Tenemos esperanza

TENEMOS ESPERANZA
(Tangos para apostar por la vida)

Porque El entró en el mundo y en la historia.
Porque El quebró el silencio y la agonía.
Porque llenó la tierra de su gloria.
Porque fue luz en nuestra noche fría.

Porque nació en un pesebre oscuro.
Porque vivió sembrando amor y vida.
Porque partió los corazones duros.
Y levantó las almas abatidas.

POR ESO ES QUE HOY TENEMOS ESPERANZA
POR ESO ES QUE HOY LUCHAMOS CON PORFÍA
POR ESO ES QUE HOY MIRAMOS CON CONFIANZA
EL PORVENIR EN ESTA TIERRA MIA
POR ESO ES… EL PORVENIR.

Porque atacó a ambiciosos mercaderes.
Y denunció maldad e hipocresía.
Porque exaltó a los niños, las mujeres.
Y rechazó a los que de orgullo hervían.

Porque El cargó la cruz de nuestras penas.
Y saboreó la hiel de nuestros males.
Porque aceptó sufrir nuestra condena.
Y así morir por todos los mortales. POR ESO ES….

Porque una aurora vio su gran victoria.
Sobre la muerte, el miedo, las mentiras.
Ya nada puede detener su historia.
Ni de su reino eterno la venida. POR ESO ES…

Vía Crucis

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 La mujer adúltera (Jn 8,1-11)

Hay quienes creen que no existe discriminación real contra las mujeres pero para muchas de ellas, ser mujer es una condena a muerte. Según Amnistía Internacional: “La discriminación es una enfermedad mortal. Diariamente mueren más mujeres y niñas a consecuencia de diversas formas de violencia y discriminación basadas en el sexo, que por ningún otro tipo de abuso contra los derechos humanos”. Cada año, conforme a Unicef, más de un millón de niñas mueren sólo por el hecho de haber nacido mujer. Todos los años, debido a la discriminación, millones de mujeres son mutiladas, golpeadas hasta morir, quemadas vivas, despojadas de sus derechos legales y compradas y vendidas en un comercio de esclavas no reconocido con fines domésticos o sexuales…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

La hija del funcionario (Mt 9,18-19)

Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecidas. Estas desapariciones son la cruz silenciosa de muchas mujeres. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia del abandono por razón de su sexo. La mayoría de estas víctimas son socialmente invisibles, muchas son mujeres empobrecidas, ocultas en su propio silencio y en el silencio cómplice del entorno social que las rodea.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

La mujer encorvada (Lc 13,10-17)

La violación como arma de guerra echa por tierra a las mujeres. Aunque comunidades y pueblos enteros sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica, social y su sexo. A menudo, las partes en un conflicto violan a las mujeres y, en ocasiones, utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de guerra. También sufren  asesinatos, esclavitud sexual, embarazo forzado, esterilización forzada…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Profecía de Simeón a María (Lc 2,34-35)

500.000 mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo y son 500 las que cada día pierden la vida por abortos mal realizados… En algunas partes de la India se mata a la mujer cuando queda viuda. Todavía existen países en el mundo en los que, en caso de embarazo por violación y/o adulterio, se mata a la mujer. En otras ocasiones, sus vidas se ven truncadas por matrimonios concertados. Su desarrollo social y su salud se ven afectadas y sin acceso a los cuidados, medicamentos y servicios necesarios, causando al día 800 muertes debido a complicaciones en el embarazo o en el parto.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Mujeres que acompañaban a Jesús (Lc 8,1-3)

Las mujeres se convierten en cireneos, muchas veces, sin elección. Representan el 80% de los cuidadores informales de personas dependientes, y el 90% de los que abandonan el trabajo fuera del hogar para prestar cuidados a otros familiares. Pero, a pesar, de la gran cantidad de trabajo que realizan en beneficio de la sociedad, éste no es reconocido, ni valorado, ni retribuido, confinándolas a seguir dependiendo del dinero de otros. Con horarios de veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año, su salud física y psicológica se ven afectadas, pero no hay reglamentos legales que las amparen ni respaldo social que las dignifique.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Mt 26,6-13: La mujer del perfume

Muchas Verónicas pueblan la tierra. Hay 110 millones de mujeres y niñas con los órganos genitales mutilados y cada año se siguen mutilando 2 millones más. En algunas culturas se practica la ablación del clítoris y/o el cosido de los labios vaginales que el novio abrirá con un cuchillo el día de la boda, afirmando así la “toma de posesión” sobre ella. La mutilación genital femenina daña la salud y el bienestar de las niñas y mujeres de muchas formas, interfiriendo en el funcionamiento natural de sus cuerpos, y provocándoles fuertes dolores con consecuencias negativas para su salud física y mental. Esta práctica aumenta, además, el riesgo de mortalidad de los bebés nacidos de mujeres que la han sufrido.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

La viuda que lo da todo (Mc 12,41-44)

La feminización de la pobreza es una realidad que expulsa del bienestar de la sociedad y tumba a las mujeres una y otra vez. El 67% de los pobres en el mundo son mujeres. Ellas representan el 80% de la población desnutrida, el 70% de adultos analfabetos y el 67 % de los niños no escolarizados. Se estima que siete de cada diez personas que mueren de hambre en el mundo son mujeres y niñas. En bastantes países la preferencia por el hijo varón se traduce en el infanticidio de niñas y el aborto selectivo.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Piadosas mujeres (Lc 23,28)

Las mujeres han sufrido un sistemático robo de su memoria histórica. Sin memoria ni historia es como si no hubiesen existido. No hay consuelo para ellas. El robo de historias de antepasadas y contemporáneas las vuelve invisibles. Pero existieron: mujeres en la historia del pueblo de Israel, mujeres que acompañaron a Jesús, mujeres en el centro del acontecimiento de su cruz y su resurrección, mujeres en la Iglesia apostólica, mujeres quemadas en la hoguera, mujeres inconformistas, esposas y madres, monjas y laicas, mujeres pobres, trabajadoras, amas de casa, mujeres que trabajan por la paz, mujeres científicas, mujeres “comunes”, fieles y valientes…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA

La viuda de Naín (Lc 7,11-15)

Por lo menos la mitad de las personas desarraigadas, refugiadas sin hogar, son mujeres adultas y niñas. Sin contar con la protección de sus hogares, sus gobiernos y en muchos casos de las estructuras familiares tradicionales, las mujeres se encuentran con frecuencia en situaciones de vulnerabilidad. Se enfrentan a los rigores de largas jornadas de camino hacia el exilio, el acoso o la indiferencia oficial y con frecuencia al abuso sexual, incluso una vez que han alcanzado un lugar aparentemente seguro. Las mujeres no sólo deben lidiar con estas amenazas personales sino que deben encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La suegra de Pedro (Mt 8,14-15)

El techo de cristal despoja de sus derechos a muchas mujeres. Es un concepto relativo a los obstáculos que enfrentan las mujeres que ejercen o aspiran a ejercer altos cargos (en igualdad de condiciones y salario) en corporaciones así como en todo tipo de organizaciones. Como ejemplos de este “techo de cristal” aparecen los datos de la OIT: las mujeres sólo desempeñan del 1 al 3% de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo. Sólo 8 países tienen como jefa de estado una mujer. Las mujeres sólo constituyen el 13% de los parlamentarios del mundo. Sólo 21 países cuentan con una mujer desempeñando la vicepresidencia. Aunque las mujeres representan casi el 40% de los miembros de las organizaciones sindicales, sólo son mujeres el 1% de los dirigentes de los sindicatos…

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

Dorcás (Hch 9,39-41)

Sin ampliar la mirada a otros lugares, las ‘cruces’ del empleo femenino en nuestro país son la precariedad, la temporalidad y la desigualdad. El 72% de la contratación a tiempo parcial es femenina. Las mujeres cobran, de media, un 16% menos que los hombres, en igualdad de condiciones. El empleo creado en los últimos trimestres tiene un claro componente de precariedad que afecta especialmente a las mujeres: empleadas de hogar, trabajadoras de empresas de servicios, en la economía sumergida, en todo tipo de empleos precarios, con doble o triple jornada de trabajo… Por lo general, las mujeres se incorporan al mercado laboral sin abandonar el cuidado y la gestión del hogar, asumiendo un doble papel que tiene importantes costes para ella y su calidad de vida. El paro ha crecido proporcionalmente en mayor medida entre las mujeres que entre los hombres durante la crisis ya que se duplicó.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DUOCÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La samaritana (Jn 4,1-42)

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo rico. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa. En un informe de Unicef, que recoge datos de 23 países, se afirma que entre el 20% y el 50% de las mujeres, según el país, sufren algún tipo de maltrato en el seno de la familia. En bastantes ocasiones, el hogar se convierte en hoguera donde se consumen los sueños o languidece la salud física, psíquica y espiritual de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Las mujeres que estuvieron en el Calvario (Lc 23,49)

Muchas mujeres permanecen crucificadas porque se les prohíbe el acceso a la educación. A una de cada cinco niñas se les niega la educación debido a barreras culturales, pobreza, guerra o un largo etcétera de obstáculos con los que una niña, por ser niña, se encuentra nada más nacer. La falta de oportunidades ha negado la igualdad a millones de niñas y mujeres, causando que de los 796 millones de personas que en el mundo no saben leer ni escribir, 2/3 de ellas sean mujeres. En muchos lugares, les prohíben ir a las escuelas: mientras que sus hermanos asisten, ellas se ven obligadas a andar durante horas para llevar agua a su familia o hacer otros muchos trabajos domésticos o en el campo. Esto hace que las mujeres no puedan desarrollarse y sigan dependiendo tanto económica como emocionalmente de sus maridos cuando crecen.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

La cananea (Mt 15,21-28)

Millones de mujeres, cada día, son colocadas en un “sepulcro” porque tienen un limitado acceso a los servicios sanitarios o a la salud ginecológica, y lo tienen de forma distinta según la región en la que habiten. En muchos lugares las mujeres tienen restricción en sus movimientos fuera del hogar, en otros no pueden utilizar los recursos familiares, en otros se ven marginadas por los trabajadores sanitarios… estos y otros factores dificultan la admisión a los servicios sanitarios de las mujeres. Su salud está en peligro debido a la falta de acogida en los programas de exploración, detección y tratamiento. Por otra parte, hay lugares en los que no se invierte para la formación  de especialistas en la detección del cáncer ginecológico, que ayudaría a salvar las vidas de muchas mujeres.

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

  • DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Mujeres testigos de la Resurrección (Mc 16,1-7)

Y, a pesar o, tal vez, por todas las sentencias a muerte, por todas las cruces, por todos los empujones, por todos los sepulcros… de ellas, de las mujeres, precisamente, recibimos la buena noticia: ¡Jesús está vivo! Ellas son las que tienen que contar y anunciar que el Resucitado nos precede en el camino; que ni el sufrimiento ni el ser víctima tienen la última palabra; que allí donde es amenazada la vida, allí mismo, ha sido sembrada la semilla de la Resurrección; que toda persona que va hacia Él lo encuentra y que Él va siempre delante a Galilea: ¡¡PALABRA DE MUJERES!!

“Cuanto hicisteis a una de estas hermanas mías más pequeñas, a Mí me lo hicisteis…” (Mt, 25,40)

Este es el tiempo de la Misericordia

Celebración penitencial

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid.

Nos encontramos de lleno en el Año Santo de la Misericordia y, como no podía ser de otro modo, nos vamos a centrar en las entrañas del Padre de la Misericordia (Lc 15,11-32) para esta celebración de la Penitencia. ¡Qué sabida tenemos esta historia! Tal vez, por ello, no nos damos cuenta de la honda revolución que se encuentra dentro. Nos cuenta que había un hijo al que le quemaba el suelo paterno; la felicidad, según él, solo podía encontrarse fuera del hogar. Cuando partió no sabía si debía avanzar al norte o sur, este u oeste. Su brújula solo indicaba una dirección: lejos. Malgastó el dinero en simulacros de amor, incapaz de encontrar el verdadero. Acabó entre puercos, y tuvo que ser su estómago inquieto el que le recordase la inquietud del corazón: “en casa de mi padre… sí me levantaré, volveré…”.

Hay, sin embargo, en la parábola, otro corazón, el del Padre, que permanece en el hogar. Llama la atención que la palabra que más se repite a lo largo del texto es padre. No es hijo, ni hermano, ni pecado… es padre. Aparece 12 veces. El Padre dejó marchar al hijo, no se lo impidió. Le entregó lo que le correspondía de su herencia. Nos imaginamos su dolor. Y, a la vez, intuimos que, cuando firmaba los documentos que hacían a su hijo dueño del patrimonio, conservaba en secreto una esperanza. El hijo podía abandonar la casa pero no la nostalgia del Padre grabada en el fondo de su corazón, que le invitaba sin cesar a volver.

No pensemos que el Padre permaneció sin más a la vera del camino, esperando cada mañana la vuelta de su hijo. No se redujo a eso su actividad. Encontró la forma de meterse Él también en la maleta de su vástago, de colarse en el hatillo que se colgó al hombro, como una especie de GPS para que el hijo pudiese volver. Para ello grabó su propia imagen en el fondo de los deseos del hijo. Así sabía que, a través de toda su búsqueda y derroche, podía seguir atrayéndole de vuelta a casa.

Y al final de su ruta, hastiado de su vida, hambriento y sin dinero, descubre la gravedad de la ofensa al ver al Padre que le tiende los brazos. El amor, en vez de disimular la falta, de hacerla más pequeña, de justificarla, la pone de relieve. Pecar no es solo ir contra una norma, saltarse uno de los semáforos de Dios…  Quien peca hiere a un amigo, abandona a un hijo, reniega de un hogar, traiciona a un esposo, olvida a una madre, siega una vida, rompe una palabra, roba el salario del trabajador…

Al confesar el desastre en el que ha convertido su vida, el hijo pródigo proclama, también, una nueva dignidad. No culpa a nadie más, se niega a ser una víctima. Y la confesión nos prepara para la fiesta. Advirtamos que el Padre jamás le dice a su hijo: “Te perdono”. La fiesta es el perdón. Recibido por el Padre, el hijo pródigo pudo también perdonarse a sí mismo, reconciliarse con su historia extraviada. Jesús nos dice que cada vez que alguien es perdonado hay fiesta. Perdonar es una oportunidad para empezar de nuevo; una nueva posibilidad de vida nos es dada.

Había otro hijo en la parábola. Este no se marchó por los caminos; se quedó en su casa paterna. Pero hay muchas formas de estar presente. Y una puede ser la de hacer de todo en la familia – aportar el fruto del propio trabajo, tener allí comida y techo, vivir entre las mismas paredes… – y, sin embargo, no estar en el hogar.

Es este el drama del hijo mayor. Él no intercambió el amor del Padre por otros amores, como hizo el pequeño. No negó el amor con amores errados, sino con la indiferencia ante el amor. Eligió permanecer en casa, bajo apariencia de total normalidad, pero quedándose ausente, mero espectador de los afanes paternos, mercenario a su servicio. Su cuerpo estaba allí pero su corazón vagaba por otros lares.

Este es el tiempo de la Misericordia:

  • Repasa todo lo que queda en ti de hijo pequeño: ese deseo de alejarte de lo que significa vivir en fraternidad, lo que hay de vivir a tu aire, a tu gusto, sin compromisos ni tareas… gastando tus dones solo para ti…
  • Desde la experiencia de ese amor misericordioso del Padre desata los nudos que ahogan tu misericordia: las rencillas del corazón; las traiciones a las promesas dadas; el olvido de las manos tendidas en busca de ayuda; la media verdad que ensucia nuestros labios; la crítica que cosifica al otro; las huidas de casa en busca de novedades sin sustancia…
  • Nos acosa, a veces, la tentación de observar nuestras culpas desde la soledad.¡Dejemos de mirar nuestro pecado con los propios ojos! Miremos nuestro pecado desde Dios, con los ojos del Padre Misericordioso. Cuando Dios perdona nuestros pecados no está cambiando la opinión que tiene de nosotros, está cambiando la opinión que nosotros tenemos de Él. No cambia Dios, cambiamos nosotros.
  • Quizá, también, encuentres en ti algo del hijo mayor que pasa factura por los servicios, que tiene envidia de la fiesta que el Padre presta al hijo que se ha escapado… Y siente también que ese Dios-amor sale a tu encuentro en lo que hay en ti de hijo mayor para abrazarlo y para que descubras que “todo lo mío es tuyo”…
  • Contempla al Padre bueno largamente, sus entrañas misericordiosas que vuelven a engendrar vida… el perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza. Descubre lo que en ti ya hay de Padre-Madre bueno y da gracias por ello.

Lo mejor está por venir

Lo mejor..

Habrá un día en que todos, al levantar la vista,
veremos una tierra que ponga libertad.

Sonarán las campanas desde los campanarios,
y los campos desiertos volverán a granar
unas espigas altas,
dispuestas para el pan.

También será posible que esa hermosa mañana ni tú,
ni yo ni el otro la lleguemos a ver;
pero habrá que empujarla para que pueda ser.

(José Antonio Labordeta).

 

 

 

Caminos de Adviento

Caminos de Adviento

Florentino Ulibarri (Brisa y rocio. Ed.Verbo Divino)

Adviento:
una multitud de caminos de búsqueda y esperanza
para recorrerlos a ritmo ligero siguiendo las huellas
de Abrahán, nuestro padre en la fe;
de Jacob, astuto, enamorado y luchador;
de Moisés, conocedor de desiertos y guía de amotinados;
de Isaías, profeta de un mundo nuevo;
de Jeremías, sensible a los signos de los tiempos;
de Juan Bautista, precursor humilde y consciente;
de José, por la vida alterada por Dios y su amada;
de María, embarazada y llena de gracia
y con los ojos fijos en quien va a nacer en cualquier lugar y circunstancia.

Adviento,
en nuestra vida e historia, siempre es una aventura osada
que acontece en cualquier plaza, calle y encrucijada,
o en el interior de nuestra casa, o en nuestras propias entrañas.

Adviento:
tiempo y ocasión propicia para preparar el camino:
igualar lo escabroso, enderezar lo torcido, rebajar lo pretencioso,
aventar el orgullo, rellenar lo hoyos negros, despejar el horizonte,
señalar las fuentes de agua fresca, no crear nieblas ni tormentas,
sembrar verdad, justicia y amor y tener el corazón con las puertas abiertas.

Te agradecemos, Señor, la reiterada presencia del Adviento
en nuestra vida e historia.
En él, gracias a tu Espíritu y Palabra, y a nuestra humilde acogida,
despunta una nueva aurora.

Más allá

MAS ALLÁ . Gloria Estefan

Cuando das sin esperar
cuando quieres de verdad
cuando brindas perdón
en lugar de rencor
hay paz en tu corazón.

Cundo sientes compasión
del amigo y su dolor
cuando miras la estrella
que oculta la niebla
hay paz en tu corazón.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.
Ilusión, Navidad
pon tus sueños a volar
siembra paz
brinda amor
que el mundo entero pide más.

Cuando brota una oración
cuando aceptas el error
cuando encuentras lugar
para la libertad
hay una sonrisa más.

Cuando llega la razón
y se va la incomprensión
cuando quieres luchar
por un ideal
hay una sonrisa más.

Hay un rayo de sol
a través del cristal,
hay un mundo mejor
cuando aprendes a amar.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.

Cuando alejas el temor
y prodigas tu amistad
cuando a un mismo cantar
has unido tu voz
hay paz en tu corazón.

Cuando buscas con ardor
y descubres tu verdad
cuando quieres forjar
un mañana mejor
hay paz en tu corazón.

Más allá del rencor
de las lágrimas y el dolor
brilla la luz del amor
dentro de cada corazón.
Ilusión, Navidad
pon tus sueños a volar
siembra paz
brinda amor
que el mundo entero pide más

Convencimiento

Oración del Viernes Santo

Por: Carmen Álvarez Ricart. Vita et Pax. Valencia

¡Oh Jesús! danos luz y sensibilidad

para reconocerte en tantos crucificados hoy;

en tantas y tantos injustamente tratados,

empobrecidos, hambrientos…

No nos dejes quedar indiferentes

ante tanto dolor, mientras giramos sobre nosotros mismos,

sin tenerte en cuenta, “Cristo total”. Tú te identificas

con los sedientos, los enfermos, los encarcelados…

Que nos sea imposible no unir tu suerte a la de quienes

son emigrantes, refugiados, desplazados, perseguidos,

maltratados, privados de derechos humanos…

hasta del derecho a vivir; quienes no tienen trabajo…

Quienes viven en soledad, sin sentirse queridos,

valorados, tenidos en cuenta, comprendidos.

Señor: si separamos tu Pasión del dolor del mundo,

no te hemos entendido. ¡Ábrenos los ojos y el corazón!

Concédenos vivir en la fe, la experiencia de tu Muerte, Primogénito de entre los

muertos, Jesús muerto y sepultado. Danos el gozo de las Bienaventuranzas para que

tu Reino sea realidad , y ya que has sido levantado sobre la tierra, atrae a todos a ti y

asócianos al triunfo de tu Resurrección.

Dime cómo ser pan

DIME COMO CÓMO SER PAN.  (Soledad Arricibita)

Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan,

cómo ser alimento que sacia por dentro que trae la paz .

Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan,

dime cómo acercarme a quien no tiene aliento

a quien cree que es cuento el reír, el amar

 Dime cómo ser pan, dime cómo dejarme

comer poco a poco entregándolo todo y “llenándome” más.

 Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan

cómo ser para otros en todo momento, alimento y maná (bis)

TÚ QUE ERES EL PAN DE LA VIDA

TÚ QUE ERES LA LUZ Y LA PAZ

TÚ QUE EMPAPAS LA TIERRA

CUANDO LLUEVES EL CIELO

DIME CÓMO SER PAN

TÚ QUE HACES DE MÍ TU REFLEJO

TÚ QUE ABRAZAS MI DEBILIDAD

TÚ QUE SACIAS MI HAMBRE

CUANDO VUELVO DE LEJOS

DIME CÓMO SER PAN (bis)

 Dime cómo ser pan que cura la injusticia

dime cómo ser pan que crea libertad

Necesito de Tí (Espíritu Santo)

NECESITO DE TI . (Aut.Fabiola Torrero .CD Cuando habla el corazón)

Espíritu Santo irradia en nosotros la luz de lo alto

padre de los pobres luz de corazones y dador de dones.

Consuelo completo dulce huésped nuestro dulce refrigerio

descanso en la brega brisa en la solana consuelo en el llanto

Luz gratificante llena lo más hondo de los corazones

Cuando tu no alientas nada hay en nosotros nada que esté sano.

ESPÍRITU VEN A MÍ NECESITO DE TI,

ESPÍRITU NECESITO DE TI. 

Límpianos  lo turbio riega lo que es árido y sana lo enfermo

suaviza lo rígido calienta lo frígido y orienta el desvío.

da a todos tus fieles que en ti confiamos tu caudal de dones

haz que merezcamos la patria esperada y el gozo perpetuo.

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