Pregón Pascual 2018

PREGÓN PASCUAL 2018

Por: Auxiliadora Fernández Fernández. Mujeres y Teología de Ciudad Real

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Vía Crucis de la paz

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

 Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Lc 21,16: Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros

El mundo está iniciando su etapa más peligrosa desde hace décadas. El marcado incremento de las guerras en los últimos años está desbordando nuestra capacidad de afrontar las consecuencias. Desde la crisis mundial de los refugiados hasta la extensión del terrorismo, nuestro fracaso colectivo a la hora de resolver conflictos está engendrando nuevas amenazas y emergencias. Incluso en sociedades pacíficas, la política del miedo está provocando más violencia y exclusión. Entre otros conflictos aún siguen abiertos: guerra en Siria, conflicto entre la India y Pakistán, disputa en el mar de China Oriental, tensión en Asia Oriental, guerra civil en Ucrania…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

1 Cor 1,11: Porque, hermanos míos, estoy informado por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros

En la actual situación nuestra vida es una vida amenazada. Vivimos angustiados. Nos sentimos frágiles. Tenemos miedo. Hoy los países padecen guerras que desencadenan las organizaciones terroristas y otras las provocan los países para prevenir la misma guerra. Las multinacionales de las armas florecen. Aparece el choque de las civilizaciones. Sufrimos violencia en nuestra vida ordinaria de relaciones, en la calle, en el trabajo. Es fácil recurrir a la violencia para hacer valer el propio interés o para hacer notar la presencia…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

St 3,14: Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad

La violencia física es una de las principales causas de muerte. Poner fin a esta violencia física es sin duda importante, pero no es suficiente. El concepto moderno de violencia estructural pone de manifiesto que podemos matar sin necesidad de recurrir a la violencia directa. No hace falta, por ejemplo, emplear armas contra los etíopes o contra los mozambiqueños para que mueran antes de tiempo. Basta negarles los recursos alimentarios y la atención sanitaria que necesitarían para llegar a viejos.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Lc 6,27: Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien

Según las cifras oficiales de la OTAN, en el año 2016, los Estados Unidos gastó 604.000 millones de dólares en defensa, China invirtió 145.000 millones de dólares, Rusia gastó 58.900 millones, 56.900 gastó Arabia Saudí, Gran Bretaña 52.000 millones, España 11.064 millones … Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

St 3,18: Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz

Son muchas las causas que destruyen la paz e impiden su construcción. Una de las más importantes es: la profunda desigualdad social mundial. Desigualdad que se expresa en el simple hecho de que alrededor del 1% de multibillonarios controlen gran parte de los ingresos, es decir, ingresos altísimos para unos pocos y pobreza infame para las grandes mayorías. Según las estadísticas, España es el país más desigual de la Unión Europea, seguido por Letonia. Y el agravamiento de la desigualdad va en aumento.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 10,16: Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres. En nuestro país, 866 mujeres fueron asesinadas en 13 años, récord de llamadas al 016, 40 muertas en un año, más de 53.000 mujeres maltratadas… y lo que no se sabe.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Col 3,15: Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados…

La guerra no nace en los campos de batalla, entre soldados con armas, sino en la misma casa, en la intimidad de la familia o de la propia institución. Mucho antes de empezar a guerrear, matar personas o destruir naciones, ya hemos matado a las personas mentalmente. Cuánta violencia fue mental antes de convertirse en violencia física. Se comienza a decir “sí” a la muerte mucho antes de decir “sí” a la violencia física. La construcción de la paz se inicia por el corazón de la persona. Porque en el corazón se genera la violencia, de él proceden el orgullo y la prepotencia que la engendran.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Mt 5,38-39: Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal…

Necesitamos parar la espiral de violencia que se origina desde el fondo de nuestro interior y desarmar nuestras conciencias. Pero la construcción de la paz no se agota en el interior, pasa por la familia, la comunidad cristiana, por la Iglesia, la sociedad… La construcción de la paz pasa también por el difícil terreno de las relaciones sociales. Y va precedida por la justicia. Para garantizar la paz es necesario luchar por el derecho al trabajo, a un salario digno, a unos ingresos mínimos de subsistencia para quienes no puedan trabajar, a la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, la salud…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

Mt 10,13: Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros

En el año 2000 se concluyó lo que se llamó “La Carta de la Tierra”, que fue el producto de un diálogo intercultural que se llevó a cabo durante una década a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos. Esta carta aportó una definición rica de la paz: «la paz es la plenitud que resulta de las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, con la Tierra y con el Todo del cual formamos parte» (n.16, f). Sin estas relaciones correctas, esto es la justicia, nunca disfrutaremos de la paz.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

Jn 14,27: Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo

Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se precisa valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se requiere valor, mucho valor y una gran fuerza de ánimo. La paz de Dios es un don suyo, pero es tarea nuestra difundirla. Somos gentes de la no violencia. La no violencia exige, ante todo, la no cooperación con el mal y la denuncia pública de las injusticias. Nuestras “armas” se reducen a la fuerza de la verdad.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios  (Mt 5,9)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Col 1,20: Y reconciliar por Él y para Él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos

Nadie olvida una ofensa recibida, especialmente, cuando ésta ha tenido un relieve importante en nuestra vida. Es necesario que los recuerdos envenenados se conviertan en recuerdos pacificados. Esto no es fácil, desgraciadamente, nuestro tiempo ha descuidado la educación en el perdón y la reconciliación. Perdonar es una gracia y un proceso. Hemos de poner nombre al dolor, reconocer nuestra parte de responsabilidad y, si es posible, dialogar con la otra persona. No buscamos el castigo, llegados a este punto, sólo el perdón y la reconciliación abren la puerta a una relación nueva. El perdón es la posibilidad de cambiar las reglas del juego; dejar de culpabilizar. Carece de importancia saber quién ha comenzado; lo importante es ver quién quiere terminar.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Ef 2,14: Porque Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separa, la enemistad

También con nuestra “casa común” tenemos que reconciliarnos para alcanzar la paz. La contaminación, el cambio climático, la escasez de agua potable, la pérdida de la biodiversidad… son algunos de los problemas que sufre la naturaleza por la violencia que le infringimos. Es indispensable abandonar la actitud de dominio y de explotación con que nos relacionamos con ella y aprender de nuevo a mirarla con ojos contemplativos que sepan descubrir su belleza, comulgar con sus energías y desarrollar sus posibilidades. Somos cuidadores de la creación con nuestras pequeñas acciones cotidianas.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Jn 16,33: Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación pero ¡ánimo! Yo he vencido al mundo

Ser constructor de paz no se puede hacer en solitario. Es importante que la paz de Dios se haga visible en una fraternidad humana. Sólo desde la fraternidad tenemos la posibilidad de que nuestro esfuerzo por la paz sirva más al bien común que a nosotras mismas. Si la Iglesia quiere ser esta fraternidad debe ofrecer algo más que un simple espacio donde se está bien; debe ser la primera realización de “los nuevos cielos y la nueva tierra” (2 P 3,13).  La comunidad cristiana no es sólo medio para realizar la paz, sino que es el lugar donde la paz que andamos buscando recibe su primera forma.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Ap 1,4: … Gracia y paz a vosotros de parte de ‘Aquel que es, que era y que va a venir’

Ser artífice de paz exige que el contacto personal con Jesucristo se haga visible en nuestras acciones concretas. Para los cristianos ser constructores de paz no es una opción. Es una “obligación sagrada” sea cual sea nuestra situación. Es una vocación a tiempo completo y, en este momento de la historia, tal vez, la más urgente de todas nuestras tareas. Es una forma de vida que compromete continuamente todo nuestro ser. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Jn 20, 19-21: Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘la paz con vosotros’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado…

La comunidad cristiana es constructora de paz siendo testigo de esperanza. La esperanza se asienta en la experiencia de la fe en el Dios vivo, una fe más fuerte que la violencia, la división, el juicio o la guerra. No somos un grupo de personas que se han agrupado para unir sus fuerzas y hacer que la victoria sea más probable. No. La comunidad cristiana es la expresión de una victoria ya conseguida: “la muerte ha sido vencida” (1Cor 15,54), por eso, somos gentes de paz, de esperanza y agradecidas.

Dichosas las  personas  que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

 

Dónde están los profetas

 

 ¿En dónde están los profetas? (R.Cantalapiedra)

En dónde están los profetas 
que en otro tiempos nos dieron
las esperanzas y fuerzas 
para andar, para andar. 

En las ciudades, en los campos, 
Entre nosotros están (bis). 

En la ciudad, ¿dónde están? 
En el mar, ¿en dónde están?
En la ciudad, ¿dónde están? 
¿Dónde están? 

Sencilla cosa es la muerte 
difícil cosa la vida 
cuando no tiene sentido ya luchar. 

Nos enseñaron las normas 
para poder soportarnos 
y nunca nos enseñaron a amar. 

 

Estrella

Estrella. Enrique Morente

Si yo encontrara 
la estrella que me guiara 
yo la meteria 
muy dentro de mi pecho 
y la venerara 
si encontrara la estrella 
que en el camino me alumbrara Como relampago de fuego fuiste 
que en mi sentimiento entraste 
dejaste encendido el fuego 
y entre llamas me dejaste Estrella 
llevame a un mundo 
con mas verdades con menos odios 
con mas clemencias y mas piedades 
romperemos las nubes negras 
que nos engañan que nos acechan 
abriremos un mundo nuevo 
sin fusiles ni veneno 

Si yo encontrara… 

Estrella 
si te encontrara 
me darias tu la fuerza 
que necesito para vivir 
en este mundo de confusiones 
de misiles y de motores 

O tal vez me llevarias 
por camino y por montes 
donde tu alumbras campos de amores 
campos de nubes y corazones 

Si yo encontrara…

 

 

 
 

Discos en los que aparece esta letra:

 

La letra de canción de Estrella de Enrique Morente es una transcripción de la canción original realizada por colaboradores/usuarios de Coveralia.
Enrique Morente Estrella lyrics is a transcription from the original song made by Coveralia’s contributors/users.

Acordes de Estrella en Lacuerda.net

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Tenemos esperanza

TENEMOS ESPERANZA
(Tangos para apostar por la vida)

Porque El entró en el mundo y en la historia.
Porque El quebró el silencio y la agonía.
Porque llenó la tierra de su gloria.
Porque fue luz en nuestra noche fría.

Porque nació en un pesebre oscuro.
Porque vivió sembrando amor y vida.
Porque partió los corazones duros.
Y levantó las almas abatidas.

POR ESO ES QUE HOY TENEMOS ESPERANZA
POR ESO ES QUE HOY LUCHAMOS CON PORFÍA
POR ESO ES QUE HOY MIRAMOS CON CONFIANZA
EL PORVENIR EN ESTA TIERRA MIA
POR ESO ES… EL PORVENIR.

Porque atacó a ambiciosos mercaderes.
Y denunció maldad e hipocresía.
Porque exaltó a los niños, las mujeres.
Y rechazó a los que de orgullo hervían.

Porque El cargó la cruz de nuestras penas.
Y saboreó la hiel de nuestros males.
Porque aceptó sufrir nuestra condena.
Y así morir por todos los mortales. POR ESO ES….

Porque una aurora vio su gran victoria.
Sobre la muerte, el miedo, las mentiras.
Ya nada puede detener su historia.
Ni de su reino eterno la venida. POR ESO ES…

Vía Crucis

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 La mujer adúltera (Jn 8,1-11)

Hay quienes creen que no existe discriminación real contra las mujeres pero para muchas de ellas, ser mujer es una condena a muerte. Según Amnistía Internacional: “La discriminación es una enfermedad mortal. Diariamente mueren más mujeres y niñas a consecuencia de diversas formas de violencia y discriminación basadas en el sexo, que por ningún otro tipo de abuso contra los derechos humanos”. Cada año, conforme a Unicef, más de un millón de niñas mueren sólo por el hecho de haber nacido mujer. Todos los años, debido a la discriminación, millones de mujeres son mutiladas, golpeadas hasta morir, quemadas vivas, despojadas de sus derechos legales y compradas y vendidas en un comercio de esclavas no reconocido con fines domésticos o sexuales…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

La hija del funcionario (Mt 9,18-19)

Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecidas. Estas desapariciones son la cruz silenciosa de muchas mujeres. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia del abandono por razón de su sexo. La mayoría de estas víctimas son socialmente invisibles, muchas son mujeres empobrecidas, ocultas en su propio silencio y en el silencio cómplice del entorno social que las rodea.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

La mujer encorvada (Lc 13,10-17)

La violación como arma de guerra echa por tierra a las mujeres. Aunque comunidades y pueblos enteros sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica, social y su sexo. A menudo, las partes en un conflicto violan a las mujeres y, en ocasiones, utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de guerra. También sufren  asesinatos, esclavitud sexual, embarazo forzado, esterilización forzada…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Profecía de Simeón a María (Lc 2,34-35)

500.000 mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo y son 500 las que cada día pierden la vida por abortos mal realizados… En algunas partes de la India se mata a la mujer cuando queda viuda. Todavía existen países en el mundo en los que, en caso de embarazo por violación y/o adulterio, se mata a la mujer. En otras ocasiones, sus vidas se ven truncadas por matrimonios concertados. Su desarrollo social y su salud se ven afectadas y sin acceso a los cuidados, medicamentos y servicios necesarios, causando al día 800 muertes debido a complicaciones en el embarazo o en el parto.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Mujeres que acompañaban a Jesús (Lc 8,1-3)

Las mujeres se convierten en cireneos, muchas veces, sin elección. Representan el 80% de los cuidadores informales de personas dependientes, y el 90% de los que abandonan el trabajo fuera del hogar para prestar cuidados a otros familiares. Pero, a pesar, de la gran cantidad de trabajo que realizan en beneficio de la sociedad, éste no es reconocido, ni valorado, ni retribuido, confinándolas a seguir dependiendo del dinero de otros. Con horarios de veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año, su salud física y psicológica se ven afectadas, pero no hay reglamentos legales que las amparen ni respaldo social que las dignifique.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 26,6-13: La mujer del perfume

Muchas Verónicas pueblan la tierra. Hay 110 millones de mujeres y niñas con los órganos genitales mutilados y cada año se siguen mutilando 2 millones más. En algunas culturas se practica la ablación del clítoris y/o el cosido de los labios vaginales que el novio abrirá con un cuchillo el día de la boda, afirmando así la “toma de posesión” sobre ella. La mutilación genital femenina daña la salud y el bienestar de las niñas y mujeres de muchas formas, interfiriendo en el funcionamiento natural de sus cuerpos, y provocándoles fuertes dolores con consecuencias negativas para su salud física y mental. Esta práctica aumenta, además, el riesgo de mortalidad de los bebés nacidos de mujeres que la han sufrido.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

La viuda que lo da todo (Mc 12,41-44)

La feminización de la pobreza es una realidad que expulsa del bienestar de la sociedad y tumba a las mujeres una y otra vez. El 67% de los pobres en el mundo son mujeres. Ellas representan el 80% de la población desnutrida, el 70% de adultos analfabetos y el 67 % de los niños no escolarizados. Se estima que siete de cada diez personas que mueren de hambre en el mundo son mujeres y niñas. En bastantes países la preferencia por el hijo varón se traduce en el infanticidio de niñas y el aborto selectivo.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Piadosas mujeres (Lc 23,28)

Las mujeres han sufrido un sistemático robo de su memoria histórica. Sin memoria ni historia es como si no hubiesen existido. No hay consuelo para ellas. El robo de historias de antepasadas y contemporáneas las vuelve invisibles. Pero existieron: mujeres en la historia del pueblo de Israel, mujeres que acompañaron a Jesús, mujeres en el centro del acontecimiento de su cruz y su resurrección, mujeres en la Iglesia apostólica, mujeres quemadas en la hoguera, mujeres inconformistas, esposas y madres, monjas y laicas, mujeres pobres, trabajadoras, amas de casa, mujeres que trabajan por la paz, mujeres científicas, mujeres “comunes”, fieles y valientes…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

La viuda de Naín (Lc 7,11-15)

Por lo menos la mitad de las personas desarraigadas, refugiadas sin hogar, son mujeres adultas y niñas. Sin contar con la protección de sus hogares, sus gobiernos y en muchos casos de las estructuras familiares tradicionales, las mujeres se encuentran con frecuencia en situaciones de vulnerabilidad. Se enfrentan a los rigores de largas jornadas de camino hacia el exilio, el acoso o la indiferencia oficial y con frecuencia al abuso sexual, incluso una vez que han alcanzado un lugar aparentemente seguro. Las mujeres no sólo deben lidiar con estas amenazas personales sino que deben encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La suegra de Pedro (Mt 8,14-15)

El techo de cristal despoja de sus derechos a muchas mujeres. Es un concepto relativo a los obstáculos que enfrentan las mujeres que ejercen o aspiran a ejercer altos cargos (en igualdad de condiciones y salario) en corporaciones así como en todo tipo de organizaciones. Como ejemplos de este “techo de cristal” aparecen los datos de la OIT: las mujeres sólo desempeñan del 1 al 3% de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo. Sólo 8 países tienen como jefa de estado una mujer. Las mujeres sólo constituyen el 13% de los parlamentarios del mundo. Sólo 21 países cuentan con una mujer desempeñando la vicepresidencia. Aunque las mujeres representan casi el 40% de los miembros de las organizaciones sindicales, sólo son mujeres el 1% de los dirigentes de los sindicatos…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Dorcás (Hch 9,39-41)

Sin ampliar la mirada a otros lugares, las ‘cruces’ del empleo femenino en nuestro país son la precariedad, la temporalidad y la desigualdad. El 72% de la contratación a tiempo parcial es femenina. Las mujeres cobran, de media, un 16% menos que los hombres, en igualdad de condiciones. El empleo creado en los últimos trimestres tiene un claro componente de precariedad que afecta especialmente a las mujeres: empleadas de hogar, trabajadoras de empresas de servicios, en la economía sumergida, en todo tipo de empleos precarios, con doble o triple jornada de trabajo… Por lo general, las mujeres se incorporan al mercado laboral sin abandonar el cuidado y la gestión del hogar, asumiendo un doble papel que tiene importantes costes para ella y su calidad de vida. El paro ha crecido proporcionalmente en mayor medida entre las mujeres que entre los hombres durante la crisis ya que se duplicó.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La samaritana (Jn 4,1-42)

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Las mujeres que estuvieron en el Calvario (Lc 23,49)

Muchas mujeres permanecen crucificadas porque se les prohíbe el acceso a la educación. A una de cada cinco niñas se les niega la educación debido a barreras culturales, pobreza, guerra o un largo etcétera de obstáculos con los que una niña, por ser niña, se encuentra nada más nacer. La falta de oportunidades ha negado la igualdad a millones de niñas y mujeres, causando que de los 796 millones de personas que en el mundo no saben leer ni escribir, 2/3 de ellas sean mujeres. En muchos lugares, les prohíben ir a las escuelas: mientras que sus hermanos asisten, ellas se ven obligadas a andar durante horas para llevar agua a su familia o hacer otros muchos trabajos domésticos o en el campo. Esto hace que las mujeres no puedan desarrollarse y sigan dependiendo tanto económica como emocionalmente de sus maridos cuando crecen.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

La cananea (Mt 15,21-28)

Millones de mujeres, cada día, son colocadas en un “sepulcro” porque tienen un limitado acceso a los servicios sanitarios o a la salud ginecológica, y lo tienen de forma distinta según la región en la que habiten. En muchos lugares las mujeres tienen restricción en sus movimientos fuera del hogar, en otros no pueden utilizar los recursos familiares, en otros se ven marginadas por los trabajadores sanitarios… estos y otros factores dificultan la admisión a los servicios sanitarios de las mujeres. Su salud está en peligro debido a la falta de acogida en los programas de exploración, detección y tratamiento. Por otra parte, hay lugares en los que no se invierte para la formación  de especialistas en la detección del cáncer ginecológico, que ayudaría a salvar las vidas de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Mujeres testigos de la Resurrección (Mc 16,1-7)

Y, a pesar o, tal vez, por todas las sentencias a muerte, por todas las cruces, por todos los empujones, por todos los sepulcros… de ellas, de las mujeres, precisamente, recibimos la buena noticia: ¡Jesús está vivo! Ellas son las que tienen que contar y anunciar que el Resucitado nos precede en el camino; que ni el sufrimiento ni el ser víctima tienen la última palabra; que allí donde es amenazada la vida, allí mismo, ha sido sembrada la semilla de la Resurrección; que toda persona que va hacia Él lo encuentra y que Él va siempre delante a Galilea: ¡¡PALABRA DE MUJERES!!

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Este es el tiempo de la Misericordia

Celebración penitencial

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

Nos encontramos de lleno en el Año Santo de la Misericordia y, como no podía ser de otro modo, nos vamos a centrar en las entrañas del Padre de la Misericordia (Lc 15,11-32) para esta celebración de la Penitencia. ¡Qué sabida tenemos esta historia! Tal vez, por ello, no nos damos cuenta de la honda revolución que se encuentra dentro. Nos cuenta que había un hijo al que le quemaba el suelo paterno; la felicidad, según él, solo podía encontrarse fuera del hogar. Cuando partió no sabía si debía avanzar al norte o sur, este u oeste. Su brújula solo indicaba una dirección: lejos. Malgastó el dinero en simulacros de amor, incapaz de encontrar el verdadero. Acabó entre puercos, y tuvo que ser su estómago inquieto el que le recordase la inquietud del corazón: “en casa de mi padre… sí me levantaré, volveré…”.

Hay, sin embargo, en la parábola, otro corazón, el del Padre, que permanece en el hogar. Llama la atención que la palabra que más se repite a lo largo del texto es padre. No es hijo, ni hermano, ni pecado… es padre. Aparece 12 veces. El Padre dejó marchar al hijo, no se lo impidió. Le entregó lo que le correspondía de su herencia. Nos imaginamos su dolor. Y, a la vez, intuimos que, cuando firmaba los documentos que hacían a su hijo dueño del patrimonio, conservaba en secreto una esperanza. El hijo podía abandonar la casa pero no la nostalgia del Padre grabada en el fondo de su corazón, que le invitaba sin cesar a volver.

No pensemos que el Padre permaneció sin más a la vera del camino, esperando cada mañana la vuelta de su hijo. No se redujo a eso su actividad. Encontró la forma de meterse Él también en la maleta de su vástago, de colarse en el hatillo que se colgó al hombro, como una especie de GPS para que el hijo pudiese volver. Para ello grabó su propia imagen en el fondo de los deseos del hijo. Así sabía que, a través de toda su búsqueda y derroche, podía seguir atrayéndole de vuelta a casa.

Y al final de su ruta, hastiado de su vida, hambriento y sin dinero, descubre la gravedad de la ofensa al ver al Padre que le tiende los brazos. El amor, en vez de disimular la falta, de hacerla más pequeña, de justificarla, la pone de relieve. Pecar no es solo ir contra una norma, saltarse uno de los semáforos de Dios…  Quien peca hiere a un amigo, abandona a un hijo, reniega de un hogar, traiciona a un esposo, olvida a una madre, siega una vida, rompe una palabra, roba el salario del trabajador…

Al confesar el desastre en el que ha convertido su vida, el hijo pródigo proclama, también, una nueva dignidad. No culpa a nadie más, se niega a ser una víctima. Y la confesión nos prepara para la fiesta. Advirtamos que el Padre jamás le dice a su hijo: “Te perdono”. La fiesta es el perdón. Recibido por el Padre, el hijo pródigo pudo también perdonarse a sí mismo, reconciliarse con su historia extraviada. Jesús nos dice que cada vez que alguien es perdonado hay fiesta. Perdonar es una oportunidad para empezar de nuevo; una nueva posibilidad de vida nos es dada.

Había otro hijo en la parábola. Este no se marchó por los caminos; se quedó en su casa paterna. Pero hay muchas formas de estar presente. Y una puede ser la de hacer de todo en la familia – aportar el fruto del propio trabajo, tener allí comida y techo, vivir entre las mismas paredes… – y, sin embargo, no estar en el hogar.

Es este el drama del hijo mayor. Él no intercambió el amor del Padre por otros amores, como hizo el pequeño. No negó el amor con amores errados, sino con la indiferencia ante el amor. Eligió permanecer en casa, bajo apariencia de total normalidad, pero quedándose ausente, mero espectador de los afanes paternos, mercenario a su servicio. Su cuerpo estaba allí pero su corazón vagaba por otros lares.

Este es el tiempo de la Misericordia:

  • Repasa todo lo que queda en ti de hijo pequeño: ese deseo de alejarte de lo que significa vivir en fraternidad, lo que hay de vivir a tu aire, a tu gusto, sin compromisos ni tareas… gastando tus dones solo para ti…
  • Desde la experiencia de ese amor misericordioso del Padre desata los nudos que ahogan tu misericordia: las rencillas del corazón; las traiciones a las promesas dadas; el olvido de las manos tendidas en busca de ayuda; la media verdad que ensucia nuestros labios; la crítica que cosifica al otro; las huidas de casa en busca de novedades sin sustancia…
  • Nos acosa, a veces, la tentación de observar nuestras culpas desde la soledad.¡Dejemos de mirar nuestro pecado con los propios ojos! Miremos nuestro pecado desde Dios, con los ojos del Padre Misericordioso. Cuando Dios perdona nuestros pecados no está cambiando la opinión que tiene de nosotros, está cambiando la opinión que nosotros tenemos de Él. No cambia Dios, cambiamos nosotros.
  • Quizá, también, encuentres en ti algo del hijo mayor que pasa factura por los servicios, que tiene envidia de la fiesta que el Padre presta al hijo que se ha escapado… Y siente también que ese Dios-amor sale a tu encuentro en lo que hay en ti de hijo mayor para abrazarlo y para que descubras que “todo lo mío es tuyo”…
  • Contempla al Padre bueno largamente, sus entrañas misericordiosas que vuelven a engendrar vida… el perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza. Descubre lo que en ti ya hay de Padre-Madre bueno y da gracias por ello.

Lo mejor está por venir

Lo mejor..

Habrá un día en que todos, al levantar la vista,
veremos una tierra que ponga libertad.

Sonarán las campanas desde los campanarios,
y los campos desiertos volverán a granar
unas espigas altas,
dispuestas para el pan.

También será posible que esa hermosa mañana ni tú,
ni yo ni el otro la lleguemos a ver;
pero habrá que empujarla para que pueda ser.

(José Antonio Labordeta).

 

 

 

Caminos de Adviento

Caminos de Adviento

Florentino Ulibarri (Brisa y rocio. Ed.Verbo Divino)

Adviento:
una multitud de caminos de búsqueda y esperanza
para recorrerlos a ritmo ligero siguiendo las huellas
de Abrahán, nuestro padre en la fe;
de Jacob, astuto, enamorado y luchador;
de Moisés, conocedor de desiertos y guía de amotinados;
de Isaías, profeta de un mundo nuevo;
de Jeremías, sensible a los signos de los tiempos;
de Juan Bautista, precursor humilde y consciente;
de José, por la vida alterada por Dios y su amada;
de María, embarazada y llena de gracia
y con los ojos fijos en quien va a nacer en cualquier lugar y circunstancia.

Adviento,
en nuestra vida e historia, siempre es una aventura osada
que acontece en cualquier plaza, calle y encrucijada,
o en el interior de nuestra casa, o en nuestras propias entrañas.

Adviento:
tiempo y ocasión propicia para preparar el camino:
igualar lo escabroso, enderezar lo torcido, rebajar lo pretencioso,
aventar el orgullo, rellenar lo hoyos negros, despejar el horizonte,
señalar las fuentes de agua fresca, no crear nieblas ni tormentas,
sembrar verdad, justicia y amor y tener el corazón con las puertas abiertas.

Te agradecemos, Señor, la reiterada presencia del Adviento
en nuestra vida e historia.
En él, gracias a tu Espíritu y Palabra, y a nuestra humilde acogida,
despunta una nueva aurora.

Más allá

MAS ALLÁ . Gloria Estefan

Cuando das sin esperar
cuando quieres de verdad
cuando brindas perdón
en lugar de rencor
hay paz en tu corazón.

Cundo sientes compasión
del amigo y su dolor
cuando miras la estrella
que oculta la niebla
hay paz en tu corazón.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.
Ilusión, Navidad
pon tus sueños a volar
siembra paz
brinda amor
que el mundo entero pide más.

Cuando brota una oración
cuando aceptas el error
cuando encuentras lugar
para la libertad
hay una sonrisa más.

Cuando llega la razón
y se va la incomprensión
cuando quieres luchar
por un ideal
hay una sonrisa más.

Hay un rayo de sol
a través del cristal,
hay un mundo mejor
cuando aprendes a amar.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.

Cuando alejas el temor
y prodigas tu amistad
cuando a un mismo cantar
has unido tu voz
hay paz en tu corazón.

Cuando buscas con ardor
y descubres tu verdad
cuando quieres forjar
un mañana mejor
hay paz en tu corazón.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.
Ilusión, Navidad
pon tus sueños a volar
siembra paz
brinda amor
que el mundo entero pide más

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