Somos vocación

jueves, octubre 9th, 2014

Por: Secretariado de Espiritualidad. Vita et Pax.

La palabra vocación se deriva del latín vocare o llamar, por eso, este término nos sitúa en el lugar donde la vida se interpreta en forma de llamada. No tenemos una vocación como pudiéramos tener otras ideas, deseos, propiedades… somos vocación, es decir, vivimos y nos realizamos como personas sólo si escuchamos la voz que nos dirigen y nosotras mismas respondemos.

Soy porque me han llamado. Existo por gracia personal de otras personas; ellos y ellas me han hecho nacer a la existencia. Soy porque alguien ha querido que yo sea; me han llamado a la existencia, me han ofrecido un nombre y me han hecho persona. No he surgido por mí misma, me han llamado. Por eso, antes que mi vocación, como fundamento de mi vida, está la vocación de aquellas y aquellos que han querido que yo sea.

Soy porque me han llamado, es verdad, pero en un momento determinado, he de afirmar que soy porque quiero, porque asumo la vida y la realizo. Soy porque quiero, lo quiero, me quiero. No vivo sólo desde fuera (porque me llaman) sino porque yo misma acepto y realizo mi existencia. No nacemos como seres ya terminados. De una llamada nacemos, de la respuesta depende aquello que seremos.

Es más, existo como persona porque alguien (padres, compañeras, compañeros, amigas, amigos…) me han ido llamando, porque han despertado mi conciencia y me han capacitado para responder siendo yo misma. Pero existo, de forma superior, porque también me han educado para estar a la escucha de Dios, superando así el espacio de un diálogo puramente humano. Hemos surgido a la existencia por la llamada de Dios y también por la llamada de mujeres y hombres dentro de la historia. Por eso nuestro ser es vocación.

Desde el comienzo de su historia las personas han ido descubriendo que el mismo Dios les invita y llama a la existencia. La voz de Dios nos llama desde el fondo de todas las restantes voces de la vida: naturaleza, historia, conciencia… pero sin identificarse con ellas. La vida es un camino en el que vamos descubriendo, al mismo tiempo, nuestra propia realidad y al mismo Dios.

La vocación no obliga, no se impone. Dios comienza pronunciando nuestro nombre y así nos capacita para situarnos delante de él, con libertad completa. Quien quiera llamar imponiendo no llama sino que arrastra. Quien cierra las restantes opciones y sólo nos deja ante la suya nos impide realizarnos como personas. No respondemos a Dios a nivel de conceptos. A Dios sólo podemos responderle con la vida hecha palabra. Ir descubriendo lo que somos, o mejor dicho, ir realizando nuestra vida como respuesta a la llamada de Dios en Jesucristo, eso es vocación cristiana. Por eso la vocación no es de un momento. La vocación es la vida entera interpretada como diálogo, en llamadas y en respuestas sucesivas que sólo se completan o culminan al final de la existencia.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.  

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo: vidapaz@vitaetpax.org

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