II Encuentro de Formadoras de Vita et Pax

domingo, agosto 25th, 2013

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax. Ciudad Real

Spe, Celsa y M. Carmen

Spe, Celsa y M. Carmen

Del 19 al 22 de agosto tuvimos en Huarte (Pamplona) nuestro segundo encuentro de Formadoras de Vita et Pax, participamos: Celsa, Spéciose y M. Carmen. Nos acompañó también Cristina.

Iniciamos nuestro encuentro reflexionando y compartiendo el documento: Ser formadora es acompañar caminantes.

Somos formadoras del Instituto Secular Vita et Pax. Nos une una misión común. La misión de embarcarnos en aguas profundas y disponernos a caminar con otras personas, personas que desean ser caminantes. Tenemos la misión de acompañar los primeros balbuceos de mujeres que han oído la llamada de Dios y quieren responder a ella con honestidad. Acompañarlas en su vida, de manera integral, contando con todas las facetas del ser. Este acompañamiento tiene un objetivo general claro que es ayudar a que Jesucristo sea la Vida y la Paz para cada una de ellas, para que vivan de su vida y la irradien y sean artífices de su paz.

El día siguiente estuvo todo él centrado en nuestra propia formación, el tema preparado fue La Liturgia y lo dividimos en dos partes, la Liturgia en general y la Liturgia en Vita et Pax. Como ya sabemos, la espiritualidad de Vita et Pax tiene en su centro a Jesucristo y los pilares en los que se sostiene son cinco: La Eucaristía, la Oración, la Liturgia, la Palabra de Dios y María, nuestra compañera de camino.

La vida litúrgica no es una reliquia del pasado; es una realidad de vida en el presente, que se desarrolla a lo largo de todo un año y que se repite una y otra vez en el transcurso de nuestra historia. En la liturgia es donde nos encontramos con el Jesús de la historia y llegamos a comprender al Cristo de la fe que sigue estando con nosotras. Perder la esencia de la tradición litúrgica equivale a correr el riesgo de la superficialidad, vaciar la fe de sentido, privar a nuestra vida de la presencia continua del Dios vivo.

No vivimos una vida litúrgica para parecer buenas a otras personas. No desarrollamos una espiritualidad litúrgica para incorporar una especie de dimensión espiritual a nuestra vida. Y, ciertamente, no vamos a misa regularmente para cumplir un mandamiento. Vivimos una vida litúrgica para ser como Aquel a quien seguimos desde el pesebre hasta el Monte de los Olivos; para aprender a pensar como Él piensa y a hacer lo que Él hace; para hacer de Él -no de nuestro trabajo, nuestros valores o fama- el centro de nuestra vida.

La espiritualidad litúrgica pretende introducirnos en el espíritu de Aquel que se detuvo y escuchó a quien quería hablarle y dio de comer a quien pasaba hambre y devolvió la vista al ciego… de tal manera que nosotras hagamos lo mismo y que la gente nos pueda preguntar silenciosamente cada día ¿eres tú Jesús?. Y la respuesta que la espiritualidad litúrgica forma en nosotras, si la vivimos con constancia y fidelidad sea sin duda, .

Esto fue lo que descubrió el P. Cornelio, nuestro fundador, y por ello, vivió y nos hizo vivir la Liturgia con especial interés, como algo vivo, dinámico y transformador. Podemos decir que él y las primeras jóvenes de Vita et Pax, se adelantaron al Vaticano II en el que fue Promulgada la Constitución sobre la Liturgia. En los Estatutos de Vita et Pax se ve con claridad la valoración y vivencia de la Liturgia, especialmente la Eucaristía. Esta participación activa, nos decía el P. Cornelio, debe llevarnos a la identificación con Jesucristo, a tener sus mismos sentimientos, sus mismo pensamientos, sus mismos criterios y a que sus preferidos sean nuestros preferidos.

El último día del encuentro lo dedicamos a esbozar el diseño de un “tronco común” para la formación inicial en Vita et Pax, cualquiera que sea el país donde se sitúe la casa de formación, respetando las culturas y personas de cada lugar. Y así llegamos a formular unos quince temas donde se van desgranando nuestro ser y misión.

Tuvimos muy buen ambiente. Compartimos muchas experiencias, paseamos por la orilla de ese río evocador que es el Arga, intentamos contar algún chiste que otro y finalizamos soñando el tercer encuentro de Formadoras para dentro de dos años en Rwanda. A veces los sueños se hacen realidad.

Spe, Celsa y Cristina

Spe, Celsa y Cristina

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