Nuevas miradas, nuevas respuestas, hoy

Jornada de Formación y Convivencia Cedis

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Un día Dios se plantó en mi vida

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

Hoy, después de unos años de la toma de decisión, mirando mi historia pienso que Dios sigue un proceso, su libertad llega hasta tal grado que no acorta los tiempos, que no limita los espacios al contrario deja que la decisión vaya llegando al ritmo que cada persona lleva.

Es todo un proceso. ¿Cuándo comenzó esa llamada? Solo tengo posibles momentos, posibles comienzos pero cuando pienso en ellos o los verbalizo también pienso que, a lo mejor, hay otros que en estos momentos no localizo. Eso me dicta la experiencia hasta el día de hoy.

Sí que es cierto que un día Dios dijo “ahora”, localizo ese momento en el cual sería capaz de verlo, de escucharlo y puso en marcha todo su encanto para deslumbrar, al estilo de San Pablo en su caída del caballo, en su ceguera, y lo consiguió, descolocó toda mi vida en dos segundos, los dos segundos en los que Dios SE PLANTÓ EN MI VIDA, se hizo presente, habitó mi interior. Y yo también me quedé ciega, ya no sabía cómo mirar y dónde “estar”.

Pero Él comprende la situación y me va poniendo caminos por delante, corría el año 2007. Un día empujada por la necesidad de informarme me encontré y conocí al Instituto Secular Vita et Pax y le encontré sentido a todo y me cautivó, sentí que por ahí me llamaba ese Dios de la Vida, ese Dios a quien acababa de descubrir y supe de ese camino diseñado que conducía a la felicidad, siempre de la mano de su amistad, la amistad con Jesucristo. El día 27 de mayo de 2012 hice mi primera oblación a renovar durante seis años hasta el compromiso definitivo.

Hoy 20 de mayo, Pentecostés he dicho un SI a ese Jesús que ha caminado conmigo y ha vivido los momentos más alegres, más inquietantes y conflictivos conmigo. Jesucristo a lo largo de estos años ha sido mi Maestro, el descubridor de mi vida, mi compañero, la mano que me guiaba, Mi Amigo con el que quiero vivir y caminar entre todos, ser una más entre los suyos. Jesús nunca me ha pedido abandonar mi vida, cambiarla,… solo quiere formar parte de ella. En mi vida Jesucristo ha puesto su sello de vida abundante y con ello todo tiene una luz especial, un matiz diferente, una traducción o interpretación novedosa, porque Jesús siempre es novedad. Gracias por estar siempre allí donde menos lo espero, gracias por tu ternura, gracias Jesús, mi Buen Amigo.

 

El Espíritu y nosotras

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación de Vita et Pax.

Hemos vivido momentos muy entrañables e importantes este último tiempo en Vita et Pax. Los días 11, 12 y 13 de mayo, en Moncada (Valencia), se reunieron M. Julia Bisbal, Josefina Lázaro, M. Teresa Urroz, Amparo Formentí y Paky Lillo para hacer un alto en el camino de este año tan especial; especial porque unas celebran sus bodas de oro de consagración, otra sus bodas de plata y otra hace su consagración. Faltaron dos compañeras que no pudieron asistir pero que estuvieron muy presentes. Son siete mujeres que, en diferentes momentos de su vida, han dicho sí a la llamada del Señor dando lo mejor de cada una.Reflexionaron y compartieron sobre un documento titulado “Mujeres oyentes de la Palabra”, como su nombre indica, la Palabra y cada una de ellas son las protagonistas principales de sus propias historias. Y les han acompañados otras mujeres también “Oyentes de la Palabra”: María de Nazareth en su vocación y misión, Isabel, Marta, la mujer el perfume y la mujer viuda. Han sido muchos años oyendo cada día la Palabra de Dios, vigilantes a su voz, de tal manera, que se han convertido, casi sin darse cuenta, ellas mismas, en mujeres oyentes de la Palabra. Y pueden decir como la mujer del Cantar: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama! … por él se estremecieron mis entrañas” (Ct 5,2-4).

Fueron días de agradecer a Dios su amor incondicional, la llamada, la presencia constante, el envío… y agradecer a Vita et Pax ser buen cauce, buena mediación para la respuesta. Fueron días de compartir desde la hondura, de rezar, de conocerse más en profundidad, de sorprenderse por la manera tan delicada como Dios se acerca a cada persona, a cada historia, a cada biografía…

 

Y el gran día de Pentecostés llegó y mientras M. Julia en Valencia, volvía a decirle sí a Dios después de cincuenta años repitiéndoselo de palabra y de hecho, en Pamplona, Paky hacía su consagración, le decía sí a Dios definitivamente. En la monición de entrada a la Eucaristía, Victoria se expresaba así: “Pentecostés, fiesta de la transformación y de la novedad, comienzo de una nueva vida según Dios. Hoy el Espíritu nos convoca, nos congrega y nos une. Se hace presente en medio de nosotras para enseñarnos cada vez más a creer en Jesús y aprender su estilo de vida, para impulsarnos al compromiso y seguir poniéndonos al servicio de la humanidad, para responder a las circunstancias que nos tocan vivir.

También hoy, Paky, seducida por el Espíritu de Jesús, sintiéndose llamada a prolongar la acción de Dios en la historia, quiere presentar su consagración definitiva al Señor en el seno del Instituto Vita et Pax, que ella ha elegido como camino para dar respuesta a su llamada”.

En un momento de la monición Victoria se dirigió directamente a Paky con estas palabras: “Paky, ya habías andado mucho por los caminos de la vida cuando conociste Vita et Pax. Sabías de esfuerzos y dificultades para salir adelante y llegar a cumplir tus objetivos; en tu última etapa has compartido tu vida entre personas carentes de libertad en la cárcel, junto a ellas has vivido realidades difíciles y penosas que sin duda han afectado tu vida. No los olvides.

Jesús viene a tu encuentro y te bendice con la Vida y la Paz. Que en esta sociedad, a veces, tan herida y fragmentada seas signo de vida, de inclusión, tolerancia y fraternidad”.

No nos queda otra cosa que, junto con el salmista, cantar: El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres; y al Espíritu pedirle de corazón: ¡Ven Espíritu y entra hasta el fondo de nuestro corazón, enséñanos, acompáñanos y guíanos en nuestra misión!

Desde dentro y desde abajo

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax. Madrid

Para Vita et Pax el Adviento siempre tiene un sabor especial. Junto con toda la Iglesia esperamos la venida de nuestro Salvador y, en el corazón del mismo, en la festividad de la Inmaculada Concepción, desde los orígenes del Instituto, tenemos la costumbre de celebrar las oblaciones de las nuevas jóvenes que se quieren consagrar a Dios.

Sin ruido, sin titulares, sin parafernalia, en este Adviento 2017, dos jóvenes, después de unos años de preparación, decidieron decir sí a la llamada de Dios con todas sus consecuencias. Y también desde los orígenes, a este acto de entrega personal lo hemos llamado oblación. Oblación significa ofrenda y sacrificio que se hace a Dios, es decir, entregamos nuestra vida a Dios. Pero no hay nada nuestro que no hayamos recibido primero. Lo que somos, lo que hay de más precioso en cada una, lo más bello de nosotras mismas, no depende de nosotras. Nos es dado. Darse simboliza el amor. Quien ama da al otro o a la otra lo que necesita, es más se da a sí misma. Y se da sin calcular, en gratuidad, al estilo de Jesús.

En el fondo está nuestra libertad para elegir y nuestra voluntad para mantener esa decisión. Nadie nos obliga a consagrarnos. Hemos “escuchado” la llamada de Dios y le decimos SÍ. Y lo hacemos a través de una mediación, el Instituto Secular Vita et Pax. Somos un grupo de mujeres con una espiritualidad y una misión concreta que bebe de un carisma regalado por Dios.

La fórmula de la oblación empieza diciendo: Mi buen Jesús, yo quiero hacer algo por ti. En la Historia de la Salvación, la historia que cuenta la relación de Dios con los seres humanos y de los seres humanos con Dios, sorprende la colaboración que Dios ha pedido a hombres y mujeres y que estos han podido ofrendar a Dios, de la cual, como vemos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, ha dependido la intervención de Dios en el mundo. Conocemos la colaboración de mujeres bíblicas: Ruth, Isabel, María de Nazareth…; conocemos la colaboración de nuestras primeras compañeras de Instituto: Venturi, Esperanza, Lola, Margarita… Y, este año, se unieron para colaborar con Dios Pauline y Beatriz.

 

Estamos, además, dentro de la Secularidad Consagrada, es decir, seguimos siendo laicas. Y como a cualquier laica o laico, lo que nos caracteriza es nuestro “ser-en-el-mundo” o mejor dicho, nuestro “ser-para-el-mundo”. Por tanto, nuestra vocación propia consiste en ser testimonio de Cristo muerto y resucitado en medio del mundo; vivir su fe, esperanza y caridad a través de la inserción en la sociedad.

Estamos llamadas a vivir nuestra fe y misión desde una vida totalmente inmersa en las condiciones, relaciones y actividades propias de la sociedad en la que vivimos, es decir, en la profesión civil, en la vida familiar, en las relaciones sociales, políticas, económicas… De esta forma, estamos llamadas a realizar en la vida la enseñanza de Jesús de ser fermento en la masa (Lc 13,21), aportando con nuestra vida una Buena Noticia al mundo, para transformarlo y recrearlo desde los valores del Reino.

Nuestro templo es el mundo porque es ahí donde Dios “puso su tienda” y busca siempre que en ese mundo haya más justicia, libertad y fraternidad. El ser y el actuar en el mundo son para nosotras no sólo una realidad antropológica y sociológica, sino también una realidad teológica y eclesial. Esto es muy importante porque, entonces, la presencia cristiana en el mundo ya no será desde fuera y desde arriba, sino desde dentro y desde abajo.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

  • M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono     678 89 88 38.
  • M Jesús Antón Latorre. Teléfono    660 76 91 28.

Dirección de correo:  vidapaz@vitaetpax.org

Una vocación para el mundo

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

 ¿Qué son los Institutos Seculares?, ¿cómo nacieron?, ¿en qué circunstancias históricas?, ¿cuál es su estilo de vida? Estas y otras son preguntas que se hacen quienes se acercan a los Institutos Seculares con deseos de informarse o, sencillamente, de contemplar el bello jardín de carismas que adornan la Iglesia.

Los Institutos Seculares son asociaciones de creyentes –hombres y mujeres- laicos, laicas y también sacerdotes-, que viven la plena consagración a Dios, en el mundo y dentro de él, inmersos totalmente en sus estructuras, con la pretensión de impregnarlas de espíritu evangélico.

Los Institutos Seculares surgieron como respuesta a un momento histórico concreto, – finales del siglo XIX-, en el que avanzaba velozmente el proceso de secularización en virtud del cual, las realidades temporales: la sociedad, las ciencias, las artes, la política, etc., conquistaban su legítima autonomía y se separaban de la religión. Este proceso, lógico y necesario, entrañaba un serio riesgo: el secularismo, es decir, el prescindir de Dios.

Este riesgo fue intuido tempranamente por mujeres y hombres que vieron la urgente necesidad de permanecer dentro de la sociedad sin abandonar sus profesiones y viviendo, con todo radicalismo, los consejos evangélicos.

En aquel entonces, fue ésta una idea revolucionaria a la que se fueron adhiriendo muchas personas que sentían esta inquietud. Costó que se abriera paso en la Iglesia pero lo consiguió. En el año 1947, bajo el pontificado del Papa Pío XII, fue reconocido oficialmente este nuevo estilo de consagración.

En boca de Pablo VI diremos que “Si nos preguntamos cuál ha sido el alma de cada Instituto Secular que ha inspirado su nacimiento y su desarrollo, debemos responder: el anhelo profundo de una síntesis; el deseo ardiente de la afirmación simultánea de dos características: 1) la total consagración de la vida según los consejos evangélicos y 2) la plena responsabilidad de una presencia y de una acción transformadora desde dentro del mundo para plasmarlo, perfeccionarlo y santificarlo”.

Y, más recientemente, el Papa Francisco hablaba así a los Institutos Seculares: …todos los días, hacer la vida de una persona que vive en el mundo, y, al mismo tiempo, custodiar la contemplación, esta dimensión contemplativa hacia el Señor y también en relación con el mundo; contemplar la realidad, como contemplar las bellezas del mundo, y también los pecados graves de la sociedad, las desviaciones, todas estas cosas, y siempre en tensión espiritual… Por eso vuestra vocación es fascinante, porque es una vocación que está justo ahí, donde se juega la salvación no sólo de las personas, sino también de las instituciones. Y de muchas instituciones laicas necesarias en el mundo. Por eso pienso así, que con la Provida Mater Ecclesia, la Iglesia ha realizado un gesto verdaderamente revolucionario.

Llevamos, pues, poco más de cincuenta años de recorrido. Dentro de la familia eclesial, doblemente milenaria, suponemos una realidad joven y como tal, vigorosa, ilusionante y llena de esperanzas. Existen más de 170 institutos diseminados por el mundo, cada uno con su carisma específico, enmarcado en la amplia misión que la Iglesia les ha confiado: ser en el mundo luz, sal y fermento.

Si quieres conocer más sobre los Institutos Seculares e ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo: vidapaz@vitaetpax.org

 

 

Agenda Cuarto Trimestre año 2017

Agenda Vita et Pax

 

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

 

  • 1 de Octubre: Celebración de Santa Teresa del Niño Jesús. Patrona de Vita et Pax.

 

 

  • 2 y 19 de Octubre: Retiro de inicio de curso del Grupo Vida y Paz de Barcelona y Ciudad Real

 

 

 

 

  • 7 de Octubre Asamblea de CEDIS. Madrid.

 

 

 

  • Del 23 al 29 de Octubre Ejercicios Espirituales en Huarte (Navarra).

 

 

  • Del 9 al 17 de Diciembre: Convivencia de Vita et Pax en Guatemala

 

 

  • 8 de Diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción:
    • Se asociará al Instituto: Clémentine
    • Realizarán su Oblación al Señor: Pauline y Beatrice
    • Renovarán su Oblación: Judith, Dative y Verena

 

  • Del 10 al 16 de Diciembre: Convivencia de Vita et Pax en Ruanda

Gracias

Bodas de oro

Por: M. Carmen Latre. Vita et Pax. Alicante

Señor aquí estoy para darte las gracias por estos 50 años de mi Oblación, gracias por tu LLAMADA.

Gracias a todas las personas que me ayudaron a poder vivir mi vocación.

A mi familia, especialmente a mi madre, que le costó mucho aceptarlo, pero no me puso inconvenientes y gracias a mis hermanos y hermana Amparo que siempre me ha ayudado.

Gracias al Padre Cornelio por todo lo que recibí de él directamente y a través del Instituto.

Gracias a muchos sacerdotes que siempre han estado a mi lado dándome fortaleza.

A muchas compañeras de Instituto, especialmente en los años de formación. Que algunas ya están en el cielo, como Carmen Molina, Ventury, Consuelo Amorós y a Carmiña que está aquí presente y siempre está dispuesta a ayudarme.

También quiero recordar a las que hemos vivido y trabajado juntas muchos años como son: Carmen García, Ascensión Cebrián, Ma. Carmen Castells y Leonor Casiano, que ya está gozando de la Echechiquia del Cielo.

También quiero agradecer al Instituto por todo lo que me ha dado, por tanto que he recibido en los tiempos de formación y a través de las Convivencias, cursillos, etc., etc.

He tenido diversas etapas en la vida: de trabajos, vivencias, dificultades, etc. etc. Pero estoy contenta, puedo decir que prácticamente no he tenido crisis, la vida me ha dado mucho.

Por eso Señor quiero seguir haciendo algo por Ti, (como hemos escrito ahí en el altar).

Quiero vivir el presente con coherencia, con alegría, con esperanza, con ilusión… Confiando plenamente en tu Espíritu que está en mi, que me da fuerza y ánimo.

Quiero aceptarme y aceptar a las demás como son.

Quiero caminar sin temor a riesgos. Caminar con libertad. Donde está el Espíritu del Señor hay libertad y como Tú estás en mí, quiero esa libertad.

Quiero ser dadora de VIDA Y PAZ  a través de mi entrega a los demás.

          GRACIAS SEÑOR JESÚS

          GRACIAS MARIA, MADRE DE JESÚS, que siempre me has llevado de tu mano.

Y por último quiero agradecer al Consejo actual y en especial a Ma. Carmen Martín que a través de los temas que preparó y trabajamos juntas, las tres que celebramos las bodas de oro, he podido hacer esta pequeña historia de mi vida y reconocer y ver tanto como he recibido desde la llamada del Señor, hasta la actualidad.

                            GRACIAS SEÑOR JESÚS

                            GRACIAS A VITA ET PAX  y

                            GRACIAS A TODAS VOSOTRAS QUE FORMAMOS EL INSTITUTO.

 

 

 

La vocación esencial

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax

“El laico o laica es una persona bautizada, discípula de Jesús y miembro del pueblo de Dios” (Cf. LG 31).

Hasta el Concilio Vaticano II a los laicos se nos definía por lo que no somos: ni sacerdotes ni religiosos. El Concilio buscó superar esta definición negativa para afirmar que el laico o laica es una persona bautizada, discípula de Jesús y miembro del pueblo de Dios.

Por el bautismo los laicos se convierten en hijos de Dios, miembros de Cristo y de su cuerpo, que es la Iglesia; son consagrados como templos del Espíritu y participan de la misma misión de Jesucristo.

La persona laica no sólo pertenece a la Iglesia sino que es Iglesia. La Iglesia no está plenamente constituida si, junto a los obispos, sacerdotes y religiosos, no existe un laicado adulto y responsable.

La persona laica está llamada a vivir su fe y misión cristianas desde una vida totalmente inmersa en las condiciones, relaciones y actividades propias de la sociedad en la que vive, es decir, en su profesión civil, en la vida familiar, en las relaciones sociales, políticas y económicas. De esta forma, está llamada a realizar en su vida la enseñanza de Jesús de ser fermento en la masa (Lc.13,21).

Según el Concilio Vaticano II: “A los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios. Viven en el siglo, es decir, en todos y en cada uno de los órdenes y ocupaciones del mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia está como entretejida. Allí, llamados por Dios, para que, desempeñando su propia profesión guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento”.

El papa Francisco lo dice una y otra vez, de una manera clara y contundente: el laico debe “primerear” para “hacerse prójimo”, con una especial atención a las “periferias existenciales”.

A su vez, las personas laicas somos movidas por una profunda espiritualidad. La espiritualidad laical es un modo de pensar, de decir, de estar en las situaciones de la vida cotidiana, preguntándose: “Y Tú, Señor, ¿qué harías en este momento, en esta dificultad, en esta situación?”. No se trata de repetir, sino de hacer memoria, de transmitir una visión de la vida, un estilo, un compromiso como el de Jesús.

Dentro del laicado han surgido los Institutos Seculares como Vita et Pax. Somos laicos, hombres y mujeres, que queremos vivir la consagración a Dios en medio del mundo, en la cotidianidad de la vida.

 

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo:vidapaz@vitaetpax.org

… y de nuevo Moisés y su llamada

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

El encuentro decisivo en la vida de Moisés ocurre durante un día normal de trabajo: “Moisés era pastor del rebaño de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios” (Ex 3,1). Moisés era un hombre extranjero que trabajaba para vivir. Como tantos hombres y mujeres de su tiempo y del nuestro. Durante ese trabajo humilde y por cuenta ajena es cuando ocurre el acontecimiento que cambiará su historia.

Las fábricas, las oficinas, las aulas, los campos, las casas… pueden ser y son el lugar de los encuentros fundamentales de la vida, también del encuentro con Dios. Los momentos decisivos nos llegan en los lugares de la vida ordinaria, mientras trabajamos o simplemente, vivimos y convivimos. A veces, podemos participar en liturgias, hacer peregrinaciones, retiros espirituales y vivir experiencias espléndidas. Pero los acontecimientos que nos cambian ocurren en la vida diaria, cuando, sin buscarla ni esperarla, una voz nos llama por nuestro nombre en los lugares humildes de la vida. Fregando los platos, corrigiendo los deberes, conduciendo un autobús, haciendo la compra o pastoreando un rebaño junto a las zarzas que arden en nuestras periferias.

Moisés no es elegido por ser bueno o por ser mejor que otros u otras. Moisés sabe escuchar la voz que le llama y responde “heme aquí”. Una voz que, encima, no conoce. Moisés no se había educado con su gente. Había crecido con los egipcios, había vivido en un pueblo extranjero, con otros dioses. No había oído las historias de los patriarcas en las largas noches bajo la tienda. Los mismos nombres de Abraham, Isaac y Jacob le decían poco o nada.

Por eso, Moisés dialoga con Dios, discute con Él, le pregunta su nombre, le pide señales, se resiste, presenta objeciones y al final se pone en camino: “Ahora, pues, ve…”. En este diálogo se nos desvela una dimensión esencial de toda vocación profética. No es tener mucha capacidad para hablar ni tener mucha técnica lo que da contenido y fuerza a la profecía. Hay profetas que han salvado y siguen salvando a gente sin saber casi hablar ni escribir, profetas que han hablado y escrito palabras de vida.

La profecía es gratuidad, y su primera expresión es reconocer que la vocación recibida es un don, no mérito humano. La persona llamada no es dueña de la voz. Las únicas palabras que el profeta necesita saber decir es: “Heme aquí”, como Moisés. Y Dios no es un soberano que imparte órdenes a sus súbditos. Es el Dios de la alianza que dialoga, convence, se enfada, argumenta… Y necesita el sí de Moisés para actuar en la historia, como necesitará más tarde el sí de María y ahora nuestro propio sí para seguir actuando en el hoy de la historia.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

  • M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono     678 89 88 38.
  • M Jesús Antón Latorre. Teléfono    660 76 91 28.

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Vidas con fondo

Por: Secretariado de Espiritualidad de Vita et Pax.

Son vidas sencillas, cotidianas, sin mucho brillo, pasan casi desapercibidas; tampoco son personajes excepcionales, sino seres comunes, corrientes, unos de tantos… No aparecen en revistas del corazón ni en Telediarios, pero si nos detenemos a contemplarlas percibimos que dentro de ellas existe una dimensión de infinito que todo lo llena de sentido y de plenitud. Son M. Carmen, Pili y Mary que están celebrando sus Bodas de Oro de vida consagrada.

Hace más de cincuenta años intuyeron, cada una a su manera, que Dios se les hacía presente y las llamaba a una forma de vida alternativa que se centraba en el seguimiento de Jesús y su Reino. No era cosa fácil. Si se quiere ser fiel a esta llamada, la vida, la nuestra, tiene que estar afinada cada día como una guitarra de alta calidad para que el don del Espíritu, encarnado en el “abajo” y el “adentro” de la historia, la haga sonar con armonía.

Y, dijeron sí, consintieron explorar y empeñar sus vidas en decir sí a esa llamada. No eran muy conscientes de lo que hacían, del lío en que se metían, pero se arriesgaron, dejaron lo que traían entre manos y se embarcaron en la aventura apasionante que supone ser discípula de Jesús de Nazareth.

No han hecho el camino solas, eligieron caminar con otras mujeres que habían sentido la misma llamada y también respondieron sí. Como medio para su consagración eligieron el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu. Este grupo de mujeres aspiran a vivir vigorosamente de la Vida de Jesucristo. Vivir de la Vida de Jesús e irradiarla, y convertirse en artífices de su Paz es el objetivo primordial de Vita et Pax. Objetivo que M. Carmen, Pili y Mary hicieron propio.

En medio del mundo pusieron su hogar, por eso, han estado por medio mundo incansables en su misión: Japón, Ruanda, Italia, España… No ha habido cultura, pueblo, raza o nación en la que se hayan sentido extrañas. Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades. Más de una vez alguna hizo la maleta para regresar por donde había llegado. Pero se quedó. Y la aventura continúa hasta hoy, tal vez, con otro ritmo, con otra velocidad, pero con la misma ilusión y pasión.

Estamos ante tres testigos de la fe. Con ellas hemos tenido la suerte de convivir un fin de semana en Huarte (Navarra) compartiendo, rezando, dando gracias… narrando su experiencia de vida donde se va entrelazando el encuentro con Dios y el encuentro con la humanidad. Mary, Pili y M. Carmen, sólo son tres nombres, pero pueden evocarnos a las innumerables personas que realizan experiencias parecidas en el anonimato de sus vidas sin grandes titulares. Ellas manifiestan ese fondo último de toda realidad donde late el compromiso fiel de Dios con nosotras y de nosotras con Dios.

A veces tenemos la gran suerte de encontrarnos con personas que nos transmiten este misterio. En ellas descubrimos la acción del amor infinito del Dios humilde, velado y revelado en la creación, la historia y en la biografía concreta de cada persona. Este es el caso. ¡¡Gracias!!

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