A vueltas con el servicio, los pequeños, los últimos…

lunes, octubre 15th, 2012

Por: MaJesúsAntón. Vita et Pax. Teruel

Domingo 29 del Tiempo Ordinario, Ciclo B

El domingo pasado se puso de manifiesto que a los ricos les será difícil  entrar en el Reino de Dios.

Hoy los hijos de Zebedeo piden privilegios no quieren aceptar el sufrimiento que supone el seguimiento de Jesús. Mientras el Señor pensaba en dar la vida, sus seguidores siguen pensando en obtener privilegios, no quieren aceptar el sufrimiento que supone el seguimiento de Jesús. Como en otras ocasiones ellos no entienden, no han logrado salir de sus lógicas para comprender la lógica del evangelio. La lógica del evangelio es contraria al mundo, exige la libertad de ponerse al final, en el lugar del esclavo que sirve. Sin esta actitud consciente de renuncia y abajamiento no se puede pretender tener un puesto entre los amigos y amigas de Jesús.

“El Hijo del Hombre  no vino a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por todos”; es el Servidor sufriente, no el Mesías triunfador.

Jesús aprovecha la ocasión para  instruir a los discípulos sobre el tema del poder y del servicio, les habla del servicio como requisito fundamental para sus seguidores.

El evangelio de Marcos es un testimonio de la fragilidad de los discípulos, esa tosca arcilla que pacientemente fue moldeando Jesús. Estamos llamadas a construir comunidad humana desde el poder del servicio, y no desde el poder que abusa y oprime a los pueblos.

No debe ser lo propio de los discípulos y discípulas de Jesús el buscar puestos, poder y riquezas. El discípulo y discípula auténtica es el servidor que debe tomar distancia de las prácticas de poder propias de “los gobernantes y los potentados que dominan las naciones como si fueran sus dueños”.

La situación de los discípulos “no” es diferente a la nuestra.

Marcos subraya, a modo de denuncia profética, la incapacidad de los doce para comprender. Y surgen comentarios, actitudes, estilos de vida que se alejan de las enseñanzas de Jesús. El camino de la cruz es también el camino del discípulo o discípula. Quien busca atajos, se niega a amar apasionadamente como lo hizo Jesús. Solo resucita el que ha sabido dar la vida.

El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza (y sus acompañantes tampoco).

El seguimiento de Jesús es ante todo una opción de vida y no un trampolín para obtener beneficios o privilegios y porque el camino de gloria es el camino de la cruz.

Hace unos domingos en el comentario había esta frase: “en el mundo se sube subiendo, en el evangelio se sube bajando”.

El mundo espera de nosotras otros criterios, los criterios de la sociedad siempre funcionan desde otro punto de vista. El evangelio es tajante. ¿Con qué criterios funciono yo, con los del mundo o con los del evangelio?

Estemos alertas, todos y todas en nuestra vida tenemos una parcela de poder o lo ambicionamos y todo poder tiene riesgo de dominar, ambicionar…

Los gobernantes y los poderosos utilizan el poder para abusar y oprimir al pueblo, para estar arriba o dominar. Por el contrario si por ayudar a alguien tuviéramos que rebajar nuestro nivel de vida, ¿tendríamos la libertad personal necesaria para ello?

El evangelio es justamente el servicio entregado, la donación. Las seguidoras de Jesús que pretendamos primeros puestos no podremos entender la entrega de Jesús si no cambiamos de clave, de orientación. Jesús se ha empeñado en hacernos ver que en el Reino todas somos iguales ante Dios y no hay categorías ni primeros puestos.

En el Siervo y en Jesús se cumple el plan de Dios: dignificar a los que sufren y aliviarles el sufrimiento.

“Misioneros de la fe” es el Lema este año en el día del Domund, qué mejor testimonio que estar dispuestas a gastar la vida, a dar vida y paz cada día.

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