Santa María, Madre de Dios

lunes, diciembre 26th, 2011

Por: María Jesús Laveda – Vita et Pax , Guatemala

Año Nuevo 2012

Comenzamos un nuevo año civil, porque el que vamos recorriendo desde la fe, ya lleva su pequeña andadura. Todas las personas encuentran en este día un momento para el abrazo y los buenos deseos para este año que comienza. También Dios Padre–Madre, que nos regala su bendición y nos asegura su presencia durante todo nuestro caminar por el 2012. Así escuchamos “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Una tradición en Israel y una tradición en tantos pueblos -yo lo veo en Guatemala- en donde los padres, especialmente las madres, bendicen a las hijas e hijos cuando van a emprender un viaje o una misión importante.

Dios nos bendice al comenzar el año. Tenemos por delante una misión, una nueva oportunidad por estrenar para llenar nuestro tiempo de Buenas Noticias, para cada un@ de nosotr@s y para cada persona con la que entrelazamos la vida y el trabajo.

Compartamos esa bendición a lo largo de todo el año que comienza.

Otro regalo de Dios Padre es la paz. Regalo, don, tarea. En nuestro mundo, en nuestras sociedades, la paz es una tarea imprescindible que no podemos dejar en manos de otras personas cuyos intereses no incluyen a tantos pueblos: hombres, mujeres, niñ@s, a los que el Dios de la Paz mira con cariño, pero que son olvidados por los que tienen en sus manos las decisiones que favorezcan esa paz que la tierra grita desde lo más profundo de su ser.

Cada una de nosotras hemos recibido, de una manera especial, la Paz como un don y una tarea. Forma parte de nuestra identidad. Una paz que va más allá de la ausencia de guerra y que afecta a todo ser humano. Sin paz no hay justicia, ni libertad, ni respeto mutuo, ni armonía entre las personas, ni en el cosmos, ni dignidad humana.

Compartamos y construyamos esa paz, a lo largo de todo el año que comienza.

Jesús nace y lo hace bajo la ley, nace de una mujer, como cada ser humano. Acoge nuestra realidad común y es entre nosotr@s donde va a llevar adelante su proyecto del Reino. De esa manera consagra toda realidad humana, haciendo posible la utopía de la nueva humanidad. Por eso podemos decir que “otro mundo es posible, desde Jesús de Nazaret”.

Difícil pero posible. Invitación a ser personas arriesgadas que apuestan por la vida. Y que saben guardar en su corazón, como María, la madre de Jesús, la mujer oyente de la Palabra, ese misterio y tesoro escondido que le da la fuerza necesaria y la certeza de que está respondiendo al plan de Dios-Sabiduría que quiere contar con los seres humanos para construir el Reino. Incomprensible, pero cierto, Dios cuenta con nosotr@s y nos regala todo un año, como una nueva oportunidad para transformar nuestro mundo en una casa común, fraterna, pacífica, solidaria, llena de vida y bendecida por Dios.

Compartamos esa tarea, construyamos ese mundo diferente, estrenemos año nuevo, nueva esperanza.

De la mano de Jesús, el nombre elegido para él y que define su misión: Dios salva. Habrá que trabajar para que cada ser humano pueda “reconocer” su nombre grabado en el libro de la Vida. Es nuestra misión. Nos va en ello nuestra vida y la de cada una de las personas que formamos parte de la familia humana.

Hay tarea por delante: Feliz Año Nuevo, pleno de Vida, abierto a la Paz.

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