Nuestro “Hacer”

Nuestra misión es prolongación de la de Jesús, cuya vida estuvo centrada en implantar el Reino de Dios. Desde nuestro Carisma, nos sentimos también enviadas a participar en la construcción de ese Reino trabajando por promover la Vida y construir la Paz, siempre atentas a las necesidades de nuestro mundo y de la Iglesia bajo los ejes de la Vida y de la Paz.

La misión la llevamos a cabo a través de la profesión o voluntariado, dentro del quehacer de la vida cotidiana que caracteriza a cualquier laico o laica. No obstante, siempre con el deseo de renovación porque asumimos el riesgo de dejarnos tocar por el sufrimiento humano que nos lleva constantemente a un compromiso mayor y más decidido por la dignificación de las personas.

Esta misión viene marcada por una característica peculiar en nuestro Instituto. Para nosotras la misión tiene como base y cumbre el Amor. Nuestras relaciones están coloreadas por la caridad fraterna. De ahí que nos esforzamos en cumplir hasta las últimas consecuencias el precepto del amor, tal como lo explicó y vivió Jesús.

Así pues, impulsadas por el Amor de Dios a ser promotoras de Vida y constructoras de Paz nos hicimos presentes en diferentes campos de trabajo: enseñanza, salud pública, emigración, trabajo social y pastoral, librerías, artesanía litúrgica, inserción en barrios y parroquias… y hoy, continúa nuestra misión en los más diversos campos, especialmente, allí donde la vida o la paz estén más amenazadas: inmigración, cárceles, mujeres maltratadas, enfermos… y donde se haga patente la necesidad de Dios y la carencia de bienes que dignifiquen a la persona.

MISION ESCONDIDA

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