Tiranos con tinte en el pelo

Por: Maricarmen Martín. Vita et Pax. Madrid

En la historia de la humanidad siempre han aparecido personas que han querido dominar, imponer sus leyes y deseos, poseer un poder absoluto sobre las demás, levantar muros para que no entren los que no interesan, que su voz resuene por encima de las otras, tiranos con tinte en el pelo… y es curioso, cómo las mujeres tenemos una forma peculiar de enfrentarnos y vencer a estos faraones. A los de ayer y a los de hoy. Nuestras antepasadas, las mujeres del Éxodo, nos la enseñaron.

En el capítulo uno del libro del Éxodo aparece el faraón de turno con su poder ciego, corrupto y sin memoria. Necesita esclavos, brazos, mano de obra gratis para saciar su codicia. Pero además, tiene miedo, por eso, da una orden a las parteras de las mujeres hebreas para hacer morir a los niños hebreos. Ordena el infanticidio abierto, hay que matar a los niños ya nacidos. Orden de muerte y de discriminación a la vez. Matar a los niños y dejar con vida a las niñas. Es a ellos a quien teme, no ve ningún peligro en las niñas, al fin y al cabo, las mujeres son seres indefensos y débiles.

Junto a este poderío, aparecen dos mujeres insignificantes, Sifrá y Puá que, sencillamente, no dudan en desobedecer protegiendo la vida, buscando bases de futuro. Y lo hacen con una sabiduría y arrojo absolutamente libres: si éste reprime la vida, ellas la fomentan; si él quiere destruirla, ellas la van a salvar; como “profesionales de la vida” que son, tienen palabras y actuaciones sagaces a favor de la vida.

Las parteras se resisten a la orden de muerte, desobedecen y además mienten. Y Dios las aprueba, el versículo 20 dice “y Dios favoreció a las parteras”. Lo cierto es que lo debieron de hacer tan bien, son tan hábiles y actúan con tanta audacia, que el Faraón ni se da cuenta de que le han mentido descaradamente  y no toma ninguna represalia contra ellas. Cree con toda docilidad lo que le dicen las mujeres, de modo incuestionado e iluso, y cambia la orden. Es ahora todo el pueblo quien tiene que matar a los niños ya nacidos (Ex 1,22).

En el capítulo dos, las parteras dejan paso a otras mujeres valientes que van a continuar enfrentándose y desobedeciendo al faraón. Aparecen sin nombre: una es la madre de un niño hermoso, la otra es su hermana y la tercera es la hija del Faraón. Están en relación entre ellas por causa de una acción que, sin saberlo, van a hacer juntas: salvar un niño, salvar la esperanza, velar por el crecimiento de lo frágil, por el fortalecimiento de lo débil.

La madre, una mujer sometida política y socialmente a la ley de Faraón, llega un momento en que no puede ocultar más a su hijo y busca esconderlo. Lo pone en una cesta. Y es la segunda mujer, su hermana, la que se va a quedar a distancia para ver. Extraordinaria misión la de esta hermana que “vigilaba”, “cuidaba”, desde lejos a su hermano. Y la hija del Faraón que, al ver a un niño que llora, se compadece de su llanto con absoluto y tácito olvido de la orden de muerte que había dado su padre.

El Éxodo lo inaugurarán las mujeres que, hábiles y sabias, transgreden los poderes faraónicos. Ellas vencerán en osadía, atrevimiento y estrategia. Resistirán, desobedecerán y mentirán al tirano y Dios estará con ellas. Esta es una manera muy sororal de enfrentarse a los faraones. Redes de mujeres de distintos credos religiosos, de distintas nacionalidades, culturas, edades, condiciones sociales. Todas mujeres de la utopía y de la esperanza: esclavas y princesas, madres y hermanas, hebreas y egipcias, judías y musulmanas, cristianas y budistas, jóvenes y ancianas… Todas unidas a favor de la dignidad humana.

Es hoy como lo fue ayer. Sin violencia, sin derramar una gota de sangre, sin disparar un solo tiro, sin necesidad de ninguna guerra… las mujeres hacemos la revolución de la vida y nos enfrentamos a los faraones de turno, esos tiranos con tinte en el pelo.

Sororidad diciembre 2016

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Eco-justicia y paz en clave feminista

XIX Jornadas Mujeres y Teología de Guatemala

Afiche XIX Jornadas Mujeres y Teología%2c Guatemala

Sororidad mayo 2016

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Espacios de Paz. Signos de estos tiempos y relatos de mujeres

Nuestro LemaBuenos Aires, 28 al 31 de marzo de 2016. Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina

 

Por: María Jesús Laveda. Vita et Pax. Guatemala

 

Pequeña crónica de una linda experiencia

La participación en este congreso me significó una seria experiencia de estudio y trabajo que tengo que ir retomando, repasando, profundizando  y asentando en mi cabeza y en mi práctica de trabajo y apoyo a tantos grupos de personas con los que hoy me relaciono en Guatemala, especialmente mujeres.

Participantes

Participantes

Han sido cuatro días de encuentro con grandes mujeres teólogas, filósofas, inquietas por la teología y la relación entre mujeres que han puesto sobre la mesa sus estudios, reflexiones, investigaciones y prácticas que nos han enriquecido a todas y todos los participantes. Todas ellas han compartido sus relatos en el ámbito de crear espacios de paz, un signo de estos tiempos.

Tres grandes espacios:

  • Espacios de creación, pueblos originarios y medio ambiente.
  • Espacios de vulneración y sanación.
  • Espacios en movimiento: Migración y prácticas de paz.

En cada uno de ellos la participación de las ponentes ha sido brillante, concientizadora y cargada de energía para seguir animando la tarea de todas nosotras.

La distribución del tiempo ha estado muy organizado de manera que hemos tenido:

  • 6 paneles con tres ponentes en cada uno de ellos.
  • Mini-cursillos con certificación.
  • Talleres alternativos y simultáneos con los cursos.
  • Mesas temáticas con una variedad de aportaciones de una gran riqueza.

Evidentemente, cada participante tuvimos que elegir dónde participar. Yo, además de los paneles que eran de forma general, me integré en el Taller “Mujeres que promueven la paz, ayer y hoy”. Movimiento de búsqueda de una hermenéutica popular feminista en la práctica: desde el futuro, actuar en el presente, haciendo memoria del pasado.

En relación a las mesas temáticas, que estaban planteadas por ejes, participé en los siguientes:

  • Hermenéutica bíblica, espacios de paz y diálogo interreligioso.
  • Ética de la paz. Espiritualidad y cuidado.
  • Una teología más inclusiva a partir de lugares teológicos más inclusivos. La resiliencia teológica en el proceso de desencorva-miento de las mujeres.

Uno de los testimonios que más me impactó en relación a las prácticas de paz fue el aportado por Norma Morandini, mujer argentina, hija de una de las madres de Mayo y que vivió la experiencia de la desaparición de dos de sus hermanos, y que ya han sido confirmadas sus muertes. También la de Adolfo Pérez Esquivel y su martirio y tortura, vividos con tanta dignidad, fortaleza y paz.

Hay documentos que se pueden estudiar, pero el compartir la vida, del modo como ellos lo hicieron, es lo que nos permite una mayor toma de conciencia y energía para provocar cambios en nosotras mismas.

Tuvimos la oportunidad de hacer oración ecuménica, integrando formas y expresiones de los distintos pueblos indígenas. También hubo celebraciones de la eucaristía.

Nos regalaron con una clase magistral de tango que hizo las delicias de todas/os  y provocó intentos de aprendizaje en algunas/os.

En una segunda oportunidad nos brindaron la posibilidad de disfrutar con bailes folklóricos argentinos, de los llamados chacareras.

La organización del congreso ha sido excelente, de una gran eficacia y eficiencia. Resolviendo problemas, animando y acompañando a cada una de las participantes.

Mujeres artesanas de Paz

Mujeres artesanas de Paz

En el día de la clausura del congreso se hizo mención de las elegidas “Mujeres artesanas de la Paz” de diferentes países ofreciendo para cada una de ellas, un pequeño recuerdo significativo del

congreso que se le va a hacer llegar.

Buen asado. Buenas meriendas. Buena convivencia al estilo de las mujeres. Encuentros con amigos y siempre la alegría de saber que no estamos solas en la tarea y que “somos más”.

Regresamos cada una a nuestro lugar de vida y trabajo llevando en el corazón mucha alegría y el entusiasmo renovado de seguir trabajando con y por las mujeres.

Día 8 de marzo: una fecha para recordar y vivir

Comunicado ante el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Por: Mujeres y Teología de Ciudad Real. JOC: Juventud Obrera Cristiana   www.joc.es HOAC: Hermandad Obrera de Acción Católica   www.hoac.es

ACTOPÚBLICOEl 8 de marzo es un día para rememorar el pasado y ser agradecidos y agradecidas; para observar el presente y hacernos eco de la realidad; y también para mirar al futuro y lanzarnos valientemente hacia él.

8 de marzo de 1911: el pasado que construyó el presente. Fue en 1911 cuando se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer Trabajadora con una reivindicación a favor del derecho al voto, el derecho al trabajo y la no discriminación laboral.

Con aquel primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora se inicia una tradición que cumple 105 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Nuestra admiración, por tanto, hacia las mujeres que han luchado por defender su dignidad de mujeres y de trabajadoras, y que han conseguido la conquista de fundamentales derechos sociales, económicos y políticos.

8 de marzo de 2016: una acentuación de las desigualdades sociales Hoy, en este 8 de marzo, queremos tener presentes a todas las mujeres trabajadoras, especialmente a las que día a día luchan contra la incertidumbre económica y vital de un sistema económico que precariza nuestras condiciones de vida y de trabajo, que crea cada día más pobreza y más desigualdad.

Las mujeres con poca cualificación, con empleos poco remunerados y sin derechos, con importantes responsabilidades familiares son el eslabón más débil y que soporta mayor discriminación y mayor explotación por ser mujeres trabajadoras y trabajadoras pobres.

Los recortes sociales, las reformas laborales, la supresión de ayudas a la dependencia…, han generalizado la precariedad y la flexibilidad, con especial incidencia en las mujeres, doblemente discriminadas tanto en el ámbito doméstico como en el laboral, a pesar de los avances. Además, en una sociedad mercantilizada como la nuestra, el trabajo del hogar y los cuidados para sostener la vida, realizados desde la gratuidad, fundamentalmente por mujeres, no son valorados ni considerados.

Una mirada al futuro desde la esperanza. En contraste con la lógica actual que domina la vida social, política y cultural, hemos de aspirar a humanizar la sociedad, atendiendo preferentemente al empobrecimiento de millones de personas. La lucha contra las desigualdades, discriminaciones e injusticias que hoy padecen las mujeres necesitan de cada uno de nosotros y de nosotras. La corresponsabilidad entre ambos sexos es imprescindible y necesaria.

En este Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Mujeres y Teología, la JOC (Juventud Obrera Cristiana) y la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), nos comprometemos en nuestra tarea a trabajar por el sueño de la igualdad de derechos, igualdad de oportunidades y progreso para todos y todas: “Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente.” (Papa Francisco Evangelii Gaudium nº 104).

Invitamos también al conjunto de la sociedad a no permanecer impasible ante las situaciones de deshumanización y empobrecimiento de tantas mujeres. Este día es una llamada al compromiso y a la denuncia profética, a la reflexión y a la acción, sabedores y sabedoras de nuestra capacidad para organizar la vida social desde la igualdad y desde el respeto a la diversidad de cada hombre y mujer.

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