Encuentro entre Institutos Seculares

Por: Secretariado de Formación. Vita et Pax.

Los días 25 y 26 de Octubre, M. Carmen Martín de Vita et Pax tuvo un encuentro bíblico con el Instituto Secular Hijas de la Natividad de María. El tema era Envejecer con Dios. Para ello, tomamos como referencia otras personas que vivieron antes que nosotras y que pasaron por estos momentos de vejez. Sus historias están repletas de vida, una vida que, como la nuestra, nunca acontece espectacularmente; sus comienzos son discretos, casi imperceptibles, pero son como la savia que recorre el árbol fecundándolo silenciosamente…

Estos personajes y sus historias son:

  • María: El mejor vino: Jn 2,1-10

  • Isabel: El encuentro de María e Isabel: Lc 1,39-45

  • Simeón y Ana: Reconciliados con sus propias vidas: Lc 2,25-38

  • Viuda pobre: La vida como ofrenda: Lc 21,1-4

  • Nicodemo: Parteras de vida: Jn 3,1-8

Envejecer, en un sentido, comienza en el instante del nacimiento, pero sólo lo sentimos realmente en un determinado momento de la vida. Sin embargo, envejecer, en muchos lugares del mundo, se convierte en un privilegio. Por una parte, una violencia desproporcionada interrumpe la vida de muchos jóvenes, por otra, las enfermedades, las malas condiciones de vida, la falta de asistencia materna… mata a millares de mujeres… He aquí por qué envejecer es casi un privilegio y una experiencia rara en medio de los miserables y de los excluidos del mundo. Ellos son excluidos hasta de envejecer, de poder hacer la experiencia de vivir con dignidad hasta el final de sus días.

Nosotras tenemos el privilegio de envejecer y, más aún, de reflexionar sobre el envejecimiento. El envejecimiento puede traer consigo tanto dificultades como retos u oportunidades. No faltan dificultades físicas, anímicas, relacionales, éticas, espirituales… Como también existen oportunidades de mayor profundidad espiritual, de entrega más generosa, de acogida incondicional, de tiempo para regalar…

Salimos del encuentro con el corazón caldeado. Como mujeres consagradas, hoy tenemos menos fuerzas, es verdad, pero más sabiduría de Dios. Por eso, queremos envejecer como el buen vino. Nuestro vino se contiene en tinajas desbordantes que se derraman allí donde estamos y que están más llenas en la medida en que cumplimos años. Un vino que, con la edad, no sólo aumenta en cantidad sino, sobre todo, en calidad y eso lo perciben rápidamente quienes nos rodean, por eso, podemos escuchar: “Tú has reservado el vino de mejor calidad para última hora”.

Encuentro

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Hijas de la Natividad

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