Oración ante el Mediterráneo

Nuestra indiferencia les ahoga

Por: Equipo de Difusión del Carisma. Vita et Pax.

 

Con fecha de 24 de marzo del presente año se va a celebrar una ORACIÓN por todas las vidas perdidas en nuestro mar Mediterráneo, convoca el Instituto Secular Vita et Pax en la Playa del Postiget de Alicante a las 19 horas.

Nos juntaremos para unidos reforzar nuestro “querer” salvar vidas y recordar, a todas las personas, que han huido del hambre, de las guerras, de las persecuciones,… de la MUERTE y acuden a nosotros pidiendo auxilio, un auxilio no escuchado y MUEREN, mueren buscando VIDA, una vida que se merecen como cada uno de nosotros.

ACOMPÁÑANOS para orar por TODOS los que no llegaron.

La relación con Dios

Domingo XXX del TO. Ciclo C

Por: Rosamary González. Vita et Pax. Tafalla (Navarra)

“Jesús dijo esta parábola por algunos que teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos,  y despreciaban a los demás”.

Las lecturas de este domingo se centran en la relación de las personas con Dios, sea de forma individual o colectiva. El libro del Eclesiástico nombra a un Dios juez: justo, sin acepción de personas para no perjudicar al pobre; escucha la oración del oprimido, la súplica del huérfano, el desahogo de la viuda en su lamento. Hoy podríamos añadir a este libro muchos más colectivos que sufren igual o más que entonces y de los que “pasamos” muchas veces aludiendo a nuestra impotencia para tranquilizarnos y no actuar con  mayor radicalidad en aquello que podemos.

Pablo aprovecha su carta a Timoteo para desahogarse de la soledad que ha sentido al verse abandonado, pero encontró la fuerza en el Señor para proclamar el mensaje a todas las naciones.

La parábola que nos presenta hoy Jesús, a primera vista, resulta tan intimista, tan oída y comentada, que puede perder la verdadera fuerza que contiene el mensaje del comienzo y del final.

Posiblemente, no terminamos de identificarnos ni con el fariseo ni con el publicano, o pensamos que tenemos un poco de los dos, sin entrar demasiado en la introducción de la parábola que nos dice a quién va dirigida.

En los tiempos de Jesús, como en los de hoy,  esta parábola se dirige a los que tiene más cercanos, a los que se consideran justos, a los que se creen poseedores de la verdad y por eso pueden estar seguros. Y a los que desprecian a los demás sencillamente por ser diferentes: por pensar de manera distinta, por actuar bajo otros criterios, por tener otros signos de identidad.

Pues bien, también nos la dirige hoy a nosotras, a las y los que nos creemos que actuamos con justicia y vivimos con la seguridad de cumplir la ley por encima de todo. Cuando oramos sin dejarnos interpelar por la palabra de Dios, cuando estamos tranquilas/os y no nos preguntamos qué debe cambiar en nuestra vida para vivir con mayor autenticidad y fidelidad el proyecto de Jesús.

En su oración, tanto el fariseo como el publicano, han subido al templo a orar, y los dos comienzan su oración de la misma manera: “¡Oh Dios!”. A partir de ahí todo cambia: su postura, la  seguridad  y el orgullo en uno, la  inseguridad y la humillación en el otro. Y Jesús termina con el final: “Os digo……  Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Las dos formas de oración son válidas y en cada situación de nuestra vida prevalece una forma de relacionarnos con Dios u otra. Lo importante será abrirle el corazón y dejarnos transformar por Él, en el que siempre estaba presente la relación con su Padre y la Misión.

Cuestión de confianza…

Domingo XVII T.O. Ciclo C

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona.

Cuestión de confianza, de amistad, de filiación… Orar es hablar con Dios, relacionarnos con él, hablarle como se habla con un amigo, como un hijo que dialoga con su padre o con su madre.  Así se relacionó Jesús con el Padre al que llamó cariñosamente Abba, Papaíto.

El Evangelio de hoy nos dice que los discípulos veían orar a Jesús. Ellos querían hacer lo mismo y  le pidieron que les enseñara cómo hacerlo. Les responde, en primer lugar, que han de dirigirse a Dios llamándole Padre.  Lo que vayan a decir partirá de una actitud de confianza en ese Padre que siempre está dispuesto a escuchar y a dialogar.  Después les indica qué es lo que pueden decir, en este caso pedir.

Y Jesús amplía su enseñanza sobre la oración con un ejemplo muy humano, muy nuestro. Ante una necesidad, ¿quién no acude a su amigo para pedirle un favor? A un amigo nos dirigimos porque confiamos en él, porque sabemos que nos puede ayudar y nos ayudará.

La primera lectura, del Libro del Génesis, nos presenta la figura de Abrahán, “El eterno creyente, el Amigo de Dios”, cantamos.  Abrahán habla-dialoga con Dios, como se habla con un amigo.  Intercede por el Pueblo, le pide a Dios que no lo castigue, porque no todos los de ese Pueblo han pecado, también hay justos, que han sido fieles a la Ley-voluntad del Señor…  La insistencia de Abrahán sólo se comprende desde la confianza que tiene con el que dialoga: está hablando con un Amigo.

En una conversación entre amigos no solo nos pedimos cosas. Dialogamos, escuchamos al otro, estamos dispuestos/as a ayudarnos. La confianza es mutua.  Dios también confía en nosotras/os. Somos hijas/os y tenemos parte en su herencia y la hemos de gestionar. Abrahán, Jesús, hablaban con Dios porque se sabían responsables del Pueblo, el Pueblo de Dios del que ellos formaban parte.

Para Jesús, el Pueblo ya no tenía los límites de Israel, el Pueblo es toda la familia humana.  Enseña a orar a sus discípulos con  mirada universal y les enseña a pedir lo más importante:

“Santificado sea tu nombre” significa reconocer a Dios como el autor de todo lo creado, el único que merece nuestro reconocimiento por lo que él es –Creador y Padre de todos-, por lo que somos –hijas/os-, creados a su imagen, y por todo lo que él puso a nuestro servicio.

“Venga tu Reino”, el Reino que él quiere para los suyos, para todos, para el mundo: “Reino de Paz y Justicia, Reino de Vida y Verdad”. Se lo pedimos a Dios, sabiéndonos responsables de colaborar a construirlo.

“Danos el pan de cada día”, para todos.  En otro momento Jesús les había dicho: “Dadles vosotros de comer”, pidiendo su colaboración, enseñándoles a compartir nuestra pequeñez, poniendo nuestra inteligencia y nuestro corazón para distribuir bien los bienes de la tierra que Dios los ofrece para todos.

“Perdona nuestras ofensas porque también nosotros perdonamos…” Es la manera de vivir fraternalmente, de vivir en armonía y en paz… “Ved qué gozo ver a los hermanos unidos…” solemos cantar. Todos cometemos errores, todos necesitamos el perdón de Dios y el de los demás y hemos de estar dispuestas/os a perdonar.

Y, conscientes, de nuestra debilidad,  pedimos: “…no nos dejes caer en la tentación”. Cualquier tentación, toda tentación: adorar a “dioses falsos” –dinero, poder, confort, consumismo, etc.-, priorizar mis intereses, cerrar el corazón  a las necesidades y al sufrimiento de los demás, de los que son nuestros hermanos, “carne de nuestra carne”, porque somos una sola familia, la familia humana.

Cuestión de confianza… y de responsabilidad.  Filiación, amistad, fraternidad… Relaciones de confianza, respeto, afecto, ayuda mutua… “Justicia + Amor = PAZ”.  Nuestro mundo presume del Progreso que ha alcanzado pero ese “Progreso” –que no es tal- solo alcanza a un 20% de la humanidad. La verdad es que somos un mundo pobre, frágil, necesitado. Con razón podemos y debemos rezar la oración que nos sigue enseñando Jesús. Hablemos con nuestro Padre-Madre con toda verdad y confianza: pidámosle que nos ayude a vivir como hijos suyos y como hermanos entre nosotros.

La oración de amistad

Por: D. Cornelio Urtasun

1.     Orar en el mundo de hoy

Dicen que es difícil convencer al hombre de hoy de la necesidad que tiene de ORAR. ¿No será que la dificultad radica  en  un concepto falso de la oración?

Pedir, solo pedir a un Dios “tapa-agujeros” ¿Tiene valor el clamor de Jeremías: “La tierra está desolada porque no hay quien recapacite en su corazón”?

La panorámica de hoy en gran parte ¿no es fruto de un mundo que no ora, que no sabe orar?

2.    Orar en Vita et Pax

Orar para los miembros de Vita et Pax, es aire fresco para sus pulmones. Si les falta el aire, mueren. Característico del Instituto es la oración de amistad. Se llama oración de amistad, al conversar de nosotros con Jesucristo, real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar, como un hombre habla con su amigo, como el hijo habla con su padre, la mujer con el marido, el enamorado con la enamorada, con sencillez, con naturalidad, con palabras llanas que salen del corazón y que van dirigidas al corazón del Señor.

No es definición que se encuentra por ahí. Es el regalo que Dios ha hecho a Vita et Pax y es la razón y explicación de su ser.

3.    Qué es la oración de amistad

El amigable conversar con nuestro Señor Jesucristo real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento  del Altar. El encuentro con Jesucristo Amigo, con mi Amigo Jesucristo. Hablar con Jesucristo como se habla con un amigo.

¿Cómo enhebramos la conversación con un amigo, con el amigo de nuestra mayor confianza?  El saludo, la conversación, la despedida. Algo así: lleno de sencillez, de diafanidad, de descomplicación, de cariño, de delicadeza, de ternura.

4. La amistad divina

4.1. Canto a la amistad con Dios

Salmo 16: “Por eso se me alegra el corazón y hasta mi carne en seguro descansa, pues no has de abandonar mi alma a la muerte, ni dejas a tu amigo ver la corrupción”
Salmo 22 (21) “Le confió a Yahvé, pues que él le libre, que le salve, puesto que es su amigo”.
Salmo 37 (36) “Apártate del mal y obra el bien. Tendrás para siempre una morada; porque Yahvé ama lo que es justo y no abandona a sus amigos”.
Salmo 40 (41) “En esto sabré que Tú eres mi amigo…”
Salmo 85 (84) “…pues habla Yahvé de paz, para sus pueblo, para sus amigos…”
Salmo 86 (85) “Guarda mi alma, porque soy tu amigo. Salva a tu siervo que confía en ti”
Sab 1,6 “La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres”
Sab 7,22-23 “Hay en ella un espíritu del hombre”

La Sabiduría forma los AMIGOS DE DIOS Y DE LOS HOMBRES. Sab 11, 26 “…Señor, amigo de la Vida (todo lo perdonas porque todo es tuyo…). Sab 12,19 “Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres”.

4.2. Nuestro amigo Jesucristo

Amigo de publicanos y pecadores” Mt 11,19
Amigo: con un beso entregas…” Mt 26,50
“Os digo a vosotros, mis amigos” Lc 12,4
“Todos sus amigos se mantenían a distancia” Lc 23,49
“Nuestro amigo, Lázaro, descansa…” Jn 11,11
“Nadie tiene amor más grande, que el que da la vida por sus amigos” Jn 13, 14.15
“Vosotros sois mis amigos… Os he llamado amigos… Jn 15, 14-15

5.   Así era Jesucristo

Sensible a la amistad con todos los estratos de la humanidad. Jesucristo, después de su muerte no cambió absolutamente nada, tampoco después de su Resurrección.

La historia de cada una de las apariciones contada por los cuatro Evangelistas, reflejan aquel corazón profundamente queredor, amigo y amador de los hijos de los hombres.

Los diálogos con Jesucristo en el Evangelio son las páginas quizá más arrebatadoras: Emaús (Lc 24, 13 -35); Tiberíades (Jn 21, 1-17); María Magdalena (Jn 20,11-18); Nicodemo (Jn 3,1-21); La Samaritana (Jn 4, 1-42); Resurrección de Lázaro (Jn 11,1-43); el ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41). Diálogos de Dios con Moisés: Ex 33,20. Nm 12,7. Dt 34,10.

6.    Así sigue siendo Jesucristo

El Jesucristo de los días de su vida mortal al que nos hemos asomado. El Jesucristo Resucitado que hemos contemplado: sencillo a la amistad, provocador del diálogo, cariñosamente guasón, provocador de las declaraciones de cariño, es el que está en el Santísimo Sacramento del Altar.

Está como es. Está como era. Quien tenga fe no puede menos de lanzarse en picado hacia Él a trenzar la más fiera de las amistades.

La ley del “dime con quién andas y te diré quién eres” es, entre otras, la razón que nos avasalla para buscar la amistad que Jesucristo nos brinda.

7.    Mi amistad con Jesucristo

¿Cómo potenciarla? Como toda amistad: ni más ni menos: progresividad, poco a poco.

Espiritualidad del cuidado de las personas enfermas o ancianas

Espiritualidad del cuidado de las personas enfermas o ancianas

Autora: María del Carmen Martín Gavillero.
Centro de Pastoral Litúrgica.
Col. Celebrar. Barcelona 2011

Este pequeño folleto contiene doce momentos de oración independientes entre sí pero con una clara conexión, formando un itinerario que da cuerpo a una “Espiritualidad del cuidado”. Va destinado a todo el público que esté interesado en el tema del cuidado y, de manera especial, a las personas que se dedican directamente a esta tarea.

Según la autora, son dos los objetivos que se pretende: 1) que el trabajo de cuidador o cuidadora se pueda vivir dándole todo el sentido de compromiso por el Reino que tiene. 2) agradecer este trabajo sencillo, callado, que muchas veces pasa desapercibido pero, sin el cual, la humanidad, los grupos o las familias no se sostendrían.

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