Reunión de Directoras

Reunión de Directoras

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad

Del 6 al 8 de marzo tuvo lugar nuestra habitual reunión de Directoras de Centros en Madrid. Participamos once Directoras y los cinco miembros del Consejo. Las Directoras ausentes también enviaron puntualmente el trabajo realizado. Después de la acogida por parte de Victoria tuvimos un rato largo de oración que nos ayudó a centrarnos y a situarnos en la tarea pendiente.

Reunión general

Reunión general

Revisamos nuestra vida institucional, esta vez, le tocó el turno a los Objetivos de curso. Se nos recuerda que los Objetivos son propuestos por la Asamblea General y, como tales, asumidos por la Asamblea y todo el Instituto. Mirados desde diferentes ángulos siempre harán referencia a nuestro seguimiento de Jesús y a nuestra participación en el proyecto del Reino. Ayudan a consolidar nuestra pertenencia y vinculación al Instituto, nos hacen adherirnos al proyecto común de vida institucional. Por eso, es necesario preguntarnos si nos hacen crecer y madurar en nuestra vida de fe y seguimiento, cómo los animamos, qué sentido tienen para nosotras, cómo los potenciamos, si son carga o ayuda…

El sábado, después de la Eucaristía que compartimos con otro grupo de Pastoral Penitenciaria, lo centramos en el estudio y reflexión del documento: “Cuando estoy débil, entonces soy fuerte” (2Cor 12,10), elaborado por M. Carmen Martín. Este trabajo está enmarcado dentro del año dedicado a la Vida Consagrada. Este año lo podemos vivir como una oportunidad, un auténtico kairòs, un tiempo de Dios lleno de gracia que nos empuje y aliente o como un año más que dejamos pasar.

Vivimos a nivel institucional momentos de fragilidad, de debilidad, originados por diversas causas. Pero de nosotras depende decir como San Pablo: “Cuando estoy débil, entonces soy fuerte” (2Cor 12,10) y vivir en consecuencia. La experiencia de vivir tanta fragilidad es la ocasión para desnudar el corazón, para ponderarlo, para ponernos confiadamente en las manos de Dios. Es muy importante que la vida, a estas alturas, no nos sorprenda construyendo sobre arena.

A la vivencia sana de la debilidad va dirigido también este año:“Que este Año de la Vida Consagrada sea también una ocasión para confesar con humildad, y a la vez con gran confianza en el Dios Amor (cf. 1Jn 4,8), la propia fragilidad y para vivirla como una experiencia del amor misericordioso del Señor; una ocasión para proclamar al mundo con entusiasmo y dar testimonio con gozo de la santidad y vitalidad que hay en la mayor parte de los que han sido llamados a seguir a Cristo en la vida consagrada (P. Francisco).

En esta reunión de Directoras quisimos reflexionar sobre esta llamada que se nos hace hoy y responder lo mejor posible. Nos servimos de la carta apostólica que el Papa dirigió a todos los consagrados y consagradas con motivo de este acontecimiento. En ella expresa los tres objetivos marcados para este año: 1. Mirar el pasado con gratitud 2. Vivir el presente con pasión 3. Abrazar el futuro con esperanza.

Pero no todo fue trabajo, también hubo momentos de encuentros gratuitos para la fraternidad-sororidad, momentos lúdicos de “chupito”, momentos de intercambio y risas… Con el corazón caldeado por el encuentro, partimos cada una para nuestra tarea cotidiana.

Sororidad

Sororidad

Chupito

chupito

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