Salmo desde la entrega total

Por: Autor desconocido

Gracias, Señor, porque me ayudas a romper mis cadenas.

Tierra buena

Tierra buena

Me conoces por dentro y por fuera
y sabes muy bien todo lo que me ata
y me impide seguirte por entero, sin condiciones.

Tú quieres habitar en mi corazón.
Has llamado, has entrado
y me has dicho: «Conmigo lo puedes todo».
Algo dentro de mí empieza a cambiar
y mi alma, que sin ti estaba muerta,
comienza a revivir al sentir tu presencia.

¡Qué bueno eres conmigo, Señor!
¡Con qué cariño me mimas! ¡Con qué amor me miras!
A pesar de alejarme tantas veces de ti,
tú no dejas de estar a mi lado.
A pesar de despreciarte en múltiples ocasiones,
tú no te alejas ni un solo momento de mí.

A pesar de todo, Señor, a pesar de todo,
siempre estás conmigo.
Aunque yo parezca más fuerte que tú,
tu bondad y tu amor pueden conmigo.
A veces parece imposible que pueda cambiar,
pero ahí estás tú, Señor, rompiendo mis cadenas.
Rompiendo todas las ataduras que me alejan de ti.

Por eso, Dios mío, te puedo decir con el corazón en la mano
que aquí estoy, todo tuyo, toda tuya.

 

Una cosa nos falta… (Mc 10,17-22)

Por: Secretariado de Formación. Vita et Pax.

Este curso todo el Instituto Vita et Pax estamos trabajando el objetivo sobre la pobreza. Es lo de siempre pero a la vez diferente porque el contexto social y nosotras mismas somos diferentes. Y es diferente también porque cada vez lo queremos hacer mejor, queremos parecernos más a Jesús pobre. Sabemos de nuestra pequeñez y fragilidad pero también sabemos que Dios cuenta con nosotras y, como nos decíamos en el lema de la VIII Asamblea General, vamos “al encuentro de Jesús y su Reino, con la mirada de hoy”.

El curso pasado salimos al encuentro de Jesús encarnado, es decir, Jesús que se despojó de su condición divina y se hizo uno de tantos, se hizo carne débil y vulnerable en la historia humana y, por puro amor, nos dio su Vida (Flp 2,6-11). De ahí, que el objetivo trabajado fue apostar por la vida, priorizando la institucional, y revisamos cómo vamos entregando nosotras nuestra propia vida.

Pero Jesús no solo se despojó de su condición divina sino que se hizo pobre y se puso al lado de los pobres. En este curso caminamos al encuentro de Jesús pobre. Pobre de verdad. Nace pobre, en la periferia del mundo, vive en medio de los pobres y muere abandonado como un pobre. Su enseñanza es reflejo de su vida: “Los zorros tienen guaridas y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (Lc 9,58). Por su parte, San Pablo, en sus cartas, presenta a Jesús diciendo: “Siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza…” (2Cor 8,9).

El P. Cornelio, nuestro fundador, el “enamorado de Jesucristo”, lo describe así: “Nació en la miseria: en una cueva, y lo pusieron sobre pajas y en un pesebre. Vivió, toda su vida, en un ambiente estrecho y pobre … Y murió, además del abandono y la miseria, en la ignominia del suplicio de los más grandes malhechores y rodeado de ellos y, -como se lo había indicado a un “postulante”- sin tener un palmo de tierra donde reclinar la cabeza… Fue un hombre pobre de verdad: de los pies a la cabeza. Con un corazón de pobre que no se lo pesaba y así fue como amó la pobreza tan tenazmente y a los pobres tan apasionadamente…” (IV Asamblea General).

Lucas subraya la preferencia de Jesús por los pobres en las parábolas del banquete (Lc 14,15-24); en el rico y Lázaro (Lc 16,19-31); en el relato de Zaqueo, a quien invita a devolver sus bienes a los pobres (Lc 19,1ss)… En el Magníficat, María retoma la mística de los pobres del Antiguo Testamento y proclama, como mujer de condición humilde, la justicia de Dios (Lc 1,48). En las Bienaventuranzas (Mt 5,3-12; Lc 6,20-23), Jesús proclama a los pobres como herederos privilegiados del Reino…

Si Jesús es así, no nos sorprende la respuesta que le dio a ese hombre que fue corriendo, urgido por una gran inquietud, a preguntarle qué tenía que hacer para evitar que la muerte fuera el final de todo. Jesús mirándole con cariño le dijo:

  • una cosa te falta,

  • vete, vende lo que tienes

  • y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo

  • y ven, sígueme… (Mc 10,17-22).

Ya sabemos cómo termina la historia. A todos nos cuesta asumir “esa cosa que nos falta”, es decir, vender lo que tenemos y dárselo a los que no tienen, para poder seguir a Jesús más radicalmente. La enfermedad del dinero, de acumular, es silenciosa pero muy dañina. La lucha contra la pobreza está vinculada a la esencia del cristianismo porque “si alguien que tiene bienes de este mundo ve a su hermano en necesidad y no se apiada de él, cómo puede permanecer en él el amor de Dios” (1 Jn 3,17).

No podemos terminar esta reflexión sin recordar al Papa Francisco. Desde el inicio de su pontificado ya nos dijo: “Sueño con una Iglesia pobre y para los pobres”. A partir de ahí, tanto en sus enseñanzas como en su vivir diario deja bien claro su compromiso y cercanía con los excluidos de la sociedad y nos urge a la solidaridad, a la sobriedad de vida, al compartir nuestros bienes: “Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos… Estamos llamados a ser personas-cántaro para dar de beber a los demás…” (EG).

Al César lo suyo…… y a Dios lo suyo

29 Domingo del T.O. Ciclo A

Por: José Alegre. Zaragoza

Si hay profesiones antiguas en la vida, las que se ocupan de coordinar la convivencia y la relación con el más allá no van a la zaga de otras a las que se les asigna la más larga longevidad. Y ninguna de ellas desaparece; en sus crisis periódicas renacen como ave fénix que alardea de un futuro muy vivo.

La figura de quien trata de organizar las funciones, tareas y servicios necesarios para la comunidad está presente desde antiguo. La presencia del chamán, que simboliza la presencia de lo inexpresable e invisible, también se atestigua en los ritos más primitivos. Las dos significan dimensiones de la vida humana que han encontrado expresión y función desde la primera aurora en que el ser humano hizo aparición.

No siempre han hecho buenas migas y no siempre han ido cogidas de la mano. Las tensiones entre ellas han sido frecuentes, las discrepancias continuas y las descalificaciones numerosas. Tanto, como los intentos de una y otra por subordinar y someter a la otra.

Sin entrar en la historia de sus escabrosas relaciones, todavía hoy mucha gente no ve con claridad la diferencia y los límites de separación entre ambas, porque hay veces en que las religiones quieren organizar la convivencia a su manera y son un desastre.

En ocasiones son los políticos quienes quieren acotar el ámbito de lo religioso y  provocan reacciones airadas de quienes se sienten sometidos y recortados en sus libertades. Parecen, pues, dos parcelas muy celosas que no quieren intromisiones de extraños pero vigilan los pasos que ambos dan.

La Iglesia, que lleva dos mil años de relación con todo tipo de políticas, nos ha  condensado su reflexión en una serie de documentos muy importantes que, juntos, forman la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y nos va indicando la idea que puede aclararnos cómo pensar y actuar en todos los temas de tipo social desde unos criterios fundamentales que orientan y no impiden la libertad de cada uno para decidir qué política quiere asumir.

Estos puntos son: Poner a todo ser humano, sea de la forma, raza o edad que sea, por encima de cualquier cosa. Somos lo más valioso que existe en el mundo, y la política debe organizarlo todo para que sirva a las personas en su construcción como proyecto humano y personal. Nuestra dignidad está por encima de todo.

A la vez, somos muy humanos, frágiles, débiles, necesitados de mucha ayuda y siempre de los demás. Por eso la solidaridad es un valor positivo a construir, porque el mal y la destrucción también es solidaria, arrastra a todos. Nos ayudamos o nos destruimos.

Pero nadie debe ser obligado a actuar por la fuerza; a todos se nos debe ofrecer la posibilidad de ser convencidos, sobre todo en nuestro interior. La libertad es un valor irrenunciable, siempre unida a la responsabilidad de nuestras decisiones. Deben dejarnos decidir y actuar, aunque nos equivoquemos. Los políticos, como los padres cuando nos hacemos mayores y autónomos, pueden aconsejarnos, nunca sustituirnos.

Cuando hay incompatibilidad entre mi interés personal y el bien de todos los demás, debo sacrificar mi interés, mi propiedad, mi bien, al de los otros. Es la actitud de servicio la que debe prevalecer sobre la de negocios, sin olvidar que los pobres son una obsesión a quienes debemos recordar siempre para mejorar su condición.

Conviene tener presente esto con frecuencia y mantenerlo en nuestra militancia política o social.

Por qué elegí la vida consagrada

Por: Secretariado de Espiritualidad

Elegimos la vida consagrada únicamente para buscar a Dios. Buscar a Dios de corazón, desde dentro, desde lo que realmente una es. La vida espiritual puede ser entendida como una búsqueda, como un camino que se anda, como algo que se mueve. No es una realidad que se me dé hecha. Hay que construirla.

Somos mujeres en permanente búsqueda de Dios. Estamos llamadas con urgencia a ser mujeres con una profunda vida interior. Desde la frontera, atisbamos con nueva claridad una verdad antigua e incuestionable: Dios nos ama y desea apasionadamente nuestro pleno desarrollo. Cuando se hace violencia a las mujeres es un insulto a la gloria divina. Cuando se hacen avances liberadores que vencen los prejuicios y promueven la dignidad de las mujeres, es una victoria para el Reino de Dios. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, ni excluir a nadie, que la gloria de Dios es que las mujeres vivan.

Dios es la única pasión de nuestra vida. Es el mayor don recibido. Y ese don de Dios que es Él mismo encierra nuestro secreto y se convierte en el principio de discernimiento para toda nuestra vida. Ese don de Dios es su presencia amorosa que nos quiere y nos atrae hacia sí para que le pertenezcamos de una manera exclusiva y propia.

Nos confesamos buscadoras, mujeres dispuestas a no estancarnos sino a mantenernos en constante dinamismo, en un movimiento semejante al de las aguas primordiales sobre las que aletea el Espíritu y de donde surge la vida. Esta actitud de búsqueda supone admitir que aún no hemos llegado ni hemos conseguido lo que anhelamos, sino que estamos en ello, reconociéndonos como personas en camino.

Toda nuestra existencia es leída como el camino de su bondad hacia nosotras y se despliega como el misterio que nos hace ser como Él, donación de lo que somos y comunión con todos nuestros hermanos y hermanas. De manera que la vocación y la misión participan de la misma fuente y se expresan en la misma pasión: pasión por Dios y pasión por la humanidad.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.  

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo: vidapaz@vitaetpax.org

“Mi buen Jesús: yo quiero hacer algo por Ti”

Por: M. Carmen Martín. Vita et Pax. Ciudad Real.

Grupo Vida y Paz de Alboraya

Grupo Vida y Paz de Alboraya

Los cuatro grupos Vida y Paz de: Alboraya, Barcelona, Ciudad Real y Alicante iniciaron el nuevo curso con un retiro titulado así: “Mi buen Jesús: yo quiero hacer algo por Ti”. Llevamos ya algunos años de andadura de estos grupos y, poco a poco, nuestra identidad y nuestro compromiso, como miembros de un grupo Vida y Paz, tiene que ir avanzando.

Los grupos Vida y Paz no son sólo para sentirnos bien, -que eso es bueno-, o sólo para rezar, -que también es bueno- o sólo para formarnos. Claro que son todo eso pero son más, quieren ser mucho más. Somos grupos con una espiritualidad y una misión concreta porque bebemos de un carisma regalado por Dios: Vivir de la Vida de Jesucristo para ser en el mundo su Vida y su Paz.

Grupo Vida y Paz de Alicante

Grupo Vida y Paz de Alicante

Este retiro, con el que queremos inaugurar el curso, se basa en el inicio de nuestra fórmula de Oblación. Es una propuesta, una invitación, a cada uno y a cada una para decirle a Jesús, desde su situación, sus circunstancias personales y familiares, su edad, su libertad… “Mi Buen Jesús: yo quiero hacer algo por ti”. Y asumir las consecuencias de este ofrecimiento.

Es muy característico de Vita et Pax llamar a Jesús con el adjetivo bueno. Parece algo obvio pero es muy sugerente. El padre Cornelio, el fundador, se preguntaba: ¿cómo llamarle con una palabra que lo diga todo, que lo abarque todo y que sea síntesis de toda nuestra gratitud, de todo nuestro amor? Quizá no quepa otro que el de llamarle con el apelativo que Él mismo se aplicó, al definirse: ¡yo soy el buen pastor!…

Y decimos firmemente yo quiero. En palabras del P. Cornelio: No es solamente un buen propósito que se formula, un buen pensamiento que nos ronda, una idea piadosa y noble que se acaricia, sino que se trata de una decisión concreta que nace de una convicción íntima. San Ignacio lo llama “es mi voluntad determinada…”.

El fundador comentando esta frase decía: Parecería que, después de una entrada tan solemne, la manifestación tuviera que ser más expresiva que ese sencillo: Yo quiero hacer ALGO… ¿Solamente algo? ¡Algo y todo: algo que sea todo!.

Grupo Vida y Paz de Barcelona

Grupo Vida y Paz de Barcelona

Normalmente Dios pide algo, que en la catalogación de la gente cuenta poco, pero que termina por ser la base de algo grande. Visto en perspectiva, no podemos menos de reconocer sencillamente la desproporción entre la causa y los efectos que provoca. Veamos algunos ejemplos:

  • Ruth se queda con su suegra, una vez que su marido murió. Rut 1,16-18. Esta actitud y esta actuación las llevará a las dos y a la historia hacia el Mesías, Jesús de Nazareth, el Cristo: Rut será la abuela de David y, por él, de Cristo.

  • Isabel acoge a su prima María. (Lc 1,39-45). Isabel era la prima a la que María acudió, prometida, sí, pero soltera, y embarazada “antes de estar juntos” José y ella. Estar embarazada sin casarse en la comunidad judía de la época no era simplemente arriesgarse al rechazo o a las habladurías, sino a la muerte. Había, con certeza, que mantenerse a distancia. Pero Isabel en contra de todo sentido común, admitió a María en su casa. El ALGO de Isabel fue acoger a María sin condiciones y ayudarla a dar al mundo el Salvador.

  • María de Nazareth acepta su misión: (Lc 1,30-38). Su ALGO fue decir: HÁGASE. María acepta la misión, asume las riendas de su vida. Su fe no es un acto aislado y ciego, sino una opción de su persona total por Dios y por su propuesta. Con su “algo” María nos dio al Salvador, Jesús de Nazareth.

Concluimos diciendo: Yo quiero hacer algo… por Ti. Con esas dos palabras se redondea la frase inicial con las que queremos expresar nuestro compromiso de este año, queremos manifestar nuestra voluntad de hacer ALGO por Jesucristo.

Y en Alboraya, Barcelona, Ciudad Real y Alicante se oía el eco de una misma voz surgido del deseo profundo de muchos corazones: ¡Mi Buen Jesús yo quiero hacer algo por ti!

Grupo Vida y Paz de Ciudad Real

Grupo Vida y Paz de Ciudad Real

Padre

Por: Charles de Foucauld

alfarero

alfarero

Padre, me pongo en tus manos
haz de mí lo que quieras;
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad
se cumpla en mí y en todas sus criaturas,
no deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma,
te la doy
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo
y necesito darme,
ponerme en tus manos
sin medida,
con una infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.

 

 

 

Mi historia hasta hoy

Por: Sagrario Olza. Vita et Pax. Pamplona

Soy nacida en Pamplona en 1934. 80 años de historia en este mundo. Pero creo que antes ya me pensó Dios. Y los nueve meses que estuve en el seno de mi madre.  Y antes, el tiempo que me soñaron ella y mi padre.  A todos les agradezco que me trajeran a este mundo. Doy gracias por el Don de la vida.

Soy la mayor de cuatro hermanos. Fui a un colegio de monjas y aprendí lo más básico. Mi padre tenía un pequeño comercio y pronto tuve que ayudar a vender. ¡Me gustó mucho el oficio y sabía hacerlo! El trato con las clientes –casi todas eran mujeres- me ayudó a aprender cosas de la vida. Amplié  mi formación en una Academia de Contabilidad y en un Taller de Costura.

Mi infancia y juventud estuvieron envueltas en un ambiente religioso, propio de aquellos años en Pamplona y, fundamentalmente, en mi familia. Sobre los 18 años conocí la HOAC y a los 20 la JOC. A esa edad comencé a trabajar como asalariada, también como vendedora. Continuaba gustándome mi oficio y valoraba el trabajo pero la JOC me ayudó a ampliar esa valoración y a vivir y proyectar mi fe cristiana en el trabajo de cada día.  Fue una formación muy importante para mi vida y lo he agradecido siempre.

Durante esos años me fui planteando el futuro: ¿Qué quería hacer con mi vida?  Mejor dicho: ¿Qué quería Dios de mí?  Rezaba y pedía orientación, pero sin prisa. A los 24 años concreté mi orientación: consagraría mi vida a Dios para servir a los demás, de manera parecida a como lo que venía haciendo: en el trabajo, en los compromisos sociales, familiares, de amistad… desde la JOC.

Así conocí el Instituto Secular “Vita et Pax in Christo Jesu” y a los 25 años, con mi bagaje de vida y trabajo, en él inicié la formación  para la Secularidad Consagrada y el Carisma propio de “Vita et Pax”: Vivir de la Vida de Jesucristo para ser en el mundo su Vida y su Paz. Casi al mismo tiempo cursé los estudios que me prepararon para ser Trabajadora Social. Mi vida se iba enriqueciendo, mi conocimiento del mundo se hacía más grande y el campo de actuación se me iba ampliando, los límites de mi Pamplona natal se iban abriendo hasta poder sentir y decir: ¡Mi casa es el mundo!  ¡Mi corazón se hacía más grande!

Profesionalmente he trabajado en el mundo de la Empresa, con familias de Discapacitados, con Emigrantes españoles en un país europeo.  Por responsabilidades propias en “Vita et Pax” he  trabajado en y he conocido otros países, otras culturas.  Mi fe cristiana se ha enriquecido al contacto con  otros credos y religiones. Rezo el Padre Nuestro sabiendo y sintiendo que la entera familia humana tiene un solo Padre: el Nuestro, el de TODOS.  Desde ahí sé que esos TODOS somos hermanos y sé que eso comporta una responsabilidad: la solidaridad, más todavía, la FRATERNIDAD.  Intento vivirla aunque también sé que “ando” muy lejos cuando pienso en el 80% de los que no pertenecen al mundo que llamamos desarrollado, el nuestro, el mío.  Claro que hoy, también tenemos tan cerca a los parados, a los que ya no cobran el paro ni otras pensiones, a los niños mal alimentados, etc., etc.

Vivo ahora en un grupo de “Vita et Pax”, con varias compañeras jubiladas. Poco a poco, vamos despidiendo a las que se marchan a la Casa Definitiva, la del Padre. Cuestan estas despedidas pero nos ayudan a preparar la propia. Hay que avivar el fuego de la fe para que se afiancen la esperanza y la confianza. Y es el momento, más que nunca, de echar una mirada hacia atrás y comprobar todo lo recibido. Es momento de ensanchar el corazón para decir, con pleno convencimiento:

¡GRACIAS POR HABER TENIDO LA OPORTUNIDAD DE VIVIR TAN “RICAMENTE”!

¡Y POR CREER Y ESPERAR QUE LLEGARÉ A VIVIR PLENAMENTE!

Premio Nobel de la Paz 2014

Premio Nobel de la Paz 2014

Premio Nobel de la Paz 2014

La paquistaní Malala Yousafzai, la joven a la que los talibanes dispararon a la cabeza en 2012 por defender la escolarización de las mujeres, y el activista indio kailash Satyartihi han sido galardonados este viernes con el Nobel de la Paz 2014 “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”, según ha anunciado el Comité Nobel Noruego.

Ejercicios Espirituales

Por: Secretariado de Espiritualidad. Vita et Pax.

Espacios para la oración

Espacios para la oración

Del 16 al 23 de Octubre 2014 tendrá lugar la última tanda de Ejercicios Espirituales organizada por Vita et Pax en este año.

El Director será Pepe Garmendia, presbítero de la Diócesis de Vitoria y tendrán lugar en la Casa de Espiritualidad “Marianistas” de Huarte (Navarra).

La vocación de Abraham (Gn 12,1-9)

Por: Secretariado de Espiritualidad. Vita et Pax.

Y dijo Yahveh a Abraham. Parece que volvemos al principio (Gn 1), donde Dios aparecía creando a través de la palabra. Estamos ante un nuevo comienzo. Este nuevo comienzo implica una ruptura con respecto a todo lo que ha sido el camino precedente. Abraham debe despojarse de aquello que le ata, que le cierra en su vieja existencia. Tres son los valores que Abraham ha de dejar: tierra, parentela o nación, la casa de su padre.

La vida verdadera empieza ahora; si no hubiera recibido esta llamada, si no hubiera respondido poniéndose en camino, en el sentido más profundo, Abraham hubiera muerto sin nacer, no hubiera sido. Su respuesta completa su verdadero nacimiento.

Desde el encuentro con Dios, la vida de Abraham y la de todas nosotras, comienza a ser una aventura siempre abierta. Por eso, el caminar de Abraham es un caminar continuo hacia la madurez, hacia la plenitud, en una continua sucesión de etapas que conducen hacia metas más altas o profundas, pero en cuyo fondo, siempre presente, aunque lo sintamos a veces oculto, aparece un Dios que acompaña constantemente al ser humano y que es la fuerza fundamental de su esperanza y de su caminar.

Todos los y las creyentes hemos recibido una llamada de Dios en Abraham: en él estamos incluidas todas; hemos recibido la palabra que nos pide dejar la tierra-casa-nación vieja para buscar la nueva tierra de la humanidad prometida y buscada.

Abraham ha dejado todo para seguir la palabra de Dios. Pero, al mismo tiempo, va buscando a Dios, como lo indica el hecho de que viene hasta el santuario de Siquem. Podemos decir que la misma palabra de Dios le ha llevado a buscar la presencia divina en los lugares del camino donde hay mujeres y hombres que también buscan a Dios.

Y Abraham camina, va de un lugar a otro, de otro al anterior. La misma dinámica de la vocación hace que Abraham nunca descanse: camine, mora en tiendas (sin suelo firme, sin tierra propia); pero en su propio camino, fundado en la palabra de Dios, va ofreciendo signos y principios de vida para sus descendientes. Esta es la vocación: vivir de la Palabra y abrir campo de esperanza para otras y otros.

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