
Textos Litúrgicos:
1Sm 16, 1. 4-7. 10-13
Sal 22
Ef 5, 8-14
Jn 9, 1-41
Camina Según La Luz De Cristo
Por: Andrés Huertas. Presbitero. Madrid
Mesa de la Palabra:
«La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón…» (I Sam 16, 1. 6-7. 10-13.).
«En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz…» (Ef 5, 8-14).
PALABRA (Jn 9, 1-41).El hombre ciego es un icono que nos representa a cada uno de nosotros. Jesús enfoca el tema de la retribución; lo importante es la obra de Dios (v.4), ver la luz, vivir en la fe, creer. (vv. 36-38).
Resuena la Palabra
El centro de la narración es la afirmación solemne de Jesús: «Yo soy la luz del mundo» (v.5). Esta bella catequesis bautismal ahonda en la consecuencia del bautismo, no basta «ser hijos de la luz». Es necesario producir «los frutos de la luz». El problema en esta narración no es el ciego, son los otros, los que ven, los que ven sin ver la luz. De un mismo hecho salen dos líneas contrapuestas: El ciego que llega progresivamente a la luz y a la fe, a la curación completa; y los fariseos que cerrándose progresivamente no se dejan interrogar por el hecho, la novedad pone en discusión su «saber», niegan el hecho y no quieren verlo.
El hecho critica fuertemente la «teología retributiva»; Jesús ha preferido el bien de la persona antes que la salvaguardia de las instituciones, ha valorado al ser humano sobre lo jurídico. La luz se hace incómoda, insoportable frente «al saber»: «Yo era ciego y ahora veo», lo pobre, lo senci- llo, el «no saber», la experiencia concreta se opone al saber, a lo jurídico, a lo que cuenta. Es muy desgraciado el que no tiene necesidad de aprender de nadie; la verdad la conocen, se la han apro- piado, la han secuestrado de la vida y la gestionan según sus luces. En su soledad creyente el ciego curado sigue buscando hasta que “Jesús le encuentra”, el diálogo es iluminador: “¿Crees tú en el Hijo del hombre? ¿Y quién es…? Lo estás viendo: el que te está hablando… Creo, Señor. Y se postró ante Él”. Ha encontrado en Cristo el nuevo santuario, la luz, la curación total, la fe le permite caminar con Él.
Meditación, Oración de Quietud
Repite sosegadamente
- «Creo, Señor»
- «El Señor es mi Luz»
- «Yo soy la luz del mundo»
¡Para la Reflexión y Vivencia ¡
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- Nuestros ojos limpios, ¿transportan tu imagen en su mirada?
- Nuestros ojos admirativos, ¿van descubriendo la vida cada día?
- Nuestros ojos lúcidos, ¿miran con y desde el corazón?
- Nuestros ojos profundos, ¿se acercan al misterio de las cosas, a tu misterio?
- Nuestros ojos afectivos, ¿siembran amistad?
- Nuestros ojos buenos, ¿irradian paz?
- Nuestros ojos transparentes, ¿reflejan tu presencia?
Para el Diágolo y la Experiencia:
- ¿Cómo nos situamos ante los hechos de la vida?
- Como el ciego, ¿buscamos hasta el final?
- Como los discípulos, ¿leemos los hechos y preguntamos?
- Como los padres, ¿queremos saber?
- Como los fariseos… ¿qué es la fe para nosotros?
- don, ¿cómo lo incrementamos y sostenemos?
- luz, ¿cómo nos dejamos iluminar?
- los hechos diarios, ¿la hacen crecer?
