II Domingo de Cuaresma

Feb 24, 2026

Textos Litúrgicos:

Gen 12, 1-4
Sal 32
2Tim 1, 8-10
Mt 17, 1-9

“Estar en las Nubes”

 

Por: Mª de los Ángeles Santamarta Rodríguez
IS Hijas de la Natividad de María. Santiago de Compostela.

 

En el evangelio de hoy Jesús quiere hacernos un regalo: nos lleva con Él a ver la gloria de Dios y a ser “contagiados” de su luz; “Jesús tomó consigo (…) subió con ellos (…) y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (Mt 17, 1-2). Seguro que muchos de nosotros, en nuestra vida cotidiana, de compromiso y vida cristiana nos sabemos muy queridos de Dios, y, alguna que otra vez,  actuamos como los apóstoles que acompañaron a Jesús: nos quedamos embobados, ¡en las nubes! y sólo sabemos decir ¡qué bien se está aquí! (Mt 17,3-4). Estamos tan despistados en nuestro gozo que desviamos el foco, suponiendo que somos los hacedores del bien “…si quieres haré tres tiendas…” (Mt 17, 3-4) . Más allá de esta lectura fácil y simple hemos de reconocer que muchas veces necesitamos volver a la realidad llenos de la gracia y de la luz transfiguradora de Cristo, con la certeza y la confianza de que Dios nos envía a su Hijo “en quien se complace”, “para que lo escuchemos” ¿Dónde/Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Para qué?

  • ¿Dónde/Cuándo escuchamos al Hijo de Dios? Cada vez que oramos su Palabra; celebramos la Eucaristía; en el lugar en que dos o tres estamos reunidos en su nombre; cuando “Salgo de mi tierra” (Gn 12, 1), de mi egoísmo, de las malas palabras, de los pensamientos hirientes hacia el vecino, hacia el pobre, hacia el que sufre necesidad o está machacado por la violencia; en el corazón del mundo escuchamos a Cristo Jesús que se transforma y nos regala su don, luz y gracia “porque su misericordia llena la tierra” (Sal 32)
  • ¿Cómo escuchamos la voz del Hijo de Dios? Muchas veces con miedo, llenos de espanto -como les sucedió a Pedro, Santiago y Juan… y se cayeron de bruces- ; otras veces, la rutina nos organiza la vida diaria, con desesperanza, con aburrimiento; necesitamos “tomar parte en los duros trabajos del Evangelio” (2Tm 1,8b), como recomienda Timoteo a su comunidad y, precisamente en y con la comunidad, en grupo, juntos podemos hacer de este camino cuaresmal una senda esperanzada, compartida, con un mismo corazón, el de Cristo; para escuchar con paz y sabiduría su voz en el silencio, en lo escondido, en el hermano, en las relaciones, en la calidad del diálogo, en el arrepentimiento, en la iglesia, en cada opción por el más necesitado, en cada realidad vivida (Cf Mensaje Cuaresma 2026 de León XIV).
  • ¿Para qué escuchamos la voz del Hijo de Dios? Nos dice el evangelio “…bajaban del monte y Jesús les mandó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos” (Mt 17,9) ¡Es la respuesta!: ¡ para tener VIDA! y esta, ¡RESUCITADA-TRANSFIGURADA!.

La Palabra de Dios en este 2º domingo de cuaresma, nos invita a “Estar en las Nubes” saboreando la vida eterna, la santidad, el estar con Dios como  Hijos Amados que somos. ¿Seremos capaces de caminar, esta senda cuaresmal, con ilusión, sin temor, siendo conscientes de que el foco de nuestra luz y buenas obras es el mismo Cristo?. ¡Adelante! “levantaos (de la situación en la que estemos), no temáis” (Mt 17,8), “Yo haré de vosotros un gran pueblo y os bendeciré” (Gn 12,2). Así también nos anima el Papa León XIV en su mensaje cuaresmal: ayunad de la malas palabra, propongamos bendecir a nuestro prójimo y cultivar la amabilidad, pues hemos acogido -en nuestra vida- la Palabra de Dios. Pidamos la gracia de que nuestro oído esté más atento a Dios y a los más necesitados, que nuestras comunidades sean lugares en las que se escuche el grito del oprimido y que se acoja desde el Amor y con amor liberador. (Cf Mensaje Cuaresma 2026 de León XIV)

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