No podéis servir a Dios y al dinero

Domingo 25 TO. Ciclo C

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia

Dos temas fundamentales en este domingo: el dinero y su consecuencia, la corrupción; el otro, la oración. Y alguno más; pero vayamos por partes al detenernos en esta Palabra que nos ofrece el comienzo del otoño, estreno de un nuevo curso, presentándonos un tema recurrente como es el señorío de Dios frente a tantos ídolos que nos envuelven y seducen. Estos tienen por principal tentador y embaucador, manipulador de la conciencia por excelencia, a algo como es el dinero y son sus lacayos: poder, dominio, egolatría, avaricia, insolidaridad.

Ya el profeta Amós, arremete contra “los que compran por dinero al pobre”. Ya en aquel tiempo y en todos, en el nuestro, la codicia mancha el corazón, crea abismos de indiferencia, tiñe de orgullo mente, palabras y acciones.

¡Uf!  ¡qué despropósito! Pero así somos capaces de no ver, a veces o bastantes veces o muchas veces, lo que pasa a nuestro alrededor y un poco más lejos. Todos somos cómplices de las grandes diferencias, del mundo del bienestar frente al mundo de la carencia hasta de lo más necesario, aunque no seamos de los que prestan a usura o venden con balanzas amañadas.

Hay posibilidad de compartir, no debería ser algo tan difícil y llenaría de gozo y ternura el corazón del Padre, que lo es de todos.

Y podemos decirnos, ¿qué planteamientos en mi vida me acercarían más al ideal fraterno del Evangelio de Jesús? Es una buena pregunta a contestar personalmente y como familia cristiana.

Si pasamos a la lectura de San Pablo vemos que el apóstol ruega a su discípulo Timoteo que él y su comunidad oren por todas las personas y de manera específica por quienes tienen algún tipo de especial responsabilidad en la sociedad, porque el objetivo es llevar una vida plena y vivir en la verdad y en eso todos somos responsables los unos de los otros.

¡Qué importante la oración de mediación, de intercesión, que sigue la enseñanza del Maestro a quien vemos orando al Padre en todo lugar y circunstancia!

Retomando el tema dinero llegamos a una parábola, la del Evangelio, que siempre me ha resultado algo difícil de entender pues ante el descubrimiento de un administrador corrupto que empieza a hacer cambalaches con lo que no le pertenece y se apresta a “perdonar” deudas de unos bienes que no son suyos, Jesús alaba su sagacidad porque ha sabido gestionar lo pequeño en su beneficio. Y nos enseña que “los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”.

Aquí viene mi perplejidad y trato de entender el “ganaos amigos con el dinero injusto…” El dinero, las propiedades, las cualidades, son nuestros bienes pequeños y si sabemos ponerlos en beneficio de los demás, sabremos con ellos conseguir “amigos”, estos serán los garantes de unos bienes importantes, de los bienes que el Señor nos tiene preparados, los que constituyen la vida eterna.

¿Qué valor damos al dinero? Vuelve la cuestión del principio, y tropiezo con la sentencia de Jesús “ningún siervo puede servir a dos amos” y todavía más clarito: “No podéis servir a Dios y al dinero”.

Buen domingo.

Paz Sin Fronteras

Encuentro en Madrid del 15 al 17 de septiembre 2019

Bajo el lema “Paz Sin Fronteras”, la 33 edición del Encuentro Interreligioso de Oración por la Paz, organizado por la Archidiócesis de Madrid y la Comunidad de Sant’Egidio busca propiciar un diálogo abierto entre representantes de las grandes confesiones religiosas e intelectuales y representantes de la sociedad civil, con la convicción de que hoy más que nunca las religiones están llamadas a trabajar juntas por la paz, la prevención de conflictos y propiciar el diálogo para reconstruir la fraternidad humana, en un mundo dividido, con narrativas enfrentadas, nacionalismos excluyentes o retóricas xenófobas y violentas.

Tanto en la ceremonia inaugural como en las 27 mesas redondas que se realizarán simultáneamente en diversos puntos del centro de Madrid podrán escucharse voces, testimonios y análisis sobre los grandes desafíos de nuestro tiempo: migraciones, prevención de conflictos, ecología y cambio climático, construcción de paz en las ciudades, racismo y xenofobia, mujeres en la construcción de la paz, la infancia en el mundo, entre otros temas como justicia social, ecumenismo, humanismo espiritual y globalización.

El Dios de Jesús es Padre-Madre

Domingo 24 del TO – Ciclo C

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona

“Los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Ese acoge a los pecadores y come con ellos”. Se referían a Jesús.

Nos bastarían las Parábolas que escuchamos este domingo para comprender quién y cómo es Dios y  por qué podemos confiar siempre en Él; también para comprender cómo somos nosotros/as y cómo reaccionamos en nuestra relación con Él y con los demás.

En la primera lectura, del Libro de Éxodo, hemos visto cómo el Pueblo de Israel, que caminaba por el desierto, se había fabricado un ídolo, al que ya estaba adorando, mientras Moisés se comunicaba con Dios en el Monte Sinaí.  Confundían al Dios que les había sacado de la esclavitud de Egipto con aquella imagen fabricada por ellos mismos. Dice el texto que Dios se enfada con su Pueblo y dice a Moisés que le va a castigar, pero Moisés intercede, recordando al mismo Dios la Promesa que había hecho de conducirlos hasta la Tierra que les daría en posesión.

En la Parábola que antes llamábamos “del hijo pródigo” nos podemos ver reflejadas/os en cualquiera de los dos hijos.  Por una parte, somos capaces de reclamar lo que consideramos “nuestros derechos” para gestionarlos según nuestro criterio. ¿Somos conscientes de que todo nos ha sido dado?  Hemos recibido unos “talentos”, unos valores o capacidades para desarrollar y hacerlas fructificar, en beneficio nuestro y de los demás, para “construirnos” como personas y colaborar en el progreso y bienestar de los otros y del mundo en que vivimos.  Pero muchas veces somos como el hijo que se marchó y no administramos responsablemente la herencia recibida.

Jesús se sirve de esta Parábola para presentarnos a un Dios diferente del que nos relata el Éxodo, que no quiere castigar sino que siempre espera y mantiene la puerta abierta: es un Padre-Madre que todos los días esperaba al hijo que se fue. Cuando lo ve que vuelve,  dice el texto que “se le conmovieron las entrañas y echó a correr a su encuentro, le abrazó y cubrió de besos”… Y no solo se alegra por el regreso y recibe al que ha vuelto sino que organiza una fiesta por ello.  Humanamente, podemos entender la Parábola porque conocemos a padres y madres que siempre esperan a sus hijos, alejados del hogar por algunos “sueños engañosos” que les llevaron a donde no hubieran querido…

Pero pensemos en el hermano del alejado, que no se había enterado de su regreso. ¡Qué reacción tan ruin, tan poco filial y tan poco fraterna!  Echa en cara a su padre: “…ha venido ese hijo tuyo…” Pero el Padre le invita a tomar conciencia de su realidad: “Todo lo mío es tuyo… pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.

Este Evangelio puede llevarnos a reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra vida:

“Todo lo mío es tuyo”.  A vivir conscientes y agradecidas de la riqueza recibida.  Somos responsables de administrarla bien, en favor propio  y en favor de los demás.

“Este hermano tuyo”. Ser conscientes de que “todo hombre y mujer es mi hermano, mi hermana”. Somos una sola familia: la familia humana.

“Cuando todavía estaba lejos su padre lo vio…”. Tenemos un mismo Padre-Madre, que siempre espera, siempre acoge, siempre se alegra cuando volvemos,  nos integra de nuevo en la familia y nos recuerda que somos responsables de vivir en fraternidad.  Por todo ello, ahora llamamos a esta Parábola la del “Padre Misericordioso”.

Gracias, Jesús, porque viviste como Hijo de un Padre-Madre de toda la familia humana y nos enseñaste a vivir la fraternidad haciéndote Hermano de todos.

Lucidez y radicalidad

Domingo 23 TO. Ciclo C

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

Las palabras de Jesús hoy son provocativas y casi escandalosas. En este relato del Evangelio llama al seguimiento, pero no de cualquier manera, sino a un seguimiento con lucidez. La misión que quiere encomendar es tan importante que nadie ha de comprometerse de forma inconsciente, temeraria o presuntuosa. Sería una grave irresponsabilidad  implicarse en algo si no se sabe lo que se quiere, ni a dónde se pretende llegar, ni con qué medios se ha de contar.

A primera vista puede parecer que Jesús está invitando a un comportamiento prudente, calculador y precavido, muy alejado de la audacia con que habla de ordinario a los suyos. Nada más lejos de la realidad. Jesús quiere que tengan claro dónde se meten. Es necesario reflexionar exigencias, riesgos y fuerzas con las que se cuentan cuando se quiere emprender algo con seriedad.

Pero aún hay más, Jesús llama a un seguimiento con lucidez y también con radicalidad. Quien le siga tiene que subordinarlo todo a ese seguimiento: familia, posesiones de todo tipo, él mismo… Es la condición indispensable de cualquier discípulo o discípula.

Este llamamiento radical y lúcido al seguimiento de Jesús provoca desinstalación en quien responde positivamente y esto en varios sentidos. Desinstalación económica, renunciar a todos los bienes, en otros pasajes se dice, dejar redes y barcas o vender lo que se tiene y ponerlo al servicio de los pobres. Traducido a nosotras, parece evidente la necesidad de una vida claramente sobria en quienes seguimos a Jesús.

Además de la económica hay otra desinstalación que podríamos llamar psicológica y, tal vez, más difícil que la anterior: renunciar a sí mismo. Se trata de colocar a Jesús antes que a uno. El centro de la vida del discípulo o discípula no es él o ella sino Jesús, de ahí la necesidad de descentrarse.

Finalmente, el seguimiento reclama una desinstalación afectiva: posponer padre, madre, hijos… Esta desinstalación no significa no amar, al contrario, significa amar como Jesús, no como un derecho de propiedad sobre las personas sino como una forma de entrega radical. Sería bueno preguntarnos cómo vivimos estos tres tipos de desinstalación en nuestra vida cotidiana.

Finalmente, queda el rasgo más duro: quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. La cruz siempre acompaña en el seguimiento. Primero, por levantar la vista y, sin cerrar los ojos, ver y sentir el dolor del mundo, que es mucho. Segundo, porque seguimos a un Crucificado y hay muchas posibilidades que, de una manera u otra, terminemos como Él: criticados, calumniados, excluidos, vapuleados, ninguneados…

Otro mundo mejor es posible pero no vendrá de forma espontánea sino como resultado de la fecundidad de muchas vidas entregadas, aparentemente perdidas en el seguimiento de Jesús y en la búsqueda del Reino. Esta es la misión del seguimiento. No es cualquier cosa. No es de extrañar que Jesús hoy nos hable de lucidez y radicalidad. Sólo nos queda responder. No sólo de palabra.

 

Caminar por la vida de otra manera

Domingo 22 TO. Ciclo C

Por: Dionilo Sánchez Lucas. Laico de Ciudad Real

En cualquier acontecimiento público que nos hacemos presentes, queremos estar en los primeros puestos, unas veces por disfrutar más del momento, otras para que nos reconozcan, para hacer notar nuestra presencia, también para sentirnos importantes, sea reconocido nuestro valor, nuestro saber, nuestra autoridad, nuestro poder, para que nos alaguen, nos consideren y nos aplaudan.

Parece una tendencia natural que deseemos lo mejor para nosotros, caemos fácilmente en la tentación de buscar nuestro bien y ello conlleva casi siempre que otra persona pueda ser perjudicada.

En cada momento de nuestra vida, a veces de manera inconsciente y otras con suficiente voluntad, optamos por nuestro bienestar personal. Quienes trabajan en oficinas buscan el espacio con más luz, alejados del compañero que nos pueda causar problemas, cerca del que más nos pueda ayudar o reconocer nuestro trabajo. Los que se dedican a la enseñanza prefieren los cursos con menos exigencias, con menos y mejores alumnos, con menos necesidad de preparación, para obtener mejores resultados y nuestro esfuerzo sea compensado y agradecido. Los que desarrollan su vida laboral en la industria, disponer de los medios y equipos de última generación incorporados a la empresa, en el transporte el vehículo más nuevo y seguro, así podríamos continuar con todas las actividades profesionales, en las que buscamos nuestra satisfacción personal, alimentar nuestro ego y sentirnos los mejores.

En nuestro entorno de familia y amistad, también sucumbimos fácilmente a nuestra soberbia. Lo que yo pienso es la mejor idea, lo que propongo es la mejor decisión, lo que hago es lo verdaderamente importante, la familia o el grupo de amigos se mantiene unido gracias a mí.

Nuestra Iglesia y comunidad también puede verse afectada por nuestro excesivo protagonismo, por nuestra imposición de ideas y acciones, por no escuchar y considerar las aportaciones del otro, por no abrirnos a los cambios.

Dios, por el contrario, viene a decirnos que nos quiere humildes y sencillos, que procedamos en los asuntos de nuestra vida con humildad, ésta nos acerca más al Padre que la generosidad. Realmente es así, abajarnos y postrarnos, relegarnos al último puesto es algo a lo que no estamos muy dispuestos.

Cuando los apóstoles preguntan a Jesús quién entrará en el Reino de los Cielos, Él responde: “El que se haga pequeño como este niño”, nos indica el camino de la pequeñez, de la inocencia, de los menos considerados.

Jesús nos manifiesta que en nuestra vida no pretendamos ocupar los primeros puestos, que no nos consideremos superiores a los demás en cualquier ámbito, sino que caminemos por la vida con humildad, sin ánimo de estar en la cima para ser vistos; estar entre la gente, con los compañeros, en la familia, con los amigos, como uno más. Procuremos pasar por la vida haciendo el bien, cercanos a los últimos, dando voz a los más callados, luchando por la justicia de los que soportan la injusticia, poniéndonos al lado de los que menos tienen y pueden, siempre desde la sencillez y la entrega.

Cuanto más pequeños seamos en nuestra vida, mayor será la misericordia y el amor de Dios para colocarnos en el lugar que nos corresponda en el banquete del Reino de los Cielos.

En el cayuco

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia

Oración de Cecilia Pérez al ser elegida Directora General de Vita et Pax, con su nuevo Equipo de Gobierno.

En el cayuco, Señor, contra viento y marea.
Aquí nos tienes.
Hay dos navarras, una aragonesa, una ruandesa y una valenciana.
Y muchas más que reman con nosotras,
a lo mejor sin muchas fuerzas,
pero seguras, confiadas, sonrientes, felices.
Porque, eso sí, sabemos que el timón
está en tus manos.
Manos y corazón de timonel.
La nueva travesía ha comenzado y queremos
cada anochecer, cada alborada,
descansar en Ti.

Siempre en actitud de servicio

Eucaristía por Mª del Carmen Calabuig Sentandreu. Iglesia del Cementerio Municipal de Valencia.  9 de agosto 2019.

Por: M. Carmen Álvarez Ricart. Vita et Pax. Valencia

Llegó el día de la fe, de la esperanza y del amor total. Confiando en la palabra de Jesucristo, Pan de Vida, Resucitado y Resucitador, encomendamos de manera especial en esta Eucaristía a nuestra querida Carmen, o para muchos, Mary Carmen.

Hija única de Manuel y Carmen, integró armoniosamente su vocación personal de laica consagrada, con el cuidado de sus padres y el acompañamiento de ellos hasta el fin de sus vidas. En su plena juventud, a la hora de elegir el cauce de su entrega total, escogió el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu, fundado por el sacerdote secular D. Cornelio Urtasun, al que conoció siendo estudiante de A.T.S. en la Facultad de Medicina. Entendió claramente que el mundo era el lugar propio de su responsabilidad cristiana, y el lugar teológico de su consagración total. Escuchó al Señor que la llamaba por su nombre y le respondió un SÍ, que quiso inspirarse en el de María, la Madre de Jesús y de la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, para gloria de Dios Padre.

En el campo de la Enfermería primero, y después como Médico de cabecera ejerció en diversos lugares de los que destacamos, Ciudad Real en el pueblo de Cinco Casas, y en las guardias en otros pueblos de la contornada, a los que acudía de día y de noche, al volante de su coche, sin miedo a lo solitario ni a la oscuridad, siempre en actitud de servicio.

Como Médico internista, ejerció la profesión en Alcoy en el Hospital Verge dels Lliris, (Virgen de los Lirios) donde dejó huella en los compañeros que siempre le demostraron su amistad y cariño, y  en los pacientes a cuyo bien se entregó desde la ciencia y desde la humanización.

Muertos sus padres, su disponibilidad la llevó a Ruanda, al Centro Médico Social de Biryogo, Kigali, donde durante 11 años,  ejerció la Medicina y docencia en el mudo sanitario, en cuanto estaba a su alcance, además de gestionar proyectos en respuesta a tanta necesidad que le rodeaba. Desde allí nos llegan testimonios muy cálidos.

Como miembro de nuestro Instituto, identificada con su carisma y espiritualidad, aspiró a Vivir de la Vida de Jesucristo y trasmitirla, a tener su mentalidad y sus sentimientos, a contribuir a construir su Paz. Tuvo experiencia de vida individual, grupal y en su familia, a la vez que ejerció a nivel profesional, sus compromisos personales unas veces, e institucionales otras.Para la próxima fiesta de la Inmaculada, preparaba el 50 aniversario de su Oblación (o entrega plena),  pero una tremenda enfermedad la Esclerosis Lateral Amiotrófica o ELA, se cruzó en su camino y ha sido la mediación que la ha llevado a traspasar el umbral de la eternidad, por anticipado, a gran velocidad. Pedimos que goce ya de la Pascua definitiva.

Plenamente consciente de lo que la enfermedad le traía, experimentó que mientras el físico se deterioraba, se desmoronaba, el interior se robustecía y se reafirmaba y hasta muy entrado el proceso, pudo estar pendiente del bien de los y las demás. Nos ha manifestado claramente que ha sido feliz y que moría en paz. Ya al salir de Ruanda el 15 de octubre de 2018, hizo suyas aquellas palabras atribuidas a Santa Teresa, dirigidas al Señor: “Vuestra soy, para Vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?”.

Convivencia 2019

Por: Instituto Secular Vita et Pax

Todas éramos conscientes que era una Convivencia especial. Acababa de concluir nuestra IX Asamblea General y el corazón estaba alegre y a la expectativa por todo lo vivido, por eso, el título de esta Convivencia era: Ecos de la Asamblea.

Después de los saludos, abrazos y acomodarnos en las habitaciones, el nuevo Consejo de Gobierno, recién estrenado, nos daba la bienvenida. Fue una acogida cálida, sincera, humilde y con el deseo de servir. Cada una tomó la palabra para expresar cómo se sentía ante la nueva misión.

Con la oración comunitaria inicial se nos invitaba a dar un paso al frente: Hay momentos en los que se impone la prudencia o el miedo. Momentos en que se deja a otras personas el protagonismo, el riesgo, las decisiones… Pero hay ciertas ocasiones en las que no se puede seguir esperando para dar un paso al frente. Con la celebración de nuestra IX Asamblea General, Dios ha pasado por Vita et Pax y hemos dado un paso al frente hacia la fraternidad. Ahora tenemos seis años por delante para afianzar ese paso, para que lo soñado en la Asamblea lo podamos ir concretando y haciendo realidad en nuestra vida cotidiana. Hemos dado un paso al frente para seguir llevando a cabo aquellas palabras proféticas del padre Cornelio expresadas en su comentario a la fórmula de la Oblación: Hoy que tantos se preguntan: ¿El amor, dónde está el amor; es posible amar? He aquí que tú y yo estamos en el corazón del mundo amando y siendo fuente del amor, diciéndoles a todos con la elocuencia de nuestro anonimato, de nuestra palabra no dicha sino vivida, ‘ahí tenéis el amor, el amor de Dios’.

Miguel Ángel Vázquez nos puso al tanto de los Medios de Comunicación Social. Internet lo ha transformado todo, en la actualidad tenemos acceso a la información en tiempo real pero esto abre otra brecha en la humanidad: los que tienen acceso a esta información y los que no. Nos animó a tener un pensamiento crítico, a no creernos todo lo que nos dicen, para ello nos dio herramientas para distinguir lo bueno de la ‘bazofia’ y nos animó, sobre todo, a apoyar el periodismo que merece la pena. Tal vez sea poco pero sí podemos participar, como ciudadanas, en esta importante cuestión pública.

Después nos acompañó Justa del Sol, hablándonos del Padrenuestro como origen de la fraternidad, a sentir la importancia de ser y crear fraternidad. Nos animó con pasión a ser profetas de fraternidad. A salir al encuentro, a fomentar la cultura del encuentro profundo. Relacionó la fraternidad y la Eucaristía. No se entiende el Padrenuestro sin la Eucaristía. Cómo ser pan desde la Eucaristía. Jesucristo más que pan, fue pan partido siempre preparado para ser repartido y dejarse comer. Así nosotras, ser pan, dejarse comer, ser y hacer Eucaristía.

El penúltimo día fue muy entrañable, diferentes compañeras nos compartieron su vida: Carmen Álvarez, dedicada, entre otras muchas cosas, al trabajo minucioso y sistemático de poner por escrito la historia de Vita et Pax, nos presentó y repartió el nuevo capítulo que había elaborado en el último año; Specioce nos habló de la Casa de Formación en Ruanda y su experiencia con las chicas que allí viven y conviven; por último Odette y Verena nos emocionaron contándonos sus tres años y medio de estancia en España: estudios, grupo, centro, casas del cuidado…

 

El broche final a la Convivencia la puso la gran fiesta de María del día 15. Con ella nos comprometimos, una vez más, a hacer lo que Él nos diga, a abrir caminos de Fraternidad en el mundo y a ser profetas de Fraternidad.

Buen viaje, buen año y lo mejor para el nuevo Equipo de Consejo.

 

Ecos de la Asamblea

Por: Instituto Secular Vita et Pax

Ha sido una Asamblea cuidadosamente preparada, esperada con anhelo, deseada desde el corazón, con un lema central que nos expresaba a todas: Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo. Del 19 de julio al 3 de agosto, hemos celebrado nuestra IX Asamblea General: un gran y sencillo acontecimiento del Espíritu. Hemos revisado, marcado el camino para los próximos seis años y hemos elegido a las compañeras que nos animarán en la marcha.

Nos ha acompañado Javier Vitoria, presbítero de la diócesis de Bilbao, teólogo, amigo y hermano mayor; un hombre de Dios que, desde su buen hacer y mejor ser, nos orientaba con sabiduría en las diferentes búsquedas. En su ponencia marco nos decía: La IX Asamblea General se os presenta como una oportunidad del Espíritu –un tiempo de gracia del Señor (‘kairos’)- para que institucional y personalmente reviséis vuestro presente a la luz de la Fraternidad, ofrecimiento de Dios a la Humanidad y razón de vuestra convocatoria en Iglesia y en el Instituto. Pero además estos días son un tiempo favorable para que soñéis vuestro futuro como camino de fraternidad en el mundo…

Desde el inicio nos pusimos a la escucha de Jesús, Él era nuestro fundamento y colocamos su Palabra en el centro de nuestros debates y decisiones y, con nosotras, también estaba María que entre susurros cómplices nos decía ‘haced lo que Él os diga’.

La presencia de D. Cornelio Urtasun, nuestro fundador, la hicimos visible a través de signos y símbolos y se intuía en todos los trabajos y propuestas, leímos sus escritos que con pasión nos decían: ¡Hijas mías, vosotras que no soñáis más que en que Él viva y crezca, vosotras que sabéis tan bien qué necesitáis para ello y tantas veces os encontráis sin ello: pensad en la Virgen corred hacia ella…!

Victoria Cañas, se encargó de darnos la bienvenida con estas palabras: Bienvenidas todas a este momento de gracia para nuestro Instituto. Pensando en esta nueva Asamblea, constatando nuestra realidad, me venía a la mente este comienzo de himno tan conocido… ¿Dinos centinela, qué ves en la noche? Veo que en la ‘noche’ Abrahán intentaba contar las estrellas, escuchaba una promesa. El Señor sacaba a su pueblo de Egipto. Ubicamos el nacimiento de Jesús en la noche y es que la vida llega muchas veces de noche, e incluso Nicodemo se encuentra con Jesús en la noche.

A veces da la impresión de encontrarnos ante una encrucijada tanto en lo social, eclesial e incluso en nuestras Instituciones, de no saber muy bien hacia dónde tirar, con la sensación de que el aceite de nuestras lámparas se va acabando… Pero por muy densa que sea la noche, Dios camina con nosotras, nos conduce hacia la libertad y nos cambia la esterilidad en vida fecunda.

Después de elegir la Mesa de la Asamblea, organizar grupos, aprobar normas de procedimiento, pasamos varios días compartiendo todo lo realizado en los seis años anteriores. Como los discípulos (Mc 6,30-31) le contamos al Maestro y nos contamos entre nosotras lo que habíamos hecho y enseñado a lo largo de esos años. Nosotras también estábamos cansadas y, a la vez, entusiasmadas de la tarea realizada. Todas las misiones referidas eran importantes: las escondidas y las públicas, las de primera y las de última línea, las que arriesgan y las que conservan, las andariegas y las de las sillas de ruedas… todas son importantes si son de Dios.

A continuación, pasamos largos y densos días revisando nuestras estructuras porque no son de cualquier manera, son estructuras al servicio de la fraternidad. Tomamos decisiones institucionales, marcamos objetivos para los próximos seis años y, llegado el momento, el Espíritu nos separó a las cinco compañeras que nos animarán en este sexenio.

Misión cumplida. La Asamblea se clausuró con la Eucaristía de acción de gracias que nos caldeó el corazón y, cansadas pero satisfechas, unas se fueron para sus lugares de origen y para otras aún nos quedaba celebrar juntas nuestra LXVII Convivencia y compartir con el resto de las compañeras los ecos de la Asamblea.

Pero, qué paz

Domingo 20 TO. Ciclo C

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

Ver a Dios metido en un conflicto de guerras parece algo que choca. ¿Qué hace Dios que se le supone Padre de todos y bueno, el único que es Bueno, en un lugar cómo ese? Ver a Dios entregando su pueblo a un país extranjero, te provoca una y mil preguntas y un nivel alto de estupefacción. ¿Estamos ante un Dios guerrero se preguntarían? Dios llevaba la batuta del caminar de su pueblo porque “no sabemos pedir al Espíritu aquello que nos conviene”. Como buen Padre pone su sabiduría a nuestro servicio. Y manda a su mediador, al profeta Jeremías.

Hay invitaciones de Dios que nos llegan de donde menos esperamos y nos invita a lo que nos parece poco probable y, a veces, nada razonable…, no le entendemos; porque a Dios no se le entiende desde la razón, ni, a veces, desde el corazón…, se le entiende desde las entrañas o sencillamente, nos es necesario una confianza plena. Lo seguro es que Dios no se mueve en un contexto violento, sino en espacios de unión, de invitación a la concordia.

En la carta a los hebreos se nos muestra la imagen de una carrera en la que uno de los participantes ha superado todos los obstáculos y ha alcanzado la meta: Jesús. El tener siempre presente el ejemplo de Jesús y sus enfrentamientos con los responsables del orden (desorden) social injusto, debería servir a todos los creyentes para mantenerse y no decaer en la lucha por un mundo ordenado de acuerdo con el mensaje de Dios.

Lucas nos cuenta en el evangelio que Jesús no ha venido a traer la paz (la sumisión, la permisividad…,) esa paz que no es la verdadera, porque esa paz esconde injusticia.

Los que apostemos por el proyecto de Jesús nos podemos ver enfrentados a aquellos que ofrecen una resistencia insistente a los cambios, a intentar que vivamos en un mundo donde la injusticia desaparezca, es una decisión personal, aunque también podría ser de grupo. Tenemos que apostar por una fraternidad universal y esa actitud podrá llegar a enfrentarnos, incluso a romper con relaciones ya establecidas.

Los cristianos y cristianas de este siglo y siguientes debemos cuestionarnos hasta qué punto estamos dispuestas a complicarnos la vida para ser testigos de la palabra Dios, del mensaje de Jesús, de su buena noticia, porque Jesús vino y con él el conflicto: “Aunque no hemos llegado a la sangre en nuestra lucha por el cambio de este mundo”, porque aunque nuestro tiempo es otro, sí es cierto que pueden surgir sufrimientos y agravios…, ¿estamos dispuestos?

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí. ACEPTAR
Aviso de cookies