Encuentro del grupo Vida y Paz de Barcelona

Encuentro del grupo Vida y Paz de Barcelona

Por: Carmen García. Vita et Pax. Pamplona

Como cada mes, el grupo de Vida y Paz nos encontramos para reflexionar, compartir Carisma y Misión y orar juntas. Pasadas las celebraciones de Navidad, los encuentros con la familia, los amigos, los vecinos y con el gozo de habernos deseado un Feliz Año 2015, las/os componentes del grupo de Barcelona reanudamos nuestros encuentros. Esta vez lo tuvimos el segundo lunes del mes de enero por motivo de las Fiestas Navideñas.

Como de costumbre, iniciamos el encuentro en ambiente de oración. Resonaban en nuestros oídos y, sobre todo, se sentía en el corazón, la Celebración Litúrgica del Bautismo del Señor. La lectura de Marcos, 1, 7-11, nos sirvió como base de nuestra reflexión en torno al Bautismo de Jesús y de nuestro propio Bautismo.  No fuimos al Jordán para ser Bautizadas por Juan…, a nosotras nos acogió la Iglesia y nos Bautizó en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así nuestro Bautismo está injertado en el Bautismo de Jesús y participamos en su propia VIDA divina. Podemos sentir en nuestro interior las mismas palabras que escuchó Jesús: “Tú eres mi Hijo, el Amado, en ti me complazco”. Escuchar estas palabras en nuestro interior y sentirlas como dirigidas a cada una/o, aportan a nuestra existencia de bautizados serenidad y certeza en lo que creemos. Al igual que Jesús tenemos una Misión: Comunicar a los demás la VIDA recibida. En nuestro caso, no sólo la VIDA, también la PAZ.

Y con el corazón “caldeado” después de compartir nuestras propias experiencias nos centramos en el tema propio del encuentro: “LA PALABRA DE DIOS EN VITA ET PAX”. Anteriormente habíamos reflexionado sobre: “LA PALABRA DE DIOS EN GENERAL”.

Desde los inicios del Instituto, la lectura diaria de la Sagrada Escritura fue muy valorada, orada y estudiada. Así lo ponen de manifiesto algunos comentarios y escritos del Fundador de Vita et Pax. Para el Padre Cornelio Urtasun, la Palabra de Dios fue siempre un pilar donde se asentaba con firmeza la Espiritualidad del propio Instituto. En todo momento animaba a que Jesucristo había de ser estudiado y contemplado en toda la Historia de la Salvación referida por las  Sagradas Escrituras.

Así vemos que en los Estatutos de Vita et Pax aparece expresado con claridad: Jesucristo, Verbo del Padre, ha de ser estudiado y contemplado en toda la Historia de la Salvación, referida por las Sagradas Escrituras. Por eso las tomarán diariamente en sus manos para que en su lectura, acompañada de la oración, se entable el diálogo con Dios y aprendan la sobreeminente ciencia de Cristo. En la Palabra buscarán la iluminación que oriente su vida y actividad: “lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. (Sal. 118, 105). Est. Vita et Pax No. 13.

“Escucharán con docilidad la Palabra del Señor que proclama partícipes de su felicidad a los pobres, a los mansos, a los que lloran, a los que tienen hambre y sed de la justicia, a los misericordiosos, a los limpios de corazón, a los pacíficos, a los que padecen persecución por la justicia. (Cfr. Mt. 5, 1-12). Est. Vita et Pax No. 8.

Así queda plasmada en los Estatutos la importancia y valoración que Vita et Pax da a la Palabra de Dios en la vida sus miembros. Esa lámpara que ilumina nuestros pasos y es luz en nuestros senderos, tiene que estar encendida, y puesta en la “cumbre” de nuestras vidas, de nuestras actividades para que ilumine las realidades en las que nos toca vivir en la sociedad. Una sociedad que necesita de palabras verdaderas, no engañosas, de experiencias de fe y de actitudes evangélicas que hagan posible un cambio de estructuras en la sociedad, para que coloque a la persona en el centro de toda actividad.

El Padre Cornelio describía así el Evangelio“El Evangelio es el documental sonoro del Maestro”. Allí aparecen su vida, sus palabras, sus enseñanzas, su sublime biografía. Si cada uno es lo que lee… ¡qué dicha si nuestra vida fuera evangelio viviente! El Evangelio es fuente de verdad. Las Bienaventuranzas son una gran muestra de ello. Nuestra propia experiencia en el seguimiento del Señor lo confirma. El Evangelio fuente de amor. Amor de Dios al hombre: Tanto amó Dios al Mundo que le dio a su Unigénito, Jn. 3, 16. Amor de los hombres entre sí, expresión de ello es el Mandamiento Nuevo del Amor. El Evangelio une a todos los hombres y mujeres en el amor”.

“Sus mismos discípulos decían con claridad: “A quién vamos a acudir. Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6, 68). Jesús no tuvo otra arma, otra infraestructura, otros medios, otras herramientas que su palabra, despojada y humilde, pero vibrante y llena de verdad. Una palabra en contacto vivo con  la de su Padre a través de la Sagrada Escritura, en la oración, en el silencio… que le llevó, en plena coherencia, a hacer la voluntad de Dios en todo momento, hasta la muerte”. 

“La Palabra de Dios, leída con profundidad, con “rumiante sosiego”, puede ayudarnos a ello. Una Palabra leída de manera superficial contribuye a la “mentira”, mientras que, leída con paz, sosiego, hondura, deseo contraste, termina por apuntar al fondo de la persona y, a partir de ahí, es desde donde brotan las palabras de sinceridad vital.

Traigo a la memoria el recuerdo de Carl Rahner que decía: “El cristiano del siglo XXI o será un místico o no será nada”.  Compartir Carisma y Misión con otras personas nos ayuda a todas/os a reflexionar juntos sobre nuestra misión de persona que vivimos ya en ese siglo XXI y que deseamos iluminar las realidades de este tiempo con la LUZ de la Palabra de Dios y anunciar a Jesucristo como la Verdadera Palabra.

 

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