Retiro de Primavera

domingo, abril 27th, 2014

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real

Pasionistas de Daimiel

Pasionistas de Daimiel

El 26 y 27 de abril, en la casa de los Pasionistas de Daimiel (Ciudad Real), en plena llanura manchega, donde se hace realidad el dicho “ancha es Castilla”, reanudamos nuestro habitual Retiro de Primavera. Este año el tema fue “El Dios enamorado”. Participamos doce personas: diferentes institutos seculares, otras casadas, solteras, hombres, mujeres… la diversidad se hizo presente.

Oración personalMeditaciónOseas nos introdujo en su experiencia personal. Casado con Gomer, ésta le fue infiel y lo abandonó. Esta trágica experiencia le sirvió para comprender y expresar las relaciones entre Dios y su pueblo. Y hace la comparación: Dios es el marido, Israel la esposa. Esta ha sido infiel y lo ha abandonado para irse con otro dios: baal. Con Oseas nos preguntamos quiénes o qué son los “baales” de la sociedad actual y cuáles son nuestros “baales”. También nos preguntamos cuáles son nuestras infidelidades más constantes a Dios y a los demás.

Lo que hace de Oseas un caso inolvidable es que ve su matrimonio como una parábola de la relación Dios-Israel. El salto que Oseas da desde su experiencia personal a su experiencia de Dios, le permite una mirada de fe ante esta realidad y descubrirá una salida. Nos encontramos así con un aspecto importante, las experiencias vividas por la persona creyente en cualquier nivel de su personalidad, afectan a la persona en su globalidad, incluida su experiencia de fe. Por ello, es necesario descubrir la acción de Dios en nuestra vida cotidiana y hacer de ella el camino”normal” de nuestro crecimiento integral, también crecimiento en la experiencia de Dios.

Como Oseas, buscamos a Dios en los acontecimientos normales de la vida cotidiana y escuchamos a Dios en las experiencias que vivimos. Porque Dios está con nosotros seamos quienes seamos, seamos lo que seamos y estemos donde estemos. No es nuestra virtud la que apresa a Dios, sino que, sencillamente lo propio de Dios es estar con sus criaturas. En y con todos nosotros y nosotras. Siempre. No tenemos que merecer a Dios, tenemos a Dios. Por eso, a veces, no es Dios lo que nos falta, es la conciencia de Dios en la normalidad de nuestra vida. Oseas nos llevó a preguntarnos por las experiencias personales que más nos han ayudado a conocer más y mejor a Dios.

La gran novedad de Oseas, lo que le sitúa en un plano diferente y lo convierte en precursor del NT es que elimina el castigo e invierte el orden. El perdón antecede a la conversión: pecado-perdón-conversión. Dios perdona antes de que el pueblo se convierta, es más, aunque no se haya convertido. Dios nos perdona antes de que nos hayamos convertido, aunque no nos hayamos convertido.

Este tema es importantísimo en Oseas. Lo vuelve a retomar en el capítulo 11 bajo una nueva imagen: Dios ya no es el amante de su esposa infiel, sino un Padre. Israel es el hijo, un hijo prototipo del hijo rebelde que, según la Ley, debe ser ajusticiado (Dt 21,18-21). Ante la inminencia del castigo divino, Israel pide ayuda a baal, pero sin éxito. Cuando todo presagia el desastre total, Dios lucha consigo mismo y la misericordia (hésed) vence a la cólera (11,8-9).

San Pablo repite esta idea cuando escribe a los romanos: La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores (Rm 5,8). Lo mismo dice Juan en su primera carta 1Jn 4,10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Esto no significa que la conversión sea innecesaria. Pero sí que se produce como respuesta al amor de Dios, no como condición previa al perdón.

Y la iniciativa y gratuidad de Dios nos la transmite el papa Francisco con la original y bella expresión de “primerear”. “Dios está primero, está siempre primero, Dios primerea”. “La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro…” (EG 24).

Con este anhelo salimos del Retiro. El deseo de “primerear” en nuestras relaciones y el deseo de dejarnos seducir por este Dios locamente enamorado y que su amor nos guíe.

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