8 de marzo y algo más

miércoles, marzo 4th, 2015

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Mujeres y Teología Ciudad Real.

Cooperativa de mujeres. Brasil

Cooperativa de mujeres. Brasil

Para poder sobrevivir, la especie humana, además del trabajo productivo, ha necesitado el trabajo reproductivo. Hay que remplazar los productores o incluso incrementar su número, de otra manera el grupo se extingue. Estas dos actividades humanas primarias, necesarias para la supervivencia, se han atribuido al varón y a la mujer respectivamente. Es lo que se llama la división sexual del trabajo. El varón trabaja produciendo, la mujer reproduciendo. Por experiencia sabemos que, aunque ambos han recibido el nombre de trabajo, no se les ha considerado equiparables.

Sin embargo, a lo largo de la historia, las mujeres también han realizado trabajos productivos que han contribuido al sostenimiento del grupo o de la familia pero por mucho tiempo, este trabajo no se ha considerado “verdadero”, sino un añadido, algo sin importancia, al trabajo del varón.

Cuando las mujeres han entrado en el espacio público, sus trabajos han sido por lo general una prolongación de lo que se consideraba en ellas

Haciendo pan. Rwanda

Haciendo pan. Rwanda

habituales: asistencia a ancianos y enfermos, enseñanza a los niños; o prolongación de sus trabajos caseros, como el tejer, cocinar, limpiar…; o complementos al trabajo del varón, como secretarias. Aun cuando desempeñe las mismas tareas que el varón, como estamos viendo en la actualidad, se sigue considerando su trabajo menos auténtico de ahí que se le pague menos.

Así pues, a las mujeres se las ha identificado con el trabajo reproductivo, el cual se cumple fundamentalmente en el espacio privado. Mientras que se ha concebido el espacio público como lugar del desarrollo humano y social por excelencia. Este el el lugar de la política, de la cultura, del ocio… Desde esta concepción, a quien se excluye de ese lugar se le priva del medio para adquirir su humanidad, expresarla y cultivarla. Por eso, las mujeres que no ocupaban ese espacio, han aparecido a los ojos de muchos como poco “cultivadas” en su humanidad.

Asímismo, la división sexual del trabajo se ha hecho en beneficio de los varones y su vida pública, de modo que ellos cuentan con lo que se llama tiempo discreto, es decir, un tiempo fijo y determinado para sus actividades, que no deben ser interrumpidas. El trabajo reproductivo, en cambio, desempeñado por las mujeres, no cuenta con ese tiempo acotado sino que permanentemente deben estar a disposición de las necesidades de los otros: de los hijos, del marido… las cuales se manifiestan en cualquier momento.

Vendedora de flores. Guatemala

Vendedora de flores. Guatemala

Aún queda algo más, el trabajo productivo, el verdadero, el del espacio público, el que humaniza… es remunerado, se paga. El trabajo reproductivo, el que no es trabajo verdadero, el del espacio privado, el que embota y embrutece… no merece ser pagado. No se remunera, por lo que crea en las mujeres una dependencia crónica del marido.

Estas situaciones parecen cosas del pasado, de otras épocas, de otros siglos… pero si miramos bien, podremos reconocer cuánto queda aún de todo esto, también en nuestras propias casas. Lo maligno es muy difícil de erradicar, no nos engañemos. Y en tiempos de crisis rebrotan con más fuerza. Por eso, esta fecha es para el recuerdo y para algo más…

¡ES 8 DE MARZO!

Por: Mª Auxiliadora Fernández. Mujeres y Teología. Ciudad Real

Memoria de una fecha cargada de Esperanza,
cargada de dolor y de sonrisas:
Mujeres que lucharon hasta dejarse quemar vivas.
Mujeres que iniciaron una lucha infinita,
y que hoy celebramos su memoria.
Nosotras, las Mujeres de este siglo quebrado,
tenemos en las manos la Utopía,
en la boca un canto de Esperanza,
la mirada abierta a un horizonte nuevo,
los pies dispuestos para avanzar sin tregua
por los caminos embarrados de la historia,
y las entrañas cargadas de semillas para engendrar la
VIDA.

¡No podrán detenernos!
Nos empuja la pasión por un mundo sufriente.
Nos impulsa la compasión efectiva,
esa que sabe poner cada mañana
una gota transparente de alegría,
en tantos rostros que el Sistema machaca.
Nos alienta el Espíritu de un Obrero
que nació en un pesebre apartado,
y murió asesinado por defender la VIDA.

¡Compañeras!: Que aquí estamos.
Tal vez seamos pocas, pero SOMOS.
Y no nos pararán nuestra sonrisa.
Nuestro ESTAR será siempre callado,
pero lleno, muy lleno de lucha subversiva.

¡MIL GRACIAS, COMPAÑERAS!

Portando la vida

Portando la vida

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