Un profeta entre los tuyos

4º Domingo T.O. Ciclo B

Por: M. Jesús Antón. Vita et Pax . Madrid

Suscitaré un profeta entre tus hermanos y es a él a quien escucharán.

Dios promete que tras la muerte de Moisés suscitará un profeta, más bien una serie de profetas  que trasmitan al pueblo su Palabra, el profeta prometido es Jesús.

Marcos inicia su evangelio mostrando cuál va a ser  la actividad de Jesús: enseñar y curar, siempre a favor de la persona,  especialmente cuanto más necesitada esté. En el evangelio de hoy  nos dice que Jesús y sus discípulos fueron a Cafarnaún y el sábado  entró en la sinagoga a enseñar. Ante la persona y la actividad de Jesús hay admiración y rechazo, qué es esto y quién es éste.

La audiencia de la sinagoga  debía de estar harta de oír siempre lo mismo (como nos puede pasar hoy). Enseñaban los preceptos y la Ley, no el bien de la persona;  por eso se sorprenden y admiran ante la enseñanza de ese día, Jesús enseña otras cosas y de otra manera. Jesús habla del Reino de Dios, les llama la atención que  habla con mayor sencillez de las cosas de Dios, tal y como él las ve. Les enseñaba con autoridad porque no hablaba de oídas sino de su experiencia interior, trataba de comunicar a los demás sus descubrimientos sobre Dios.

Su experiencia le decía que lo único que Dios quería era el bien de la persona. Esta manera de ver a Dios y la Ley no tenía nada que ver con lo que los rabinos enseñaban.

¿Qué percibieron los galileos en Jesús para decir que enseña con autoridad, no como los letrados?  ¿dónde está la diferencia? ¿por qué ven en Jesús algo nuevo?  Lo que están viendo es la coherencia en Jesús entre lo que enseña y lo que hace. Enseña curando y habla liberando.

Jesús como buen profeta conocía bien el poder del mal: la desigualdad, la violencia, pobreza, explotación… La lectura de los signos de los tiempos debió ser parte integrante de la espiritualidad de Jesús.

Dios siempre habló a su pueblo a través de los profetas, pero de una manera  muy especial nos ha hablado a través de Jesús. Escuchemos a Jesús y seamos hoy también nosotras sus profetisas.

 

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