermano mayor, Jesús y sintiendo que recorremos una misma andadura con todos/as nuestros hermanos/as  a los que nos sigue importando la vida y tenemos la certeza de  que otro mundo, en Jesús, es posible.

Y no nos van a romper la esperanza.

Manifiesto ante el primero de Mayo

MANIFIESTO ANTE EL PRIMERO DE MAYO
SUMANDO FUERZAS POR UN TRABAJO DECENTE

Las entidades promotoras de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) -Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)- unimos nuestras voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de San José obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad.

Como Iglesia, que quiere ser buena noticia en nuestro mundo, nos hacemos presentes y nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas. El sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social.

Nuestro actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los elevados índices de desempleo (más de 3,7 millones de parados según la última EPA) y de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las redes de protección social (especialmente en lo que se refiere a las coberturas por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical, y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

Detrás de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas.

Ante esta realidad de desigualdad y exclusión que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras, las entidades que participamos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente recordamos que «la política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social» (Conferencia Episcopal Española, Iglesia, servidora de los pobres, 32).

Como señalan los obispos españoles, «la política más eficaz para lograr la integración y la cohesión social es, ciertamente, la creación de empleo. Pero, para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable». Y añaden que fue el propio Benedicto XVI quien «lanzó un llamamiento para “una coalición mundial a favor del trabajo decente” y que la apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social».

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:
 Situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo.

 Proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida.

 Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres.

 Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

 Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida.

 Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.

 Alcanzar libertad en la empresa para que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que afectan a nuestras vidas.

 Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual.

 Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

Como Iglesia en medio del mundo, nuestros movimientos y entidades participan en esta realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos.

Como gesto profético, en este 1º de Mayo invitamos a las distintas comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del trabajo.
Invitamos, igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen las organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de toda persona y de todas las personas.
Madrid, 26 de abril de 2018.

Retazos de vida

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax

El 16 de septiembre pasado celebramos el Centenario del nacimiento de nuestro fundador, el P. Cornelio Urtasun. Las compañeras más creativas lo relataban cantando: A la una de la madrugada en el pueblo de Espinal, un dieciséis de septiembre, vino al mundo D. Cornelio, que mucha guerra iba a dar…

Guatemala, España, Ruanda… por todos los lugares donde estamos insertas elevamos una oración de acción de gracias a Dios por su vida y su ministerio. Él mismo nos ofrece retazos de su vida:

Nací un 16 de septiembre de 1917, Yo era el quinto y último hijo de una familia asentada en un pueblo de la montaña de Navarra, Espinal.

En la ordenación al diaconado, El Espíritu del Señor me selló con su sello. Cuando el Sr. Obispo ordenante me impuso las manos, apretándolas fuertemente sobre mi cabeza, mientras decía la fórmula sacramental: – “Recibe el Espíritu Santo…”, me vi, junto a la Virgen María, en Nazaret: también, sobre mí, descendía la fuerza del Espíritu Santo.

Después de la comunión dije: Mi Buen Jesús, yo quiero hacer algo por ti. No podía imaginar que aquella frase se convertiría casi en frase de consagración. No me podía imaginar nada de fundación, ni de fundador.  Yo jamás pensé en ser padre fundador, yo he sido un hombre, si se puede decir, que me he sentido “atropellado” por el Espíritu Santo, que me ha hecho ir por donde yo no hubiera querido y, sobre todo, por donde yo nunca pensé.

… Ciertamente dificultades hubo, todavía más en aquella hora primera en la que veían que se jugaban tantas responsabilidades y tantas vidas humanas que se ponían en mis manos, que las consideraba extremadamente frágiles. La dificultad de no tener puntos de referencia concretos, porque entonces los Institutos Seculares en muchos ambientes estaban muy en la mente de Dios. Después dificultades de todo género: desde la crítica mordaz hasta la murmuración más o menos justificada. Ciertamente hubo un momento en que tuve mucho miedo…Fue un trance muy augusto. Pero también de todo aquello nos libró Dios.

…Dios ha hecho esto con mi colaboración, pero es Dios quien ha hecho Vita et Pax a pesar de mí. Esto me incapacita para tener orgullo. Reconozco que soy un instrumento torpe.

…Es un misterio de Dios, ante el cual no cabe otra cosa que adorar, bendecir, dar gracias y repetir con el sentido de la más viva gratitud y más aturdida humildad: “Mi Buen Jesús, yo quiero seguir haciendo algo por Ti…” 

Somos mujeres del Espíritu para el mundo

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

Un año más, hemos concluido nuestra Convivencia General, la sesenta y cinco, con la idea central Somos mujeres del Espíritu para el mundo. La hemos celebrado en El Escorial (Madrid) del 4 al 17 de agosto. Y hemos tenido una media de participación de 70 personas.

Nos daba la bienvenida Victoria Cañas, nuestra Directora General y nos decía: Parece que la situación mundial nos lleve con más facilidad a unirnos a los profetas de la desventura y desesperanza, pero nuestra sociedad necesita profetas de esperanza que se indignen con esta realidad y la sepan mirar con otros ojos para fijarse en lo que ha caído en tierra buena calladamente, y que sin hacer mucho ruido, va dando fruto. Pongamos rostro a tantas personas anónimas, organizaciones e instituciones que en nuestro mundo se solidarizan con los demás y quieren dar un vuelco a la sociedad, así también a   nuestros pequeños gestos de cada día que van cayendo en el surco.

Dios está implicado en la historia y ante nuestra incertidumbre, sigue diciéndonos “No tengáis miedo, yo estoy con vosotras” (Jn  1,8).

Los días 7 y 8 tuvimos el primer cursillo titulado, “Ser profetas en la vida cotidiana”, impartido por Pepa Torres, religiosa de la Congregación Apostólicas del Corazón de Jesús. Ella es Filóloga, Teóloga y Educadora Social. Pepa nos animó a despertar y despertarnos. Despertar de este sueño capitalista que nos adormece y atonta y considerar nuestro aquí y ahora como oportunidad para ejercer la profecía. Pepa nos invitó también a ser traficantes de sueños. Cinco sueños a traficar: todas las vidas valen lo mismo y nadie es descartable; la cultura de la acogida y el encuentro, que nos reta a ser mugalaris, cortar distancias y a saltar fronteras visibles e invisibles; el salto del yo al nosotros/as. Tejer común, para ganarle territorio al individualismo dominante; de la resistencia al empoderamiento; la cuidadanía.

Como todos los años, el Equipo de Difusión del Carisma compartió las diferentes actividades que han realizado durante el curso. También hubo un tiempo de encuentro entre el Equipo y todas las compañeras que animan, acompañan, alientan… a los diferentes grupos de Vida y Paz.

Los días 11 y 12 estuvieron dedicados al segundo cursillo: “Vidas desplazadas: refugiados, migrantes, nómadas…”. En este caso nos acompañó Ignacio María Fernández de Torres, sacerdote consiliario de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Madrid y de las Hermandades del Trabajo. Es Doctor en Teología y profesor de Doctrina Social de la Iglesia. Ignacio María nos decía que junto con la acogida hay que tener una mirada larga para descubrir las causas de las migraciones forzosas. Es imprescindible asegurar la paz en los países de origen y de tránsito pero es igual de urgente atajar las causas, cambiar la política exterior occidental, aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo, controlar el gasto militar, abordar de raíz las causas de la trata de personas…

El domingo 13 fue de descanso para la mayoría pero las que ejercen el servicio de Directoras de Centro tuvieron que trabajar. Fue una mañana de trabajo muy interesante, nuestra compañera Maite nos impartió un taller sobre las emociones. Las emociones son fuerzas poderosas, son el motor que ejerce una gran influencia sobre la conducta. Es importante ponerles nombre, visibilizarlas y saber cómo las expreso.

El día 15 fue de gran fiesta, celebramos la Fiesta de la Asunción y las Bodas de Oro de tres compañeras. Una vez más quisieron decirle a Jesús: Mi buen Jesús yo quiero seguir haciendo algo por ti… Por la noche la carcajada estuvo servida. “Las Comedias” fueron un tiempo de humor, creatividad e, incluso, de reivindicación.

Y con rapidez llegamos a la evaluación, la recogida y las despedidas. Ha sido, en verdad, una Convivencia especial, tal vez porque celebraremos en septiembre el aniversario del nacimiento del fundador, el P. Cornelio, y su presencia se sentía en todos los rincones. Como no podía ser menos también tuvo su canción:

Celebramos el Centenario de un nacimiento

en un pueblo de los Pirineos llamado Espinal.

Fue el pequeño de los cinco hermanos, pronto se hizo cura,

le llamaron el Padre Cornelio y fundó Vita et Pax.

¡Aleluya, aleluya!, por este niño, por su sacerdocio y por su ideal.

¡Aleluya, aleluya!, por ser amigo de Jesucristo y como Él amar.

Vidas con fondo

Por: Secretariado de Espiritualidad de Vita et Pax.

Son vidas sencillas, cotidianas, sin mucho brillo, pasan casi desapercibidas; tampoco son personajes excepcionales, sino seres comunes, corrientes, unos de tantos… No aparecen en revistas del corazón ni en Telediarios, pero si nos detenemos a contemplarlas percibimos que dentro de ellas existe una dimensión de infinito que todo lo llena de sentido y de plenitud. Son M. Carmen, Pili y Mary que están celebrando sus Bodas de Oro de vida consagrada.

Hace más de cincuenta años intuyeron, cada una a su manera, que Dios se les hacía presente y las llamaba a una forma de vida alternativa que se centraba en el seguimiento de Jesús y su Reino. No era cosa fácil. Si se quiere ser fiel a esta llamada, la vida, la nuestra, tiene que estar afinada cada día como una guitarra de alta calidad para que el don del Espíritu, encarnado en el “abajo” y el “adentro” de la historia, la haga sonar con armonía.

Y, dijeron sí, consintieron explorar y empeñar sus vidas en decir sí a esa llamada. No eran muy conscientes de lo que hacían, del lío en que se metían, pero se arriesgaron, dejaron lo que traían entre manos y se embarcaron en la aventura apasionante que supone ser discípula de Jesús de Nazareth.

No han hecho el camino solas, eligieron caminar con otras mujeres que habían sentido la misma llamada y también respondieron sí. Como medio para su consagración eligieron el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu. Este grupo de mujeres aspiran a vivir vigorosamente de la Vida de Jesucristo. Vivir de la Vida de Jesús e irradiarla, y convertirse en artífices de su Paz es el objetivo primordial de Vita et Pax. Objetivo que M. Carmen, Pili y Mary hicieron propio.

En medio del mundo pusieron su hogar, por eso, han estado por medio mundo incansables en su misión: Japón, Ruanda, Italia, España… No ha habido cultura, pueblo, raza o nación en la que se hayan sentido extrañas. Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades. Más de una vez alguna hizo la maleta para regresar por donde había llegado. Pero se quedó. Y la aventura continúa hasta hoy, tal vez, con otro ritmo, con otra velocidad, pero con la misma ilusión y pasión.

Estamos ante tres testigos de la fe. Con ellas hemos tenido la suerte de convivir un fin de semana en Huarte (Navarra) compartiendo, rezando, dando gracias… narrando su experiencia de vida donde se va entrelazando el encuentro con Dios y el encuentro con la humanidad. Mary, Pili y M. Carmen, sólo son tres nombres, pero pueden evocarnos a las innumerables personas que realizan experiencias parecidas en el anonimato de sus vidas sin grandes titulares. Ellas manifiestan ese fondo último de toda realidad donde late el compromiso fiel de Dios con nosotras y de nosotras con Dios.

A veces tenemos la gran suerte de encontrarnos con personas que nos transmiten este misterio. En ellas descubrimos la acción del amor infinito del Dios humilde, velado y revelado en la creación, la historia y en la biografía concreta de cada persona. Este es el caso. ¡¡Gracias!!

Solidaridad en el Valle de Aranguren Navarra

Por: Sagrario Olza.Vita et Pax. Pamplona

Desde hace varios años, el “Grupo Solidario” nos invita a dirigir nuestra mirada hacia Rwanda, a los Centros Nutricionales de Kigali y Nyarurema, -para apoyar un refuerzo alimentario a niños desnutridos- y a niños con discapacidades físicas de este último lugar, facilitando cirugías correctoras y prótesis que les permiten vivir con autonomía y normalidad su día a día en la familia, en la escuela, en su relación con los demás. El Instituto Secular “Vita et Pax” es el responsable de estas dos actividades. 

Este año también nos han invitado a mirar más cerca a la Asociación ASPACE de Navarra, que trabaja desde hace más de 20 años con personas afectadas con discapacidades producidas por una Parálisis Cerebral y con sus familias. Los componentes del “Grupo Solidario” saben que esta actitud ha de traducirse en actividad y ponen en juego su creatividad y sus esfuerzos.  Este año, el domingo 7 de mayo, se celebró la XI Carrera Solidaria, con la participación de pequeños y mayores; cada año aumenta el número de corredores. La Carrera se complementa con un Mercadillo, venta de “bocatas” y bebidas, juegos para los más pequeños, Trofeos, Premios y Regalos, convirtiendo a Mutilva –Meta de llegada- en “Un Pueblo en Fiesta”. Y, como cada año, también el sol se hizo Solidario y nos regaló una mañana espléndida.

 El domingo, 14, tuvo lugar el VII “Concurso Solidario de Puzzles”, en las Categorías Senior e Infantil. En la gran sala Parroquial de Mutilva Baja se crea un ambiente de silencio y concentración. Hay parejas muy expertas y rápidas en “casar” las piezas. Los ganadores reciben Trofeos y Premios en especie y, al final, todos los participantes se llevan el Puzzle trabajado y son premiados con un aperitivo, bien ganado con su esfuerzo.

Al final fue la “Rifa Solidara”.  Las vendedoras de Boletos (pues la mayoría son mujeres) han derrochado interés, insistencia y paciencia: ¡se vendieron todos los números preparados, TODOS!

Finalmente, el domingo, 21 nos reunió la “Paella Solidaria”, preparada por especialistas de la cocina valenciana (uno de ellos, del pueblo de Benaguacil), acompañada de ensalada, bebidas y postres. Terminamos con Bingo y Rondalla, premios … ¡y muy buen ambiente!

Los Premios y Regalos, la Txistorra, las Bebidas, etc. son donaciones de Empresas y Comercios de la Zona. Muchos particulares regalan los artículos para el Mercadillo (algunos de creación manual propia y especial para el caso). Así se puede decir, con verdad y satisfacción, que todo lo recaudado, íntegramente, lo reciben los beneficiarios de los Proyectos, en Rwanda y en Navarra.  Y gracias también al esfuerzo y entusiasmo del “Grupo Solidario” y de tantos colaboradores.

“Vita et Pax” agradece al Valle de Aranguren, en nombre de las compañeras que trabajan en Rwanda y en nombre de las personas beneficiadas, por estas acciones solidarias que alargan sus manos para estrecharlas con las de este pequeño país africano, haciendo, de esta manera, que el mundo sea un poco más humano y fraterno. 

 

 

Para ver más:    www.carrerasolidariaruanda.org.           

               

 

¡Cambia Señor nuestro corazón indiferente por un corazón de carne!

Oración ante el Mediterráneo

Por: Equipo de Difusión del Carisma. Vita et Pax.

 

Y el día 24 de marzo llegó. Eran las siete de la tarde y poco a poco, en el lugar acordado nos fuimos congregando un grupo de personas para rezar. Sí, para rezar. Nos convocaba el Instituto Secular Vida y Paz. Este Instituto lo formamos un grupo de mujeres laicas consagradas que trabajamos por la vida y la paz para hacer un mundo más justo, humano y fraterno. Desde hacía algunos meses veníamos acariciando la idea de reunirnos y orar ante el drama de tantos hermanos y hermanas muertos en el Mediterráneo, que vieron en este mar la antesala de la libertad y de una vida más justa.

El lema escogido fue Nuestra indiferencia les ahoga. Era una oración pública, con ella queríamos visibilizar tantas vidas truncadas, tantas ilusiones ahogadas, tantas familias rotas, tanto sacrificio y tanto sufrimiento, huyendo de guerras, persecuciones, hambrunas, en medio de una sociedad que quizá se conmueva pero hace poco o nada y peor aún, que no es sensible ni ante las situaciones desesperadas de cientos y miles de mujeres, niños y hombres que buscan un sitio a nuestro lado.

Hicimos nuestras las palabras del Papa Francisco en Lampedusa, ante la gran tragedia de los inmigrantes que vienen a Europa: “Sólo me viene la palabra vergüenza. Es una vergüenza. Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de ‘sufrir con’: la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar”.

El coro Emaús, de la Parroquia San Vicente Ferrer de Elche puso música a este drama con la canción “El sueño de la esperanza” de Pedro Sosa: Habrá que abrir las ventanas/ para asomarse a la playa/ y hacer una red de lazos,/ y un puente brazo con brazo/ para que vengan y vayan./ Habrá que abrir las cancelas/ para acercarse a la playa,/ a ver si así se nos callan/ los gritos por los oídos/ de tanto niño perdido…/ A ver si Europa se entera/ que no hay quien ponga barreras/ al sueño de la esperanza,/ que el alma se aferra a un sueño/ y el sueño mueve las barcas./ Para vivir de rodillas,/ mejor morir en el agua./ Ahogarse en la pena hiere/ y deja llagas que sangran./ Mejor ahogarse en las olas,/ las olas no dejan marcas.

El testimonio de Ousman Ndiaye, de Senegal, puso carne, cuerpo y rostro concreto a esta tragedia. Como tantos otros, acuciado por la necesidad y el hambre de los suyos, después de una conversación con su madre, una noche cualquiera de hace once años, en plena oscuridad, se metió en un cayuco, sin ver el horizonte ni a sus compañeros de viaje, y puso rumbo “a la tierra prometida”. La de Ousman es una historia con final feliz. Él mismo nos compartió que vino a España por necesidad, ahora se queda por amor. Porque ha encontrado personas que le acogen en su casa, que lo sientan a su mesa, que come la misma comida y que lo tratan como a uno de los suyos y así se siente él.

La Palabra de Dios iluminó el corazón de la oración. Escuchamos clamar por su liberación al pueblo de Dios en el libro del Deuteronomio; asesinar hermano a hermano en el Génesis; invitar a la acogida al forastero en el Levítico. Escuchamos la huida a Egipto de José y su familia por miedo a la muerte en Mateo y también en Mateo, la propia voz de Jesús nos dijo que todo lo que hagamos a uno de esos hermanos suyos más pequeños a Él se lo hacemos.

Desde nuestra pequeñez y fragilidad elevamos nuestra plegaria a Dios pidiéndole que cambie nuestro corazón indiferente en un corazón de carne. Pedimos también por los gobernantes, por quienes tienen en sus manos la posibilidad de abrir fronteras, quitar muros, tender puentes, firmar la paz, desarrollar políticas justas, crear empleo… Y agradecimos, por todas aquellas personas, grupos e instituciones que, superando la indiferencia, se dejan tocar el corazón y acogen en sus vidas y en sus casas a las personas que llegan buscando cobijo.

Cantamos y rezamos el Padrenuestro sintiéndonos hijas e hijos del mismo Padre, hermanas y hermanos de toda la humanidad, con la conciencia de que todos y todas pertenecemos a la única familia humana. Y concluimos nuestra oración con una danza de alabanza a Dios Padre-Madre, nuestro Creador y Salvador, que nos ofreció el grupo En-danza de la parroquia San Vicente Ferrer de Elche.

Con esta plegaria íntima volvimos a nuestros quehaceres cotidianos ¡Cambia Señor nuestro corazón indiferente por un corazón de carne!

 

Manifiesto por la vida

Por: Equipo de Difusión del Carisma. Vita et Pax

El Instituto Secular Vida y Paz unido a otras manifestaciones y grupos como Justicia y Paz, Manos Unidas, Cáritas,… no puede permanecer impasible ante la injusticia y la magnitud del drama que están viviendo personas que solo buscan paz, tranquilidad,… VIDA.

Con la tapadera o coartada de una crisis y de los ataques terroristas… grupos de personas sufrientes están padeciendo la dejadez y la indiferencia que los aboca a unos a la muerte y a los que logran sobrevivir al mar, a unas condiciones de vida infrahumana con la amenaza constante de un regreso a la muerte segura.

Por ello, uniéndonos a otros grupos ya manifestados declaramos lo siguiente:

  1. Su llegada no es una invasión, es un apoyarse en personas que viven en mejores condiciones y pueden mejorar su vivir.
  2. Nuestra negación a la ayuda, a perder aquello que no es sólo nuestro, sino que pertenece a la casa común, por lo tanto, también de ellos, es un sinsentido.
  3. Una vez comprometidos no podemos retrasar y dejar a las personas abandonadas, no nos pueden engañar retrasando y diciendo que van a llegar pronto.
  4. Que estamos realizando un auxilio con trampa, mal realizado y para cubrir expediente.

Por todo ello exigimos:

  1. Se cumplan los convenios y tratados internacionales. Hacemos una llamada a la solidaridad de todos e informamos que la agencia de la ONU, Cruz Roja,… están llevando adelante proyectos de acogida con voluntariado. No olvidemos que lo que no pasa aquí, no significa que no esté pasando. Estamos poniendo en grave riesgo las vidas de miles de personas.
  2. Cambiar el enfoque de las políticas europeas de migración y asilo, hay que poner en el centro a la persona, no a las leyes.
  3. Agilizar la acogida de personas refugiadas a través de ampliación de plazas en los proyectos y programas que están ya abiertos.
  4. Reforzar la integración en barrios por medio de la educación y el diálogo intercultural que evite el surgimiento del racismo.
  5. Incrementar fondos de ayuda comunitaria.
  6. El cumplimiento de la legalidad y respeto a los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas.

 

Oración ante el Mediterráneo

Nuestra indiferencia les ahoga

Por: Equipo de Difusión del Carisma. Vita et Pax.

 

Con fecha de 24 de marzo del presente año se va a celebrar una ORACIÓN por todas las vidas perdidas en nuestro mar Mediterráneo, convoca el Instituto Secular Vita et Pax en la Playa del Postiget de Alicante a las 19 horas.

Nos juntaremos para unidos reforzar nuestro “querer” salvar vidas y recordar, a todas las personas, que han huido del hambre, de las guerras, de las persecuciones,… de la MUERTE y acuden a nosotros pidiendo auxilio, un auxilio no escuchado y MUEREN, mueren buscando VIDA, una vida que se merecen como cada uno de nosotros.

ACOMPÁÑANOS para orar por TODOS los que no llegaron.

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