Desde dentro y desde abajo

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax. Madrid

Para Vita et Pax el Adviento siempre tiene un sabor especial. Junto con toda la Iglesia esperamos la venida de nuestro Salvador y, en el corazón del mismo, en la festividad de la Inmaculada Concepción, desde los orígenes del Instituto, tenemos la costumbre de celebrar las oblaciones de las nuevas jóvenes que se quieren consagrar a Dios.

Sin ruido, sin titulares, sin parafernalia, en este Adviento 2017, dos jóvenes, después de unos años de preparación, decidieron decir sí a la llamada de Dios con todas sus consecuencias. Y también desde los orígenes, a este acto de entrega personal lo hemos llamado oblación. Oblación significa ofrenda y sacrificio que se hace a Dios, es decir, entregamos nuestra vida a Dios. Pero no hay nada nuestro que no hayamos recibido primero. Lo que somos, lo que hay de más precioso en cada una, lo más bello de nosotras mismas, no depende de nosotras. Nos es dado. Darse simboliza el amor. Quien ama da al otro o a la otra lo que necesita, es más se da a sí misma. Y se da sin calcular, en gratuidad, al estilo de Jesús.

En el fondo está nuestra libertad para elegir y nuestra voluntad para mantener esa decisión. Nadie nos obliga a consagrarnos. Hemos “escuchado” la llamada de Dios y le decimos SÍ. Y lo hacemos a través de una mediación, el Instituto Secular Vita et Pax. Somos un grupo de mujeres con una espiritualidad y una misión concreta que bebe de un carisma regalado por Dios.

La fórmula de la oblación empieza diciendo: Mi buen Jesús, yo quiero hacer algo por ti. En la Historia de la Salvación, la historia que cuenta la relación de Dios con los seres humanos y de los seres humanos con Dios, sorprende la colaboración que Dios ha pedido a hombres y mujeres y que estos han podido ofrendar a Dios, de la cual, como vemos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, ha dependido la intervención de Dios en el mundo. Conocemos la colaboración de mujeres bíblicas: Ruth, Isabel, María de Nazareth…; conocemos la colaboración de nuestras primeras compañeras de Instituto: Venturi, Esperanza, Lola, Margarita… Y, este año, se unieron para colaborar con Dios Pauline y Beatriz.

 

Estamos, además, dentro de la Secularidad Consagrada, es decir, seguimos siendo laicas. Y como a cualquier laica o laico, lo que nos caracteriza es nuestro “ser-en-el-mundo” o mejor dicho, nuestro “ser-para-el-mundo”. Por tanto, nuestra vocación propia consiste en ser testimonio de Cristo muerto y resucitado en medio del mundo; vivir su fe, esperanza y caridad a través de la inserción en la sociedad.

Estamos llamadas a vivir nuestra fe y misión desde una vida totalmente inmersa en las condiciones, relaciones y actividades propias de la sociedad en la que vivimos, es decir, en la profesión civil, en la vida familiar, en las relaciones sociales, políticas, económicas… De esta forma, estamos llamadas a realizar en la vida la enseñanza de Jesús de ser fermento en la masa (Lc 13,21), aportando con nuestra vida una Buena Noticia al mundo, para transformarlo y recrearlo desde los valores del Reino.

Nuestro templo es el mundo porque es ahí donde Dios “puso su tienda” y busca siempre que en ese mundo haya más justicia, libertad y fraternidad. El ser y el actuar en el mundo son para nosotras no sólo una realidad antropológica y sociológica, sino también una realidad teológica y eclesial. Esto es muy importante porque, entonces, la presencia cristiana en el mundo ya no será desde fuera y desde arriba, sino desde dentro y desde abajo.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

  • M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono     678 89 88 38.
  • M Jesús Antón Latorre. Teléfono    660 76 91 28.

Dirección de correo:  vidapaz@vitaetpax.org

Somos vida de su misma Vida

Viernes Santo

Por: Teodoro Nieto. Burgos

El Viernes Santo, Jesús se nos revela como el Siervo que “nos sana con sus heridas” (Is. 53, 5), como canta el profeta Isaías, y comparte nuestra suerte y nuestra muerte, reclinando en la cruz su cabeza y entregándonos su Espíritu (Jn 19, 30).

Pero la suya no es la muerte desesperada de un crucificado de tantos, como pudieron contemplar los indiferentes espectadores del Gólgota. La muerte de Jesús no interrumpe el flujo de la vida. El gesto espontáneo de reclinar la cabeza indica que él entrega su vida libre y voluntariamente: “Yo doy mi vida para recuperarla de nuevo. Nadie tiene poder para quitármela; soy yo quien la da por mi propia voluntad. Yo tengo poder para darla y recuperarla de nuevo” (Jn 10, 18). Y Jesús no expira sin antes comunicarnos  su propio aliento, su  Espíritu vivificante.

Según el Evangelio de Juan, del costado de Jesús, abierto con una lanza, “salió inmediatamente sangre y agua”. La sangre era para los judíos la sede de la vida. Y el agua que brota es símbolo del manantial inagotable del Espíritu que apaga la sed y alivia el cansancio, como él mismo  lo había anunciado: “Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba… De lo más profundo de quien cree en mí brotarán ríos de agua viva. Y esto lo decía refiriéndose al Espíritu que recibirían quienes creyeran en él” (Jn 7, 37-38).

La muerte de Jesús, que  el cuarto Evangelio contempla como vida triunfante y victoriosa, da al traste con nuestra errónea, estrecha y tétrica visión de la muerte. Hasta los pueblos  así llamados “primitivos” no veían la muerte como punto final de la vida, sino como vida sin ocaso.  Y Jesús, más que en la muerte, insiste mucho más en la Vida que Él es y que Él nos  da en abundancia (Jn 10, 10). Si el sarmiento es vida como la vid misma, también nosotros somos vida de su misma vida. Y esta vida no puede morir jamás.

Jesús nos invita este Viernes Santo a mirar de frente la muerte; a decirle sin tabúes ni miedos paralizantes. Porque la muerte no es sino una forma diferente en que se expresa el Misterio que nos constituye. Sólo muere la forma efímera que tenemos, pero no la vida que somos.

El Sufismo, la corriente mística del Islam, nos dice que mientras vivimos en esta tierra estamos dormidos, pero solo cuando morimos despertamos.

 

Parábola en acción

Jueves Santo

Por: Teodoro Nieto. Burgos

Jesús se nos muestra en el Evangelio como un excelente narrador de parábolas, para ayudar a entender a la gente con lenguaje sencillo su Proyecto de Vida plena para el ser humano y para la humanidad. Pero no se limita a “contar” parábolas sólo con  palabras. Junto a estas narraciones encontramos también “parábolas en acción”, es decir, gestos simbólicos con un sentido mucho más profundo de lo que a primera vista puede aparecer.

En la Última Cena, Jesús podría haber contado a sus discípulos una parábola con palabras bonitas, hablándoles de un Dios que se rebaja hasta el extremo de hacerse esclavo. Sin embargo, él quiere escenificar, plasmar, revelar, con una acción que entra por  los ojos de cualquiera, que Jesús no se arroga el atributo de Señor dominador y autoritario, sino el de Hombre-Dios de infinita calidez y ternura, capaz de abajarse y  convertirse, no  en Señor que quiere ser  servido, sino en Servidor que entrega su vida sin reservas para la vida del mundo.

El lavatorio de los pies del primer Jueves Santo de la historia es una auténtica “parábola en acción”. Jesús no se contenta con predicar sobre el servicio sólo con palabras. El gesto de lavar los pies a sus discípulos va mucho más allá de conceptos y relatos. Esta  escena  visibiliza la actitud de Jesús como servidor, mostrándonos así que el servicio recíproco es  el único camino para crear humanidad, para construir la gran familia humana.

Los versículos 4 y 5 del capítulo 13  del Evangelio de Juan son  altamente elocuentes y solemnes porque ponen de relieve unas acciones concretas de Jesús como servidor: “se levanta de la mesa, deja el manto, se pone un delantal, se lo ata a la cintura, echa agua en la palangana, lava los pies de sus discípulos, y se los seca con el delantal que llevaba atado”. La acumulación de verbos parece expresar la trascendencia de su gesto.  El texto no dice a quién se los lava primero, porque nadie es más que nadie entre ellos. No está de más destacar que el lavado de los pies era un signo de hospitalidad y de acogida que, en una sociedad dominada por el hombre, estaba reservado a esclavos no judíos o a  mujeres.

Es también significativo que, “después de lavarles los pies, Jesús se puso de nuevo el manto” (Jn 13, 12), signo de autoridad. Pero el texto no dice que se quitara el delantal. Porque Él, más que como Señor, ha querido hacerse  Siervo y vivir como tal.

El mensaje de esta escena es una llamada de atención de Jesús a sus seguidores y seguidoras, que podríamos condensar en esta conocida frase: Quien no vive para servir, no sirve para vivir.

 

Uno de tantos

Comentario al Domingo de Ramos. Ciclo C

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante.

Maestro

Jesús es reconocido en varias ocasiones durante su predicación como “El Maestro” incluso por los fariseos, pero un maestro cuya fortaleza no entienden. No es manipulador utilizando su saber, no es liberador utilizando su potestad, no se apoya en armamentos para luchar, su autoridad no tiene nada que ver con la soberbia, sin embargo tiene fuerza, tiene poder, tiene autoridad… y todo lo manifiesta en el servicio. Él mismo se lo dice a sus seguidores “Vamos a ver, ¿Quién es el más grande, el que está a la mesa o el que sirve? El que está a la mesa ¿verdad? Pues yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lc 22,27) ese es su Señorío. Jesús lo pasa todo por el filtro del Amor.

No consintieron ser hijos

Jesús pone a esa sociedad, la que le tocó vivir, patas arriba. Desmanteló la ley, chilló la verdad a los poderosos, delató a los verdaderos bandidos, destruyó el templo por su mal uso… Y es que en el fondo pensó que se encontraba entre sus hermanos; hermanos por ser todos hijos de Dios, porque Él sí reconocía y vivía la paternidad de Dios.

Sabía que la guerra no terminaba con los conflictos, sabía que la paz siempre tiene que ir acompañada de la esperanza cuando es una verdadera paz, por eso, fue pacífico en su empeño, aunque luchador.

Y no hizo nada que no pudiera hacer un hombre cualquiera, por eso nos dice Pablo que fue “como uno de tantos”, porque siempre hizo lo que cualquier persona podría llegar a hacer, siempre y cuando su confianza en Dios-Padre fuera PLENA. “Su hacer” tenía que estar al alcance de un simple campesino, pastor… de cualquiera de nosotros.

Gastar la vida

Jesús nos mostró lo que Dios quería. Sabía que la vida comienza y termina en esta tierra y se gasta. El ofreció gastarla en el proyecto de Dios, en llevar el mensaje del Reino de Dios. Y fue una entrega sufriendo, con miedo, con sensación de abandono. Pero también Dios le mostró que Él no nos abandona nunca y que la fortaleza de su amor se siente en todos nuestros momentos por muy duros y extremos que sean.

Cuando acaba el día o la jornada de trabajo y notas el cansancio del día, y sientes que has dejado toda tu energía en ese caminar de hoy, te hace consciente y piensas que merece la pena gastar la vida y empeñarte en acompañar a tus hermanos, en luchar por la dignidad de cada persona con la que te encuentras, en reconocer el valor del que tienes a tu lado, en favorecer al otro, en facilitarle el caminar al compañero… el entregar tu vida al que lo necesita y abandonar tu vida en Dios, al estilo de Jesús, como uno de tantos.

Mi Buen Jesús…

Por: Secretariado de Espiritualidad.

Celebración

Del 28 al 30 de junio nos reunimos en Huarte (Navarra): Inés Hernández, Milagros Sanz, Carmen García y M. Carmen Martín para realizar la preparación inmediata a la celebración de las Bodas de Oro que se llevará a cabo el día 15 de agosto en El Escorial. Pocas pero parecen muchas. ¡Qué intensidad de vidas!

Celebran 50 años de Consagración, ¡cincuenta años que se dice pronto! pero son muchos años, meses, semanas, días… con el deseo de ser fieles a la llamada recibida y llevarla a cabo de la mejor manera posible. No es una cosa banal, es MUY IMPORTANTE y SIGNIFICATIVA, por esto, nos alegramos y damos gracias con ellas por su fidelidad y perseverancia.

Cuando hoy en día, casi todo es de quita y pon, de usar y tirar, de me comprometo y al día siguiente lo dejo,  de me caso me divorcio… esta fiesta aparece como la constatación de que sí se puede. El ser humano sí tiene capacidad de llevar a cabo proyectos de por vida, con la ayuda de Dios. Las cámaras de TV, las diferentes emisoras de radio, la prensa escrita… tendrían que dar fe de este acontecimiento. Al mundo y, sobre todo, a nuestros jóvenes, les haría mucho bien.

Todo nuestro encuentro nos presidía un pequeño altar donde aparecían una cruz de Rwanda, una virgen de Japón y un librito sobre la espiritualidad del cuidado. Tres objetos que querían simbolizar las vidas y la entrega de estas tres compañeras. A la luz de la Palabra de Dios y en compañía de María, hicimos un recorrido agradecido por cada una de sus historias, historias sagradas.

Y concluimos los días de preparación con las mismas palabras y la misma disposición con la que todo comenzó:

Fortalecidas con tu Espíritu,
seguimos diciendo, hoy,
“mi Buen Jesús, yo quiero hacer algo por ti”

Descargar (Bodas-de-oro-2013PDF.pdf, PDF, Desconocido)

Testimonio de Carmen Benito

Por: Carmen Benito Vita et Pax – Valencia

Desde Valencia, mi actual destino, después de muchos años viviendo en el extranjero, voy a explicar en qué empleo mi tiempo, mis horas de voluntariado, en esta etapa de la vida que Dolores Aleixandre define como “… etapa diferente de las anteriores en las que, junto a evidentes pérdidas, se nos presentan nuevas oportunidades”. Y, continúa, “cómo debemos disponernos a afrontarla con radical confianza: algo así como si le firmásemos a Dios un cheque en blanco en el que expresamos que, sea como sea ese tiempo, estamos seguros de su presencia y su compañía”. 

También me parece muy importante vivir con el convencimiento de que la entrega en el servicio debe ser para una persona consagrada lo que ocupe y mueva sus proyectos de seguir trabajando por el Reino, porque la misión es de siempre y para siempre.

En la fundación Ceimigra, en Valencia, imparto clases de español tres mañanas a la semana, de octubre a junio. Ceimigra es un centro de estudios para la integración social y formación de inmigrantes. Los grupos de estudiantes siempre están compuestos por alumnos de diversas nacionalidades de Europa, Asia y África, que reciben una enseñanza gradual y utilizan un material totalmente gratuitos; cada curso se prolonga durante tres meses y los alumnos que han asistido con regularidad y aprovechamiento, reciben un Certificado académico.

Para mí, en esta etapa de mi vida de jubilada, el poder continuar en lo que ha sido mi profesión, es sumamente gratificante. Nuestros alumnos, que hoy constituyen un grupo social necesitado y, en casos, hasta marginado, son un enriquecimiento para mí con sus vidas y sus experiencias. Yo les ayudo en algo vital para ellos, como es aprender el idioma español, y ellos me aportan otros valores; en las clases no sólo se trasmiten e intercambian conocimientos sino que se comparten vivencias y experiencias de mundos y realidades tan distintos. Lo más importante es la acogida hacia ellos y entre ellos, el trato y el respeto.

Además de las clases, dedico un día a la semana a ayudar en el Cottolengo del Padre Alegre de Valencia. Otra experiencia, muy diversa a la anterior, que me hace contactar con otro mundo, el del dolor y la impotencia, de la enfermedad y la deficiencia.

Puedo decir también que, cada día, al despertar por la mañana, agradezco al Señor la nueva oportunidad de poder vivir el don de ser testigo de su Vida y de su Paz.

Carmen Benito

Carmen falleció en enero de 2011, como homenaje publicamos el testimonio que nos compartió en el año 2010.

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