Pregón Pascual 2019

Pregón Pascual 2019

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Vía Crucis de nuestra Casa Común

Vía Crucis de nuestra Casa Común

Desde la Encíclica Laudato si’

Por: Maricarmen Martín. Vita et Pax. Madrid

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Nuestra casa común convertida en un gran estercolero

Los seres humanos, sobre todo, los de los países ricos, producimos cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa común, la estamos convirtiendo, cada vez más, en un inmenso depósito de porquería, un gran estercolero.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

Nuestra casa común se ahoga con la contaminación

El ambiente en nuestras ciudades es cada vez más nocivo. Los índices de contaminación no paran de aumentar a causa de elevados niveles de humo que proceden de los combustibles que se utilizan para cocinar o para calentarse. A ello se suma la contaminación debida al transporte, al humo de la industria, a los depósitos de sustancias, a los fertilizantes, insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

El clima de nuestra casa en peligro

Existe un consenso científico que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado de un constante crecimiento del nivel del mar y desastres meteorológicos, grandes inundaciones o sequías extremas. La mayor parte del calentamiento se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Otras catástrofes provocadas por el calentamiento

A su vez, el calentamiento tiene efectos nocivos sobre el ciclo del carbono. Crea un círculo que agrava aún más la situación y que afectará los recursos como el agua potable, la energía y la producción agrícola de las zonas más cálidas y provocará la extinción de parte de la biodiversidad del planeta. El derretimiento de los hielos polares amenaza con una liberación de alto riesgo de gas metano, y la descomposición de la materia orgánica congelada podría acentuar todavía más la emanación de anhídrido carbónico.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Los recursos naturales se agotan

Consumimos sin freno, esto lleva al agotamiento de los recursos naturales. Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta sin que le demos tiempo a recomponerse, sin ser muy conscientes de ello, estamos dilapidando los recursos de las generaciones futuras.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Se reduce de forma alarmante la cantidad de agua

La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término. Grandes ciudades sufren períodos de disminución de recursos. La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Muertes en la casa común producidas por la mala calidad del agua

Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los empobrecidos, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. También las aguas subterráneas, en muchos lugares, están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades agrícolas e industriales.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

La depredación llega a los recursos de la tierra

Los recursos de la tierra también están siendo depredados por la forma de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no solo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

La casa común esquilmada

No basta pensar en las distintas especies solo como eventuales recursos explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna actividad humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La casa común despojada de su belleza

Son admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano. Pero mirando el mundo, advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo siguen avanzando sin límite. De este modo, parece que pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable por otra creada por nosotros.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Los moradores de la casa común en peligro

El ser humano es también una criatura de la casa común y es afectado por la degradación ambiental del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas. El deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta. Los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente empobrecida. El impacto de los desajustes actuales se manifiesta también en la muerte prematura de muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Gemidos de la casa común y de sus moradores

Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado tanto nuestra casa común como en los últimos siglos. Pero estamos llamados a escuchar esos gemidos y ser los instrumentos del Padre-Madre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Necesitamos soluciones integrales para la casa común

Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren la conexión profunda de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Apostar por otro estilo de vida en la casa común

Mientras más vacío está el corazón de la persona más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. Sin embargo, no todo está perdido. No hay sistema que anule por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. Por eso, podemos asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. Está a nuestro alcance evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar solo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público, plantar árboles, apagar las luces innecesarias…

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Es imprescindible que el principio del bien común rija la convivencia de nuestra casa

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más empobrecidos. Hoy, desde el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. Y todos necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. En nuestra casa común no hay espacio para la globalización de la indiferencia.

“Por Él, Dios quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20).

 

La higuera seca

La higuera seca. Salomé Arricibita

Domingo 3º Cuaresma. Ciclo C

 

Cuando cayó la última hoja de mis ramas
cuando sentí que ya la savia se agotaba
cuando olvidé cómo dar fruto
y me rendí a un triste futuro
llegaste tú y me regaste con tu agua

Cuando ya nadie buscaba mi refugio
y la sequía resecó todos mis frutos
cuando las fuerzas me dejaban
cuando mi vida no era nada
llegaste Tú y me regaste con tu agua

Y TU BONDAD SUPO MIRAR MI CORAZÓN
Y PUDO VER EN SU RAÍZ TODO EL DOLOR
PORQUE SUPISTE COMPRENDER MI SED DE AMOR, MI SED DE AMOR
CUANDO TU SOMBRA, CON MI SOMBRA SE ENCONTRÓ

Y TU CARICIA ILUMINÓ TODO MI SER
Y ABRIÓ MI ALMA LIBERANDO CUANTO FUE
PARA SANARLA, PARA AMARLA, PARA ALIMENTARLA BIEN
PARA DAR FRUTO, ENRAIZADA EN TU QUERER
PARA SANARLA, PARA AMARLA, PARA ALIMENTARLA BIEN
PARA DAR FRUTO, ENRAIZADA EN TU QUERER, 
EN TU QUERER

 

El “sin papeles”

Pregón de Navidad

Por: Auxiliadora Fernández Fernández. Grupo Mujeres y Teología de Ciudad Real

Pateras a la deriva buscando una vida más digna;
noches  oscuras en el mar, y en las vidas de quienes
se arriesgan a perderlas, porque ya las tienen perdidas…;
esperanzas ahogadas por la avaricia
de quienes hacen negocio a precio de muertes.

Y el Mar Mediterráneo convertido en un inmenso
océano de lágrimas, en tumba de emigrantes y desplazados,
que huyen del hambre, la guerra y la miseria.
Y se topan con la muerte, y descubren con gran decepción,
que no hay sitio en el mundo rico, para quienes carecen de todo.

Casi lo mismo sucedió en Belén, cuando a un matrimonio joven,
emigrante, ella embarazada, se les cerraron todas las puertas,
teniéndose que refugiar en una cuadra de animales,
¡Porque no encontraron sitio!

Y la Navidad llegó entonces. Se alojó en una cuadra,
y apareció la Salvación en el rostro de un Niño
pobre e indefenso,  “sin papeles”.

Ahora llega la Navidad por el mar, en hacinadas pateras
repletas de personas “sin papeles”.
Las que logran salvar su vida, las amontonamos
en inmensos campos de refugiados, las nuevas “cuadras”,
los nuevos “pesebres” de nuestro siglo…..

Tanto hoy como ayer, es noche e invierno,
es mal tiempo para nacer y vivir a la intemperie,
pero es el lugar donde brota la Esperanza.

Porque nuestro Dios se hace uno con todos nosotros,
y con todos los pobres del mundo.
Aparece en nuestra tierra marcado por la debilidad:

Niño desplazado,
en pañales y en un pesebre.

Y desde ahí se hace Buena Noticia,
Salvación para todas las personas,
porque todas tienen nombre propio, aunque no tengan  “papeles”.

¡Feliz Navidad  a cuantas personas acogen, en un Niño “sin papeles”,
a  todos los “sin papeles” de nuestra historia!

Pregón Pascual 2018

PREGÓN PASCUAL 2018

Por: Auxiliadora Fernández Fernández. Mujeres y Teología de Ciudad Real

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Vía Crucis de la paz

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

 Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Lc 21,16: Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros

El mundo está iniciando su etapa más peligrosa desde hace décadas. El marcado incremento de las guerras en los últimos años está desbordando nuestra capacidad de afrontar las consecuencias. Desde la crisis mundial de los refugiados hasta la extensión del terrorismo, nuestro fracaso colectivo a la hora de resolver conflictos está engendrando nuevas amenazas y emergencias. Incluso en sociedades pacíficas, la política del miedo está provocando más violencia y exclusión. Entre otros conflictos aún siguen abiertos: guerra en Siria, conflicto entre la India y Pakistán, disputa en el mar de China Oriental, tensión en Asia Oriental, guerra civil en Ucrania…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

1 Cor 1,11: Porque, hermanos míos, estoy informado por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros

En la actual situación nuestra vida es una vida amenazada. Vivimos angustiados. Nos sentimos frágiles. Tenemos miedo. Hoy los países padecen guerras que desencadenan las organizaciones terroristas y otras las provocan los países para prevenir la misma guerra. Las multinacionales de las armas florecen. Aparece el choque de las civilizaciones. Sufrimos violencia en nuestra vida ordinaria de relaciones, en la calle, en el trabajo. Es fácil recurrir a la violencia para hacer valer el propio interés o para hacer notar la presencia…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

St 3,14: Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad

La violencia física es una de las principales causas de muerte. Poner fin a esta violencia física es sin duda importante, pero no es suficiente. El concepto moderno de violencia estructural pone de manifiesto que podemos matar sin necesidad de recurrir a la violencia directa. No hace falta, por ejemplo, emplear armas contra los etíopes o contra los mozambiqueños para que mueran antes de tiempo. Basta negarles los recursos alimentarios y la atención sanitaria que necesitarían para llegar a viejos.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Lc 6,27: Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien

Según las cifras oficiales de la OTAN, en el año 2016, los Estados Unidos gastó 604.000 millones de dólares en defensa, China invirtió 145.000 millones de dólares, Rusia gastó 58.900 millones, 56.900 gastó Arabia Saudí, Gran Bretaña 52.000 millones, España 11.064 millones … Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

St 3,18: Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz

Son muchas las causas que destruyen la paz e impiden su construcción. Una de las más importantes es: la profunda desigualdad social mundial. Desigualdad que se expresa en el simple hecho de que alrededor del 1% de multibillonarios controlen gran parte de los ingresos, es decir, ingresos altísimos para unos pocos y pobreza infame para las grandes mayorías. Según las estadísticas, España es el país más desigual de la Unión Europea, seguido por Letonia. Y el agravamiento de la desigualdad va en aumento.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 10,16: Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres. En nuestro país, 866 mujeres fueron asesinadas en 13 años, récord de llamadas al 016, 40 muertas en un año, más de 53.000 mujeres maltratadas… y lo que no se sabe.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Col 3,15: Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados…

La guerra no nace en los campos de batalla, entre soldados con armas, sino en la misma casa, en la intimidad de la familia o de la propia institución. Mucho antes de empezar a guerrear, matar personas o destruir naciones, ya hemos matado a las personas mentalmente. Cuánta violencia fue mental antes de convertirse en violencia física. Se comienza a decir “sí” a la muerte mucho antes de decir “sí” a la violencia física. La construcción de la paz se inicia por el corazón de la persona. Porque en el corazón se genera la violencia, de él proceden el orgullo y la prepotencia que la engendran.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Mt 5,38-39: Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal…

Necesitamos parar la espiral de violencia que se origina desde el fondo de nuestro interior y desarmar nuestras conciencias. Pero la construcción de la paz no se agota en el interior, pasa por la familia, la comunidad cristiana, por la Iglesia, la sociedad… La construcción de la paz pasa también por el difícil terreno de las relaciones sociales. Y va precedida por la justicia. Para garantizar la paz es necesario luchar por el derecho al trabajo, a un salario digno, a unos ingresos mínimos de subsistencia para quienes no puedan trabajar, a la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, la salud…

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

Mt 10,13: Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros

En el año 2000 se concluyó lo que se llamó “La Carta de la Tierra”, que fue el producto de un diálogo intercultural que se llevó a cabo durante una década a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos. Esta carta aportó una definición rica de la paz: «la paz es la plenitud que resulta de las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, con la Tierra y con el Todo del cual formamos parte» (n.16, f). Sin estas relaciones correctas, esto es la justicia, nunca disfrutaremos de la paz.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

Jn 14,27: Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo

Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se precisa valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se requiere valor, mucho valor y una gran fuerza de ánimo. La paz de Dios es un don suyo, pero es tarea nuestra difundirla. Somos gentes de la no violencia. La no violencia exige, ante todo, la no cooperación con el mal y la denuncia pública de las injusticias. Nuestras “armas” se reducen a la fuerza de la verdad.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios  (Mt 5,9)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Col 1,20: Y reconciliar por Él y para Él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos

Nadie olvida una ofensa recibida, especialmente, cuando ésta ha tenido un relieve importante en nuestra vida. Es necesario que los recuerdos envenenados se conviertan en recuerdos pacificados. Esto no es fácil, desgraciadamente, nuestro tiempo ha descuidado la educación en el perdón y la reconciliación. Perdonar es una gracia y un proceso. Hemos de poner nombre al dolor, reconocer nuestra parte de responsabilidad y, si es posible, dialogar con la otra persona. No buscamos el castigo, llegados a este punto, sólo el perdón y la reconciliación abren la puerta a una relación nueva. El perdón es la posibilidad de cambiar las reglas del juego; dejar de culpabilizar. Carece de importancia saber quién ha comenzado; lo importante es ver quién quiere terminar.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Ef 2,14: Porque Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separa, la enemistad

También con nuestra “casa común” tenemos que reconciliarnos para alcanzar la paz. La contaminación, el cambio climático, la escasez de agua potable, la pérdida de la biodiversidad… son algunos de los problemas que sufre la naturaleza por la violencia que le infringimos. Es indispensable abandonar la actitud de dominio y de explotación con que nos relacionamos con ella y aprender de nuevo a mirarla con ojos contemplativos que sepan descubrir su belleza, comulgar con sus energías y desarrollar sus posibilidades. Somos cuidadores de la creación con nuestras pequeñas acciones cotidianas.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Jn 16,33: Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación pero ¡ánimo! Yo he vencido al mundo

Ser constructor de paz no se puede hacer en solitario. Es importante que la paz de Dios se haga visible en una fraternidad humana. Sólo desde la fraternidad tenemos la posibilidad de que nuestro esfuerzo por la paz sirva más al bien común que a nosotras mismas. Si la Iglesia quiere ser esta fraternidad debe ofrecer algo más que un simple espacio donde se está bien; debe ser la primera realización de “los nuevos cielos y la nueva tierra” (2 P 3,13).  La comunidad cristiana no es sólo medio para realizar la paz, sino que es el lugar donde la paz que andamos buscando recibe su primera forma.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Ap 1,4: … Gracia y paz a vosotros de parte de ‘Aquel que es, que era y que va a venir’

Ser artífice de paz exige que el contacto personal con Jesucristo se haga visible en nuestras acciones concretas. Para los cristianos ser constructores de paz no es una opción. Es una “obligación sagrada” sea cual sea nuestra situación. Es una vocación a tiempo completo y, en este momento de la historia, tal vez, la más urgente de todas nuestras tareas. Es una forma de vida que compromete continuamente todo nuestro ser. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

Dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

  • DECIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Jn 20, 19-21: Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘la paz con vosotros’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado…

La comunidad cristiana es constructora de paz siendo testigo de esperanza. La esperanza se asienta en la experiencia de la fe en el Dios vivo, una fe más fuerte que la violencia, la división, el juicio o la guerra. No somos un grupo de personas que se han agrupado para unir sus fuerzas y hacer que la victoria sea más probable. No. La comunidad cristiana es la expresión de una victoria ya conseguida: “la muerte ha sido vencida” (1Cor 15,54), por eso, somos gentes de paz, de esperanza y agradecidas.

Dichosas las  personas  que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios (Mt 5,9)

 

Dónde están los profetas

 

 ¿En dónde están los profetas? (R.Cantalapiedra)

En dónde están los profetas 
que en otro tiempos nos dieron
las esperanzas y fuerzas 
para andar, para andar. 

En las ciudades, en los campos, 
Entre nosotros están (bis). 

En la ciudad, ¿dónde están? 
En el mar, ¿en dónde están?
En la ciudad, ¿dónde están? 
¿Dónde están? 

Sencilla cosa es la muerte 
difícil cosa la vida 
cuando no tiene sentido ya luchar. 

Nos enseñaron las normas 
para poder soportarnos 
y nunca nos enseñaron a amar. 

 

Estrella

Estrella. Enrique Morente

Si yo encontrara 
la estrella que me guiara 
yo la meteria 
muy dentro de mi pecho 
y la venerara 
si encontrara la estrella 
que en el camino me alumbrara Como relampago de fuego fuiste 
que en mi sentimiento entraste 
dejaste encendido el fuego 
y entre llamas me dejaste Estrella 
llevame a un mundo 
con mas verdades con menos odios 
con mas clemencias y mas piedades 
romperemos las nubes negras 
que nos engañan que nos acechan 
abriremos un mundo nuevo 
sin fusiles ni veneno 

Si yo encontrara… 

Estrella 
si te encontrara 
me darias tu la fuerza 
que necesito para vivir 
en este mundo de confusiones 
de misiles y de motores 

O tal vez me llevarias 
por camino y por montes 
donde tu alumbras campos de amores 
campos de nubes y corazones 

Si yo encontrara…

 

 

 
 

Discos en los que aparece esta letra:

 

La letra de canción de Estrella de Enrique Morente es una transcripción de la canción original realizada por colaboradores/usuarios de Coveralia.
Enrique Morente Estrella lyrics is a transcription from the original song made by Coveralia’s contributors/users.

Acordes de Estrella en Lacuerda.net

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Tenemos esperanza

TENEMOS ESPERANZA
(Tangos para apostar por la vida)

Porque El entró en el mundo y en la historia.
Porque El quebró el silencio y la agonía.
Porque llenó la tierra de su gloria.
Porque fue luz en nuestra noche fría.

Porque nació en un pesebre oscuro.
Porque vivió sembrando amor y vida.
Porque partió los corazones duros.
Y levantó las almas abatidas.

POR ESO ES QUE HOY TENEMOS ESPERANZA
POR ESO ES QUE HOY LUCHAMOS CON PORFÍA
POR ESO ES QUE HOY MIRAMOS CON CONFIANZA
EL PORVENIR EN ESTA TIERRA MIA
POR ESO ES… EL PORVENIR.

Porque atacó a ambiciosos mercaderes.
Y denunció maldad e hipocresía.
Porque exaltó a los niños, las mujeres.
Y rechazó a los que de orgullo hervían.

Porque El cargó la cruz de nuestras penas.
Y saboreó la hiel de nuestros males.
Porque aceptó sufrir nuestra condena.
Y así morir por todos los mortales. POR ESO ES….

Porque una aurora vio su gran victoria.
Sobre la muerte, el miedo, las mentiras.
Ya nada puede detener su historia.
Ni de su reino eterno la venida. POR ESO ES…

Vía Crucis

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 La mujer adúltera (Jn 8,1-11)

Hay quienes creen que no existe discriminación real contra las mujeres pero para muchas de ellas, ser mujer es una condena a muerte. Según Amnistía Internacional: “La discriminación es una enfermedad mortal. Diariamente mueren más mujeres y niñas a consecuencia de diversas formas de violencia y discriminación basadas en el sexo, que por ningún otro tipo de abuso contra los derechos humanos”. Cada año, conforme a Unicef, más de un millón de niñas mueren sólo por el hecho de haber nacido mujer. Todos los años, debido a la discriminación, millones de mujeres son mutiladas, golpeadas hasta morir, quemadas vivas, despojadas de sus derechos legales y compradas y vendidas en un comercio de esclavas no reconocido con fines domésticos o sexuales…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

La hija del funcionario (Mt 9,18-19)

Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecidas. Estas desapariciones son la cruz silenciosa de muchas mujeres. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia del abandono por razón de su sexo. La mayoría de estas víctimas son socialmente invisibles, muchas son mujeres empobrecidas, ocultas en su propio silencio y en el silencio cómplice del entorno social que las rodea.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

La mujer encorvada (Lc 13,10-17)

La violación como arma de guerra echa por tierra a las mujeres. Aunque comunidades y pueblos enteros sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica, social y su sexo. A menudo, las partes en un conflicto violan a las mujeres y, en ocasiones, utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de guerra. También sufren  asesinatos, esclavitud sexual, embarazo forzado, esterilización forzada…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Profecía de Simeón a María (Lc 2,34-35)

500.000 mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo y son 500 las que cada día pierden la vida por abortos mal realizados… En algunas partes de la India se mata a la mujer cuando queda viuda. Todavía existen países en el mundo en los que, en caso de embarazo por violación y/o adulterio, se mata a la mujer. En otras ocasiones, sus vidas se ven truncadas por matrimonios concertados. Su desarrollo social y su salud se ven afectadas y sin acceso a los cuidados, medicamentos y servicios necesarios, causando al día 800 muertes debido a complicaciones en el embarazo o en el parto.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Mujeres que acompañaban a Jesús (Lc 8,1-3)

Las mujeres se convierten en cireneos, muchas veces, sin elección. Representan el 80% de los cuidadores informales de personas dependientes, y el 90% de los que abandonan el trabajo fuera del hogar para prestar cuidados a otros familiares. Pero, a pesar, de la gran cantidad de trabajo que realizan en beneficio de la sociedad, éste no es reconocido, ni valorado, ni retribuido, confinándolas a seguir dependiendo del dinero de otros. Con horarios de veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año, su salud física y psicológica se ven afectadas, pero no hay reglamentos legales que las amparen ni respaldo social que las dignifique.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 26,6-13: La mujer del perfume

Muchas Verónicas pueblan la tierra. Hay 110 millones de mujeres y niñas con los órganos genitales mutilados y cada año se siguen mutilando 2 millones más. En algunas culturas se practica la ablación del clítoris y/o el cosido de los labios vaginales que el novio abrirá con un cuchillo el día de la boda, afirmando así la “toma de posesión” sobre ella. La mutilación genital femenina daña la salud y el bienestar de las niñas y mujeres de muchas formas, interfiriendo en el funcionamiento natural de sus cuerpos, y provocándoles fuertes dolores con consecuencias negativas para su salud física y mental. Esta práctica aumenta, además, el riesgo de mortalidad de los bebés nacidos de mujeres que la han sufrido.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

La viuda que lo da todo (Mc 12,41-44)

La feminización de la pobreza es una realidad que expulsa del bienestar de la sociedad y tumba a las mujeres una y otra vez. El 67% de los pobres en el mundo son mujeres. Ellas representan el 80% de la población desnutrida, el 70% de adultos analfabetos y el 67 % de los niños no escolarizados. Se estima que siete de cada diez personas que mueren de hambre en el mundo son mujeres y niñas. En bastantes países la preferencia por el hijo varón se traduce en el infanticidio de niñas y el aborto selectivo.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Piadosas mujeres (Lc 23,28)

Las mujeres han sufrido un sistemático robo de su memoria histórica. Sin memoria ni historia es como si no hubiesen existido. No hay consuelo para ellas. El robo de historias de antepasadas y contemporáneas las vuelve invisibles. Pero existieron: mujeres en la historia del pueblo de Israel, mujeres que acompañaron a Jesús, mujeres en el centro del acontecimiento de su cruz y su resurrección, mujeres en la Iglesia apostólica, mujeres quemadas en la hoguera, mujeres inconformistas, esposas y madres, monjas y laicas, mujeres pobres, trabajadoras, amas de casa, mujeres que trabajan por la paz, mujeres científicas, mujeres “comunes”, fieles y valientes…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

La viuda de Naín (Lc 7,11-15)

Por lo menos la mitad de las personas desarraigadas, refugiadas sin hogar, son mujeres adultas y niñas. Sin contar con la protección de sus hogares, sus gobiernos y en muchos casos de las estructuras familiares tradicionales, las mujeres se encuentran con frecuencia en situaciones de vulnerabilidad. Se enfrentan a los rigores de largas jornadas de camino hacia el exilio, el acoso o la indiferencia oficial y con frecuencia al abuso sexual, incluso una vez que han alcanzado un lugar aparentemente seguro. Las mujeres no sólo deben lidiar con estas amenazas personales sino que deben encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La suegra de Pedro (Mt 8,14-15)

El techo de cristal despoja de sus derechos a muchas mujeres. Es un concepto relativo a los obstáculos que enfrentan las mujeres que ejercen o aspiran a ejercer altos cargos (en igualdad de condiciones y salario) en corporaciones así como en todo tipo de organizaciones. Como ejemplos de este “techo de cristal” aparecen los datos de la OIT: las mujeres sólo desempeñan del 1 al 3% de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo. Sólo 8 países tienen como jefa de estado una mujer. Las mujeres sólo constituyen el 13% de los parlamentarios del mundo. Sólo 21 países cuentan con una mujer desempeñando la vicepresidencia. Aunque las mujeres representan casi el 40% de los miembros de las organizaciones sindicales, sólo son mujeres el 1% de los dirigentes de los sindicatos…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Dorcás (Hch 9,39-41)

Sin ampliar la mirada a otros lugares, las ‘cruces’ del empleo femenino en nuestro país son la precariedad, la temporalidad y la desigualdad. El 72% de la contratación a tiempo parcial es femenina. Las mujeres cobran, de media, un 16% menos que los hombres, en igualdad de condiciones. El empleo creado en los últimos trimestres tiene un claro componente de precariedad que afecta especialmente a las mujeres: empleadas de hogar, trabajadoras de empresas de servicios, en la economía sumergida, en todo tipo de empleos precarios, con doble o triple jornada de trabajo… Por lo general, las mujeres se incorporan al mercado laboral sin abandonar el cuidado y la gestión del hogar, asumiendo un doble papel que tiene importantes costes para ella y su calidad de vida. El paro ha crecido proporcionalmente en mayor medida entre las mujeres que entre los hombres durante la crisis ya que se duplicó.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La samaritana (Jn 4,1-42)

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Las mujeres que estuvieron en el Calvario (Lc 23,49)

Muchas mujeres permanecen crucificadas porque se les prohíbe el acceso a la educación. A una de cada cinco niñas se les niega la educación debido a barreras culturales, pobreza, guerra o un largo etcétera de obstáculos con los que una niña, por ser niña, se encuentra nada más nacer. La falta de oportunidades ha negado la igualdad a millones de niñas y mujeres, causando que de los 796 millones de personas que en el mundo no saben leer ni escribir, 2/3 de ellas sean mujeres. En muchos lugares, les prohíben ir a las escuelas: mientras que sus hermanos asisten, ellas se ven obligadas a andar durante horas para llevar agua a su familia o hacer otros muchos trabajos domésticos o en el campo. Esto hace que las mujeres no puedan desarrollarse y sigan dependiendo tanto económica como emocionalmente de sus maridos cuando crecen.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

La cananea (Mt 15,21-28)

Millones de mujeres, cada día, son colocadas en un “sepulcro” porque tienen un limitado acceso a los servicios sanitarios o a la salud ginecológica, y lo tienen de forma distinta según la región en la que habiten. En muchos lugares las mujeres tienen restricción en sus movimientos fuera del hogar, en otros no pueden utilizar los recursos familiares, en otros se ven marginadas por los trabajadores sanitarios… estos y otros factores dificultan la admisión a los servicios sanitarios de las mujeres. Su salud está en peligro debido a la falta de acogida en los programas de exploración, detección y tratamiento. Por otra parte, hay lugares en los que no se invierte para la formación  de especialistas en la detección del cáncer ginecológico, que ayudaría a salvar las vidas de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Mujeres testigos de la Resurrección (Mc 16,1-7)

Y, a pesar o, tal vez, por todas las sentencias a muerte, por todas las cruces, por todos los empujones, por todos los sepulcros… de ellas, de las mujeres, precisamente, recibimos la buena noticia: ¡Jesús está vivo! Ellas son las que tienen que contar y anunciar que el Resucitado nos precede en el camino; que ni el sufrimiento ni el ser víctima tienen la última palabra; que allí donde es amenazada la vida, allí mismo, ha sido sembrada la semilla de la Resurrección; que toda persona que va hacia Él lo encuentra y que Él va siempre delante a Galilea: ¡¡PALABRA DE MUJERES!!

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

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