¿Vamos a dejar pasar este momento de la historia?

martes, diciembre 13th, 2011

Por: Maite Menor Esteve – Vita et Pax. Guatemala

4º Domingo de Adviento 2011

 

Adviento es tiempo de espera, de preparación, de renovar la esperanza en que un mundo mejor es posible. Hoy como ayer, nuestro mundo necesita renovar la esperanza, para que los pobres, marginados, excluidos, los  sencillos, los sin poder, descubran que D**s tiene un proyecto sobre la humanidad en el que ellos están incluidos. Un mundo donde los poderosos dejen las cadenas de la opresión, donde cesen las guerras, las desigualdades, las injusticias, todo tipo de violencia o agresión entre los seres humanos. Adviento, tiempo  en que se anuncia la liberación de todas las opresiones y esclavitudes.

El libro de Samuel nos habla de que D**s no acepta la oferta de David de construirle una casa, D**s no  quiere encerrarse en un lugar concreto, quiere ser libre y moverse por la historia. Una historia de paz entre todos los pueblos de la tierra, pero una paz que brote de la justicia y del trato equitativo. D**s le da el poder a David para que esté al servicio del bien común y en beneficio de todos. Quiere ser un padre para él y que él sea su hijo. Eso es lo que D**s quiere hoy para nuestro mundo, que seamos hermanos/hermanas y que vivamos como tales. Quiere convertir la tierra y la humanidad en un hogar para todos, quiere que sea la casa paterna y materna, donde todos y todas, habitemos en el gozo de la sororidad y de la abundancia de bienes para todas y todos. Una casa donde nadie se sienta con más derechos que otros y todos nos respetemos. Una casa donde todos tengamos lo suficiente para vivir y la dignidad de la persona y de la tierra, sea respetada como algo sagrado.

El evangelio del cuarto domingo de adviento nos presenta cómo María se abre a la acción de D**s  en  ella,  una  acción  que  la  desborda,  la  sorprende  y  la  descoloca.  D**s  es  así, desbordante,  sorprendente  y  tantas  veces,  descolocante,  pero  siempre  respetuoso  de libertad personal. María dijo sí, pero fue desde  su libertad. D**s siempre nos pregunta, cuenta con nosotras, no hace nada por la fuerza ni por la  imposición, solo invita, suscita, motiva, impulsa. Hay un espacio de libertad personal en lo más hondo de  cada una, cada uno, donde D**s nos hace la oferta y espera la respuesta personal, es una espacio de intimidad  profunda,  donde  estamos  a  solas  con  D**s.  Es  ese  espacio  donde  ganamos hondura,  profundidad y verdadera humanidad. En este domingo, nos podemos preguntar qué oferta, qué pregunta, qué invitación nos hace D**s a cada una, a cada uno… Lo mismo que para el pueblo de Israel, la presencia de Jesús significó un cambio en la historia,  tal vez, hoy es a través de nuestra presencia que nuestro mundo puede cambiar, podemos sembrar semillas de esperanza, nuevas relaciones, replantear problemas y buscar nuevas soluciones.

Nuestro mundo necesita otras alternativas a las actuales, y nosotras, nosotros, tenemos la oportunidad de ofrecerlas ¿Vamos a dejar pasar este momento de la historia?

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