Convivencia 2019

Por: Instituto Secular Vita et Pax

Todas éramos conscientes que era una Convivencia especial. Acababa de concluir nuestra IX Asamblea General y el corazón estaba alegre y a la expectativa por todo lo vivido, por eso, el título de esta Convivencia era: Ecos de la Asamblea.

Después de los saludos, abrazos y acomodarnos en las habitaciones, el nuevo Consejo de Gobierno, recién estrenado, nos daba la bienvenida. Fue una acogida cálida, sincera, humilde y con el deseo de servir. Cada una tomó la palabra para expresar cómo se sentía ante la nueva misión.

Con la oración comunitaria inicial se nos invitaba a dar un paso al frente: Hay momentos en los que se impone la prudencia o el miedo. Momentos en que se deja a otras personas el protagonismo, el riesgo, las decisiones… Pero hay ciertas ocasiones en las que no se puede seguir esperando para dar un paso al frente. Con la celebración de nuestra IX Asamblea General, Dios ha pasado por Vita et Pax y hemos dado un paso al frente hacia la fraternidad. Ahora tenemos seis años por delante para afianzar ese paso, para que lo soñado en la Asamblea lo podamos ir concretando y haciendo realidad en nuestra vida cotidiana. Hemos dado un paso al frente para seguir llevando a cabo aquellas palabras proféticas del padre Cornelio expresadas en su comentario a la fórmula de la Oblación: Hoy que tantos se preguntan: ¿El amor, dónde está el amor; es posible amar? He aquí que tú y yo estamos en el corazón del mundo amando y siendo fuente del amor, diciéndoles a todos con la elocuencia de nuestro anonimato, de nuestra palabra no dicha sino vivida, ‘ahí tenéis el amor, el amor de Dios’.

Miguel Ángel Vázquez nos puso al tanto de los Medios de Comunicación Social. Internet lo ha transformado todo, en la actualidad tenemos acceso a la información en tiempo real pero esto abre otra brecha en la humanidad: los que tienen acceso a esta información y los que no. Nos animó a tener un pensamiento crítico, a no creernos todo lo que nos dicen, para ello nos dio herramientas para distinguir lo bueno de la ‘bazofia’ y nos animó, sobre todo, a apoyar el periodismo que merece la pena. Tal vez sea poco pero sí podemos participar, como ciudadanas, en esta importante cuestión pública.

Después nos acompañó Justa del Sol, hablándonos del Padrenuestro como origen de la fraternidad, a sentir la importancia de ser y crear fraternidad. Nos animó con pasión a ser profetas de fraternidad. A salir al encuentro, a fomentar la cultura del encuentro profundo. Relacionó la fraternidad y la Eucaristía. No se entiende el Padrenuestro sin la Eucaristía. Cómo ser pan desde la Eucaristía. Jesucristo más que pan, fue pan partido siempre preparado para ser repartido y dejarse comer. Así nosotras, ser pan, dejarse comer, ser y hacer Eucaristía.

El penúltimo día fue muy entrañable, diferentes compañeras nos compartieron su vida: Carmen Álvarez, dedicada, entre otras muchas cosas, al trabajo minucioso y sistemático de poner por escrito la historia de Vita et Pax, nos presentó y repartió el nuevo capítulo que había elaborado en el último año; Specioce nos habló de la Casa de Formación en Ruanda y su experiencia con las chicas que allí viven y conviven; por último Odette y Verena nos emocionaron contándonos sus tres años y medio de estancia en España: estudios, grupo, centro, casas del cuidado…

 

El broche final a la Convivencia la puso la gran fiesta de María del día 15. Con ella nos comprometimos, una vez más, a hacer lo que Él nos diga, a abrir caminos de Fraternidad en el mundo y a ser profetas de Fraternidad.

Buen viaje, buen año y lo mejor para el nuevo Equipo de Consejo.

 

Ecos de la Asamblea

Por: Instituto Secular Vita et Pax

Ha sido una Asamblea cuidadosamente preparada, esperada con anhelo, deseada desde el corazón, con un lema central que nos expresaba a todas: Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo. Del 19 de julio al 3 de agosto, hemos celebrado nuestra IX Asamblea General: un gran y sencillo acontecimiento del Espíritu. Hemos revisado, marcado el camino para los próximos seis años y hemos elegido a las compañeras que nos animarán en la marcha.

Nos ha acompañado Javier Vitoria, presbítero de la diócesis de Bilbao, teólogo, amigo y hermano mayor; un hombre de Dios que, desde su buen hacer y mejor ser, nos orientaba con sabiduría en las diferentes búsquedas. En su ponencia marco nos decía: La IX Asamblea General se os presenta como una oportunidad del Espíritu –un tiempo de gracia del Señor (‘kairos’)- para que institucional y personalmente reviséis vuestro presente a la luz de la Fraternidad, ofrecimiento de Dios a la Humanidad y razón de vuestra convocatoria en Iglesia y en el Instituto. Pero además estos días son un tiempo favorable para que soñéis vuestro futuro como camino de fraternidad en el mundo…

Desde el inicio nos pusimos a la escucha de Jesús, Él era nuestro fundamento y colocamos su Palabra en el centro de nuestros debates y decisiones y, con nosotras, también estaba María que entre susurros cómplices nos decía ‘haced lo que Él os diga’.

La presencia de D. Cornelio Urtasun, nuestro fundador, la hicimos visible a través de signos y símbolos y se intuía en todos los trabajos y propuestas, leímos sus escritos que con pasión nos decían: ¡Hijas mías, vosotras que no soñáis más que en que Él viva y crezca, vosotras que sabéis tan bien qué necesitáis para ello y tantas veces os encontráis sin ello: pensad en la Virgen corred hacia ella…!

Victoria Cañas, se encargó de darnos la bienvenida con estas palabras: Bienvenidas todas a este momento de gracia para nuestro Instituto. Pensando en esta nueva Asamblea, constatando nuestra realidad, me venía a la mente este comienzo de himno tan conocido… ¿Dinos centinela, qué ves en la noche? Veo que en la ‘noche’ Abrahán intentaba contar las estrellas, escuchaba una promesa. El Señor sacaba a su pueblo de Egipto. Ubicamos el nacimiento de Jesús en la noche y es que la vida llega muchas veces de noche, e incluso Nicodemo se encuentra con Jesús en la noche.

A veces da la impresión de encontrarnos ante una encrucijada tanto en lo social, eclesial e incluso en nuestras Instituciones, de no saber muy bien hacia dónde tirar, con la sensación de que el aceite de nuestras lámparas se va acabando… Pero por muy densa que sea la noche, Dios camina con nosotras, nos conduce hacia la libertad y nos cambia la esterilidad en vida fecunda.

Después de elegir la Mesa de la Asamblea, organizar grupos, aprobar normas de procedimiento, pasamos varios días compartiendo todo lo realizado en los seis años anteriores. Como los discípulos (Mc 6,30-31) le contamos al Maestro y nos contamos entre nosotras lo que habíamos hecho y enseñado a lo largo de esos años. Nosotras también estábamos cansadas y, a la vez, entusiasmadas de la tarea realizada. Todas las misiones referidas eran importantes: las escondidas y las públicas, las de primera y las de última línea, las que arriesgan y las que conservan, las andariegas y las de las sillas de ruedas… todas son importantes si son de Dios.

A continuación, pasamos largos y densos días revisando nuestras estructuras porque no son de cualquier manera, son estructuras al servicio de la fraternidad. Tomamos decisiones institucionales, marcamos objetivos para los próximos seis años y, llegado el momento, el Espíritu nos separó a las cinco compañeras que nos animarán en este sexenio.

Misión cumplida. La Asamblea se clausuró con la Eucaristía de acción de gracias que nos caldeó el corazón y, cansadas pero satisfechas, unas se fueron para sus lugares de origen y para otras aún nos quedaba celebrar juntas nuestra LXVII Convivencia y compartir con el resto de las compañeras los ecos de la Asamblea.

Despegamos

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

En julio tendrá lugar nuestra IX Asamblea General y estamos emocionadas y a la expectativa con todos los preparativos para este acontecimiento del Espíritu; el lema que nos orienta es “Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo”. Las asambleístas que van a representar a todo el Instituto ya han sido elegidas y del 22 al 24 de marzo tuvimos reunión de asambleístas en Madrid, no pudieron asistir todas pero sí que las tuvimos presentes en todo momento.

Nuestra Directora General nos dio la bienvenida y a la luz del profeta Isaías (2,3) nos decía: “Se nos ha invitado a venir, a subir al monte, para constatar una vez más nuestro caminar a lo largo de estos seis años, experimentar la fidelidad del Señor junto al que caminamos, para que nos siga enseñando sus caminos, lo bueno que quiere para nosotras hoy desde nuestra realidad y que sigamos andando por sus sendas, siendo signos de la Vida y de la Paz”.

A continuación rezamos comunitariamente y tomamos conciencia de nuestro ser asambleístas por ‘vocación’. Las compañeras nos han elegido y, a través de ellas, Dios nos envía a participar en la IX Asamblea General de Vita et Pax. Él nos llama para una misión muy concreta y puntual y todas hemos respondido afirmativamente. Diferentes relatos vocacionales iluminaron nuestro proceso y nos fortalecimos porque, a pesar de la preocupación y la responsabilidad, sentimos cerca la presencia de Dios que nos sostiene.

El sábado estuvimos acompañadas por Víctor Pidal, presbítero, que nos ayudó en la metodología a utilizar y su mística. Fue un día rico y profundo que nos  introdujo, especialmente, en la espesura de la realidad y en la mirada de Dios sobre ella. Nos invitó a partir de la vida para volver a ella con las entrañas misericordiosas de Dios.

El domingo concretamos lo del día anterior, evaluamos, celebramos gozosas la Eucaristía y con el corazón y el ánimo bien dispuesto y con energía regresamos a nuestros lugares de origen. Nos acompañan las palabras del P. Cornelio, nuestro fundador, dirigidas a la IV Asamblea y ahora a nosotras: “… hemos calentado motores, escogido la pista, control, instrumentos, despegamos… El Espíritu Santo, el primer piloto del vuelo. Buscamos lo que es bueno, lo que es recto, lo que es mejor para Vita et Pax, y sabemos que todo eso y más nos da el Espíritu Santo, dador de la Verdad completa. La Verdad del Espíritu Santo: da Vida, da Paz…”.

La familia aumenta

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Madrid

La familia aumenta. La semana pasada tuve la suerte de participar en el encuentro del nuevo grupo de Vida y Paz que se ha formado en Alicante. Se reúnen los segundos martes de cada mes y, por el momento, el grupo lo componen cinco mujeres más otras dos que acompañan de Vita et Pax. Había muy buen ambiente, confianza y naturalidad. Parecía que se conocían de toda la vida, compartieron su historia personal y su experiencia de Dios, desde lo hondo.

Desde el Instituto Vita et Pax, una vez más, volvimos a presentar nuestra oferta, ofrecimos lo mejor que somos y tenemos: nuestro Carisma y Misión para que lo vivan desde su propia condición laical. Este fue un sueño que surgió casi al mismo tiempo de fraguarse Vita et Pax como Institución, la inquietud de que este regalo, que teníamos y disfrutábamos, no era sólo para nosotras. Y,  en la actualidad, son ya casi doce años los que han transcurrido desde que los primeros grupos Vida y Paz se iniciaron.

Cualquier Carisma es, en realidad, un camino concreto para vivir el Evangelio. Este camino será el elemento unificador, el puente que nos permitirá el encuentro con todas las personas que se sientan llamadas a vivir esta misma aventura.

El espíritu que nos anima en este proyecto es el que nos dejó el Concilio. El Concilio Vaticano II nos ofreció la eclesiología de comunión donde todos los miembros de la Iglesia se reúnen y sobre la que se establecen sus relaciones y su estrategia para servir a la misión común. Es decir, no buscamos establecer relaciones de dependencia sino de comunión.

Es una suerte el que tengamos ya mucho camino andando en común porque nos movemos en el ámbito de la secularidad. Somos un Instituto Secular, es decir, somos laicas que queremos compartir Carisma y Misión con otras laicas y laicos; de ahí, que la Teología del laicado sea la base de la cual partimos.

No tenemos prisa, las cosas de Dios van despacio. Somos conscientes de que los tiempos que corren nos llevan a ponernos ante el misterio del grano de mostaza del Evangelio y obrar desde su maestría (Lc 13,18-19). No pensamos en grandes grupos ni grandes proyectos. El grano de mostaza enseña a crecer con lentitud, a esperar y a depender de la bondad del terreno, de que no haya zarzas ni piedras en exceso…

Avanzamos sin prisa, sí, pero con esperanza. Estamos convencidas de que el Espíritu nos convoca e impulsa, barruntando que algo nuevo está naciendo… y ya lo notamos… (Is 43,18). Ese algo nuevo que nace hoy, es este segundo grupo de Vida y Paz en Alicante. ¡Bienvenidas a vuestra casa!

Institutos Seculares, una joya en Valencia

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Estamos de fiesta

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad. Vita et Pax.

Vita et Pax está de fiesta, una Buena Noticia se nos ha dado, nos encontramos a las puertas de nuestra IX Asamblea General. Con fecha 3 de noviembre 2018, Victoria Cañas, Directora General, convocaba a todo el Instituto a la misma. Y nos decía: es Buena Noticia porque,

Una Asamblea es siempre una celebración pascual, de paso del Señor por nuestro Instituto, de recreación en el Espíritu, de esperanza y compromiso.

La Asamblea General es una de tantas oportunidades que el Señor pone en nuestras manos para reflexionar sobre  el camino que estamos recorriendo y mejorarlo según el proyecto del Padre, revisar a la Luz de la fe nuestra historia con ojos y actitud de misericordia como nos enseña Jesús.

Es tiempo para invocar al Espíritu y dejarnos iluminar y conducir por Él, para recrear el Carisma que Dios nos regaló, para el cual nos congregó y consagró.

Tiempo propicio para abrirse al soplo del Espíritu y buscar con Él, qué es lo bueno que Dios quiere para nosotras desde nuestra realidad. Todas podemos y tenemos que seguir siendo señal de la Vida y de la Paz en nuestros ambientes.

El lema que nos guiará es ya un signo inequívoco del Espíritu: Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo. Con ello expresamos tres ‘quereres’ que nos movilizan y dinamizan nuestro Ser y Misión:

  • Queremos fortalecer nuestro ser propio de sentido de familia y de fraternidad
  • Queremos revisar y reflexionar sobre nuestras estructuras para mejor adaptarlas a la realidad y vida fraterna
  • Queremos revitalizar nuestra vida de fraternidad, entrega y servicio en nuestro mundo para llegar a la mesa común, a un lugar para todos.

La Asamblea tendrá lugar en San Lorenzo del Escorial del 19 de julio al 3 de agosto de 2019. Y con palabras de D. Cornelio, nuestro fundador, pedimos al Espíritu: Que sea una Asamblea valiente, realista, sincera, esperanza y anclada en el Carisma…

Convivencia XXVII – Guatemala 2018

Crónica Convivencia

Por: Chus Laveda. Vita et Pax. Guatemala

 

Un año más, al llegar el mes de diciembre, nos hemos reunido todas las que conformamos el Centro de Vida y Paz en Guatemala, para tener nuestra Convivencia anual.

Iniciamos nuestro encuentro el día 8, fiesta de la Inmaculada y celebración entrañable para toda la familia del Instituto. Es un primer día de encuentro, acogida de unas y otras, organización y presentación del programa que, durante nueve días, nos va a tener entretenidas, aprendiendo, escuchando, dialogando, compartiendo, celebrando… todo ello con el objetivo de mantener viva la reflexión de lo que acontece en el país, los problemas y preocupaciones más acuciantes de las gentes con las que compartimos la vida, los proyectos y misión institucionales. Este año, de manera especial, temas y reflexiones preparatorias a nuestra próxima Asamblea General. Y entre unas tareas y otras, celebramos la significación de este día para todas nosotras agradeciendo la vocación recibida y la inserción en esta familia cuyo carisma nos llena el alma y da sentido a la misión y a nuestra presencia en Guatemala.

Hemos tenido tres días dedicados a temas muy actuales y que nos mantienen atentas a la realidad que hoy se vive aquí y que es necesario conocer, para poder ofrecer un mejor servicio a los grupos y  comunidades con los que compartimos vida y trabajo. Acompañadas de profesionales expertos hemos analizado la realidad sociopolítica de Guatemala, en un contexto más amplio, dentro de la globalidad mundial; la situación de las mujeres como grupo vulnerable de esta sociedad que las invisibiliza, violenta y agrede en su propia dignidad de personas; las agresiones que nuestro planeta, la casa común está sufriendo y que hacen de ella un espacio dañado, vulnerable, al que hay que escuchar en su grito doloroso y en el que se nos invita a sabernos parte del mismo, colaboradoras y no dueñas y depredadoras de sus bienes.

 

Hemos dedicado varios días a reflexionar, repensar y tomar conciencia de la importancia que significa nuestra próxima Asamblea, nuestra responsabilidad en la misma. Mediante propuestas de trabajos y temas de reflexión hemos ido adentrándonos en su significado. Se nos ha invitado a visualizar y reconocer este tiempo como una nueva oportunidad de crecimiento, de cambio y acogida de nuevas posibilidades de ser y estar como seguidoras de Jesús comprometidas con el Reino de Justicia, Vida y Paz,  en donde reconocer el paso de Dios por nuestras vidas y nuestro Instituto.

También hemos dedicado tiempo a la evaluación del Proyecto que, como Centro, nos comprometimos en  trabajar durante este año 2018 y, desde  todo lo visto y reflexionado sobre los temas propuestos y los trabajos a realizar sobre la Asamblea, planificar el Proyecto 2019, así como programar y calendarizar los encuentros que durante este nuevo año vamos a realizar.

Ha habido momentos oracionales entrañables, donde hemos ido desgranando, en voz baja, nuestras preocupaciones, tareas y esperanzas, pidiendo que la Ruah, las haga fecundas y nos dé la energía que necesitamos para seguir empujando la vida y construyendo la paz, en este rincón de C.A. llamado Guatemala. Sabemos que son tiempos difíciles, pero no estamos dispuestas a que nos rompan la esperanza…

Y de regreso a casa, a nuestros lugares de trabajo y servicio, sabedoras de que no estamos solas, apoyadas unas en otras, y fortalecidas por el sueño común de ser Vida y Paz, profetas y testigos del Reino iniciado por Jesús de Nazaret.

Homenaje a los centenarios de la ciudad de Valencia

 Por:Vita et Pax, Centro de Pintor López, Valencia

Maruja Ruiz, nuestra compañera cumplirá 100 años el 23 de diciembre.

Pero ya lo hemos conmemorado en dos ocasiones. La primera, el 13 de octubre, día en que llegaron a Valencia más de 40 familiares procedentes de Galicia, Madrid, San Fernando y otros lugares para participar con gozo en la celebración anticipada del cumpleaños, que se inició con una Eucaristía animada con guitarra y cantos de las dos familias: la de sangre y la de Vita et Pax.

Luego en San Antonio de Benageber (Valencia) tuvo lugar una comida muy rica, con fotos , risas y agradable compañía. La obsequiaron con gran colage lleno de fotografias familiares y de su recorrido vital.

El 6 de noviembre, el Alcalde de Valencia había citado a todas las personas que cumplían 100 años en el 2018 al Ayuntamiento, donde fueron saludados y agasajados. Recibieron como recuerdo una placa de metacrilato con el escudo de la ciudad y el nombre y apellidos, además una pieza de cerámica valenciana.

Pequeño resumen del reportaje que salio en Las Provincias Valencia:

Los centenarios de Valencia tienen mucho que decir, la mayoría de ellos han vivido más de media vida en la Capital del Turia, cuando «todo era huerta y la vida era muy distinta». Sobrevivir a una guerra y pasar una «dura época» durante la posguerra, poseen la licencia de hablar sin tapujos, porque sus ojos han visto lo que ya forma parte de la historia y del pasado. Procedentes de Andalucía, de Castilla La Mancha, de Albacete, o de cualquier rincón de la Comunitat, sienten orgullo de esta ciudad que les ha acogido y que hoy, tras llegar a la centena, les recuerda.

María Dolores Ruiz de Azcarate

Nació en Andalucía y aún conserva su acento originario. Dedicó toda su vida a la docencia, fue maestra en muchos lugares del país. «El primer destino que tuve fue Cuenca, pero he viajado por muchos pueblos», dice sonriendo al recordar. Aquí en Valencia dirigió una residencia de chicas, donde asegura: «me lo pasé muy bien, esa fue una de las mejores épocas que recuerdo». «agradezco que se acuerden de nosotros, aunque seamos ya tan viejos», dice riendo.

 

 

Ecos de nuestra convivencia…

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax.

El día 4 de agosto iniciamos nuestra LXVI Convivencia General en El Escorial (Madrid). Los saludos y abrazos se oían por toda la casa. Al día siguiente, con más calma, Victoria, nuestra Directora General nos daba la bienvenida. Nos decía: Nuestra larga tradición nos convoca para celebrar la 66 Convivencia General. Bienvenidas a todas las presentes y un recuerdo a las ausentes por misión o enfermedad, que sin duda estáis entre nosotras. Después de hacer un recorrido por los acontecimientos institucionales y mundiales de este año, nos invitaba a ser, en medio de nuestra realidad concreta, profetas de esperanza. Y nos daba algunas pistas para ello: siendo mujeres con una profunda experiencia de Dios, teniendo oído y corazón atento, optando por una vida más sencilla, dejándonos que nos duela el mundo, siendo signo de fraternidad.

Por la tarde rezamos juntas con un mismo sentir y pensar: “encontrarme contigo, Jesús” que nos caldeó el corazón. El día seis llegó sin darnos cuenta y después de diferentes informaciones institucionales, el Equipo de Difusión del Carisma (EDC) nos informó de todas las actividades que traen entre manos, que no son pocas. También nos dieron una buena noticia, un nuevo grupo Vida y Paz se ha formado en Alicante. Por la tarde nos invitaron a la oración vocacional con el sugerente título “Desde lo ‘más’ pequeño”.

Los días 7 y 8 tuvimos un cursillo sobre: “Discernir los signos de los tiempos”. Lo impartió José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete, Natxo. En principio abordó los signos de los tiempos en clave evangélica y después aterrizó en algunos signos concretos. El que más desarrolló fue la desigualdad estructural. Ha sido un cursillo rico, intenso y nos motivó a mirar la realidad siempre, siempre, desde el más frágil.

El día dedicado a la economía, Mª Jesús comenzó con una profunda reflexión que nos caldeó, situándonos en la realidad de carencias y pobrezas que nos rodean, en las dificultades que tantos hombres y mujeres tienen para vivir, basándose en estadísticas que miden la precariedad en España. A continuación, hizo una minuciosa presentación de “nuestras cuentas”. Por la tarde tuvimos la proyección de una película belga-francesa “Dos días y una noche”. Cine social sobre moral y dignidad personal frente a los intereses patronales.

Después de evaluar los objetivos de estos seis años desde la última Asamblea y la reunión de Directoras, pasamos tres días preparando nuestra IX Asamblea General. Lo hicimos por grupos “generacionales”. Fue un trabajo serio, responsable y mirando al futuro inmediato. Terminamos cansadas, menos mal que, a continuación, llegó el gran día de fiesta de la Asunción. Pudimos descansar, compartir a gusto, celebrar la Eucaristía con profundidad, comimos de forma suculenta y, a la noche, nos reímos con ganas de nosotras mismas en las comedias.

Aún tuvimos tiempo de escuchar a algunas compañeras que compartieron su vida con nosotras: qué hacen en estos momentos, cuál es su misión, dónde están, cómo se encuentran… Siempre nos gusta y ayuda este espacio del compartir. Es bonito saber y saborear a las otras.

Evaluamos, recogimos… y muchas más cosas que se quedan en el tintero. Esto ha sido sólo unos pequeños ecos de todo lo vivido estos días. A todas las que no habéis podido venir os hemos tenido muy presentes.

 

El Espíritu y nosotras

Por: Secretariados de Espiritualidad y Formación de Vita et Pax.

Hemos vivido momentos muy entrañables e importantes este último tiempo en Vita et Pax. Los días 11, 12 y 13 de mayo, en Moncada (Valencia), se reunieron M. Julia Bisbal, Josefina Lázaro, M. Teresa Urroz, Amparo Formentí y Paky Lillo para hacer un alto en el camino de este año tan especial; especial porque unas celebran sus bodas de oro de consagración, otra sus bodas de plata y otra hace su consagración. Faltaron dos compañeras que no pudieron asistir pero que estuvieron muy presentes. Son siete mujeres que, en diferentes momentos de su vida, han dicho sí a la llamada del Señor dando lo mejor de cada una.Reflexionaron y compartieron sobre un documento titulado “Mujeres oyentes de la Palabra”, como su nombre indica, la Palabra y cada una de ellas son las protagonistas principales de sus propias historias. Y les han acompañados otras mujeres también “Oyentes de la Palabra”: María de Nazareth en su vocación y misión, Isabel, Marta, la mujer el perfume y la mujer viuda. Han sido muchos años oyendo cada día la Palabra de Dios, vigilantes a su voz, de tal manera, que se han convertido, casi sin darse cuenta, ellas mismas, en mujeres oyentes de la Palabra. Y pueden decir como la mujer del Cantar: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama! … por él se estremecieron mis entrañas” (Ct 5,2-4).

Fueron días de agradecer a Dios su amor incondicional, la llamada, la presencia constante, el envío… y agradecer a Vita et Pax ser buen cauce, buena mediación para la respuesta. Fueron días de compartir desde la hondura, de rezar, de conocerse más en profundidad, de sorprenderse por la manera tan delicada como Dios se acerca a cada persona, a cada historia, a cada biografía…

 

Y el gran día de Pentecostés llegó y mientras M. Julia en Valencia, volvía a decirle sí a Dios después de cincuenta años repitiéndoselo de palabra y de hecho, en Pamplona, Paky hacía su consagración, le decía sí a Dios definitivamente. En la monición de entrada a la Eucaristía, Victoria se expresaba así: “Pentecostés, fiesta de la transformación y de la novedad, comienzo de una nueva vida según Dios. Hoy el Espíritu nos convoca, nos congrega y nos une. Se hace presente en medio de nosotras para enseñarnos cada vez más a creer en Jesús y aprender su estilo de vida, para impulsarnos al compromiso y seguir poniéndonos al servicio de la humanidad, para responder a las circunstancias que nos tocan vivir.

También hoy, Paky, seducida por el Espíritu de Jesús, sintiéndose llamada a prolongar la acción de Dios en la historia, quiere presentar su consagración definitiva al Señor en el seno del Instituto Vita et Pax, que ella ha elegido como camino para dar respuesta a su llamada”.

En un momento de la monición Victoria se dirigió directamente a Paky con estas palabras: “Paky, ya habías andado mucho por los caminos de la vida cuando conociste Vita et Pax. Sabías de esfuerzos y dificultades para salir adelante y llegar a cumplir tus objetivos; en tu última etapa has compartido tu vida entre personas carentes de libertad en la cárcel, junto a ellas has vivido realidades difíciles y penosas que sin duda han afectado tu vida. No los olvides.

Jesús viene a tu encuentro y te bendice con la Vida y la Paz. Que en esta sociedad, a veces, tan herida y fragmentada seas signo de vida, de inclusión, tolerancia y fraternidad”.

No nos queda otra cosa que, junto con el salmista, cantar: El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres; y al Espíritu pedirle de corazón: ¡Ven Espíritu y entra hasta el fondo de nuestro corazón, enséñanos, acompáñanos y guíanos en nuestra misión!

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