Variedad de vocaciones en el mismo Proyecto de Dios

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

Cada persona tiene su llamada de Dios única e irrepetible. Lo vemos con nitidez en los relatos bíblicos: liberar al pueblo, organizarlo, presidir asambleas, cantar, profetizar, animar, guiar… Misiones grandes y pequeñas, importantes y menos importantes. Misiones que valen para siempre o para muchas generaciones, y otras pasajeras o sólo para la persona que la recibe.

Y para llamar, Dios usa los más variados medios de comunicación: sorteo, aclamación, sugerencia de la comunidad, percepción de las necesidades del pueblo, llamada interior, sueños… ¡Ninguna vocación se repite!

La llamada de Dios no quita la libertad de las personas; cada una reacciona a su modo ante la misión que recibe. Cada una libra dos luchas: la gran lucha de la transformación del mundo y la pequeña lucha interior de la conversión personal. Las dos son igualmente importantes.

Pero, pasemos a ver las “fotografías” del álbum de la familia de Dios:

  • Abraham: llamado a ser el padre de un pueblo, le cuesta creerlo y se prepara otros proyectos (Gn 12,1-3; 15,1-6; 17,15-22; 22,1-8).

  • Sara: cuando la llama Dios se ríe. Le cuesta creer en la llamada, en Abraham y en sí misma (Gn 18,9-15).

  • Moisés: llamado para liberar al pueblo, tiene miedo y se excusa, pero acaba aceptando (Éx 3,11.13; 4,1.10.13).

  • Miriam: llamada por su talento y por la necesidad del momento, convoca a las mujeres para celebrar la victoria (Éx 15,20).

  • Débora: llamada para liberar al pueblo en un momento difícil de su historia, llama a otras personas para que le ayuden (Jue 4,1-10).

  • Ana: recibe la llamada para ser madre del profeta en el momento en que desahoga su corazón ante el Señor (1Sam 1,9-18).

  • Saúl: a pesar de ser llamado por aclamación, ungido y elegido a suerte (1Sam 10,1-8.17-24), no supo mantenerse fiel.

  • Oseas: un drama familiar y una fuerte experiencia de amor le ayudan a descubrir su misión al servicio del pueblo (Os 1,1-3,5).

  • Jonás: es la imagen del profeta que no tiene la valentía de asumir su llamada y huye (Jo 1,3).

  • Isabel: cree en la llamada, concibe y reconoce la presencia de Dios en María (Lc 1,23-25.41-45).

  • José: llamado a ser esposo de María, rompe con las normas de la época y no repudia a María (Mt1,18-25).

  • María: acostumbrada a meditar los acontecimientos (Lc 2,19.51), escucha y acoge la Palabra del ángel, encarnándola en su propia vida.

  • María Magdalena: llamada por Jesús a ser la primera testigo de la resurrección (Mc 16,1.9; Jn 20,11-18).

  • Bernabé: el primero en compartir sus bienes (Hch 4,36ss), es llamado para cumplir misiones complicadas (Hch 9,26-27; 11,22-26; 13,2).

  • Lidia: siente la llamada al oír la predicación de Pablo y se convierte en la primera coordinadora de las comunidades en Europa (Hch 16,14ss).

  • Priscila y Aquila: matrimonio amigo de Pablo. Los dos responden a la llamada combinando las exigencias de las comunidades con las posibilidades de su profesión (Hch 18,2-3; Rm 16,3-5).

Si quieres tú formar parte también en esta lista e ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo: vidapaz@vitaetpax.org

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