También el sol se hizo solidario

Vita et Pax.  Pamplona.

TAMBIÉN EL SOL SE HIZO  SOLIDARIO…                           

… Y esto ocurrió en el Valle de Aranguren, en Navarra.  Después de un invierno prolongado, con lluvias superabundantes, llegó el domingo, 5 de mayo… ¡y lució el sol de manera generosa!  No podía faltar a la cita de cada primavera para colaborar en la gran fiesta que se celebraba en el Valle:  la VII carrerasolidariaruanda.org. Este año con tres puntos de salida, según el ánimo y fuerzas de los participantes: Aranguren (13 Kms.), Labiano (10 Kms.) y Zolina (6 Kms.). La Meta, para todos, estaba en la Plaza de Mutilva Baja.

Hacia la meta

Al llegar a la Meta les esperaban los premios: bocata de txorizo o tortilla, naranja y bebida para reponer fuerzas y, a los primeros, además del Podio, unos premios donados por empresas y comercios de la zona.

Pero en esta Carrera el Premio que reciben todos -el mayor y mejor- es el que reciben al inscribirse y pagar por ello: saben que la Meta final y real no está en Mutilva sino en Rwanda, porque los resultados “contantes y sonantes” –íntegros, totales- van a parar a familias necesitadas de aquel país hermano, donde trabajan las de “Vita et Pax”: asegurando una comida diaria durante el año a varias de esas familias y construyendo unas sencillas casitas para otras que, al volver del exilio, se encontraron con que, sus antiguas casas, estaban ocupadas.

La Carrera Solidaria  -con categorías de adultos e infantiles- está acompañada y animada por otras actividades: Mercadillo Solidario, venta de bocadillos y bebidas, sorteo de la Tómbola, atracciones para los peques, música por la Banda del Valle… Verdaderamente: es una Jornada de Fiesta para todo el Valle de Aranguren.

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Y desde hace tres años, otro acontecimiento se ha unido a la misma causa:  El Concurso Solidario de Puzzles por parejas, para mayores y pequeños. Se celebró el sábado, 11 de mayo, en los locales de la Parroquia de San Pedro de Mutilva Baja.  También aquí, los premios son obsequios que aportan empresas y comercios.  Los concursantes se llevan a casa el puzzle con el que han concursado.  Y al final… ¡merendola…! Hay que celebrar el encuentro, los esfuerzos… y la finalidad de todo: “¡¡LA META está en RWANDA!!”

La participación en los dos acontecimientos aumenta cada año y los resultados económicos también:  este año se han recaudado 22.000 euros, de los que 4.000 han sido compartidos con otro país: República Dominicana.  Allí trabaja un misionero del pueblo de Tajonar, integrante del Valle de Aranguren.  El Sol, que se hace solidario en este Valle, es el mismo que ilumina, calienta y da vida en Rwanda y en La Dominicana.  Es que el Sol es de todos y para todos y el mundo también.  Con el trabajo y esfuerzo de cada uno/a hagamos una Casa común, donde tengamos cabida la gran familia de hermanos… ¡Este sí será un mundo hermoso…! ¡Vale la pena el empeño por construirlo!

Cada una y cada uno de los que hacéis posibles estas Jornadas Solidarias recibid nuestro abrazo fraterno y el agradecimiento de todas las personas que se benefician de vuestro interés y trabajo. Desde el corazón os decimos:

 ¡¡GRACIAS AL VALLE DE ARANGUREN Y AL SOL SOLIDARIO…!!

Centro de formación profesional de Kabuga Rwanda

El centro o escuela Profesional de Kabuga abrió sus puertas en el año 1997, casi inmediatamente después de que los refugiados volviesen de los lugares del exilio. En estos grupos había muchos jóvenes que no habían podido frecuentar las escuelas a causa justamente de su situación de refugiados.
El sacerdote José Ramón Amunarriz misionero de Fidei Donum en Rwanda desde el año 1976 y promotor del Polo de desarrollo de Kabuga no quiso dejar en la estacada a estos jóvenes retornados y a los que habían quedado en el país, abandonados también a su suerte. En su favor inició este centro de formación profesional para que pudieran obtener una formación que les permitiera o bien entrar en el mercado de trabajo o bien poder llevar una vida más digna en su colina desde una profesión que les ayudara a construirse sus sencillas viviendas y las de sus vecinos. Se inició poco a poco y fue creciendo y adaptando sus objetivos a las nuevas necesidades que iban surgiendo después de una guerra tan atroz como la que vivió Rwanda desde el año 93 hasta el año 1998 y cuyas consecuencias estamos todavía sufriendo.

Hoy día la escuela cuenta con doscientos alumnos, chicos y chicas aprendiendo distintas profesiones tales como: carpintería, construcción, fontanería, electricidad, corte y confección, así como formación general  e informática como base importante para el ejercicio de sus profesiones y para la relaciones humanas en los distintos contextos en los que tengan que integrase.

Clases prácticasEn la actualidad los alumnos estudian tres años y perciben un certificado. Viendo la evolución de la sociedad rwandesa y los desafíos que se le plantean (no hay que olvidar que el 64% de la población rwandesa tiene menos de 25 años), hemos creído urgente y necesario elevar el nivel de nuestra escuela para que los alumnos después de la formación reciban un diploma que les autorice y les avale para entrar en el mercado del trabajo con más fuerza. Además la política educativa del país ha impuesto la formación secundaria obligatoria y desde al año que viene los alumnos vendrán con 9 años de formación inicial.

Por otra parte también se está potenciando la formación técnica ya que las más de 20 universidades del país en la que se forman millares de jóvenes cada año no están dando respuesta a sus expectativas. Esta ha sido la razón principal para cambiar nuestra orientación y así otorgar mejores servicios y posibilidades a los jóvenes más desfavorecidos.

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