“Gracias Padre porque has revelado estas cosas a los sencillos”

14º Domingo T.O. Ciclo A

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid.

Seguimos adentrándonos en el tiempo ordinario en el que la liturgia nos invita a descubrir, dentro de lo  cotidiano, lo sencillo y ordinario,  que es la mayor parte de nuestra vida. Hoy Jesús nos presenta la importancia de lo pequeño y sencillo y llega a dar gracias al Padre por haberse revelado a los pequeños, a los humildes, a los que no cuentan en esta sociedad del bienestar y de la opulencia. (Evangelio.)

La primera  lectura del Profeta Zacarías, también nos plantea cómo será “el Rey que viene justo y victorioso, modesto y cabalgando sobre un asno”.  Esta profecía de Zacarías la encontramos realizada en Jesús que nació y vivió entre la gente sencilla, estuvo cercano a ellos, y al final  lo vemos entrando en Jerusalén montado sobre un asno aclamado por la gente sencilla.

¿Cómo podemos identificar hoy a los humildes y sencillos, que es la gran mayoría de nuestra sociedad? Los medios de comunicación nos presentan cada día quiénes son los sabios y entendidos, los que cuentan en la sociedad, los que manejan los hilos de la historia, los que amasan riquezas y, a veces, quieren ser los dueños del mundo, esos son los que cuentan, los que acaparan la mayor parte de  los bienes de la tierra, (el 20% perciben y consumen el 80 % de los bienes de la tierra).

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”: es una invitación que hace Jesús a los humildes y sencillos, los poderosos no necesitan ayuda, se valen por sí solos, pero los pequeños necesitan la acogida y la ayuda del Señor que es “paciente y misericordioso”. Descansar en Jesús cuando sentimos el peso del cansancio y del agobio de la vida, cuando ésta no nos ofrece posibilidades de salir adelante, cuando no tenemos trabajo,  cuando nos falla la salud, cuando nuestros hijos después de una buena preparación, conseguida con grandes esfuerzos no encuentran aquí los medios de vida de formar un hogar y tantas cosas que nos pesan y abruman…  entonces podemos escuchar la llamada del Señor “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré…”.

Qué reconfortante es el poder escuchar estas palabras del Señor, y dejarnos empapar por ellas, podemos no sentir sus efectos, pero tenemos la seguridad de que el Espíritu que habita en nosotros nos da la fuerza para superar este peso fuerte que sentimos dentro.

Podemos repetir esta oración tan maravillosa de Jesús al Padre. “Te damos gracias Señor porque has revelado estas cosas a la gente sencilla y se la has ocultado a los sabios y entendidos.” Ojalá formemos parte de ese colectivo de gente sencilla a quienes les ha sido revelada la sabiduría del espíritu y saben vivir según los principios de lo que supone ser sencillo y humilde y sepamos también identificarlos claramente para poder  decirles, venid, estoy cercano a vosotros a vuestros pesos, a los yugos que os oprimen, descansad en el Señor “porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Una invitación fuerte a estar muy atentos a los que viven estas situaciones extremas de peso, dolor a los que el yugo no les resulta ligero y ayudarles a escuchar al Señor, a dejarse ayudar por El.

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