Algo más que asistencialismo

Algo más que asistencialismo

Por: Esther López López. Enfermera. Madre de dos hijos. Voluntaria de Cooperación Internacional. Gijón.

Durante la crisis que estamos viviendo, hemos retrocedido unos 20 ó 30 años en el estado de bienestar y podemos ver indicadores sociales donde:

. Hay inmigrantes sin derecho a sanidad pública
. Desahucios diarios
. Gran número de familias con todos sus miembros en paro…, etc.

Situaciones muy graves que hacen que aumente el número de personas que necesitan ayuda, y las ONGs se ven desbordadas para atender a lo más inmediato, es decir, a las necesidades actuales de la población a la que se dirigen, además de tener falta de financiación y un equipo más reducido. Las necesidades aumentan y los ingresos descienden. Hay derechos sociales que pasan a ser solidaridad voluntaria, como por ejemplo, la recogida de tapones para sillas de ruedas u operaciones, etc.

Durante la crisis, se ha dilapidado el avance de los últimos 30 años en materia de empoderamiento de las personas beneficiarias de la intervención social de nuestras entidades, superando la beneficencia pura y dura y trabajando en el desarrollo de programas y proyectos de desarrollo integral de la persona. Entendemos por empoderamiento aumentar la fortaleza espiritual, política, social o económica de los individuos y las comunidades para impulsar cambios positivos de las situaciones en que viven, haciendo que desarrolle confianza en sus propias capacidades. Es bueno mejorar la percepción que las personas tienen sobre su propia vida,

En los años 70 y 80 nacieron la mayoría de Ongs en nuestro país. Defienden el estado de bienestar conseguido por nuestra sociedad pero viven una nueva situación, empeorada porque están desbordados y con prisas por hacer cambios que normalmente duran años. Además no tendrán solo el rol de asistencia social por lo que cada entidad deberá elegir bien su papel, si no se verán obligadas a cambiar o desaparecer, que es lo que está ocurriendo con muchas entidades, para evitarlo es importante que cada uno haga lo que sabe hacer bien, prestar asistencia, hacer presión política (para lo que es indispensable tener la estructura de financiación adecuada). El asistencialismo produce a la larga involución social y aunque en el corto plazo satisfaga las necesidades primarias, va en contra de la autonomía, fomentando la dependencia.

Muchas organizaciones sociales, cuando no tienen clara su misión ni sus valores, caen cada vez más en la limosna.

Aunque con dar alimentos no solucionamos la pobreza, la labor asistencial del banco de alimentos es imprescindible. Tenemos un sector alimentario que genera abundantes excedentes y un sistema de distribución (Supermercados, Hipermercados…) presente en todo el territorio, pero cuando hablamos de los excluidos, que cada día van en aumento, creamos una red “especial” para ellos.

Las personas, en general, somos empáticas y nos ponemos en el lugar de los demás, por ello nos movilizan las situaciones límite. La sociedad está acostumbrada al asistencialismo, sino, recordemos el éxito de la recaudación de fondos ante catástrofes humanitarias. En los primeros días y semanas la población se vuelca y es muy solidaria, mientras que si proponemos a los mismos donantes un año después un proyecto de desarrollo a medio-largo plazo, en la misma zona, con unos resultados exponencialmente mejores, no creo que se consiga ni el 10% de los fondos.

Las entidades sociales han de ayudar a concienciar a la sociedad de que hay alternativas más eficaces para acabar con la pobreza que el mero asistencialismo. Las entidades que trabajan en proyectos individualizados para la mejora de la persona o la comunidad han de saber transmitir porque su metodología puede ser más eficaz que el asistencialismo para acabar con la pobreza.

El gran aumento de las emergencias sociales lo ha favorecido, convirtiéndolo en un fin en si mismo y asegurando que siga teniendo éxito en el futuro.

Motivos por los que vence el asistencialismo:

1) Es inmediato: Doy alimentos ahora a quienes lo necesitan y sin proyectos. Lo mas frecuente es que, como hay una crisis a la que vencer, se reparta ropa y comida abandonando los proyectos de desarrollo comunitario. Para vencer hay que innovar, diseñar y ejecutar y el asistencialismono hace nada de esto, por eso no ayudará a vencer esta crisis, solo la acompañará.

2) El asistencialismo utiliza inteligentemente lo lúdico, haciendo cenas, conciertos, mercadillos solidarios… para recaudar fondos, fidelizando a personajes populares, etc. en resumen,todo por los pobres pero sin los pobres, se celebra con los incluidos y nunca con los excluidos. Si no, pensemos como se llenan los restaurantes o conciertos a favor de personas que nunca entran en ellos, haciendo del hambre un espectáculo.

3º) Simpatía y aceptación por parte del público: Las acciones de los voluntarios no requieren de técnicos ni de graduados: basta con voluntarios que recojan, apilen y distribuyan.

Las entidades asistencialistas obtienen premios y reconocimientos que habitualmente le son vedados a organizaciones que trabajan por la integración social: la visibilidad de sus acciones, su voluntarismo… cala en la opinión pública. Son organizaciones queridas. Pero el reto no ha de ser: tratar que nos quieran, sino ser eficaces.

4º) Lo cuantitativo: siempre se pone atendimos a X personas en el año, pero… ¿Cuáles son los resultados? Siempre se ponen cifras, pero casi nunca resultados.

En resumen: innovar, diseñar o ejecutar, uso de lo lúdico sin contradicciones, visualización de la eficacia y medición de resultados… para empezar.

Toda gran meta, como acabar con un problema social, contempla pequeñas acciones que consigan logros a largo plazo, los cuales ayudan y mucho. Para no participar en la degeneración social, hemos de usar el verbo “cambiar”, no solo el verbo “dar”, preguntémonos si deseamos ser parte de la solución o del problema.

Todos/as podemos reflexionar sobre: ¿Luchamos contra las consecuencias o contra las causas? ¿Inclusión o asistencialismo? ¿Apadrinar o empoderar? ¿Pena o justicia? ….

Hay una gran diferencia entre asistencialismo e invertir en fortalecimiento de capacidades e infraestructura para que un pobre salga realmente de la pobreza y no dependa del clientelismo estatal a cambio de un voto.

Para ampliar el tema y ver cómo podemos ayudar o qué alternativas puede haber a la beneficencia, podemos leer en el blog de Bandua circular el tema “Hay alternativas a la beneficencia”

http://banduaplace.blogspot.com.es/2013/08/hay-alternativas-la-beneficencia.html

Y para ilustrar el tema en la siguiente dirección podéis ver el vídeo de Acrata “El Llamamiento mundial contra la pobreza” con el incumplimiento de los objetivos del milenio. Líderes mundiales vienen prometiendo erradicar la pobreza extrema y la enfermedad del mundo desde hace años. Pero cada día miles de personas siguen muriendo de hambre, si saben que esas metas se pueden alcanzar ¿por qué siguen sin cumplirlo? ¿Cómo se puede permitir que miles de niños mueran de hambre en un mundo de riqueza?

Unámonos para exigir a los líderes mundiales que cumplan lo prometido y ACTÚEN YA. La presión es importante para intentar lograr que se cumplan los objetivos de Desarrollo del Milenio.

http://www.youtube.com/watch?v=nvTNqoeGOao

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