Domingo de Pentecostés
Por: M. Victoria Cañas. IS. Vita et Pax in Cj. Pamplona
Textos Litúrgicos:
Hch 2, 1-11
Sal 103
1Cor 12, 3-7. 12-13
Jn 20, 19-23
Un Master En Reconciliación y Hermandad
Nuestra humanidad sufre hoy dolores de parto, no nos faltan alianzas, treguas, negociaciones, pareciera somos muy capaces de provocar conflictos, pero incapaces de llegar a verdaderos acuerdos de reconciliación.
El respeto, la acogida del diferente, la vida del otro no parece entrar en la lista de nuestras prioridades. ¿Cómo saldremos de esta?
El Espíritu nos viene a socorrer en nuestra debilidad, es anticipo y promesa de nueva creación.
Hoy también como relatan los hechos de los Apóstoles, nuestras sociedades son plurales y diversas; culturas y etnias diferentes caminamos por las calles conjuntamente. Y ante la realidad mundial vivimos con miedo por las consecuencias que puedan derivarse: pendientes de si sube o baja el petróleo, la bolsa, si podremos irnos de vacaciones…si me llegara la cita para regularizar los papeles, si encontraré casa…si podré volver a mi lugar de origen, como empezar la reconstrucción, llorando por los que la violencia y la guerra se los llevo con las bombas y drones…
En estas circunstancias celebramos la fiesta de Pentecostés vinculada totalmente a la Resurrección, donde se nos llama a ahuyentar los miedos, salir de nuestra cerrazón, ser artesanos de reconciliación y sembradores de vida nueva. ¡Que paradoja!
Confiamos que con el Espíritu todo es posible, El es el único capaz de derribar las barreras que nos separan respetando la diversidad y permitiendo la unidad como nos dice la segunda lectura, nos da diferentes dones para formar un solo cuerpo.
Él es nuestro motor: es el “aliento” o la “gasolina” que nos pone en marcha haciéndonos superar nuestros miedos y desalientos. Nos transforma nuestra cerrazón invitándonos a salir hacia afuera, ilumina el camino, consuela, sostiene en la adversidad”, nos lo narra Jn en su evangelio.
El espíritu hoy se hace presente en toda la humanidad y nos envía a construir puentes de comunicación y empatía, a centrar nuestra atención en lo que nos hermana, a tirar muros y construir reconciliación.
Su promesa se cumplirá.
“Ven Espíritu, y renueva nuestra esperanza, danos
la capacidad de creer que el mundo puede
ser un hogar para todos.
Haznos reconocer tu presencia y
acción en medio de nosotros.”

