¡Cuánto necesitamos de la venida de Jesús!

¡Cuánto necesitamos de la venida de Jesús!

 Domingo 4ºde Adviento. Ciclo B

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala

Ya estamos en la recta final del Adviento y en la antesala del nacimiento de Jesús, presencia de Dios en medio de la humanidad. Una Buena noticia para todos, pero de una manera especial para los marginados, excluidos, explotados y todos los considerados no productivos y “sobrantes” por la sociedad de consumo.

¡Cuánto necesitamos de la venida de Jesús! La necesitamos urgentemente para que nos vuelva a cuestionar nuestros criterios, nuestras estructuras, nuestros esquemas y nuestras esclavitudes. Necesitamos que nos recuerde nuestra responsabilidad por el mundo que estamos construyendo lleno de desigualdad, injusticia, violencia, ambición, insolidaridad, poder y corrupción. Necesitamos con urgencia que nos recuerde el sueño de Dios sobre la humanidad: la construcción de un mundo nuevo donde habite la justicia, la paz y la vida digna para todas las personas sin exclusión ninguna.

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Y esto es posible porque María de Nazaret acoge la invitación de Dios. Se siente llamada a ser co-creadora de una nueva humanidad. “María se convierte en la madre de Jesús mediante un consentimiento libre y deliberado y ahí estará su verdadera grandeza”[1]. María mujer que se abre al diálogo, a la reflexión y opta libremente con una actitud activa. ¿Estamos ante las invitaciones que hoy nos hace Dios, en esa actitud de receptividad? ¿Qué nos está pidiendo Dios a cada uno y a cada una? ¿Somos capaces de abrirnos a los impulsos del Espíritu para escuchar cómo ser creadoras de un mundo nuevo? ¿Cómo ser portadores de esperanza ante un mundo que necesita palabras y acciones nuevas para generar estructuras más humanas?

Dios cuenta con cada uno y cada una pero respetando nuestra libertad personal. En esta Navidad, cuando parece que los corazones se vuelven más sensibles y todos buscamos el calor de hogar ¿somos capaces de decir como María, un SÍ al proyecto y a la invitación de Dios? ¿Un SÍ al cese de la ambición y al querer tener más y más? ¿Nos abriremos a la solidaridad global pensando en todos los que necesitan de estructuras y políticas más solidarias aunque no estén de acuerdo los “grandes” como el FMI o la UE?

Necesitamos conversión y renovar nuestra esperanza pero no para que otros hagan lo que cada uno y cada una tenemos que hacer de forma que nuestro mundo se parezca más al deseo de Dios. No nos vale realizar ritos religiosos vacíos de contenido y sentido que solo tranquilizan nuestra conciencia, si no nos comprometemos con acciones que hagan de este mundo un lugar habitable para los miles de millones que habitamos en él. ¿Haremos, entre todos los que creemos en Jesús, una Navidad llena de significado? ¿O nos conformaremos con celebrar, un año más, la Navidad cantando villancicos pero sin ningún cambio en lo más profundo de nosotros?

[1] Cuando las mujeres se sienten creyentes y feministas. Dolores AleIxandre

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