Hildegard von Bingen, Doctora de la Iglesia

Hildegard von Bingen, Doctora de la Iglesia

Una pluma en las manos de Dios

Junto a san Juan de Ávila, el santo español, maestro y guía para los sacerdotes, este domingo será también declarada doctora de la Iglesia Hildegard von Bingen, la monja alemana cuya doctrina iluminó la Edad Media. Consejera de pontífices y emperadores, ha sido una de las grandes mujeres “olvidadas” en la historia.

Como tal fue recogida por Ángeles Caso en su libro así llamado. Fue una de las personalidades más fascinantes y multifacéticas del Occidente europeo. Aquí, en esta figura, se muestra un paradigma de la labor del intelectual. La rebeldía, la voz profética, la valentía ante los poderes del mundo, la nitidez en el pensamiento.

Fajada en mil batallas, supo estar a la altura de las circunstancias y sacar con las herramientas de la época la crítica oportuna, la luz necesaria y el compromiso adecuado para dejar oír su voz en medio de un mundo en crisis, un mundo que se iba transformando.

La Iglesia tendrá en esta santa “teutónica”, como el Papa la ha llamado, un ejemplo de cómo hacer que la luz asome por entre las oscuridades de momentos graves en los que el hombre se juega su futuro. No es hora de darse tiempo. Es hora de hacerlo valer. ( Comentario de: JUAN RUBIO, director de Vida Nueva )

Bibliografía:

Título: Scivias:Conoce los caminos
Editorial:Trotta

Casi nueve siglos han transcurrido desde que empezó a difundirse en toda Europa el texto de Scivias. Conoce los caminos de Hildegarda de Bingen, «un sencillo ser humano» como se define a sí misma. En este texto, que se traduce por primera vez al español, están recogidos la apasionante trayectoria vital de su autora y todos los saberes de su época.
El Scivias aparece a mediados del siglo XII y se convierte en texto esencial en toda Europa hasta la Summa Theologica de Tomás de Aquino, más de un siglo después. La obra está marcada por el dinamismo y el carácter concreto de sus visiones, que son de una increíble riqueza.

Título: Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales
Editorial:Trotta

Hacia el año 1150, Hildegard de Bingen reunió sus composiciones y formó con ellas un ciclo lírico completo al que llamó «Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales», corpus que incluye la notación musical de la propia autora. Las canciones de la Sinfonía fueron compuestas para diversas ocasiones litúrgicas, para las horas canónicas, las fiestas de los santos, la consagración de una capilla y para algunas de las fiestas del ciclo litúrgico destinadas a Dios, a la Trinidad, o a María. De acuerdo con su pensamiento, la música y el canto, en particular, eran una actividad humana por excelencia; por ello, en muchos de sus escritos la visionaria desarrolló sus ideas sobre la importancia y trascendencia de la música en la historia humana. Este pensamiento se expresa en el ordenamiento de las canciones, fundamentado en una concepción jerárquica del mundo; esta jerarquía, evidente en el orden de aparición de las canciones, hace pensar en un “relato” subyacente, a saber, una «Historia Sagrada».
En la recuperación reciente de la obra de Hildegard —sus textos visionarios, médicos, científicos, además de su epistolario— parece claro que su poesía lírica y dramática ha sido relativamente descuidada por la crítica literaria; por el contrario, la Sinfonía y su Ordo virtutum han sido muy valorados por musicólogos y artistas, que han estudiado y ejecutado sus obras. De ahí la importancia de esta traducción, la primera versión íntegra en lengua castellana, que pone a disposición del lector la lírica hildegardiana, caracterizada por su verso libre y por el uso de un latín poco pulido.

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